Archivos para marzo 10, 2011


La siguiente solicitud de oración fue enviada por el Rev. Dr. Wakseyoum Idossa, Presidente de la Iglesia Evangélica Etíope Mekane Yesus a través del Rev. Dr. D. Gemechis Buba, Director de misiones de la NALC:

En los últimos días más de 41 iglesias y varias estaciones misioneras evangélicas o congregaciones de la misión fueron incendiados. Hay miles de personas expulsadas de sus hogares y muchos han sido muy golpeados y asesinados. Los autores son elementos radicales islamistas y yihadistas que operan actualmente en las partes oeste y sur de Etiopía.

He hablado con el Rev. Wakseyoum mientras me encontraba en la frontera de Sudán , visitando los sínodos e iglesias de Mekane Yesus. La Voz de América (VOA) se puso en contacto con él (Rev. Wakeseyoum) lo entrevistó desde un lugar remoto, siendo esta entrevista emitida desde Washington DC

En esa entrevista dijo que, Mekane Yesus intencionalmente esta trabajado duro para establecer buenas relaciones con los etíopes musulmanes  y este trabajo ha dado lugar a muchas cosas buenas y también a una relación positiva. Sin embargo, está conmocionado y entristecido por este desgarrador y atroz brote de violencia.

Estos actos brutales no son nuevos. Hace tres años, los fundamentalistas musulmanes quemaron varias iglesias, evangelistas, pastores y líderes laicos fueron asesinados. Ahora están repitiendo estos mismos ataques. Hoy miles de miembros de familia han perdido sus hogares, iglesias y sus derechos a la seguridad de adorar y llevar a cabo sus ministerios.

Los funcionarios del gobierno etíope y las fuerzas de seguridad han intervenido. El resultado de su trabajo aún no se conoce. Hoy mismo algunos líderes de la oficina central de la Iglesia Mekane Yesus en Addis Abeba han viajado a la zona para empezar a ayudar a las víctimas. Hay muchas personas que ahora están a la espera de obtener alguna ayuda de emergencia en un campo de refugiados. El Presidente Idossa (Presidente de la Iglesia Evangélica Etíope Mekane Yesus) va a lanzar otro comunicado en los próximos días ya que la investigación continúa y que el gobierno intenta controlar estos actos y llevar a los perpetradores ante la justicia.

Por favor, oren sobre esto!

La persecución no es nueva para los luteranos en Etiopía. Sin embargo, cada vez que esto sucede se abre viejas heridas y se rompe los corazones de muchos. En medio de esta situación están caminando hermanos y hermanas que en este santo tiempo de Cuaresma no con cenizas en la frente, pero llevando la cruz de Cristo y confesando su fe en las palabras del Salmo 23:1, “El Señor es mi pastor!”

En este tiempo de Cuaresma, que Dios renueve nuestro mundo a través de la Santa Palabra y por el poder de su  gracia de Dios que está en Cristo, Amén!



La revolución de Jesús es de abajo a arriba

Una entrevista a Juan Simarro, licenciado en Filosofía, escritor y director de Misión Evangélica Urbana de Madrid. Entrevista realizada por Jacqueline Alencar.

Difícilmente cuestionable es la labor que Juan Simarro (Villacañas, Ciudad Real, 1945), realiza al frente de Misión Evangélica Urbana, un ministerio que ha cumplido veinticinco años de dedicación a los más desprotegidos.
Pregunta.- ¿Fue Jesús un revolucionario? Me parece que su estilo de vida distaba mucho del de la sociedad de su época, es más, del de los religiosos de su época.
Respuesta.- Jesús fue totalmente revolucionario, siempre que entendamos bien el concepto “revolucionario”. Un revolucionario pacífico, pero que los valores que predicaba, los valores del Reino, eran un revulsivo para la sociedad, un trastoque de los valores imperantes, lo mismo en el campo religioso, que en el social, que en el económico o el cultural.
Un revolucionario que hizo su revolución desde abajo, desde los bajos fondos, desde los pobres, los desclasados, los proscritos… revalorizando a sectores que eran estigmatizados y marginados de alguna manera, como era la situación de la mujer, la de los niños, la de los tildados de ignorantes que eran considerados malditos, los enfermos que también tenían el estigma de que quizás algo malo habían hecho contra Dios o que era simplemente un castigo de Dios. Dios revaloriza revolucionariamente y trastoca los valores imperantes, valores marginantes y humillantes para los más débiles con su frase que impregna toda su enseñanza, sus prioridades y estilos de vida: “Los últimos serán los primeros”… incluso en el mundo del trabajo y de los asalariados, como se ve en la parábola de “Los obreros de la viña”.
Su revolución es una revolución integral y pacífica, de abajo a arriba. El posicionamiento de Jesús, incluso en la evangelización, fue evangelizar desde los de abajo, desde el compromiso con los pobres, desde los abismos de los desclasados y de los que parecía que no tenían lugar en la sociedad, de los que eran rechazados, incluso, de los ritos religiosos de los que formaban círculos con los autoconsiderados puros.Su revolución alcanza también al terreno religioso en donde no tiene ningún recelo en condenar a los religiosos insolidarios, como en la parábola del Buen Samaritano, a los religiosos de golpe de pecho, pero que son tildados de hipócritas, sepulcros blanqueados por fuera, pero que por dentro son putrefacción y nido de gusanos.

Revoluciona el mundo de los religiosos tachándoles de que cuelan la hormiga y se tragan el camello, que diezman y practican el ritual, pero que olvidan lo más importante de la ley: “La justicia, la misericordia y la fe”. Jesús fue un revolucionario tal que sus palabras siguen sonando hoy tan fuertes como hace ya más de veinte siglos. Si hoy en las iglesias cristianas se recuperaran realmente los valores del Reino y se pusieran en práctica, aún serían valores revolucionarios que trastocarían lo que se hace y se dice dentro de las iglesias.

La revolución de Jesús no sólo afectaba a la vida de las congregaciones religiosas, sino que afectaba al propio individuo que había de cambiar su corazón y su mente, su forma de percibir al prójimo. El concepto de projimidad de Jesús es totalmente revolucionario. Creo que aún la iglesia no ha captado en profundidad las dimensiones y las implicaciones de este concepto, el de prójimo o el de projimidad, del que Jesús llega a decir que el amor a Dios y al prójimo están en una relación de semejanza.

La revolución de Jesús sólo la puede captar el que nace de nuevo. Nos es necesario nacer de nuevo para poder captar la profundidad, la anchura y la largura de la revolución que Jesús trae con sus valores, sus prioridades y sus estilos de vida. Muchas veces asusta y se ve como una utopía. Es posible que haya una utopía del reino, pero hemos de ser utópicos y caminar adelante por esta línea revolucionaria pacífica que nos dejó Jesús.

P.- Él dijo que el Reino de Dios se había acercado… ¿Nos hemos enterado los cristianos de hoy de esta relevante noticia?
R.- A veces se dice que Jesús nos trajo el Reino de Dios, que con Él irrumpe todo este reinado moldeado por un conjunto de nuevos valores, pero que, en su lugar, los cristianos hemos hecho la iglesia. No es que yo apoye totalmente esa idea, porque yo amo a la iglesia y ésta tiene su función en el mundo. El problema es cuando la iglesia actúa como si el Reino de Dios no se hubiera acercado, como si no estuviera entre nosotros. Entonces la iglesia cae en el ritual, en una ética de cumplimiento y olvida lo fundamental: La aplicación práctica de los valores que Jesús nos dejó en las parábolas del Reino y en tantos otros pasajes de los Evangelios.

Resumiendo: Puede haber iglesias que no son las iglesias del Reino. Si todas las iglesias cristianas fueran realmente iglesias del Reino, serían un fermento mucho más fuerte y transformador de la sociedad que lo son actualmente. Tampoco es fácil que haya iglesias del antirreino, que serían iglesias dominadas por el poder de Satanás, pero sí puede haber iglesias que, como me dices en tu pregunta, no se hayan enterado bien de que hay ahí unos valores del Reino, un Reino que irrumpe en nuestra historia con la figura de Jesús, unos valores que, en muchos casos, descafeinamos y los cubrimos con otros valores como el de la riqueza como prestigio, la adoración del poder y del dinero, el despojo de los pobres, la desigual redistribución de los bienes del planeta tierra, las desmedidas acumulaciones de bienes por parte de algunos…. Estos valores entran también en nuestras congregaciones y muchos cristianos no valoran, ni perciben, ni siguen la gran noticia de que el Reino de Dios ya está entre nosotros.

