Archivos para noviembre 14, 2011

Lutero, la Pelicula

Publicado: noviembre 14, 2011 en Cine

Jesus Adrian Romero unplugged (completo)

Publicado: noviembre 14, 2011 en Música

El desafío de los nativos digitales (1)

Publicado: noviembre 14, 2011 en Sociedad

Israel Martorell

Toda generación es marcada, especialmente durante la adolescencia, por acontecimientos históricos que forman su identidad. La época de la posguerra afectó a nuestros abuelos o bisabuelos, los acontecimientos sociales de los años 60 y 70 produjeron la Generación del Baby Boom, la crisis económica de los 80 marcó a la Generación X y su visión negativa de la sociedad, su desencanto con el mundo moderno y su apertura a lo que se ha llamado la filosofía posmoderna.

Esta nueva generación está marcada por un hito sin precedentes en la historia y que está cambiando y cambiará la sociedad en todo su conjunto: Internet y las nuevas tecnologías de comunicación (TICs). Se considera que pertenecen a esta generación todos los nacidos a partir de 1988, podemos decir que son los nativos digitales.

La juventud de hoy en día crece en un mundo formado por una sociedad de la información comercializada en todo momento. Los cambios sociales son tan enormes que incluso teniendo entre 35 ó 40 años apenas la reconocemos. La sociedad de la información funciona las 24 horas del día y los 7 días a la semana. La era Internet dice que la información es anywhere, anytime, anyplace (por todas partes, en cualquier lugar y en cualquier momento). Las consecuencias de este acceso a la información son significativas y muchas veces muy difíciles de asumir por los adultos. Estamos ante el final de los monopolios del conocimiento: hay tanta información que ya nadie puede erigirse en portador único de la verdad, como ocurría antes. De este modo, varía el papel de los medios de comunicación (lo que antes se encontraba en un libro o en un periódico era verdad, ahora ya no) y de las autoridades (gobierno, compañías, profesores, iglesia), que pasan de ser autoridades del saber a convertirse en una fuente más del conocimiento.

Ser creíbles en un mundo cambiante

Marcos Zapata, pastor y conferenciante, en una reciente conferencia habla de la necesidad de que las iglesias sean “estructuras de credibilidad”. Para ello necesitamos ser capaces de adelantarnos al conjunto de la sociedad con el objetivo de ofrecer soluciones auténticas. Hoy la identidad está basada en la experiencia, no sólo en las ideas. Así que somos llamados a vivir un evangelio sin máscaras, más genuino, más auténtico.

Jóvenes que han vivido en prosperidad

La gran mayoría de los jóvenes crecen en niveles de prosperidad que ven incrementarse. En teoría, éste debería darles mucha más confianza en un futuro mejor, sin embargo, el paro juvenil con índices muy altos en España, hace que los jóvenes vean el futuro con incertidumbre. Lo que sí es cierto es que tienen muchas más posibilidades de elegir que antes y se han convertido en consumidores muy críticos. La sociedad de consumo es un auténtico enemigo para el mensaje del evangelio. La publicidad está en todas partes. Según diversos estudios, una persona recibe de media cerca de 3.000 impactos publicitarios diarios. Esto quiere decir que nuestro mensaje tiene ¡mucha competencia!

La prosperidad ha permitido, además, la adquisición masiva de nuevas tecnologías desde la más tierna infancia y su renovación constante. La gente ha colocado a la tecnología como la “nueva ciencia” que hay que apoyar para resolver nuestros problemas futuros.

“Los jóvenes no aceptan ningún sistema que no esté orientado a descubrir la verdad por encima de todo o que no sea compatible con acciones rápidas y orientadas al resultado. Pero eso no significa que no deseen intercambiar su opinión con nosotros sobre temas diferentes, siempre y cuando se los escuche y se los tome en serio”.

Generación Einstein. Jeroen Boschma. Generación 2000. 2006.

La nueva generación escucha con entusiasmo y aprecio a aquellos que hacen lo que dicen y son como dicen ser. La autenticidad y la sinceridad son valores en alza. Consideran que ciertas formas sociales son vacías y hasta hipócritas. Aspiran a una mayor solidaridad con las clases y los países menos favorecidos, sin desigualdades. Quieren prácticas religiosas con sentido más profundo y sin tantos formulismos.

