Archivos para abril, 2011


Prohibido orar en la calles de París y Marsella
Para proteger el laicismo y la libertad religiosa, el Gobierno francés prohíbe una manifestación pública de oración en las calles.

29 de abril de 2011, PARÍS (FRANCIA)

El ministro de Interior,  Claude Guéant , mantuvo una reunión con los representantes de las comunidades católica, judía, musulmana, budista, ortodoxa y protestante para explicar la nueva política que regula la protección del laicismo en el país. Entre las medidas propuestas se encuentra la  prohibición de las plegarias de cualquier religión  en las calles de las dos principales ciudades del país, París y Marsella. Así se unen a Niza, donde ya se había establecido esta medida anteriormente.

Según un comunicado del Ministerio del Interior, la medida pretende “mejorar el conocimiento y la aplicación del laicismo, reafirmar el principio de neutralidad religiosa en los servicios públicos y garantizar el libre ejercicio de culto”.

Otras medidas incluyen la creación de un grupo de trabajo interministerial encargado de aclarar, antes del verano, las condiciones del cumplimiento del principio de neutralidad en los servicios públicos y de proponer las medidas jurídicas apropiadas. Este grupo de trabajo, por ejemplo, abordará la prohibición de rechazar a un médico en un hospital o un dispensario en razón de su sexo o su religión.

Para favorecer la libertad de culto se apuesta también por la creación de una “conferencia departamental” de la libertad religiosa, que estaría integrada por personas elegidas de forma local y responsables de la Administración, así como la garantía de que el sacrificio de los animales según los respectivos ritos religiosos se realiza respetando las reglas sanitarias.

El Gobierno propone igualmente la elaboración de un código sobre el laicismo y la libertad religiosa, que estará disponible a finales de mayo, además del refuerzo de la enseñanza de ese principio en las escuelas públicas, o la formación “republicana” de los ministros de culto, particularmente los imanes.

 ¿UN GOBIERNO CONTRA EL ISLAM?
Algunos de esos aspectos estaban incluidos en las conclusiones del  controvertido debate sobre el laicismo en la sociedad , organizado a principios de abril en el seno de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido del presidente  Nicolás Sarkozy , que le valió numerosas críticas por considerar que tenía en su punto de mira al islam.

En ese diálogo se acordó proponer, por ejemplo, la prohibición de menús específicos en las cantinas públicas o la erradicación de los signos religiosos de los servicios públicos, o que dejara de ser obligatorio para las empresas el respetar las exigencias religiosas de sus trabajadores.

Mohammed Moussaoui, presidente del Consejo Francés del Culto Musulmán, uno de los participantes en la reunión, destacó el “talante conciliador” de la entrevista y reconoció que la calle “no es el lugar natural para practicar el rezo de los musulmanes”. En París, esto ocurre en tres zonas por la falta de espacio en las mezquitas.

Fuentes: El País ABC

© Protestante Digital 2011

La muerte es mortal

Publicado: abril 30, 2011 en Meditaciones

Pastor Enric Capó

La resurrección de Cristo es un signo que contradice todo lo que sabemos de la vida y de la muerte, un signo único. No hay ningún otro. Todo, en nuestra tradición y en nuestra experiencia nos lleva a considerar la muerte como un hecho irreversible. La frase bíblica “mientras hay vida hay esperanza” (Coh 9,4) nos habla de esta convicción arraigada que de la muerte es la última realidad. Para nuestra cultura popular y profana, la muerte es –si me permitís decirlo así- inmortal, final, definitiva, eterna. Desde nuestra experiencia de la vida podemos afirmar que de allí, del sepulcro, nadie ha vuelto. Quien muere está muerto. El autor del Cantar de los Cantares está tan convencido de esto que cuando ha de buscar una comparación para mostrar la fuerza del amor dice que “es fuerte como la muerte” (8,6) y el Salmista (88,12) habla del país de los muertos como “el país del olvido”. Parece que al final, cuando haya pasado este mundo y esta vida, sólo quedará una realidad: la muerte, eterna e inmortal.

Cristo, en el primer domingo de Pascua, desmiente esto. Su resurrección no es la reanimación de un cuerpo mortal, como fueron todas la “resurrecciones” que se mencionan en la Biblia. En ellas, unos corazones que habían dejado de latir, fueron puesto de nuevo en funcionamiento para continuar unos años más, tal comko a veces los médicos “vuelven a la vida” quien parecía que estaba ya definitivamente muerto. Y después, estos “resucitados” nos explican sus experiencias: el túnel luminoso, la sensación de bienestar, etc.

