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Comer, rezar, amar: Julia Roberts en DVD

Publicado: julio 21, 2011 en Cine

José de Segovia Barrón
Comer, rezar, amar: Julia Roberts en DVDDicen que “el camino más corto para encontrarse a uno mismo da la vuelta al mundo”.

19 de julio de 2011

El personaje de  Julia Roberts inicia un viaje así en busca de su propio equilibrio,  tras separarse de su marido e intentar hablar con Dios en  Comer, rezar, amar .  La película que ahora está en DVD, es una adaptación del libro de Elizabeth Gilbert , que narra su itinerario personal por Roma, India y Bali durante un año, para “encontrarse a sí misma”. Comer, rezar, amar presenta una mirada turística a la frustración sentimental, que encuentra en la meditación oriental, si no la panacea, por lo menos un aceptable placebo para nuestra insatisfacción existencial.

 La literatura de viajes se une aquí al manual de autoayuda,  que busca en los mantras orientales la manera de lograr la armonía, hasta que aparezca el anhelado príncipe azul. Puesto que la película en realidad no trata tanto del descubrimiento personal, como del envejecimiento y sus crisis. No es casualidad que sea la Novia de América  –una Julia Roberts que ha atraído tanto al público masculino, como se identifica con ella el femenino– la que se pregunta  qué ha sido de nosotras,  ante el desencanto del paso del tiempo que trae la crisis de los cuarenta.

Aunque en realidad, lo que realmente le estimula a Gilbert, en cada etapa de este recorrido, no son los paisajes pastoriles, ni lo que aprende de la sabiduría oriental, sino los hombres. No es extraño que el personaje de Roberts se vea incapaz de transmitir, cruzada de piernas en un ashram,  la sensación de un viaje interior en busca de gozo, paz y fe. Pero ¡no nos adelantemos! En esta historia, antes de rezar, hay que comer…

 EN BUSCA DE SI MISMA
 Despertamos una mañana en Nueva York con Gilbert / Roberts y descubrimos que ya  no siente  nada por el hombre con el que ha estado casada durante siete años (Billy Cudrup). Se arroja entonces a los brazos de un hombre más joven (James Franco) –¡no se pregunten cuándo aparece Javier Bardem!, porque no sale hasta el final de la película, aunque esté en todas las fotos de promoción española–. Ambos adoran a Liz, pero ella siente un continuo deseo de escapar, dejándolo todo para iniciar un largo viaje, intentando conectar con su verdadero ser interior.

 En Roma , Gilbert se toma tiempo para disfrutar con placeres tan sencillos como un plato de espaguetis ,  la charla con nuevos amigos, o la satisfacción de la  dolce far niente  –el placer de no hacer nada–. Aunque las delicias gastronómicas y el lenguaje poético, no lograrán mantener a Liz en Italia, que se despide de sus compañeros en una emotiva celebración de acción de gracias, que reconoce que todo bien nos viene de arriba.

 Su inquietud espiritual le lleva del confiado ambiente familiar de sus nuevos amigos al caos de la India , donde busca la iluminación en el  ashram  de una gurú que seguía su novio neoyorquino. Allí llega a creer que “dios vive dentro de ti, como tú”. Lo más interesante son las conversaciones con un amargado tejano, que interpreta Richard Jenkins –la única actuación defendible de una película que está demasiado al servicio de Julia Roberts–. Este maduro actor se convierte en el insólito y confidente amigo de Liz, que esconde un terrible secreto.

 ¿ES EL VIAJE EL FINAL?
 El problema de Richard pone en evidencia las limitaciones de una espiritualidad, que lo único que puede hacer, es lograr que profundicemos en nuestra propia miseria. La introspección que la meditación propone, sólo nos lleva a alcanzar la paz de vaciar nuestra mente. Cualquier otra mirada a nuestro interior, lo que hará es aumentar nuestra desesperación.

 En Bali se supone que es donde Liz encuentra sanidad y equilibrio interior con un curandero, que le anunció lo que le iba a pasar leyéndole la mano. Lo que ocurre es que aparece Javier Bardem , reconvertido en brasileño por exigencias del guión, para avivar la pasión que había desaparecido de su vida.

 La historia finalmente no profundiza más allá del primer intento de oración –“¡Hola Dios!, me alegro finalmente de conocerte” –. Sus horas de meditación “sonriendo con el hígado”, no logran superar la superficialidad de ver la necesidad de abrirse a los demás e intentar ser algo menos egoísta. No se logra transmitir nada de la luz y paz interior de un relato, donde al final ni la pizza resulta tan atractiva…  ¿Qué es sin embargo lo que ha atraído a tantos lectores a este libro?

