Archivos para diciembre 7, 2011

Jars of Clay “Little Drummer Boy”

Publicado: diciembre 7, 2011 en Música

O Come Emmanuel – Celtic Christmas Carol

Publicado: diciembre 7, 2011 en Música


Crislam es un movimiento religioso que está cobrando mucha fuerza en los Estados Unidos y en el mundo occidental. Se basa en una mezcla de tradiciones y la adopción de los libros sagrados del cristianismo y del Islam.

Es movimiento de sincretismo religioso que combina elementos cristianas y musulmanas y comenzó en Nigeria en 1980 con un hombre llamado Tela Tella quien afirma que ha sido visitado por un ángel quien le ha instruido en esta misión. Ha ganando fuerza y espacio en los Estados Unidos tras los ataques terroristas del 11 de septiembre.

“El crislam, como su nombre indica, es un movimiento creciente en el que algunos cristianos están tratando de encontrar un terreno común con los musulmanes”, ha declarado el teólogo Bill Muehlenberg.

A principios de este año algunas comunidades cristianas de los Estados Unidos se han unido en una “Alianza Interreligiosa”, en ciudades como Dallas, Chicago y Washington DC y posicionan el Corán junto a la Biblia en sus iglesias donde también ha habido predicación sobre el profeta Mahoma.

Según el Christian Post, los partidarios de este movimiento sincretista defienden la existencia de un terreno común entre ambas tradiciones religiosas, un ejemplo son las 25 referencias de Jesús en el Corán y enseñanzas éticas y morales que son comunes. Los defensores del crisma creen que al estar unidos torno a puntos en común pueden lograr convertirse en un arma espiritual contra el ateísmo y el politeísmo que según ellos son las bases del conflicto moral en Occidente.

Esto ha generado mucha polémica y no han sido pocos los cristianos que han rechazado tal propuesta. El pastor de la Iglesia Cornerstone en Highland (Michigan), Tim Forsthoff afirma que: “No somos hermanos de los que rechazan a Cristo. Nosotros podemos formar de la familia de Dios con aquellos que niegan la muerte y resurrección de Jesucristo. ”

“Se ha pretendido hacer creer a las personas que todas las culturas son iguales y que todas las religiones son iguales. El primer error es no aceptar las diferencias en las culturas”, afirma el profesor y periodista Paul Williams quien señala que el multiculturalismo es un acelerador para la propagación de” Crislam “.

En otras partes del mundo el movimiento también está ganando fuerza. Una frase escrita en la página web de la Comisión Nacional para el Diálogo Islámico-Cristiano en el Líbano, resume la filosofía: “Somos hermanos, somos una familia de Dios. Ninguno de nosotros es mejor que otros a sus ojos. Él nos ama tanto. Sólo se puede ganar el mal cuando estemos todos nosotros en pie fuerte y juntos”.

http://www.entrecristianos.com


Ruth Padilla Deborst

Ni siquiera fue sencillo para ellas y ellos, para quienes convivieron con él por tres años. Sí; caminaron por esos polvosos caminos. Sí; oyeron sus relatos mediante los cuales, con elementos de la vida diaria, reveló verdades profundas sobre Dios, sobre la humanidad, sobre el propósito de la vida. Sí; le vieron dar vista a los ciegos, re-establecer a leprosos en la comunidad, afirmar la dignidad de las mujeres, legitimar el valor de los niños, confrontar a quienes en su religiosidad excluían a otras personas. Pero aun con todo ello, no les fue fácil seguirlo. Es que un seguimiento pleno les exigía más que el abandono temporal de asuntos margi­nales en su vida, más que superponer conceptos, prácticas y tradiciones nuevas a lo ya conocido. Quien seguía a este «maestro don-nadie» arriesgaba su reputación en la comunidad, se tornaba objeto de sospecha por parte de los poderes religiosos y políticos del día, y quedaba marcado de por vida como sectario inconformista. Extraña podría resultar la afirmación de Jesús: «Yo soy el camino, la verdad y la vida», especialmente cuando –como atestiguan los relatos del primer siglo– confe­sar a Jesús –y no al César– como Señor absoluto, ¡no sólo era mala estrategia para hacer carrera en el imperio romano sino que también podría implicar perder la vida! Nada tuvo de sencillo el discipulado en aquellos días.