Jesús resucitó de otra manera, en otra realidad. Nunca volvió a esta vida. Es cierto que lo vieron y que habló con sus discípulos y nos ha dejado palabras dichas después de la muerte. Pero, a partir del domingo de Pascua, ya no era uno de nosotros. Su cuerpo ya no era nuestro cuerpo. Su vida era diferente. No estaba sujeta ni al tiempo ni al espacio. Pertenecía a la eternidad. Está aquí y sube al cielo, en un ir y venir que nos está vedado totalmente a nosotros. Participa de esta vida y de la otra vida. Visto desde aquí es el hombre nuevo del Reino de Dios que nos muestra una realidad que, de otra manera, está fuera de nuestro alcance.

Su resurrección, pues, es un signo de la vida más allá de la vida; un rayo de luz y de esperanza en un mundo oscuro, dominado por la sombra de la muerte. Ella nos dice que la muerte es mortal y la vida inmortal. Un pensamiento que está recogido por el apóstol Pablo: “sorbida es la muerte en victoria” (1 Co 15,54), es decir, la muerte ha sido hecha mortal. Ya no es definitiva. Cristo la ha vencido y ahora, lo que queda, la única realidad inmortal, es la vida.

Me agrada vivir y pensar esto: si la semana de pasión, con la agonía y la cruz, acaba en un glorioso domingo de resurrección, también mi pasión –la vida vivida en el sentimiento de imperfección y bajo el dominio del pecado y del dolor- acabará en la inmortalidad de la vida. Al final, Dios; al final, la vida plena; al final, el nuevo mundo de Dios. Pero ahora, en este momento presente, nos es necesario vivir la nueva vida de Cristo. El mensaje de la cruz, el de la vida nueva, no es sólo para un más allá de esta realidad humana; es también para hoy y para mi vida en el Espíritu. La vida no es sólo la animación de un cuerpo. Es sobre todo la transcendencia de una humanidad forjada en la comunión con Aquel que es el camino, la verdad y la vida. Aquel en quien serán resumidas todas las cosas en la tierra y en el cielo. Aquel que, con los hombres y mujeres reconciliados, será la última y eterna realidad.

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?

¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

(1Co 15,55)

Copyright © 2011 Iglesia Evangélica Española, una iglesia protestante

La beatificación de Juan Pablo II

Publicado: abril 29, 2011 en Noticias, opinión

Se escenifica otro capítulo de la evolución de Benedicto XVI desde el neoconservadurismo al integrismo. El Papa continúa la obra de desmantelamiento del Vaticano II que inició bajo la sombra de su predecesor

JUAN JOSÉ TAMAYO 30/04/2011

Mañana, 1 de mayo de 2011, Benedicto XVI beatificará a su predecesor Juan Pablo II. Desde su anuncio, esta beatificación ha causado malestar y sorpresa en importantes sectores de la Iglesia católica. Entiendo el malestar, ya que no pocas de las actuaciones de Juan Pablo II fueron todo menos ejemplares e imitables como se espera de una persona a quien se eleva a los altares y se presenta como modelo de virtudes para los cristianos. Me refiero a su manera autoritaria de conducir la Iglesia, a su rigorismo moral, el trato represivo dado a los teólogos y las teólogas que disentían del Magisterio eclesiástico -muchos de los cuales fueron expulsados de sus cátedras y sus obras sometidas a censura-, al silencio e incluso la complicidad que demostró en los casos de pederastia, especialmente con el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, a quien dio siempre un trato privilegiado con el beneplácito del cardenal Ratzinger, su brazo derecho, etcétera.

Lo que no encuentro justificada es la sorpresa. Con esta beatificación, Benedicto XVI no ha hecho otra cosa que poner en práctica el viejo refrán: es de bien nacidos ser agradecidos. La elevación de Karol Wojtyla al grado de beato es la mejor muestra de agradecimiento que podía rendir a su predecesor, que le nombró presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe y le concedió un poder omnímodo en cuestiones doctrinales, morales y administrativas. Más aún, fue Juan Pablo II quien le allanó el camino nombrándolo sucesor in péctore. ¿Cómo el Papa actual no iba a beatificar al autor de tamaño ascenso en el escalafón eclesiástico?

Si no hubiera sido por Juan Pablo II, Joseph Ratzinger sería hoy un arzobispo emérito sin relevancia alguna. Pero quiso el destino que el papa polaco llamara al arzobispo alemán a su lado y le nombrara Inquisidor de la Fe, para que la vida del cardenal Ratzinger diera un giro copernicano. Durante casi un cuarto de siglo fue el funcionario más poderoso de la curia romana por cuyas manos pasaban los asuntos más importantes del orbe católico, desde el control de la doctrina hasta los casos de pederastia sobre los que decretó el más absoluto secreto, imponiendo a víctimas y verdugos un silencio que le convirtieron en cómplice y encubridor de delitos horrendos contra personas indefensas.

