Archivos para diciembre 29, 2010


29/12/10 Alejandro Solalinde tiene un hogar para atenderlos en Oaxaca y por eso está en la mira de los narcos.

PorAUGUSTO ASSÍA
Mexico Df. Especial Para Clarin

Tuvo que llamarlo personalmente la esposa del presidente Felipe Calderón, Margarita Zavala, para que aceptara protección de las fuerzas de seguridad. “Voy a aceptar la protección del gobierno federal, pero les diré que no quiero un trato de político, de rico o de personaje importante sin serlo. Lo que deseo al final es que México tenga una política migratoria digna en la frontera sur”, dice el sacerdote Alejandro Solalinde.

Fibroso y austero, hasta ayer, la cruz que lleva colgada en el centro del pecho era la única protección con la que contaba el padre, a pesar de estar en el punto de mira de los carteles de la droga yde ser uno de los hombres más amenazados de México .

Así pasa la Navidad el padre Alejandro Solalinde y así están las cosas en el albergue “Hermanos del camino” de Ixtepec (en el sureño estado de Oaxaca), desde que el religioso denunciara la semana pasada el secuestro de 50 centroamericano s en el sur de Oaxaca. El fue el primero en demostrárselo a la policía y ahora el Cartel de los Zetas ha amenazado (una vez más) con matarlo si no entrega a los 15 migrantes que lograron escapar al secuestro.

“Celebramos una Navidad muy feliz, pero realmente son días de mucha tensión. Nos han amenazado y han encañonado a varios migrantes para que entreguen a los que sobrevivieron al secuestro”, explica Solalinde a Clarín . “Ahora mismo que estamos hablando siguen produciéndose secuestros en la región y es un tema en el que están involucrados funcionarios, la policía local, autoridades. Se sabe quienes son”, denuncia Solalinde en una entrevista con este diario.

Desde hace años, Solalinde da de comer, cura heridas y pone voz a las denuncias de miles de migrantes hondureños, salvadoreños o guatemaltecos que pasan por aquí rumbo a Estados Unidos. “Aunque usted no lo crea, llevo tres días muy feliz. Soy muy conciente de mi papel y de lo que hago. Tengo una responsabilidad que no puedo rehuir y es la de defender a mis hermanos y a los migrantes que no tienen voz. Yo tengo la suerte de poder hablar y que me escuchen y tengo que aprovecharlo.

Sé que me va a tocar cualquier día, lo tengo claro . Pero seguimos activos y denunciando. ¡Y eso me hace feliz. El que no tenga fe no puede entenderme,” resume.

En 2007, Alejandro Solalinde fue encarcelado por la policía junto a 17 migrantes, tras denunciar la existencia de una red de secuestradores de centroamericanos que operaban en complicidad con las policías locales. En junio de 2008, “Hermanos del Camino” recibió amenazas de que sería incendiado. Ahora dicen que irán por él.

Desde hace años, el Cartel de los Zetas tiene en el secuestro de emigrantes una de sus fuentes de financiación más lucrativas . Los centroamericanos son concentrados en perdidos ranchos hasta que los familiares en EE.UU. envían un miserable rescate que puede ir de los 100 a los 3.000 dólares. Otras veces, el secuestro termina en una ejecución masiva como sucedió este verano en Tamaulipas, cuando aparecieron en una fosa común los cuerpos de 72 migrantes que hacían el mismo camino que los secuestrados el 20 de diciembre. Este último secuestro masivo ha indignado a los gobiernos centroamericanos ante la indiferencia con la que México trata a los emigrantes que no son suyos.

En marzo de este año, la Corte Interamericana de DD. HH (CIDH) exhortó al gobierno mexicano a redoblar esfuerzos para prevenir los abusos contra los emigrantes y el acoso al trabajo de los defensores de las víctimas. En concreto citó el nombre del padre Alejandro Solalinde y el albergue “Hermanos en el Camino” de Oaxaca. Sin embargo, después de nueve meses de haberse emitido las medidas cautelares, el gobierno sólo ha colocado cuatro cámaras de video, las más baratas del mercado, y ha enviado un coche patrulla a la puerta.

“A nivel local las autoridades intentan disimularlo, porque son parte de la delincuencia, son parte de la mafia. Y a niveles más alto (presidencial) quieren disimular y decir que el problema no existe porque están más preocupados por la imagen internacional que por garantizar el derecho a la vida. El gobierno sólo intenta ocultar lo que pasa, sin asumir su responsabilidad de lo que pasa”, explica el padre.

