Archivos para noviembre, 2011

Lutero ante el cardenal Cayetano

Publicado: noviembre 29, 2011 en Historia, Iglesia, Luteranismo

César  Vidal Manzanares
La Reforma indispensable (26)
Lutero ante el cardenal Cayetano
El 12 de octubre, Lutero fue introducido ante el cardenal Cayetano.

 

Cayetano no era un hombre carente de virtudes. A su condición de erudito, se sumaba el hecho de que no estaba contaminado por los comportamientos corruptos de no pocos de sus compañeros y de que además se mostraba crítico con el comportamiento de los otros dominicos. De hecho, Lutero reconocería siempre que se había comportado cortésmente con él. Sin embargo, Cayetano era también un curialista convencido y, bajo ningún concepto, iba a aceptar la idea de discutir los temas en cuestión con Lutero o incluso la de acercarse al problema desde una perspectiva meramente pastoral. Llegados al punto en que se encontraban, la única salida era el reconocimiento total de la autoridad papal y la sumisión absoluta a la misma.
Nada más iniciarse la entrevista, el agustino se disculpó inmediatamente por cualquier temeridad de la que pudiera ser culpable y expresó su disposición a reconsiderar sus opiniones.
Cayetano manifestó su agrado al escuchar aquellas palabras e, inmediatamente, planteó a Lutero un ultimátum. De acuerdo con la orden que había recibido del papa, le exigió que se retractara y prometiera que no volvería a plantear cuestiones que perturbaran la paz de la iglesia. Lutero solicitó ver entonces las órdenes del papa, pero Cayetano le indicó que no existía esa posibilidad. El agustino indicó entonces que no había realizado todo el camino desde Wittenberg para que se le dijera que tenía que retractarse y guardar silencio y preguntó cuáles eran sus errores.
Cayetano no tenía la menor intención de entrar en discusiones con el agustino, pero condescendió a darle dos ejemplos. El primero era el punto de vista de Lutero sobre el tesoro de los méritos que aparecía en la Tesis 58 y el segundo, su opinión sobre el sacramento de la penitencia recogida en la Tesis 7. El primero chocaba con la Bula Unigenitus del papa Clemente VI (1343) que afirmaba que Cristo había adquirido para la iglesia un tesoro infinito, al cual la Virgen y los santos habían sumado sus contribuciones, y que había sido entregado a Pedro y a sus sucesores para beneficio de los fieles. La segunda resultaba, a juicio de Cayetano, totalmente novedosa y errónea al exigir la fe para la eficacia de la absolución en el sacramento de la penitencia.
Posiblemente para las personas del s. XXI, las referencias de Cayetano resulten un tanto distantes. Sin embargo, el cardenal había apuntado a dos aspectos esenciales de la crítica llevada a cabo por Lutero al apuntalar la base de las indulgencia y cargar contra la justificación por la fe. Su error estaba en pensar que Lutero, un profesor de Teología bíblica a fin de cuentas, iba a encontrar convincentes unos argumentos basados única y exclusivamente en la autoridad eclesiástica, autoridad, dicho sea de paso, que se había expresado al respecto, tan sólo un siglo y medio antes. La respuesta de Lutero – y no puede sorprender a nadie – fue que la exposición sobre el tesoro de los méritos era una grave distorsión de lo que enseñaba la Biblia.
Al argumento de Lutero, respondió Cayetano señalando que el poder del papa era absoluto e inerrante y que se encontraba por encima tanto de la Escritura como del concilio. Como era de esperar, Lutero se opuso a ese punto de vista – que, dicho sea de paso, a la sazón era discutido y que es dudoso que sostuviera hoy en día algún católico instruido – y citó en apoyo suyo a la universidad de París.
Con todo, fue la segunda cuestión la que provocó una mayor desilusión en Lutero. El cardenal se aferró al punto de vista propio del tomismo en el sentido de afirmar la eficacia de la gracia sacramental e insistió en que tenía base en las Escrituras. La respuesta de Lutero fue sólidamente bíblica y consistió en apuntar a la doctrina de la justificación por la fe tal y como aparecía en las Escrituras. Había enseñado sobre las cartas paulinas a los Romanos y a los Gálatas durante años y, lógicamente, conocía el tema a la perfección. Por eso mismo, haciéndose eco de pasajes como Gálatas 1, 6-9, también pudo insistir en que negar esa doctrina equivalía a negar la obra de Cristo. Como era de esperar, la reunión terminó en un punto muerto.
Al día siguiente, 13 de octubre, Lutero apareció con una declaración escrita. En su redacción, le habían asesorado Staupitz, un notario y cuatro consejeros imperiales. El agustino aseguraba en el documento que ninguna de sus enseñanzas era contraria a la iglesia católica, pero que, si ése fuera el caso, estaba dispuesto a renunciar a ella. Insistía en que su preocupación había sido la verdad y que un proceso como el que se estaba llevando a cabo implicaba que se le escuchara y que aquellos que le acusaban de estar equivocado lo convencieran.  Insistía igualmente en que nada de lo que había enseñado era contrario a la escritura, los Padres, las decretales y la sólida razón, y en que creía que su teología era sólida, verdadera y católica. Aceptaba que el cardenal no le permitiera expresarse en un debate abierto contra las críticas que se le habían formulado, pero, en tal caso, estaba dispuesto a responder por escrito a las críticas del cardenal y en dejar que el juicio fuera sometido a las universidades de Basilea, Friburgo, Lovaina o París.
Las instrucciones recibidas por Cayetano no dejaban resquicio para aceptar las peticiones de Lutero y el cardenal volvió a insistir en que debía retractarse de manera incondicional, renunciando a cualquier plan que tuviera.
En ese momento, Lutero pidió permiso para poner por escrito sus posiciones porque la batalla de palabras del día anterior no los había llevado a ninguna parte. Cayetano estalló al escuchar la palabra “batalla” y le dijo que no estaba allí para discutir ni llevar a cabo ninguna batalla, sino para amonestarlo y si era posible reconciliarlo con el papa y con la iglesia. De nuevo, la situación había llegado a un punto muerto que salvó la intervención de Staupitz. El superior de Lutero suplicó al cardenal que accediera a recibir una declaración escrita de Lutero. Cayetano era reticente a semejante comportamiento, pero, a la espera de que todo pudiera concluir como esperaba, terminó por acceder.
Continuará

