Archivos para diciembre, 2010


29/12/10 Alejandro Solalinde tiene un hogar para atenderlos en Oaxaca y por eso está en la mira de los narcos.

PorAUGUSTO ASSÍA
Mexico Df. Especial Para Clarin

Tuvo que llamarlo personalmente la esposa del presidente Felipe Calderón, Margarita Zavala, para que aceptara protección de las fuerzas de seguridad. “Voy a aceptar la protección del gobierno federal, pero les diré que no quiero un trato de político, de rico o de personaje importante sin serlo. Lo que deseo al final es que México tenga una política migratoria digna en la frontera sur”, dice el sacerdote Alejandro Solalinde.

Fibroso y austero, hasta ayer, la cruz que lleva colgada en el centro del pecho era la única protección con la que contaba el padre, a pesar de estar en el punto de mira de los carteles de la droga yde ser uno de los hombres más amenazados de México .

Así pasa la Navidad el padre Alejandro Solalinde y así están las cosas en el albergue “Hermanos del camino” de Ixtepec (en el sureño estado de Oaxaca), desde que el religioso denunciara la semana pasada el secuestro de 50 centroamericano s en el sur de Oaxaca. El fue el primero en demostrárselo a la policía y ahora el Cartel de los Zetas ha amenazado (una vez más) con matarlo si no entrega a los 15 migrantes que lograron escapar al secuestro.

“Celebramos una Navidad muy feliz, pero realmente son días de mucha tensión. Nos han amenazado y han encañonado a varios migrantes para que entreguen a los que sobrevivieron al secuestro”, explica Solalinde a Clarín . “Ahora mismo que estamos hablando siguen produciéndose secuestros en la región y es un tema en el que están involucrados funcionarios, la policía local, autoridades. Se sabe quienes son”, denuncia Solalinde en una entrevista con este diario.

Desde hace años, Solalinde da de comer, cura heridas y pone voz a las denuncias de miles de migrantes hondureños, salvadoreños o guatemaltecos que pasan por aquí rumbo a Estados Unidos. “Aunque usted no lo crea, llevo tres días muy feliz. Soy muy conciente de mi papel y de lo que hago. Tengo una responsabilidad que no puedo rehuir y es la de defender a mis hermanos y a los migrantes que no tienen voz. Yo tengo la suerte de poder hablar y que me escuchen y tengo que aprovecharlo.

Sé que me va a tocar cualquier día, lo tengo claro . Pero seguimos activos y denunciando. ¡Y eso me hace feliz. El que no tenga fe no puede entenderme,” resume.

En 2007, Alejandro Solalinde fue encarcelado por la policía junto a 17 migrantes, tras denunciar la existencia de una red de secuestradores de centroamericanos que operaban en complicidad con las policías locales. En junio de 2008, “Hermanos del Camino” recibió amenazas de que sería incendiado. Ahora dicen que irán por él.

Desde hace años, el Cartel de los Zetas tiene en el secuestro de emigrantes una de sus fuentes de financiación más lucrativas . Los centroamericanos son concentrados en perdidos ranchos hasta que los familiares en EE.UU. envían un miserable rescate que puede ir de los 100 a los 3.000 dólares. Otras veces, el secuestro termina en una ejecución masiva como sucedió este verano en Tamaulipas, cuando aparecieron en una fosa común los cuerpos de 72 migrantes que hacían el mismo camino que los secuestrados el 20 de diciembre. Este último secuestro masivo ha indignado a los gobiernos centroamericanos ante la indiferencia con la que México trata a los emigrantes que no son suyos.

En marzo de este año, la Corte Interamericana de DD. HH (CIDH) exhortó al gobierno mexicano a redoblar esfuerzos para prevenir los abusos contra los emigrantes y el acoso al trabajo de los defensores de las víctimas. En concreto citó el nombre del padre Alejandro Solalinde y el albergue “Hermanos en el Camino” de Oaxaca. Sin embargo, después de nueve meses de haberse emitido las medidas cautelares, el gobierno sólo ha colocado cuatro cámaras de video, las más baratas del mercado, y ha enviado un coche patrulla a la puerta.

“A nivel local las autoridades intentan disimularlo, porque son parte de la delincuencia, son parte de la mafia. Y a niveles más alto (presidencial) quieren disimular y decir que el problema no existe porque están más preocupados por la imagen internacional que por garantizar el derecho a la vida. El gobierno sólo intenta ocultar lo que pasa, sin asumir su responsabilidad de lo que pasa”, explica el padre.

Con frases tan claras como tiernas, tanta sencillez ha hecho que se lo entienda en todos los sitios, desde la presidencia hasta los carteles de la droga que actúan en la zona. Por eso lo eligió Gael García Bernal como uno de los rostros que aparecen en la última campaña de Amnistía Internacional en defensa de los “emigrantes invisibles”. Por eso lo han elegido los carteles de la droga para que se siga sin saber que la región está en manos de los poderosos narcos.


La Comisión de Apoyo al Refugiado (CAREF), organismo ecuménico del que la Iglesia Metodista es parte, expresó su repudio por los hechos de violencia acaecidos en el Parque Indoamericano de Villa Soldati y por las expresiones xenófobas y criminalizadoras de la población migrante que fueron manifestadas por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Ubicado en el sur de la Ciudad de Buenos Aires, Villa Soldati es un barrio habitado mayoritariamente por inmigrantes de países limítrofes de Argentina. En los últimos tiempos el denominado Parque Indoamericano fue ocupado por personas sin vivienda. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires reprimió a estas personas mediante el uso de su Policía y de la Policía Federal. Los enfrentamientos produjeron víctimas fatales y heridos. Mauricio Macri, Jefe del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, culpó a la política inmigratoria de la Nación que permitía, según sus dichos, la convivencia de los inmigrantes con los narcos. Esa declaración fue repudiada inmediatamente por políticos y organizaciones sociales y el mismo gobierno nacional pidió disculpas a países limítrofes.

