Archivos para enero, 2011

Creer en Dios

Publicado: enero 31, 2011 en Meditaciones

Enric Capó

Si un día me encontrara con uno de estos periodistas o sociólogos que van por la calle haciendo encuestas religiosas a la gente y me preguntaran si creo en Dios, me parece que me gustaría contestar que, a pesar de ser pastor protestante, no creo en él. Y al hacerlo, estoy convencido de que diría la verdad como creyente y como cristiano, porque cada día estoy más lejos de esta imagen estereotipada de Dios que se esconde detrás de las encuestas y que anida en la mente de la gente. También me gustaría dar un respuesta parecida sobre la existencia del diablo. Tengo muy claro que hay un dios en el que no creo. Es el Dios explicación, o el Dios proyección de nuestros deseos, o la máquina eterna que lo puso todo en movimiento, o el dios castigador que, a través de los siglos, ha sido el tormento de los hombres, o el dios manipulado que justifica la religión. No es realmente que no crea en él, ya que puede haber –y los hay- elementos válidos en todo esto. Mi respuesta sería como una especia de protesta para decir que la imagen que el mundo no creyente en general  -y también muchos creyentes- tienen de Dios no se corresponde con la imagen que Cristo me ha enseñado a amar.

Hoy es difícil hablar de Dios porque, al hacerlo, en seguida te clasifican y te sitúan en un fichero en el que no te encuentras cómodo. Cuando hace muchos años leí el libro de Gironella “100 españoles y Dios”, recuerdo que me identifiqué mucho más con buen número de los que decían no creer en él que con el teísmo estéril de una mayoría que se confesaban creyentes. A la hora de tener que escoger uno de los bandos quizás me situaría  en el de los clasificados como no creyentes que se toman la vida en serio que en el de los que, al mismo tiempo que dicen que creen en Dios, se han hecho de él una imagen idolátrica. Y quizás, al hacerlo así, me acercaría a aquellos cristianos de los primeros tiempos del cristianismo a los que los paganos acusaban de ser ateos.

Hay una imagen folclórica de Dios de la que me siento muy alejado. Sobre todo del Dios religioso, preocupado por si mismo, celoso de culte y enamorado de su gloria; el dios doctrinario y cruel, que tiene amigos y enemigos, que determina el futuro de los hombres según “la sana doctrina” y menosprecia la vida presente para centrarlo todo en un futuro más allá de la muerte; el dios  simplista, el del cielo y el infierno, el del blanco o negro, el de religioso o ateo; el dios que no distingue, que es incapaz de ir más allá de los atributos que le otorgamos y que son como un corsé que le impide moverse con libertad, que le impide, incluso, ejercer su misericordia. No creo que este dios sea el Dios de los profetas, que amaba más la justicia que la fastuosidad del culto, ni el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo que recibe con un abrazo sin fin al hijo perdido, ni el del apóstol Pablo que perdona al culpable. Me gusta más el Dios de las prostitutas del evangelio que se adelantan a las grandes figuras del mundo religioso; el Dios de la mala fama, amigos de publicanos y pecadores; el Dios clavado en la cruz, indefenso e impotente; el Dios cuya grandeza es su capacidad de amar, de sacrificarse, de darse por nosotros; el Dios que ha querido estar presente en el mundo bajo la imagen del pan partido y el vino derramado, la imagen de la entrega total y absoluta que nos habla de la imptoencia del crucificado y de la fuerza del amor.

¿Quién es mi Dios? Me es muy difícil definirlo. Está muy por encima de mis capacidades de síntesis. Pero puedo decir que es el Dios ligado a la vida, a mi vida, a aquella vida que él creó y me ha dado. Creer en él, pues, es creer en la vida, en sus infinitas posibilidades, en su sentido de presente y de futuro, de inmanencia y trascendencia.  Y también a la inversa: creer en la vida es creer en Él. No tenemos apenas herramientas a nuestro alcance para hablar con El con propiedad y exactitud. Estamos demasiado limitados. Pero Dios no es para ser definido mucho más allá de la definición de Juan:”Dios es amor”. El lenguaje propio en el contexto de Dios no es el de las definiciones, ni el que tiene necesidad de usar la tercera persona singular. Dios no habría de ser jamás El. Es siempre un Tú que nos confronta y del que no deberíamos hablar, sino hablarle. El lenguaje adecuado para Dios es finalmente, esencialmente, el de la oración, que es el  lenguaje de la comunión, de la amistad, de la armonía.  La persona humana que investiga en la profundidad de su vida, no encuentra allí un vacío, sino que encuentra a Dios, a pesar de que no lo conozca ni lo reconozca. Dios, como  sentido de la vida, está escrito  en cada una de las fibras de nuestro ser, sólo hay que dejarlo florecer, que salga fuera e ilumine la vida.

Día a día, en el mundo del evangelio, allí donde encontramos a Cristo, crecemos en el conocimiento de Dios. Día a día somos llamados a hacer nuestra su vida, en todo aquello que tiene de solidaridad con los más pequeños de nuestro mundo y en todo aquello que nos habla de esperanza y de eternidad. Dios es la presencia de un amor eterno e invisible que en Cristo se ha hecho visible y accesible a todos nosotros. En su compañía, siguiendo sus caminos, lo encontraremos como “el paracleto” (Jn 14,16), el consolador, el que siempre nos acompaña  y nos salva del nihilismo de un mundo sin alma para mostrarnos que “la vida es más que el alimento y el cuerpo que el vestido”. Que más allá de comer y beber, llorar y reír, nacer y morir, crecer y envejecer, hay un sentido profundo de la vida que Cristo nos ha descubierto y que llamamos Dios. En Él, y sólo en Él, el mundo y la vida reencuentran su sentido,

Enric Capo

Copyright © 2011 Iglesia Evangélica Española, una iglesia protestante.


31 de enero de 2011, CIUDAD DEL CABLO


En el Encuentro se reflexionó sobre cómo trabajar conjuntamente para la evangelización del mundo. Ahora se ha publicado la declaración final del encuentro, un texto claro, directo y muy concentrado que resume un “llamado a la acción” basado en dos aspectos centrales del evangelio: hacer discípulos de Jesús y amarse los unos a los otros.

La declaración final de Ciudad del Cabo 2010, oficialmente publicada el viernes, está formada por dos documentos. El primero es la “Confesión de fe de Ciudad del Cabo”, que reafirma a través de 10 puntos las bases de la fe cristiana. Dirigiéndose al lector siempre en primera persona del plural, el credo repasa 10 puntos centrales de la doctrina cristiana, que empiezan afirmando que “amamos porque Dios nos amó primero”. A partir de aquí, el texto toma la fórmula “Amamos…” para aplicarla a la trinidad, la Palabra de Dios, el mundo en el que vivimos, el evangelio, la iglesia y la misión de Dios.

El segundo documento es la aplicación de la confesión de fe, y plantea retos concretos para la iglesia en el siglo XXI. Lleva el título “Para el mundo al que servimos: La Llamada a la Acción de Ciudad del Cabo”. En él se ha buscado transmitir de forma concisa la gran cantidad de ideas sobre las que se reflexionó y debatió durante los 10 días que duró el Congreso, e incluir además todo el trabajo de preparación de materiales previo al encuentro, que daba continuidad a Lausanne II (Manila, 1989).