 

Autores:César Vidal Manzanares

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Un reino para los desheredados

Publicado: noviembre 29, 2011 en Misión Integral

Juan Simarro Fernández
Retazos del evangelio de Dios  a los pobres (XLVII)
Un reino para los desheredados“Venga a nosotros tu reino”. Texto completo en Mateo 6:9-15.

 

“Venga Tu Reino”. Es la segunda petición que se hace en el “Padre nuestro” , en la oración modelo que nos dejó Jesús. Es con Jesús que irrumpe en nuestra historia el Reino de Dios, que no es una referencia metahistórica al más allá, que no se concibe solamente como algo apocalíptico que tenemos que esperar, sino que Jesús nos deja claro que el Reino de Dios con sus valores, valores a los que tanto tiempo invertiría Jesús y tantas explicaciones y parábolas, “ya” está entre nosotros. Un reino de justicia para los desheredados del mundo.
Para comprender el Evangelio a los pobres es muy importante tener en cuenta este “ya” del Reino, el hecho de que los valores del Reino de los que Jesús habló ya están operativos y que a nosotros, como agentes de liberación del Reino, nos compete el sacar al mundo esos valores. “Venga a nosotros tu reino”  y habilita nuestras manos, nuestros pies y nuestra voz, para que podamos acercar ese tu reino a los pobres de la tierra. El Reino de Dios y su justicia.
Es verdad que lo que afirman los teólogos es cierto, que existe un “todavía no” , que el Reino de Dios llegará a su plenitud cuando ya no haya más penas, ni dolor, ni muerte, cuando pasen todas estas primeras cosas, pero, mientras tanto, tenemos la posibilidad, el mandato y la necesidad de actuar siguiendo los valores del Reino. Ellos dan sentido y nos urgen a la puesta en práctica del Evangelio de Dios a los pobres. ¡Venga tu Reino, Señor! Danos gracia y sabiduría para que nadie pueda detener el impulso de la extensión del Reino en medio de un mundo injusto.
¿Qué significa pedir a Dios que se acerque su Reino a nosotros?  La instauración del Reino fue el gran proyecto de Jesús en donde estaba englobado el Evangelio de Dios a los pobres. Jesús dedica a la instauración del Reino todas las también llamadas parábolas del Reino donde nos va dejando esas perlas que son los valores con los que hay que configurar el Reino, valores que no siempre son bien entendidos por los cristianos, valores que nos retan y que, muchas veces, nos inquietan por su radicalidad.
Los textos que ayudarán a la instauración del Reino, no son sólo las parábolas que dedica a este su proyecto favorito, sino muchos otros textos de los cuales algunos estamos comentando. Pedir que el Reino de Dios venga a nosotros, significa que sus valores se hagan operativos en el mundo . Seríamos inconsecuentes si orásemos pidiendo que el Reino de Dios venga a nosotros y luego pasáramos de largo sobre las enseñanzas de Jesús y de los valores propios del Reino. Seríamos necios y mutilaríamos el Evangelio si rogáramos que el Reino de Dios venga y luego pasáramos de largo, de forma inmisericorde, de los injustamente tratados, de los pobres de la tierra. No sólo estaríamos dando la espalda al Evangelio a los pobres, sino a Jesús mismo. Seríamos peor que los impíos.
¿Qué pedimos cuando rogamos que el Reino de Dios se acerque a nosotros, al mundo, a los lugares de conflicto, entre los desheredados de la historia? Estamos pidiendo que los valores marginantes del mundo, los valores injustos, los valores que empobrecen y marginan a más de media humanidad, sean vencidos con los valores que nosotros tenemos que sacar al mundo, los valores del Evangelio que son contravalores y contracultura en relación con los valores mundanos que muchas veces consideramos como buenos.
Así, pues, los valores del Reino, están reñidos con el hecho de que los cristianos y, en su caso, la iglesia, rindan pleitesía a los que más tienen, a los que están instalados en las riquezas de este mundo, están reñidos con los valores que ven la riqueza como prestigio, así como el enriquecerse y llenarse de sabiduría humana llena de contravalores, como el tener, el comer, el beber… como fundamentos del disfrute de la vida .
Cuando decimos “venga tu reino”  nos estamos comprometiendo con la justicia, con el Reino de Dios y su justicia . Nos estamos comprometiendo con los débiles del mundo, con el contravalor bíblico de que los últimos pasen a ser los primeros, con el hecho de saber que muchos primeros van a ser postreros. Nos estamos comprometiendo con los valores que Jesús nos deja en aquella historia de los trabajadores que nadie quería contratar por ser los más débiles. El Padre nuestro contrata, aunque sea a última hora, pero haciendo una justicia preñada de misericordia: a estos últimos les paga igual que a los fuertes y, además, los primeros. Los valores del Reino son Evangelio de Dios a los pobres de la tierra.
Cuando decimos “venga tu reino” , cuando oramos así, nos estamos comprometiendo con Jesús en la invitación a los pobres al banquete del Reino, la invitación a los lisiados, marginados y empobrecidos del mundo… con los excluidos de la tierra. Nos estamos comprometiendo con valores que para el mundo son locura. Si horas con sinceridad esta oración modelo, te estás exponiendo a que te cuenten entre los locos de esta tierra, pero una locura que para Dios es sabiduría.
Si oramos o deseamos que esta frase se haga realidad, estamos haciendo contracultura  y, de alguna manera, nos obligamos a denunciar la insolidaridad del mundo que impide que se hagan realidad estos valores en el mundo, un mundo insolidarios e injusto en donde muchos oran o rezan el “Padre nuestro”  de forma insolidaria mientras oprimen a sus trabajadores, acumulan o practican el pecado de omisión de la ayuda, intentando burlar así a Dios y siendo inmisericordes con los hombres. Estos no deberían orar nunca con la invocación “Padre nuestro” . Que se busquen sus propios rituales religiosos.
Al pedir “venga tu reino” , estamos clamando por solidaridad, amor y justicia en el mundo. Nos estamos disponiendo a seguir las líneas que Jesús marca en su Evangelio a los pobres. Nos estamos comprometiendo como agentes de liberación de los sufrientes del mundo. Si no quieres asumir estos retos, no ores nunca esta oración. Mejor que te calles y adores a tus propios ídolos, sean el dinero, el poder o el aparentar. El orar “venga tu reino”  obliga a vivir según los valores del Reino. Orar así y no vivir estos valores es hipocresía, una traición al Evangelio.
Desear que venga a nosotros el Reino de Dios, significa que estás alineándote o disponiéndote a seguir el Evangelio a los pobres. En última instancia estás pidiendo que en el mundo reine e amor y la paz, la justicia y la misericordia. Justicia y misericordia para con los despojados del mundo.
Señor, si no estamos dispuestos a cumplir con los valores del Reino, a comprometernos con el Evangelio a los pobres, que nuestros labios jamás pronuncien esta oración modelo que tú nos dejaste. Que sea como fuego a nuestros labios y como brasas a nuestro paladar.