El comunicado de CAREF expresa con preocupación respecto de estos dichos: “observamos con alarma como se vuelven a legitimar discursos que fueron propios de épocas de dictadura y de la aplicación de la más dura política neoliberal de la década del 90. Ante la inoperancia estatal para el abordaje y resolución de problemas sociales a través de políticas públicas que garanticen el acceso a derechos se reitera la identificación de un enemigo externo que provoca“nuestros males. Se crean así fantasmas, imágenes ilusorias que no hacen más que ocultar las verdaderas causas de los problemas sociales que padecemos”.

El comunicado dado a conocer horas después de los violentos desalojos, destaca entre otros datos, la relevancia de la Ley Migratoria 25.871, vigente desde el año 2004, que reconoce a la migración como un derecho humano inalienable en consonancia con el espíritu de nuestra Constitución Nacional”.

Por otra parte, enfatiza que los dichos del Jefe de Gobierno porteño“son palabras que generan violencia, violencia hacia quienes optan por vivir en un país distinto al que nacieron para desarrollarse, trabajar, educar a sus hijos y aportar todo su potencial a la sociedad que los recibe. No debemos permitir que vuelvan a instalarse discursos xenófobos que generan violencia y mayor vulneración de derechos ya que van a contramano de los avances logrados en materia de la construcción de una sociedad democrática”.

En el manifiesto, CAREF insta a las autoridades del gobierno de la CABA a asumir su responsabilidad ejecutiva para encarar fehacientemente la solución de los problemas sociales en los que se enmarca la crisis habitacional.

Finalmente, el comunicado expresa la solidaridad “con las comunidades migrantes en su conjunto, en particular con aquellas afectadas por estos hechos y los familiares de las personas víctimas y reafirma su compromiso en la construcción de justicia y la promoción de los derechos de las personas migrantes por una sociedad más inclusiva y democrática”.

Publicado: Iglesia Evangélica Metodista Argentina


Por Juan Stam

Hace unos años, el día después del espantoso terremoto de México, escuché por casualidad la conversación entre dos señoras obviamente evangélicas: “Pues hermana, ¿cómo te pareció el terremoto en México ayer?” La respuesta me dejó atónito: “¡Qué maravilla! Me alegré mucho. ¡Cristo viene ya!”

Un día, cuando Jesús y sus discípulos estaban admirando el templo de Jerusalén, el Señor les anunció que no quedaría piedra sobre piedra de esa majestuosa arquitectura, porque Israel había rechazado a su Mesías. En eso le preguntaron, “¿Cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?” Y Jesús respondió “Mirad que nadie os engañe” (Mr 13:2-5; Lc 21:6-8). Es claro que según Marcos y Lucas, toda la conversación giraba en torno al futuro del templo, y que lo que los discípulos le pedían a Jesús, según esos dos evangelios, era la señal de la futura destrucción de Jerusalén. El evangelio de Mateo reformula la misma pregunta: “¿Cuándo serán estas cosas [destrucción de Jerusalén], y qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo?” (Mat 24:2-5). Esa diferencia es importante, pero en Mateo también el tema central es la destrucción de Jerusalén como anticipo de la venida de Cristo. Mi compatriota tica, cuando comentó el terremoto de México, sin duda estaba pensando en este pasaje de San Mateo, pero sin tener en cuenta su contexto histórico: La destrucción de Jerusalén ocurrió unos cuarenta años después, hace casi diecinueve siglos.

Creo que se malinterpreta muy seriamente este sermón de Jesús. Para comenzar, se habla de “las señales del fin del mundo”, cuando el texto habla de “la señal” (singular) de la destrucción de Jerusalén y, relacionada con ella, según Mateo, “de tu venida y del fin del siglo” (no “del mundo”). La pregunta es triple: la señal de la destrucción del templo, de la venida de Cristo y del fin del siglo. Como respuesta, Jesús menciona muchos fenómenos, entre ellos guerras, hambrunas, terremotos, persecuciones y la predicación del evangelio (24:5-14).

Cuatro cosas me llaman la atención:

(1) Jesús no dice que ninguno de estos fenómenos es señal de su venida,

(2) Jesús dice precisamente lo contrario, que estas tragedias no son el fin del siglo (24:6,14, cf. 14.:8);

(3) Jesús advierte que habrá falsos profetas y falsos “cristos” que vendrán a agitar al pueblo con especulaciones sobre su venida y dirán que él está cerca (24:4-5; 11; 23-27 y paralelos en Marcos y Lucas; cf. 2 Tes 2:2-3).

(4) En su respuesta, Jesús emplea la palabra “señal” por primera vez cuando advierte contra las falsas señales en 24:24 y después cuando anuncia “la señal del Hijo del hombre en el cielo” (24:30). En otras palabras: “Vendrán guerras y terremotos y otros fenómenos, pero ninguno de esos es la señal que me piden, y tengan cuidado con falsos maestros que harán señales falsas. La única señal del fin del siglo la seré yo mismo, cuando venga con las nubes”.

