Archivos para julio 22, 2011


Tendencia en crecimiento

Muchos cristianos latinos se pasan a las llamadas 'iglesias orgánicas'

En USA habría por lo menos 30.000 grupos, y el número llegaría a un millón en América Latina.

21 de julio de 2011, ESTADOS UNIDOS

Según Frank Viola, autor de varios libros sobre lo que ha denominado ‘la reforma radical’ de la iglesia, “un alto porcentaje de latinos y de afroamericanos se sienten atraídos a las iglesias orgánicas no solamente en EEUU sino también en América Latina”.

 Las estadísticas confirman que un significativo número de hispanos ha abandonado sus congregaciones tradicionales para unirse a las llamadas ‘iglesias orgánicas’, que se reúnen generalmente en casas de familia y en las que no hay liderazgo formal.

Viola ha trabajado con grupos en América del Sur, define la iglesia orgánica como “un grupo de gente que aprende junta a vivir la vida divina, es una comunidad en la que todos se conocen y todos participan”.

En este sentido, el fundador de ‘Present Testimony Ministry’, con oficinas centrales en Gainesville, Florida, hace una diferencia entre iglesia orgánica e iglesia en casas:  “La iglesia orgánica es la iglesia que encontramos en las páginas del Nuevo Testamento.  La iglesia en las casas es simplemente un grupo de cristianos que se reúnen en alguna casa. No son lo mismo. La mayor parte de esos grupos en casas no son orgánicos en absoluto”, sostiene.

 NADA NUEVO BAJO EL SOL
 La ‘iglesia orgánica’ también se conoce como iglesia simple, iglesia libre, iglesia de la sala de estar, confraternidades, o comunidades eclesiales de base, entre otros nombres.

Se trata de una “vuelta a los orígenes”, afirma Viola, lo cual significa que “la iglesia orgánica ni es nueva ni es una novedad, ya que siempre ha habido cristianos que se reunieron fuera de las estructuras eclesiásticas institucionales”.

 Para Viola, las iglesias orgánicas ofrecen una alternativa para un millón de adultos cristianos que cada año dejan las congregaciones tradicionales en Estados Unidos y para los 1.700 pastores de este país que cada mes abandonan los ministerios.

 TENDENCIA EN EXPANSIÓN
Según estadísticas del Grupo Barna,  en Estados Unidos habría por lo menos 30.000 grupos de iglesias orgánicas, y el número llegaría quizá a un millón en América Latina.

Stan Perea, miembro de la mesa directiva de la Asociación para la Educación Teológica Hispana (AETH), que agrupa a más de 1.200 teólogos latinos en EEUU, opinó que los latinos se sienten atraídos a las ‘iglesias orgánicas’ porque esas pequeñas congregaciones “restauran el sentido de pertenencia y de orientación”.

 “Es triste que las iglesias tradicionales ya no ayuden a que las personas se conecten con la vida. Y es aún más triste que en Estados Unidos las iglesias se dediquen a enseñarles a los inmigrantes cómo ser individualistas, al punto que quedamos totalmente desconectado s”, indicó Perea, quien desde 1986 dirige un ministerio cristiano en Denver.

 EXPERIENCIA PERSONAL
Justamente en Denver, Blanca Ortiz, una inmigrante mexicana que se describe como “una cristiana de toda la vida”, asiste desde el año pasado a una congregación orgánica que se reúne en la casa de una amiga.

“No hay líderes. Es bien informal. Todos hablamos cara a cara con todos. Todos participamos, a pesar de que venimos de países y de iglesias distintas. Nos reunimos para celebrar. Es verdad que dejamos las iglesias tradicionales, pero no dejamos nuestra fe”, comentó.

Estos encuentros son sencillos y permiten compartir tanto una comida como “las bendiciones materiales y espirituales”. Además, los niños están presentes en casi todas las actividades “para demostrarles cuán importantes son ellos para nosotros”.

Para Ortiz, la iglesia orgánica tiene otra gran ventaja.  “Ya no recibo constantes llamados recordándome que tengo que ir a la iglesia. Nadie llama a nadie, pero allí siempre estamos todos, porque la iglesia no es un edificio sino un grupo de personas con una fe en común “, concluyó.

Fuentes: Efe

© Protestante Digital 2011


CARMEN MOLLO DENUNCIA MALTRATOS PARA ASISTENTES

 A FORO SOBRE DISCRIMINACIÓN SOBRE “ORIENTACION SEXUAL”

Entrevista por César Sánchez Mártinez

Comuna limeña defenderá a cómo de lugar, ordenanza que promueve prácticas afectivas en lugares públicos de personas homosexuales. En controvertido foro para debatir norma, no dejaron ingresar a miembros de la Coordinadora Nacional Pro Familia.

Carmen Mollo, coordinadora de ese colectivo nos da algunos detalles de su fallida participación en un foro que convocó la Municipalidad de Lima.

¿Frente a la discriminación por parte de funcionarios de la Municipalidad de Lima, cómo se sienten los miembros de la Coordinadora Nacional Pro Familia?

