Archivos para junio 13, 2011


El juicio por intento de violación a Dominique Strauss-Khan ha despertado un debate social que cuestiona las relaciones de género – Las víctimas de agresiones pierden el miedo a contar su caso

ANA TERUEL 14/06/2011

Hace casi un mes que saltó la noticia de la detención del dimitido presidente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Khan, inculpado en Estados Unidos por intento de violación, entre otros cargos, justo cuando se esperaba que anunciase su candidatura a las primarias socialistas francesas. Entonces, todos los sondeos le daban como favorito en las presidenciales del año que viene. El ruido mediático generado -según el instituto de estudios Kantar Media, ha sido la información con mayor cobertura en la prensa en los últimos 10 años- ha servido en Francia para liberar la palabra de las mujeres y a la sociedad en su conjunto le ha llevado a cuestionarse su tratamiento de las relaciones de género. Las asociaciones esperan que el efecto sea duradero y que el caso marque realmente un antes y un después.

Fue la madrugada del domingo 15 de mayo cuando todas las televisiones, radios y webs soltaran la noticia de los hechos denunciados en el hotel Sofitel de Nueva York. Empezó así una maratón informativa de semanas, alimentada por testimonios, rumores, debates y análisis de toda índole. Desde aquella madrugada, la línea verde de atención a las víctimas del organismo francés Colectivo Feminista contra las Violaciones (CFCV) no descansa. La asociación recibe de media un 30% más de llamadas de mujeres que hablan por primera vez: normalmente recibe entre 8 y 12 testimonios nuevos diarios, en el último mes han sido entre 12 y 18. “La tendencia se mantiene, le aseguro que estamos a tope”, dice Emmanuelle Piet, doctora y presidenta del colectivo.

“Es cierto que de alguna forma ha despertado algo y que ha animado a la gente a llamar”, explica por su parte Olivia Cattan, presidenta de la asociación Paroles de Femmes, que también dispone de una línea telefónica de atención a las víctimas. El grupo habitualmente trata unos 300 casos anualmente. Desde que estalló el caso de DSK (Strauss-Khan es conocido en Francia por sus iniciales), tiene ya casi 250 testimonios nuevos. “La mayoría son casos de acoso sexual, algunas personas denuncian violaciones, que a veces se remontan a hace años, e incluso, y es lo que más me ha sorprendido, tenemos casos de hombres que denuncian violaciones”, añade. “Muchas personas nos dicen que antes no se atrevían a hablar y que ahora sienten que la sociedad está más dispuesta a escucharlas”.

“Lo interesante del caso DSK es que no solo ha liberado la palabra de la mujer, sino que lo ha hecho en lo que refiere a las agresiones procedentes de arriba”, analiza el sociólogo Eric Fassin, de la Escuela Normal Superior. Señala que en la última década el discurso público en torno a las violencias sexuales se ha concentrado en el tópico de las violaciones colectivas en los suburbios marginales, cuando los estudios demuestran que estas violencias no entienden de clases.

El ejemplo más revelador es el del alcalde de Draveil y, hasta hace dos semanas, Secretario de Estado de la Función Pública, Georges Tron. Apenas 10 días después del arresto de Strauss-Kahn, dos antiguas empleadas, animadas por el ejemplo de una mujer de limpieza guineana que no dudó en denunciar al poderoso jefe del FMI, se decidieron a denunciar al político por agresión sexual. Una tercera colaboradora ha sumado desde entonces su testimonio. Tron, que asegura ser víctima de una conspiración y acusa a sus supuestos impulsores de aprovecharse del contexto del caso DSK, tuvo que dimitir de su puesto en el Gobierno, dada la sensibilidad de la opinión pública en pleno caso DSK.

Las víctimas no son las únicas que se animan a hablar. El exministro de Educación y filósofo, Luc Ferry, se hizo eco en un plató de televisión de rumores según los cuales otro exministro había participado en una orgía con menores en Marruecos. Las declaraciones provocaron gran revuelo -“no entendemos cómo el señor Ferry no ha hablado antes”, dice la activista Olivia Cattan-, la apertura de una investigación judicial y dos demandas de asociaciones marroquíes.

