Archivos para octubre, 2011


JUAN STAM

 Martín Lutero y las libertades modernas[1]

En un homenaje para el quinto centenario del nacimiento de Martín Lutero, el filósofo costarricense Roberto Murillo sostuvo que “la semilla de la afirmación moderna de la subjetividad y de la libertad estaba ya en la ruda palabra de Lutero… Lutero inicia el descubrimiento de la subjetividad y de la libertad moderna” (La Nación, 25 de noviembre de 1983).[2]  Según Murillo, “El primer paso del pensamiento moderno es una negación de la idolatría”, que surge en Lutero “ante la ausencia de la fe” y ante “el silencio organizado sobre la Palabra de Verdad”, crisis que él experimentó primero en sí mismo y después en la cristiandad organizada de su época (cf. L. Febvre, Martín Lutero, p.71).

Que Lutero fue un hombre de profunda inspiración cristiana, es reconocido hoy por la mayoría de los teólogos e historiadores.  Pero fue también un hombre de intensas contradicciones y tensiones.  Luchaba militantemente por “la Libertad del Cristiano” (título de un tratado suyo de 1520), pero a la vez limitaba esa libertad esencialmente a la esfera religiosa, apoyó casi incondicionalmente al poder político de los príncipes, y se opuso con violencia a la lucha campesina.  No obstante, con todas sus ambigüedades y contradicciones, el pensamiento libertario e igualitario del joven Lutero marcó época e hizo un aporte irreversible a la historia de la libertad.

Teológicamente, se suele resumir las afirmaciones de la Reforma evangélica en tres puntos: (1) la justificación por la gracia mediante la fe, (2) la sola autoridad normative y definitiva de las Sagradas Escrituras, y (3) el sacerdocio universal de todos los creyentes.  Sin pretender que estos tres principios agotaran el sentido teológico de la Reforma, queremos demostrar la fuerza profundamente liberadora que introdujeron, cual levadura, en la evolución del pensamiento moderno.

(1) Para Lutero mismo, su descubrimiento de la justificación por la pura gracia de Dios le liberó del terror ante un Dios iracundo y vengativo. “La conversión de Lutero de la Ley a la Fe debe entenderse como una apertura ante la gracia…renunciando no sólo ni principalmente a la idolatría de las imágenes ni a la presunta acción automática de los sacramentos”, escribe Murillo, “sino en primer lugar a la soberbia de la autosuficiencia. La conquista de la subjetividad y de la libertad, en el dintel del Siglo XVI, es paradójica y obligadamente renuncia a esta substancialidad del alma individual que no conoce su propia nada, su propio vacío, sin el cual Dios no puede llegar a habitar en ella”.  En contraste con la libertad abstracta de indeterminación, “se consuma la máxima libertad allá donde se pierde más completamente en Dios” (La Nación, 3 de diciembre de 1983).

Para Lutero, esta “libertad del evangelio” estaba por encima de toda autoridad y de todas las leyes humanas.  El sistema papal le parecía una intolerable contradicción a esta libertad evangélica; el papa, escribió, había dejado “de ser un obispo, para convertirse en un dictador” (S. S. Wolin, Política y Perspectiva, p.158).  Era imperativo restaurar “nuestra noble libertad cristiana”, pues “se debe permitir que cada hombre escoja libremente…” (ibid, pp. 156,158).

Desde el tiempo de los fariseos, la mentalidad legalista, basada en la autosuficiencia de los méritos propios, siempre tiende a producir dos extremos: o el fariseo o el publicano.  El fariseo está segurísimo de su propia justicia, a base de obras de moralismo externo, pero de hecho no es ni justo ni realmente libre.  El publicano, en cambio, se desespera por su falta de mérito y su insuperable fracaso en lograr su propia vindicación. Pero ninguno de los dos puede hacer el bien libremente, puesto que la realizan sólo como medio para alcanzar su propia auto-justificación.

El mensaje evangélico rompe este círculo vicioso.  Dios en su gracia divina recibe al injusto y lo justifica, “no por obras, sino para buenas obras” (San Pablo, Efesios 2:8-10).  La gracia (járis) de Dios despierta nuestra gratitud (eujaristía) y nos transforma en personas nuevas que buscamos hacer la voluntad de Aquel que nos ha redimido.  De esa manera, la gracia de Dios nos libera tanto del legalismo y moralismo (heteronomía moralista) como del fideismo y la “gracia barata” de una fe puramente formal y verbal.  La gracia nos hace libres para hacer el bien, no para lograr una justificación propia ante Dios, sino para agradecer y glorificar a Aquel que nos justificó por fe.