Hoy la Iglesia necesita este mensaje que sonó ya hace más de veinte siglos: “¡Arrepentíos, porque el Reino de Dios se ha acercado!”. Si asumiéramos realmente la presencia del Reino con sus valores, veríamos que muchos de los valores que entran en nuestras iglesias, encajan en una contracultura bíblica que hace que para nosotros hoy sea irrelevante la gran noticia de que el Reino de Dios “ya” está entre nosotros.

Si nos hubiéramos enterado, globalmente, todos los cristianos de que el Reino de Dios se ha acercado, más aún, de que nosotros debemos colaborar en el acercamiento del Reino a toda la tierra, a los pobres de la tierra, que necesitamos colaborar a que los auténticos valores se lancen como contracultura contra el mundo de los que acumulan en sus mesas la escasez del pobre, como dice la Biblia, la realidad de los cristianos y de la iglesia sería diferente. Los valores del Reino son buscadores de justicia, de projimidad, de solidaridad cristiana, de devolución de dignidad a los robados de ella, de sacar de los profundos abismos a aquellos que han sido lanzados a ellos por el egoísmo de sus congéneres, de los que deberían ser sus hermanos.

Hay que trabajar para que la iglesia se conciencie de que el Reino de Dios, aunque exista un “todavía no”, está “ya” entre nosotros. Si la iglesia llegara a ser iglesia del Reino con total conciencia y compromiso, las cosas comenzarían a cambiar a un mundo injusto, un mundo escandaloso y despojador de los débiles. Es entonces cuando el mensaje evangelístico y las buenas nuevas de Salvación comenzarían a escucharse con más atención en el mundo. Muchos no escuchan y pasan de las buenas nuevas de salvación, por falta de coherencia de los cristianos para con la predicación de que el Reino de Dios se ha acercado.

P.- Se está recordando, en los últimos tiempos, a los hermanos cuyas voces fueron acalladas por la hoguera de la Inquisición, allá por el siglo XVI. ¿Podemos decir que fue abolida esta institución? O es que quedan resabios…
R.- Yo diría que la Inquisición ya no existe en la forma y manera en que en su día existió. De todas formas, hoy hay historiadores que pueden hablar mejor que yo de este tema. Yo lo vería de una manera menos histórica. Creo que aún pueden quedar resabios inquisidores de muchas formas y de muchas maneras. Una inquisición con menos fuerza aniquiladora de vidas, con menos patíbulos u hogueras, al menos hablando desde nuestro contexto occidental, pero que anima a muchos a que silencien, desprecien, olviden, critiquen y, en su caso maten, aunque sea sin hoguera y sin patíbulo, a los que quieren vivir la espiritualidad cristiana desde el compromiso con Dios y con el prójimo. A muchos inquisidores modernos les gusta más la celebración del ritual no comprometido. Estos aguantan con dificultad el compromiso de los cristianos que quieren vivir su vida en compromiso, siendo las manos y los pies del Señor en medio de un mundo de dolor.

Por tanto, yo no voy a hablar de los resabios asesinos que quedan de la inquisición, pero sí he experimentado el poder inquisidor de algunos que, quizás, han querido quemarme… quizás no en la hoguera. Yo he experimentado algo de la fuerza del poder inquisitorial en mi vida… aunque poco, porque, gracias a Dios, la mayoría de los creyentes e iglesias de nuestro país me apoyan y están a mi lado, orando por mi ministerio, donando para la obra social que hacemos y comprometiéndose en muchos aspectos con nuestro trabajo a favor de prójimo en el nombre del Señor. Quizás sea un privilegiado y el Señor me ha protegido mucho en estas áreas inquisitoriales.

Hoy hay una inquisición silenciosa que intenta olvidarnos, no tenernos en cuenta, minusvalorar la fuerza del cristianismo, que es potencia, poder de Dios para todo aquel que cree. Hoy puede haber fuerzas inquisidoras que aún cierran templos, que no apoyan a los movimientos evangélicos ni con las mismas posibilidades de subvenciones, ni con las mismas cesiones de terrenos para equipamientos religiosos porque quieren que la voz de algunos cristianos, que proclaman un Evangelio transformador, se calle. Sigue habiendo fuerzas inquisidoras y discriminatorias… ¿cada vez menos? Es posible.

Lo peor es cuando practicamos la inquisición internamente, unos creyentes para con otros, cuando los que parece que tienen un pensamiento único que consideran lo total y absolutamente verdadero, practican la inquisición con sus hermanos, juzgándolos y desprestigiándolos, incluso jugando con conceptos políticos partidistas o politizando realidades espirituales. Hay inquisición cuando falta amor, cuando falla el concepto de projimidad, cuando hay prepotencia y desprecio al que no piensa exactamente igual que yo… Hay muchas formas de ser inquisidores.

P.- Insisto con el mismo tema: ¿consiguió la hoguera acallar esas voces?
R.- La hoguera no sólo consiguió acallar esas voces, sino que las potenció. La sangre de los mártires dio color a su mensaje. La historia suele olvidar menos a los injustamente asesinados o quemados, que a aquellos que apoyan a los que queman, a los inquisidores. Es posible que la hoguera perfeccionara sus obras. El fuego no puede matar el espíritu, la voz que sigue sonando a través de la historia, de sus escritos, de sus compromisos, de sus ejemplos.

El sambenito que a estilo escapulario portaron algunos de aquellos a los que quisieron acallar sus voces en la hoguera, se ha convertido en una prueba inolvidable de compromiso hasta la muerte. Y este compromiso habla mucho más fuerte que las palabras de los necios, que los inquisidores inclementes contra algunos justos. Nunca se olvidará ni el testimonio, ni el trabajo de aquellos cristianos condenados a la hoguera. Ahí queda como voz amplificada por un megáfono gigante que nunca podrán acallar todos los inquisidores del mundo.

Así, pues, cuando hoy algunos, como nuevos inquisidores, quieren callar las voces de los que ellos creen equivocados o heréticos, pero que están siguiendo a Jesús de una forma comprometida, lo que hacen es dar megafonía, ánimo y respiro a los que trabajan en nombre de Dios. Y, siguiendo las palabras de Jesús, si fuera posible que los inquisidores del mundo acallaran los gritos de los voceros y luchadores por la justicia, las piedras gritarían. Ninguna hoguera, ningún poder inquisidor podrá acallar la voz de los que siguen al Maestro… porque esa voz está bendecida y llena de poder de lo alto.

P.- Jesús proclamó pero también alimentó. ¿Podríamos decir que su Misión fue Integral?
R.- El Evangelio que nos trajo Jesús era, realmente, integral. Si en un lado de la balanza pudiéramos poner sus palabras y en el otros sus acciones, habría equilibrio. Si en un lado pudiéramos poner sus estilos de vida, sus compromisos y prioridades y en el otro su mensaje, habría equilibrio. Si en un lado pudiéramos poner sus referencias al amor de Dios, a la espiritualidad y a la salvación eterna y en otro se pusieran su concepto de projimidad, su compromiso con el hombre sufriente, con los marginados, excluidos y pobres, habría equilibrio.

No comprendo a los que quieren reducir la espiritualidad cristiana a una relación vertical con Dios, mientras son insolidarios con el prójimo. No comprendo a los que se refugian en el ritual para ser sordos a los gritos de los pobres. No comprendo la mentira de los que dicen amar a Dios y dan la espalda al hermano que le necesita. No entiendo un cristianismo de cumplimientos del ritual y que se olvida de su compromiso con el hombre. No entiendo a los que levantan las manos sólo hacia el cielo y no son las manos del Señor en medio de un mundo de dolor… No lo entiendo.

En Jesús la Diaconía y el mensaje iban juntos. Unas veces comenzaba hablando y otras actuando, pero nunca desequilibró la balanza que nosotros debemos mantener equilibrada en las relaciones entre Dios y el prójimo. Quizás enfatizamos poco que el amor a Dios y al prójimo están en relación de semejanza. Hablamos mucho de la parábola del Buen Samaritano, pero nos fijamos poco en la condena de los religiosos que anteponen el ritual a la misericordia. Diezmamos y cumplimos con algunas de las jotas y las tildes de la ley, pero, a veces, olvidamos que lo más importante de la ley es la justicia, la misericordia y la fe. Una fe que, como dice el Apóstol Pablo, actúa por el amor.

