Archivos para mayo 20, 2011


Elsa Tamez

14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; 18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. 19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 20edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

(Efesios 2:14-22)

Oler es uno de los cinco sentidos de los humanos que, como los demás, hace participar la mente, el cuerpo y el sentimiento. Cuando hueles algo, conoces y al mismo tiempo sientes. Por un lado se discierne con la mente lo que uno huele y por otro, al entrar el olor en el cuerpo por medio de la nariz, brotan sentimientos de placer, serenidad, o de asco y rechazo. Oler te puede llevar a una acción, de huida o de búsqueda; o simplemente de gratitud a la vida. Si olfateas algo que apesta huyes o tratas de quitar lo que hiede y si es tu hermana quien hiede te mueve a llorar y abrazar, te aguantas el mal olor. Ahora, si hueles algo que te agrada hasta el alma, caminas hacia ese olor y todos tus sentidos se despiertan: quieres ver lo que hueles, saborearlo, te guías por ruidos hacia el olor y ansías tocarlo. En otras palabras sentimos que vivimos y damos gracias a Dios por ello.

Esto ocurre con las cosas cotidianas, como con un pan sabroso o un perfume. Pero cuando sentimos que olemos a Dios en todas partes, es algo mucho más profundo y misterioso: es experimentar la trascendencia en todo el cosmos desde lo más minúsculo hasta lo más imponente. En todos los cuerpos terrenales y también en los cuerpos celestes, como las estrellas; y hasta en la Iglesia de Cristo que es su cuerpo terrenal y celestial.

Experimentar la trascendencia en nuestro mundo es como sentir a Dios en todas partes despidiendo un olor muy particular. Es verdad que Dios puede oler feo, de hecho nuestro mundo actual despide este olor feo de Dios a menudo: en las guerras, las torturas, las violaciones de mujeres, el abuso a las niñas y los niños, en el desempleo y en los ríos contaminados. Porque, sabemos, allí habita el Dios crucificado solidario. Este olor despreciable advierte que no se respetó la trascendencia, o la gloria divina reflejada en las criaturas de Dios. Pero ese no es el olor que queremos.

Quiero imaginar la paz en nuestro mundo y nuestra casa como la corola de una flor que despide un olor a Dios. Olor que lleva a discernir su presencia en cada cosa creada, ya sea por Dios o por los humanos. Esto sería como el fin de toda violencia de humanos contra humanos y de humanos contra la naturaleza. Porque así como no puedo asir, agarrar con mis manos el olor para apoderarme de él, así tampoco puedo dominar a las personas y los pueblos: su olor a Dios me detiene. Es un olor de paz, de reconciliación, porque se respeta el olor de Dios en el otro.

La carta a los Efesios sugiere que todo el cosmos es morada de Dios, como un templo santo, como una construcción bien hecha, con excelentes fundamentos. La llama Iglesia, pero como hoy día este término e ha vuelto estrecho, yo la llamaría comunidad cósmica, donde cabe la diversidad de espiritualidades. n esta comunidad todo se vive “en Cristo”, imagen profunda y constante en Efesios. Fórmula que expresa que todo respira a Dios y huele a Dios porque vivimos ligados a esa atmósfera divina. Jesucristo es para los cristianos el “Dios con nosotros”, el “rostro humano de la trascendencia”. Según Ef 2:20 el rostro humano de Dios es el pilar de esa morada habitada por Dios. Esta piedra angular n la construcción de la comunidad cósmica, recuerda perennemente que él mismo es paz, la hace  la anuncia como buena noticia (2:14, 15, 17). Tiene autoridad para hacerlo. Sabe en carne propia qué es la violencia, la tortura y la traición porque padeció la crucifixión causada por la pax romana; otra clase de paz militar que cree que matando a los malos se alcanzará la paz. Paz militar, paz sin justicia ni abrazos. Pero “Dios con nosotros”, que encarna la paz, despide un olor a paz sin muertos, ni violaciones, ni dominaciones, ni exclusiones. Una paz que se edifica derribando no a las personas que trepan a los muros, sino a los muros de la enemistad. Es una paz que no se construye edificando muros e autoprotección contra migrantes o para repeler las guerras. Los muros no llevan más que al odio, la exclusión, el miedo, el asesinato, la avaricia.

Efesios 2:20 dice también que los ancestros de esta comunidad cósmica, es decir los apóstoles y profetas que siguieron ese olor de Dios, también forman parte de los cimientos de esa comunidad universal. Estos pioneros de la comunidad nos recuerdan la vocación a la cual hemos sido creados: vivir simplemente como humanos, interrelacionándonos como hermanos y hermanas, como familia de Dios, incluyendo a la hermana luna y al hermano sol. Las huellas de los ancestros, forjadores de la comunidad, iluminan nuestro caminar.