El Comité organizador ha buscado reunir las diferentes sensibilidades de los 4.000 líderes asistentes que representaban a un total de 198 países. “Los seis temas principales del Congreso nos proveen de un marco para discernir los retos que tiene la iglesia de Cristo en todo el mundo, y nuestras prioridades para el futuro”, dice la introducción del documento. Con esta base y el convencimiento de “haber buscado la voz de Dios a través del Espíritu Santo” durante el congreso, algo que se hizo “estudiando el libro de Efesios” conjuntamente y “escuchando las voces de Su gente de todas las partes del mundo”, el texto entra en materia para plantear de qué forma la iglesia puede servir a Dios y al mundo en el presente y el futuro.

Relatamos a continuación los puntos principales de la “Llamada a la Acción de Ciudad del Cabo”.

RELATIVISMO Y LA VERDAD, QUE ES CRISTO

Esta declaración empieza enfocándose en el concepto de verdad en un mundo plural y globalizado, y lo hace de forma contundente: “Jesucristo es la verdad del universo”, se lee en la primera sección. Por ello, es esencial vivir en esta realidad, “una verdad que la gente verá en las caras de aquellos que viven su vida para Jesús”, así como proclamar esta verdad, “algo que no puede ser separado de vivirla”. Así, el compartir el evangelio estará basado “no sólo en presentar el evangelio como una mejor solución que la que otros dioses ofrecen”, sino como “el plan de Dios para el universo entero, en Cristo”.

Ante un pluralismo posmoderno que rechaza todo lo que suena a absoluto, es importante identificar, formar y orar por personas que puedan “defender las verdades bíblicas en el espacio público”, pero también “equipar a cada creyente con el valor y las herramientas para explicar la verdad”, y así participar relevantemente en cada área de la cultura en la que vivamos.

Este llamado a mostrar la verdad incluye muy especialmente el lugar de trabajo. El texto denuncia la “falsedad” que es que exista “una división entre los secular y lo sagrado”, una visión errónea “que ha calado en el pensar y actuar de la iglesia”. Esta división artificial de la vida de un cristiano entre lo que es espiritual y lo que no, es un “obstáculo importante” ya que “cada creyente debería aceptar y afirmar su propio ministerio diario y su misión, sea cual sea el sitio en el que Dios le ha llamado a trabajar”. El texto anima a pastores, evangelistas y misioneros a “integrar totalmente” a cada trabajador cristiano en la estrategia global de la misión.

La verdad que está en Cristo también debería tenerse en cuenta cuando hablamos de comunicación. Hay una necesidad de tener “un nuevo compromiso crítico, creativo con los medios y la tecnología”, que ayude a la gente a “ser consciente de los mensajes que reciben de los medios de comunicación y las visiones del mundo que hay detrás”, pero también a animar a cristianos a formar parte de estos medios de comunicación (sea información o entretenimiento), para que sean “ejemplos creíbles”. La participación de los cristianos, sigue el texto, también podría ser mucho más grande en el arte o en el nuevo mundo de las ciencias de la biotecnología, en el que es necesario animar a estudiantes a que se esfuercen para formar parte de estas áreas de investigación. Un reto en este sentido es reflexionar bíblicamente sobre cómo las leyes deberían marcar el avance de la tecnología para ayudar a reafirmar “el respeto por la dignidad excepcional de la vida humana”.

Tampoco hay duda, para los redactores de esta declaración, que la participación en la vida pública (es decir: política, economía y educación) es esencial, ya que “estas áreas de la sociedad tienen una fuerte influencia en los valores de cada país”.

OFRECER PAZ EN UN MUNDO DIVIDIDO

La declaración de Ciudad del Cabo remarca que “la reconciliación con Dios es inseparable de la reconciliación unos con otros”. Es decir, “la unidad del pueblo de Dios es a la vez una hecho (a través de Cristo) y un mandato”. En este sentido, hay un llamamiento especial a ofrecer el evangelio al pueblo judío, que “ha recibido las promesas de Dios” pero que como toda otra persona tiene “la necesidad de reconciliarse con Dios a través del Mesías, Jesús”.

“Anhelamos ver el día en el que la iglesia será el modelo más visible en el mundo de la reconciliación étnica y el defensor más activo para la resolución de conflictos”. Los cristianos deben lamentar y arrepentirse por los casos en los que se ha participado en violencia étnica o represión. También por los momentos en los que se ha sido cómplice de la injusticia por medio del silencio, como en muchos casos de racismo. Pero la iglesia también debe ser proactiva y adoptar un “un estilo de vida reconciliador”, en el que se hable de la paz de Cristo en contextos de violencia y se luche por convertir el ámbito de la iglesia en un lugar seguro.

La paz del evangelio, además, tiene que mostrarse especialmente en problemáticas concretas, como el tráfico de seres humanos en nuestro siglo. Los redactores de la declaración recuerdan que actualmente hay unas 27 millones de personas que viven en esclavitud, una realidad dramática que los cristianos no pueden ignorar: “tenemos que enfrentarnos a los factores sociales, económicos y políticos que generan el tráfico”. La iglesia debe “mostrar la nueva sociedad que Jesús prometió”.

Otro momento para llevar paz que surgió de Ciudad del Cabo es el de añadirse activamente en la lucha contra la pobreza extrema, pidiendo a los gobiernos de todos los países que se esfuercen en cumplir los Objetivos del Milenio, que buscan acabar con la pobreza extrema. Pero esto no se puede hacer sin “también confrontar la riqueza excesiva y la avaricia”, que “perpetua la pobreza” y que es el evangelio define como una forma de idolatría.

En cuanto a las personas que sufren enfermedades crónicas, el texto llama no sólo a apoyar sanitaria, emocional y económicamente a estas personas, sino también a reconocer sus dones y su aportación a la iglesia.

Por último en esta sección, la paz del evangelio es completamente aplicable al estado del planeta. “La Tierra no nos pertenece a nosotros, pertenece a Dios”. Los cristianos no sólo deberían participar de las tendencias sociales para la reducción del consumo innecesario y de la contaminación, sino también implicarse activamente en ámbitos como la agricultura, la industria o la medicina para llevar a cabo programas que tengan un impacto positivo sobre el Medio Ambiente.

RELACIÓN CON PERSONAS DE OTRAS RELIGIONES

La evangelización fue uno de los temas centrales del Congreso, en octubre del año pasado. Pero no el proselitismo, aclara el texto.No se debe buscar que alguien “acepte nuestra religión ni siquiera entrar a formar parte de nuestra denominación”. La evangelización debe ser “ética” y basada en una “conciencia limpia”. El trato con gente de otras religiones debe mostrar “amor”, “hospitalidad”, “denunciando el racismo” y no reaccionando nunca con violencia, “aún cuando se es atacado” por otras religiones. Además, el diálogo de los cristianos con otras religiones debe combinar el escuchar respetuosamente a otros, en base a la propia confianza en la singularidad de Cristo.

La declaración no olvida a los que “sufren por el evangelio” en partes del mundo en los que la falta de libertad religiosa puede llevar a algunos cristianos a la muerte. “Muchos cristianos que viven en el confort y la prosperidad necesitan escuchar otra vez el llamado de Cristo a estar dispuestos a sufrir por Él”. No sólo es necesario apoyar en oración a los perseguidos, sino de ser conscientes del “infinito dolor que Dios siente ante aquellos que se oponen y rechazan su amor, su evangelio y sus siervos”. Ante esto es especialmente importante que los creyentes hagan una realidad en su vida el “evangelio de gracia”, por el que estén dispuestos a “vivir, amar y servir en sitios difíciles y dominados por otras religiones, para llevar también allí la fragancia de la gracia de Jesucristo”.