Este fin de semana, el diario Le Parisien informaba de un caso particularmente llamativo por las similitudes con el de DSK, con la diferencia de que se sitúa en París. Los hechos se remontan al verano de 2010. Una empleada del lujoso Hotel Park Hyatt Vendôme, de nacionalidad guineana, denunció entonces haber sufrido una agresión sexual mientras limpiaba la habitación de un cliente. El presunto agresor era un allegado de la familia del príncipe de Catar. Según el relato de la mujer, el hombre la encerró en el cuarto de baño y llevó a cabo una serie de tocamientos. La entrada de familiares del cliente en la habitación puso fin a la agresión.

La mujer presentó una demanda la misma noche en que ocurrió aquello y la policía rápidamente identificó al presunto agresor, pero no pudo dar con su paradero. Según el diario, fuentes de la investigación hablan de “presiones diplomáticas”. Con el tiempo, desanimada, la propia víctima dejó de cooperar con los investigadores y hace unas semanas estos cerraron el caso. A raíz de la detención del político socialista en Nueva York, la mujer se volvió a poner en contacto con la policía y la fiscalía se dispone ahora a reabrir el caso. “Es increíble ver como antes del caso DSK se podía tratar una situación como esta”, indicó al diario una fuente judicial.

“Lo que ha desencadenado también ha sido el testimonio de mujeres políticas sobre el machismo todavía muy instalado en su entorno”, apunta Janine Mossuz Lavau, del Centro de Investigaciones Políticas de Sciences-Po. Así, la ministra de Deportes, Chantal Jouanno, relató, por ejemplo, cómo tuvo que dejar de llevar faldas en el Congreso de los Diputados para no tener que seguir aguantando las bromas sexistas de sus compañeros. Mossuz Lavau piensa que los mismos comportamientos son igual de frecuentes en el ámbito empresarial.

Sin embargo, los efectos del caso Strauss-Khan no son los mismos entre todas las víctimas. Un tercio de las llamadas que ha recibido el Colectivo Feminista contra las Violaciones a raíz del escándalo corresponde en efecto a mujeres que, al igual que en el caso Tron, han encontrado fuerza en el ejemplo de la empleada del Sofitel para dar el paso de hablar. Otro tercio corresponde a mujeres que denunciaron en su día la agresión y pensaban haber pasado página, pero que reviven ahora el trauma. El tercio restante, y esto es lo que preocupa a la asociación, afirma que, al contrario, el tratamiento reservado a la presunta víctima les da todavía menos ganas de hablar en público del tema.

Además, dar el primer paso de hablar no significa que las víctimas estén listas para denunciar. “Muchas mujeres que nos llaman ni siquiera se atreven a darnos sus señas; somos a menudo la primera persona a la que se dirigen”, dice Cattan. La comparación entre los estudios sociológicos de víctimas de violaciones y el número de demandas indica que apenas se denuncian entre el 5% y el 10% de las violaciones.

Una de las principales razones es que, en la gran mayoría de los casos, las agresiones y violaciones son cometidas por personas del entorno más directo. “Es muy difícil denunciar en estos casos”, señala la socióloga Véronique Le Gaouziou, autora deViolaciones, aspectos sociológicos de un crimen. La especialista explica que entran en juego factores como las reacciones de la familia y que en general existen lazos afectivos y económicos. El miedo y la intimidación son otros de los principales motivos. “Tampoco ayuda mucho el proceso judicial, en el que la víctima tiene que repetir una y otra vez una historia que están deseando olvidar”, añade.

De cualquier modo, las asociaciones esperan que el caso de DSK marque un antes y un después en la sociedad francesa. “En general, las mujeres que nos llaman están muy enfadadas con el tratamiento que se hizo del caso durante la primera semana”, explica Piet. “La forma en la que se comentó que lo de Strauss-Khan era poco más que seducción era insoportable… Frases como que a DSK le gustan las mujeres, así, en plural. ¿Qué querían decir? ¿Cualquiera? ¿Ves una mujer y le entras? Esto ha provocado tal enfado entre las mujeres que espero que durará”, añade.