Quienes asistimos al Foro y mantenemos una posición crítica frente a la Ordenanza contra la discriminación por orientación sexual  hemos sido tratados como ciudadanos de segunda.

…pero, ustedes fueron invitados con antelación. ¿Llegaron a tiempo o tarde?

El Foro estuvo programado para dar inicio a las 8:30 de la mañana según el Programa que nos fuera entregado. Sin embargo, los organizadores, a pesar que éramos un grupo significativo de asistentes y estuvimos presentes con la debida anticipación nos hicieron esperar más de hora y media, faltando así al DS N° 028-2007-PCM como señala el Artículo 1º. Que a la letra dice:” De la puntualidad. Promuévase en todas las entidades de la Administración Pública, la cultura de la puntualidad, como deber ciudadano esencial y valor fundamental de respeto a los demás convivencia en sociedad. Este retraso en el inicio estaba condicionado a la espera de participantes de la comunidad LGTB (Lesbianas, gays, travestis y bisexuales).

¿Qué otros aspectos están denunciando?

Pero no solo faltaron en la hora de inicio del Foro, sino que incluyeron un punto no previsto en el Programa, una dramatización teatral de sensibilización que no estaba anunciado y lo ubicaron en  primer lugar, lo cual dilató una media hora más  para tratar lo realmente programado que finalmente se dio a las 10 de la mañana.

¿Participaron en el debate o en alguno de los paneles?

Los dos paneles estuvieron  direccionados ya que solo contó con expositores que manejaban e intentaban persuadir desde un enfoque a favor de la ideología que pretende difundir e imponer el proyecto de Ordenanza Gay. Dado el retraso en el inicio del Foro, los tiempos de intervención fueron limitados e incluso después del segundo panel indicaron que por razones de tiempo las intervenciones se darían con más amplitud en los trabajos de grupo, causando el reclamo de quienes asistimos puntualmente.

Entonces, de nada les sirvió llegar temprano.

Esta situación, de retraso del tiempo llevó a que no pudiéramos participar en los talleres programados, pues debíamos retirarnos ya que muchos de nosotros teníamos responsabilidades laborales. Más aún, según el programa entregado por la Municipalidad, el Foro concluiría a las 12:30 p.m. hora en que recién indicaron que se iría a trabajos grupales. Es aquí donde sentimos nuestros derechos de expresión fueron violados y un hecho de discriminación ya que de manera calculada evitaron nuestra participación en los talleres.

Sabemos que el regidor Manuel Cárdenas es un férreo defensor de los derechos homosexuales, él tendrá sus razones. ¿Ustedes sienten que hay discriminación en Lima?

Nosotros “no estamos pensando si hay o no discriminación en Lima”, según frase textual del Señor Manuel Cárdenas en una de sus intervenciones, nosotros reconocemos que se dan situaciones de discriminación de diversos tipos en Lima,  y lucharemos porque se respeten los derechos de todos y todas en el marco de las Leyes ya existentes. Estamos convencidos que ninguna persona puede ser tratada como ciudadano de segunda clase como hoy fuimos tratados.  Pero también estamos convencidos que los principios y valores que fortalecen la familia deben ser respetados, y seguiremos luchando contra cualquier imposición que atente contra ello.

César Sánchez Mártinez


Escrito por Entrecristianos

Una conversación realizada por Gustavo Frederico con Natanael Disla y Anyul Rivas

La iglesia emergente —’Emerging Church’— es un movimiento que nació en el Reino Unido a principios de los 1990s como «movimiento de adoración alternativa» —’alternative worship’, con mucha reminiscencia de grupos como Taizé—, buscando repensar la liturgia en las iglesias tradicionales haciéndola más contextualizada con la época posmoderna que ya se estaba viviendo en Europa. En Estados Unidos, hacia mediados de la década, un grupo de líderes y pastores se reúnen en torno al grupo Especialidades Juveniles —’Youth Specialties’, una especie de ‘think thank’ de recursos juveniles eclesiásticos— y empiezan a buscar nuevas maneras de entender la fe cristiana y responder a los nuevos contextos posmodernos que ya se afincaban también en Norteamérica. Es allí donde el movimiento empieza a tomar forma como ‘Emerging Church’ y se forma el grupo Emergent Village como intento de articular esas iniciativas.

Gustavo Frederico: Natanael, ¿Qué seria el movimiento emergente en América Latina?

Natanael Disla: No podemos decir que exista un «movimiento emergente» en América Latina, al menos como se lo entiende en Estados Unidos actualmente. Cambios han estado proponiéndose por décadas en América Latina y el Caribe, pero estos no han calado a fondo en las iglesias y comunidades de fe.

Gustavo Frederico: ¿Cuáles serian algunos de esos cambios y cuáles serian sus causas?

Natanael Disla:

1. El ser humano como sujeto de la teología. La teología se la vio como «el estudio de Dios», sin tener en cuenta a la persona sujeto como productora de esa teología, ni mucho menos el contexto vital que determinaba esa teología. De ahí viene la preocupación desde América Latina y el Caribe por colocar al ser humano como sujeto de la teología… pues este tiene todo un bagaje de historia que se funde con su teología.