Imagino la paz vivida en una comunidad cósmica, donde todos tienen cabida, desde los niños llenos de mocos hasta los ancianos que usan pañales. Y todo se respeta porque todo huele a Dios.

En esta comunidad cósmica, templo santo y morada de Dios, no hay armas, ni siquiera de juguete; la pesadilla de la guerra y los atracos queda atrás, enterrada entre los escombros de los muros de separación. No hay violencia porque la paz verdadera trae comida y trabajo y dignidad. Tampoco hay discriminaciones, porque no hay pueblos que viven lejos ni pueblos que viven cerca (2:13). No hay elegidos, ni atrasados. Todos los pueblos viven en el regazo de Dios, cuyo corazón palpita la paz y la reconciliación. Los que estaban lejos no se asimilaron a los que estaban cerca, y los que estaban cerca no preservaron sus privilegios sobre los demás, porque se hizo de todos una comunidad cósmica nueva, bendecida en su diversidad de lenguas, culturas y modos de dar gloria al Dios creador.

Por eso imagino la paz sin asimilaciones ni exclusiones, sin dominios de unos sobre otros. Y es que el olor a Dios del otro frena los impulsos del sometimiento y de la puñalada. En esta nueva comunidad humana se vive la diversidad en paz, atrás quedan las mañas de acumular dinero a costa de los pobres y de preferir el color blanco y rubio al café y negro. Ah, y no hay a quien se le ocurra alimentar las máquinas en lugar de a los seres vivos porque esta comunidad nueva pluricultural es sensata, vive la sabiduría de Dios.

Así es la paz que imagino y la veo en la Carta a los Efesios como una promesa que quiero creer es posible. Me da fuerza para no temer a las fuerzas ocultas de poderes y potestades (6:12), fuerzas que no vemos pero cuyos golpes sentimos. A esa mano invisible que hace que las monedas de los países suban y bajen o que el petróleo suba sin parar y que de pronto los alimentos básicos se vuelvan inalcanzables. Porque Dios, dice la epístola, recapituló todos los acontecimientos y las cosas en la tierra y en los cielos para que confluyeran en la divinidad crucificada (1:10) y resucitada por amor a la humanidad. Me mueve la esperanza de que así como el crucificado fue resucitado y llevado a una posición más allá de los poderes ocultos (1:20), así también nosotros, hemos sido resucitados y colocados en esa misma posición (2:10). Por eso creo que todos somos de alguna manera “Dios con nosotros” porque olemos a Dios en todas partes y despedimos olor de Dios.

Pero, claro, cuando abro los ojos y veo al mundo que nos rodea, pienso que esto que he dicho no es más que una plegaria, un clamor a Dios desde el Espíritu de Dios en mí, igual que el de la tierra que gime como una mujer parturienta (Ro 8:22).

Elsa Tamez, de nacionalidad mexicana; especialista en Estudios Bíblicos y asesora de traducción de las Sociedades Bíblicas Unidas; profesora emérita de la Universidad Bíblica Latinoamericana de Costa Rica.

Esta meditación bíblica ha sido publicada en el libro “La paz: imagínala“, una colección de recursos litúrgicos preparados en el marco de la Convocatoria Ecuménica Internacional por la Paz 2011.


19.05.11

Dr Muna Mushahwar

As peace advocates from around the world relayed heartrending stories of violence and oppression, they also expressed their ongoing hope that a movement of peace will prevail during the proceedings of the second day of the International Ecumenical Peace Convocation (IEPC) being held in Kingston, Jamaica.

The advocates included religious leaders from the Middle East, India, Brazil and the USA addressed the issue of violence from the perspective and need for peace within communities and strengthening the dignity and rights of all.

“As a woman, I believe we cannot have justice in the community without having it first in the safe haven of our church,” said Dr Muna Mushahwar, a medical doctor who is a Palestinian Christian from Jerusalem.

She is intimately acquainted with being at the receiving end of displacement, denial and oppression which hits women particularly hard.  “The church has a huge role and must take responsibility.”

Dr Deborah Weissman, who also lives in Jerusalem and serves as president of the International Council of Christians and Jews broadened the issue beyond the church saying that some faith communities seize on “absolute truths” and leave no room for questioning authority.

“Throughout the world today, in the name of religion, atrocities have been committed. In many places, there is an unholy alliance between faith and extreme violence,” she said.

Violence does not take place in a vacuum, pointed out Prof. Ram Puniyani, a writer-activist known for his relentless struggle to uphold the secular ethos of India.