Uno de los comentarios que más ha dado que hablar en los días que siguieron la detención del político socialista fueron los de compañeros de partidos como el exministro de Cultura Jack Lang, quien trató de quitar importancia a los hechos imputados indicando que no “había muerto nadie”. Otro exministro socialista, esta vez de Justicia, Robert Badinter, muy respetado en Francia por ser el impulsor de la abolición de la pena de muerte, hizo una virulenta defensa de su amigo al denunciar la “ejecución mediática” de DSK y la descompensación del sistema judicial estadounidense entre demandante y acusado.

Estas reflexiones son lo que han provocado la reacción de las asociaciones que, indignadas, el domingo siguiente a la detención de Strauss-Khan se echaron a la calle y no cesan desde entonces de ocupar el espacio mediático. “No es mayo del 68, pero hay cierto viento de rebelión entre las mujeres”, dice Cattan, que asegura que las asociaciones están ahora más coordinadas entre ellas. “Creo que cuando hagamos en el futuro una cronología histórica del feminismo en Francia, el caso DSK será una fecha clave”, añade.

Para Fassin, de hecho, la condena general e inmediata de este tipo de comentarios y el eco que han logrado las asociaciones feministas es ya un indicativo de que las cosas han empezado a cambiar. “El hecho de que dos personalidades tan populares en Francia como son Lang y Badinter hayan quedado anticuados es muy revelador”, indica. “Hemos pasado a otro mundo y ellos no han sabido entenderlo”.

 

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Por:Guillermo Altares13/06/2011

1984-26 RETPensar que los asesinos son monstruos nos tranquiliza, frena nuestro miedo ante el horror. La imagen de Ratko Mladic ante el tribunal de La Haya, enfermo pero desafiante, con su gorra y su saludo militar, burlándose de las víctimas mientras decía “Me hacen acusaciones repugnantes”, es la de un monstruo. Pero la mayoría de los asesinos de las guerras de los Balcanes, los autores de las peores atrocidades, fueron personas normales y corrientes. Y las víctimas también lo fueron. Uno de los mejores libros sobre las guerras que arrasaron la antigua Yugoslavia a principios de los años noventa,trata precisamente de eso, de cómo seres ordinarios se transforman en asesinos de masas. “Cuanto más comprendes que los criminales de guerra podrían ser personas normales más miedo sientes”, escribe Slavenka Drakulic en su extraordinario ensayo No matarían una mosca (Global Rhythm, con prólogo y traducción de la balcanóloga Isabel Nuñez). “Por supuesto, esto se debe a que las consecuencias son mucho más graves que si se tratara de monstruos. Si la gente normal comete crímenes de guerra, eso significa que cualquier de nosotros podría cometerlos”. Otro gran libro sobre Bosnia,Postales desde la tumba (Galaxia Gutenberg), de Emir Suljagic, un joven superviviente de Srebrenica, también relata la normalidad de la guerra, la banalidad que une a víctimas y verdugos. Les separa la dignidad, la capacidad para decidir entre lo bueno y lo malo. Son dos libros muy importantes, a los que, ahora que ha sido capturado el asesino Mladic, conviene regresar.