Aparte de ir a otros sitios del mundo, la iglesia debe también darse cuenta definitivamente de lasoportunidades de misión que ofrece la migración global. “Animamos a los cristianos en países que acogen comunidades inmigrantes de otros contextos religiosos a que sean un testimonio cultural del amor de Cristo, en palabras y acciones, amando al forastero, defendiendo a los extranjeros, construyendo relaciones, invitando a nuestras casas y ofreciendo ayuda”. Los cristianos que emigran, por su parte, son animados a “discernir la mano de Dios, incluso en circunstancias que no hayan escogido libremente, para buscar las oportunidades que Dios provee para dar testimonio de Cristo en su nuevo país de acogida”.

Sea como sea, “esforcémonos por conseguir el objetivo de la libertad religiosa de todas las personas”, dice la declaración. No sólo se trata de defender la libertad de conciencia de los cristianos, sino también el de personas de otras religiones cuyos derechos sean atacados. Como dice la Biblia, el pueblo de Dios ha de buscar el bien de la sociedad, honrar y orar aquellos que tienen responsabilidades políticas. Pero en situaciones en las que un estado fuerza a los cristianos a decidir entre la lealtad a su propio poder o la lealtad a Dios, “debemos decir ‘no’ al estado porque hemos dicho ‘sí’ a Jesucristo como nuestro Señor”.

EL EVANGELIO Y EL MUNDO

La declaración de Ciudad del Cabo reconoce con “dolor y vergüenza” que aún hay muchas comunidades en el mundo que no han escuchado el evangelio, y remarca que “sólo un porcentaje muy pequeño de los recursos de la iglesia (sean humanos o materiales) se está dirigiendo a las gentes menos alcanzadas”. El texto dice que la iglesia tiene la oportunidad de “arrepentirnos de nuestra ceguera” y de “nuestra falta de urgencia en compartir el evangelio” con las personas que no han tenido oportunidad de escucharlo. Quienes vayan a hacerlo deben integrarse realmente en la sociedad a la que van, aprender su cultura y su lengua y vivir el evangelio de forma real. La traducción de la Biblia a lenguas que aun no tienen una traducción propia debería ser un objetivo, y no se puede olvidar que hay culturas orales que no utilizan el lenguaje escrito, a las que hay que llegar con otras formas de compartir el evangelio.

El crecimiento espectacular de la iglesia en muchos países lleva a plantear la necesidad de que haya líderes que realmente sean discípulos de Jesús. Se observa que en muchos sitios hay líderes cristianos que “usan su posición para conseguir poder, un estatus arrogante o el enriquecimiento personal”. En estas situaciones de abuso de poder, “la gente de Dios sufre y Cristo es deshonrado”. Por ello, se recuerda que la Biblia enfatiza en que “sólo aquellos que muestran con sus vidas las características básicas de madurez como discípulos deberían ser puestos en lugares de liderazgo”.

“La solución al fracaso en el liderazgo no es simplemente hacer más formación de liderazgo, sino mejorar la formación de las personas como discípulos de Cristo”. La iglesia necesita auténticos líderes, que son “los que tienen un corazón de servicio, humildad, integridad, pureza, sin codicia, que son perseverantes en la oración, con dependencia del Espíritu de Dios y un profundo amor por las personas”. Ante estas altas exigencias, es necesario que “oremos por nuestros líderes”, para que sean “bíblicos y obedientes” a Dios. Para conseguirlo, es importante que estos puedan tener espacios en los que poder rendir cuenta de sus vidas y su trabajo a otras personas.

Aún puesto el enfoque en la evangelización, el documento hace un especial énfasis en llevar el mensaje a las ciudades y al colectivo de los niños. Las aglomeraciones urbanas son especialmente importantes porque en ellas se encuentran “la próxima generación de gente joven, la mayoría de las personas inmigradas, las personas que marcan las tendencias de la sociedad y los más pobres entre los pobres”. En cuanto a los niños, Ciudad del Cabo considera que todos ellos están en riesgo: “la mitad de ellos están en riesgo de caer en la pobreza”, mientras que otros muchos millones “están en riesgo por la prosperidad” de las sociedades en las que viven, los hijos de los ricos y seguros tienen todo con lo que necesitan para vivir, pero nada por lo que vivir”. Es importante entender, afirma el texto, que “la gente joven son la iglesia de hoy, no solamente la del mañana, la gente joven tienen un potencial enorme como agentes activos de la misión de Dios”.

“VUELTA A LA HUMILDAD, LA INTEGRIDAD Y LA SIMPLICIDAD”

Uno de los grandes peligros de la iglesia es seguir a “otros dioses”, la “idolatría entre el pueblo de Dios es uno de los principales obstáculos para llevar a cabo la misión”. Afirma el texto que “cuando no hay diferencia entre la conducta de los cristianos y los no cristianos, entonces el mundo tiene el derecho de preguntarse si nuestra fe hace alguna diferencia, nuestro mensaje no aportaría ningún tipo de autenticidad a un mundo que observa”.

Uno de estos “ídolos” que asolan la iglesia son “los desórdenes sexuales”, y todo lo que conlleva (“familias rotas” y “soledad”, por ejemplo). Por ello, se anima a los pastores de las iglesias a“facilitar en la iglesia una conversación más amplia sobre la sexualidad”, “enseñar claramente lo que estándares que marca Dios” con “compasión por los que han caído en pecado” y a los miembros de la iglesia a “fortalecer la fidelidad en el matrimonio, resistirse a participar en todas las formas de desorden sexual en la cultura que nos rodea, incluyendo la pornografía, el adulterio y la promiscuidad”.

A ello hay que añadir un “esfuerzo por entender y  trabajar en los profundos problemas de identidad y experiencias que llevan algunas personas a la práctica homosexual”. A ellos es importante acercarse con el amor, la compasión y la justicia de Cristo, además de rechazar y condenar cualquier tipo de odio o abuso verbal o físico contra las personas homosexuales”. Lo mismo se puede aplicar a las personas con el virus del Sida.

Otro reto para la iglesia ahora es la humildad, se concluye del documento. En referencia a Pablo, la declaración dice que el “idolatrar el orgullo y el poder” se combate con el requerimiento de que “aquellos que están llenos por el Espíritu de Dios se sometan los unos a los otros por reverencia a Cristo”. También conlleva riesgos la búsqueda del éxito como un objetivo, por el que estamos tentados a “sacrificar nuestra integridad”.

En cuanto a la “idolatría de la codicia”, la declaración de Ciudad del Cabo se muestra claramente en contra de los que se ha llamado “el evangelio de la prosperidad”. “Negamos como algo no bíblico la enseñanza que dice que el bienestar espiritual puede ser medido en términos de bienestar material”. Sigue diciendo que “muchos que promueven el ‘evangelio de la prosperidad’ distorsionan seriamente la Biblia” y “a menudo cambian el llamado al arrepentimiento por el llamado a dar dinero a la organización del pastor”. Por ello, y en base a un análisis bíblico riguroso centrado especialmente en las palabras y el ejemplo de Jesús, el documento describe el ‘evangelio de la prosperidad’ como “un falso evangelio”.