Juan Pablo II y el cardenal Ratzinger vivieron un idilio durante casi cinco lustros con un reparto de papeles que siempre respetaron. El primero, con vocación de actor desde su juventud, ejerció esa función a la perfección, se convirtió en uno de los grandes actores del siglo XX y recibió los aplausos de millones de espectadores de todo el mundo desde su elección papal hasta su entierro. El segundo ejerció el papel para el que estaba especialmente capacitado, el de ideólogo y guionista de la obra que le tocaba representar al papa y que puso por escrito en el libro-entrevista Informe sobre la fe, cuya idea central era larestauración de la Iglesia católica.

El guión incluía la revisión del concilio Vaticano II y el cambio de rumbo de la Iglesia católica, el restablecimiento de la autoridad papal, devaluada en la etapa posconciliar, la afirmación del dogma católico, la nueva evangelización, la recristianización de Europa, la vuelta a la tradición, el freno a la reforma litúrgica, la confesionalidad de la política y de la cultura, la defensa de la moral tradicional en toda su rigidez en materias que hasta entonces eran objeto de un amplio debate dentro y fuera del catolicismo, como la familia, el matrimonio, la sexualidad, el comienzo y el final de la vida, etcétera.

El panorama eclesial descrito por el cardenal Ratzinger en la entrevista con Vittorio Messori, publicada luego como libro bajo el título antes citado Informe sobre la fe, no podía ser más sombrío: “Resulta incontestable que los últimos 20 años han sido decisivamente desfavorables para la Iglesia católica. Los resultados que han seguido al Concilio parecen oponerse cruelmente a las esperanzas de todos, comenzando por las del papa Juan XXIII y, después, las de Pablo VI. Los cristianos son, de nuevo, minoría, más que en ninguna otra época desde finales de la antigüedad. Los papas y los padres conciliares esperaban una nueva unidad católica y ha sobrevenido una división tal que -en palabras de Pablo VI- se ha pasado de la autocrítica a la autodestrucción. Se esperaba un nuevo entusiasmo, y se ha terminado con demasiada frecuencia en el hastío y en el desaliento. Esperábamos un salto hacia adelante, y nos hemos encontrado ante un proceso progresivo de decadencia que se ha desarrollado en buena medida bajo el signo del presunto espíritu del Concilio, provocando de este modo su descrédito”.

Dentro del guión entraba el cambio en la política de nombramiento de obispos, sin la cual no podía llevarse a cabo la restauración eclesial diseñada al unísono por Juan Pablo II y el cardenal Ratzinger. Poco a poco fueron sustituidos los obispos conciliares por prelados preconciliares, los obispos comprometidos con el pueblo dieron paso a obispos cuya preocupación principal era la ortodoxia, los obispos vinculados a la teología de la liberación dieron paso a los obedientes a Roma. De esa manera se garantizaba el éxito de la nueva estrategia neoconservadora.

Wojtyla y Ratzinger se conocían desde la época del concilio Vaticano II, en el que ambos participaron, el primero como obispo, el segundo como asesor teológico del cardenal Joseph Frings, arzobispo de Colonia. Wojtyla se alineó con el sector conservador. Ratzinger estuvo del lado del grupo moderadamente reformista. Ambos dieron su apoyo a los documentos conciliares. Se esperaba por ello que, ubicados posteriormente en los puestos de la máxima responsabilidad eclesiástica, llevaran a la práctica las reformas aprobadas por el Vaticano II en los diferentes campos del quehacer eclesial: vida y organización de la Iglesia, teología, liturgia, recurso a los métodos histórico-críticos en el estudio de los textos sagrados, diálogo con el mundo moderno, presencia de la Iglesia en la sociedad y, sobre todo, la creación de la “Iglesia de los pobres”, propuesta estrella de Juan XXIII. No fue ese, sin embargo, el camino seguido por Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Cuando accedieron al papado fueron desmontando poco a poco el edificio construido por los padres conciliares entre 1962 y 1965 y alejándose del proyecto de Iglesia diseñado cuidadosamente en las cuatro Constituciones, los nueve Decretos y las tres Declaraciones que conforman el Magisterio conciliar.