2..La acción y justicia social como clímax cíclico del quehacer teológico. El atrincheramiento de las iglesias evangélicas en la región y su dependencia de las sociedades misioneras a la hora de llevar a cabo la misión y la pastoral, llevó a ir más allá de satisfacer estéticamente las necesidades de las comunidades, tratando de hurgar en las causas estructurales que causaban esas necesidades, y tercero…

3. Inclusión de las individualidades excluidas. Se ha venido proponiendo no solamente que la iglesia tenga que ser «voz de los que no tienen voz», sino que esas voces «pasen al frente» sin distinciones de ninguna clase. No pretendo ser exhaustivo, pero creo que estos tres puntos nos dan una mirada general sobre los cambios que se han propuesto.

Gustavo Frederico: me gustaría de volver a algunos aspectos de esos 3 puntos, pero pregunto ahora a Anyul: ¿Qué entiendes por “movimiento emergente” en general?

Anyul Rivas: en general, diría que el movimiento emergente es un movimiento heterogéneo de cristianos dialogando con el mundo y la sociedad posmoderna, es el intento de ver el evangelio desde la posmodernidad y no la posmodernidad desde el evangelio moderno y cerrado.

Gustavo Frederico: ¿Cuáles serían algunas características de la posmodernidad en América Latina?

Anyul Rivas: creo que en primer lugar sería la crítica de los presupuestos de la ilustración. Sobrepasar el enfoque que la ciencia era sinónimo de verdad y la imposición del racionalismo como parámetro universal, por otro lado el acento sobre los valores del individuo y su experiencia como base de la interpretación de lo real.

Gustavo Frederico: Si. Pienso también que hay una descreencia en las meta narrativas / gran utopías como “capitalismo” o “socialismo”. Una parte interesante de tu respuesta, Anyul, es la interpretación hermenéutica, “es intento de ver el evangelio desde la posmodernidad y no la posmodernidad desde el evangelio moderno y cerrado” ¿nosotros leemos el evangelio o el evangelio nos lee a nosotros?

Anyul Rivas: si, es una experiencia bilateral, pero por años hemos creído que es una experiencia unilateral de Dios hacia nosotros.

Gustavo Frederico: Los números de las iglesias evangélicas – sobretodo las pentecostales – siguen creciendo en América Latina. ¿Necesitamos de un movimiento emergente, Natanael?

Natanael Disla: Más que necesitar de un «movimiento emergente», que vendría siendo otro modelo eclesiológico importado más, necesitamos repensar desde nuestros propios contextos las formas de ser y hacer iglesia, que respondan a las necesidades de nuestra gente.

Anyul Rivas: Coincido con Natanael, si algo debemos aprovechar del “Movimiento emergente” de Norteamérica es su disposición al dialogo y la conversación con el entorno en el que se desenvuelve. Yo aplaudo la iniciativa del dialogo interdenominacional / interreligioso y el no aferrarse a confesiones doctrinales específicas del movimiento emergente americano, pero en latinoamérica esto parece ser un hueso duro de roer…

Natanael Disla: Sí, pero eso ya las teologías presentes en América Latina y el Caribe lo han venido diciendo desde hace décadas.

Gustavo Frederico: “movimiento emergente” o “iglesia emergente” parece ser un termo “temporal” para describir un proceso natural y orgánico de cambio en Norteamérica, por eso pregunto si hay diferencias entre las características de la posmodernidad en la América Latina, Caribe y Norteamérica.

Natanael Disla: En mi opinión la posmodernidad no puede definirse claramente en América Latina y el Caribe. Más bien debiéramos hablar de la poscolonialidad, entendida como el proceso que está llevando a esta región, África y ciertas zonas de Asia, de «independizarse por segunda vez». Hemos recibido todo un bagaje de pensamiento externo a nuestra realidad, euro céntrico, que veía a la razón como el ente más elevado de la humanidad, inherente a ella, pero externo, ahora se ha venido recuperando las identidades autóctonas, contextuales y vivenciales de los pueblos de nuestras regiones.

Difiero con Anyul en ese sentido:

1. Crítica de los presupuestos de la ilustración. Aquí debiéramos hablar de reencuentro con las formas de pensamiento originarios a partir de ver al individuo como ente unido a la Tierra, en cuanto ser vivo

2. Intepretación de lo real. Aquí debiéramos hablar del ser humano en cuanto parte integrante del mito.

3. Descreencia en las metanarrativas. No me parece que esto esté sucediendo en estos pueblos. Aún pervive y es herencia de un modernismo bien tardío que empezó a afincarse desde las guerras de independencia del siglo XIX.

Gustavo Frederico: ¿No le parece a usted que la caída del muro de Berlín, la crisis de las izquierdas, el fin de la guerra fría, y ahora la crisis económica y ecológica colaboran para una ‘descreencia en las metanarrativas’?

