Archivos para marzo 8, 2011


En tres ciudades de EEUU

Anuncios ateos defienden una vida de valores y con sentido sin Dios

Un grupo humanista y ateo acaba de lanzar una amplia campaña publicitaria, declarando que el ser
humano no necesita a Dios para una vida moral y llena de sentido.

6 de marzo de 2011, WASHINGTON

La campaña ha sido lanzada por el Center for Inquiry (CFI) el pasado martes 2 de marzo. En uno de sus anuncios, colocado en la estación de Farragut West en Washington D.C. se lee: “No necesitamos a Dios – para tener esperanza, cuidar, amar, vivir”.

El Center for Inquiry es una organización con sede en Nueva York cuya misión es fomentar una sociedad laica basada en la ciencia, la razón, la libertad de investigación, y los valores humanistas, pero sin ningún componente que tenga que ver con la fe o las creencias.

Washington D.C. es la primera de las tres ciudades que albergarán los anuncios.Desde el 2 de marzo ya circulan colocados de forma visible en quince autobuses, y en carteles fijos en dos estaciones de metro (Dupont Circle y Farragut West). A partir de esta próxima semana, los carteles que proclaman “No necesitamos a Dios” se verán también en Indianápolis y Houston.

MITOS SOBRE NO CREYENTES
El presidente y director general de CFI, Ronald A. Lindsay, explicó que los anuncios están dirigidos a disipar algunos mitos acerca de los no religiosos o no creyentes.

Por ejemplo, “un mito común es que la no religiosidad lleva al vacío, al sin sentido, a la vida egoísta, centrada en sí misma. Esto no sólo es solo falso, es ridículo”, dijo en un comunicado. “Desafortunadamente, demasiadas personas aceptan este mito porque eso es lo que oyen acerca de los no creyentes.”

CFI afirma que las personas no religiosas pueden encontrar perfectamente el sentido a una vida que está centrada en el hombre, y que el buscar un recurso a lo sobrenatural no es necesario.

Otro mito que el grupo está tratando de disipar es que los no religiosos son inmorales, o al menos que no pueden ser considerados tan buenas personas como los que tienen creencias religiosas.

“Una de las razones por las que este mito persiste es porque muchos creyentes ven su dios o su fe como base para las emociones como la esperanza, el cuidado y el amor”, señaló la organización. “No negamos que los religiosos pueden encontrar la inspiración en sus creencias, pero nuestros amigos religiosos no deben suponer que la aceptación de sus creencias es necesaria para una vida plena.”

UNA RESPUESTA EVANGÉLICA
Craig Hazen, director del Programa de Maestría en Apologética Cristiana en la Universidad de Biola en el sur de California, no está de en desacuerdo en que los ateos y no creyentes pueden vivir decentemente, y tener una vida con sentido. Pero él sostiene que no hay ningún sentido para esta campaña que están haciendo.

“Se está hablando de alegría, placer y bondad, y así sucesivamente. Al emplear palabras como esas no existe ninguna base objetiva para saber a qué se corresponden… en otras palabras, si usted no cree en una ley moral que realmente da sentido a las palabras bien y mal, se pueden poner significados todo el día y no ser nada”, dijo a The Christian Post.

“¿Qué significa hacer el bien en un mundo que es en realidad un accidente gigantesco de materia y energía?” señaló Hazen. El profesor de Biola, que es también editor de la revista Philosophia Christi, opinó que todavía tiene que escuchar un argumento digno de un ateo o naturalista “en cuanto a lo que sostiene realmente una moralidad objetiva.”

La única manera de conocer la bondad, alegría, y el amor o el dolor es si hay un dador de la ley moral que en realidad puede comunicar esas cosas, sostuvo. “Fuera de esto, lo que se hace es construir una vida a medida.”

Hazen fue más allá al sostener que un no creyente está en realidad “tomando prestada la visión cristiana del mundo para dar sentido a la vida atea. Yo no sé dónde están obteniendo su concepto del bien. En su opinión ellos son sólo bolsas de moléculas al azar… La moral no se aplica a las bolsas de moléculas al azar”, dijo.

“Si es una persona creada a imagen de Dios y hay una ley moral dada, entonces usted tiene un concepto real de la moral y puede vivir una vida correcta o puede vivir una mala vida, porque usted puede saber lo que es bueno y lo que es malo”, concluye.