El giro no podía ser más notorio: se pasó de la Iglesia pueblo de Dios y comunidad de creyentes a la Iglesia jerárquico-piramidal, de la corresponsabilidad al gobierno autoritario, del pensamiento crítico al pensamiento único, de la autonomía de las realidades temporales a su sacralización, de la secularización al retorno de las religiones, de la autonomía de la Iglesia local a su control, de la jerarquía como servicio a la jerarquía como ejercicio de poder, de la teología como inteligencia de la fe en diálogo con otros saberes a la teología como glosa del Magisterio eclesiástico, de la ética de la responsabilidad al rigorismo moral, del diálogo multilateral al anatema.

La beatificación de Juan Pablo II constituye, a mi juicio, una muestra más del paso que Benedicto XVI ha dado desde el neoconservadurismo al integrismo.

Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid.

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Cristo en la paleta de Rembrandt

Publicado: abril 29, 2011 en Arte, Noticias

El Louvre despliega una emocionante exposición sobre las visiones religiosas del genio holandés – La intención del artista era huir de la imagen clásica de Jesús

ANTONIO JIMÉNEZ BARCA – París – 30/04/2011

En julio de 1656 Rembrandt tiene 50 años y está arruinado. El pasante que hace un inventario de sus propiedades para hacer frente a sus deudas y evitar la bancarrota anota en un registro lo que aparece en un baúl entre unos cascos antiguos, unos moldes de escayola, un candil y un laúd: “Un cuadro que representa una cabeza de Cristo tomada del natural”. Más de 200 años después, un historiador holandés especialista en el pintor que buceaba en sus archivos, al reparar y transcribir la frase, añadió una interrogación y se preguntó: “¿Cómo es posible retratar a Cristo del natural?”.

Una emocionante exposición que se celebra en el Museo del Louvre en París y que durará hasta el 18 de julio, trata de dar una respuesta a este y a otro enigma: ¿Cómo era Jesús? ¿A quién se parecía? Para ello, en colaboración con el Museo de Arte de Filadelfia y el Instituto de Artes de Detroit, el Louvre ha reunido un centenar de obras dispersas en varios museos y colecciones particulares, la mayoría de Rembrandt, pero también de sus discípulos, de sus maestros y de sus contemporáneos, que coinciden en abordar la imagen de Cristo, su rostro, su aspecto a lo largo de su vida.

La exposición se titula Rembrandt y la figura de Cristo y se abre con una pequeña joya, Los peregrinos de Emaus, que el pintor concibió a los 23 años y en la que, paradójicamente, Jesús aparece oculto tras un terminante contraluz. Escondido en la sombra, solo muestra su perfil: “Es una manera de aportar misterio. De alguna forma, prepara lo que va a venir luego, la búsqueda de una nueva figura de Cristo”, explica Blaise Ducos, encargado de las colecciones flamenca y holandesa del Louvre y uno de los organizadores de la muestra.

Porque Rembrandt, a lo largo de toda su vida, se esforzó en apartarse de las imágenes del Jesús heredado de la antigüedad y el Renacimiento para buscar, por sí solo, el rostro de un Cristo personal.

Un ejemplo de ello está en la segunda sala: ahí se exponen tres cristos crucificados de 1631. El del centro es el de Rembrandt. Y el hombre que aparece ahí retratado es un ser sufriente, delgado, débil, martirizado, sin nada, un auténtico antihéroe agonizante al que el artista holandés ha arrebatado todos los atributos divinos (cierta belleza ante la muerte, una complexión atlética que disimulaba el sufrimiento…) con que le adornaban sus predecesores, entre ellos Rubens. Los dos cuadros que lo flanquean, pintados por artistas contemporáneos, se inspiran y compiten con Rembrandt. Pero no llegan a ese grado de despojamiento y reservan a los rasgos de Jesús algo de armonía, como si no se atrevieran del todo…

La exposición presenta lienzos, pero también grabados y dibujos. Uno de estos últimos es un estudio rápido sobre la Última cena de Leonardo da Vinci, llevado a cabo para aprender la técnica de alguien considerado un maestro por el pintor holandés.

Entre los grabados, destaca el de La pieza de cien florines, uno de los más conocidos de Rembrandt, perteneciente a la Biblioteca Nacional Francesa. Su título es inequívoco: alude al precio -una fortuna para un grabado de la época- por el que lo vendió Rembrandt, que a lo largo de su vida conoció varias veces la ruina y la riqueza.