Natanael Disla: Desde luego que sí, pero es muy cuesta arriba superar las dicotomías fe/razón y fe/ciencia en nuestros pueblos, presas todavía de la institucionalización aún presentes en el socialismo del siglo XXI… y en los demás sistemas políticos presentes.

Gustavo Frederico: Anyul, usted menciona una crítica al racionalismo, y puedo veer esto en los emergentes en la América del Norte. En América Latina nosotros conocemos algunos problemas de la falta de la razón en las iglesias y en la teología (abuso de poder, manipulación, fe sin comprehensión, etc). ¿Piensas que la “crítica a la razón” de los emergentes se aplica en la América Latina?

Anyul Rivas: El racionalismo es uno de los causantes del denominacionalismo que compone a la iglesia en Latinoamerica, así que si la crítica a este racionalismo es una forma de superar esta segmentación, entonces pienso que su aplicación es válida.

Gustavo Frederico:
 A mi parece que la crítica norteamericana al racionalismo adviene de la presunción de la lectura literal de la Biblia. Asímismo me parece que tienen una descreencia en la tecnología, y en los modelos económicos

Anyul Rivas: De acuerdo. Y en esta presunción de leer las Esctiruras literalmente, cada quien interpreta su visión de las Escrituras como única verdadera e intenta imponerla en el otro, cuyo rechazo deviene en la formación interminable de denominaciones. Creo que sería un tremendo logro que lograramos enfatizar la ortopraxis antes que la adhesión a sistemas doctrinarios cerrados.

Gustavo Frederico: 
Natanael, una de las propuestas de la conversación emergente es que son contra las divisiones, como sacro y profano ¿Puedes ver tendencias teológicas en Latino América que promueven este concepto?

Natanael Disla:
 Sí, en las Teologías de la Liberación (TLs) se han venido promoviendo estos conceptos, pero en la primigenia TL el tema de la corporeidad no fue tratado, salvo cuando empezó a dialogar con los estudios feministas en los 1980s, cuando empezaba a gestarse tímidamente la teología feminista.

Quisiera subrayar el concepto de corporeidad aquí, puesto que desde el mismo propone la desfragmentación de la dicotomía sagrado/profano, en cuanto el cuerpo ha sido entendido como fuente de pecado desde la religión. El cuerpo entonces necesita de un medio que lo vincule con la divinidad, y ahí es donde entra la religión. El concepto de cuerpo en América Latina y el Caribe aún no sale fuera de la academia debido a los paradigmas esclavizadores aún presentes.

Gustavo Frederico: ¿Y la Misión Integral? ¿Que va a decir acerca de la división entre sacro y profano?

Natanael Disla: La Misión Integral no se ha ocupado del tema, por provenir de un talante conservador en su teología… no se ha preocupado por repensar desde dentro los supuestos teológicos que ha heredado

Gustavo Frederico: pero la TL habla de la “liberación de la teología” parece ser una distinción interesante. Como si en la TL hubiera una forma de desconstrución que no existe en la Misión Integral.

Natanael Disla: La TL y la Misión Integral (MI) difieren bastante. La MI no es la «versión protestante» de la TL.

Gustavo Frederico:
 Anyul, usted habló de los problemas del denominacionalismo en Latino América. La conversación emergente en Norte América parece tener una noción (o al menos un discurso) de alteridad semejante a esa presente en la Misión Integral y la Teología de la Liberación. Quizás podríamos hablar de personas con interés en el ecumenismo en Norte América (Samir Selmanovic por ejemplo). Desde la Reforma Protestante tenen varias denominaciones los protestantes.¿Qué rumbo podrían tener las denominaciones en América Latina?

Anyul Rivas: Phylis Tickle tiene una teoría interesante, ella menciona que las denominaciones que no se acoplen a la conversación emergente estarán condenadas a la disminución de sus miembros y posterior extinción, pero no creo que ese concepto se aplique si quiera por completo en Norte América. Ahora lo que veo es que existe cierta tendencia en las denominaciones en fortalecer sus estructuras y centralizarse aun más, ejemplo de ello son los recientes «movimientos apostólicos», que según mi entender es simplemente otro esfuerzo de verticalizar aún más la iglesia protestante.

Gustavo Frederico: Natanael, puedo ver los 3 cambios como asuntos en Cristianismo de Liberación ( nuevo termino en Brasil para la Teología de la Liberación 2.0) ¿Es realista esperar ver las 3 caracteristicas – el ser humano como sujeto de la teología, la acción y justicia social y la inclusión de los excluidos – en los evangélicos latinoamericanos y caribeños en el futuro?

Natanael Disla: En algún momento deberá ocurrir, pero definitivamente hay que deconstruir el concepto de iglesia como hasta ahora lo hemos tenido. Aún iglesia y templo son sinónimos, y es tristemente cierto que la Palabra de Dios —que tristemente también ha sido secuestrada en un «papa de papel»— está presente en la homilía en el templo. Es lo que se desprende del marco de pensamiento imperante.