Escuela y aprendizaje: de un enfoque lineal a otro lateral

Pero sin duda el cambio más importante que se está dando y que más quebraderos de cabeza y opiniones enfrentadas produce es el cambio en la educación, en la forma que tienen de aprender y adquirir conocimiento los adolescentes de hoy. La enseñanza tradicional atraviesa uno de sus momentos más difíciles. Cada vez hay más problemas de motivación, alumnos que abandonan demasiado pronto los estudios, falta de orden, incidentes cada vez más graves. Los profesores no motivan y hay un resurgir de la llamada “nueva educación” (aunque sus inicios son de finales del siglo XIX). Sus postulados principales suponen la modificación de la didáctica para que no esté basada en la oferta, sino en la demanda. Se aprende mejor si se tiene necesidad de saber. La curiosidad invita al aprendizaje automático. Los nuevos conocimientos se construyen a partir de los anteriores o recombinándolos. Es la idea de pasar de una enseñanza pasiva a una activa, de un modelo deductivo a uno inductivo, del papel de profesor al de guía. El contenido es la esencia, pero debemos aprender a usar muy bien el medio, cómo se adquiere ese contenido. En definitiva esta- mos ante una nueva forma de adquirir información, de aprender. No se obtiene de forma lineal. Hay más de lo que uno puedo asumir y se elige según sea relevante para la vida o no. La imagen está desplazando a la palabra y la experiencia multisensorial, multipantalla, multitarea es importante para que no sea un modelo lineal.

Un modelo lateral de aprendizaje es aquel que permite la interacción cognitiva, afectiva y operativa, flexible y proactiva entre estudiantes y educadores como mecanismo que permite apropiar, aplicar, usar y generar conocimientos.

COMUNICARSE CON LOS ADOLESCENTES

Podemos acercarnos de muchas formas erróneas a los adolescentes. Es importante determinar por qué nos queremos comunicar con ellos. Las reglas actuales de comunicación no son suficientes para comunicarnos con los jóvenes. Están rompiendo con los patrones establecidos que además están pensados desde la lógica del adulto estable. Existen barreras que hay que superar, los expertos las llaman limitaciones en la comunicación con los jóvenes y son muy interesantes de observar desde la óptica de la presentación del Evangelio a los jóvenes:

1. Dirección en un solo sentido

Los jóvenes desean comunicación interactiva, con doble sentido. Han crecido en un mundo con Internet, el medio interactivo por excelencia. Es normal poder responder, dar su opinión y esperan respuestas o actuaciones tras enviar sus mensajes. No te limites a dar sermones, interactúa con la vida de las personas.

2. Comunicación con “máscaras”

Normalmente mucha de la comunicación que usamos está influenciada por el marketing y la imagen. Intentamos darle un valor añadido a lo que presentamos. Sin embargo, los jóvenes quieren pruebas. No es un problema si somos coherentes con lo que decimos y si lo que ofrecemos es realmente bueno. Ahora, si el mensaje es malo, no innova, no nos escucharán. Vive el Evangelio con coherencia y presenta como responde a las necesidades del momento.

3. Arrogancia

Si partimos de la idea de que nosotros somos los listos y ellos los tontos, estamos equivocados. Si pensamos que nosotros somos los especialistas y que ellos no entenderán fácilmente el mensaje, corremos peligro de no ser escuchados. La generación que ha nacido con Internet son auténticos profesionales en el manejo de la información. Esto nos empuja a prepararnos bien, muy bien, nuestros mensajes.

4. Integración de medios

Los jóvenes perciben perfectamente el tiempo, el lugar y la función de los medios audiovisuales. Todos estos elementos deben formar un todo coherente que se pueda explicar a partir de la esencia del mensaje. No entenderán si usamos diferentes medios que no presenten una coherencia. Esto nos ocurre con mucha frecuencia cuando planificamos actividades y eventos con ellos, en los cuales la imagen es muy superior a la calidad del mensaje y viceversa. Los jóvenes consideran todos los mensajes sobre una misma cosa como un todo integrado y que se pueden usar al mismo tiempo.

5. Un mensaje relevante

Los jóvenes de hoy, con más de 3000 impactos publicitarios diarios, son profesionales que entienden cómo funciona la comunicación y el marketing. Si nuestro mensaje del Evangelio no es relevante para ellos o por alguna razón no los toca, ni lo ven ni lo escuchan. Te conviertes en invisible. Además, como están en constante contacto entre ellos (usando redes sociales y móviles), la información se extiende a gran velocidad, para bien y para mal.