Con frases tan claras como tiernas, tanta sencillez ha hecho que se lo entienda en todos los sitios, desde la presidencia hasta los carteles de la droga que actúan en la zona. Por eso lo eligió Gael García Bernal como uno de los rostros que aparecen en la última campaña de Amnistía Internacional en defensa de los “emigrantes invisibles”. Por eso lo han elegido los carteles de la droga para que se siga sin saber que la región está en manos de los poderosos narcos.


La Comisión de Apoyo al Refugiado (CAREF), organismo ecuménico del que la Iglesia Metodista es parte, expresó su repudio por los hechos de violencia acaecidos en el Parque Indoamericano de Villa Soldati y por las expresiones xenófobas y criminalizadoras de la población migrante que fueron manifestadas por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Ubicado en el sur de la Ciudad de Buenos Aires, Villa Soldati es un barrio habitado mayoritariamente por inmigrantes de países limítrofes de Argentina. En los últimos tiempos el denominado Parque Indoamericano fue ocupado por personas sin vivienda. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires reprimió a estas personas mediante el uso de su Policía y de la Policía Federal. Los enfrentamientos produjeron víctimas fatales y heridos. Mauricio Macri, Jefe del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, culpó a la política inmigratoria de la Nación que permitía, según sus dichos, la convivencia de los inmigrantes con los narcos. Esa declaración fue repudiada inmediatamente por políticos y organizaciones sociales y el mismo gobierno nacional pidió disculpas a países limítrofes.

El comunicado de CAREF expresa con preocupación respecto de estos dichos: “observamos con alarma como se vuelven a legitimar discursos que fueron propios de épocas de dictadura y de la aplicación de la más dura política neoliberal de la década del 90. Ante la inoperancia estatal para el abordaje y resolución de problemas sociales a través de políticas públicas que garanticen el acceso a derechos se reitera la identificación de un enemigo externo que provoca“nuestros males. Se crean así fantasmas, imágenes ilusorias que no hacen más que ocultar las verdaderas causas de los problemas sociales que padecemos”.

El comunicado dado a conocer horas después de los violentos desalojos, destaca entre otros datos, la relevancia de la Ley Migratoria 25.871, vigente desde el año 2004, que reconoce a la migración como un derecho humano inalienable en consonancia con el espíritu de nuestra Constitución Nacional”.

Por otra parte, enfatiza que los dichos del Jefe de Gobierno porteño“son palabras que generan violencia, violencia hacia quienes optan por vivir en un país distinto al que nacieron para desarrollarse, trabajar, educar a sus hijos y aportar todo su potencial a la sociedad que los recibe. No debemos permitir que vuelvan a instalarse discursos xenófobos que generan violencia y mayor vulneración de derechos ya que van a contramano de los avances logrados en materia de la construcción de una sociedad democrática”.

En el manifiesto, CAREF insta a las autoridades del gobierno de la CABA a asumir su responsabilidad ejecutiva para encarar fehacientemente la solución de los problemas sociales en los que se enmarca la crisis habitacional.

Finalmente, el comunicado expresa la solidaridad “con las comunidades migrantes en su conjunto, en particular con aquellas afectadas por estos hechos y los familiares de las personas víctimas y reafirma su compromiso en la construcción de justicia y la promoción de los derechos de las personas migrantes por una sociedad más inclusiva y democrática”.

Publicado: Iglesia Evangélica Metodista Argentina


Por Juan Stam

Hace unos años, el día después del espantoso terremoto de México, escuché por casualidad la conversación entre dos señoras obviamente evangélicas: “Pues hermana, ¿cómo te pareció el terremoto en México ayer?” La respuesta me dejó atónito: “¡Qué maravilla! Me alegré mucho. ¡Cristo viene ya!”

Un día, cuando Jesús y sus discípulos estaban admirando el templo de Jerusalén, el Señor les anunció que no quedaría piedra sobre piedra de esa majestuosa arquitectura, porque Israel había rechazado a su Mesías. En eso le preguntaron, “¿Cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?” Y Jesús respondió “Mirad que nadie os engañe” (Mr 13:2-5; Lc 21:6-8). Es claro que según Marcos y Lucas, toda la conversación giraba en torno al futuro del templo, y que lo que los discípulos le pedían a Jesús, según esos dos evangelios, era la señal de la futura destrucción de Jerusalén. El evangelio de Mateo reformula la misma pregunta: “¿Cuándo serán estas cosas [destrucción de Jerusalén], y qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo?” (Mat 24:2-5). Esa diferencia es importante, pero en Mateo también el tema central es la destrucción de Jerusalén como anticipo de la venida de Cristo. Mi compatriota tica, cuando comentó el terremoto de México, sin duda estaba pensando en este pasaje de San Mateo, pero sin tener en cuenta su contexto histórico: La destrucción de Jerusalén ocurrió unos cuarenta años después, hace casi diecinueve siglos.

