El dilema de Mumford & Sons

Publicado: julio 13, 2011 en Música

José de Segovia  Barrón
El sábado 16, actúa Mumford & Sons en el festival de Benicàssim.
El dilema de Mumford & SonsEl grupo, que ha hecho resurgir el  rock de raíces acústicasen Inglaterra, está formado por el hijo de los responsables de la  Comunidad de la Viña  en el Reino Unido .  Últimamente de actualidad por su relación con la actriz Carey Mulligan, no se puede saber fácilmente dónde está Marcus Mumford espiritualmente. Aunque se relaciona a varios del grupo con la iglesia evangélica anglicana  Holy Trinity Brompton en Londres –conocida por su orientación carismática–, el mal hablado Mumford afirma una y otra vez que no es un grupo “cristiano”. Lo que está claro es que su álbum de presentación – Sigh No More  ( No suspires mas )– está lleno de referencias bíblicas. Según Mumford, trata de los dilemas con los que toda persona se enfrenta en la vida, incluida la fe”.

Desde que se formó esta banda a finales del año 2007, su nombre no ha dejado de sonar en el Reino Unido, donde se han convertido en todo un grupo de culto, cuya manía les ha llevado a la portada del veterano  New Musical Express.  Estos cuatro jóvenes se conocieron con poco más de veinte años en un club de  folk  de Londres, que había montado el músico que ahora toca el banjo con ellos.  Forman parte de un movimiento mas amplío, que ha hecho renacer el  folk-rock  británico de los años 60 y 70 , con cantantes como Laura Marling –la anterior compañera sentimental de Marcus– o Johnny Fynn y grupos como  Noé y la Ballena –Noah and The Whale–.

La banda se ha hecho conocida en directo, por la manera en que se entregan en sus conciertos, cuyo sonido ha intentado inútilmente capturar en su primer disco el productor de  Arcade Fire, una formación canadiense conocida también por su particular intensidad en vivo. Su música pretende aunar la tradición británica e irlandesa, con las raíces americanas de los Crosby, Still & Nash de los años setenta y la energía sureña del grupo formado a finales del pasado siglo por los hijos de otro pastor,  Kings of Leon  –según su propia declaración de intenciones en la página web oficial del grupo–.

 ¿ESPIRITUALIDAD O RELIGIÓN?
 Mumford & Sons  dice que quiere hacer “música que importe, sin tomarse a sí mismos demasiado en serio”. Esa humildad que transmite Marcus Mumford, está detrás también del entusiasmo que produce la banda allá donde va. Sus letras además parecen combinar la capacidad lirica del primer Dylan con la profundidad teológica de U2.  Uno no puede dejar de pensar en la desarmante confesión de vulnerabilidad de Bono a principios de los ochenta, al escuchar las primeras líneas de una canción como la que da título y abre el disco  Sigh No More :  Sirve a Dios, ámame y enmienda / Esto no es el fin / Vive sin magulladuras, somos amigos / Lo siento.

 Marcus describe sus textos como “deliberadamente espirituales, pero decididamente no religiosos”. Habla de “la fe como algo hermoso, real y universal”. Aunque reconoce que los miembros de su banda tienen “diferentes ideas sobre la religión, pero la fe es algo que celebramos”. Ese aspecto doxológico que ha hecho famoso a  U2,  está también en Mumford, independientemente del conflicto de su fe.

El hijo de los responsables de  La Viña en Gran Bretaña vive la humanidad como “vertiginosa”, pero confía en un amor que nos libere:  Un amor que no te traicionará / fallará o esclavizará, sino que te liberará / para ser más como el hombre que debieras ser.  El octavo tema del disco – Timshel – lleva como título una expresión hebrea que indica posibilidad y se utiliza en el Génesis  en la historia de Caín y Abel. John Steinbeck tiene una discusión sobre su traducción en la novela  Al este del Edén.  Su mensaje, cantado por Mumford, es que  no estás sólo en esto.