En ese tiempo, como hoy, era muy popular especular sobre “señales” sensacionales del fin del mundo: que el sol se levantaría a medianoche, que las mujeres engendrarían monstruos, que aparecerá una caballería armada en el cielo y mucho más. Jesús era muy enemigo de esas calenturas. De acuerdo a las propias palabras de Jesús: “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás”, la de Nínive y la señal de la reina de Sabá” (Es mán en Mt 12:38-42; Mr 8:12 dice sólo: “no se dará señal a esta generación”, punto). Ésas no eran las señales que buscaba esa generación adúltera. Jonás, Nínive y la reina de Sabá no tenían nada que ver con el fin del mundo; eran llamadas al arrepentimiento y el cambio de vida conforme al ejemplo de ellos. Es la única manera de entender la referencia a Nínive y Sabá. A diferencia de Marcos y Lucas, el relato de Mateo incluye una referencia a la resurrección de Jesús, pero eso tampoco tiene que ver con el fin del mundo.

La frase “las señales de los tiempos” aparece también en Mateo 16:1-3 y tampoco tiene nada que ver con la venida de Cristo. El pasaje paralelo en Lc 12:54-56 no tiene dicha frase, sino reza: “Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís, ‘Agua viene’; y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, decís, ‘Hará calor’; y lo hace. ¡Hipócritas! Sabeís distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?” Jesús compara “las señales de los tiempos” con los métodos que empleaban los campesinos todos los días para anticipar los cambios en las condiciones climáticas. En otras palabras, Jesús les dice: “¡No sean tan perversos e irresponsables. Si quieren entender el tiempo en que viven, no esperen señales del cielo sino analizan bien las condiciones históricas para entender lo que está pasando y anticipar lo que está por pasar “.

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Los malvivientes

Publicado: diciembre 29, 2010 en Iglesia, Misión Integral, Sociedad, Teología

Por Elisa Padilla

Llegó ese momento del culto dominical en que acostumbramos compartir con la comunidad nuestros motivos de agradecimiento y petición. Una vez más, el momento se convirtió en un espacio para hacer teología – es decir, para relacionar la enseñanza bíblica con la vida cotidiana. “Pido oración por nuestro país, para que se termine la violencia que nos tiene tan mal a todos”, dijo una señora, haciendo referencia a los episodios vividos durante la semana en Villa Soldati, Buenos Aires, donde cuatro personas murieron en el desalojo por parte de la policía de familias que se habían establecido en el parque Indoamericano. “Pero tengamos cuidado con la xenofobia; no nos comamos irreflexivamente lo que nos alimentan los medios de comunicación”, respondió otro hermano. Los tonos empezaron a elevarse: “¡Pero están matando a nuestros padres, hijos y hermanos! ¡Es imperante eliminar las ‘villas’ porque allí se esconden los criminales y malvivientes!”

Terminado el culto y la hora de charla informal en las puertas del templo, mi familia y demás agregados nos amontonamos en el viejo Peugeot. Nuestro destino era el Centro Kairós, donde una docena de “malvivientes” nos esperaba con el almuerzo listo. Al llegar, estaban ahí sentados en el quincho, no animándose aún a explorar el hermoso parque (tan distinto a sus habitáculos de pasillo de villa), con sus gorras tapándoles medio rostro, escuchando cumbia y reggaeton. Saludé a uno por uno con un beso, entremezclando algún chiste para recordar su nombre o porque por fin le ponía cara a un nombre escuchado repetidamente de labios de nuestro amigo Aníbal (principal artífice de la invitación para tal ocasión). Eran muchachos que tenían apenas unos años más que mis hijos. Uno, portador de VIH, con ambos padres fallecidos de SIDA. Otro, sin una pierna porque de chico se había caído del tren volviendo de jugar al fútbol. Otro, con un tiro en la pierna. Otro, con pedido de captura.

Los “malvivientes” cortaron tomates, pan y carne. Mezclaron jugos y sirvieron a las demás familias que habían sido invitadas al encuentro. Después de almorzar, Aníbal nos pidió a todos que nos sentáramos en una gran ronda de sillas bajo la sombra del palo borracho a escuchar las palabras del pastor René Padilla. En el relato elegido del evangelio de Lucas, Jesús les respondía a los religiosos que lo criticaban por comer con cobradores de impuestos y prostitutas (los “malvivientes” de su época). Y lo hizo mediante tres parábolas: la de la moneda perdida, la de la oveja perdida y la de los dos hermanos. En la tercera parábola, el menor de los hermanos tuvo que tocar fondo para darse cuenta de que su vida no podía seguir así y que necesitaba un cambio drástico. Cuando decidió volver a casa, su padre lo vio de lejos y salió a su encuentro. Lo besó, escuchó su confesión (“He pecado contra el cielo y contra ti…”) pero no le dio tiempo a terminar con su propuesta de trabajar para él como obrero: tomó enseguida la túnica, el calzado, el anillo y el becerro más gordo (el mejor asado estilo argentino). “Así Dios quiere recibirnos a nosotros:” -concluyó don René- “con un asado abundante y con la mejor carne de la hacienda”.

La semana pasada volví a mi viejo barrio de Villa Hidalgo (productora importante de “malvivientes”). Me impactó el mejoramiento de la zona en los últimos meses: la calle del jardín de infantes Colmenita estaba asfaltada; se habían construido veredas hasta el fondo del asentamiento para que, en días de lluvia, la gente no tuviera que chapotear tanto en el barro; estaba entubado el zanjón de podredumbre donde va a parar toda el agua desechada de los barrios altos y de las zanjas abiertas que atraviesan la villa; el barrio se está preparando para recibir cloacas; y los más desposeídos que viven del otro lado del zanjón, pronto tendrán luz eléctrica con tensión suficiente para todos.