Gustavo Frederico: Aparentemente, los emergentes norteamericanos y europeos han recuperado la omnipresencia de Dios con su critica a la división entre sacro y profano, que es un puro ejercicio de deconstrución. ¿Cuánto rompimiento con las denominaciones actuales sería necesario para tenernos una praxis de lo cotidiano, del pueblo, de la tierra, de la inclusión de los excluídos y de justicia social?

Natanael Disla: Creo que el denominacionalismo debe pasar a otra forma de entender y dialogar con las diversas formas de pensamiento, ser y hacer iglesia. No es asunto de romper con las denominaciones actuales, no es asunto de crear nuevas instituciones, ni siquiera de fusionar otras, es asunto de dejarnos provocar por el Otro o la Otra; embarcarnos en un nuevo viaje y redescubrirnos en cuanto seres orgánicos.

Anyul Rivas: Creo que no se hace necesario el rompimiento, aunque quizás sea más difícil la transición para las denominaciones más conservadoras. Tengo conocimiento de iglesias metodistas en Colombia con proyectos de Latinoamericanización de la iglesia bajo la iniciativa de Elsa Tamez, cuyos postulados coinciden con las 3 propuestas mencionadas arriba. Como dice Natanael, se trata de realizar un ejercicio de alteridad.

Gustavo Frederico: Cuando pienso en praxis del pueblo, de la tierra, de la inclusión de los excluidos y de justicia social, parece que la iglesia está automáticamente posicionándose “en la izquierda” sobre la óptica politica. Esto debe sonar un poco incómodo por ejemplo, para algunos Venezolanos o Paraguayos o Bolivianos que no comparten una “posición política socialista”. ¿Es posible imaginar un movimiento emergente latinoamericano que incluya tendencias que no sean de “izquierda”? O en otras palabras: ¿Cómo hablar de teología del pueblo, del la tierra, de inclusión, etc, y tener pluralidad de posiciones políticas?

Natanael Disla: Es un tema espinoso. En primer lugar, Si bien es cierto que la pluralidad de posiciones políticas no exime de que hayan cambios en las diversas individualidades en cuanto a la preocupación sobre la contextualización de la fe, no es menos cierto que los sistemas imperantes de opresión resultan estar avalados por los mismos entes e instituciones políticas que los sustentan, lo que conlleva a tomar partido en una u otra posición política, máxime cuando se trata de hacer cambios radicales en las comunidades desde la misma fe, se llega a una disyuntiva en algún momento. Pareciera ser un «zugzwang» en ocasiones del que no podemos despegarnos. En segundo lugar, nos tendríamos que preguntar cómo repensar la política desde la fe, Las reflexiones de la participación política de los protestantes desde la Misión Integral, sólo se han circunscrito a avalar el ocupar posiciones influyentes en los gobiernos de turno para de esa manera, desde la fe, repensar la forma de hacer política… pero no se ha reflexionado el «hacer» política desde el contexto vital, y aquí es donde quisiera detenerme y enfatizar que la macropolítica debe dar paso a la micropolítica. Ello incluye deconstruir el Estado como institución rectora y reguladora del pueblo, las instituciones en cuanto entes fragmentadores de ese suprapoder y las iglesias en cuanto guardianes de la «moral y las buenas costumbres»

Gustavo Frederico: Comprendo, ¡Amen! Anyul, ¿usted quisiera agregar algo?

Anyul Rivas: En Venezuela es justamente ese el problema que tenemos al promocionar la discusión sobre la TL o promover la lectura comunitaria de la Biblia por ejemplo, porque siempre la presuponen asociada del discurso Marxista. Ha sido muy difícil superar estas barreras y hasta ahora no existe una propuesta convincente e inclusiva a la vez.

Gustavo Frederico: Una característica interesante del movimiente emergente es el “liderazgo como cuerpo” que aplana las jerarquías. Quizás eso sería una herramienta para la deconstruición de instituiciones sociales, Aplanando las jerarquías no tería a priori posición política.

Gustavo Frederico: En Brasil vemos nuevas comunidades “emergentes” que siguen una línea más alternativa, con tatuajes, rock pesado y lenguaje muy informal, esta línea no sería tan diferente de los ‘neo-reformados’ como Driscoll. Una de las ideas sería que la aplicación del evangelio cambia y se contextualiza con la cultura pero la esencia del evangelio no cambia. ¿Es verdad que la esencia del evangelio no cambia, y solamente la forma de transmisión del evangelio cambia?

Anyul Rivas: 
Yo creo que es inevitable que el evangelio cambie, principalmente por los distintos contextos de vida y significados del evangelio, la “buena nueva” de la cultura que lo comparte y la que lo recibe, los términos salvación y liberación han tenido connotaciones muy distintas durante los años en las distintas culturas, y si el evangelio ha de ser relevante, debe abordar esos conceptos y tomar su significado desde allí, no son las mismas buenas nuevas las que se predican ahora que las que se predicaban en tiempos de Jesús.