Pero el corazón de la exposición son las siete cabezas de Cristo de la última sala: los siete retratos de Rembrandt o atribuidos a Rembrandt (los estudios recientes de laboratorio han otorgado una homogeneidad de trazo inesperada), que presentan a un Jesús “humilde, dulce, compasivo, vulnerable o dubitativo”, según apuntan los organizadores. El modelo que sirvió al artista fue un judío del que se desconoce el nombre, la edad o la profesión. Solo se sabe que vivía en el barrio judío de Ámsterdam, como Rembrandt. A su manera, eran vecinos. A este hombre con barba y pelo largo se debe la explicación de la sorprendente nota “tomada del natural” que consignó el pasante al sacar el cuadro del baúl y que tanto desconcertó a los críticos del XIX.

Blaise Ducos explica por qué la exposición del Louvre late con más fuerza en esta sala: “Rembrandt buscaba crear algo nuevo. Y lo consiguió. Estamos ante una pura innovación artística. También buscaba crear un sentimiento a través de la pintura. A través de ese rostro. Y lo consiguió. Y también buscaba encontrar al Jesús verdadero, acercarse todo lo posible a la verdad histórica. Y ese judío es, para Rembrandt, el descendiente de Jesús, la línea directa de su sangre”.

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Maciel, fundador de los Legionarios, ya era pederasta cuando el polaco llegó a papa – Ambos se apoyaron entre sí y compartieron una visión de la Iglesia

JESÚS RODRÍGUEZ 29/04/2011

PLINIO LEPRI (AP) | 29-04-2011

El papa Juan Pablo II bendice a Marcial Maciel durante una audiencia especial en noviembre de 2004.

“Y a usted, padre, ¿cuándo le vino la idea de crear la Legión?”, le preguntó Juan Pablo IIMarcial Maciel la primera vez que cenaron juntos en el comedor privado del Santo Padre. La respuesta de Maciel fue inmediata: “Santidad, a los 15 años ya tenía claro que quería crear una congregación de sacerdotes para instaurar el reino de Cristo en la sociedad”. El Papa reflexionó y continuó: “Pues sabe usted, padre Maciel, yo a los 15 años aún no había sido ordenado y no se me pasaba por la cabeza llegar a ser Papa”. Según un religioso que presenció la conversación, tras esa frase del Papa los dos rompieron a reír. El Papa siempre admiró a Maciel esa seguridad absoluta que tenía en su misión. Sabía que iba ser de una fidelidad absoluta.

Cuando Wojtyla accedió al papado en 1978, Maciel ya era pederasta. Ya había tenido relaciones con mujeres; ya sufría una adicción a los opiáceos y llevaba décadas de manejos económicos. Controlaba con mano férrea a sus chicos presos en su particular voto de silencio; era señor de mentes y haciendas en la Legión de Cristo. Pero todo su poder poco tenía que ver con lo que conseguiría de la mano del nuevo pontífice. En 1978, la Legión de Cristo era apenas una congregación profundamente conservadora creada por un ambicioso sacerdote mexicano, que aún no tenía aprobadas sus Constituciones, secretista, poderosa en México y con presencia entre las élites reaccionarias de España, Italia, Irlanda y EE UU. Con Juan Pablo II, Marcial Maciel conseguiría una influencia que nunca pudo imaginar.

Y más aún arrastrando su oscuro pasado del que nadie al parecer se percató. Maciel era un geniocomo recaudador, sus seminarios estaban llenos y presumía de no ir ni un paso atrás ni delante del Papa. Y, por si fuera poco, apoyaba económicamente a Solidaridad, el sindicato católico creado en Polonia en 1980 y dirigido por Lech Walesa que estaba minando los cimientos del régimen comunista de parte del nuevo Papa.

Durante el papado de Wojtyla, la Legión sería la congregación católica de mayor crecimiento. Cuando Wojtyla llegó al Vaticano, contaba con 100 sacerdotes. A su muerte tenía 800 y más de 2.000 seminaristas repartidos en 124 casas por todo el mundo. Universidades en México, Chile, Italia y España; facultades de Teología, Filosofía y Bioética. Más de 130.000 alumnos. Y 20.000 empleados en su grupo económico Integer. La cifra que más se ha repetido sobre el valor de los activos de la Legión en los últimos años es de 25.000 millones de euros.

Después de un Papa de dudas como Pablo VI, llegó en 1978 Karol Wojtyla, un Papa de certezas. Procedente de la siempre fiel Polonia. Como México. Un catolicismo de resistencia. Ese era el proyecto que ofrecía el nuevo Papa en un tiempo de incertidumbres. Para su batalla, necesitaba un ejército incondicional. Ya no le valían los franciscanos, dominicos o jesuitas. Estaban demasiado comprometidos con los pobres. Fronterizos con el marxismo. Enemistados con los poderosos. Wojtyla encontró sus nuevos reclutas en el Opus, los KikosLumen Dei, los carismáticosComunión y LiberaciónSchoenstattSan Egidio y en la Legión de Cristo. Juntos se montaron en la máquina del tiempo y rebobinaron hasta los años cincuenta. Hasta una Iglesia con un poder centralizado, sin lugar para la disidencia. Y decidieron que esa era la Iglesia de fin de siglo; la que tenía que reevangelizar el planeta. Maciel sería uno de los mariscales de campo.