TRABAJANDO PARA LA UNIDAD EN LA MISIÓN

En el sexto y último punto del “Llamado a la Acción de Ciudad del Cabo” se empieza recordando que “una iglesia dividida no tiene ningún mensaje que ofrecer a un mundo dividido”. La realidad de la unidad espiritual, que fue hecha por Jesús en la cruz, tiene que llevarse a la práctica en el trabajo conjunto en muchas áreas. “Demasiado a menudo nos hemos invertido en la misión en formas que han priorizado y perseverado nuestras propias identidades (énticas, denominacionales, teológicas) y hemos fallado en someter nuestras pasiones y preferencias a Dios”.

Para buscar la unidad de la iglesia en los objetivos marcados por la soberanía de Dios, es necesario “dejar de lado la sospecha, la competencia y el orgullo, y aprender de aquellos a los que Dios está usando, aun cuando no son de nuestro continente, ni nuestra organización, o teología, o nuestro círculo de amigos”. Este trabajo conjunto, además, debe ser una realidad también en la colaboración entre hombres y mujeres. Más allá de los enfoques diferentes sobre el ministerio de la mujer en la iglesia (que son acercamientos “sinceros en su intento de ser fiel y obediente a la Biblia”) el texto enfatiza en que “todos nosotros, hombres y mujeres, casados o solteros, somos responsables de utilizar los dones de Dios para el beneficio de otros, para la gloria y la honra de Cristo”.

Además, la declaración llama a que la formación teológica que se de en diferentes partes del mundo sea “intrínsicamente misionológica”. Es decir, “el estudio de teología no es un fin en sí mismo, sino que sirve a la misión de la iglesia en mundo”. En este mismo sentido, la misión debe usar la teología, teniendo la Biblia como mensaje central en la propia evangelización.

CONCLUSIÓN

“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de reconciliación” (2ª Corintios 5:19). Este fue uno de los conceptos lema de Ciudad del Cabo, y también lo es de la conclusión de esta declaración.

Discipulado y reconciliación son indispensables en nuestra misión. Lamentamos el escándalo de la poca profundidad y falta de discipulado, y el escándalo de nuestra falta de unidad y de amor, porque ambas cosas dañan seriamente nuestro testimonio del evangelio”. Por eso, “discernimos la voz de Jesús” en estos grandes retos, acaba el texto, que n palabras de hace 2.000 años ya marcaba dos grandes prioridades en las que  la iglesia debe reenfocarse: “Haced discípulos” y “Amaos los unos a los otros”.

Puede descargarse la declaración final de Ciudad del Cabo 2010 aquí (inglés, en formato PDF).

(*) Esta noticia se ha basado en el original del texto en inglés. Por ello, las citas pueden no coincidir exactamente con la traducción oficial del texto al español, que aun no existía cuando se escribió esta noticia.

Fuentes: CT2010

© Protestante Digital 2010


Ante la ola de crímenes que afecta a vastas regiones de México, la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas de ese país (Confraternice) lanzó un llamado al gobierno para poner fin a la violencia, invirtiendo en programas sociales. Junto a esta situación social, la intolerancia religiosa en México ha llevado a crear el Primer Foro sobre Intolerancia y Discriminación Religiosa se llevará a cabo en las instalaciones de la Cámara de Diputados.

 

 

 

 

24 de enero de 2011, MEXICO

El pastor Arturo Farela Gutiérrez, presidente de Confraternice, llamó a que en lo que resta del sexenio, se cambie de estrategia y el gobierno federal se avoque “al empleo y la educación, a la justicia social, y además, facilite a la sociedad civil las herramientas necesarias para abundar en los programas sociales”. Gutiérrez añadió que están seguros de que estas medidas “evitarán la muerte de otros 30.000 mexicanos”. 

El pastor se refirió luego a los crímenes perpetrados contra evangélicos que trabajan en programas de rehabilitación de drogadictos y recordó las recientes intrusiones a centros de rehabilitación dirigidos por iglesias.

“Las masacres en centros de rehabilitación, la mayoría de ellos cristianos evangélicos, en Tijuana, Tepic, Tamaulipas y especialmente en Ciudad Juárez, no han intimidado a nuestra comunidad para seguir en el trabajo evangelizador, arrancando a personas de las garras del mal y reintegrándolas a sus familias y a la sociedad”, dijo.

FORMACIÓN PARA PASTORES ANTE LA INTOLERANCIA RELIGIOSA
Luego de los más de 200 casos de intolerancia y discriminación religiosa registrados en el actual sexenio, y del nulo interés por sancionar y evitarlos por parte del Gobierno Federal, la diputada federal Rosario Brindis Alvarez, ha organizado el primer Foro para capacitar a ministros de culto y líderes protestantes con el fin de que denuncien de manera efectiva los hechos ante instancias correspondientes.

El Primer Foro sobre Intolerancia y Discriminación Religiosa se llevará a cabo el próximo viernes 28 de enero en las instalaciones de la Cámara de Diputados, evento al cual han confirmado su asistencia al menos 80 pastores de distintas partes del país, sobre todo de Estados donde hay zonas de conflicto.

La diputada Brindis Alvarez, integrante de la Comisión de Derechos Humanos de la actual Legislatura, mencionó ante legisladores en el marco del 150 Aniversario de la Libertad de Culto en México que “se tienen documentados más de 225 casos de intolerancia y discriminación religiosa, ocurridos en los últimos cuatro años… que van desde asesinatos hasta la expulsión de niños de escuelas federales por su distinta preferencia ideológica”.

Por ello, consideró que llevar a cabo estos Foros y Talleres serán de utilidad para los ministros de culto que quieran presentar una denuncia y que les sea reparado el daño, hasta sus últimas consecuencias, ante la negativa de algunas autoridades para recibir las querellas correspondientes.

Este primer Foro es el comienzo de una serie de actividades encaminadas a la capacitación de líderes y ministros de culto cuyas congregaciones están sufriendo o han padecido la violación de sus garantías individuales por motivos de culto, hasta llegar a la reparación del daño.

Participarán el próximo viernes 28 de enero la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y especialistas en el tema.

Fuentes: El Plural El País El Mundo

© Protestante Digital 2011


Alberto Nájar

BBC Mundo, México

 

A la puerta de un restaurante en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, una niña de la etnia tzotzil come un plato de sopa que le regaló una pareja de turistas. Del local sale una elegante mujer que, enojada, patea la comida de la pequeña. “¡Vete con tu obispo!”, exige.

La escena ocurre en enero de 1994. Semanas antes, el Ejército Zapatista de  Liberación Nacional (EZLN), había declarado la guerra al gobierno  mexicano.

En esos días el obispo católico Samuel Ruiz era mediador en el conflicto y se  esforzaba por mantener la tregua decretada unilateralmente por las  autoridades.

Un papel nada fácil para el polémico sacerdote, practicante de la Teología de  la Liberación y activo defensor de las comunidades indígenas en el estado.

Muchos en San Cristóbal de las Casas, en ese entonces una de las ciudades  más conservadoras del país, veían con enojo la tarea pastoral del obispo. La  inconformidad estallaba de varias maneras, como la agresión a la niña  tzotzil.

Samuel Ruiz, quien murió este lunes en Ciudad de México, solía recordar esa  época como una de las más difíciles en su sacerdocio.

“Ganaderos, comerciantes, profesionales y políticos seguían actuando frente  a los indígenas como los antiguos encomenderos”, dijo a estudiantes de la  Universidad Iberoamericana.