El mensaje de Jesús fue integral desde que presentó su Programa en la sinagoga leyendo el libro del profeta Isaías, hasta su muerte. Si somos o queremos ser sus discípulos, la vivencia que tengamos de la espiritualidad cristiana debe ser integral… quizás para que nuestra fe no se muera o deje de ser. No sea que nos convirtamos en religiosos seguidores del ritual y que sólo tenemos una ética de cumplimiento con respecto a prácticas religiosas vanas.

Por tanto, una persona que dice haberse convertido, si no se ve lanzado a hacer cambios en su forma de percibir la sociedad y el prójimo, si no experimenta cambios en la forma de ver el escándalo de la pobreza en el mundo, si no se siente llamada a la práctica de la projimidad, si su amor al hombre no se puede parangonar con el amor a Dios, quizás debe empezar a dudar de su fe… o a replantearse toda su vida cristiana. Lógicamente, buscando la integralidad. La preocupación por el prójimo no debe reducir a algo secundario la alabanza, la oración, el leer y compartir la Palabra… la relación personal con Dios. Si sólo miramos hacia arriba podemos caer en un misticismo vano que a Dios no le agrada, y si sólo miramos hacia abajo podemos convertir el cristianismo en un humanismo que incluso puede ser ateo. Hay que buscar la integralidad en la vivencia de la espiritualidad cristiana. Siguiendo a Jesús. Es la clave.

P.- ¿Sigue esta tónica Misión Urbana, la entidad que usted dirige?
R.- Eso es lo que hemos intentado en Misión Urbana desde sus inicios. Misión Urbana, además de su acción y de su compromiso social, es una Entidad Evangelizadora. Las Misiones Urbanas en el mundo intentan la integralidad del Evangelio. A los primeros misioneros urbanos que se acercaban a los suburbios y focos de conflicto para llevar alimentos, medicinas, ayuda social y consuelo, les llamaban “los hombres del libro”, porque siempre llevaban la Biblia consigo.

Nosotros, en la Misión de Madrid, también intentamos esto. En la historia de la Misión se ha evangelizado en la calle, se han dado muchísimos mensajes, usando el método del tablero, en la mismísima Puerta del Sol de Madrid. Tenemos literatura evangelística en diferentes idiomas, hacemos devocionales al comienzo de algunos programas… No nos hemos dedicado a la ayuda social aséptica al estilo de un ayuntamiento.

También, en nuestra forma de trabajo, hemos querido compaginar la acción social y la evangelización con la concienciación social y la sensibilización de los cristianos en torno a los contenidos bíblicos de compromiso con el prójimo, de búsqueda de la justicia y de denuncia social siguiendo a los profetas y a Jesús como el último de los profetas.

Así, nuestra acción social, nuestras publicaciones, nuestra participación en revistas, radio o televisión, nuestras conferencias o seminarios…, unido todo ello a la evangelización y al compartir en nuestros centros la Palabra, va formando un todo integral en la línea que estamos tratando y siguiendo el ejemplo de Jesús.

P.- ¿Qué se siente después de 25 años siendo una de las voces proféticas que clama a favor de los más débiles?
R.- Yo no sé si, realmente, Misión Urbana o yo mismo hemos sido una voz profética. Lo hemos intentado. Hemos trabajado para ello…, pero el Señor es el que lo sabe. Hemos escrito, hemos hablado, hemos viajado… quizás gritado. Es verdad que hemos intentado seguir el ejemplo profético. Esa era nuestra intención y deseo. Ese era nuestro ministerio. Yo, personalmente, después de 25 años, aunque sé que he trabajado y he escrito, sé que he viajado llevando siempre el mismo mensaje, he visitado un tan alto número de iglesias en el ámbito interdenominacional, aunque he atendido a miles de personas en exclusión social y he intentado limpiar las lágrimas de los más pobres, aunque sé que he alimentado, vestido, consolado -no sólo desde Misión Urbana, sino que me siento partícipe de la acción social de tantas iglesias que han comenzado sus ministerios de acción social debido a mi visitación y trabajo-, tengo el sentimiento de que lo que he hecho es demasiado poco, que he encontrado poco eco, que me hubiera gustado, por ejemplo, escribir mucho más y mejor, tener más medios… que mi voz se hubiera oído más. Pero no estoy descontento. Doy gracias al Señor por lo que Él me ha usado. Quiero continuar a su servicio para ir cumpliendo muchas de las cosas que aún me faltan por hacer.

Es verdad que mi voz, sea escrita o hablada, ha sonado mucho a favor de los débiles, que la obra social de las iglesias de España han tenido un referente en Misión Urbana, que hemos sido constantes durante veinticinco años… y lo que nos queda. Mi sentimiento es de agradecimiento. Agradecimiento a Dios y a todos aquellos que nos han sostenido y ayudado. Un sentimiento de agradecimiento, mezclado con una actitud de humildad porque lo poco o lo mucho que hemos conseguido ha sido gracias a la misericordia de Dios.

P.- En pleno siglo XXI, ¿tienen un lugar especial los pobres y excluidos en la misión de la iglesia local y universal?
R.- Sí tienen su lugar. Quizás un lugar restringido y no el lugar que deberían ocupar si todas las actividades, preocupaciones y compromisos de la Iglesia estuvieran en línea con los valores del Reino y con las prioridades y estilos de vida de Jesús. Es tan enfática la Biblia en el concepto de “prójimo”, es tan enfática en la preocupación por los débiles del mundo, por los pobres y por los despreciados y marginados, que la iglesia les debería dar un lugar mucho mayor, tanto en su voz como en su acción.

Un lugar en el que los pobres no se sintieran sólo objeto de nuestra misericordia, sino sujetos partícipes de su propia liberación e integración en la iglesia tanto local como universal. Para ello la iglesia debería seguir los posicionamientos de Jesús en su Evangelización. Muchas veces evangelizamos desde los integrados, desde los posicionados en la sociedad… Jesús evangelizaba desde los pobres, desde abajo. Si la iglesia quiere dar a los pobres el lugar que les corresponde, debe comenzar por ahí. Bajarse a la arena de la realidad, a los focos de conflicto y marginación y, desde allí, en total coherencia, lanzar sus mensajes de cambio y de transformación de las personas.

No predicamos la depauperación de la Iglesia, sino la vivencia del Evangelio en compromiso con los más débiles. La acción y la coherencia de los cristianos es lo que ratifica la verdad de la palabra que compartimos. Acción y coherencia que debe estar unida a los gritos de denuncia contra la opresión, contra el desigual reparto de las riquezas, contra la excesiva acumulación de bienes en tan pocas manos. En la medida en que los cristianos vayan consiguiendo unos mayores niveles de justicia en el mundo, irán dando un mayor lugar en la iglesia a los pobres.

Los pobres pueden tener un lugar especial en la Iglesia, aunque no todos estén presentes en el ámbito de nuestras congregaciones. Los pobres están en la iglesia y la iglesia con los pobres, cuando se les tiene presentes, cuando se trabaja por su liberación social y por su salvación, cuando se asumen compromisos de ayudas y cambios… aunque los pobres no se agolpen para estar presentes en nuestras congregaciones.

Cuando la iglesia sea consciente de que debe ser una iglesia del Reino con todo lo que ello implica, el lugar de los pobres en la iglesia comenzará a ampliarse y las estructuras sociales injustas que empobrecen y marginan, comenzarán a resquebrajarse y cambiar. La voz y la acción de los cristianos en el mundo, podría resultar en que el lugar que la iglesia diera a los pobres, fuera mucho más amplio que las cuatro paredes de la iglesia. Sería la iglesia en el mundo en justicia y compromiso.

P.- Escuché hace un tiempo que Dietrich Bonhoeffer cambió radicalmente su visión cuando se enfrentó con la pobreza en Barcelona y en Harlem. ¿Con quién o con qué tuvo usted ese encontronazo?
R.- Yo no sé si puedo hablar de encontronazo al estilo del Bonhoeffer. Mi encontronazo ha sido tan fuerte en la contemplación de los pobres del mundo, como en la contemplación de la opresión y despojo de los pobres por parte de los acumuladores del mundo. Es un encontronazo doble. Lo que sí puedo decir es que mi trabajo y mi relación con los pobres, ha cambiado mi visión del cristianismo. Si se pudiera decir que uno se puede convertir dos veces, yo diría que tuve una nueva conversión en contacto con los pobres del mundo. Mi visión del Evangelio pasó a ser diferente, mi experiencia profunda de la cercanía de Jesús en mi vida la he experimentado de una forma muy especial en relación con la pobreza. Dios se mueve entre los pobres de una manera muy visible. La vivencia del cristianismo es más integral, se vive la espiritualidad de una forma más encarnada, se comprende mejor la lectura de los Evangelios… se entiende mejor el posicionamiento de Jesús.