(2) La misma paradoja liberadora aparece en la afirmación luterana de la sola autoridad normativa de la Palabra de Dios.  El principio de sola scriptura relativiza necesariamente toda tradición y toda autoridad humana, aun las eclesiásticas.  Ninguna autoridad human puede imponerse sobre la conciencia del creyente, si no puede fundamentarse en las escrituras.  Lo expresó Lutero elocuentemente en su defensa ante el Dieta de Worms (1521):

A menos que se me demuestre de las Escrituras o por una razón de evidencia (porque no acepto la autoridad ni del papa ni de los concilios solos), no puedo retractarme.  Mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios…Porque actuar contra la propia conciencia no es ni correcto ni prudente.

Años después Lutero dijo, “Soy teólogo cristiano.  Quiero creer libremente y no ser esclavo de la autoridad de nadie.  Confesaré con confianza lo que me parece cierto”.  Sobre su monumento en Worms están escritas estas palabras: “los que conocen verdaderamente a Cristo no pueden nunca quedar esclavos de ninguna autoridad humana”.  “La Palabra de Dios”, escribió Lutero, “que enseña la libertad plena, no debe ser limitada” (Wolin , ibid., p.155).

Estudiosos de la Reforma han llamado esto “el principio protestante”: sólo Dios mismo es absoluto, sólo su Palabra divina puede ostentar autoridad final.  Cualquier otro absoluto no es Dios, sino un ídolo.  Por lo mismo, sólo las Escrituras, fiel y cuidadosamente interpretadas en la comunidad creyente, pueden fundamentar artículos de fe.  Ni el papa ni los concilios, ni las tradiciones ni los pastores ni los profesores de teología, pueden imponer sus criterios con autoridad obligatoria.

(3) Finalmente, la afirmación reformada del sacerdocio universal de todos los fieles (ver 1 Pedro 2:9; Apoc 1:6; 5:10) impulsa lógicamente un proceso de progresiva democratización dentro de la Iglesia, y por consiguiente dentro del mundo moderno.  Para Lutero, todo cristiano es un sacerdote y un ministro de Dios, y toda la vida, todo empleo y oficio, son vocación divina dentro del mundo.  “Una lechera puede ordeñar las vacas para la gloria de Dios”, decía Lutero.  En un pasaje aun más atrevida, afirma que “Todos los cristianos son sacerdotes, y todas las mujeres sacerdotisas, jóvenes o viejos, señores o siervos, mujeres o doncellas, letrados o laicos, sin diferencia alguna” (R. García-Villoslada, Martín Lutero, Vol. I, p.467).

Es cierto que los Reformadores no llevaron este principio hasta sus últimas conclusiones.  Conservaron mucho del clericalismo heredado de largos siglos de tradición eclesiástica.  Sin embargo, algunos, conocidos como Anabautistas de la “Reforma Radical”, llevaron el principio del sacerdocio universal un buen paso adelante.  Hoy día, tanto en círculos católicos como protestantes, se reconocen los carismas de todos los fieles y se cuestiona constantemente el clericalismo y el autoritarismo que, lamentablemente, han prevalecido en la iglesia protestante como también en la católica.

En resumen: el paso de la Edad Media al mundo moderno significó un cuestionamiento radical del autoritarismo medieval y la evolución de una serie de libertades humanas que hoy día damos por sentados.  En ese proceso, Martín Lutero jugó un papel decisivo.  Su mensaje de gracia evangélica nos libera del legalismo (autoritarismo ético).  Su insistencia en la autoridad bíblica, interpretada crítica y científicamente, nos libera del tradicionalismo (autoritarismo doctrinal).  Su enseñanza del sacerdocio universal de todos los fieles nos libera del clericalismo (autoritarismo eclesiásctica).


[1] ) Este artículo fue publicado en la revista Universidad (Universidad de Costa Rica, #751, 1986,  p.16), en ocasión del día de la Reforma de 1986..

[2] ) NOTA: Pueden compararse las palabras de José Martí: “Todo hombre libre debe colgar en su muro, como el de un redentor, el retrato de Lutero” (citado por Alfonso Rodríguez, La Nueva Democracia, #10, p.52).