“Violence takes places because a large section of society is indoctrinated with a hatred for others. They basically aim to abolish the human rights of the weaker section of societies.”

Asha Kowtal, a Dalit activist and the leader of a female empowerment movement in India, also spoke about the role of peace in improving women’s lives in her home country. “Today hundreds of young girls are sexually abused by the dominant caste men,” she said.

The caste system is considered by many to be the largest systemic human rights violation anywhere in the world today. “It results in discrimination and exclusion,” said Kowtal.

As people at the bottom are continually denied access to opportunities and resources, “they remain the poorest of poor, most unemployed, most hated and most vulnerable,” she said.

Discrimination causes violence

People in Brazil also face discrimination that causes violent conflict, said Dr Tania Mara Vieira Sampaio, a professor at the Catholic University of Brasilia.

“In Brazil, as in the rest of Latin America, to have access to a university is a privilege that only few people can afford,” she said. “Our struggle to overcome the sacrifice-driven logics of the market today and enable a more condign life for everybody also has implications on the formation of the younger generations.”

Martin Luther King III, of Atlanta, Georgia and eldest son of slain civil rights leader Martin Luther King Jr., said churches need to do a better job of promoting peace in the community.

“Despite great progress, the 11 a.m. Sunday morning worship hour is still the most segregated hour of the day,” said King. “Today, as we all strive to affirm the dignity and rights of humankind, many tenacious forms of discrimination continue to undermine the basic respect for human rights.”

From a Christian perspective, the teachings of Jesus are deeply rooted in nonviolence, he said, but peace advocacy should be the responsibility of people from all spiritual traditions.

“The teachings of Jesus are deeply rooted in nonviolence but I believe that all faiths can have a mandate for nonviolence in all of the holy scriptures.”

During the next several days the IEPC will also explore peace with the earth, peace in the marketplace and peace among peoples.  The convocation, which is organized by the World Council of Churches, the Caribbean Conference of Churches and the Jamaica Council of Churches concludes on Tuesday, 24 May.


19.05.11

Martin Luther King III

After losing his father, uncle and grandmother to violent and, in some cases, suspicious causes of death, Martin Luther King III still believes that that there is a higher and more noble way and that is to “dislike the evil act” but “still love the individual.”

In the case of the recent killing of Osama Bin Laden, “it is hard to feel good about that,” said King, the eldest son of slain civil rights leader Martin Luther King Jr.

King’s comments were made in a press conference following a keynote address Thursday which he gave to some 1,000 participants at the first-ever International Ecumenical Peace Convocation (IEPC) in Kingston, Jamaica.

The convocation is being organized by the World Council of Churches, Caribbean Conference of Churches and the Jamaica Council of Churches.

“Because [the United States] said he was responsible for killing others, they assassinated him [Bin Laden]. A lot of people feel good about that. I find it hard to feel good about that,” said King.

“The U.S. had to address Bin Laden’s horrific actions in some way but killing him was not necessarily the best course of action,” he said.

“Certainly something should have been done with Bin Laden but I just don’t know if [killing him] was good. I just don’t believe in an eye-for-an-eye and a tooth-for-a-tooth. If that’s the case, we’d all be without eyes and teeth,” he said.

During the press conference, King urged churches, political leaders and citizens around the world to reach for that noble higher ground of nonviolence.

“We’ve got to reach higher. We’ve got to be better. We cannot continue to preach peace and practice war,” he said.

King also said that, collectively, churches need to do a better job of promoting peace and nonviolence.

“I hope I state this in the form of a challenge. But we in the church community, those of us who are members, must do a better job of not just working to talk about peace but to actually to live and promote peace in a better way. Quite frankly, it’s not until a crisis occurs that people seem to come together,” he said.

King said the church has a unique responsibility in bringing about peace.  “Peace will not come by one entity. It won’t be the churches alone or the United Nations. It must be the entire community that must embrace peace.”

Calling of a peaceful world

Recalling his parents and upbringing, King said that world peace might begin in individual homes. “I’m very thankful that my mother and father instilled in us certain principles and values around love.”

After his father was killed, King said he was 16 when his grandmother was gunned down, and that his uncle mysteriously drowned a year after his father was assassinated. Throughout the loss in his life, King said, “I have considered these as examples that taught me to dislike the evil act but love the people.”

King believes that nonviolence is not an unreachable ideal but a viable way for individuals and entire countries to resolve their conflicts.

“I believe that one day our people, human beings, will look back on our society and say that, at one time, we did go through archaic behavior, that violence is a thing of the past. We always have to immerse ourselves in truth. We know what is right and what is wrong,” he said.

The peace movement will be rooted in the next generation of young people, King added, and they should begin immersing themselves in the many existing methods of peace and nonviolence.