Fuentes: Christian Post

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¿Tradición o mutilación?

EEUU debate la posible prohibición legal de la circuncisión

Un californiano consigue miles de firmas contra esta milenaria práctica,
por lo que podría consultarse en referéndum a pesar de la oposición de
agrupaciones judías y musulmanas

9 de marzo de 2011, SAN FRANCISCO (EEUU)

Lloyd Schofield lleva varios meses haciendo campaña contra la circuncisión. Sostiene que se trata de una “mutilación genital” que se practica sin el consentimiento del sujeto, sino por la imposición de los padres. En poco tiempo ha conseguido más de 7000 firmas que apoyan su causa y ha levantado una gran polémica ante la posibilidad de que pueda llegar a referéndum en noviembre.

Schofield y una creciente comunidad de activistas anti-circuncisión afirman que los niños no deberían ser forzados a participar en una mutilación masculina culturalmente aceptada que puede ser riesgosa para la salud y disminuir la función sexual. “Es un asunto de derechos humanos”, asegura Schofield, que no ha dudado en comparar esta práctica con la ablación femenina.

Ante el éxito de la propuesta de Shofield, varias agrupaciones judías, junto a otras organizaciones, han denunciado que se trata de un debate discriminatorio hacia los judíos y sus tradiciones religiosas. El director de la Liga Antidifamación, Daniel Sandman, considera “hiriente y ofensivo” que se cuestione la circuncisión para aquellos que lo valoran como un ritual.

También Abby Porth, del Consejo Judío de Relaciones Comunitarias, acusó a Schofield de desperdiciar los recursos de la ciudad en una maniobra que difícilmente se hará ley y dijo que la comunidad judía formará una coalición contra la iniciativa, junto a profesionales de la salud y musulmanes -quienes también practican la circuncisión-.

La iniciativa de Schofield propone una penalización para cualquiera que le practique una circuncisión a un menor de 18 años de edad de hasta mil dólares o un año de cárcel. Es decir, quedaría tipificado en la ley como un delito menor.

DEBATE MÉDICO
Tanto los defensores como los detractores de la circuncisión esgrimen argumentos sanitarios, pero la investigación médica no apoya ninguna de las dos posturas en particular. La Academia estadounidense de Pediatría afirma que hay tantos beneficios como riesgos en la circuncisión infantil y recomiendan que los padres tomen la decisión.

Los que apoyan la circuncisión dicen que promueve buena higiene personal. Sin embargo el procedimiento podría estar perdiendo popularidad. De acuerdo al periódico New York Times, el Centro para Control de Enfermedades reveló que un 32% de los bebés recién nacidos en los Estados Unidos recibieron circuncisiones en el 2009, mientras que en el 2006 esa cifra habría llegado al 56%.

El apoyo a la práctica de la circuncisión creció a nivel mundial tras los estudios que demostraron la reducción de contagios de VIH en África entre los que la practicaban. Además, algunas investigaciones revelaron que reduce la posibilidad de padecer cáncer de pene en hombres y de útero en las mujeres.

En su contra, se ha esgrimido que hay lugares donde se practica sin contar con los medios higiénicos adecuados o por medio de personal poco cualificado, provocando infecciones y problemas por una mala ejecución de la operación.

TRADICIÓN MILENARIA
El origen histórico de la circuncisión es difícil de precisar. En el caso de los judíos, su práctica se establece desde Abraham, que recibió el mandato divino de circuncidar a todo varón a los ocho días de nacimiento tal y como se relata en Génesis 17.

Hay referencias a la circuncisión de adultos en pinturas egipcias anteriores al 2.400 a.C. Aunque los expertos aún desconocen las motivaciones de esas prácticas, una de las teorías es que se trata de un ritual de transición a la adolescencia, equiparable a la menstruación de la mujer.

En el caso de los musulmanes, mayoritariamente la practican, aunque ésta no viene ordenada en el Corán. Algunos la practican en el momento del nacimiento del niño, aunque la mayoría esperan hasta la edad de siete años.

Fuentes: DPA, AFP

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Día Internacional de la Mujer

<em>Jesús y el Evangelio dignifican totalmente a la mujer; la Iglesia evangélica sólo a medias</em>

Opina la teóloga argentina Nancy Elizabeth Berdford, profesora
de Teología Aplicada en la cátedra Georgia Harkness del seminario
metodista Garrett-Evangelical, en Chicago, EEUU.