Hoy el imperio es otro, las religiosidades excluyentes tienen otras caras, los intocables sufren otras ignominias, las cruces y los leones han sido reemplazados por otras formas de escarmiento y tortura. Aunque la naturaleza radical, integral y arriesgada del seguimiento de Jesús no ha variado, a quienes procuramos se­guirlo nos toca hoy preguntarnos cómo hacerlo en éste, nuestro contexto actual. ¿Qué implicará confesar su Señorío en medio de las imperantes tiranías políticas, económicas y aún religiosas y espirituales? ¿Qué posturas asumirán quienes se reconocen seguidoras y seguidores del Siervo sufriente que suplicó gracia para sus torturadores pero no cejó en su lucha por la justicia? ¿Cómo afirmar que el suyo es Reino de Vida cuando la violencia y la muerte parecen llevar las de ganar en nuestras calles y hogares? ¿Qué acciones caracterizarán a una co­munidad que no tolera estructuras, políticas o actitudes que explotan, excluyen, denigran o privan de oportunidad y de vida plena a minorías o mayorías?

La Fraternidad Teológica Latino-americana (FTL) no ha temido encarar pregun­tas como éstas en sus cuatro décadas de vida como movimiento. En núcleos loca­les, consultas regionales y continentales, en publicaciones, en iglesias, agencias y comunidades, así como en los históricos CLADE (Congresos Latinoamericanos de Evangelización), mujeres y hombres de diversas denominaciones y trasfondos han luchado por establecer puentes entre la enseñanza bíblica sobre la identidad y el llamado del pueblo de Dios y las realidades de su contexto histórico.Esta reflexión no se ha visto como un ejercicio meramente intelectual o académico sino como una labor necesaria e íntimamente vinculada con la identidad y praxis de la iglesia en el mundo.

A las comunidades de fe a lo largo y a lo ancho de América Latina, el Caribe, y el mundo, CLADE V se presenta como una nueva oportunidad de encuentro y diálogo, de revisión crítica, confesión y proyección creativa. Como decía Samuel Escobar en los inicios de la FTL:

La toma de conciencia teológica que se dio en Bogotá… consistió primero en comprobar que una comunidad evangélica dinámica y que crecía rápidamente iba llegando a cierta mayoría de edad sin identidad ni expresión teológica. Se comprobó también que la toma de conciencia res­pecto a una crisis en el continente encontraba a los evangélicos sin respues­ta ni alternativas serias frente al pensamiento que empezaba a forjarse en el ámbito ecuménico. Se percibió finalmente que la dominación misionera que explicaba en parte la falta de expresión teológica, intentaba polarizar desde fuera a la comunidad evangélica latino­americana (Escobar: Boletín 59-60).

Los tres ejes centrales, expresados en el lema son:

1. Sigamos a Jesús, por­que como iglesia de Jesucristo necesitamos aprender a seguirle, a encarnar con compromiso un discipulado integral en esta era donde se ha globalizado la sed del consumo y aprisionado la imaginación de pueblos enteros;

2. En su Reino de Vida, porque el Reino de Dios es reino de vida, aun en un contexto latinoameri­cano y caribeño tan plagado por múltiples expresiones de privación y muerte; y

3. ¡Guíanos, Santo Espíritu! porque el nuestro es un ruego, un clamor, una con­fesión en un medio en el cual demasiados evangélicos se sienten triunfalistas por el crecimiento numérico, y el acceso al poder anestesia a muchos a las demandas radicales del evangelio.

Aunque el encuentro de CLADE V tendrá lugar del 9 al 13 de julio del 2012, en San José, Costa Rica, CLADE V, más que un evento, es un proceso que consta de tres momentos entrelazados:

 

1. Proceso de participación CLADE V (septiembre 2011-junio 2012)

En el sitio http://www.clade5.org y a disposición de miembros de la FTL y grupos inte­resados está el Cuaderno de Participación, con preguntas para reflexión comunitaria. (A partir de noviembre, también estará en formato impreso publicado por Ediciones Kairós.) Quienes quieran pueden también participar de Foros de Reflexión ordenados temática­mente.

 

2. Encuentro CLADE V (9-13 julio, 2012).

Obviamente, los cupos en San José son limitados, pero también se llevarán a cabo encuentros paralelos en diversas ciuda­des de América Latina y el Caribe.

 

3. Proceso de transformación CLADE V (de agosto 2012 en adelante)

La re­flexión generada durante las etapas 1 y 2 seguirá volcándose mediante publicacio­nes, consultas y encuentros locales de todo tipo en búsqueda de una presencia fiel como testigos del Reino de Dios en nuestro medio.