Mi doble encontronazo se ha dado cuando, desde el trabajo con los pobres, he podido ver cómo un pequeño número de personas consume indignamente lo que necesita el resto de la humanidad. Mi encontronazo no violento está también en la incomprensión de tantos corazones egoístas ante un mundo en donde el 80% está en pobreza. Mi encontronazo está contra ese escándalo y vergüenza humana que es la miseria y el robo de dignidad de tantas personas en el mundo.

Mi encontronazo también está contra aquellos que viven un cristianismo de ritual y de sacristía de espaldas al dolor de los pobres, mi encontronazo está con los que se callan, haciéndose así cómplices, ante la muerte de tantos niños por el hambre y por falta de vacunas o enfermedades vencibles y por falta de agua potable. Mi encontronazo se da con un mundo injusto en donde no se asumen compromisos reales para eliminar el hambre del mundo. Un escándalo que se podría eliminar con la práctica de los valores cristianos, si hubiera auténtico compromiso en el seguimiento a Jesús. La culpa es del egoísmo y de la codicia humana contra quienes mantengo mi encontronazo y mi denuncia.

P.- También recibe críticas, algunas desde casa, ¿perseverar antes que claudicar?
R.- Sí recibo críticas. También desde casa… pero recibo también muchas comprensiones, muchos apoyos. Son tantas las comprensiones que recibo, que me olvido de las críticas. En mi experiencia son menos las críticas que el respeto que se tiene a mi ministerio, mi trabajo y mis escritos.

De todas formas, cuando recibo una crítica, la tengo siempre en cuenta y pienso en si puede tener alguna parte de verdad. Yo respeto también las críticas, pero no creo que éstas me hagan claudicar… porque si no me convencen con la verdad de la Palabra, si no me muestran que me estoy equivocando gravemente en mi vivencia y comprensión del Evangelio, es imposible la claudicación. Yo no hago la acción social, ni el trabajo en la sensibilización de la sociedad o de las personas ante estos temas, por simple altruismo, sino que para mí es una cuestión teológica, una forma de vivir mi fe en compromiso, una forma de seguir a Jesús. Y esta línea jamás puede conducir a la claudicación, sino al fortalecimiento de la fe, de las convicciones cristianas.

P.- Si hiciéramos una radiografía de la Iglesia de este siglo, ¿diría que es necesaria una Re-forma?
R.- Yo creo que la iglesia cristiana siempre debe estar reformándose hasta llegar a la plenitud del modelo como “iglesia del Reino”. Yo, cuando escribo, busco reforma. No siempre la radiografía de la Iglesia en este siglo se corresponde con la iglesia que sigue los valores del Reino. Si no estuviéramos abiertos a que la reforma continúe como actitud permanente, perderíamos el rumbo. Es posible que parte de la cristiandad lo haya perdido dejándose moldear por los valores del mundo que son antivalores para con Dios, son contracultura para con las líneas de compromiso con el prójimo que nos deja Jesús.

La iglesia debe estar abierta a seguir reformándose hasta llegar al modelo perfecto. Reformarse también en su forma de entender las dimensiones de la Misión diacónica de la Iglesia. La Iglesia debe alternar entre levantar sus manos y sus ojos al cielo, para también bajarlas y ponerlas a funcionar misericordiosamente buscando justicia. Porque, si no es así, es posible que nos lleguemos a encontrar con las situaciones que narra el profeta Isaías. Si no hacemos el bien, si no hacemos justicia al huérfano y a la viuda como símbolo de los débiles y pobres del mundo, Dios no va a escuchar nuestras oraciones y alabanzas. Va a ser sordo a nuestro ritual. Nuestro olor a incienso le va a ser desagradable y va a dar la espalda a nuestras fiestas solemnes.

No debemos dar nunca por terminada la reforma, no sea que, como ocurrió en Isaías 58, estemos buscando a Dios cada día, trayéndole ofrenda y haciendo cilicio y ceniza, pero estemos explotando a nuestros trabajadores y no dando de comer al hambriento ni vistiendo al desnudo. Dios quiso que el profeta gritara “a voz en cuello” contra esos inicuos para que se reformaran y llegaran a entender lo que Dios pide de sus hijos, el tipo de ritual que Dios quiere que está unido al concepto de projimidad que nos trajo Jesús.

P.- ¿Cuál es su próximo proyecto literario? Sé de buena fuente que escribir una novela es su asignatura pendiente.
R.- La verdad es que tengo varias novelas escritas y no he tenido tiempo de promocionarlas, quizás ni de corregirlas en profundidad para que lleguen a ser publicadas. Lo he hecho por simple placer literario. Esa faceta tan importante para mí está un poco aparcada… pero creo que debo retomarla. He dedicado mi vida y mi tiempo al servicio a los más pobres. Espero que el Señor me dé tiempo e ilusión para poder hacer algo en esta faceta tan interesante y que tanto me gusta.

El tiempo en mi vida ha pasado muy rápidamente y me he centrado más en la acción social cristiana que en la literatura que tanto me gusta. No sé si el futuro me deparará salud y ánimos para trabajar estas áreas abandonadas. Tengo ilusión por vivir, por continuar haciendo cosas.

A pesar de que no soy un hombre fuerte, el Señor me ha cuidado y no tengo ningún problema importante de salud. ¿Me dará el Señor larga vida para que pueda trabajar estas áreas casi olvidadas? Cuando era niño me operaron de mi pierna izquierda y, estando ingresado en el hospital, estaba leyendo la Biblia y me topé con un texto del Salmo 91 que, no sé por qué, nunca he olvidado: “Me invocará y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación”. Si el Señor también, en medio de tantas promesas y consuelos que ofrece, me concede el tener “larga vida”, creo que podré hacer todavía muchas cosas… pero si Él me llamara antes, estoy aquí dispuesto.

Terminamos la entrevista. Damos las gracias a Juan Simarro por dedicarnos su tiempo inestimable, que escasea ante tanto clamor por justicia, pan, Palabra, misericordia…
Os sugerimos la lectura de algunos de sus libros: Diaconía o las Obras de la Fe; Jesús, Evangelio de Dios a los pobres; Desde el corazón de la ciudad (CLIE); Cristianos ante la pobreza (CLIE); Inmigrantes: el multiforme rostro de Dios (CEM).

Autores: Jacqueline Alencar
© Protestante Digital 2011

La virginidad perpetua de María

Publicado: marzo 10, 2011 en Teología

De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (XVII) Los protestantes no creen en la Virgen (5)
La experiencia me dice que los dogmas relacionados con María resultan especialmente sensible para los católicos. No estoy diciendo que carezcan de esa sensibilidad en relación con otros temas, pero, sinceramente, no me imagino a un católico enardecido por una discusión acerca del Espíritu Santo y si, por ejemplo, procede del Padre y del Hijo. Esa ser

 

Creo haber dejado de manifiesto en anteriores entregas que esa afirmación no se corresponde con la realidad ya que los protestantes sí creemos en María, pero, única y exclusivamente, en los términos contenidos en las Escrituras.Otro ejemplo de esa circunstancia lo tenemos en el dogma católico de la virginidad perpetua de María.

Debo aclarar, en primer lugar, que ese tema, a diferencia de lo relacionado con su culto o su mediación, carece, a mi juicio, de relevancia teológica. Que María mantuviera después del nacimiento de Jesús relaciones conyugales con José y tuviera más hijos o, por el contrario, siguiera siendo virgen no tiene, hasta donde yo acierto a ver, trascendencia teológica alguna. Sin embargo, lo cierto es que en las Escrituras existen notables indicios que señalan que María no siguió siendo virgen después del parto aunque lo fuera antes.