Drakulic es una escritora croata, que vive fuera de su país, autora de dos estupendas novelas que publicó Anagrama en 2001, El sabor de un hombre yComo si yo no estuviera. No matarían una mosca recoge retratos de criminales de guerra, que la autora trazó durante su cobertura de varios juicios en el Tribunal de La Haya. El título viene de una frase del clásico entre los clásicos sobre los procesos al nazismo, Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt: “Cuando su trabajo le lleva a asesinar a alguien no se considera un asesino, ya que no lo ha hecho por inclinación personal, sino a título profesional. Por pura pasión, él no mataría una mosca”. Lo primero que hay que decir de Drakulic es que, entre su madre y la justicia, elige la justicia. Con esto quiero decir que no es nada nacionalista y que los primeros asesinos de los que habla son croatas. Su libro es una reflexión sobre la humanidad (nos guste o no, la guerra, como el lenguaje, es una de las cosas que nos convierte en humanos, que nos separa de los animales), sobre sus rincones más oscuros y siniestros, sin importarle las nacionalidades. Aunque la mayoría de los crímenes los cometieron los serbios, que fueron los que empezaron las guerras en Croacia, Bosnia y Kosovo, ninguna de las etnias es totalmente inocente.El libro de Drakulic es una galería de horrores: asesinatos, violaciones en masa, ejecuciones (un tipo que acaba con una ampolla en el dedo de tanto apretar el gatillo es uno de sus protagonistas), es un resumen certero de las atrocidades que se cometieron en el corazón de Europa. Sus protagonistas son tipos corrientes que, en medio de la guerra, se convierten en monstruos. Pero falta la respuesta a la pregunta clave: ¿Por qué? ¿Qué lleva a seres ordinarios a convertirse en asesinos? Hay algo en el horror que resulta, afortunadamente, imposible de comprender.Perdonen que introduzca un elemento personal: he viajado a menudo por los Balcanes, primero como turista (visité Yugoslavia cuando todavía era un solo país en 1989) y luego como periodista. Aunque no cubrí las guerras de Croacia, Bosnia o Kosovo, sí me he pateado esos tres países en los últimos años y he recorrido también Eslovenia (la primera república que se independizó, que forma parte de la UE desde 2004 y ha adoptado el euro) y Serbia, un país con el que además tengo una gran conexión personal porque mi amigo de la infancia es de origen serbio. He hablado con víctimas de todas las etnias. Nunca olvidaré una tarde en una humilde casa de las colinas de Sarajevo con un grupo de mujeres que habían sido víctimas de una violencia imposible de imaginar (no hablamos de ello, pero no hacía falta: sus miradas lo decían todo).

1871-16

He visto los cuerpos, recién rescatados de una fosa común, con las manos atadas todavía con alambre y un tiro en la cabeza, y he sentido el hedor del depósito de cadáveres de Tuzla, que alberga las víctimas sin identificar de Srebrenica. Pero también me he reído, he bebido aguardiente a todas las horas del día (y de la noche, pero eso tiene menos mérito), sorbido el café turco (que tiene un nombre diferente en cada país) y comido los indigestoscevapcici. Es un lugar del mundo que añoro, al que siempre me gusta volver, lleno de personas maravillosas, acogedoras, divertidas, francas, abiertas. Y sin embargo, uno siente las heridas en casi todas partes, demasiadas ciudades están cargadas de dolor. Como Foca, una localidad del este de Bosnia, donde los milicianos serbios ubicaron los primeros burdeles para esclavas sexuales. Es uno de los sitios más tristes y terribles que he visitado. La ausencia de los miles de musulmanes asesinados se siente en cada rincón. Pero, por mucho que uno recorra los Balcanes, por mucho que conozca su historia de odios y diferencias religiosas azuzadas por el poder, es imposible entender cómo pudo ocurrir aquello, cómo pudieron cometerse tantas atrocidades (en el fondo, es una pregunta que vale para cualquier guerra civil).

Foca es una ciudad del Este de Bosnia, una zona que fue arrasada por las milicias y el Ejército serbios desde el principio de la guerra. El río que recorre aquella región da nombre a una obra maestra escrita en una lengua que ya no existe pero que todos entienden, el yugoslavo (una de las muchas paradojas que ha dejado aquel país con su desaparición): Un puente sobre el Drina, del premio Nobel Ivo Andric, una novela que también permite entender muchas cosas.

1837-22 niv RET

Decenas de miles de civiles que huían de las matanzas buscaron refugio en las ciudades que todavía estaban bajo el control de los musulmanes, como Srebrenica, Zepa y Goradze, que luego fueron declaradas zonas seguras por la ONU (una protección que, a la postre, no sirvió para nada y se convirtió en un símbolo de la impotencia de la comunidad internacional para frenar el genocidio). Uno de aquellos refugiados era un adolescente bosnio que escapó junto a su familia, Emir Suljagic, que sobrevivió a la peor matanza en Europa desde la II Guerra Mundial, en la que fueron fusilados 8.000 varones bosniomusulmanes por orden de Mladic, el jefe militar de los serbios de Bosnia, y Radovan Karadzic, el responsable político de los asesinos. Ambos están encarcelados en La Haya.