Autores:Juan Simarro Fernández

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El poder en crisis de `Habemus Papam´

Publicado: noviembre 29, 2011 en Cine

 Joé de Segovia Barrón
El poder en crisis de `Habemus Papam´
Lejos de oponerse a la verdadera fe, es una película que ataca la falsa fe, que está en el fondo de tanta religión, psicología y moralismo

 

La Iglesia empieza a oscuras y termina muda en Habemus Papam. Frente al dogma de la infalibilidad del pontífice, Nanni Moretti nos presenta la humanidad profunda y dubitativa de alguien que se encuentra con una tarea que le sobrepasa. La sociedad vaticana sirve al director italiano de metáfora para hablar de la crisis de la responsabilidad en nuestra sociedad contemporánea. Es evidente que nos muestra un mundo carente de líderes y opciones integradoras, como observa Ángel Quintana en su interesante crítica de Cahiers du Cinema.
Si en su anterior película, El caimán (2006), Moretti se pregunta por qué alguien tan corrupto como Berlusconi puede guiar el destino de Italia, el cineasta ahora nos responde que es por la incapacidad de las personas para asumir su responsabilidad. Sus conclusiones son tan descorazonadoras como termina abruptamente cada una de sus películas. En medio de esta general incertidumbre, pone la mirada en una institución que, para él, representa las mayores certezas en un mundo cambiante. Su descubrimiento no puede ser más sorprendente: ni el Vaticano sabe ya qué hacer.
La mirada perdida del actor Michel Piccoli –como el recién elegido Papa– lo dice todo, tras sufrir un ataque de pánico justo antes de aparecer en el balcón de San Pedro para saludar a los fieles. No por casualidad, el personaje se llama Melville –como el autor de Moby Dick –, en referencia al personaje del cuento Barterbly, el escribiente , que dice siempre: “Preferiría no hacerlo”. Como el protagonista del relato, Melville rehúye toda responsabilidad. Es la ausencia de compromiso del “hombre sin atributos” que evita toda forma de posición respecto a la realidad que le rodea.
EL TEATRO VATICANO Melville se resiste –como Barterbly– a asumir cualquier gesto responsable. Como no se ve en el papel de nuevo pontífice, cae en una depresión, que hace que el Vaticano requiera los servicios de un psicoanalista –el propio Moretti–. Para esta especie de Woody Allen europeo, el psicoanálisis pretende llevar a cabo el mismo proceso de curación del interior humano que la religión. Sólo que lo que solía designar como alma, Freud lo convierte en inconsciente.
Es significativo que la primera vez que se le pida a Melville que se presente, se describe como un actor . Ya que desempeña un rol que no le pertenece, ni lo desea. Se le ha otorgado por una elección supuestamente divina, aunque le viene por unas votaciones –muy poco secretas, por cierto–, invitándole a representar un papel que él no ha elegido. Como el anterior Papa Juan Pablo II, Melville tiene la frustración de haber querido ser actor en su juventud, pero incorpora la religión a la sociedad del espectáculo.
El teatro gobierna una Iglesia llena de actores, grandes decorados, majestuosos disfraces y cuidados gestos de puesta en escena . Melville se encuentra con una compañía teatral, cuyo actor principal recita en pleno delirio el texto de la obra de Chejov, La Gaviota. Pero si el escritor ruso es capaz de convertir la vida en ficción,la iglesia se muestra incapaz de comprender la realidad. El Papa le dice a la segunda psicoanalista –interpretada por Margherita Buy– que su trabajo consiste en “hacer el actor”. Lo que siempre le “ha gustado mucho”, pero “ahora está cansado”.
UN MUNDO APARTE Quien espere encontrarse aquí con un ataque al Vaticano, sus escándalos económicos, tolerancia de la pedofilia, o peculiar política demográfica, se verá muy decepcionado. Porque no es eso lo que le interesa a Moretti. Tampoco es una película sobre la fe o la creencia religiosa –el autor tiene una educación católica, pero se declara como no creyente–. Evita toda parodia y caricatura, para lograr una empatía y comprensión por un mundo que contempla con una mezcla de respeto e ironía.
Como algunos saben, yo he sido recientemente huésped del Vaticano en una consulta de la comisión de teología de la Alianza Evangélica Mundial con el Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos. Son reuniones informativas, que ahora tenemos cada año en diferentes países del mundo, un pequeño grupo de doce personas –seis por cada lado, y uno de cada continente–, que me ha llevado a conocer bien a algunos monseñores y tratar con algún cardenal. Me ha sorprendido así descubrir un mundo que desconocía, y por el que no tengo particular simpatía, pero que sinceramente me esfuerzo en entender desde la humanidad que nos une –la fe es otra cosa–.