6. Cada adolescente es único

Tenemos la tendencia a pensar que todos los jóvenes son iguales a mis hijos, sobrinos, hijos del vecino… Sin embargo, cada uno de ellos tiene su propio entorno y es peligroso generalizar los comportamientos. Por eso siempre hay que mirar los datos desde la distancia. No podemos mirarlos de forma superficial y observar su comportamiento sin profundización alguna.

7. No te hagas el moderno

Esperar la aceptación por aparentar lo que no somos es uno de los mayores errores que podemos cometer. Los jóvenes no picarán, así que, no mientas acerca de ti mismo ni de tus creencias. Tampoco intentes mostrarles un mundo más bonito de lo que es. Rápidamente descubrirán (recuerda que tienen acceso a la información) que aquello que muestras no es cierto. En este sentido también hay que usar la tecnología con inteligencia. Si no tenemos la suficiente experiencia con su manejo y funciones, es mejor no arriesgarse.

8. Comunicación siempre abierta

La sociedad de la información funciona las 24 horas al día y los 7 días a la semana. Sin embargo, nuestra relación con Dios o espiritualidad es el domingo por la mañana. Ellos quieren comunicación constante. Es por ello que utilizar las redes sociales, los chats, etc. como herramientas de consejería resultan muy interesantes. El problema es que muchas veces en las redes mostramos una cara “muy poco cristiana” (por ejemplo cuando todo mi pensamiento se centra en mí mismo, cuando lo único importante para mí es la política o la tecnología ¿dónde queda Dios? O, a veces, al contrario).

9. Prefieren Internet que la televisión

Los jóvenes entre 10 y 18 años pasan más tiempo delante del ordenador que de la televisión. Internet es el medio de comunicación por excelencia.

10. Los videojuegos son el ocio

Los videojuegos son tremendamente populares y una potente herramienta para la educación y la transmisión del Evangelio, pero con el inconveniente de que los actuales juegos son producciones millonarias, por lo que nuestros intentos serían considerados ridículos enseguida si no guarda los mismos estándares de calidad. Pero hay otras formas que explorar: clanes de jugadores en red, espacios para Campus, etc.

(continuará)

http://www.juventudparacristo.net

“Vi a Satán caer como un rayo…”

Publicado: noviembre 14, 2011 en Teología

Leopoldo Cervantes-Ortiz

“Vi a Satán caer como un rayo…”Estos días aparecen ¡6 libros! sobre la llamada “guerra espiritual” escritos por Peter Wagner.

 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados(ἀρχάς) , contra potestades (ἐξουσίας ), contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes . Efesios 6.11-12, RVR 1960

 1. LA VERDADERA GUERRA ESPIRITUAL
 Precisamente en estos días están apareciendo ¡6 libros! sobre la llamada “guerra espiritual” escritos por C. Peter Wagner , promotor y practicante de esta moda religiosa.

Uno de ellos,  Confrontemos las potestades,  lleva en el título la marca de una propuesta espiritual agresiva, muy distante de las orientaciones con que Jesús, y luego los apóstoles, previnieron a los discípulos/as ante la presencia de los “principados y potestades” ( arjchás  y  exousías ), que es la terminología casi técnica con que se refiere a esas presencias el Nuevo Testamento, al menos en cuatro ocasiones: Ef 3.10 (“para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,”), 6.12, Col 2.10 (“…y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”) y Col 2.15 (“…y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”).

Esta dupla expresa la combinación de factores espirituales e históricos que, como explica René Girard, engloba la visión terrenal y trascendente de realidades que se desdoblan en su manifestación ante los seres humanos:

Por su origen violento,  satánico  o  diabólico,  los Estados soberanos en cuyo seno surge el cristianismo son objeto, por parte de los cristianos, de una gran desconfianza. De ahí que, para nombrarlos, en lugar de recurrir a sus nombres habituales, en lugar de hablar, […] del Imperio Romano o de la Tetrarquía herodiana, el Nuevo Testamento suela recurrir a un vocabulario específico, el de las “potestades y principados”. […]
Las potestades llamadas celestes no se distinguen en nada de las potencias de este mundo.