Al final, su trabajo a favor de la paz y por los derechos indígenas le valió el reconocimiento de casi todos, incluso del gobierno mexicano.

Anticomunismo

La diócesis de San Cristóbal de las Casas es una de las más antiguas de América Latina, pues se fundó en 1539. Está en una de las regiones con mayor índice de marginación del país y es habitada fundamentalmente por comunidades indígenas de cuatro etnias distintas.

Samuel Ruiz permaneció en el lugar durante 40 años, hasta que se jubiló en 1999.

Sus críticos decían que era un sacerdote liberal, e incluso algunos le acusaron de fomentar, con su trabajo, el levantamiento del EZLN.

Pero originalmente la formación religiosa del obispo fue conservadora. Durante algunos años fue un severo crítico del comunismo al que consideraba incompatible con la fe cristiana.

La visión del obispo cambió después de asistir al Concilio Vaticano II. A partir de ese momento promovió la formación de tuhuneles o diáconos indígenas, que oficiaban misas en las lenguas originarias de la región.

También apoyó reuniones de organizaciones sociales que, según algunos historiadores, facilitaron la creación del EZLN.

“Tatic”

El trabajo del obispo Ruiz no se limitó a Chiapas, pues también apoyó a otros movimientos sociales como la búsqueda de desaparecidos durante la llamada Guerra Sucia, en la década de los 70.

La senadora Rosario Ibarra, fundadora del grupo Eureka, el primero que se dedicó al tema, recuerda la disposición del sacerdote para acompañarlas.

“Saludaba a todas las doñas (madres de desaparecidos) con una palmada en la espalda. Siempre estuvo presente en las protestas, fue un protector insustituible”, dijo en conversación con BBC Mundo.

Una conducta que le permitió acercarse a las comunidades indígenas de Chiapas, donde en algunas partes prevalecían costumbres coloniales.

Durante más de la mitad del siglo XX, por ejemplo, los indígenas que visitaban San Cristóbal de las Casas caminaban encorvados y debían bajar de la acera e inclinar la cabeza cuando se cruzaban con una persona mestiza.

El obispo dedicó su trabajo a cambiar el rol de las etnias, lo que provocó molestia entre los “auténticos coletos”, como se decían los grupos conservadores de la ciudad.

Pero se ganó el apoyo de los indígenas, que le llamaban “Tatic”, padre en lengua tzotzil.

Condolencias de Clinton

Samuel Ruiz padecía diabetes y neumonía, pero su salud empeoró en pocas semanas.

Su muerte conmocionó a México. El presidente Felipe Calderón reconoció el trabajo del obispo “a quien admiramos, independientemente de credo religioso o convicciones políticas”.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, quien visitaba el país, también ofreció condolencias.

Los restos del sacerdote permanecerán en San Cristóbal de las Casas, donde pidió ser sepultado.

 

 

 

 


En medio de cantos y rezos en lenguas autóctonas, los restos del obispo Samuel Ruiz, defensor de indígenas y promotor de la Teología de la Liberación, fueron depositados el miércoles en la catedral de San Cristóbal de las Casas (sureste de México).

Una mujer indígena reza junto al féretro del obispo mexicano Samuel Ruiz en San Cristobal de las Casas, estado de Chiapas, México el 26 de enero de 2011.

 

Una mujer indígena reza junto al féretro del obispo mexicano Samuel Ruiz en San Cristobal de las Casas, estado de Chiapas, México el 26 de enero de 2011.

En medio de cantos y rezos en lenguas autóctonas, los restos del obispo Samuel Ruiz, defensor de indígenas y promotor de la Teología de la Liberación, fueron depositados el miércoles en la catedral de San Cristóbal de las Casas (sureste de México).

Las exequias se realizaron en una ceremonia privada luego de una emotiva misa celebrada por Christophe Pierre, nuncio Apostólico en México, frente a la catedral de San Cristóbal de las Casas, una ciudad del estado de Chiapas, con mayoría indígena y de los más empobrecidos del país.

Representantes de distintas etnias de Chiapas, como tzotziles, tzetzales, choles, tojolabales y zoques, además de una indígena quiché que llegó desde Guatemala, rindieron un homenaje, cada uno en su lengua, al obispo Ruiz, a quien cariñosamente llamaban ‘Jtatic’, que significa “padre” en tzotzil.

“Fue el obispo quien nos tendió la mano”, dijo la indígena quiché al recordar, en una narración en su lengua, como en 1982 un grupo de guatemaltecos que huía de un operativo cruzó la frontera y llegó a Chiapas, donde Ruiz les brindó refugio.

La ceremonia fue encabezada por el representante diplomático de El Vaticano pese a que el papa Juan Pablo II mantuvo distancia con Ruiz, a quien sectores conservadores llegaron a tildaron de “obispo rojo” e “instrumento del subcomandante Marcos”, vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

El obispo fue mediador entre el gobierno y el EZLN tras su levantamiento armado en 1994.

Ruiz falleció el lunes a los 86 años en un hospital de la ciudad de México, donde se encontraba hospitalizado por neumonía complicada con la hipertensión arterial y la diabetes que padecía desde hace varios años.

“Adiós ‘jtatic’ Samuel, hermano obispo que nos has curado las heridas, hiciste grande tu corazón, adiós, seguiremos tu ejemplo”, dijo en otro momento de la ceremonia el párroco de la diócesis de Tila (Chiapas), Heriberto Cruz Vera, considerado el principal seguidor del trabajo del fallecido obispo.

Los asistentes a la ceremonia rezaron el Padre Nuestro en su propia lengua en un coro inundado de tristeza por la muerte del prelado.

El entierro se realizó después en una ceremonia privada a la que sólo asistieron familiares de Ruiz y sacerdotes católicos.

El féretro del obispo fue colocado en una cripta atrás del altar principal de la catedral de San Cristóbal, donde también están los restos de Fray Bartolomé de las Casas, el obispo español recordado también por su defensa de los indios en los siglos XV y XVI.

Durante dos días, miles de indígenas campesinos de Chiapas visitaron la capilla ardiente, donde le rindieron tributo al jerarca por haber sido un fiel defensor de los pobres.

“Nosotros somos una comunidad base de apoyo del EZLN. Venimos a agradecerle a ‘Jtatic Samuel’, que nos enseñó cómo organizarnos, cómo caminar con la palabra de Dios”, dijo José Fidel Hernández, quien encabezó a un grupo de indígenas tzeltzales del municipio de Ocosingo, considerado la cuna del EZLN. .

El obispo apoyó en 1994 los reclamos de la insurrección armada del EZLN -salud, alimentación, tierra y justicia- pero siempre puntualizó que no compartía el uso de las armas.

El obispo emérito de San Cristóbal, premio Simón Bolívar de la Unesco en 2000, vivía desde 1999 en Querétaro (centro) donde oficiaba una misa semanal e impulsaba su Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, el más prestigioso de Chiapas.

AFP

 


Enviado por ohernandez el 27 Ene 2011 – 01:00.

    Luego de permanecer encarcelados por 29 horas debido a su credo religioso, el pastor evangélico Donaciano Díaz Ruiz y Jaime Lorenzo Luna, fueron expulsados de Santa María Yohueche, agencia de San Baltazar Yatzachi el Bajo.