En el momento del culto dominical donde los tonos habían subido a decibeles peligrosos que amenazaban con un estallido discordante, compartí esta realidad de Villa Hidalgo. El plan de mejoramiento del barrio, promovido por personas comprometidas con su prójimo y apoyado por planes del gobierno, eran pequeñas luces del reino de Dios y semillas de esperanza. Un hermano confirmó: “Lo que los cristianos debemos apoyar no es la eliminación de villas, sino su urbanización, es decir, la provisión de todos los servicios básicos de los cuales gozamos los incluidos. Eso es lo que significa ‘inclusión’”. Este comentario logró cerrar la discusión y aunar a la congregación en sus oraciones de intercesión.

En esta época en que celebramos el nacimiento de Dios como ser humano y repasamos el año 2010, sería bueno preguntarnos: ¿nuestra mesa navideña incluirá sólo a “bienvivientes”? ¿De qué maneras nuestra familia, comunidad de fe, ministerio u organización se relacionó durante este año con los sectores más débiles y excluidos de la sociedad? La opción de Jesús fue clara. Como dice el tango de Pagura (entonado por la delegación latinoamericana en el congreso mundial de Lausana III en Ciudad del Cabo este pasado octubre), Jesús “exaltó a los niños, las mujeres (otros “débiles” del momento), y resistió a los que de orgullo ardían.” Si nos hacemos amigos de “débiles y malvivientes” y nos atrevemos a violar la brecha que marca nuestra sociedad, guardando el dedo acusatorio, quizás logremos ver a las personas con los ojos de Dios, entender su realidad, descubrir su profunda belleza y empezar a invertir nuestra energía y recursos en la transformación de estas realidades de exclusión. Sin duda entre la basura, las armas, la droga, las aguas malolientes, el abandono y los pasillos embarrados, encontraremos las huellas de nuestro maestro.

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El sueño de Lennon

Publicado: diciembre 27, 2010 en Música, Sociedad

José de Segovia
(Nota: Este artículo fue escrito el 12/13/05. Un escrito magistral de J. de Segovia, acerca de la vida del ex –Beatles John Lennon)

Hace veinticinco años que John Lennon moría asesinado en la puerta de su casa de Nueva York. Millones de personas lloraron su pérdida en todo el mundo. Ahora su figura se ha convertido en un mito, que simboliza la revolución cultural de los años sesenta. Por esta beatificación, el ex-Beatle se ha convertido en un santo laico, abogado del pacifismo, en cuya angelical pureza cuesta hoy reconocer el lado oscuro de su vida. Pero ¿quién fue realmente Lennon? Y ¿qué queda de su sueño?
En 1964, cuando los Beatles estaban en la cima de la histeria adolescente, nadie imaginaba que dos años después estarían haciendo textos religiosos y siguiendo instrucción espiritual, para acabar haciendo pronunciamientos sobre la paz mundial. Su generación había tenido poca relación con la Iglesia. El padre de McCartney era agnóstico y la madre de Harrison católica, pero no creían que la religión debía imponerse a los hijos. “Ninguno de nosotros cree en Dios”, dijo McCartney a un entrevistador aquel año. “Pero somos más agnósticos que ateos”, añadió Lennon.

Lennon era tal vez el beatle que había tenido más influencia religiosa. Su tía Mimi le había mandado a la escuela dominical a una iglesia anglicana, donde acabó cantando en el coro. Lennon era sin embargo conocido por sus blasfemias. Odiaba quizás, aquel Dios que había permitido que su madre muriera en un accidente cuando era adolescente, atropellada por un conductor borracho. O era incapaz de concebir un Padre en los cielos, cuando su propio padre le había abandonado poco después de nacer.

Lo cierto es que en sus días salvajes de Hamburgo, Lennon escribía cartas como si fuera Juan el Bautista, colgaba condones de imágenes religiosas o ridiculizaba a las monjas que pasaban. Sus escritos de aquella épocas tienen vicarios, leprosos, tullidos y a Cristo mismo, sujetos al más cruel humor negro. Ese lenguaje despiadado hacía difícil de imaginar en 1964, que dos años después Lennon estaría en un estudio cantando versos del Libro Tibetano de los Muertos, diciendo al productor George Martin: “Quiero que suene como un santón oriental, rezando en la cumbre de una montaña”…

EL CIELO ESTÁ EN TU CABEZA
El verano de 1967, McCartney decía a la revista People que sus ojos se habían abierto a la existencia de Dios . “Una experiencia similar”, recomendaba, “haría mucho bien a algunos de nuestros clérigos”. La experiencia de Lennon y McCartney sería desde luego imitada por muchos músicos y jóvenes de aquella década . Agnósticos apáticos se convertían así en apasionados buscadores de una verdad espiritual, que tenía al rock´n´roll como ritual tribal, abriendo las puertas a toda religión, secta o gurú. No tardarían a partir de entonces las iglesias en llenarse de guitarras acústicas y vicarios sin alzacuellos, que bendiciendo motos como bebés, murmuraban textos esotéricos, mientras condenaban los males de la sociedad de consumo.
A lo largo de la segunda mitad de los sesenta, el fenómeno de la religión marginal se convirtió en una industria millonaria, cuyo mercado abarca desde la magia pagana hasta el budismo zen. Los jóvenes lamentan el materialismo de sus padres, y canciones como el Nowhere Man de Lennon, hablan en 1965 de ese hombre que “no tiene visión, ni sabe a dónde va”. El LSD se convierte así en la pastilla del Camino de Damasco, por el que muchos aseguran ver a Dios, o incluso ser el mismo Dios, atesorando esos instantes y colores intensos, ante los que la vida pasada no resulta más que un juego. Ahora llenos de benevolencia, desean “el amor” a todos…

“Yo soy él, como tú eres yo, y todos estamos juntos”, canta Lennon en I Am The Walrus (1967), uno de los temas que compuso bajo su influencia. Esa ilusión temporal de unidad, que ellos llamaban Dios, es la que McCartney describe como “una fuerza de la que todos somos parte”. Lennon y Harrison cuentan que conocieron el LSD por un café que les dio una noche un amigo dentista en 1965. Los efectos iniciales fueron de desorientación. Tanto que Lennon pensó que se había vuelto loco y le perseguía el diablo, pero luego se vio lleno de ideas, humor y creatividad. A partir de ese momento, Lennon quedó tan “enganchado”, que hizo más de mil “viajes”. Por ellos dice que se convenció de “la existencia del alma humana y la vida después de la muerte”.