Sus trayectorias eran casi gemelas. Habían nacido en 1920, con dos meses de diferencia, en el seno de familias conservadoras, rurales y de clase media. Criados en un catolicismo piadoso, vigoroso, excluyente, muy de resistencia política y unido al sentimiento nacional de México y Polonia. Vivirían momentos de opresión religiosa durante su niñez que les educaría en un catolicismo de batalla. Las madres de ambos, Emilia y Maurita, serían el amor de su vida; la clave de su adoctrinamiento religioso, su modelo. Las mujeres tenían que ser para ellos madres y esposas. Y transmisoras del catecismo. Como sus madres.

Según Maciel en su libro Mi vida es Cristo, Juan Pablo II y él se conocieron en enero de 1979, dos meses después de que Wojtyla fuera elegido sucesor de san Pedro. Al nuevo Papa se le metió en la cabeza que su primer acto de masas fuera de Italia tenía que ser en México, un país con más de 80 millones de católicos en las puertas de EE UU y la Centroamérica de la Teología de la Liberación. Había que arrebatar América a las garras del comunismo.

En enero de 1979, Wojtyla estaba decidido a realizar ese viaje. Pero el Gobierno mexicano no lo tenía tan claro. México y la Santa Sede no mantenían relaciones diplomáticas. México era un Estado profundamente laico con una constitución anticlerical. Pero a la vez contaba con un catolicismo muy emocional, de sangre. Su legislación implicaba que en el caso de que Juan Pablo II visitara México, no lo podría hacer como jefe de Estado, sino como un “turista ilustre”; no sería invitado oficialmente por el presidente José López Portillo. No podría celebrar la misa en espacios abiertos. Con su apuesta de visitar México, Wojtyla se la jugaba. Justo al comienzo de su pontificado.

En esto apareció Maciel. Dentro de la red de amistades que el fundador de los legionarios había tejido en México estaban Rosario Pacheco y Margarita y Alicia López Portillo. Católicas, ricas y madre y hermanas del presidente mexicano, José López Portillo. Maciel era el confesor de doña Rosario. Habló con ellas. Y ellas con el presidente. Se obró el milagro. López Portillo invitaría al Papa y le recibiría en el aeropuerto. Juan Pablo estaría autorizado a decir misa al aire libre ante cientos de miles de fieles. Y la visita sería transmitida por televisión.

Wojtyla nunca olvidaría aquel fino trabajo. A nadie en Roma le importó que corrieran los rumores contra el superior de los legionarios; que en algún rincón de la curia se escondiera un grueso dossier sobre sus andanzas. Juan Pablo II las ignoró. Y durante casi tres décadas no dejó de recompensar la lealtad de Maciel.

En los años siguientes, Wojtyla aprobaría las Constituciones de la Legión sin cambiar una coma, ordenaría en el Vaticano a 59 legionarios e invitaría a Maciel a fiscalizar varios sínodos de obispos en Europa y Latinoamérica. Favoreció la creación de la universidad pontificia de los legionarios en Roma y la implantación de la congregación en Chile. Y llegó a definir a Maciel como “guía eficaz para la juventud”.

Y cuando las cosas se comenzaron a poner mal para Maciel tras la publicación en The Hartford Courant de las primeras denuncias por abusos sexuales, en febrero de 1997, el Papa hizo oídos sordos. En uno de los últimos actos de la Legión que presidió al final de su vida, Wojtyla aún homenajearía a los miembros de la Legión de Cristo elevando la voz y sobreponiéndose a su enorme debilidad: “Se nota, se siente, los legionarios están presentes”.

Cuando el obispo mexicano Carlos Talavera entregó en 1999 una carta al cardenalRatzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y hoy Papa, que detallaba los abusos de Maciel sobre el ex sacerdote legionario Juan Manuel Fernández Amenábar, la respuesta de Ratzinger fue concluyente, según declaró después ese mismo obispo: “Lamentablemente, no podemos abrir el caso del padre Maciel porque es una persona muy querida del santo padre, ha ayudado mucho a la Iglesia y lo considero un asunto muy delicado”.

Tendría que morir Juan Pablo II en abril de 2005 para que el affaire Maciel se reactivase. Y ya nada podría salvarle de la condena. El fuego eterno lo tenía asegurado.