La traducción de Ef 6.11-12, en  Dios habla hoy , es muy exacta: “Protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra los engaños del diablo. Porque no estamos luchando contra poderes humanos, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre el mundo de tinieblas que nos rodea”.

Ésta es la base para una sólida reflexión sobre el tema, pues el énfasis exhortativo que utiliza el apóstol Pablo recae en la búsqueda de los creyentes puedan resistir, aunque no con sus fuerzas si no con la “armadura divina” los embates diabólicos, como resume Mariano Ávila:

Este es un llamado al discernimiento espiritual de un hecho básico: aunque en nuestras luchas cotidianas a menudo sólo vemos personas, detrás de ellas hay fuerzas espirituales de gran poderío. Las que se mencionan son del más alto rango posible en un ejército. Su campo de acción es “las tinieblas de este mundo”, y son de un carácter perverso, “de maldad”. No debemos olvidar que las palabras que Pablo usa para referirse a las fuerzas espirituales del mal eran usadas con respecto a los gobernantes políticos (cf. 1.21). […] Una traducción que sugiere este aspecto es: “sino contra espíritus malignos y sus jefes que gobiernan nuestro mundo de oscuridad”.
Las dos primeras categorías que Pablo usa aquí, “principados y autoridades”, son las mismas palabras que usa en 1.21 y en 3.10 y Col 2.15. El pensamiento astrológico de aquella época creía que estos dos tipos de seres eran los que gobernaban la vida humana.

 2. JESÚS VE A SATÁN CAER DESDE EL CIELO
 Cuando Jesús recibe a los 72 enviados a misionar en su nombre, y luego de escucharlos testificar sobre el poder con que han sometido incluso a los demonios, inmediatamente da fe de que ha visto a Satán descender sobre el mundo, en picada, como un rayo (Lc 10.18), pero como parte de una metáfora espiritual mediante la cual quiere demostrar a los discípulos que la lucha contra él apenas comienza y que ese descenso no implica, necesariamente, su derrota definitiva .

También los exhorta a no celebrar de manera triunfalista la sujeción de esos espíritus malignos (10.), sino a alegrarse por la salvación de cada uno. Por el contrario, y en el esquema de la más genuina batalla espiritual, que fue la entablada por el propio Jesús con su vida y obra, Satán sigue presente en el mundo, por lo que los textos del Nuevo Testamento incluso lo llaman el “dios de este mundo” (II Cor 4.4). Pero, al mismo tiempo, la acción de Jesús y sus seguidores/as comenzó a minar su papel como “virus moral” y como “parásito del orden”. Su caída implica que seguirá en este mundo para hacer presente la violencia en formas sagradas y trascendentes, como escribe Girard.

Su presencia en el mundo quiere imponer un orden propio, basado en la violencia mimética, es decir, en una búsqueda frenética por sacrificar siempre a un inocente que cargue con las culpas de todos. Las palabras de Girard son elocuentes al explicar la fuerza con que Jesús vino a trastocar el “orden” establecido por Satán:

Cristo es el único hombre que franquea la barrera de Satán. Muere por no participar en el sistema de los chivos expiatorios, es decir, en el principio satánico. A partir de su resurrección, un puente, que no existía anteriormente, se establece entre Dios y el mundo; Cristo hace pie en el mundo por su muerte y destruye las murallas de Satán.  Su muerte, pues, ha puesto el desorden en el orden satánico para implantarse en el mundo y abrir una vía a través de la cual los hombres pueden pasar.
Dicho de otra manera, Dios recupera un sitio en el mundo, no porque haya violado la autonomía de los hombres y de Satán, sino porque Cristo ha resistido, ha triunfado sobre el obstáculo (de Satán).

De ahí que  la presencia de Jesús implicó la puesta en marcha de un sólido plan divino para “reconquistar” el mundo, puesto que la realidad innegable del mal como instrumento satánico, se había colocado como “lo indiscutible” o “lo insuperable” , como un  statu quo,  un estado de cosas “normalizado” que no podía ser sustituido con nada, algo así como lo que ahora se escucha y contra lo que han surgido, literalmente, formas de indignación humana, moral y espiritual.

 El espíritu de Jesús, quien advirtió de los riesgos del descenso de Satán al mundo, consiste en luchar espiritualmente contra él desde una praxis de fe y justicia, alejada de cualquier forma de violencia que reproduzca los planes satánicos para este mundo. Ésa sería la verdadera  guerra espiritual.  