Aquella religión del LSD hizo de Timothy Leary su sumo sacerdote. Este profesor de psicoterapia de Harvard había tenido una experiencia psicodélica en 1960, cuando tenía cuarenta años. Y el año 63 hizo un experimento con estudiantes de teología, que afirmaron tener una “experiencia mística” por medio de esta droga, sobre la que escribió dos libros que leyeron los Beatles. Uno de ellos introdujo a Lennon al Libro Tibetano de los Muertos, que usó para escribir Tomorrow Never Knows, para el disco Revolver de los Beatles el año 66. Entonces se hizo amigo suyo y Lennon dice que escribió para él Come Together y Give Peace A Change, aunque luego le acusó de “recibir un mensaje del ácido, por el que tenía que destruir su ego”. “Y lo hice”, dice Lennon: “Leí el estúpido libro de Leary y me destruí a mí mismo”…

Lo he descubierto.
¡No creas la palabra de nadie!
Es lo que puedes hacer…
No dejes que te engañen
Con droga y cocaína…
¡Siente tu propio dolor

EL SUEÑO SE ACABÓ
Los Beatles pasaron dos meses con el gurú Maharishi el verano de 1967, pero se desilusionaron. En su decepción, Lennon escribe una canción llamada Sexy Sadie, llena de odio y resentimiento. Su primera esposa, Cynthia, dice que “la naturaleza humana y la búsqueda última de algo nuevo, que no pudieran conseguir, les llevó a experimentar todo”, pero “la increíble velocidad y locura de su fama creó un gran vacío en su vida”. Lennon descubre que “Dios es un concepto por el que medimos nuestro dolor”…

No creo en la magia.
No creo en el I Ching.
No creo en la Biblia.
No creo en el Tarot.
No creo en Hitler.
No creo en Jesús.
No creo en Kennedy.
No creo en Buda.
No creo en el Mantra.
No creo en el Gita.
No creo en Reyes.
No creo en Elvis
No creo en Zimmerman.
No creo en los Beatles.
Sólo creo en mí,
Yoko y yo.
Esa es la realidad.
El sueño ha acabado.
Desde que se emancipó de los Beatles, Lennon se enfrenta de tal forma al mundo, que parece que ha perdido todo sentido del ridículo. Dejando atrás todo pudor, John aparece desnudo con Yoko en la portada de la revista Rolling Stone o en su disco Dos Vírgenes. Como el personaje favorito de sus años infantiles, Guillermo el Proscrito, se ve una y otra vez abocado al desastre, pero continúa sin embargo convencido de que sus acciones son correctas. Aguanta mal la bebida y monta broncas penosas en locales de Los Ángeles, hasta que dirigido por Yoko, ella maneja los negocios y le manda hacer extraños viajes rituales, dictados por la numerología, a Hong Kong o Ciudad del Cabo

Mientras imagina que “no hay ningún paraíso, ni infierno bajo nosotros”, sólo siente la realidad de su propio dolor. Pero al descubrir que “no hay ningún Jesús, que vaya caer del cielo”, se da cuenta que “podría llorar”. Muchos lloramos desde entonces por él, porque sabemos que un día vendrá ese Jesús, en que no creía, cuando era su única esperanza. Por eso ahora que hay tiempo decimos: ¡Imagina!, ¡imagina que hay un cielo y un infierno! Y no vivas de espaldas a él… ¡Vive a la luz de esas realidades eternas! Y descubrirás que lo mejor está todavía por venir…

José de Segovia es periodista, teólogo y pastor en Madrid
© J. de Segovia. ProtestanteDigital.com (España).

El rico y Lázaro

Publicado: diciembre 27, 2010 en Iglesia, Misión Integral, Sociedad, Teología

Juan Simarro

Retazos del evangelio a los pobres (II)

“Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas…” (texto completo: Lucas 16:19-31).

Jesús criticó a los religiosos de la época, insolidarios e inmersos en sus círculos infernales de “pureza” en donde no había cabida para los empobrecidos del mundo. Veía al mundo dividido en dos: el del rico derrochador, vestido de ropa fina y cara, haciendo espléndidos banquetes diarios, símbolo e icono del pequeño mundo rico y acumulador, mientras tirado a su puerta, en la cercanía, a su lado, estaba el pobre Lázaro, símbolo e icono de la pobreza en el mundo, también junto a su puerta, como en nuestros días, innumerables como la arena del mar… pero el corazón del rico no se despertó a la solidaridad. Fue condenado por ello. La parábola sigue, de manera estricta, las líneas del Evangelio a los pobres.

Jesús hablaba de la riqueza y de la pobreza como algo que, necesariamente, debería estar integrado dentro de las preocupaciones del Evangelio. Hablaba de este grave y escandaloso problema con naturalidad, denunciaba con naturalidad, narraba parábolas como ésta, nos dejaba los valores del reino, valores que eran liberadores y rehabilitadores sacando al primer plano de la realidad a todos los que estaban en el no-ser de la marginación, la pobreza, la opresión y el sufrimiento. El desequilibrio del mundo, representado por este rico y por Lázaro, estaba en contra del proyecto del Reino y sus valores que irrumpen con la venida de Jesús al mundo.