De entrada, encontramos la afirmación contenida en el Evangelio de Mateo en el sentido de que José “no la conoció” – es decir, no tuvo relaciones sexuales con ella – “hasta que dio a luz a su hijo primogénito” (Mateo 1, 25). Semejante traducción se ha mantenido en distintas ediciones de la traducción Nácar-Colunga, pero algunos traductores católicos han optado por alterar el texto original sustituyéndolo por “sin haberla conocido, dio a luz”. Una interpretación semejante violenta el texto original del Evangelio y, especialmente, el griego de Mateo. El pasaje en griego dice exactamente:

καὶ οὐκ ἐγίνωσκεν αὐτὴν
y no conoció la
ἕως οὗ ἔτεκε τόν υἱόν αὐτῆς τόν πρωτότοκον,
hasta que parió al hijo de ella el primogénito,
καὶ ἐκάλεσε τὸ ὄνομα αὐτοῦ ᾿Ιησοῦν.
y llamó el nombre de él Jesús.

La fórmula “hasta que” significa en Mateo justo hasta ese momento, pero no luego. Permítaseme, al respecto, citar otros ejemplos:

Mateo 2, 13
καὶ ἴσθι ἐκεῖ ἕως ἂν εἴπω σοι·
y huye a Egipto, y quédate allí hasta que diga te,
μέλλει γὰρ ῾Ηρῴδης ζητεῖν τὸ παιδίον τοῦ ἀπολέσαι αὐτό.
va Porque Herodes a buscar al niño para perder lo.

Mat 2:15
καὶ ἦν ἐκεῖ ἕως τῆς τελευτῆς ῾Ηρῴδου,
y estuvo allí hasta la muerte de Herodes

Mat 5:26
ἀμὴν λέγω σοι, οὐ μὴ ἐξέλθῃς ἐκεῖθεν ἕως ἂν
Verdaderamente digo te, no en absoluto saldrás de allí hasta que
ἀποδῷς τὸν ἔσχατον κοδράντην.
pagues el último cuadrante.

Mat 10:11
εἰς ἣν δ᾿ ἂν πόλιν ἢ κώμην εἰσέλθητε, ἐξετάσατε
En la que acaso ciudad o pueblo entréis, preguntad (si)
τίς ἐν αὐτῇ ἄξιός ἐστι, κἀκεῖ μείνατε ἕως ἂν ἐξέλθητε.
alguien en ella digno es, y allí permaneced hasta que salgáis,

Mat 11:13
πάντες γὰρ οἱ προφῆται καὶ ὁ νόμος ἕως ᾿Ιωάννου
todos Porque los profetas y la ley hasta Juan
προεφήτευσαν·
profetizaron.

Mat 17:9
Καὶ καταβαινόντων αὐτῶν ἀπὸ τοῦ ὄρους ἐνετείλατο
Y descendiendo ellos de el monte ordenó
αὐτοῖς ὁ ᾿Ιησοῦς λέγων· μηδενὶ εἴπητε τὸ ὅραμα
les Jesús diciendo: a nadie digais la visión
ἕως οὗ ὁ Υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου ἐκ νεκρῶν ἀναστῇ.
hasta que el Hijo del hombre de muertos se levante.

Mat 18:21
Τότε προσελθὼν αὐτῷ ὁ Πέτρος εἶπε· Κύριε, ποσάκις ἁμαρτήσει
Entonces acercándose a él Pedro dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará
εἰς ἐμὲ ὁ ἀδελφός μου καὶ ἀφήσω αὐτῷ; ἕως ἑπτάκις;
contra mi el hermano de mi y perdonaré a él? ¿Hasta siete veces?

Mat 18:30
ὁ δὲ οὐκ ἤθελεν, ἀλλά ἀπελθὼν ἔβαλεν αὐτὸν
El sin embargo no quería, sino que saliendo arrojó lo
εἰς φυλακὴν ἕως οὗ ἀποδῷ τὸ ὀφειλόμενον.
en prisión hasta que devuelva lo debido.

Mat 18:34
καὶ ὀργισθεὶς ὁ κύριος αὐτοῦ παρέδωκεν αὐτὸν
Y encolerizándose el señor de él entregó lo
τοῖς βασανισταῖς ἕως οὗ ἀποδῷ
a los torturadores hasta que devolviera
πᾶν τὸ ὀφειλόμενον αὐτῷ.
todo lo debido a él.

Podría citar más ejemplos, pero, a tenor del texto original griego de Mateo, resulta más que obvio que sólo torturaron al mal siervo hasta que pagó (y no después); que los discípulos se quedaban en una casa hasta que se iban de la ciudad (y no después) y que José se abstuvo de mantener relaciones sexuales con María hasta el parto de Jesús (y no después). Precisamente por ello, los pasajes relacionados con los “hermanos y hermanas” de Jesús han sido interpretados habitualmente como relacionados con hermanos y hermanas.

Tanto Mateo como Marcos (Mt 13, 55 ss; Mc 6, 3 ss) hacen referencia a esos hermanos llamados Santiago, José, Simón y Judas – y Juan, sin citarlos por nombre, indica de ellos que no creyeron en Jesús en vida del mismo (Jn 7,5). Igualmente Lucas señala que, al igual que la madre de Jesús, estaban tempranamente integrados en la comunidad jerosilimitana, incluso con anterioridad a Pentecostés (Hch 1, 14). La razón de esta conversión – que casi podríamos denominar súbita – es atribuida por las fuentes cristianas al hecho de que, siquiera Santiago, fue objeto de, al menos, una aparición del Jesús resucitado. Desde luego la tradición al respecto debe ser muy temprana y cuenta con muchas posibilidades de resultar fidedigna porque Pablo (1 Cor 15, 7), a mediados de los años cincuenta del s. I, ya la señala como antigua y procedente de cristianos anteriores a él.

Establecezcamos exactamente el significado de “hermanos” cuya base y punto de partida son -reconozcámoslo– más teológicos y dogmáticos que propiamente históricos. Josefo parece haber entendido que eran hermanos carnales y en el mismo sentido ha sido comprendido el término “adelfós” con el que se califica a Santiago por los autores judíos posteriores. De esa misma opinión fueron también algunos de los Padres de la Iglesia, como Hegesipo (que nos ha llegado a través de Eusebio de Cesarea), Tertuliano (De carne Christi VII; Adv Marc IV, 19; De monog VIII; De virg vel VI) o Juan Crisóstomo (Homilia 44 sobre Mateo 1) – este último además no parece haber tenido un concepto muy elevado de la madre de Jesús – que consideraban a Santiago como hermano de Jesús e hijo de María.

En general, los autores católicos – persiguiendo, sin duda, no colisionar con la doctrina de la virginidad perpetua de María – han señalado que la palabra “hermano” en hebreo y arameo tiene un sentido más amplio que en castellano y que precisamente con ese campo semántico habría que aplicarla a Santiago y a los demás hermanos de Jesús. Ciertamente tal tesis es posible, pero resulta difícil creer que Pablo, el autor de los Hechos, Marcos y Juan, escribiendo en griego y para un público en buena medida helénico, utilizaran la palabra “adelfós” para referirse a Santiago y los demás hermanos de Jesús proporcionándole un significado distinto del que tiene en esa lengua y más cuando contaban con términos específicos para “primos” (Anepsios en Colosenses 4, 10) o “parientes” que corresponde a “synguenes” o “synguenys” y que encontramos en Marcos 6, 4; Lucas 1, 58; 2, 44; 14, 12; 21, 16; Juan 18, 26; Hechos 10, 24; Romanos 9, 3; 16, 7, 11 y 21. Desde luego, no deja de ser chocante que si los evangelistas creían que los “hermanos” eran parientes y no “hermanos” en lugar de utilizar “synguenis” prefirieran llamarlos “hermanos”…

Tan poco consistente puede resultar este argumento lingüístico que Jerónimo – y en eso sería seguido posteriormente por algunas iglesias orientales – aceptó que, efectivamente, los hermanos de Jesús – incluido Santiago – eran realmente hermanos de él, pero los adscribió a un matrimonio anterior de José salvando así la creencia en la virginidad perpetua de María. Hemos estudiado con anterioridad este aspecto (1) mostrando cómo la tesis de Jerónimo es muy tardía aunque cuenta en su favor con el hecho de arrancar de algún apócrifo judeo-cristiano en el que, no obstante, pesó sin duda más el elemento apologético – librar a Jesús de la acusación de ilegitimidad – que el deseo de conservar una tradición histórica fidedigna.

