Archivos para junio 29, 2011


Cristo del Pacífico                      Chorrillos-Perú

Fotografía: Manuel Nieva


Por: REDACCIÓN CARRUSEL | 8:34 p.m. |

El religioso puertorriqueño confiesa que ser papá es la mayor bendición en su vida.

Padre Alberto Cutié Cuando la tuve en mis brazos, por primera vez, me pregunté: ¿Cómo había renunciado a algo tan importante en la vida como tener hijos? Durante muchos años me habían dicho “padre”, pero ahora, como padre biológico, realmente puedo dimensionar esa palabra.

Después de casarnos, con mi esposa le pedimos a Dios que nos diera un hijo cuando Él quisiera.

Era la Semana Santa del año 2010. Mi esposa se sentía mareada, con náuseas. Yo le dije: “¡Tienes cara de estar embarazada!”. Hicimos la prueba casera y confirmamos que estaba encinta. Saber que iba a ser papá es una de las bendiciones más maravillosas que he recibido en toda mi vida.

El embarazo fue bien lindo, la pude acompañar a las citas médicas, a los exámenes. Y a los cinco meses supimos que iba a ser una niña. Decidimos que se llamaría Camila Victoria. Camila, en francés, significa: “Ayudante del sacerdote”.

El parto fue el día exacto que nos había dicho el médico: 30 de noviembre del 2010, el día de San Andrés. Todo el tiempo estuve con mi esposa, dándole todo mi apoyo: en las contracciones y en el trabajo de parto. A las 10 de la mañana nació mi hija. Desde el momento en que la niña salió del vientre, la vi bella. Abrió los ojos, como queriendo descubrir el mundo y yo no esperaba que estuviera tan alerta; nació tan despierta, con todo su pelito, completita.

El sentimiento fue increíble, el contacto y la conexión entre ella y yo. Desde el principio uno sabe que es parte de uno y que nació del amor del papá y de la mamá.

La niña nació y al día siguiente nos fuimos para la casa. Ya teníamos todo listo. En la parroquia, la gente había sido muy generosa: nos regalaron pañales y muchas cosas, la niña se convirtió en parte de la familia que es mi parroquia.

El momento más hermoso que he tenido con mi hija fue cuando me sonrió por primera vez, al mes de nacida, y cuando los ojos se le empezaron a poner muy azules. Es increíble comprobar cómo los hijos se parecen tanto a sus padres, por dentro y por fuera.

Lo que más me impresiona es lo rápido que ha crecido y todo lo que ha aprendido, es una preciosidad. ¡Nació con sus siete libritas y ya ha crecido tanto! Cada día es un logro, es un milagro verla sonreír, con su sonrisa ilumina al mundo entero. Ya tiene seis meses.

Creo que la crianza es el reto más importante que he asumido: uno se da cuenta que en realidad los hijos son el producto del amor, que son lo que uno va moldeando, lo que les va enseñando. Aprenden de uno a caminar por esta vida.

Con mi esposa le leemos salmos y ella presta atención, muy interesada; le encanta que yo le cante. Hoy, lo que más me interesa en la vida, es que ella sea feliz con la bendición de Dios y que yo pueda ser un padre ejemplar. Siento que ser padre es una tarea de una gran responsabilidad. Ser un buen padre es lo que más me importa en la vida.

Sí, hemos pensado en más hijos, pero llegarán cuando Dios lo tenga planeado.

Con Cristian, el hijo de mi esposa, de 16 años, también he tenido la fortuna de ser padre, no padrastro y tenemos una gran relación.

No me arrepiento de haber cambiado de vida, de haberme decidido por el amor de una mujer y por una familia, de ser un sacerdote que le sirve a Cristo, pero casado. Esto es lo que debí haber hecho hace 25 años. Lo que estoy haciendo es lo que Dios quería para mí, pero que tal vez yo no quería ver.

Todos los días me escribe un sacerdote católico romano, varios colombianos y algunos me vienen a visitar. Siguen siendo mis hermanos. Y todos tienen un dilema parecido al que yo tuve. A todos les digo lo mismo: oren, busquen orientación y sigan lo que hay en su corazón, porque a veces solo seguimos lo que está en la mente. Hagan lo que Dios quiere para ustedes, escúchenlo y actúen con sabiduría.

Hay muchos sacerdotes, con hijos, muchos más de los que la gente se puede imaginar. Algunos de ellos me han escrito diciéndome: “Alberto, te felicito pero te envidio porque tú puedes estar con tu hija todos los días y yo nunca he podido estar con mi hijo o mi hija”.

Yo no juzgo a ningún hermano sacerdote que tenga su esposa o su novia oculta, o sus hijos, entiendo que es un gran dilema. Dios nos ha creado para amar y ser amados, aunque haya gente que no lo entienda y que nos juzgue con severidad.

Me gustaría ver una Iglesia Católica renovada y reformada, que admita que sus sacerdotes vivan abiertamente su amor y su sexualidad de una forma sana. Quisiera ver una Iglesia que no siga ocultando los crímenes de algunos sacerdotes, mientras castiga a otros.

¿Quién es el padre Alberto Cutié?

Nació en Puerto Rico hace 42 años. Su carisma lo convirtió en un famoso conductor de televisión en Estados Unidos, donde tenía su propio programa. En mayo del 2009, una revista del espectáculo de Miami publicó una serie de fotos donde él aparecía con quien hoy es su esposa. Después confesaría que llevaba varios años de relación.

El escándalo no se hizo esperar. Cutié, sacerdote católico durante 15 años, decidió cambiarse a la Iglesia Episcopal Anglicana y allí le permitieron seguir su vida religiosa como esposo y padre de familia. Se casó con su novia, Ruhanna Canellis, y en noviembre del 2010 nació su primera hija, Camila Victoria.

Actualmente es párroco de la iglesia de La Resurrección, en Miami, y se prepara para volver a la televisión.

En enero de este año publicó sus memorias en el libro El dilema, uno de los más vendidos en Estados Unidos en lo corrido del año.

 

http://www.eltiempo.com