 TODO, ¿PARA QUÉ?
 Según Julia Roberts, “el dolor de corazón, la culpa, la confusión, la desorientación y querer simplemente cambiar de vida de alguna manera”.  Muchos se hacen con Gilbert la pregunta, cuando uno mira su vida: “¿qué sentido tiene todo esto?, ¿vale realmente la pena?” Porque ¿quién no se ha encontrado insatisfecho en algún momento de su vida? Todos buscamos felicidad, tranquilidad y realización, aunque no tengamos el dinero y la libertad para hacer el viaje de Liz.

 “Es mi vida”, insiste ella, cortando todos los lazos con los que se siente comprometida. Es el mantra de la sociedad postmoderna, por el que pensamos que sin duda tenemos derecho a decidir qué hacemos con nuestra vida. ¿No es lo más importante nuestra felicidad? Me temo que esta es la razón de nuestro “dolor de corazón, culpa, confusión, desorientación y querer simplemente cambiar de vida de alguna manera”… 

¿Era el viaje la solución de los problemas de Liz? Lo extraño es que lo que causa la inquietud de Liz es la falta de problemas. Su vida parece perfecta. Tiene una buena relación con su marido, éxito en su trabajo, un bonito apartamento y grandes amigos. ¿Qué le falta entonces? El problema está dentro de ella. Cuando se mira a sí misma, se ve consumida por la culpa y la insatisfacción.

 EN BUSCA DE DIOS
 El libro analiza algo más su inseguridad y frustración. Cuando se siente perdida y desesperada, grita: “¡Sólo quiero a Dios!”. El viaje de Gilbert puede ser egoísta, pero está motivado por una búsqueda sincera de Dios, aunque en la película parece que Roberts sólo se busca a sí misma. Su ejercicio resulta por eso algo narcisista.

 La introspección sin embargo no es sólo egoísta, sino deprimente . Gilbert se enfrenta al problema de la oración en Nueva York, la necesidad del perdón en la India y la falta de compasión en Bali. Su búsqueda es sincera, pero el lugar no es necesario, ni la manera correcta. Ya que no hay sitios especiales, sino personas especiales.

El Señor que nos ha dado la vida es también nuestro buen Pastor. Él ha venido para que tengamos vida, y esa vida sea plena ( Juan 10:10 ). Nadie nos conoce como Él ( v. 14 ). En su conocimiento está el íntimo amor que ha existido por toda la eternidad entre Padre e Hijo ( v. 15 ). Dios es la buena noticia que necesitamos conocer.

 No descubrimos la vida dentro, sino fuera de nosotros. El amor está en Aquel que ha entregado su vida por nosotros ( vv. 11, 15 ). Y lo hizo cuando estábamos perdidos. Sólo en Él encontraremos sentido y orientación. ¡Él es el único que puede satisfacernos!

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2011


César Vidal Manzanares
Lutero y la necesidad de la reforma (10)
A pesar de su entrega y dedicación, Lutero no encontró la paz espiritual en la vida monástica. Por el contrario, su sensibilidad espiritual le conduciría por un camino muy diferente.
Lutero y su descubrimiento de la Biblia En 1512, Lutero se doctoró en teología y por aquella época ya contaba con un conocimiento nada despreciable de la Biblia.Porsupuesto, las Escrituras no estaban ausentes del mundo en el que había crecido Lutero, pero su influjo se encontraba muy mediatizado. La gente sencilla podía conocer historias de la Biblia gracias a una transmisión oral o a lo que podían contemplar en las imágenes pintadas o esculpidas de las iglesias. Quizá no ignoraban momentos esenciales de la vida de Jesús o de los personajes del Antiguo Testamento, pero a él se sumaba la proliferación de leyendas piadosas, no pocas de las cuales hoy nos provocarían una sonrisa.

Para Martín, sin embargo, el contacto con el texto sagrado empezó a proporcionarle una vía de salida a la angustia. Como señalaría años después, no había aprendido su teología “de golpe”, sino que había tenido que “buscar en profundidad” en los lugares a donde lo “llevaban las tentaciones” [1] . La afirmación se corresponde, desde luego, con la realidad histórica.  Como ha señalado J. Atkinson [2] , Lutero formuló las preguntas correctas -¿cómo puedo salvarme siendo Dios justo y yo injusto?– y recibió las respuestas correctas.

La respuesta la encontró en la Biblia leyendo el inicio de la carta a los Romanos donde el apóstol Pablo afirma que “en el Evangelio, la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: mas el justo vivirá por la fe” ( Romanos 1:17 ). Lutero captó que la justicia de Dios tenía una doble dimensión. Por un lado, se trataba de una cara que exigía que los hombres fueran justos y que anunciaba un juicio, pero, por otro, poseía también un rostro salvifico que actuaba en los seres humanos mediante la fe en Cristo.