Para el historiador que no se halle preocupado por defender un dogma asumido previamente, la solución más natural es la de aceptar que Santiago, José, Simón y Judas fueron hermanos de Jesús e hijo de María, aunque no cabe duda de que las otras posibilidades – “hermano” = “pariente” o “hermano” = hijo anterior de José – no son del todo improbables si bien deberíamos preguntarnos con P. Bonnard si “¿se habrían derrochado tales tesoros de erudición para probarlo si no lo hubiese exigido el dogma posterior?” (2). La pregunta se responde por si sola.

Así pues, en este aspecto –insisto que, a mi juicio, bastante secundario– los protestantes no despreciamos a María ni nos distanciamos desdeñosamente de ella. Por el contrario, nos quedamos con lo que enseña la Biblia porque creemos que es la Palabra de Dios y que lo que nos ha transmitido es infinitamente más fiable que cualquier tradición humana posterior por mucha aceptación que haya podido llegar a tener.

CONTINUARÁ: De algunos mitos difundidos sobre el protestantismo (XVIII) Los protestantes no creen en la Virgen (6): el culto a las imágenes y la corredención


(1) César Vidal Manzanares, “La figura de María en la literatura apócrifa judeo-cristiana de los dos primeros siglos”, en ”Ephemerides Mariolo¬gicae”, 41, Madrid, 1991, pgs. 191-205.
(2) P. Bonnard, ”El Evangelio según san Mateo”, Madrid, 1983, p. 287.

Autores: César Vidal Manzanares

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El amor perdido de Dylan

Publicado: marzo 10, 2011 en Arte, Música, Sociedad

El amor perdido de Dylan

Escuché la noticia de la muerte del gran amor de juventud de Bob Dylan, Suze Rotolo, el pasado 25 de febrero.

8 de marzo de 2011

Estaba oyendo esos días el aclamado nuevo disco de Dylan, que reúne las maquetas que grabó al principio de su carrera para su editor musical –The Whitmark Demos: 1962-1964–.La pareja inmortalizada en la portada del disco The Freewheelin´ Bob Dylan, avanzando con dificultad por las calles del Greenwich Village de Nueva York, cubiertas de nieve bajo la pálida luz de una tarde invernal, es una de las fotos más conocidas de los años sesenta.

Dylan conoció a esta hija de comunistas italianos en una iglesia bautista –Riverside Church– en el verano de 1961, cuando ella tenía sólo diecisiete años. Esta iglesia del Upper West Side era conocida por su militancia por los derechos civiles y el movimiento pacifista. Allí no sólo predicaba Martin Luther King, sino que se hacían conciertos de folk estilohootenanny una curiosa expresión del norte de Estados Unidos, que popularizó Woody Guthrie, para designar sesiones abiertas de música en la que cualquiera podía subir al escenario y tocar–.

Bob empezó a actuar a principios de ese año en los cafés del Village, a los pocos días de llegar a la Gran Manzana, un invierno especialmente crudo. Había nacido en una familia judía, que vivía en una pequeña ciudad del Medio Oeste Duluth, al norte de Minnesota en 1941. El nombre de sus padres era Zimmerman. Eran inmigrantes del este de Europa. Bob cambió su apellido en el Tribunal Supremo de Nueva York en 1962, por el del poeta galés Dylan Thomas –muerto en un bar del Village en 1953, a consecuencia de una intoxicación alcohólica, cuando tenía sólo 39 años–.

Por qué renuncia al apellido de su familia, es otro de esos misterios que rodea siempre a este músico. Aunque no había tenido una infancia especialmente traumática, Dylan decía a todos que era huérfano, hasta que un periodista de la revista Newsweek descubrió a sus padres en un concierto que dio en el Carnegie Hall en 1963. A partir de entonces el cantante ha mantenido siempre la boca cerrada sobre cualquier detalle de su vida personal, que hasta el día de hoy es casi desconocida.

LA CIUDAD DE LOS SUEÑOS
Para alguien que venía de una universidad de provincias, como Bob –que había estudiado música en Minnesota–, su sueño era llegar a ser alguien en la gran ciudad. El Village de Nueva York había atraído durante generaciones a músicos, artistas y escritores, que vivían en las angostas calles en torno a la plaza de Washington, por sus alquileres baratos. El jazz se renovó allí en los años cuarenta. Los poetas de la generación beat llegaron al barrio en los cincuenta. Y a principios de los sesenta renacía el folk en sus cafés, mientras aumentaban las protestas políticas.

Suze Rotolo era una adolescente menuda de pelo castaño, que pronunciaba su nombre Suzi-ii. Su padre era un obrero de una fábrica de origen italiano, que había muerto cuando tenía catorce años. Junto con su esposa había militado en el Partido Comunista durante los difíciles años de McCarthy. La madre vivía con sus dos hijas en la misma casa donde una mujer albergaba a cantantes vagabundos de folk, como Bob, que pasaba a veces la noche durmiendo en un colchón inflable en su sala de estar.

A Suze le gustaba la poesía de Rimbaud y el teatro de Brecht, pero era sobre todo militante de un grupo antinuclear y hacía piquetes en las tiendas que mantenían la segregación racial. Bob estaba tan loco por ella, que no tardó en hablar de matrimonio, algo que ella rechazó, como su anterior novia en la universidad. Suze pensaba que era demasiado joven para eso. Vivían juntos, pero ella se marchó a estudiar a Italia en 1962, donde conoció a su futuro marido, el montador de cine Enzo Bartoccioli. Pensaba que su relación con Bob se había vuelto demasiado seria.

LA TRISTEZA DEL DESAMOR
Cuando Dylan se queda solo en Nueva York, se siente rechazado. Su mentor y artista protector, Dave Van Ronk, recuerda sus llamadas de madrugada, llorando por el amor perdido. Se dedica entonces a escribir como un poseso. Sus letras no habían sido hasta ahora especialmente sofisticadas. Era básicamente un imitador de Woody Guthrie, que repetía sus temas de vagabundo y canciones protesta, con una cierta capacidad irónica que resultaba cómica. A partir de este momento, sin embargo, sus textos se vuelven mucho más complejos.

Temas como Don´t Think Twice, It´s All Right (No lo pienses dos veces, está bien), no es sólo una gran canción de anhelo y resentimiento por el amor perdido, sino una brillante expresión de las emociones contradictorias de un amante frustrado. Canciones como Tomorrow Is a Long Time (Mañana es mucho tiempo)–que aparece por primera vez en este nuevo disco de grabaciones para Whitmark–, revela un estado enfermizo por la ausencia de Suze, que evoca en Boots of Spanish Leather (Botas de piel española) y su balada de despedida (Ballad in Plain D) –según él, la única confesión que ha escrito con música en su vida–.

Aunque no pudo mantener el contacto con ella, su hermana Carla dice que le llamó un día a mediados de los ochenta, porque se sentía todavía “terriblemente mal por las cosas que había hecho”. Aparte de sus continuas infidelidades con Joan Baez, ella cometió un aborto, cuando estaba embarazada de un hijo suyo, e incluso se intentó quitar la vida, abriendo la llave del gas en el apartamento de Bob, cuando apareció en el festival de Newport con la famosa cantante de origen mexicano. Incluso le pidió la mano de su hija Mavis al patriarca de la familia de cantantes góspel The Staple Singers, que también rechazó su proposición.

LA INFLUENCIA DE LA BIBLIA
Baez no tarda en descubrir que Dylan, aunque ha escrito canciones que se convirtieron en himnos de la lucha por los derechos civiles y el movimiento pacifista, no era tan militante como ella. Juntos cantaron en la Marcha sobre Washington en 1963, al lado de Martin Luther King, pero él nunca quiso hacer una canción protesta. Su verdadero interés, de hecho, estaba en la tradición de la música folk –sobre todo el blues, los poemas simbolistas franceses –más incluso que los poetas beat, que tanto le admiraban, como Ginsberg–, pero sobre todo la Biblia.

Bert Cartwright en su interesante libro sobre La Biblia en las letras de Bob Dylanestudia todas las alusiones bíblicas que aparecen en el presente candidato al Premio Nobel de Literatura.En este último disco encontramos canciones como Long Time Gone,donde dice: “no soy profeta, ni hijo de profeta”. Está citando Amós 7:14. En otra de esta misma colección, Let Me Die in My Footsteps habla de “los rumores de guerra” que anuncia Jesús en elEvangelio según Mateo 24:6. Y así infinidad de referencias, tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento.