Creo que se malinterpreta muy seriamente este sermón de Jesús. Para comenzar, se habla de “las señales del fin del mundo”, cuando el texto habla de “la señal” (singular) de la destrucción de Jerusalén y, relacionada con ella, según Mateo, “de tu venida y del fin del siglo” (no “del mundo”). La pregunta es triple: la señal de la destrucción del templo, de la venida de Cristo y del fin del siglo. Como respuesta, Jesús menciona muchos fenómenos, entre ellos guerras, hambrunas, terremotos, persecuciones y la predicación del evangelio (24:5-14).

Cuatro cosas me llaman la atención:

(1) Jesús no dice que ninguno de estos fenómenos es señal de su venida,

(2) Jesús dice precisamente lo contrario, que estas tragedias no son el fin del siglo (24:6,14, cf. 14.:8);

(3) Jesús advierte que habrá falsos profetas y falsos “cristos” que vendrán a agitar al pueblo con especulaciones sobre su venida y dirán que él está cerca (24:4-5; 11; 23-27 y paralelos en Marcos y Lucas; cf. 2 Tes 2:2-3).

(4) En su respuesta, Jesús emplea la palabra “señal” por primera vez cuando advierte contra las falsas señales en 24:24 y después cuando anuncia “la señal del Hijo del hombre en el cielo” (24:30). En otras palabras: “Vendrán guerras y terremotos y otros fenómenos, pero ninguno de esos es la señal que me piden, y tengan cuidado con falsos maestros que harán señales falsas. La única señal del fin del siglo la seré yo mismo, cuando venga con las nubes”.

En ese tiempo, como hoy, era muy popular especular sobre “señales” sensacionales del fin del mundo: que el sol se levantaría a medianoche, que las mujeres engendrarían monstruos, que aparecerá una caballería armada en el cielo y mucho más. Jesús era muy enemigo de esas calenturas. De acuerdo a las propias palabras de Jesús: “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás”, la de Nínive y la señal de la reina de Sabá” (Es mán en Mt 12:38-42; Mr 8:12 dice sólo: “no se dará señal a esta generación”, punto). Ésas no eran las señales que buscaba esa generación adúltera. Jonás, Nínive y la reina de Sabá no tenían nada que ver con el fin del mundo; eran llamadas al arrepentimiento y el cambio de vida conforme al ejemplo de ellos. Es la única manera de entender la referencia a Nínive y Sabá. A diferencia de Marcos y Lucas, el relato de Mateo incluye una referencia a la resurrección de Jesús, pero eso tampoco tiene que ver con el fin del mundo.

La frase “las señales de los tiempos” aparece también en Mateo 16:1-3 y tampoco tiene nada que ver con la venida de Cristo. El pasaje paralelo en Lc 12:54-56 no tiene dicha frase, sino reza: “Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís, ‘Agua viene’; y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, decís, ‘Hará calor’; y lo hace. ¡Hipócritas! Sabeís distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?” Jesús compara “las señales de los tiempos” con los métodos que empleaban los campesinos todos los días para anticipar los cambios en las condiciones climáticas. En otras palabras, Jesús les dice: “¡No sean tan perversos e irresponsables. Si quieren entender el tiempo en que viven, no esperen señales del cielo sino analizan bien las condiciones históricas para entender lo que está pasando y anticipar lo que está por pasar “.

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Publicado: http://www.kairos.org.ar

Los malvivientes

Publicado: diciembre 29, 2010 en Iglesia, Misión Integral, Sociedad, Teología

Por Elisa Padilla

Llegó ese momento del culto dominical en que acostumbramos compartir con la comunidad nuestros motivos de agradecimiento y petición. Una vez más, el momento se convirtió en un espacio para hacer teología – es decir, para relacionar la enseñanza bíblica con la vida cotidiana. “Pido oración por nuestro país, para que se termine la violencia que nos tiene tan mal a todos”, dijo una señora, haciendo referencia a los episodios vividos durante la semana en Villa Soldati, Buenos Aires, donde cuatro personas murieron en el desalojo por parte de la policía de familias que se habían establecido en el parque Indoamericano. “Pero tengamos cuidado con la xenofobia; no nos comamos irreflexivamente lo que nos alimentan los medios de comunicación”, respondió otro hermano. Los tonos empezaron a elevarse: “¡Pero están matando a nuestros padres, hijos y hermanos! ¡Es imperante eliminar las ‘villas’ porque allí se esconden los criminales y malvivientes!”