Jesús Rodríguez es autor del libro La confesión. Las extrañas andanzas de Marcial Maciel y otros misterios de la Legión de Cristo (Debate).

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Por Ana Vargas|Corresponsal de Christian Post
En un movimiento que puede ser sorprendente para algunos, los evangélicos han formado una coalición con los cristianos progresistas, así como con los católicos que se oponen a los recortes del presupuesto federal que perjudican a los pobres.
  • presupuesto
    (Foto: AP Imágenes)
    Presupuesto fiscal 2012 del Presidente Obama, presentado el lunes.

La coalición denominada El Circulo de Protección está formada por líderes evangélicos, católicos, metodistas y protestantes, así como líderes cristianos latinos y afroamericanos y busca denunciar planes del Congreso para expandir sus recortes.

La coalición dio a conocer un comunicado firmado por sus 50 líderes:

“Como líderes cristianos estamos comprometidos con la responsabilidad fiscal y el compartir de los sacrificios. También estamos comprometidos a resistir recortes de presupuesto que minan la vida, la dignidad y los derechos de los pobres y la gente más vulnerable. De tal manera, nos uniremos con otros para formar un Círculo de Protección alrededor de programas que proveen las necesidades más esenciales de la gente pobre y que sufre hambre en este país y en el extranjero”, expresaron en su comunicado.

Durante una conferencia telefónica esta semana, los directivos de diversas organizaciones cristianas, aseguraron que los políticos de ambos partidos no han logrado llevar el liderazgo moral para el debate presupuestario.

“Esas decisiones son económicas, políticas y morales. Como Cristianos, creemos que la medida moral del debate es cómo le afectará a los más pobres y vulnerables. Examinamos cada propuesta presupuestal de abajo hacia arriba, cómo se trata a aquellos a quienes Jesús llamó ‘los más pequeños’ (Mateo 25:45). Ellos no tienen poderosos consultores políticos, pero tienen el derecho de atención más urgente tanto en nuestras conciencias como en nuestros recursos. La comunidad Cristiana tiene una obligación de ayudar a que su voces se escuchen, y a unirse a otros para insistir a que los programas que ayudan a los más vulnerables de nuestro país y alrededor del mundo sean protegidos”.

Como parte de la coalición, el Reverendo Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional Hispana Cristiana, la Asociación Nacional Hispana de Evangélicos, dijo que “nosotros, como nación tenemos la responsabilidad moral de buscar el compromiso de reducción del déficit bajo la óptica cristiana de traer buenas noticias a los pobres. Como Hispano Americano Cristiano, entiendo muy bien el desafío de romper con los vínculos de la pobreza que afectan a la comunidad latina. No podemos sacrificar a los pobres y necesitados en el altar por la conveniencia política”.

Además, el Rev. David Beckmann, presidente de Pan Para el Mundo, dijo que “aproximadamente uno de cada cinco dólares federales se usan para ayudar a los que padecen hambre y a los pobres. Con uno de cada siete estadounidenses que actualmente viven en la pobreza y más de mil millones de personas en todo el mundo que apenas sobreviven, este no es el momento de recortar programas vitales para las personas que padecen de hambre y pobres en un intento por reducir el déficit, a pesar de que debe reducirse. Debemos, como mínimo, mantener nuestro nivel actual de esfuerzo para luchar contra la pobreza, tanto en casa como en el extranjero”.

Pan Para el Mundo (Bread for the World) es una voz cristiana que colectivamente pide a los líderes de nuestra nación que eliminen el hambre en el país y en el extranjero.

El Congreso reanuda labores el lunes 2 de mayo luego de un receso de dos semanas. Los temas principales de su agenda contemplan el presupuesto fiscal de 2012 y elevar el tope de la deuda nacional.

El Círculo de Protección anunció que se reunirá en la Casa Blanca el jueves para seguir difundiendo su mensaje.

Christianpost.com


Por Andrea Marcela Madambashi|Corresponsal de Christian Post
Traducción de Emilia Fuentes

Aunque el presidente Barack Obama se acercó a una serie de celebridades hispanas para discutir el sistema de inmigración el jueves, un prominente pastor latino no está contento con las acciones, o falta de ellas, que ha estado viendo en los últimos dos años.

  • migración
    (Foto: La Casa Blanca)
    El presidente Barack Obama habla con hispanos influyentes, incluyendo a celebridades, en la Casa Blanca el jueves 28 de abril de 2011.

El presidente Obama dijo al comienzo de su campaña presidencial que el tema de la inmigración se resolvería con leyes que serían justas para todos, señaló el Dr. Alberto Delgado, pastor de la Iglesia Alpha & Omega en Miami, Florida, a The Christian Post.