He cited the www.thekingcenter.org website, which outlines six steps of nonviolence, as well as a number of foundations named in honour of Gandhi. “You have to immerse yourself first in the topic. And then you have to talk about it. You have to tweet about it. You have to have Facebook pages about it.”

Peace could well become the focus of social media for youth, he said. “We have to make this world a better place. Tweet what people are doing. It’s young people who are going to lead this struggle. It’s your calling. Every generation has a calling. Maybe this generation’s calling is a peaceful world.”


19 mayo 2011

Rev. Dra. Margot Kaessmann

La Convocatoria Ecuménica Internacional por la Paz (CEIP) se inauguró formalmente el miércoles en Kingston, Jamaica, con una ceremonia en que teólogos, líderes religiosos y el Primer Ministro de Jamaica dieron la bienvenida a unos mil participantes de más de un centenar de países.

El orador principal canónigo Dr. Paul Oestreicher, un activista por la paz reconocido a nivel mundial, pidió a las iglesias de todas las tradiciones espirituales que fortalezcan su posición con respecto a la paz al tiempo que reconocen las declaraciones de guerra en nombre de Dios de su propia historia.

“Bajo la señal de la cruz, las naciones cristianas conquistaron otras naciones”, dijo. “Masacraron a los hijos del islam en las Cruzadas. No se nos ha olvidado. Al igual que nuestros hermanos y hermanas musulmanes, consideramos que quienes murieron en la batalla tienen garantizado un lugar en el cielo”.

Oestreicher admitió que las complejidades políticas ponen obstáculos al camino hacia la paz.

“En la actualidad, una vez que empieza una guerra la mayoría de nuestros prójimos la consideran honorable, probablemente necesaria y a veces noble. El lenguaje utilizado oculta la cruel realidad sangrienta”, afirmó.

El Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), moderó la sesión de apertura de la Convocatoria, que contó con un servicio de oración, saludos y las historias de iglesias que buscan la paz y la reconciliación.

“Creo que Dios nos ha llamado a reunirnos aquí desde distintos lugares del mundo para que aportemos las experiencias de nuestros países”, dijo. “Muchos de ustedes llevan consigo la realidad de la injusticia de la violencia”.

Los habitantes de la región caribeña y de Jamaica dieron la bienvenida a los participantes de la CEIP, muchos de los cuales visitaban el país por primera vez.

El primer ministro jamaiquino Bruce Golding reconoció la historia de violencia de su país y, al mismo tiempo, el ingenio y la capacidad de recuperación nacional al hacer frente a la situación durante décadas.

“Sinceramente creo que todos fuimos creados por el mismo Dios”, dijo. “El problema reside en cómo podemos transformar nuestro debate en un conjunto de valores compartidos que cuenten con la aceptación y el respaldo de todos”.

Los teólogos comenzaron planteando las preguntas con las que los participantes de la CEIP lidiarán durante la próxima semana. El metropolitano Hilarion de Volokolamsk, presidente del departamento de relaciones exteriores de la Iglesia Ortodoxa Rusa, habló de los cristianos y otras personas de todo el mundo que se ven expuestos diariamente a la humillación y las amenazas.

“La principal cuestión que debemos responder es qué podemos hacer juntos como cristianos ante el aumento de la violencia, la agresividad, la explotación y el terror”, dijo.

La CEIP tiene lugar cuando concluye el Decenio para Superar la Violencia, una iniciativa del CMI que se esforzó por consolidar los esfuerzos y redes existentes para prevenir y superar la violencia, y por estimular la aparición de nuevos empeños.

La Rev. Dra. Margot Kaessmann, teóloga luterana y pastora de la Iglesia Evangélica de Alemania, dijo que los participantes de la CEIP forman parte de un camino largo y complicado que comienza esta semana.

“Nuestras economías sacan provecho de la violencia y la guerra que nosotros lamentamos”, dijo. “La religión desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la paz y la superación de la violencia. Es hora de que se niegue a ser utilizada para avivar la guerra y el odio”.

Antes del plenario de apertura, se celebró un culto y un servicio de oración en los que abundaron los cánticos y las oraciones por la paz. Los acontecimientos de la tarde concluyeron con una oración del arzobispo jamaicano Donald Reece de la Iglesia Católica Romana.

Ambos acontecimientos fueron transmitidos en directo a todo el mundo por medio de un vídeo reproducido en tiempo real por Internet (streaming) disponible a través del sitio web de la CEIPwww.superarlaviolencia.org. Los plenarios de la mañana del resto de la CEIP serán transmitidos en directo de la misma forma de las 10:30 a las 12:30 hora local (GMT -5 horas).