El libro de Suljagic es un viaje a la cotidianeidad de la guerra, es una obra en la que hay víctimas y verdugos, pero no buenos y malos, es un libro lleno de matices, de momentos inolvidables, casi siempre terribles aunque también divertidos (para poder ver los partidos del mundial de Estados Unidos de 1994 varios habitantes de Srebrenica se turnaban para pedalear en una bicicleta estática con la dinamo conectada a una tele, mientras los morteros de la artillería serbia volaban sobre ellos). “No sabemos nada de estas personas, que no fueron ni más ni menos maravillosas que otras, ni mejores, ni peores. Fueron maravillosas en la medida en que fueron humanas. Y en la medida en que yo las conocía”, escribe Suljagic sobre las víctimas. Entre ellas, están muchos de sus familiares cercanos.

Suljagic y Drakulic dan vueltas sobre los mismos temas, se plantean las mismas preguntas. Y ambos transportan a los lectores a un lugar que nunca debería haber existido: el horror. De mis muchos recuerdos de aquella zona del mundo hay uno que me divierte especialmente. En un bar de Liubliana, la elegante capital de Eslovenia, un país que rechaza con obstinación su pasado yugoslavo, decenas de jóvenes bailaban a todo volumen canciones de Bijelo Dugme, un grupo de rock de los años setenta y ochenta que simboliza la yugonostalgia, la añoranza de aquel gran país que se rompió en medio de la barbarie. Ojalá nunca tengan que volver a enfrentarse a los dilemas que describen estos dos magníficos libros, ojalá el pasado que acabe por pesar de verdad sea el que encarna aquel grupo de Goran Bregovic.

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El autor de las fotografías que ilustran este texto es el reportero Gervasio Sánchez. La primera y la última corresponden a un funeral de víctimas de Srbrenica en Potoçari (11 de julio de 2010), la segunda al depósito de cadáveres de bosnios asesinados en aquella ciudad en Tuzla (octubre de 2008). Las imágenes pertenecen al proyecto Desaparecidos, cuyos libros han sido publicados por la editorial Blume.

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Perú | Lunes 13 de Junio, 2011 | Por Nínro Ruíz Peña| NoticiaCristiana.Com

Chorrillos, Monumentos, Cristo de Corcovado,  Alan GarcíaGarcía

Susana Villarán, alcaldesa de Lima Metropolitana, cuestionó la construcción del denominado Cristo del Pacífico en el Morro Solar, de Chorrillos, obra anunciada por el presidente de la República, Alan García Pérez.

En diálogo con RPP Noticias, lamentó, además no haber sido consultada sobre la pertinencia de edificar este monumento, por lo que, dijo, buscará dialogar en la instancia pertinente, sin embargo, manifestó que no tendría sentido construir una escultura de Cristo similar a la de Brasil, pese a ser símbolo del Perú, como “el Señor de los Milagros o el Señor Cautivo de Ayabaca”.

“Me acabo de enterar, se trata de un Cristo igualito al del Corcovado, que no es el Señor de los Milagros, que no es el Cautivo de Ayabaca, entonces no sé cuál es la razón por la cual tenemos que intervenir en el espacio de nuestro litoral y de nuestra bahía de Lima con una estatua de esas dimensiones, pero respeto estas decisiones y las conversaré en las instancia que corresponda”, afirmó.

Respecto a las felicitaciones del cardenal Juan Luis Cipriani a dicha construcción, Villarán dijo que el prelado de la Iglesia católica “no tenía otra manera que saludar esa obra” anunciada por el presidente García Pérez.

Una efigie monumental similar a la del Cristo Corcovado de Río de Janeiro, se instalará e inaugurará el 29 de este mes en el Morro Solar del distrito limeño de Chorrillos y se denominará El Cristo del Pacífico, anunció el presidente Alan García.