No creo que el Vaticano sea la amable residencia de la tercera edad que Moretti nos presenta, pero dentro de este avispero de intereses terrenales, hay también ancianos débiles y entrañables –como los que la película nos presenta–, ¡quién sabe si también repletos de dudas! Lo que contrasta con la rigidez del psicoanalista, que se declara “el mejor”, y dirige los juegos con autoridad, cuando no es capaz de resolver la situación. A pesar de ello este es un mundo alejado del presente, que resulta anacrónico porque se rige por una serie de rituales que convierten todo acto en un ejercicio teatral, cuando en este mundo “todo cambia” –como canta Mercedes Sosa en un momento clave de la película–.
INCERTIDUMBRE E IMPOTENCIA Cuando buscaba en Roma algunas películas italianas para llevarme a casa –que no estuvieran todavía en España en DVD–, encontré La misa ha terminado de Moretti. En esta obra de 1985, el director interpreta a un joven sacerdote  que se instala en una parroquia de la periferia romana. Su deseo es ayudar a solucionar los problemas de la sociedad. Al cabo de unos meses se da cuenta que es incapaz de resolver nada, porque su doctrina le impide comprender la realidad.
En esa época Moretti utiliza ya la Iglesia católica como metáfora. El sacerdote nos habla de la escisión entre la teoría y la práctica . Como en Palombella rossa (1989) –una película que sí estuvo publicada en VHS en España–, la crisis tiene que ver con el fracaso de la utopía frente a una sociedad que no puede ser domesticada. En esa ocasión era el waterpolo –el deporte favorito de Moretti–, el que le sirve para mostrar la pugna entre los diferentes sectores de la izquierda. Aquí opta por el voleibol, un juego que enfrenta a varios equipos que muestran lo poco universal de una iglesia católica, que tiene en Roma su centro –una contradicción en términos–.
¿De qué habla entonces Habemus Papam ? Está claro que del poder y la representación, la responsabilidad y la humildad. No hay duda que las grandes instituciones viven desconectadas del ciudadano de a píe . Basta pensar en las manifestaciones de indignados que piden más humanidad a sus dirigentes. Lo sorprendente sin embargo de esta historia, es el vacío en un lugar que todos deberían querer ocupar. Frente a la exigencia de superación constante, el culto al yo, la búsqueda de perfección, y el hambre de poder, Melville opta por el tiempo muerto, el triunfo del fracaso y la confesión de la impotencia.
LA VERDADERA FE Lejos de oponerse a la verdadera fe, esta es una película que ataca la falsa fe, que está en el fondo de tanta religión, psicología y moralismo: la fe en uno mismo . Si la iglesia tradicional pretende basar su fe en una tradición escrita en piedra, Moretti nos desvela que detrás no hay más que humo, aire y dudas. Es el sentido del recorrido que hace el Papa por la ciudad, cuando se escapa del Vaticano. Este personaje, que apenas habla, tiene dudas acerca de sí mismo y el mundo que le rodea.
“Hablar de nuestros propios límites –dice Moretti– es un acto de fortaleza”. En ese sentido su actitud no está lejos de la del apóstol Pablo que retrata la Segunda Carta a los Corintios.  En ella vemos a un hombre consciente de su debilidad, pero que confiesa: “cuando soy débil, entonces soy fuerte” ( 12:10 ). Porque en Cristo, mi debilidad es su fuerza. Su victoria está en la cruz.
Nuestro egocentrismo es tan profundo y brutalmente idólatra, que la cruz siempre será escándalo y locura para el mundo. Sin embargo, Cristo crucificado es poder y sabiduría de Dios ( 1 Co. 1:24 ). Las personas que aceptan este mensaje no son más sabias, dotadas, o seguras que otras. Ya que Dios ha elegido a personas insignificantes, ceros a la izquierda, para “deshacer lo que es” ( v. 28 ). ¿Por qué se complace en nuestra debilidad? “A fin de que nadie se jacte en su presencia” ( v. 29 ). Es así como rebaja y aplasta toda pretensión humana.
Es el triunfo de su Gracia. Por eso el Papa de Moretti está más cerca de Dios que muchos de sus predecesores. La cuestión es si confiamos en Cristo, en vez de en nosotros mismos.

 

Autores:José de Segovia Barrón

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Activistas gays boicotean la campaña navideña del Ejército de Salvación
Les acusan de homofobia, por su postura sobre la práctica homosexual, aunque ayudan a personas de la comunidad gay.