 

 

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Mario Escobar Golderos

Martín Lutero: la voz de los sin rostro

La venta de indulgencias enfurecieron a Lutero por dos razones: eran un engaño y eran un abuso.

30 DE OCTUBRE DE 2011

 Una de las figuras más vilipendiadas dentro y fuera del mundo cristiano ha sido la del reformador alemán Lutero. Para muchos se quedó corto en sus reformas y animó la persecución contra los judíos y los anabaptistas, para otros fue un monje sensual y carnal. ¿Cuál es la verdadera personalidad del reformador protestante?

Lutero es sin duda un personaje complejo. Su personalidad y educación, su carácter y temperamento, abren muchas luces y sombras en su vida y obra. Hijo de un “triunfador” que se había hecho así mismo, con una madre poco cariñosa y cercana, Lutero tuvo una personalidad fría y defensiva. Su profundo miedo a la muerte y la sensación de que nunca cumplía las expectativas de su padre, le hicieron un joven temeroso y taciturno. Estudió derecho por imposición paterna, pero un encuentro fortuito con la muerte le aproximó a la Iglesia y se hizo monje.

 La Orden de los Agustinos, en la que ingresó Lutero, era sin duda la más evangélica y bíblica de las órdenes religiosas católicas. Su fundador, San Agustín, había sido una apologeta y lector incansable de la Biblia. Allí recibió Lutero una educación teológica adecuada y se convirtió en profesor de Biblia en la Universidad de Wittemberg.

Wittenberg era una pequeña ciudad de Sajonia que poco o nada tenía que ver con los grandes centros culturales del resto de Alemania o Europa.  El príncipe Federico era un hombre supersticioso y ambicioso, pero detrás de su fachada de altanero y orgullo, se escondía una persona profundamente sensible al mundo espiritual.

 Cuando la venta de indulgencias llegó a Sajonia, Lutero ya había descubierto a través de la Biblia los principios básicos de su predicación.  Se sentía en paz con Dios, tras haber descubierto que la salvación no se alcanzaba, que era un regalo divino. Ese regalo no era gratuito, Jesucristo había pagado con su vida para salvar al hombre, ocupando su lugar en la cruz.  La venta de indulgencias enfurecieron a Lutero por dos razones: eran un engaño y eran un abuso.

 Desde el primer momento Lutero se convirtió en la voz de los sin rostro. De las miles y cientos de miles de personas que soportaban la explotación y abusos de la nobleza y de la iglesia, que lo único que querían de ellos era su fuerza de trabajo y su dinero.

 ¿Por qué hizo esto Lutero? Martín Lutero pertenecía a esa clase privilegiada. Su posición era acomodada y su educación profunda, pero no soportaba que la iglesia fuera utilizada para enriquecer a unos pocos en detrimento del pueblo.  Lutero quería que el Evangelio que le había salvado a él, llegara a toda Alemania y a todo el mundo.

 Sus escritos sacudieron a la vieja Europa del siglo XVI . Destruyeron los principios medievales, machacaron los dogmas de una iglesia alejada de las Escrituras. Un hombre contra un Imperio y la Iglesia más poderosa de la Tierra. Parecía una lucha desigual, pero cuando los hombres obedecen a Dios, como dijo John Knox: “un hombre de Dios siempre está en mayoría”.

 ¿Por qué debemos seguir levantándonos los protestantes hoy en día?

Debemos denunciar todo aquello que se dice en nombre de Dios y no está en las Escrituras: Paganismo ritualista, intermediarios entre Dios y los hombres, absoluciones plenarias, la necesidad de las obras, la riqueza de las iglesias, el odio al prójimo…

La labor debe hacerse hacia dentro y hacia fuera. Muchos preferirían el silencio a al murmullo de la multitud, la penumbra a la luz deslumbrante de Cristo. Lutero fue la voz de los sin rostro, seamos nosotros el eco de las palabras que en estos días retumban en las paredes de Wittemberg hacia el mundo: “El justo por la fe vivirá”.

Autores: Mario Escobar Golderos

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Mombasa Lutheran Church

Publicado: octubre 30, 2011 en Luteranismo, Música

Martin Luther Reformation Rock

Publicado: octubre 28, 2011 en Música


EE.UU
Terry Jones: de quemar el Corán a querer presidir EEUU
Anuncia que se presentará a las próximas elecciones generales, con un programa radical que incluye la expulsión de todos los inmigrantes ilegales.