Es cierto que Bob nació en un hogar judío. Hizo la bar mitzvah con un rabino ortodoxo en 1954. Aunque la comunidad judía en Hibbing –donde vivían los Zimmerman, desde que se trasladaron de Duluth– era demasiado liberal para este rabino, así que le mandaron de vuelta a Nueva York.

Dylan ha escuchado además siempre música góspel. El mismo la hizo tras profesar haber sido convertido al cristianismo evangélico a finales de los setenta, en la Comunidad de la Viña. Se relacionó entonces con varias mujeres afroamericanas, que se dedicaban también algóspel. Aunque en los años sesenta no decía tener una fe personal.

UN JUDÍO FASCINADO POR JESÚS
Paul Williams se pregunta en su monumental biografía en dos tomos: “¿por qué canta tanto sobre Jesús este joven beatnik judío?”.La primera cinta que se conoce de Dylan, antes de llegar a Nueva York, tiene ya una canción llamada Jesucristo. La compuso Woody Guthrie. Nos presenta un retrato de Jesús, inteligente y cuidado, como un proscrito radical. Concluye: “Si Jesús predicara hoy lo que predicaba en Galilea, volverían a poner a Jesucristo en la tumba”.

En las cintas de Whitmark que ahora podemos escuchar, hay temas como Long Ago, Far Awaysobre injusticias, que irónicamente dice que ocurrieron“hace mucho, mucho tiempo / cosas así, ya no ocurren hoy”. Habla de cómo “predicar la paz y la fraternidad / Oh, ¡puede costar caro! / Un hombre lo hizo hace mucho tiempo / Y le colgaron en una cruz”. Ya no es el Jesús espiritual de las canciones del primer álbum, sino el predicador de la verdad perseguido.

Cuando su música se electrifica en Highway 61 Revisited (1965), recibiendo el rechazo de la comunidad folk, sigue teniendo tantas referencias espirituales, que el periodista Michael Corcoran califica las letras de ese disco como “una traducción de la Biblia en términos de la calle”. El dice en una entrevista ese año no conocer mucho las Escrituras, pero su madre cuenta en el libro de Toby Thompson que se pasó los dieciocho meses que se estuvo recuperando de un accidente de moto –que tuvo el año 66–, leyendo la Biblia.

BUSCADOR ESPIRITUAL INCANSABLE
El grupo que popularizó su canción Blowin´ in the Wind fueron Peter, Paul & Mary. Paul era amigo suyo desde su época en el Village. Él le dio la idea para escribir la divertida Talking Bear Mountain Picnic Massacre Blues –que aparece en este último álbum–. Fue un día a visitarlo, cuando se estaba recuperando del accidente. Antes de marcharse de su casa en Woodstock (Nueva York), recibió un consejo sorprendente: “¡Lee la Biblia!”.

Noel Paul Stookey le hizo caso y un año después se hizo cristiano evangélico, al encontrarse con un Jesús que cambió su vida. Ese año hace Dylan una canción, que nunca se publicó: Sign on the Cross. Se refiere a la Señal sobre la cruz que puso Pilato, según el Evangelio de Juan 19:19: “Jesús de Nazaret, rey de los judíos”. El disco que hace entonces –John Wesley Harding– tiene más de sesenta referencias bíblicas.

Su padre muere al año siguiente. Decide entonces visitar Israel los dos veranos siguientes. Comienza la década, celebrando su treinta cumpleaños en Jerusalén. Visita una escuela cabalística y es fotografiado junto al Muro de las Lamentaciones. Antes de confesar a finales de los setenta que Jesús es el Hijo del único Dios verdadero, Bob busca sentido espiritual en la adivinación y la astrología, pero se le ve incluso con una cruz al cuello, durante la gira que hace antes de profesar la fe evangélica.

¿QUÉ HA SIDO DE SU FE?
Desde que escribí mi monografía sobre Dylan en 1985, muchos me han preguntado qué es de su fe ahora. La verdad es que no tengo respuesta.Según su reciente biógrafo, Howard Sounes: “Bob halló la forma de incorporar la religiosidad en sus nuevas canciones sin sermonear”. Dice que habla “sobre la fe, como durante la etapa de su conversión cristiana”. Ya que para este periodista, “Bob todavía tiene creencias abiertamente cristianas, pero ahora es capaz de expresar esas ideas sin mojigatería”.

Dylan continúa de hecho interpretando sus llamadas canciones cristianas.Al comenzar el nuevo siglo incluye en su repertorio un tema que no había cantado desde principio de los años ochenta, Solid Rock, que acompaña incluso del himno protestante al que hace referencia, Roca de la eternidad. El periodista David Dewes se preguntaba si creía todavía en ello. Su respuesta es obvia: “Ciertamente, podemos asumir que Bob Dylan tiene suficiente dinero para no tener que cantar cosas en las que no cree”.

Su último disco en estudio fue una recopilación de canciones de Navidad –Christmas in the Heart (2009) –. En la entrevista de promoción que le hizo Bill Flanagan, el periodista observa que su manera de cantar Oh, pueblecito de Belén, es “como si fuera de un verdadero creyente”. La comentada respuesta de Dylan fue: “Bueno, es que soy un verdadero creyente”.

JESÚS LUCHA CONTRA NUESTRA INCREDULIDAD
Al pensar estos días en la pérdida de Suze, Bob se preguntará por el sentido de las cosasen una vida en la que creemos que manda “el comandante en jefe en esta tierra y en el mundo que no podemos ver” –según dice en una entrevista el año 2004–. Porque ¡cuántas cosas nos confunden ahora! Hay muchos obstáculos que estorban nuestra fe…

Pensemos si no en la forma cómo nuestros padres nos trataron y su extraña forma de religión, la fuerza paralizante de la pobreza o la riqueza, la anestesia de la trivialidad de este mundo, el desierto de un matrimonio vacío, la dificultad de la relación con nuestros hijos, el dolor de nuestro cuerpo, la memoria del desamor y nuestra frágil esperanza…

El Evangelio parece a veces demasiado bueno para ser cierto. Sin embargo, Jesús no nos deja en la incredulidad.La Palabra que lee Dylan constantemente, es su arma de lucha, por la que se dirige a todos los que nos cuesta creer. Y nos dice: “No tengáis miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre, daros el reino” (Lucas 12:32).

Autor: José de Segovia Barrón

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Juan Simarro

Retazos del evangelio a los pobres (X)

“El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios te doy gracias porque no soy como otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este publicano…” Texto completo en Lucas 18: 9-14.

¿Cuando se ora con uno mismo? El contexto de la parábola está claro: uno ora consigo mismo, cuando se está de espaldas al prójimo o, peor todavía, cuando nos comparamos con él despreciándolo. Cuando pasamos de largo de los pobres y sufrientes del mundo, de los estigmatizados o proscritos, de los que nos necesitan en un momento complejo de su vida. Se puede agravar la situación hasta extremos límite cuando, además, miramos con desprecio a aquellos ante los cuales no nos queremos parar y ser una mano tendida de ayuda. Aquí el fariseísmo se sitúa en las antípodas del Evangelio a los pobres.

En estas situaciones farisaicas es cuando se da el silencio de Dios. Es cuando Dios no nos puede justificar, no nos escucha… estamos, egoístamente, orando con nosotros mismos. Lo único que queda entonces es gozarnos en la falsa autojustificación que nos conduce a la condenación, nos aleja de Dios… y de los hombres. Desde ahí es imposible entender el Evangelio a los pobres. Es imposible entender el Evangelio de la gracia y de la misericordia de Dios. Nos fabricamos nuestro propio “evangelio” basado en la insolidaridad y en la falta de projimidad. Nos falseamos y perdemos la autenticidad de la espiritualidad cristiana.

Dios, que también de vez en cuando se pasea por los templos, tiene que cerrar sus oídos y sellar su boca, no dar respuesta, ante oraciones insolidarias que se hacen con uno mismo. Podemos ponernos en pie en los templos en actitud altanera, con falta de humillación y decir las palabras más preciosas… pero palabras que Dios no escucha y sólo notamos la ausencia de su respuesta: el silencio de Dios. Nos basta con escucharnos a nosotros mismos.