29 DE NOVIEMBRE DE 2011, EEUU

 

Los tradicionales cubiletes rojos del Ejército de Salvación que se colocan en la entrada de las tiendas durante la temporada de Navidad en Estados Unidos están alterando a algunos grupos gay. Activistas LGBT (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales) están convocando a un boicot de los donativos por lo que entienden como homofobia del Ejército de Salvación, debido a su postura sobre la práctica homosexual.
Bil Browning  escribiendo en el blog LGBQT en The Bilerico Project: “A medida que las vacaciones se acercan, el Ejército de Salvación se instala frente a las tiendas para recoger los donativos de los compradores. Si usted se preocupa por los derechos gay, esquivará su petición en favor de una caridad que no discrimina activamente a la comunidad LGBT. El Ejército de Salvación tiene un historial de discriminación activa contra gays y lesbianas”.
Mientras tanto, se ha creado una página de Facebook llamada “Boicot al Ejército de Salvación” que ahora tiene más de 2.000 seguidores. La descripción de la página dice: “El Ejército de Salvación no es sólo una obra de caridad, sino una iglesia evangélica promoviendo el cristianismo conservador y la política anti-gay.”
RESPUESTA DEL EJÉRCITO DE SALVACIÓN El mayor George Hood, secretario de relaciones públicas para EEUU del Ejército de Salvación, respondió a las acusaciones de los grupos LGBT sobre discriminación. Dijo que el desacuerdo entre el Ejército de Salvación y grupos de activistas gay se centra en cuestiones teológicas pero no de discriminación.
“El Ejército de Salvación y la comunidad gay nunca van a llegar a un acuerdo sobre el tema”, dijo Hood el pasado lunes. Afirmó que el Ejército de Salvación no va a cambiar sus creencias acerca de temas teológicos de la misma forma que los grupos gay tampoco van a cambiar sus puntos de vista.
Para conocer la postura del Ejército de Salvación sobre la práctica homosexual basta visitar su página web . En ella explica que como institución tienen una visión positiva de la sexualidad humana pero dentro del matrimonio heterosexual: “La intimidad sexual se entiende como un don de Dios para ser disfrutado dentro del contexto del matrimonio heterosexual. Sin embargo, desde el punto de vista cristiano, las relaciones sexuales íntimas no son indispensables para una vida sana, plena y rica. Aparte del matrimonio, la norma bíblica es el celibato.”
Pero aunque el Ejército de Salvación, como iglesia, tiene claras sus ideas teológicas sobre las relaciones homosexuales, su objetivo principal como se describe en su declaración de misión es la de “predicar el evangelio de Jesucristo y satisfacer las necesidades humanas en Su nombre sin discriminación” de ningún tpo, incluida la orientación sexual de la persona..
Hood señaló que los grupos LGBT han boicoteado las campañas navideñas de recogida de ofrendas en los últimos años, pero no han tenido un impacto negativo en ninguno de los años anteriores, sino al contrario . Dijo que en los últimos dos o tres años, la organización realmente rompió todos los récords durante su campaña navideña. El año pasado, a pesar de la crisis económica el Ejército de Salvación recaudó $142 millones de dólares, que “fue un 5 por ciento de incremento respecto al año anterior.”
Al final, dijo Hood, lo lamentable es que cuando hay un boicot no es el Ejército de Salvación el que se verá afectado, sino “la gente que servimos y ayudamos”, entre ellos muchas personas de la comunidad gay.“Si las personas se niegan a dar, son los pobres y los necesitados los que sufren.”

 

Fuentes:  The Christian Post

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What Good Thing Must I Do?

Publicado: noviembre 29, 2011 en 3DM Discipulado, Teología

by Ben Sternke

Post image for What Good Thing Must I Do? Matthew 19:26-30 tells the story of a wealthy young man who approached Jesus with a question: “What good thing must I do to get eternal life?” This was not a question about how to go to heaven when he died, it was about how to enter into an ‘eternal kind of life’ here and now. A qualitative experience rather than a quantitative commodity. He had a sense that Jesus had something he was missing, and he wanted to get it.

We often think the young man was misguided to think he could do a “good thing” and get eternal life. Isn’t it “by grace, not works,” after all? But, perhaps surprisingly to us, Jesus answered him fairly straightforwardly: “If you want to enter life, keep the commandments.”

“All these I have kept,” the man replied. “What do I still lack?”

Jesus answered, “If you want to be perfect, go, sell your possessions and give to the poor, and you will have treasure in heaven. Then come, follow me.”

When the young man heard this, he went away sad, because he had great wealth.

It’s interesting to me that Jesus didn’t try to correct his assumption that there was a “good thing” he needed to do to get eternal life. He didn’t say anything like what evangelicals would expect: “Accept me into your heart,” or “Admit you’re a sinner and you need a savior,” or “Say this prayer and your sins will be forgiven.”

No, Jesus simply tells him the “good thing” he needs to do if he really wants to really start living: Sell your possessions and follow me. The “good thing” this young man needed to do was follow Jesus, but his possessions were holding him back. The young man’s wealth was his master, and so to begin following Jesus as his new master, he had to get rid of the old one. “Ditch the wealth and follow me,” Jesus said, “and I’ll teach you how to live abundantly in God’s kingdom.” Best. Internship Opportunity. Ever.

Sadly, the young man turned Jesus down, but don’t miss the fact that, in the end, Jesus did tell him what “good thing” he had to do to start living life in God’s kingdom. It’s the same “good thing” all of us must do: follow Jesus as a disciple. There is simply no other way to “get eternal life.”

How do we do this? The same way Jesus tells people to do it in the Gospels. We have to:

  1. Die.Give up my quest to get what I want. This is what the cross means: the end of my old life. “Whoever does not carry their cross cannot follow me” (Luke 14:27).
  2. Prioritize discipleship.Following Jesus must become the most important pursuit of my life. “If anyone comes to me and does not hate father and mother, wife and children, brothers and sisters—yes, even their own life—such a person cannot be my disciple” (Luke 14:26).
  3. Put his teaching into practice. I must actually do what Jesus said, not just agree with him. “Why do you call me, ‘Lord, Lord’ and do not do what I say?” (Luke 6:46).