28 DE OCTUBRE DE 2011, EEUU

Terry Jones, pastor de una iglesia independiente de Florida en la que fue quemado un Corán en marzo pasado, anunció que presentará su candidatura para las elecciones presidenciales que se celebrarán en 2012 en Estados Unidos.

En la página web de su grupo “Stand Up America Now”, muy crítico con la religión musulmana, se podía leer ayer un comunicado del líder de la iglesia Dove World Outreach Center, en Gainsville (Florida), en el que anuncia su intención de concurrir a las elecciones con siete propuestas sobre las que gravitará su campaña presidencial.

Esas propuestas son detener ya el exceso de gasto público, equilibrar el presupuesto, reducir el gasto militar, deportar a los inmigrantes ilegales, ahorrar 400.000 millones de dólares anuales, reducir los impuestos a las empresas y adelgazar la burocracia gubernamental.

Para reducir el gasto militar propone que “todos los militares en suelo extranjero regresen inmediatamente” a Estados Unidos. Pero no porque apueste por la paz, sino porque la presencia de militares en el exterior no debe producirse “hasta que EEUU vuelva a ser fuerte económicamente”. Por ello apuesta por un recorte en el gasto militar de “miles de millones de dólares”.

Sin embargo, la propuesta más polémica es la de “la deportación de los 20 millones de alienígenas ilegales” en referencia a los inmigrantes ilegales que, según Jones, viven en EEUU.

 UN PASADO INCENDIARIO
Jones adquirió notoriedad en 2010 cuando dijo que quemaría un ejemplar del Corán en el aniversario de los ataques del 11-S, lo que suscitó una condena internacional y hasta la propia intervención del presidente estadounidense, Barack Obama.

Posteriormente, el pastor dijo en una entrevista de televisión, tras haber expuesto el presunto radicalismo del islam, que ya no quemaría el texto sagrado.

Sin embargo, en marzo pasado, Jones realizó un simulacro de juicio contra el libro sagrado y, en presencia de varios miembros de la iglesia, lo declaró “culpable” y prosiguió a quemarlo. Ese acto fue grabado en vídeo y colgado en internet.

Fuentes: AP EFE

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El `espíritu´ de Asís 2011

Publicado: octubre 27, 2011 en Noticias, opinión

Leonardo de Chirico
El `espíritu´ de Asís 2011
El “espíritu de Asís” posiblemente se reafirmará como la única manera de avanzar en cuanto a las relaciones inter-religiosas se refiere.

 

A principios de 2011, el Papa Benedicto XVI manifestó su intención de convocar un encuentro mundial en Asís (Italia) para conmemorar el 25 aniversario del día de oración por la paz 1986, que inició su predecesor Juan Pablo II. A este evento asistieron representantes de varias comunidades de fe que se reunieron para orar por su propia cuenta, y también se congregaron en sesiones conjuntas de oración. Para muchos observadores, tanto evangélicos como católicos de los más tradicionales, Asís 1986 fue una muestra de universalismo y sincretismo antibíblico, mediante el cual gentes de diferentes comunidades de fe se agrupaban para orar (todo lo que la oración pueda significar en un contexto inter-religioso) bajo el liderazgo del Papa. Los críticos, muchos de los cuales están también en los círculos católico romanos, argüían que una cosa es unir los esfuerzos para fomentar la paz en el mundo, y otra completamente distinta es unir las oraciones en una petición multi-fe común en la forma en que se hizo en 1986.

 ASÍS 2011
Después de 25 años, Benedicto XVI invitará de nuevo a los líderes religiosos a ir a Asís para orar por la paz y la justicia. En realidad, el nuevo título oficial de este acontecimiento es “Día de Reflexión, Diálogo y Oración”, y tendrá lugar el 27 de Octubre de 2011.

 La diversidad de los que han confirmado su participación es impresionante:

– 176 representantes de religiones no cristianas (48 musulmanes, 67 budistas, 7 hindúes, 5 sikhs, 4 personas de religiones tradicionales africanas, etc.);
– 31 delegaciones oficiales de iglesias y comuniones cristianas (p. e., el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, la Comunión Anglicana o el Consejo Mundial de las Iglesias);
– Representantes del judaísmo mundial;
– Diversos intelectuales seglares;
– Delegaciones diplomáticas (un recordatorio constante de que el Vaticano es también un estado soberano con relaciones diplomáticas oficiales con los demás estados del mundo).