    En conferencia de prensa, Díaz Ruiz indicó que luego de su liberación fueron conducidos por los pobladores hacia los límites con Tavehua, en donde les advirtieron que no regresaran a menos que retiraran las denuncias interpuestas por abuso de autoridad y saldaran una multa de 50 mil pesos.

    Junto con el pastor y su “hermano en Cristo”, fueron lanzados del pueblo Angélica Díaz y Juliana de la Cruz, esposas de los detenidos.

    Previo a esta acción encabezada por Reynaldo Chávez y Rosalba Pastor, los evangélicos fueron sancionados con la “clausura” de la casa del matrimonio Lorenzo de la Cruz, en donde se presumía sería construido un templo de oración.

    Así mismo los antisemitas decomisaron una cámara de video e impusieron una multa de 50 mil pesos al pastor Díaz Ruiz de 54 años de edad, quien recientemente había regresado de los Ángeles California para visitar a su madre.

    Con un accidentado español por su lengua materna, Díaz Ruiz, señaló que ésta no es la primera ocasión, ni son las primeras víctimas de la intolerancia religiosa de Yohueche.

    Recordó que el conflicto religioso por el cual resultaron expulsados, inició en 27 de noviembre del año pasado cuando fueron multados y encarcelados, acusados de intentar construir un templo de oración sin el permiso de la autoridad municipal.

    El hostigamiento continuó el 3 de diciembre cuando nuevamente fueron aprehendidos por haber interpuesto una denuncia ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) y la Comisión Estatal para la Defensa de los Derechos Humanos de Oaxaca (CEDDHO).

    La denuncia y la queja fueron interpuestas en contra de Reynaldo Chávez y Rosalba Pastor, por los delitos de abuso de autoridad, robo y despojo.

    La persecución se presentó nuevamente el pasado lunes. Los evangélicos otra vez quedaron encarcelados para obligarlos a desistir de la denuncia.

    Los expulsados indicaron que no sólo no retirarán la denuncia sino que la ampliaran por los delitos de amenazas, y demás que se configuren.

    En su oportunidad, Jaime Lorenzo Luna de 72 años de edad, pidió que se ponga un alto a los actos de intolerancia religiosa y solicitó seguridad para poder regresar a su hogar, único patrimonio.

    Mis elementos de lectura rápida.

    “Nosotros los cristianos no hacemos daño a nadie, no obligamos a nadie. No es justo que nos traten de esa manera. Qué de malo hacemos. No debemos nada.” Donaciano Díaz Ruiz.

    Foto: BALDOMERO ROBLES

    por CITLALLI LÓPEZ

    NOTICIASNET.MX


     

     

    Hazme un instrumento de tu paz
    donde hay odio lleve yo tu amor
    donde hay injuria tu perdon señor
    donde haya duda fe en ti

    CORO:
    Maestro ayudame a nunca buscar
    querer ser consolado como consolar
    ser comprendido como comprender
    y ser amado como yo amar

    Hazme un instrumento de tu paz
    que lleve tu esperanza por doquier
    donde haya oscuridad lleve tu luz
    donde haya pena tu gozo Señor.

     

    Hazme un instrumento de tu paz
    es perdonado que nos das perdon
    es dando a todos que tu te nos das
    muriendo es que volvemos a nacer


    La devoción a la muerte presenta dos situaciones: La gente que pide favores: trabajo, salud; y el de las personas que solicitan protección al cometer crímenes, venganzas o asesinatos.México | Lunes 24 de Enero, 2011 | Por Nínro Ruíz Peña| 

    El interés por conocer más del culto se reavivó tras la noticia de la  detención de David Romo, autonombrado obispo de ese credo y  acusado de extorsión, dice el diario El Universal.

    “Todo tiene un principio y un final”, eso es lo que impulsa la fe que María Luisa López profesa a la Santa Muerte. Ella tuvo su primera aproximación hacia el culto a la edad de 20 años, fue ocho meses después de que su hermano Jorge despertó del coma en el que se encontraba a causa de un accidente automovilístico.

    Jorge asegura haber regresado de la muerte dice que se le presentó una singular figura: “La Santísima”. Al recuperarse, él mismo se encargó de elaborar la imagen que ahora resguarda su casa. María Luisa es quien la cuida, pues actualmente él reside en la ciudad de Chicago, Estados Unidos. Desde allá, cada mes manda dinero al Distrito Federal para que el altar de su “patrona” tenga lo necesario: veladoras, flores, inciensos aromáticos y hasta dulces.

    Aunque los hermanos López no conocieron a la Santa Muerte desde pequeños, afirman que su fe es sólida, “son pocas las personas que la conocen desde niños, es difícil que te inculquen el culto”.

    El escritor Homero Aridjis reafirma lo anterior. “En México la creencia es una fascinación muy fuerte, se trata de un dogma que responde a las necesidades de los seres humanos de esta época, en un momento de violencia, de enorme inseguridad, de drogadicción, de crimen, pero sobre todo de gran incertidumbre”.

    Aridjis considera que el interés colectivo en el culto se “reavivó” cuando surgen noticias como la captura de David Romo, obispo del Santuario Nacional del Ángel de la Santa Muerte, por su presunta participación en una banda de secuestradores. No obstante, la curiosidad en dicho fenómeno social dista de ser exclusiva de la prensa. La opinión pública se ve atraída, en primera instancia, por el morbo.

    Escándalo no limita la fe de los seguidores de la muerte

    Tras la vinculación de David Romo con la banda criminal de “Los Aztlán”, las opiniones se dividen. Hay quien piensa que la Iglesia Católica aprovecha el escándalo para desprestigiar la doctrina. No obstante, para los seguidores de “La niña blanca” se trata de un asunto que no estremece su fe.

    María y Jorge tienen firmes sus convicciones, señalan que el caso de Romo para nada compromete su fervor “se trata sólo de una situación desafortunada. Es ingenuo pensar que a consecuencia de esto, ¡de buenas a primeras! cambiaremos de culto. No creemos que los católicos, los verdaderos creyentes dejen su fe de lado por los actos de pederastia que cometen algunos sacerdotes; con nosotros es lo mismo”.

    La devoción a la muerte presenta dos situaciones: La gente que pide favores: trabajo, salud; y el de las personas que solicitan protección al cometer crímenes, venganzas o asesinatos.

    Si bien no existen referencias exactas sobre cuándo inició la popularización del culto entre los mexicanos, Homero Aridjis, autor del libro La Santa Muerte, afirma que fue a finales de los años 60. Hoy en día se estima que hay entre 5 y 8 millones de creyentes en toda la República Mexicana.

    El estudio de la Santa Muerte ha crecido a nivel internacional. La Universidad de Oxford publicará una investigación antropológica para la University Press de Inglaterra, por citar un ejemplo. En Estados Unidos, diversas instituciones educativas también se han avocado a investigar el tema.

    Pero eso ocurre afuera. En tanto David Romo, desde la cárcel, se mantiene firme, tiene la convicción de continuar robusteciendo, ahí adentro, el “culto a la Santa Muerte”.


    JUAN SIMARRO

    Retazos del evangelio a los pobres (V)

    “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme”. Texto completo en Mateo 19:16-22.