R. Girard,  Veo a Satán caer como el relámpago.  Trad. de F. Díez del Corral. Barcelona, Anagrama, 2002 (Argumentos, 278), pp. 131, 133.
M. Ávila,  Carta a los efesios.  Miami, Sociedades Bíblicas Unidas, 2008, pp. 241-242.
R. Girard,  Aquel por el que llega el escándalo.  Madrid, Caparrós, 2006, p. 65.
 Ibid.,  p. 66.

Autores: Leopoldo Cervantes-Ortiz
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¿Tienes entrañas de hermano?

Publicado: noviembre 14, 2011 en Misión Integral

Juan Simarro Fernáandez

Retaz0s del evangelio a los pobres (XLIV)

 

¿Tienes entrañas de hermano?“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro”. Texto completo en Mateo 6:9-15.

 

 Desde el rastreo que estamos haciendo de loa Evangelios, buscando los retazos de las enseñanzas de Jesús sobre el Evangelio a los pobres, no podíamos dejar de lado la oración modelo que nos enseñó Jesús : La oración que nos hermana. Es un texto fundamental, un texto modelo para la comprensión de este tema que estamos tratando.

Los esquemas del Evangelio a los pobres impregnan toda la oración que Jesús nos dejó para que sepamos cómo dirigirnos a Dios en oración. Al decir “Padre nuestro”, nos estamos reconociendo como hermanos.

 Lógicamente, el Padre Nuestro no lo podemos tratar solamente en un artículo. Vamos a verlo poco a poco  para intentar sacar de esta oración la esencia de su contenido. Lo vamos a tratar en su totalidad, incluso rastreando lo que de Evangelio a los pobres puede haber en la invocación. Así, pues, Padre nuestro, Padre de todos, Padre que nos hermanas, aunque tu corazón lata tan cerca de los pobres, guíanos a todos en esta reflexión. Queremos seguirte en las líneas que tú trazaste nombrando a los pobres como destinatarios específicos de tu Evangelio. Queremos ser sus hermanos.

 Muchas veces no llegamos a la esencia de esta oración modelo porque es un texto excesivamente repetido . No es que sea malo repetirlo, sino que la excesiva repetición lo puede convertir en algo mecánico sobre el que no se reflexiona lo suficiente, o que, como ocurre en nuestro contexto católico español, se usa como algo mágico en contextos difíciles, se usa como una receta que se repite una y otra vez sin pensar en su contenido, como una especie de talismán o, simplemente, como penitencia.

Sin embargo, esta oración modelo es una oración totalmente comprometida, totalizante, solidaria, que nos hermana a todos en el camino de la vida sin olvidar nunca la necesidad de los más pobres a los que muchas veces no les llega el pan de cada día. Nos hermana con los desclasados y los proscritos.

Es por eso que vamos a ver esta oración modelo que nos deja Jesús, no solamente desde la reflexión y el respeto, sino desde la pasión que se debe tener ante algo fresco, la pasión que Jesús puso en la exposición de su Evangelio a los pobres… la pasión por la justicia que se debe hacer a los nuestros, a nuestros hermanos los más pobres.

 Comienza con una invocación:  “Padre nuestro” . Dios, Padre de todos. Los discípulos veían y escuchaban que Jesús oraba de una forma muy concreta. No a un Dios abstracto, ni a un Dios lejano, sino a su Padre.  ¿Qué tenían que hacer ellos? ¿Se podían dirigir a un Dios que agrupa al mundo como su familia, como sus hijos? ¿Eran ellos también hijos? Si así era, ¿eran hermanos todos los hombres? ¿Eran hermanos de los pobres, los marginados, excluidos y despojados de dignidad?

 El poder llamar todos a Dios padre, nos hermana . Ahí tienes a tus hermanos los pobres, los hambrientos del mundo… Jesús no les deja ni una sola duda:  “Cuando oréis hacedlo así: Padre nuestro” . Gracias a esta invocación que nos enseña Jesús, nos podemos llamar unos a otros hermanos. Pregúntate: ¿Por qué tengo tantos hermanos que no puede comer como yo? Son tus hermanos, son nuestros hermanos.