That’s the “good thing” we do that leads to eternal life. And while the cost can seem steep, the payoff is immeasurably greater. Simply put: discipleship to Jesus is the best opportunity you’ll ever get as a human being. And it’s definitely a “good thing” that you do.

 

 

Why corporate church won’t work

Publicado: noviembre 29, 2011 en 3DM Discipulado

Mike Breen

 

The past few weeks I’ve been working with the 3DM Content Team on material for our new book on how to multiply missional leaders (coming out in April, 2012). I wanted to share a little preview of some of the things we’ve been discussing.

You see, I am absolutely convinced that 100 years from now, many books will be written on the phenomenon that is the late 20th Century/early 21st Century American church. And I am fairly certain that it will be with large degree of amazement/laughter that people, in reading about it, will say to each other: “You must be joking! Seriously???! People actually thought it was a good idea to structure the Church as if it were a business? Honestly?!”

Perhaps we don’t have the perspective necessary to see how funny or strange this really is, but I promise you, if you run your church like a business, it’ll never be a family and families are what have changed the world. Bill Hybels was right about the local church (as the Body of Jesus) being the hope of the world…just not as we are currently seeing it.

Efficiency has replaced effectiveness. Many churches are organizationally efficient, but we aren’t affecting the lives of people the way in which Jesus imagined a family would do.

We’ve created a corporate America-like church, somehow buying into a false dichotomy between a Leadership Culture which produces leaders and a Discipleship Culture that produces disciples. Here’s what I mean: In American businesses, it’s about moving people from A to B, but has nothing to do with making people. We have one guy with the vision and a culture of volunteerism to help that one guy get his vision accomplished. It’s the genius with a 1000 helpers. So while churches may claim to have “leadership development programs,” what they really have are “volunteer pipelines” that are run by managers, not leaders.

In doing so, we run the campus, but don’t expand the Kingdom. We’re keeping the machine of the church running (which, much to some people’s chagrine, I think is needed if done in a lightweight/low maintenance kind of way), but doing practically nothing to expand the Kingdom.

This is what we’ve created:

Clearly there isn’t quite the black and white dichotomy as this matrix illustrates, but I still think it serves the point. Often we have churches that are great at making disciples, but not terribly effective at mobilizing these people into God’s mission in the world (yes, I’m overgeneralizing). Or, on the other side, we have churches that are great at moving people to do things, but are pretty poor at making disciples, creating a culture of volunteerism, implemented and run by managers of the leader.

What we need is a way of making and moving people so that as we make disciples, we release them into their destiny of pushing into new Kingdom-frontier.

Corporate church doesn’t do this. Strictly organic church doesn’t do this. I would argue that in the whole of church history, there is one thing that does this, but is largely lost to us in Western culture.

EXTENDED FAMILY.

The Oikos.

A group of people, blood-and-non-blood, about the size of an extended family, on mission together, often times networked with other extended families.

Why the extended family?

  • Because it’s small enough to care, but large enough to dare.
  • Everyone gets to play.
  • Sociologically, people locate their identity within the extended family size (known as the Social Space). We’re hardwired for it.
  • To function well, it’s a beautiful combination of both the organic and the organized
  • It’s the perfect training ground for future leaders

I believe, with everything in me, that until we embrace this reality, we will continue to struggle to be the fully functioning Body of Jesus.

Why might this be so difficult for overachieving Americans?

Because as J.S. Bryan has said, Many men can build a fortune, but few men can build a family.

My next 4 posts will be about building this kind of family at the center of everything that you’re doing.


Mike Breen

 

Sabbatical can do funny things to people, can’t it? I’ve returned from mine and there are many things that I feel the Lord is bringing to the front of my mind (one of which I will begin a blog series on next week). But one of those things is simply wondering, as a Futurist, what the next 10 years of the American church will look like?

We’re seeing many things right now as we survey the landscape of the church:

  • The explosion and continued growth of the mega-church, particularly with multi-site churches
  •  The church seems to be getting smaller and larger. Either decline or stagnation or rapid growth in larger churches with very little in between (interestingly, we’re seeing this happen economically for Americans as well).
  • Increased polarization of theological pockets within the BIG “C” Church
  • Increased outworking of social justice
  • Church budgets in crisis and churches starting to explore alternative revenue streams and economic engines
  • Missional emphasis that, at least in my view, may already be wearing out as a fad and not as a way of life
  • I’m noticing an uptick of interest in the discipleship conversation. I wonder where that will go?
  • Continued assault on the nuclear family without the recognition that the extended family is actually the answer
  • Huge drop in attendance for Gen X and Gen Y
  • Rise in charismatic expressions (i.e. fastest growing segment of the American church right now)

That’s a very quick, snapshot overview of where we are today. There’s a lot of good in that and some things that aren’t so good.

Here’s my question to you: Where do you think the American church will be in 10 years? 

What will be happening? What will it look like? What worries you? Excites you? Where do you see it going? Where is God already moving and where do you think it’s leading?

The crisis in our seminaries

Publicado: noviembre 28, 2011 en 3DM Discipulado, Sociedad

Doug Paul

Post image for The crisis in our seminaries

One of the really exciting things I get to do as the Content Director for 3DM is work with Mike on leading out initiatives on problems that many people see facing the Western church, start some discussion and actually do something about it. About a year ago, I met with a guy named JR Rozko, someone I’d met once or twice, but someone who since that fortuitous meeting has become a very good friend. We grabbed some coffee as he was in Richmond, talked a bit about our church, what he was up to in Chicago, etc. Eventually, our conversation drifted towards theological education…and the seeds of that conversation has led to some pretty amazing things as 3DM, TOM, Northern Seminary and other future partners are all in on this ongoing conversation. (All that to say…it never ceases to amaze me how something as small as one conversation can lead to something quite significant).