Hoy, a los pastores, sacerdotes o líderes del mundo cristiano, en un mundo en donde el poder económico es prácticamente el primer poder y todo se mueve alrededor del dinero, como si el mundo estuviera adorando al becerro de oro, no les es fácil hablar de forma clara y a los cuatro vientos, de esta parábola, de la realidad de un mundo vergonzosamente dividido en dos: el pequeño mundo de los acumuladores, que representa este rico Epulón, y el gigantesco infierno en el que se mueven en la infravida los pobres del mundo, representado en la parábola por Lázaro. La Iglesia no ha sabido acoger en su profundidad el reto del Evangelio a los pobres, el evangelio liberador y dignificador de los sufrientes del mundo. Hemos perdido o dejado en lo light, en lo secundario y casi en el olvido, una de las esencias del Evangelio.

Parece que hoy, debido a la violencia social que crea la acumulación y el miedo a criticar a los poderosos del sistema económico -menos aún a condenarlos desde el punto de vista de la salvación eterna-, nuestros líderes religiosos no tratan el tema de la riqueza y de la pobreza con la naturalidad con que lo trataba Jesús. Mucho menos nos atrevemos a lanzar mensajes condenatorios a los ricos acumuladores que, teniendo al lado de sus puertas a los lázaros del mundo, hambrientos y llenos de llagas, no levantan un dedo para dignificarlos… les dan la espalda como a un sobrante humano. El pueblo de Dios no puede ni debe hacer lo mismo, sino que debe entrar en las líneas de denuncia y búsqueda de justicia que demanda el Evangelio a los pobres.

El rico Epulón: icono de un pequeño grupo que ejerce violencia gastando energías sin límites, saqueando para mantener el derroche de bienes y servicios, el consumo desmedido, los banquetes, el lujo, el placer… para ello tiene que explotar y expoliar al mundo poniendo sobre su mesa la escasez de los pobres. Es un número reducido de personas que extienden su influencia al 20% de la humanidad.

El mendigo Lázaro: los hambrientos del mundo, los niños que mueren por hambre o por falta de medicinas, por enfermedades vencibles, tantos lázaros que no se desarrollan, que viven en la infravida, que no se educan ni capacitan, que no tienen buena sanidad ni agua potable. Los lázaros hambrientos del mundo son más de mil millones de personas. Dentro del círculo infernal creado para que se mueva el mundo de los lázaros ulcerosos y llenos de llagas vitales, está el 80% de la humanidad.

Como va a haber un artículo más sobre este tema, os voy a dejar con algunas preguntas:

¿Hasta dónde debe asumir responsabilidades los que tienen riquezas de este mundo? ¿Hasta dónde los cristianos debemos asumir responsabilidades con aquellos lázaros que están empobrecidos, con los sufrientes del mundo, muchos de los cuales están realmente al lado de nuestra puerta y, a otros, los medios de comunicación los meten dentro de nuestras casas? ¿Nos da miedo el Evangelio a los pobres? ¿Cuándo está en nuestras manos el dignificar una persona o sanar las llagas de los lázaros de nuestros días y no lo hacemos estamos pecando? ¿Nos debería preocupar más el no caer en el pecado de omisión de la ayuda como cayó el rico de la parábola? ¿Los que, insolidariamente, desequilibran el mundo con la acumulación van a ser condenados por Dios y excluidos de la salvación eterna? ¿Es parte esencial de la espiritualidad cristiana el compartir, tener compasión, denunciar a los acumuladores, ponerse al lado de los lázaros del mundo y luchar por la justicia? ¿Nos interpela esta parábola del rico y Lázaro? ¿Nos inquieta la radicalidad del Evangelio a los pobres? ¿Nos gustaría que estos textos tan claros de la Biblia no existieran?

¡Señor, no des quietud a nuestras mentes hasta que no lleguemos a comprender qué es lo que tú quieres decirnos con esta parábola y con tantos otros textos bíblicos en donde se condena la omisión de la ayuda a los lázaros del mundo! Queremos entender y hacer realidad en el mundo tu Evangelio a los pobres. Aunque nos incomode, porque, para los que te quieren seguir, tu yugo es fácil y ligera tu carga. Que lo hagamos con alegría, Señor.

Artículos anteriores de esta serie:
1 El evangelio a los pobres: retazos

Juan Simarro es Licenciado en Filosofía, escritor y director de Misión Evangélica Urbana de Madrid
© J. Simarro. ProtestanteDigital.com (España, 2010).

La Verdadera Iglesia no tiene Papa

Publicado: diciembre 27, 2010 en Historia, Iglesia

Cesar Vidal
De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (IX): Los evangélicos apartados del Vicario de Cristo y Sumo pontífice

En la anterior entrega intenté mostrar cómo el concepto de iglesia sostenido por los evangélicos reproduce de manera exacta el contenido en el Nuevo Testamento y porque, precisamente al darse esa circunstancia, no sólo no encaja con el católico sino que además es malinterpretado y malcomprendido por los católicos que no están familiarizados con él. Ambas partes de la conversación pueden creer de buena fe que hablan de lo mismo, pero, al menos en el lado católico, existe una incomprensión absoluta de lo que dice el otro simplemente porque las palabras no tienen el mismo sentido.
Una derivación siquiera secundaria de esa circunstancia es la relacionada con títulos tan importantes para la teología católica como los de Vicario de Cristo o Sumo pontífice que se aplican al papa. Para un católico, ambos conceptos son de enorme relevancia en la medida en que fortalecen su concepto de iglesia indicando que la única verdadera – la suya – lo demuestra, entre otras cosas, porque su cabeza es Vicario de Cristo y Sumo pontífice. Es obvio para ese católico que otras “iglesias” o confesiones no tienen por cabeza al Vicario de Cristo y Sumo pontífice que es el papa. Respetuosamente, debo señalar que la realidad, sin embargo, es muy diferente.