8 de marzo de 2011, BUENOS AIRES

Este año se celebrará por primera vez elDía Internacional de la Mujer en el entorno evangélico español, con un acto organizado por la Consejería de la Mujer del Consejo Evangélico de Madrid. También este año es el primero de la existencia de ONU Mujer, un organismo creado en 2010 y puesto en marcha al comenzar el 2011.

La creación de ONU Mujeres formó parte de la reforma de la ONU, al reunir los recursos y mandatos para obtener un mayor impacto. Fusiona y seguirá el trabajo de cuatro componentes del sistema de la ONU, con el fin de centrarse exclusivamente en la igualdad y el empoderamiento de las mujeres: División para el Adelanto de la Mujer (DAW), Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW), Oficina del Asesor Especial en cuestiones de género (OSAGI) y Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM).

Se espera que ONU Mujeres sea un defensor dinámico y fuerte de las mujeres y de las niñas, otorgándoles una voz poderosa en los ámbitos mundial, regional y local. En base a la visión de igualdad de la Carta de las Naciones Unidas, ONU Mujeres se consagrará, entre otras cosas, a trabajar en pro de: La eliminación de la discriminación en contra de las mujeres y las niñas; el empoderamiento de la mujer; el logro de la igualdad entre las mujeres y los hombres, en tanto que socios y beneficiarios del desarrollo, los derechos humanos, las acciones humanitarias y la paz y la seguridad.

IGLESIA EVANGÉLICA Y LA MUJER
Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, nos preguntamos:¿Cuál es la situación en el contexto evangélico latinoamericano en cuanto a la igualdad de género y el papel responsabilidad real que se concede a las mujeres?Planteamos el interrogante a la teóloga argentina Nancy Elizabeth Bedford, profesora de Teología Aplicada en la cátedra Georgia Harkness del seminario metodista Garrett-Evangelical, en Chicago, Estados Unidos, y Profesora Extraordinaria No Residente del Instituto Universitario ISEDET de Buenos Aires. Se congrega en una iglesia menonita.

“Se trata de una pregunta complicada que no tiene una respuesta sencilla. Lo primero que hay que recordar es que el evangelio de Jesús desde el principio fue una buena noticia para muchas mujeres. Algunos de los primeros testimonios históricos que tenemos acerca del movimiento de Jesús en las primeras décadas del cristianismo, por ejemplo, hablan de la participación de mujeres esclavas como líderes en las iglesias. Esto era algo que llamaba la atención desde los círculos paganos. La convicción de que ‘en Cristo ya no hay ni varón ni mujer’ (Gálatas 3:28) tuvo un gran impacto entre los seguidores de Jesús y lo sigue teniendo: donde llega el evangelio también llega la buena noticia de que las mujeres somos ciudadanas de primera del reino de Dios”, respondió Bedford.

Sin embargo, la situación de desigualdad no está resuelta. “Esta buena noticia para las mujeres –acotó la teóloga- ha coexistido desde el principio con la convicción de que las mujeres deben someterse a los varones ‘por ahora’, y que la igualdad es una promesa escatológica que se cumplirá recién más adelante, cuando el reino sea consumado: por ahora conviene que las mujeres “aprendan en silencio” y no molesten demasiado. Ambas tendencias, el movimiento hacia la igualdad entre varones y mujeres, y el movimiento hacia la subordinación temporal de las mujeres a los varones, coexisten en las Escrituras, por ejemplo en los escritos paulinos. Nos compete como seguidoras y seguidores de Jesús tratar de discernir cuál es la manera más fiel de proseguir en los pasos de nuestro Maestro con la ayuda del Espíritu Santo: ¿Que las mujeres nos callemos y nos sometamos? ¿O que nos expresemos desde la igualdad? ¿Que nos salvemos pariendo hijos y dedicándonos al ámbito doméstico? ¿O que nos involucremos de acuerdo a nuestras capacidades y dones en todos los ámbitos sociales?”.