Here’s our schtick:

Undoubtedly there is a crisis facing the institutions that train our leaders for work in the church. Students leave seminary with crippling amounts of debt, leave feeling unprepared to lead the people of God in discipleship and mission in an increasingly post-Christian world and a staggering number of them will have left the ministry entirely within 5 years. And that’s just the tip of the iceberg.

However, the predominant thought is that because we’re shifting from Christendom to post-Christendom, our seminaries simply need to adjust to that cultural change and do a better job making seminary more affordable and accessible (which they definitely do) and probably change some learning styles (this is a gross-oversimplification, but these are probably the biggest ideas on their part). But what if there is something much bigger happening that we’re not seeing? What if we are missing the forest for the trees? What if we are the ones who created the crisis we’re in and not a shifting culture we must catch up to?

3DM and The Order of Mission are launching an initiative exploring some of these questions and offering a couple of preliminary steps forward (I say preliminary because it is impossible for one or two entities to fix all that ails the world of theological education, it will take a movement of various entities). We have written a formal whitepaper on this subject as well as a video to spark this much needed discussion.

Both can be viewed at: TheFutureofTheologicalEducation.com.

But here is the video that’s kicking it all off! Feel free to embed it anywhere you’d like to push the conversation out.

http://dougpaulblog.com


by BEN STERNKE

Post image for Why We Celebrate the Christian CalendarToday is the first Sunday of Advent, which is New Year’s Day for the Church. Today is when we start telling the story again, the story of how Jesus Christ fulfilled the story of Israel in his life, death, resurrection, and ascension, and how we now live with him by the Spirit and await his final return.Every year we tell the story again, basically because we need to immerse ourselves in it, because it is the true story of the world. It is the report of what God is doing in the world to redeem and restore all things, the proclamation of how God was in Christ, reconciling the world to himself.

We immerse ourselves in this story every year because our identities come from the stories we tell and the rituals we participate in. We immerse ourselves in this story because our culture loudly proclaims quite a few alternative stories that vie to tell us who we are, and thus claim our allegiance. Some of those stories (from McKnight’s The King Jesus Gospel):

  • Individualism — the story that “I” am the center of the universe
  • Consumerism — the story that I am what I own
  • Nationalism — the story that my nation is God’s nation
  • Moral relativism — the story that we can’t know what is universally good
  • Scientific naturalism — the story that all that matters is matter
  • New Age — the story that we are gods
  • Postmodern tribalism — the story that all that matters is what my small group thinks
  • Salvation by therapy — the story that I can come to my full human potential through inner exploration

We combat these competing ideologies by immersing ourselves in the True Story, which is another name for the gospel of Jesus Christ. This is why it matters what holidays we celebrate, and how we celebrate them. Our very identities are stake, because we live by the stories we tell ourselves. Thus it is actually a matter of life and death.

There’s nothing magical about celebrating the church year. There are plenty of lifeless churches that commemorate Advent “faithfully” (i.e. read the right Scriptures, fly the right colors, stick to the right themes). But the church year is essentially organizing time around the gospel story, which seems like a great idea to me, because the alternative to organizing time around the life of Christ is to organize it around something else, like when it’s time to shop, which is a disastrous way to live.

So may you immerse ourselves in the True Story once again, and have a blessed Advent! Come, Lord Jesus!

http://bensternke.com

La Aparición de la Gracia de Dios

Publicado: noviembre 28, 2011 en Teología

Por Gerardo A. Alfaro|Columnista Invitado de Christian Post

Image Detail

Salimos de Noviembre, mes de acción de gracias a Dios y entramos a Diciembre, mes en el que celebramos la mayor manifestación de la gracia de Dios. Ninguna otra gracia se compara con la gracia que se muestra en la venida del Señor Jesús. Tan grande es esta gracia que la Escritura habla de la aparición de la gracia de Dios, como si todas las otras manifestaciones de la gracia divina fueran insignificantes cuando se comparan con esta

O quizá la razón sea que como el famoso teólogo alemán Wolfhart Pannenberg escribió hace varios años en su Introducción a la Teología Sistemática, la misma existencia del universo encuentra justificación teológica en la existencia del Hijo de Dios. Que Dios sea un Dios que se deleita en darse a otro es algo que aprendemos desde la misma doctrina de la Trinidad. Le es propio a Dios el darse y reflejarse en el otro. Ese otro es principalmente el Hijo, y a través del Hijo, el universo. Todas las gracias con las que el universo está saturado provienen de Dios a través del Hijo.

La carta del apóstol Pablo a Tito en el capítulo 3:1-8 nos menciona tres de las gracias o regalos que vienen subsumidas en “la Gracia” de Dios.

El Primer regalo: Nos recuerda…

La aparición de la Gracia de Dios en Cristo nos recuerda que debemos dejar de ser quienes éramos y convertirnos en hijos obedientes y amables (3:1-3).

El pasaje comienza con un “recuérdales.” Los creyentes debemos recordar algo. Ese algo es un tipo de conducta que debe abandonarse y otro que debe seguirse. La lógica del pasaje se encuentra en que los creyentes son llamados a dejar de hacer algo y hacer en su lugar otra cosa en virtud de que la Gracia de Dios ha aparecido.