Natanael Disla: La esencia del evangelio, cualquiera que sea o se entienda este, siempre vuelve a cómo se entiende el ser humano utópicamente. Este concepto es cambiante en épocas, contextos vitales, culturales, grupos de personas. Esa utopía se resume en el ser humano como amor, «Deus caritas est» La «forma de transmisión» de ese evangelio se la ha entendido como «método», que no es más que la construcción de técnicas a partir de paradigmas prediseñados. Esas mismas «formas de transmisión», así entendidas conceptualmente, se disocian de la palabra en cuanto ente orgánico primario del discurso, que ya tiene una construcción determinada y todo un bagaje de formas que dan lugar a la fundación de paradigmas que norman las sociedades, de modo que las formas de transmisión de ese evangelio no son más que diversos métodos estéticos que se apoyan en los paradigmas teológicos de las metanarrativas.


*Esta conversación se publicó originalmente en el sitio web Renovatio Cafe . Tambien existe una versión en inglés en Emergent Village

Natanael Disla posee una Licenciatura en Administración de Empresas de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña y está estudiando para obtener la Licenciatura en Ciencias Teológicas en el Seminario Bautista de la República Dominicana. Es miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (Grupo de Trabajo Latinoamericano) y Coordinador del Grupo de Trabajo (FTL) de la República Dominicana. Natanael vive en Santo Domingo, República Dominicana.

Gustavo Frederico es canadiense-brasileño que vive actualmente en Brasilia, Brasil. Obtuvo su Maestría en Ciencias de la Computación por la Universidad de Ottawa, Canadá. La Teología de la Liberación y la lectura son algunos de sus intereses. Es fundador de Conversa Sem Nome | Conversación “Sin Nombre”. Está casado con Louise y es padre de Christina y Lucas

Anyul Rivas tiene una Licenciatura en Ciencias de la Computación de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez y es estudiante de Teología en el Seminario Evangélico de Caracas, Venezuela. Es anfitrión de una pequeñá comunidad emergente (iglesia en casa). Vive en Los Teques, Venezuela.


by BEN STERNKE on JULY 18, 2011

Harvest Time Mowers 1873, by Grigory MyasoedovThis morning I read the parable of the sower from Mark 4:1-20. I’vewritten before about this parable, specifically on the three things Jesus illuminates as those which “choke the word, making it unfruitful.” As I read this morning, though, I was struck by a simple thing: Jesus gives us a three-phase process of discipleship in this compact story.Jesus describes the fourth soil, the one that produces the abundance harvest, as those people who “hear the word, accept it, and produce a crop.” Hearing, receiving, and producing are the three phases Jesus seems to be illuminating here. But there are all kinds of ways we can interrupt and abort this process. That’s what the other soils are showing us.

If we think back through the other soils, we’ll notice that each one aborts the process at some point along the way. The seed sown on the path doesn’t really even get to the hearing phase. The seed sown on rocky soil hears the word, but doesn’t properly receive it; they have no root, so when hardship comes, they fall away quickly like a plant wilting in the hot sun. The seed sown among thorns hears the word, receives it and so grows good roots, but the thorns around the plant make it unfruitful, interrupting the last phase of the process. They have heard and received, but aren’t producing fruit.

I don’t think it’s stretching the truth to say that most North American Christians are “third soil” people. They have truly heard and received the good news. They have grown some roots and don’t fall away when the going gets rough. They attend church services and small groups and try their best to bless and serve others, but at the end of the day they aren’t producing fruit. That is, there is no multiplication-factor to their lives. They aren’t making disciples and thus aren’t “producing a crop,” which is what a sown seed is called to do.

So what to do? Pull up the thorns that are choking the word. As I wrote in my previous post on this parable:

The implication is that you can be a Christian your whole life and never produce the kind of fruit you were made for if you don’t deal with the “thorns” Jesus mentions. All the potential to produce a massive harvest of fruit is there, inherent in the seed that has grown up into a plant. The “natural” thing for the plant to do is produce a crop thirty, sixty, or a hundred times what was sown, but it will not happen as long as the thorns are allowed to co-exist with the gospel plant.

In my previous post, I went into some detail about the thorns that Jesus outlines in this parable, so I won’t belabor them here. I just wanted to point out the three-phase process of discipleship I saw in the parable.

I’d love to hear from you on this:

Do you think that Jesus is laying out a discipleship process here? What are some ways that we abort or interrupt this process in our lives? In the lives of those we disciple?