Los desafíos para esta época están planteados. Tenemos una rica herencia; la FTL ha impactado dentro y fuera del continente con su misionología integral, su hermenéutica contextual, su resistencia a ser forzada a calzar categorías exóge­nas, su apuesta a la unidad y al encuentro dialogal.

Pero el panorama social, político, económico de América Latina y el Cari­be no deja de ser lúgubre. Si usted es joven entre 17-25 años de edad, es 70 veces más probable que pueda morir asesinado que si viviera en Europa. La desigualdad so­cial, la corrupción y la desesperanza parecen haberse instalado inamoviblemente. Mientras tanto, millones de nuestros pueblos se someten a extremas penurias y estatus de «no personas» al emigrar a otras latitudes. En este contexto, el Evan­gelio de nuestro Señor Jesucristo, ¿es verdaderamente tal? Es decir, la revelación de Dios mediante su Espíritu, ¿realmente constituye buena noticia para nuestros pueblos disgregados, nuestros jóvenes desesperanzados, nuestras niñas abusadas?

Acompañémonos en el nada sencillo camino del seguimiento de Jesús, ro­gando la dirección del Espíritu Santo, para que sí demos señales de su Reino de Vida aquí y ahora y nos unamos de tal modo a la multitud de mártires, hombres y mujeres que a través de los siglos han dado testimonio viviente de que Dios es Dios de Vida y su Reino es Reino de Justicia. Hasta que Jesús regrese y Dios com­plete su buena creación.

http://www.kairos.org.ar


Juan Simarro Fernández

Retazos del evangelio a los pobres (XLVIII)

¡Renuncia, ponte bajo autoridad!
“Hágase tu voluntad, así en el cielo como en la tierra”. Texto completo en Mateo 6:9-15.

“Hágase tu voluntad, así en el cielo como en la tierra” , es la tercera petición de la oración de Jesús para enseñarnos a orar.  Cuánto falta, Señor, para que esta petición de tu oración modelo se cumpla en la tierra, para que, en el cumplimiento de esta tercera petición del Padre nuestro, el cielo y la tierra se abracen besándose la justicia y la paz, no sólo en el cielo, sino en medio de los focos de conflicto de la tierra, en medio de tanta pobreza y exclusión social. Yo creo que los cristianos no siempre trabajamos como debemos para que tu voluntad, la voluntad que se cumple en el cielo, se cumpla también en la tierra. Mucho hay que trabajar en la línea del Evangelio a los pobres, para que esta petición se encaje en el “ya” del reino. Úsanos, Señor.

 No debemos pensar en el cumplimiento de la voluntad de Dios para el más allá, sino que la petición nos baja el cielo a la tierra , en nuestro aquí y nuestro ahora, los funde dentro del objetivo de establecer la voluntad de Dios en el cielo y en la tierra.

 En toda esta petición hay un trasfondo importante: el de la renuncia a imponer mi voluntad para que se pueda cumplir la voluntad de Dios … la voluntad de Dios para con los pobres. No somos nosotros los quijotes ni los héroes humanos que vamos a arreglar el mundo, que vamos a imponer nuestra voluntad férrea. El hacer esta petición es un acto de humildad y de reconocimiento de la soberanía del Señor y de que la justicia en el mundo, la eliminación de la opresión o el Evangelio a los pobres, no se impone sólo con nuestras fuerzas humanas.

Es el proyecto de Dios al que nosotros nos unimos renunciando a mucho, a muchos objetivos humanos que nuestra voluntad quisiera conseguir. Todo lo que somos y lo que tenemos, lo ponemos a disposición de Dios y de los necesitados de la tierra, de los sufrientes del mundo. Si no, ¿dónde está el cumplimiento del concepto de projimidad tan fuerte que nos dejó Jesús?

 “Hágase tu voluntad” , es una petición que implica renuncia. Y en esta renuncia hay mucho a favor de los otros, de solidaridad humana, de projimidad, de no buscar nuestra propia relevancia, de valores del Evangelio a los pobres.  El  “hágase tu voluntad”  implica decir: Señor, úsame y usa todos los medios que tengo a mi alcance, todos mis bienes y todas mis capacidades. No yo, sino tú. El prójimo como yo mismo. Nos convertimos, así, en personas con una voluntad al servicio del Señor. Es un poco el acercarnos a la expresión del Apóstol Pablo:  “Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” . No hay mayor forma de aceptar la voluntad de Dios en nuestras vidas y en el mundo.