De entrada, la Biblia es terminante al señalar que la cabeza de la iglesia no es otro que el propio Cristo. Eso es lo que afirma, por ejemplo, Pablo al decir que Dios “dio a Cristo por cabeza sobre todas las cosas” (Efesios 1, 22), o que debemos “crecer en todo en Aquel que es la cabeza” (Efesios 4, 15) o que Cristo es “la cabeza de la iglesia” (Efesios 5, 23) o que Cristo es la cabeza de un cuerpo que es la iglesia (Colosenses 1, 18). Lo cierto es que uno puede leer el Nuevo Testamento de tapa a tapa y en ningún lado encontrará la idea de que un hombre pueda ser la cabeza de la iglesia en sustitución y sucesión de Cristo y es lógico porque la simple idea de una bicefalia de la iglesia es absurda.

Algo semejante sucede con el título de Sumo pontífice o sumo sacerdote. En el Nuevo Testamento, ese título aparece referido sólo a dos personas. O bien al judío que todavía desempeñaba ese cargo en el templo de Jerusalén pero cuyo cargo iba a durar poco (Juan 11:49; 18, 19; Hechos 5, 17 etc.) o bien a Cristo. De hecho, la Epístola a los Hebreos está dedicada sustancialmente a mostrar cómo mientras que el sumo sacerdocio judío exigía – igual que el papado – una sucesión ininterrumpida de sumos pontífices para ocupar el cargo porque los mortales por definición mueren, Cristo es un sumo sacerdote perpetuo sin necesidad de sucesión. El autor de Hebreos señala que el sumo pontífice de nuestra fe no es Pedro – como cabría esperar desde una mentalidad católica – sino Cristo (Hebreos 3:1). Es ese sumo pontífice, que es Cristo, el que realizó el sacrificio expiatorio que nos salva (Hebreos 3:1) y – de manera bien reveladora – ese sumo pontífice no tendrá otros sumos pontífices que lo sucedan porque su carrera es externa y excluye esa posibilidad (Hebreos 5:1 ss). De hecho, ese sumo pontífice – Cristo – es el que nos conviene (Hechos 6, 20). Como conclusión, basta leer el capitulo 9 de esta epístola para ver que sólo existe un sumo pontífice – Cristo – y que, por definición, no puede haber ni otros al mismo tiempo ni que lo sucedan, es decir, precisamente lo que los católicos creen que es el papa.

De creer lo que dice el Nuevo Testamento – y parece obligado en alguien que desea ser cristiano – Cristo es la cabeza de la iglesia y el sumo pontífice y no necesita a nadie que ejerza esas funciones de manera vicaria. De hecho, no deja de ser significativo que pasarán siglos antes de que el obispo de Roma llegara a utilizar esos títulos. El primero en usar el título de vicario de Cristo fue Gelasio I que se hizo llamar como tal en el sínodo romano de 495. ¿Cómo pudo tardar el obispo de Roma casi medio milenio en percatarse de que era el vicario de Cristo si esa misión resultaba tan esencial? Y con todo, el título no tuvo mucho éxito porque tuvo que relanzarlo Inocencio III (1198-1216) – al que, ocasionalmente, se menciona como el primer usuario – famoso por su afirmación de que “ningún rey puede reinar de manera adecuada a menos que sirva devotamente al vicario de Cristo”.

Más peculiar resulta el título de Sumo pontífice – Pontifex Maximus o Summus Pontifex – cuyo origen se encuentra en la Roma antigua donde lo introdujo su primer rey Numa Pompilio. El paso de este título del paganismo al cristianismo fue tardío y no se aplicó en exclusiva al obispo de Roma. Por ejemplo, Hilario de Arlés (m.449) fue denominado “summus pontifex” por Euquerio de Lyon (P. L., L, 773) o Lanfranc es denominado “primus et pontifex summus” por su biógrafo Milo Crispin (P. L., CL, 10). Por añadidura, el título no se aplicó de manera exclusiva al obispo de Roma hasta el s. XI. De nuevo, la pregunta se impone: si resulta tan esencial para identificar a la iglesia verdadera que la rija el sumo sacerdote que es el papa, ¿cómo es que no se aplicó tal título al papa hasta el s. XI y en los siglos anteriores se otorgó a otras personas?

Y permítasenos una última nota histórica, esta vez sobre el título papa. Por supuesto, cualquiera sabe hoy que está restringido al obispo de Roma, pero no fue así durante siglos. Por ejemplo, Cipriano de Cartago es llamado papa (Epist 8, 23, 30, etc) mientras que al obispo de Roma no se le llamó así hasta una carta de Siricio (carta VI en PL 13, 1164) ya a finales del s. IV. De hecho, el título fue utilizado por otros obispos y hubo que esperar hasta Gregorio VII (1073-1085) para que el uso fuera exclusivo de la sede romana.

Partiendo del testimonio de las Escrituras y de las fuentes históricas seculares – poco conocidas por la mayoría de los católicos, todo hay que decirlo – los evangélicos no tienen la menor sensación de estar desprotegidos espiritualmente al hallarse apartados del Vicario de Cristo que es Sumo pontífice y cabeza de la iglesia. Por el contrario, se sienten tranquilos ajenos a una institución cuya cabeza comenzó a ser vicario de Cristo, sumo pontífice e incluso papa en exclusiva varios siglos después de la crucifixión y, por añadiduras, rebosan gratitud a Dios por pertenecer a la única iglesia verdadera, aquella que tiene como única Cabeza y como único Sumo pontífice eterno al propio Cristo.