Supongo que Dios, en ocasiones, se siente mejor y busca su morada entre aquellos que hacen justicia al huérfano y a la viuda, que comparten con el pobre, que restituyen y dignifican al agraviado, que son solidarios y activos en la ayuda al prójimo. Con esto no quiero decir que no haya iglesias solidarias que amplían sus tiendas y su visión y que son iglesias del Reino. Más que una crítica a la iglesia, es un aldabonazo solidario que despierte conciencias y que evite la falta de humillación, la altivez y el orar con nosotros mismos. Pretendo que os fijéis en las líneas solidarias del Evangelio a los pobres.

El fariseo quería cumplir con el ritual el templo, quería orar y buscar a Dios en su Santuario, pero su falta de amor al prójimo y su desprecio hacia él, tiraba por tierra la auténtica vivencia de la espiritualidad cristiana. Hacía un ritual sólo válido para su propio orgullo y autosuficiencia. No amaba al prójimo, despreciaba, se consideraba espiritualmente superior, dando simultáneamente la espalda a Dios y al prójimo. Había mutilado el Evangelio. Jamás podría entender tampoco los valores del Reino tan vinculados a los valores del Evangelio a los pobres.

Si, como el fariseo, somos sordos ante el grito del marginado, proscrito o pobre, Dios también es sordo y mudo ante cualquier tipo de súplica que le hagamos. Sólo oiremos el frío y pesado silencio de Dios. Silencio que también grita por misericordia y práctica de la projimidad. El silencio también habla.

Esto es una ley del Evangelio a los pobres: No se pueden buscar bendiciones de Dios, de espaldas al que sufre. Es una frase que se debería poner en el frontal de las iglesias en busca de compromiso para que los cristianos no entraran en las línea farisaicas, en los errores que, siguiendo la línea del Evangelio a los pobres, denuncia la parábola del Fariseo y el Publicano.

Dios no tiene por qué sufrir con nuestra insolidaridad, con nuestras alabanzas, oraciones y cumplimientos del ritual. El fariseo no estaba reconciliado con el hermano, con el prójimo. No debiera haberse atrevido a cruzar por los atrios de la casa de Dios. Para él sonaban las palabras de Jesús: “Reconcíliate primero con tu hermano”, no entres en el templo sin cumplir esta premisa previa. El resultado de todo esto, de esta parábola y de otros textos bíblicos en esta línea es la siguiente: Hay una conexión entre el culto y nuestra solidaridad para con el prójimo sufriente. Hay una relación entre culto y prójimo sufriente. Hay una relación entre el culto y la obra social cristiana.

Según esta parábola tan en línea con el Evangelio a los pobres, cuando cortamos la relación de solidaridad y búsqueda de justicia para con el prójimo sufriente, para con los pobres del mundo, se viene abajo nuestro ritual, nuestro culto, nuestra oración, nuestra ofrenda… nuestras posibilidades de salvación. Por eso el fariseo de la parábola no salió justificado del templo a pesar de su religiosidad y su ética de cumplimiento religioso.

No sólo se da el silencio de Dios ante los injustos que dan la espalda y desprecian al prójimo, sino que éste, Dios, se queda prendado del publicano pecador y proscrito que no se atrevía a alzar los ojos y que se golpeaba el pecho clamando: “Dios, sé propicio a mí, pecador”. Este hombre humillado sí hablaba con Dios. Sus palabras subían al altísimo traspasando los techos y tejados del templo. Volaban como con olor suave y fragante ante la misma presencia de Dios.

Señor, ayúdanos a no orar con nosotros mismos. Te lo suplicamos. No nos des palabras, ni frases elocuentes para que sólo las escuchemos nosotros. Danos humildad, amor y capacidad de servicio a los pobres y proscritos del mundo. Queremos orar contigo, no con nosotros mismos. Escucha nuestra oración, que no nos atruene tu silencio. Sé propicio a nosotros, pecadores.

 


Por Rodrigo Hernandez|Corresponsal de Christian Post

La Suprema Corte de los Estados Unidos desestimó el lunes la petición de un grupo ateo de retirar de los billetos de dólar la frase “In God We Trust” (En Dios Confiamos) sin publicarse argumentos ya que no hubo necesidad de ellos.

El juicio, que comenzara en una corte de San Francisco, California, resolvió que se trata de un enunciado “ceremonial y patriota” y que no alude a la promoción de una religión monoteísta, lo cual está prohibido por la Constitución de Estados Unidos, como indican los activistas ateos, quienes aseguran que sí lo estaría promoviendo.

Michael Newdow, abogado defensor de la propuesta, dijo a bbc mundo que Estados Unidos promueve que “creer en Dios es bueno”. La frase que aparece en el billete de dólar es conocida como un lema oficial.

Newdow preside la organización atea FACTS y argumentó que la negativa a su petición refleja la negativa de derechos y la persecución a los ateos como ha sucedido en la historia con otros grupos, tales como los homosexuales, mujeres o negros estadounidenses.

De acuerdo con una encuesta de Gallup en 2003, la frase tiene una aceptación del 90 por ciento de los estadounidenses.

La Corte del Noveno Circuito de Apelaciones de los EU en San Francisco, habia acordado con el grupo ateo en 2002, que la frase fue motivada religiosamente y que envió un mensaje a los no creyentes que estaban afuera. Pero el Tribunal Supremo desestimó la demanda en 2007.

Newdow volvió a presentar la demanda en nombre de un padre locales. Pero en una decisión 2-1 en octubre, un panel de apelaciones de otro tribunal dijo que la frase es un reconocimiento histórico, no religioso de la fe de los fundadores de la nación en un poder superior como la fuente de todos los derechos.

El caso es Newdow vs Lefevre, 10-893.


Las iglesias en la ciudad de Jimma, están luchando para satisfacer las necesidades de alrededor de 10.000 cristianos desplazados, muchos de los cuales necesitan urgentemente alimentos, medicinas, refugio, mantas y ropa.
| Jueves 10 de Marzo, 2011 | Por Nínro Ruíz Peña|

Miles de cristianos etíopes necesitan huir de la violencia que se vive en este país. Se estima que 10.000 cristianos se han visto obligados a huir de sus hogares en Asendabo, al oeste de Etiopía, después de una serie de ataques producidos por extremistas musulmanes contra los cristianos, asegura la fundación cristiana inglesa, Fondo Bernabé (Barnabas Fund).

La organización, que apoya a cristianos perseguidos en todo el mundo, dijo que al menos tres cristianos han sido asesinados y muchos cristiano han sido heridos en Asendabo, Jimma, una zona predominantemente musulmana.

Los ataques se llevaron a cabo contra la comunidad cristiana, después que los musulmanes acusaron a un cristiano de profanar una copia del Corán. Hay informes que alrededor de 55 iglesias y decenas de casas han sido incendiadas, y propiedades saqueadas por un grupo de islamistas, constituido por miles de extremistas musulmanes.

Fondo Bernabé, dijo que las iglesias en la ciudad de Jimma, han sido “abrumadas” por el número de cristianos que han llegado a la ciudad en busca de seguridad.

Las iglesias en la ciudad de Jimma, están luchando para satisfacer las necesidades de alrededor de 10.000 cristianos desplazados, que necesitan urgentemente alimentos, medicinas, refugio, mantas y ropa.

Los musulmanes, representan alrededor de un tercio de la población de Etiopía, antes los musulmanes habían vivido tradicionalmente en paz con la mayoría cristiana, pero todo ha cambiado y la persecusión contra ellos los está obligando a emigrar.

Un miembro del personal del Fondo Bernabé, quien regresó de Etiopía dijo que “la forma en que los cristianos han sido aterrorizados por los islamistas radicales es verdaderamente impactante. Esto ha sido un momento muy angustiante para los creyentes”.

Fondo Bernabé, envió una subvención para ayudar a las iglesias en la ciudad de Jimma, para hacer frente a la llegada de los cristianos perseguidos.

El director del Fondo Internacional Bernabé, Dr. Patrick Sookhdeo, dijo que “esta respuesta es totalmente desproporcionada por los islamistas de Etiopía y un delito en contra de los cristianos que ha lanzado una crisis humanitaria”.

“Nuestros hermanos y hermanas en el oeste de Etiopía, necesitan urgentemente nuestras oraciones y asistencia inmediata para hacerle frente a esta devastación que les está ocurriendo”, enfatizó Patrick Sookhdeo.

La violencia se ha extendido a Chiltie, Gilgel Gibe, Gibe, Nada, Dimtu, Uragay, Busa, y Koticha, y hasta ayer no se había detenido, según informa Compass Direct.

NoticiaCristiana.com