Ante esta petición, nuestros intereses humanos pasan a un último lugar como ocurre con el concepto del Evangelio a los pobres: Lo primero, lo último. Es el trastoque de valores del Evangelio. Nuestros intereses pasan a ser los intereses de todos nuestros hermanos, los intereses de todos los hijos de Dios. Aceptar la voluntad de Dios significa que se dé prioridad a los planes de Dios, no a los nuestros… y la voluntad de Dios es que el hombre viva con dignidad, el que nos paremos en medio del camino para tender una mano al herido, al despojado, al apaleado y dejado en la exclusión en los márgenes de nuestra historia persona, de la historia personal y única de tantos pobres y hambrientos del mundo. El que acepta la voluntad de Dios, se ve convertido en un vocero del Creador, en un denunciador de la injusticia, en un redentor del hombre en nuestro aquí y nuestro ahora. Lo hacemos por ti, Señor… con él y en él.

Aceptar y orar esta petición, es ponerse bajo autoridad. Es su voluntad la que se ha de cumplir y dejamos que Él nos use… aunque muchas veces no sepamos dónde vamos, aunque el camino nos parezca estrecho y los que están instalados en los valores del mundo se rían de nosotros y piensen que hemos perdido el juicio… Hemos perdido el juicio por amor. Hemos perdido el juicio humano a favor de que se cumpla la voluntad divina: Que el amor al prójimo sea semejante al amor a Dios.

 Cumplir estas peticiones en la línea del Evangelio a los pobres, puede costar dolor. Es posible que haya momentos en el camino en el que sintamos deseos de rebelarnos, de vivir a favor de la corriente del mundo, de conformarnos a este siglo.  Es posible que, a veces, pienses que no vas a poder. Te puedes acordar de los ajos y de las cebollas de Egipto, como le ocurrió a su pueblo. Es posible que, en ocasiones, tengamos que llorar al dejar cosas del mundo que nos gustan. Al final del camino, experimentarás la felicidad del dar, de la entrega, de ver a alguien rescatado del despojo y con sus heridas curadas.

Porque si no estás dispuesto a servir, ni a dejar comodidades… ni a nada en esta línea del Evangelio a los pobres; si no estas dispuesto a dejar a Dios que te use, es mejor que no hagas esta oración. Como hemos dicho, búscate tus propios ídolos o dioses. Inclínate ante el oro del mundo. Quizás encuentres algún disfrute pasajero, aunque el final sea de muerte.

 Jesús sigue siendo el modelo para esta tercera petición del Padre nuestro.  Ante su muerte deseaba que pasara de Él ese trago tan doloroso… pero necesitaba ser experto en sufrimiento. Al final tuvo que decir:  “Pero que no se haga mi voluntad sino la tuya” . Así, hacer esta petición de que en el mundo se haga su voluntad, es alinearse con Jesús, con el experimentado en quebranto, para que el Padre pueda cumplir su voluntad y renunciemos a la imposición de la nuestra.

 Señor, ayúdanos decir “hágase tu voluntad como en el cielo así también en la tierra”.  Que tu voluntad celeste impregne este mundo. Y a nosotros, no nos des ningún disfrute cuando nuestra voluntad quiera imponerse de espaldas a la tuya. Concédenos esto, Señor.

Autores: Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2011


César Vidal Manzanares
La Reforma indispensable
Tras el segundo encuentro con Cayetano, al día siguiente, hay una tercera parte.
Es el 14 de octubre, acompañado por Feilitzsch y Ruhel como representantes del Elector,  Lutero presentó una exposición detallada sobre la eficacia sacramental y la justificación por la fe.El agustino insistió en que el papa podía errar y, de hecho, había errado; en que sus decretos eran aceptables tan sólo en la medida en que coincidieran con la Biblia; en que los Padres tenían razón al asegurar que un concilio era superior al papa y en que el papa y su Quinto concilio laterano se habían equivocado al abrogar el de Basilea.

Por añadidura, la opinión de cualquier cristiano individual, si se basaba en la Biblia y en la razón, podía ser preferible a los decretos papales.  Lutero insistió además en que la justificación por la fe era una doctrina bíblica  y que sin fe, el sacramento de la penitencia arrastraba al cristiano a la condenación.