Escuchando, Recibiendo, y Produciendo

Esta mañana he leído la parábola del sembrador en Marcos 4:1-20. He escrito antes acerca de esta parábola, específicamente en las tres cosas que Jesús ilumina como aquellos que “ahogan la palabra, y se hace infructuosa.” Cuando leí esta mañana, sin embargo, me llamó la atención una cosa simple: Jesús nos da un período de tres -fases del proceso de discipulado en esta historia compacta.
Jesús describe la tierra en cuarto lugar, la que produce la cosecha de la abundancia, como las personas que “oyen la palabra, la aceptan, y producen una cosecha.” Audiencia, la recepción y la producción son las tres fases de Jesús parece estar iluminando aquí. Pero hay todo tipo de formas en que pueden interrumpir y cancelar este proceso. Eso es lo que los otros suelos se nos muestran.
Si recordamos a través de los otros suelos, nos daremos cuenta de que cada uno anula el proceso en algún momento a lo largo del camino. La semilla sembrada en el camino en realidad no  llega hasta a la fase de audiencia. El que fue sembrado en terreno pedregoso oye la palabra, pero no lo reciben bien, porque no tienen raíz, por lo que cuando las dificultades viene,  desaparecen rápidamente como una planta marchita bajo el sol. El que fue sembrado entre espinos oye la palabra, lo recibe y por lo tanto crece buenas raíces, pero las espinas alrededor de la planta la hacen que sea estéril, la interrupción de la última fase del proceso. Que han escuchado y recibido, pero no produce frutos.
Yo no creo que sea una verdad más que decir que la mayoría de los cristianos de América del Norte son “tercer suelo” de personas. Ellos realmente han escuchado y recibido las buenas noticias. Ellos han crecido con algunas raíces y no se apartan cuando las cosas se ponen difíciles. Ellos asisten a los servicios religiosos y a los grupos pequeños y hacen todo lo posible para bendecir y servir a los demás, pero al final del día, que no están produciendo sus frutos. Es decir, no hay factor de multiplicación de sus vidas. Ellos no están haciendo discípulos y por lo tanto no son “productores de un cultivo”, que es lo que una semilla sembrada está llamado a hacer.
Entonces, ¿qué hacer? Tire hacia arriba de las espinas que se está ahogando la palabra. Como escribí en mi post anterior sobre esta parábola:
La implicación es que se puede ser cristiano toda su vida y no producir el tipo de fruto que se hicieron para si no se ocupan de las “espinas” Jesús menciona. Todo el potencial de producir una cosecha masiva de frutos está ahí, inherentes a la semilla que ha crecido en una planta. Lo “natural” de una planta  es producir una cosecha de treinta, sesenta o cien veces lo que se sembró, pero no va a suceder, siempre y cuando las espinas pueden co-existir con la planta del Evangelio.
En mi post anterior, me fui en algunos detalles acerca de las espinas que Jesús describe en esta parábola, por lo que no voy a extenderme aquí. Yo sólo quería señalar el proceso de tres fases de discipulado que vi en la parábola.
Me encantaría saber de usted en esto:
¿Cree usted que Jesús está poniendo a cabo un proceso de discipulado aquí? ¿Cuáles son algunas maneras en que abortarán o interrumpirán este proceso en nuestras vidas? En las vidas de aquellos a quienes discípulas?

 

 

http://bensternke.com


Check out this clip of Mike Breen (3DM) at Exponential 2011: On the Verge! He reminds us that “Attractional” and “Missional” are two ends of the same spectrum, and that missional communities need to be attractive in their missional work.

Stay tuned for more clips and full sessions from Exponential 2011: On the Verge, right here at Verge Network!

Mike Breen has been an innovator in leading missional churches throughout Europe and the United States for more than 25 years. In his time at St Thomas Sheffield in the UK, he created and pioneered Missional Communities, mid-sized groups of 20-50 people on mission together. The result, less than 6 years later, was the largest church in England, and ultimately, one of the largest and now fastest growing churches in Europe. In 2006 Mike was approached by Leadership Network to lead an initiative into church planting. Through this partnership, more than 725 churches were planted in Europe in just three years. Today, Mike lives in South Carolina, leading 3DM, a movement/organization that is helping hundreds of established churches and church planters move into this discipling and missional way of being the church. Twitter: @mike_breen


Juan Simarro Fernández

Retazos del evangelio a los pobres (29)

Tened confianza, levantaos, pobres de la tierra

“Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama”. Marcos 10:49. Texto completo enMarcos 10:46-52.

 

 Bartimeo, el símbolo universal de la pobreza y la exclusión , el que era reprendido por gritar clamando el nombre del Maestro, aquel al que sólo quedaba su grito que, para muchos, era molesto, consiguió que Jesús se detuviera. No sólo se detuvo, sino que dio una orden.

 ¿Tuvo Jesús que gritar también para que los que le seguían escucharan esa orden que se mezclaba con los grandes gritos y voces de Bartimeo?  Imaginaos la escena:  Jesús se dirige a los que le seguían, a los que querían callar a Bartimeo . Les ordena, les manda. Vosotros, los que queréis callar la voz de Bartimeo, os ordeno y os mando que lo traigáis a mí.

Supongo que los que reprendían al ciego quedaron asombrados: ¡El Maestro se detiene, se para y quiere verle! Así, comenzaron ellos a cambiar su discurso. En vez de gritarle que se callara, comenzaron a gritarle que el Maestro quería verle. Triunfo de Bartimeo, triunfo de su grito, de su constancia, de su esperanza activa. Los gritos de silencio que querían acallar a Bartimeo se convierte en este imperativo: ¡Ten confianza!