“Pero hasta este momento, no ha pasado o empujado ninguna ley”, lamentó.

En un intento por tranquilizar a los votantes hispanos, Obama invitó a la Casa Blanca a una docena de hispanos influyentes, entre ellos las actrices Eva Longoria, Rosario Dawson y America Ferrera, el conductor de Telemundo José Díaz-Balart, y Eddie “Piolin” Sotelo, entre otros.

Según un comunicado de la Casa Blanca, durante la reunión, Obama reiteró su compromiso con la reforma integral de inmigración que refuerce la seguridad en nuestras fronteras, mientras que restaura la rendición de cuentas en el sistema de inmigración roto. Asimismo, expresó su “profunda decepción” sobre la acción del Congreso en la reforma migratoria que se ha estancado y que la ley DREAM (Desarrollo, Alivio y Educación para Menores Extranjeros) no fuera aprobada en el Senado de los EU en diciembre.

El DREAM Act permitiría a los inmigrantes indocumentados menores de 30 años que fueron traídos al país antes de los 16 y han estado viviendo en los EU de forma continua durante cinco años para que sean elegibles para el estatus de no inmigrante condicional.

Obama dejó en claro durante la reunión que la acción legislativa en el Congreso es la única manera de arreglar el sistema de inmigración.

Díaz-Balart dijo que la reunión del jueves fue alentadora, porque la comunidad hispana no había oído hablar de Obama desde que se comprometió a impulsar una reforma migratoria durante su campaña presidencial.

A principios de este mes, Obama se reunió con los líderes jurídicos, de fe y los sectores empresariales para reunir más apoyo en el debate sobre la inmigración.

El pastor Delgado hizo hincapié en que existe una urgencia por resolver en el tema de la inmigración. Destacó que la división de las familias, que tienen lugar en todo el país, es “dolorosa e inmoral”, y dijo que está pasando”, especialmente con los hispanos.”

“Los que están siendo perseguidos son los hispanos”, afirmó Delgado, “aunque dicen que las leyes están en contra de los inmigrantes indocumentados”.

“Obviamente es más difícil detener a alguien en la calle que es europeo con ojos azules que parece alemán o polaco, así que van después de los hispanos.”

El pastor de Miami señaló que “hay personas que han estado en EU por 20 o 30 años en situación ilegal y que tienen hijos y ahora son perseguidos en masa, cuando debería haberse abordado hace años”.

“Ahora su familia se divide,” dijo. “Estas acciones están separando a las familias y llevar el dolor a muchas personas creando una situación de sufrimiento y causando un odio fuerte”.

Esto se puede resolver con las leyes, subrayó.

Aunque Obama dijo que la reforma migratoria está esencialmente en manos del Congreso, algunos defensores de la reforma de inmigración han argumentado que hay otras opciones disponibles para Obama, como una orden ejecutiva o de otras medidas unilaterales para cambiar el sistema.

Pero saliendo de la reunión del jueves, Díaz-Balart dijo: “El presidente y su gobierno nos dijeron que hay ciertas cosas que no puede y no se harán de manera unilateral”, según The Associated Press.

Longoria agregó, “Nos gusta culpar a Obama por la falta de acción, pero no puede desobedecer la ley que está escrita.”

En cuanto al futuro de los inmigrantes, Delgado plantea, “¿Qué pasa con los que están aquí y han estado aquí más tiempo que sus perseguidores reales? Ellos están siendo devueltos a sus países que ya no están familiarizados con ellos porque han estado fuera de los países durante muchos años.”

“No creo que Dios bendiga a estas acciones”, afirmó el pastor. “Los Estados Unidos Estados Unidos de América tiene que tener cuidado con lo que se siembra en el ámbito de la inmigración y este presidente, junto con los poderes legislativo tiene que hacer algo ahora porque cada vez vemos más la inclinación a perseguir a los inmigrantes sin estatus migratorio legal.”

Los partidarios de una política de inmigración estricta que intensifique la aplicación criticaron al presidente por no incluir a activistas conservadores en la reunión del jueves. Ellos alegan que el gobierno federal no está haciendo lo suficiente para hacer cumplir las leyes que ya están en los libros en materia de inmigración ilegal.

Mientras tanto, la comunidad latina se siente desairada por Obama, quien prometió durante su campaña presidencial que iba a reformar el sistema de inmigración en su primer año en el cargo. Todavía esperamos más indulgencias en las leyes de inmigración.

Se estima que 11 millones de inmigrantes indocumentados viven en los Estados Unidos.

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