 LA DIFICULTAD DE ACEPTAR LA GRACIA
Ese amor sin embargo no se experimenta sin vergüenza.  Uno de los textos más profundosdel disco trata sobre la dificultad de aceptar la gracia :  la vergüenza que me alejó del Dios que una vez me amó  ( Winter Winds ). Como en una oración, Mumford ruega que despierte su alma en la canción  Awake My Soul, porque fuiste hecho para conocer a tu Creador.  El problema, como se pregunta en otra canción ( White Blank  Page) es si  puedes arrodillarte delante del Rey / y decir soy limpio, soy limpio. 

 La dificultad de Mumford, como la de muchos de nosotros, es cómo aceptar su gracia.  Parece que todos mis puentes han sido quemados, / pero tú dices que es exactamente eso cómo esta cosa que llamamos gracia actúa / No es el largo camino a casa el que cambiará tu corazón / sino la bienvenida que recibo cuando empiezo de nuevo  ( Roll Away Your Stone ). Pocas canciones he oído tan profundas como ésta sobre la dificultad de aceptar la gracia de Dios.

 Porque necesito libertad ahora / y necesito saber cómo / para vivir la vida como debería ser,  dice en  The Cave.  La cuestión es clara: ¿cómo podemos vivir como debiéramos vivir? La respuesta del Evangelio es que Cristo sólo puede hacer  rodar esa piedra. Esa libertad viene sólo por la fe, no por nuestro esfuerzo y sacrificio. La gracia no es simplemente el trato benevolente que recibimos de Dios cada vez que fallamos, sino el don que nos capacita para una nueva vida. Es poder, no sólo perdón, una gracia transformadora.

 LA FE QUE ACTÚA
La fe que salva es por naturaleza un poder que cambia nuestra vida. “Actúa mediante el amor” ( Gálatas 5:6 ). Es por eso, que “si no tiene obras, está muerta” ( Santiago 2:17 ). La buena noticia por lo tanto no es que la obediencia no importa, sino que lo único que nos puede llevar a la libertad de esa nueva vida es la fe. El esfuerzo que hacemos para servir a Dios no es algo que se pueda basar en nuestra fuerza, sino en “el poder de Dios”. Es así cómo “Dios será alabado en todo por medio de Jesucristo” ( 1  Pedro  4:11 ). Ya que es “por la gracia de Dios” que “soy lo que soy” –dice Pablo ( 1  Corintios  15:10 )– “y esa gracia no ha sido en vano”.

“Las obras de la fe” son por el mismo poder de la gracia de Dios, que salva por medio de la fe ( Efesios 2:8 ). ¿De qué manera produce entonces la fe esa libertad para vivir como debiéramos vivir? “En el momento en que dejamos que Cristo se haga cargo de nuestro futuro ( la fe es la garantía de lo que se espera ) –dice John Piper– , el resultado inevitable es que las estratagemas que el pecado emplea en la búsqueda de la felicidad comienzan a perderse en la serena confianza de que Dios cuenta con los medios para hacernos aún más felices.”

La fe es “confiar en Dios como aquel que suple nuestras necesidades, estar satisfecho con todo lo que Dios es para nosotros en Cristo” –como suele decir Piper–. Puesto que no son las meras promesas de Dios las que nos satisfacen. “Es todo lo que Dios es para nosotros en sí mismo”. La fe no es solamente creer, sino ir a Jesús para beber del “agua de vida” ( Juan 4:14 ). Es aquí donde se esconde el secreto del poder de la fe para romper la fuerza esclavizante de la atracción del pecado. La fe y el amor se muestran así –dice Juan ( 1  Jn.  5:1-4 )– como la victoria que vence la dificultad de la obediencia. Por eso, como dice Mumford,  sirve a Dios, ama y enmienda  tu vida…

Autores: José de Segovia Barrón

© Protestante Digital 2011

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