Terminado el culto y la hora de charla informal en las puertas del templo, mi familia y demás agregados nos amontonamos en el viejo Peugeot. Nuestro destino era el Centro Kairós, donde una docena de “malvivientes” nos esperaba con el almuerzo listo. Al llegar, estaban ahí sentados en el quincho, no animándose aún a explorar el hermoso parque (tan distinto a sus habitáculos de pasillo de villa), con sus gorras tapándoles medio rostro, escuchando cumbia y reggaeton. Saludé a uno por uno con un beso, entremezclando algún chiste para recordar su nombre o porque por fin le ponía cara a un nombre escuchado repetidamente de labios de nuestro amigo Aníbal (principal artífice de la invitación para tal ocasión). Eran muchachos que tenían apenas unos años más que mis hijos. Uno, portador de VIH, con ambos padres fallecidos de SIDA. Otro, sin una pierna porque de chico se había caído del tren volviendo de jugar al fútbol. Otro, con un tiro en la pierna. Otro, con pedido de captura.

Los “malvivientes” cortaron tomates, pan y carne. Mezclaron jugos y sirvieron a las demás familias que habían sido invitadas al encuentro. Después de almorzar, Aníbal nos pidió a todos que nos sentáramos en una gran ronda de sillas bajo la sombra del palo borracho a escuchar las palabras del pastor René Padilla. En el relato elegido del evangelio de Lucas, Jesús les respondía a los religiosos que lo criticaban por comer con cobradores de impuestos y prostitutas (los “malvivientes” de su época). Y lo hizo mediante tres parábolas: la de la moneda perdida, la de la oveja perdida y la de los dos hermanos. En la tercera parábola, el menor de los hermanos tuvo que tocar fondo para darse cuenta de que su vida no podía seguir así y que necesitaba un cambio drástico. Cuando decidió volver a casa, su padre lo vio de lejos y salió a su encuentro. Lo besó, escuchó su confesión (“He pecado contra el cielo y contra ti…”) pero no le dio tiempo a terminar con su propuesta de trabajar para él como obrero: tomó enseguida la túnica, el calzado, el anillo y el becerro más gordo (el mejor asado estilo argentino). “Así Dios quiere recibirnos a nosotros:” -concluyó don René- “con un asado abundante y con la mejor carne de la hacienda”.

La semana pasada volví a mi viejo barrio de Villa Hidalgo (productora importante de “malvivientes”). Me impactó el mejoramiento de la zona en los últimos meses: la calle del jardín de infantes Colmenita estaba asfaltada; se habían construido veredas hasta el fondo del asentamiento para que, en días de lluvia, la gente no tuviera que chapotear tanto en el barro; estaba entubado el zanjón de podredumbre donde va a parar toda el agua desechada de los barrios altos y de las zanjas abiertas que atraviesan la villa; el barrio se está preparando para recibir cloacas; y los más desposeídos que viven del otro lado del zanjón, pronto tendrán luz eléctrica con tensión suficiente para todos.

En el momento del culto dominical donde los tonos habían subido a decibeles peligrosos que amenazaban con un estallido discordante, compartí esta realidad de Villa Hidalgo. El plan de mejoramiento del barrio, promovido por personas comprometidas con su prójimo y apoyado por planes del gobierno, eran pequeñas luces del reino de Dios y semillas de esperanza. Un hermano confirmó: “Lo que los cristianos debemos apoyar no es la eliminación de villas, sino su urbanización, es decir, la provisión de todos los servicios básicos de los cuales gozamos los incluidos. Eso es lo que significa ‘inclusión’”. Este comentario logró cerrar la discusión y aunar a la congregación en sus oraciones de intercesión.

En esta época en que celebramos el nacimiento de Dios como ser humano y repasamos el año 2010, sería bueno preguntarnos: ¿nuestra mesa navideña incluirá sólo a “bienvivientes”? ¿De qué maneras nuestra familia, comunidad de fe, ministerio u organización se relacionó durante este año con los sectores más débiles y excluidos de la sociedad? La opción de Jesús fue clara. Como dice el tango de Pagura (entonado por la delegación latinoamericana en el congreso mundial de Lausana III en Ciudad del Cabo este pasado octubre), Jesús “exaltó a los niños, las mujeres (otros “débiles” del momento), y resistió a los que de orgullo ardían.” Si nos hacemos amigos de “débiles y malvivientes” y nos atrevemos a violar la brecha que marca nuestra sociedad, guardando el dedo acusatorio, quizás logremos ver a las personas con los ojos de Dios, entender su realidad, descubrir su profunda belleza y empezar a invertir nuestra energía y recursos en la transformación de estas realidades de exclusión. Sin duda entre la basura, las armas, la droga, las aguas malolientes, el abandono y los pasillos embarrados, encontraremos las huellas de nuestro maestro.

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Publicado: http://www.kairos.org.ar