Finalmente, concluyó que no se podía pedir a nadie que violara su conciencia.

 La exposición de Lutero, breve, pero sólida, constituía sin que él pudiera saberlo, una formulación clara de lo que sería la fe de la Reforma. En primer lugar , afirmaba el predominio de la Escritura sobre cualquier otro criterio teológico;  en segundo lugar , subrayaba la creencia en la salvación por sola gracia a través de la fe y,  en tercer lugar , defendía la afirmación de la libertad de conciencia frente a cualquier entidad sin excluir las autoridades eclesiales.

 Las afirmaciones de Lutero sacaron de quicio a Cayetano . Elevó la voz, repitió sus puntos de vista y exigió a Lutero que se retractara amenazándolo con la totalidad de las penas eclesiásticas. El tono mostrado por el cardenal impedía a Lutero responder de manera que también alzó la voz. La respuesta de Cayetano fue gritar más aún y ordenar al agustino que desapareciera de su presencia y que no volviera a aparecer salvo que fuera para retractarse.

La manera en que había concluido el tercer encuentro entre Cayetano y Lutero no había sido precisamente halagüeña y existían razones sobradas para que el agustino temiera por su vida y para que sus amigos y acompañantes se vieran embargados por la consternación.

A pesar de todo, el cardenal decidió realizar un último esfuerzo para llevar a buen puerto la misión que le había encomendado el papa. Así, mandó llamar a Staupitz y le ordenó que convenciera a Lutero para que se retractara. A esas alturas, sin embargo, Staupitz tenía una visión de la situación notablemente exacta. Informó, por lo tanto, a Cayetano de que Lutero no cambiaría de opinión a menos que pudieran convencerlo de que estaba equivocado sobre la base de la Biblia.

En apariencia, la situación había llegado a un punto muerto, pero Staupitz no daba todo por perdido.  Apoyado por Link suplicó a Lutero que escribiera una carta humilde y respetuosa en la que pidiera perdón por haberse referido al papa de manera indiscreta y en la que se comprometiera a guardar silencio siempre que sus enemigos hicieran lo mismo. El agustino obedeció a sus superiores y además en la misma misiva, señaló que estaba dispuesto a retractarse si así lo ordenaba su vicario general y los argumentos estuvieran basados en las Escrituras  y no en la filosofía tomista. Igualmente, suplicaba al cardenal que remitiera todo el asunto al papa para que se examinaran con tiempo suficiente los puntos dudosos y una vez que hablara así la iglesia, se sometería.

 El escrito de Lutero –ciertamente, un puente para llegar a un arreglo- fue recibido con un silencio sepulcral.  Durante un par de días, Staupitz fue presa de la inquietud temiendo que la suerte de Martín estuviera echada. De hecho, comenzó a recorrer Augsburgo reuniendo fondos para enviar a algún destino en el extranjero a Lutero, por ejemplo, a la universidad de París que destacaba desde hacía tiempo por su posición anti-papal.

Al mismo tiempo, Staupitz escribió al elector para informarle de que la suerte de Lutero estaba echada en la medida en que Cayetano amenazaba con arrojarlos a ambos en prisión. Por su parte, había intentado mediar de manera favorable, pero tenía que reconocer que había fracasado en el intento. Sólo le quedaba un paso por dar y lo ejecutó inmediatamente. Liberó a Lutero de sus votos monásticos para facilitarle así la huída y emprendió una apresurada salida de Augsburgo en compañía de Link sin siquiera despedirse del cardenal.

A esas alturas, Staupitz temía que el peso del poder eclesial cayera sobre su antiguo discípulo y sobre él mismo, pero semejante circunstancia no lo había predispuesto en su contra. Por el contrario, en el momento de la despedida, le dijo: “Recuerda que comenzaste todo este asunto en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Con esas palabras, Staupitz venía a resumir el corazón del caso Lutero. Todo lo había iniciado el agustino no para defender sus intereses personales, no para avanzar su posición de poder, no para acumular más riquezas ni tampoco para salvaguardar sus privilegios. Semejantes motivaciones estaban presentes – y de que manera – en sus enemigos. Él, por el contrario, había sido movido por el amor al Evangelio de la gracia expresado en la cruz de Cristo y por el amor pastoral hacia Sus ovejas.

 Continuará: la fuga a Eck

Autores: César Vidal Manzanares

©Protestante Digital 2011