 La voz y el grito de los pobres pueden cambiar situaciones.  Si los gritos de Bartimeo consiguieron que Jesús se detuviera, se parara, ¿por qué hoy los gritos de los pobres, oprimidos y marginados de la tierra no paran el mundo? Hoy se ha definido a los pobres como “los sin voz”. ¡Qué triste! ¡Que grado de resignación ante nuestra pasividad ante su grito! También, muchas personas reclaman que los cristianos sean “la voz de los sin voz”, el grito de los ahogados por su propio grito, de los que han destrozado sus gargantas y sus corazones. ¿Han perdido la esperanza? Ante el mensaje del Maestro: “Ten confianza”, ¿en quién pueden confiar ellos? ¿Cuál es la voz que les transmite esperanza y confianza?

 Si nosotros somos voceros del Señor, deberíamos ser también los voceros de los “sin voz”.  Quizás así haríamos renacer su grito conjunto que atronaría la tierra, quizás así pudiéramos darles unas briznas de esperanza, quizá así pudiéramos transmitirles el mensaje de Dios a los pobres de la tierra: “Ten confianza”. Si el grito de los pobres hoy está ahogado y los cristianos no nos comprometemos a ser su voz, es imposible transmitirles un mensaje de confianza en alguien o en algo. Si el amor a Dios debe ser semejante al amor al prójimo, resulta que a la vez que somos voceros de Dios debemos ser también voceros de nuestros prójimos sin voz: los pobres y excluidos de la tierra.

Jesús se había interesado por el grito de Bartimeo, icono de los pobres y desamparados del mundo. De esta manera,  la reprensión de los que le querían callar, se convierten en dos palabras preciosas: “Ten confianza”.  Quizás el mundo podría decir esta frase a los pobres de la tierra si los cristianos nos detuviéramos, nos parásemos ante el grito ahogado de los pobres. El mundo se quedaría asombrado y, quizás, podrían sonar en los oídos de los excluidos y oprimidos las mismas palabras que sonaron en los oídos de Bartimeo.

 El otro imperativo, es ¡levántate!  ¿Quién puede levantar al pobre hoy de su bajada a los abismos? ¿Quién puede gritar hoy, levantaos pobres de la tierra porque hay esperanza? “Ten confianza” y “levántate”, son dos imperativos que van indisolublemente unidos. No podemos hacer que se levanten los pobres de la tierra si no les podemos transmitir un mínimo de confianza, un mínimo de esperanza.

Después de estos dos imperativos que conmueven a Bartimeo y que podrían conmover a los pobres de la tierra, llega el mensaje: “Te llama”. Y Bartimeo creyó en el llamado. Confió en la palabra de Jesús hasta el punto de levantarse tirando todo lo que le pudiera molestar. Bartimeo se precipitó al encuentro de Jesús arrojando su capa, aligerándose de lo poco que tenía. Jesús y Bartimeo, frente a frente. Jesús ante uno de los símbolos o iconos de la pobreza en el mundo.

Jesús premia a todos los que se aligeran para servirle. Nosotros tampoco podremos ser voceros de los pobres si vamos cargados con fardos de tesoros humanos que nos pesan y nos paralizan. Para el seguimiento de Jesús entre los pobres hay que hacer lo que hizo Bartimeo: arrojar lo que nos pesa o nos impide correr hacia el llamamiento de Jesús. Bartimeo “arrojó su capa, se levantó y vino a Jesús”.

 A Bartimeo le esperaban aún muchas sorpresas. Aligerado, descargado de peso, lleno de esperanza y confianza, se enfrenta a Jesús y éste le pregunta: “¿Qué quieres que haga?”  Bartimeo pidió liberación humana, liberación de su enfermedad para comenzar una nueva vida sin exclusión y con dignidad. Quizás es lo primero que nos van a pedir los pobres de la tierra, según su necesidad: Necesito alimentos, necesito medicinas, agua potable… salud. Bartimeo pidió lo suyo: “Maestro, que recobre la vista”. Quiero ver con mis ojos carnales. Confío en tu poder, Señor. Pongo en ti toda mi esperanza.

 Y la respuesta fue esta: “Vete, tu fe te ha salvado”.

¿Qué pensaría Bartimeo en ese momento? Le estaban restaurando algo que él no había pedido, pero no le quedó mucho tiempo para pensar. Recibió dos cosas: Visión espiritual, naciendo a una nueva vida y dice la Escritura que “en seguida recobró la vista”.

 Restauración integral.  Es por eso que nosotros, en Misión Urbana en nuestro trato con los pobres de la tierra, también les comunicamos el Evangelio… pero el milagro tiene que ser integral. La iglesia y los creyentes tienen que unir lo espiritual, lo trascendente, a la acción que rescata y libera en nuestro aquí y nuestro ahora. Liberamos de la pobreza y del sinsentido del no ser de la marginación y exclusión social, damos esperanza, a la vez que esta esperanza la prolongamos sin límite, en términos de eternidad. El Evangelio tiene que ser integral. Cuando lo espiritualizamos y somos sordos al grito del marginado, estamos mutilando el Evangelio de la Gracia y de la Misericordia.

“¿Qué quieres que te haga?”… Danos la doble visión, Señor. No nos conviertas en mutiladores de tu Evangelio, del Evangelio a los pobres.

Autores: Juan Simarro Fernández

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