    Lo curioso de este joven rico es que no se encontraba satisfecho con el uso exclusivo de sus riquezas. Quería tener nuevas perspectivas. El joven rico de la parábola se fue triste. El Evangelio a los pobres, adjudica la felicidad a los menesterosos: “Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el Reino de los cielos”. Para el rico de la parábola no hubo felicidad. Dice el texto bíblico: “Oyendo el joven esta palabra, se fue triste porque tenía muchas posesiones”. Se fue insatisfecho, notaba un vacío existencial que quería llenar, pero el peso de las riquezas era tan grande sobre él, que prefirió seguir con ese peso, ese vacío, y no perder ninguna de sus riquezas temporales. Se dejó atrapar por las riquezas que le conducían a un cierto sinsabor en la vida, a un vacío que le lleva a preguntar: “¿Qué más me falta?”.

    La parábola, en la línea del Evangelio a los pobres, nos enseña no solamente que la riqueza no da la felicidad, sino que puede llegar a entristecer, aislar, impedir tener la vida que uno desea tener. Las riquezas también ahogan las raíces de la vida y conducen a la infravida… aunque hay otros ricos satisfechos, sin inquietudes que ni siquiera intentan el camino del seguimiento. Espero que la tristeza del joven rico, le acercara en otro momento a Jesús. Sería deseable que este vacío existencial que llevaba a este joven a la búsqueda, afectara a todos los ricos del mundo, que la tristeza planeara sobre ellos hasta hacerles dar un giro existencial para poder asumir los valores del Reino.

    Notar que algo nos falta, no es algo estrictamente de los ricos del mundo. Debería ser también un sentimiento de muchos de los cristianos cumplidores en el ámbito de las iglesias. Los religiosos cumplidores y los ricos, pueden tener problemas similares. Así, los religiosos que se acercaron a Jesús estaban más en la línea de los ricos que de los pobres. El Evangelio a los pobres da un toque también a los religiosos presos de la ética del cumplimiento, presos de los rituales y celosos de cumplir las jotas y las tildes de una religión teórica.

    Hay muchos cristianos que comparten la inquietud o la satisfacción que hemos comentado de los ricos de este mundo. Así, muchos cumplidores religiosos se encuentran cómodos con su ética de cumplimiento religioso y sin compromiso con el prójimo sufriente. Hay muchos cristianos que su conciencia no les dice que algo les falta. Pueden pensar que incluso tienen méritos suficientes acumulados. Ni siquiera sienten la necesidad de preguntar al Señor: “¿Qué más me falta?”. Comparten los cumplimientos del joven rico, pero sin la inquietud. Así, leen la Biblia, oran, alaban, cumplen con todos los servicios religiosos.

    No estaría mal que muchos de estos cumplidores religiosos sintieran al menos la inquietud del joven rico, que pensaba que algo le faltaba. Por eso este joven lo veo con algo de simpatía y espero que, movido por su profunda tristeza y su vacío existencial, volviera a Jesús en arrepentimiento.

    El fomentar esta inquietud en los ricos y en los religiosos cumplidores, pero insolidarios con el prójimo, es positivo. No creo que este joven rico buscara solamente una forma de perder el tiempo con Jesús. Su vacío existencial y religioso le presionaba. “¿Qué más me falta, Señor?”.

    El problema es que la respuesta de Jesús, en su radicalidad, puede dar miedo. Si el joven rico, presa de la tristeza existencial, no volvió después a Jesús, fue por el miedo a la radical exigencia de Jesús. Por eso no es fácil el seguimiento para los ricos. La respuesta desde la línea del Evangelio a los pobres que nos deja Jesús sigue estos parámetros: haz, da, vende y reparte, comprométete, cuida, sirve… y sígueme libre de todas estas cargas y todas esas marañas económicas o religiosas que pueden perjudicar tu vivencia de la espiritualidad cristiana.

    “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo”. ¿Creéis que la respuesta de Jesús impacta a los ricos hoy? El joven rico pudo pensar: Señor, aquí en esta vida he heredado mucho, soy joven y tengo casi todo. Quiero heredar también la vida eterna… pero no puedo aceptar el precio.

    Yo creo que el joven rico se debió de quedar frío delante de Jesús. Helado. Sorprendido. ¿Cómo puede afectar esta repuesta a los ricos del mundo hoy? ¿Tanto vale el tesoro en el cielo que me puede costar el tesoro en la tierra?

    A los ricos, en la línea del Evangelio a los pobres habría que decirles: Perder el tesoro en la tierra en forma de compartir y eliminar sufrimiento; perder el tesoro en la tierra por dar vida, por sacar a personas de la infravida; perder el tesoro en la tierra por seguir el concepto de projimidad de Jesús, no es tal pérdida. Todo es ganancia. Habrás eliminado tristeza y experimentado la felicidad del dar: “Es más feliz dar que recibir”.

    La respuesta de muchos ricos es: No, Señor, no. Yo quiero ambos tesoros. El de la tierra y el del cielo. La respuesta viene desde lo alto, desde el megáfono del Dios que nos dejó el Evangelio a los pobres: ¡Imposible!

    El desprenderse de las riquezas para compartirlas, no es un precio alto si, a cambio, te va a dar felicidad y eliminar tu vacío existencial y religioso. Si todo lo acaparas egoístamente para ti mismo, el halo de tristeza que te va a embargar, afectará a todo el mundo, afectará al rostro de Dios mismo, de Jesús.

    No te quedes con tu riqueza y con tu tristeza… aunque tengas poco. Comparte, sirve. Cuando llegues delante del Señor, si quieres seguir tus cumplimientos religiosos insolidarios, te darás cuenta que el que va a ser recibido en el seno de Abraham, siguiendo el concepto de la parábola del rico y Lázaro, no va a ser el que más alabe, el que más lea la Biblia, el que más haya cumplido con el ritual religioso… sino el que más haya servido.

    Mantennos en cierta tristeza, Señor, una tristeza que sea un aguijón que nos inquiete hasta llegar a comprender todas estas líneas del Evangelio a los pobres.

    Artículos anteriores de esta serie:

    1 El evangelio a los pobres: retazos
    2 El rico y Lázaro
    3 Los pobres, Moisés y los profetas
    4 Todo en el cielo y todo en la tierra

    Juan Simarro es Licenciado en Filosofía, escritor y director de Misión Evangélica Urbana de Madrid

    © J. Simarro. ProtestanteDigital.com (España, 2011)

    Obispos casados

    Publicado: enero 25, 2011 en Historia, Iglesia, Teología

    CÉSAR VIDAL

    De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (XII)

    Uno de los mitos más difundidos en el mundo católico acerca del protestantismo es el de la lujuria apenas contenida de sus iniciadores. La prueba fundamental de ese aserto sería triple.

    En primer lugar, los diversos matrimonios del rey inglés Enrique VIII; en segundo, el matrimonio de Lutero con una monja y en tercero, el abandono del celibato de los clérigos.

    Sobre Enrique VIII ya indicamos en una entrega anterior que nunca fue protestante. Ciertamente, fue un cismático y persiguió a aquellos que no quisieron someterse al Acta de supremacía que lo convertía en jefe de la iglesia anglicana, pero, al mismo tiempo, ejecutó a no pocos protestantes que tenían la osadía intolerable para él de pretender una Reforma de la iglesia basada en la Biblia. Ciertamente, no pocos de esos protestantes fueron ejecutados cuando Enrique VIII era declarado “Defensor fidei” por el papa y ayudado en su labor letalmente represiva por su fiel Tomás Moro, pero aún más lo fueron después de la separación formal con Roma. Por otro lado – y dice mucho del estado moral de la Cristiandad – los monarcas católicos de la época –incluidos Carlos V o Felipe II– no fueron más castos que Enrique VIII.