Existen 10 cosas que debemos recordar para abandonar y que describen lo que éramos en otro tiempo. Éramos (note el plural, todos incluso a Pablo) difamadores, pendencieros, insensatos, rebeldes, extraviados (con la idea de ser engañados), esclavos de pasiones, llenos de malicia, envidia, éramos aborrecibles, y nos aborrecíamos mutuamente! Qué lista!! Y algunos se atreven a decir que el hombre es bueno en su anterior! Las Escrituras son de otra opinión.

En su lugar estos tres versos nos invitan también a tres cosas. Debemos ser obedientes, estar dispuestos a hacer el bien, y debemos ser mansos. No son muchas cosas, pero son virtudes centrales que la aparición de Jesús nos recuerda a imitar. Gran parte de los vicios a abandonar serían fácilmente superados si estuviéramos dispuestos a recordar la necesidad de obedecer, hacer el bien y ser humildes, todas ellas virtudes claramente demostradas en la encarnación de la gracia de Dios. El bebé del pesebre nos recuerda cuanta importancia tiene para Dios la obediencia, la humildad, y la disponibilidad para hacer el bien.

Por supuesto, dejar aquello y hacer esto no es algo que los hombres pudieran hacer por sí mismos. La gracia de Dios debería darnos otro regalo para que tal cambio sucediera…

El Segundo Regalo: Nos salva…

De acuerdo con el pasaje la aparición de la Gracia de Dios en Jesucristo ha hecho otra cosa. También nos ha salvado, lavándonos y regenerándonos por el Espíritu Santo (3:4-6). Al llegar a este punto debemos preguntarnos ¿qué es esta gracia? La carta ocupa tres palabras relacionadas para hablar de la gracia. En el capítulo 2:11 se habla de la gracia (χάρις) de Dios. Aquí en el capítulo 3 se habla de la bondad ( χρηστότης) y de la filantropía (φιλανθρωπία) de Dios. Recibir gracia es recibir un favor que no merezco, pero que además no puedo alcanzar por mí mismo. No se nos debería olvidar que eso es exactamente lo que sucede con la venida de Jesús. La bondad de Dios aparece en medio de nosotros los malos. Esto que aparece no soló es bondad no merecida, es también inalcanzable. Si Dios no baja, nosotros no podríamos subir!! Se evidencia así al mayor filántropo de la historia: Dios.

Pero, además, ¿a qúe gracia de Dios en particular se refiere este pasaje? No hay duda. No se trata de tantos otros favores, sino de uno en particular. El aspecto verbal ocupado (aoristo) tanto en el verbo “se manifestó” (4) como en el “nos salvó” (5) apuntan a una acción que sucedió una vez en definitiva. Esta ocasión no es otra sino la aparición de Jesús nuestro Salvador (6). La aparición y venida de Jesús es la gracia de Dios en la cual encontramos salvación y liberación de todos aquellos vicios mencionados arriba.

¿Cómo? Dios dice aquí que no nos ha salvado debido a nuestras buenas y justas obras (¿cuáles?). Dice también que en su lugar nos salvó porque derramó en nosotros el Espíritu Santo quien nos ha lavado (λουτροῦ), nos ha recreado (παλινγενεσίας) y nos hecho de nuevo (ἀνακαινώσεως)!

¡Qué bendición es esta que todo este paquetazo nos viene dado a través de (διὰ) Jesús, y nos ha venido abundantemente!. El Espíritu Santo con todas sus bendiciones no sólo es enviado por Jesús como puede aprenderse en otros pasajes del Nuevo Testamento, sino que, de acuerdo al presente pasaje, es “a través” de Jesús que el Espíritu y su obra de salvación llega. Es en el niño de Belén que el Espíritu se encuentra y él se lo da a todos aquellos que se encuentran en él.

Tercer Regalo: Nos asegura…

Finalmente, la aparición de la Gracia de Dios en Jesús nos asegura su justificación y la vida eterna (3:7-8).

La venida del Hijo de Dios en la carne es la forma más efectiva de asegurarnos que Dios está comprometido con nuestra salvación. No parece haber límites para esta gracia, pues incluso aquello que nos suena imposible, que Dios se haya hecho a sí mismo humano, se ha hecho. Qué seguridad más grande es esta, si Dios es con nosotros (Emmanuel), entonces, ¿quién contra nosotros? (Ro. 8).

En la carta a los Romanos, el apóstol Pablo habla de ese “dulce intercambio” que sucede entre Jesús y los hombres. Su justicia por nuestra injusticia. El toma lo nuestro y nos da lo suyo. Es que Dios y su Hijo nos han hecho parte de su justicia para que vivamos con el justo. Todos aquellos que creen en el niño de Belén que es el hombre de la cruz se les cuenta por justicia…

En el pasaje de Tito, simplemente se afirma que el hecho de que Jesús nos haya salvado, nos asegura nuestra justificación. Es decir, esa condición de estar libre de culpa delante de un juez, de Dios el juez, esa condición de poder vivir con conciencia tranquila, en la confianza de que en el futuro no habrá juicio sino vida eterna. Es esa misma condición la que nos lanza a una vida ocupada en buenas obras… porque le creemos a Dios (8).

Pablo le dice a Tito que insista en esto porque esta palabra es fiel (8). Es decir, se trata de una palabra verdadera, confiable, firme. Debe por lo mismo repetirse con firmeza pues es bueno y útil para los seres humanos.

Al final

Al terminar estas palabras la sensación de haber sido bendecidos con tantas cosas es abrumadora. Recibir la gracia de Dios en Jesús, es recibir un racimo de tantas otras bendiciones. Esa misma gracia de Dios, que es Jesús, nos recuerda a vivir obedientemente. También nos salva, lavándonos y recreándonos. Finalmente nos asegura para vivir ocupados en buenas obras de cara a la vida eterna. ¡No podemos pedir más!

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