De otro lado, confirmó que a fines de julio, los ambulantes posicionados en las aceras de vías principales como la avenida Abancay y en zonas colindantes al Mercado Central serán retirados a fin de restablecer el orden en el Cercado de Lima.

Estas declaraciones las formuló durante una actividad por el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, en el Parque de la Muralla.

El presidente de Perú, Alan García, dijo que la estatua no supondrá un costo al Estado ya que ha sido pagado por un patronato al que han contribuido empresas, algunas de ellas brasileñas, y él mismo con 100.000 soles (36.200 dólares) de sus propios ahorros.

“Quisiera que sea una figura que bendiga al Perú y proteja a Lima”, afirmó García en declaraciones a Radio Programas del Perú (RPP).


Más de 105.000 cristianos son asesinados por el simple hecho de su fe, anualmente y cada 5 minutos muere un cristiano por seguir a Jesucristo.

Hungria | Lunes 13 de Junio, 2011 | Por NoticiaCristiana.com

Cada 5 minutos un cristiano muere a causa de su fe, dice un estudioEn una conferencia interreligiosa internacional se reveló que más de 105.000 cristianos son asesinados por el simple hecho de su fe, anualmente. Las cifras impactantes fueron puestas de manifiesto en la “Conferencia Internacional sobre el Diálogo Interreligioso entre cristianos, judíos y musulmanes”, que tuvo lugar en Hungría, sin embargo lo más aterrador es que un cristiano muere cada cinco minutos en algún lugar del mundo a causa de su fe, según publica el diario inglés Gospel Herald.

Massimo Introvigne, representante de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) en Combatiendo contra la Intolerancia y la Discriminación contra los Cristianos, agregó que estas cifras no incluyen las víctimas de las guerras civiles o guerras entre naciones, sino sólo a las personas asesinadas simplemente por ser cristianas.

Massimo Introvigne de “Cultura Católica”, dijo que “si estas cifras no son un gritó al mundo, si esta masacre no se detiene, si no se reconoce que la persecución contra los cristianos es la primera emergencia en todo el mundo con respecto a la discriminación y violencia religiosa, el diálogo entre las religiones sólo producirá simposios maravillosos, pero no resultados concretos”.

El Metropolitano Hilarión, ministro de Relaciones Exteriores de la Iglesia Ortodoxa Rusa, destacó a los delegados que de los cristianos perseguidos cada año “al menos un millón” eran niños.

La conferencia y exposición del estudio fue realizado por el Gobierno de Hungría como punto culminante de su presidencia de la Unión Europea, en la que se reunieron representantes de diversas religiones de todo el mundo.

El cardenal Péter Erdo de Budapest, resaltó que “el peligro para muchas comunidades cristianas en el Oriente Medio es morir a causa de la emigración. Todos los cristianos se escaparán al sentirse amenazados. Y Europa debe prepararse para una nueva ola de emigración, esta vez de cristianos huyendo de la persecución”.

“La persecución de los cristianos se da en las tierras del Islam con el silencio de la mayoría de los gobiernos europeos y de gran parte de sus elites intelectuales y de la Media”.

“Unos por indiferencia, otros por relativismo ético y desprecio anticlerical, y otros por el miedo habitual del dhimmi ante su señor musulmán con la excusa de evitar que el amo musulmán se enoje y acreciente el asesinato de más dhimmis cristianos, todos ellos son incapaces de elevar quejas, y presionar a sus gobiernos, y sólo ofrecen diálogos y simposios, en la que los líderes brillen en sus discursos”, afirmó el católico Massimo Introvigne.

En una señal de esperanza, el diplomático egipcio Mahmoud Aly, dijo a feligreses que el país del norte de África se disponía a pasar una serie de leyes que protejan a las minorías cristianas en Egipto.

Aly, explicó que la nueva legislación garantizará, protección hacia los cristianos y aquellos que se reúnen con grupos hostiles contra los cristianos, serán procesados.

 

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