    El segundo argumento no es menos falaz. Lutero efectivamente contrajo matrimonio con Catalina de Bora que había sido monja. Su vida matrimonial fue ejemplar a diferencia, dicho sea de paso, de lo que, por ejemplo, alguien tan poco sospechoso como Teresa de Jesús relata sobre la vida sexual en los conventos católicos de su época. Semejante conducta – deplorable, sin duda – no puede tampoco extrañar en la medida en que no pocas de las personas que poblaban los conventos y monasterios habían ido a parar en ellos (de nuevo, el testimonio de Teresa de Jesús es relevante) por razones nada espirituales.

    El tercer argumento es de mucha mayor relevancia porque obliga a reflexionar sobre si la configuración del sacerdocio católico armoniza con lo que enseñaron Jesús y los apóstoles. Que Pedro estaba casado es algo que se desprende del testimonio de los evangelios donde se relata cómo Jesús curó a su suegra que padecía una fiebre muy elevada (Mateo 8:14; Marcos 1:30; Lucas 4:38-39). Podría pensarse que, al conocer a Jesús, habría dejado a su esposa – algo moralmente digno de reflexión – pero lo cierto es que el Nuevo Testamento indica que su mujer lo acompañaba en sus viajes misioneros como, por otro lado, sucedía con los otros apóstoles. Al respecto, no deja de ser significativo que Pablo escribiendo a mediados del s. I indicara que él y Bernabé eran los únicos que viajaban sin esposa (I Corintios 9:5). Pablo no estaba casado – aunque es posible que fuera viudo y no soltero – pero reconocía que esa conducta era excepcional. Quizá sería deseable que todos – no sólo los dedicados a proclamar el Evangelio – fueran célibes como él, pero Pablo indica que esa condición sólo deberían guardarla los que han recibido ese don de Dios (I Corintios 7:7). Para los que no habían recibido el don, el apóstol era claro: “era mejor casarse que abrasarse” (I Corintios 7:8).

    Precisamente porque ni existía algo parecido al celibato obligatorio del clero ni los apóstoles eran hombres solteros podemos entender las instrucciones de Pablo sobre los requisitos para ser obispos… que incluían que estuvieran casados: “Pues es necesario que el obispo sea irreprensible, casado con una mujer, sobrio, formal, decente, hospitalario, apto para enseñar, no dado al vino, no pendenciero, sino manso, no rencoroso, no avaro, que sepa gobernar bien su casa, que tenga a sus hijos en obediencia con toda honestidad, por el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará la iglesia de Dios?” (I Timoteo 3:2-5).

    El texto de Pablo difícilmente puede ser más revelador. Los obispos de la época apostólica estaban casados y tenían hijos. Es más, se consideraba que ambos requisitos resultaban enormemente importantes para poder desempeñar su función pastoral. De hecho, Pablo parece adelantarse a una de las objeciones formuladas por el protestantismo – y por no pocos católicos – en contra del celibato eclesial: ¿cómo pueden dedicarse a aconsejar a cónyuges e incluso emitir normas sobre la vida conyugal gentes que nunca han estado casadas y que no conocen personalmente lo que significa? Con el debido respeto, me atrevería a decir que buena parte de la doctrina moral de la iglesia católica relativa a la vida conyugal y sexual sería radicalmente distinta si se hubiera ido forjando sobre la base de las Escrituras enseñadas por obispos casados y con hijos y no por célibes que consideran – por citar las palabras de un conocido santo – que “el matrimonio es para la clase de tropa”.

    La importancia de esa vida matrimonial resulta tan relevante en la enseñanza apostólica que Pablo expresa un durísimo juicio sobre su prohibición: “Pero el Espíritu dice claramente que en tiempos venideros apostatarán algunos de la fe, escuchando a espíritus de error y doctrinas de demonios, por la hipocresía de los que hablan mentiras y tienen cauterizada su conciencia, que prohíben casarse y el consumo de alimentos que Dios creó para ser disfrutados con acción de gracias por los que creen y han conocido la verdad, porque todo lo que Dios creó es bueno y no es de rechazar nada de lo que se recibe con acción de gracias” (I Timoteo 4:1-4).

    Lo cierto es que la Biblia enseña que el matrimonio de los obispos no sólo es lícito sino muy conveniente y que la prohibición del matrimonio es una doctrina demoníaca. Esa circunstancia explica, sin duda, que los clérigos estuvieran casados a lo largo de la Historia del cristianismo durante siglos y que en el seno de la iglesia católica hubiera que esperar a la reforma de Gregorio VII, un antiguo monje, ya en pleno medievo, para que se prohibiera el matrimonio eclesial con cierta eficacia. Con cierta eficacia, pero no total porque el celibato eclesial siguió siendo caballo de batalla durante los siglos siguientes y no faltaron los sacerdotes que contrajeron matrimonio y que obtuvieron un reconocimiento legal del mismo. Incluso después del concilio de Trento en el s. XVI – donde no podía reconocerse la razón de los protestantes al exigir que los clérigos pudieran contraer matrimonio – no acabaron los casos de sacerdotes casados si bien la ceremonia solía celebrarse en secreto.

    Con todo, ni siquiera la iglesia católica posterior a Trento ha sido consecuente con el celibato obligatorio. Aunque muchos católicos lo ignoran, los sacerdotes católicos de culto oriental pueden contraer matrimonio y lo mismo sucede con los que entraron en la iglesia católica hace unos meses, procedentes de la Comunión anglicana. Ahora bien, si el celibato obligatorio es tan indiscutible y constituye una fuente de tan grandes bendiciones, ¿cómo pueden admitirse esas excepciones?

    ¿Se imagina alguien que fuera lícito el adulterio en ciertos sectores de la iglesia católica mientras que no lo era en otros? O que fuera lógico rehusar una bendición espiritual – la derivada del celibato obligatorio – a alguien sólo porque pertenece a un rito diferente dentro de la misma iglesia?

    Concluyendo pues, los protestantes no sentimos que el hecho de que los pastores contraigan matrimonio sea una traición al cristianismo. Por el contrario, constituye un seguimiento claro y obediente de lo que enseña el Nuevo Testamento y precisamente esa obediencia es bendecida por Dios con pastores que pueden entender, por propia experiencia, las cargas, las dificultades y los problemas de carácter conyugal que sus hermanos les traen y que, por añadidura, no acumulan cargas sobre los hombros de otros sin ayudar a sobrellevarlas siquiera con un dedo tal y como hacían los escribas y fariseos de la época de Jesús (Mateo 23:4).

    Continuará: Los protestantes no creen en la Virgen

    Artículos anteriores de esta serie:

    1 Juan Calvino y la Inquisición
    2 Enrique VIII y los protestantes ingleses
    3 Inglaterra y María la sanguinaria
    4 Cisneros ¿precursor de la Reforma?
    5 Juan de Valdés y la Reforma en España
    6 Juan de Valdés huye de la Inquisición
    7 Españoles del siglo XVI con la Reforma
    8 Las ekklesias y «la» Iglesia católica
    9 La verdadera Iglesia no tiene Papa
    10 Salvación por gracia, no por obras
    11 Carta de Santiago: fe, salvación y obras

    César Vidal es escritor, historiador y teólogo

    © C. Vidal, Libertad digital, ProtestanteDigital.com (España, 2011).