No dice “Padre mío”, aunque a veces lo usemos en nuestras oraciones. Jesús nos dice: Tenéis que usar el posesivo plural “nuestro”. Esto os ayudará a quitar todo vestigio de egoísmo personal, os hará más solidarios, se os hará más fácil el compartir… somos todos parte de una misma familia. Los pronombres posesivos “mi”, “mío” y “mis” son propios de personas que no se solidarizan con la oración modelo que nos dejó Jesús, que tienen dificultades para considerar al prójimo como hermano, que no les preocupa acumular, aunque el hermano pase hambre. Los que se comen la escasez del pobre, no son buenos hermanos. Tendrán dificultad para llamar a Dios “Padre”.

A estas personas que no se solidarizan ni siquiera en la oración reconociendo a Dios como Padre de todos, sólo les importa “lo mío y mi familia”, considerando por familia un pequeño grupo de cercanos sin que puedan extender la visión. Están rechazando a muchos de sus hermanos.

El pronombre nuestro, aplicado al Padre, nos amplía la visión por las sendas de la solidaridad, de la pertenencia común de todos, agranda la visión que nos dice que todo lo que hay en la tierra, todos sus bienes, son de nuestro Padre y, por tanto, de todos. El que haya empobrecidos, despojados y oprimidos, es un atentado contra el Padre que tenemos en común, el Padre de todos.

 Jesús critica a los que, en su vida social, usan demasiado los posesivos “mi”, “mío”, “mis”…  Recordad al rico necio. Su Dios eran sus posesiones. No tenía Padre común con nadie. Era un hijo egoísta que empobrecía a sus hermanos con sus injustas acumulaciones.

No podía decir, en ninguna manera,  “Padre nuestro” . Su Dios, su padre, su madre… eran sus posesiones. Su único padre era el dios Mammón, sus hermanos los acumuladores del mundo, hijos de Satanás.

Los que andan en estas líneas, al no tener un Padre común, tampoco tienen hermanos. Cierran su corazón al compartir. La oración modelo, que está en la línea del Evangelio a los pobres, es para ellos un sinsentido. Ni los pobres, ni los que sufren son sus hermanos. ¡Qué Evangelio puede existir para los egoístas de este mundo, anclados en el poseer y en el despojo de los débiles! Al único padre que reconocen es al dios Mammón, el dios de las riquezas, el dios mercado, el dios que encabeza la insolidaridad y las fuerzas del mal. Son hermanos interesados e injustos que se apropian de la escasez de sus hermanos pobres.

 El que no puede decir “Padre nuestro” le ocurre lo que al rico insensato de la parábola de Jesús: Habla consigo mismo . Su mundo se restringe. La pobreza en la que viven sus hermanos no le importa nada… porque no tiene, realmente, hermanos. Sus familiares son los que se pueden conjuntar y agrupar con los diferentes posesivos. Estos son los familiares de los insolidarios que no reconocen un Padre común: “mis bienes”, “mis frutos”, “mis graneros”… “mis cuentas corrientes”… “mi alma”.

¡Qué necedad! Estos insolidarios jamás podrán hacer la invocación con la que comienza la oración modelo. Su tiempo es una espera vacía. El sinsentido de su vida es breve:  “¡Necio! Esta noche vienen a pedirte tu alma, y lo que has almacenado, ¿de quién será?”.  El no reconocer al Padre común, impidió al rico necio reconocer a los hermanos, y el no reconocer a los hermanos, le hundió en un soliloquio egoísta infernal que acaba en la muerte.

Es mejor el poder decir “Padre nuestro”. Es la base del Evangelio a los pobres, de la obra social cristiana, de la búsqueda de justicia, de toda denuncia social a favor de los desheredados de la tierra. Decir “Padre nuestro”, crea fraternidad universal, hermandad entre todos los hijos del mismo Padre, solidaridad entre los hombres… deseos de servicio. Deseos de justicia para los empobrecidos de la tierra.

 Señor, ayúdanos a hermanarnos a través de esta invocación.  Si nos quedamos en el “mi”, “mío”, “mis”, restringe nuestras posesiones y déjanos lo esencial para que podamos conservar la vida. Quizás desde el no tener, aprendamos a compartir esta vida que nos das. Que a través de ese “Padre nuestro”, podamos encontrar a nuestros hermanos. Te invocamos, Señor, te invocamos, Padre nuestro.