 La influencia positiva de Ratzinger está claramente visible en el título del evento. Después de las críticas que se hicieron acerca de que Asís 1986 había alentado el sincretismo, el énfasis del encuentro 2011 se centrará más en la reflexión común y el diálogo entre personas de diferentes religiones y culturas . La plegaria aparecerá únicamente como el signo final del acontecimiento, pero todavía está allí.

 El programa no supone que haya una sesión de oración pública y común, sino que cada delegación orará o reflexionará (¡habrá también participantes agnósticos!) en espacios separados en el convento de San Francisco, según sus creencias y tradiciones .

Por otra parte, como ya se ha indicado, Benedicto XVI desea que los no creyentes, tanto agnósticos como ateos, formen parte del acontecimiento, implicándoles en la búsqueda de la verdad y de la paz. Por consiguiente,  Asís 2011 será todavía una reunión inter-religiosa, pero la envergadura del encuentro será mayor a fin de incluir personas de buena voluntad, aunque no sean religiosas . De esta forma el tema se expande y la audiencia se amplía.

El día incluirá varias sesiones con discursos breves pronunciados por distintos participantes y concluirá con un corto peregrinaje por las calles de Asís conducido por el Papa. Esto representará un compromiso final para la paz que será simbolizado por un encendido de velas y un tiempo dedicado a la meditación delante de la tumba de San Francisco. En cuanto a las otras sesiones, el programa será clausurado por el Papa, que es el convocante, el anfitrión y el actor principal de este día. Las palabras, el lenguaje, los gestos, los actos y los símbolos reflejan la riqueza del sistema católico para concebir y aplicar encuentros inter-religiosos que conservan la centralidad de la institución CR.

 ¿CONTINUIDAD, DISCONTINUIDAD O CATOLICIDAD?
 ¿Será Asís 2011 distinto de su precedente en 1986? Es probable que las medidas que ha tomado Benedicto XVI eviten las prácticas abiertamente sincretistas que caracterizaron el primer evento. Lo cierto es que se emplearán muchas palabras para dejar claro que cada participante conserva su propia identidad religiosa con el fin de evitar malentendidos.

A pesar de todo, la beatificación de Juan Pablo II (celebrada el 1 de Mayo de este año) instituirá el contexto emocional del acto 2011, y se subrayarán los principales puntos de continuidad entre 1986 y 2011.  El “espíritu de Asís”, con su enunciado “lo que nos une es superior a lo que nos divide”, prevalecerá, especialmente para los medios de comunicación y la opinión pública , y por tanto, habrá poco espacio para el cambio en la forma en que mucha gente perciba este evento.

 El “espíritu de Asís” posiblemente se reafirmará como la única manera de avanzar en cuanto a las relaciones inter-religiosas se refiere , o sea, dejar a un lado las diferencias, celebrar la unidad, buscar juntos la verdad, apreciar las diferentes perspectivas sobre la verdad, o acogerse mutuamente como “hermanos y hermanas””. Este parece ser el “mensaje” de Asís.

Por consiguiente, Asís 2011 estará tanto en continuidad como en discontinuidad con Asís 1986, pero  la combinación global entre 1986 y 2011 será la extendida catolicidad del catolicismo romano, esto es, su habilidad para pensar y actuar en términos globales a la vez que se queda con sus peculiaridades, su destreza para aglutinar gente de todos los orígenes sin que pierdan su perfil, y su ingenio para estar en el centro del escenario en las relaciones entre las religiones y el mundo moderno .

 El objetivo de fomentar la paz y la justicia en el mundo es bueno y urgente. Pero con todo, ¿es la plegaria inter-religiosa (cualquiera que sea la forma en que se lleve a cabo) una opción bíblicamente viable? ¿Es la inclinación universalista religiosa la única manera de tratar con las distintas tradiciones religiosas? ¿Son los acontecimientos tipo Asís la mejor forma garantizada bíblicamente para promover la paz y la justicia? La iglesia católico romana puede responder “sí” a las tres preguntas. ¿Y los evangélicos?

 Traducción: Rosa Gubianas

Autores: Leonardo de Chirico

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