 El descubrimiento de esa doctrina provocó en Lutero un cambio esencial, una conversión, que recuerda por su conexión con la carta a los Romanos a la experimentada por Agustín de Hipona antes o por John Wesley después.

Este episodio, denominado convencionalmente como “Experiencia de la torre”, ya que se supone que tuvo lugar encontrándose en el citado lugar vino preparado por la búsqueda y el estudio de años, pero, muy posiblemente, fue como un resplandor repentino, como una iluminación inmediata, como un fogonazo que arrojó luz sobre toda su vida.

 Según la descripción del propio Lutero, semejante experiencia lo liberó de la ansiedad, del temor y del pecado y lo llenó de paz y de sosiego , unas circunstancias comunes en las experiencias de conversión. Ignoramos con certeza cuando tuvo lugar la “experiencia de la torre” y los expertos se dividen a la hora de señalar la fecha entre 1508-9, 1511, 1512, 1513, 1514, 1515 e incluso 1518-9. 1512 resulta la fecha más tardía aceptable porque en 1513 – cuando enseñaba los Salmos con una perspectiva cristológica – ya estaban presentes en su obra todos los elementos de esa visión sobre la salvación.

Desde luego, el gran paso dado por Lutero ser percibe con extraordinaria nitidez en la época -1515– en que enseñaba la epístola de Pablo a los romanos.  Esta epístola es, en buena medida, un desarrollo de la dirigida a los Gálatas y, sin ningún género de dudas, el escrito más importante que saldría nunca de la pluma de Pablo. A diferencia de la mayoría de los textos paulinos, esta carta no pretendía responder a situaciones circunstanciales que se habían planteado en iglesias fundadas por él. Tampoco pretendía atender necesidades de carácter pastoral. Por el contrario, se dirigía a unos hermanos en la fe que sólo le conocían de oídas y a los que deseaba ofrecer un resumen sistemático de su predicación. 

Como era común en el género epistolar de su época, Pablo comenzaba este escrito presentándose y haciendo referencia al afecto que sentía hacia los destinatarios de la carta ( Romanos 1, 1-7 ) , para, acto seguido, indicar que su deseo era viajar hasta esa ciudad y poder compartir con los fieles algún don espiritual ( Romanos 1:10-11 ). Ahora había llegado el momento “anunciar el evangelio también a vosotros que estáis en Roma”, un evangelio del que no se avergonzaba ( Romanos 1:15-16 ).

¿En qué consistía ese Evangelio, esa buena noticia? Pablo lo expresa con obvia elocuencia: “el evangelio… es poder de Dios para salvación para todo aquel que cree; para el judío, en primer lugar, pero también para el griego. 17 Porque en él la justicia de Dios se manifiesta de fe en fe; como está escrito: pero el justo vivirá por la fe. ( Romanos 1:16b-17 ).

 El resumen de su predicación que realizaba Pablo al inicio de la carta no podía ser más claro. La justicia de Dios no se recibía a través de las obras o de los méritos personales – desde luego, no encontramos la menor mención a algo que se pareciera a buena parte de la existencia que Lutero vivía en el convento – sino por la fe y su consecuencia lógica es que el justo vivirá por la fe.

 Continuará:  Lutero y la Carta a los Romanos


   [1] TR I.146.12.
[2] J. Atkinson, Lutero…, p. 53.

Autores: César Vidal Manzanares

©Protestante Digital 2011

Salvador – Heaven / Cielo (Live)

Publicado: julio 21, 2011 en Música

Salvame de esta prision
Dios ayudame a salir
Que nomas tu puedes salvarme a mi
De esta miseria.

Porque estoy perdido en mi propio lugar
Y ya estoy cansado
(Que tan lejos esta el cielo)
Yo se que necesito cambiar mi modo de vivir
(Que tan lejos esta el cielo)

Padre dimelo

Yo he estado encerrado aqui de este mundo loco
(Que tan lejos esta el cielo)
Yo solo sigo orando Dios quiero seguir viviendo
(Que tan lejos esta el cielo)

Padre dimelo
(Que tan lejos esta el cielo)
Que tan lejos esta
(Que tan lejos esta el cielo)
Que tan lejos esta

Tu que estas en alto cielo
Echame tu Bendicion

Yo se que hay un lugar mejor que Donde estoy viviendo
(Que tan lejos sta el cielo)
Solo tengo que tenerte fe y seguirle dando
(Que tan lejos sta el cielo)

O Padre Dimelo
(Que tan lejos esta el cielo)
Que tan Lejos esta
(Que tan lejos sta el cielo)
O Padre dimelo
(Que tan lejos sta el cielo)
Que Tan lejos esta
Que tan lejos esta