AMÉRICA LATINA
Centrando la reflexión en América Latina, Bedford expresó que “lo que vemos es un panorama mixto”. A continuación analizó la cuestión desde una perspectiva sociológica. “No resulta difícil descubrir lo que los sociólogos de la religión denominan ‘la paradoja de género pentecostal’, que aparece no solamente entre los pentecostales, sino en todo el ámbito evangélico: en las parejas heterosexuales donde existe una conversión de ambos a la fe evangélica, los varones suelen superar el alcoholismo y el tabaquismo, dejar de tener relaciones con múltiples parejas y se integran más al ámbito doméstico. Esto suele tener consecuencias positivas para las mujeres de la familia”.

Sin embargo –señaló- el fenómeno tiene sus límites. “Suele existir también una barrera, muchas veces implícita, que la mujer no debe franquear, y que tiene que ver con el poder de un paternalismo aparentemente benigno. Si las mujeres cuestionan demasiado los contornos de ese paternalismo, el esquema de poder muestra su rostro menos benigno: las mujeres en cuestión son acusadas de sobrepasarse, de desubicarse, de no ser femeninas, y de tener que aprender a bajar la cabeza. Si están casadas, sus esposos caen bajo la sospecha de “falderos” o de sometidos. En otras palabras, las mujeres pueden ejercer sus dones espirituales en la medida que no cuestionen el pacto patriarcal, sacralizado por algunos versículos bíblicos y por un bagaje cultural sexista que naturaliza la desigualdad. No es inusual que el liderazgo pastoral de una congregación mire al costado si hay violencia doméstica bajo la convicción de que las mujeres deben aprender a ser humildes y a ubicarse”.

Nancy Bedford acotó a continuación: “Lo que surge, entonces, es que el evangelio suele llevar a que las mujeres se instruyan, aprendan a interpretar textos, oren, canten o hasta prediquen en público y en general asuman papeles en las iglesias evangélicas que las preparan para destacarse en muchos ámbitos de la sociedad, dentro y fuera de la iglesia. Al mismo tiempo, reciben el mensaje de que deben someterse a las autoridades masculinas familiares y eclesiales y que no deben sobrepasarse ni cuestionar demasiado las estructuras de poder paternalistas y/o patriarcales, so pena de ser desacreditadas dentro de una comunidad con la que se identifican profundamente. Cuál pueda ser ese límite a no franquear depende del momento histórico y de la congregación”.

A modo de conclusión, la teóloga expresó que “Lo difícil para las mujeres evangélicas es que el ejercicio pleno de su vocación y de sus dones dependa del beneplácito de una estructural paternalista, cuando pareciera que la interpretación más integral y cabal del evangelio apunta a otra cosa: a que en Cristo se disuelven todas las jerarquías, tengan que ver con la raza, la clase social, el sexo o el género”.

INTERROGANTES
Nancy Bedford es autora de varios libros, entre ellos La porfía de la resurrección (Editorial Kairós), en el cual se refiere en forma autocrítica a su propio silencio frente al sentido común fariseo: “¿Alguna vez habré escuchado en la iglesia que se orara para que cesara el pecado que lleva a que por lo menos una de cada tres mujeres en todo el mundo sea violentada sexualmente o golpeada brutalmente en algún momento de su vida? ¿Yo alguna vez saqué el tema desde el púlpito, alguna de las veces que me lo pasaron? Creo que no” (pág. 33).

La porfía de la resurrección es una invitación a descubrir la fe en el triunfo del amor por sobre el odio, de la vida por sobre la muerte, de la creación amorosa de Dios por sobre la nada: esa fe nos va fortaleciendo la rebeldía ante las múltiples opresiones de las que sufrimos, pero también nos empuja a la conversión ante nuestras complicidades con la opresión, nos da hambre y sed de la justicia de Dios, nos vuelve porfiadas y porfiados ante el mal y alegres en nuestro caminar en el Espíritu.

En este Día Internacional de la Mujer queda planteado un interrogante: ¿Qué actitud tenemos los evangélicos respecto a las mujeres que sufren violencia doméstica, a las que son mutiladas en cumplimiento de atavismo ancestrales, a las refugiadas, a las marginadas en su propia comunidad, a las víctimas de la trata de personas, a las que son explotadas…? ¿Hacia dónde estamos mirando? A decir verdad, solemos recordar a las viudas, pero nos cuesta mucho mirar a otras mujeres en situación vulnerable, dramática, injusta, que son millones en todo el mundo.

Autores: Verónica Rossato

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