Autores: Juan Simarro Fernández

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César Vidal Manzanares

La Reforma indispensable (24)

Lutero llega a una situación desesperadaComo vimos en el artículo anterior de esta serie las tesis de Lutero podían resumirse en la afirmación de que la iglesia existía sólo en Cristo y su representante era el concilio.

 

Resulta obvio que se podía o no estar de acuerdo con él, pero lo cierto es que la primera afirmación arrancaba de las Escrituras y de la segunda, con los matices que se deseen, existían precedentes históricos antiguos y recientes.

Sin embargo resultaba obvio que el agustino se enfrentaba con una estructura de poder que podía reducirlo, literalmente, a pavesas.  De manera lógica, Lutero buscó la protección de su propio Elector, el príncipe Federico el sabio, escribiendo a Spalatino, su secretario. Su propósito era que Federico intercediera ante el emperador Maximiliano para que impidiera su envío a Roma.

 En medio de una situación que empeoraba a ojos vista resultó de especial relevancia el comportamiento de los dominicos como denunciantes de Lutero.

El 14 de marzo, el agustino había predicado un sermón sobre el abuso de poder que se producía en la práctica de la excomunión.

Semejante hecho, como ya hemos señalado con anterioridad, es reconocido en la actualidad por los propios estudiosos católicos como Lortz, pero, a la sazón, dejaba expuesto un flanco peligroso por el que atacar a Lutero. Dos dominicos que se hallaban presentes en la predicación –y que, muy posiblemente, acudieron para encontrar algún motivo del que acusar al agustino– tomaron nota de las palabras recogiendo, de forma exagerada, convirtiéndolo en un material que pudiera ser utilizado en contra de Lutero.

No sólo eso. Invitado a cenar en la casa del Dr. Emser en Dresde, Lutero había seguido defendiendo sus puntos de vista en el sentido de que la excomunión, lamentablemente, había dejado de ser un instrumento de disciplina espiritual para convertirse en un arma de temor esgrimida por el papa. Sin que Lutero lo supiera, un dominico escondido tras una cortina fue recogiendo todos sus comentarios. No concluyó con esto la acción de los frailes. Estas notas recibieron la forma de tesis y fueron enviadas a Augsburgo donde se pusieron en circulación bajo el nombre de Lutero. Se trataba, en realidad, de una falsificación, pero, como habían pretendido los dominicos, obtuvo un éxito notable a la hora de dañar al agustino.

 A la sazón, el emperador Maximiliano estaba dando todos los pasos posibles para conseguir que su nieto Carlos le sucediera. Semejante paso no era fácil en la medida en que la corona imperial no era hereditaria sino que dependía del voto de varios electores y, en no escasa medida, del respaldo papal que debía ungir al nuevo emperador. Carlos, sin embargo, era un candidato que no gustaba al pontífice. En aquellos momentos, era rey de España y acumulaba territorios en Italia y los Países Bajos. Si además se convertía en emperador, contaría con una fuerza que era contemplada como una amenaza –no sin razón- por la Santa Sede. Se producía así una situación que contribuiría no poco a la desgracia de España en los siglos venideros. Si podía ser utilizada sin el menor escrúpulo por el papa, era una nación querida, pero si se daba la circunstancia de que era poderosa, la Santa Sede se convertía en su peor enemigo.

 Sobre ese marco político el hecho de que, de repente, apareciera un hereje contra el que se podía actuar en beneficio del papa, fue visto por el emperador Maximiliano como una vía para cambiar el punto de vista papal sobre la sucesión del imperio.

Quizá si el pontífice era consciente del celo religioso del emperador dejaría de oponerse a la elección de su nieto Carlos como sucesor suyo. De manera inmediata, Maximiliano escribió al papa para indicarle que debía intervenir contra aquel hereje y que, por supuesto, contaba con su apoyo.

Si se examina fríamente la situación, hay que reconocer que la posición del agustino había empeorado extraordinariamente en muy poco tiempo.

Ciertamente, Lutero había contado hasta entonces con la protección del Elector y con el respaldo de los eruditos, pero  la coalición del emperador con el papa debía ser considerada como una fuerza imposible de resistir . En apariencia, la suerte de Martín Lutero estaba echada. A no mucho tardar, sería procesado como hereje y, caso de no retractarse, ardería en la hoguera exactamente igual que Huss.

 Continuará

Autores: César Vidal Manzanares

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