Continuará: “No puede ser que usted se salve sólo creyendo”

Artículos anteriores de esta serie:

1 Juan Calvino y la Inquisición
2 Enrique VIII y los protestantes ingleses
3 Inglaterra y María la sanguinaria
4 Cisneros ¿precursor de la Reforma?
5 Juan de Valdés y la Reforma en España
6 Juan de Valdés huye de la Inquisición
7 Españoles del siglo XVI con la Reforma
8 Las ekklesias y «la» Iglesia católica

César Vidal es escritor, historiador y teólogo
© C. Vidal, Libertad digital, ProtestanteDigital.com (España).

Oh tu Fidelidad – Marcos Vidal

Publicado: diciembre 25, 2010 en Iglesia

Aqui estamos / Marcos Vidal

Publicado: diciembre 25, 2010 en Música

Queridos amigos y hermanos : estamos ya para finalizar el año, cabe ahora reflexionar sobre este año que pasó, y como Dios ha estado a tu lado y el mío, a pesar de las tristezas , pérdidas, y por que no también hubo muchos momentos de alegría y prosperidad. Esta canción me la pidió escuchar mi hermana Michal varias veces en el hospital y en la casa, ella  partió  a la presencia del Señor este 4 de Agosto pasado, a ella le encantaba esta canción pués ella puso su confianza en Jesús como su Salvador personal de su alma, quién guió sus pasos durante toda su vida terrenal, y hoy descansa en los brazos de su Señor Jesucristo. Aquí les comparto con mucho cariño esta bella canción.

Berenguela Nieva de Correa

Lima-Perú.


MADRID, 25/12/2010 (ProtestanteDigital.com)

Durantes estos días el mundo entero ha seguido la historia de Asia Bibi, que se ha convertido en la primera mujer condenada en Pakistán a la horca por blasfemia y hace 18 meses que está en prisión. Siempre se ha hablado de ella como cristiana; ahora podemos afirmar que es cristiana evangélica o protestante.

La defensa de Asia Bibi ha siso unánime en todos los medios, tanto confesionales como no confesionales. Y no es para menos, ya que aunque todos cuentan que Bibi y su familia han sido gente tranquila que nunca dio problemas, los fundamentalistas islámicos no dejan de lado lo establecido en el código penal: quien blasfeme contra su profeta debe ser ahorcado.

Asia Bibi, que asegura ser inocente, está en prisión desde hace año y medio. Su proceso judicial puede durar desde un par de meses hasta varios años, según los expertos. A pesar de la presión, aún existe la posibilidad de que sea ahorcada. El tribunal de Lahore ha dicho que no permitirá al presidente Zardari concederle el perdón.

Los grupos islamistas ya han advertido de reacciones violentas en caso de que se perdone a Bibi. “Estamos esperando la respuesta, pero nos manifestaremos en contra si no se ejecuta a la mujer”, asegura Yahya Mujahid, portavoz de Yamat ud Dawa, una de las organizaciones más radicales.

CRISTIANA PROTESTANTE

Como decíamos, hasta hoy no se había puesto apellido a su fe cristiana. Ahora podemos decir que es protestante en base a varias fuentes que así lo afirman.

Así, esto lo aseguran varios medios como por ejemplo el italiano Verbania, que expresa: “È cristiana. Protestante”. Lo mismo confirma el diario online francés La Croix: “Asia Bibi, jeune femme protestante”; lo que coincide con la información del Diario vasco: “Asia Bibi es una campesina que sigue una iglesia protestante, herencia del colonialismo británico”.

En medio de esta tragedia el esposo de Asia Bibi y sus cinco hijos también se sienten amenazados. “Estamos huyendo, todo el mundo quiere asesinarnos”, dice el marido, Ashiq Masih. Por eso dejaron su casa y no revelan su paradero. Su hija menor no va a la escuela desde entonces, explican desde un enclave cristiano en la ciudad de Sheikhupura, a 70 kilómetros de Ittan Wali, donde han sido llevadas para el encuentro por la Alianza de Minorías de Pakistán (Apma), que los protege.

LEY DE BLASFEMIA EN PAKISTÁN

La ley de la blasfemia fue introducida en el código penal de Pakistán en los años ochenta, durante el mandato del dictador Muhammad Zia ul Haq en un proceso de “islamización de las leyes”. Los que piden enmendar o abolir esta ley aseguran que “es un arma que se usa en venganzas personales o está motivada por prejuicios de religión, sectas o etnias”.

Iqbal Haider, que fue ministro de Leyes durante uno de los mandatos de Benazir Bhutto, asegura que hasta el 95% de los juicios a los acusados por blasfemia no tenían base. Este activista de los derechos humanos es optimista y cree que Bibi no será ejecutada. Ella asegura ser inocente y aunque hubiera blasfemado se le debería perdonar si se arrepiente. Además, hay una ley que prohíbe la pena de muerte a las mujeres y los niños.

Antes de que entrara en vigor la ley de blasfemia, solo se registraron dos casos. Pero desde 1986 han sido casi 1.000 los acusados. “No creo que la gente se haya vuelto más blasfema, sino que seguramente se está abusando de la ley”, asegura el ex presidente de la Asociación de Abogados de Pakistán, Anwar Kamal.

Hasta ahora no se ha ejecutado a nadie por este “crimen”. Pero una treintena de personas han sido asesinadas por sus propios vecinos o por extremistas. El caso más reciente ocurrió el mes pasado. Imran Latif, de 22 años, acusado por profanar el Corán, fue ejecutado por un disparo dos días después de haber sido liberado de prisión.

Edición: ProtestanteDigital.com