Una lectura imprescindible para quienes están comprometidos con la misión integral

Publicado: diciembre 19, 2011 en Iglesia, Misión Integral, Teología

Por Néstor Cornara

En el libro “Misión sin Conquista”, los autores nos invitan a una búsqueda –lo expresan así- “a buscar cómo llevar adelante la tarea de hacer conocer el evangelio en todo el mundo, en formas más eficaces que a la vez sean fieles al estilo de presencia que vivía y enseñaba Jesús”.

El Equipo Menonita se volcó a esta búsqueda hace más de 55 años. Dejando de lado todo intento “conquistador” y liberándose de la necesidad de dejar como legado una “iglesia denominacional”, encontraron un estilo alternativo de misión: “caminar al lado de otros que también están buscando la Vida”. Entonces, esta invitación que hacen es para todos los que están en esa búsqueda. Para ello:

–    Relatan históricamente el camino de fe del pueblo toba-qom en el Chaco argentino, desde los años de su conversión al camino de Jesús.

–    Describen el desarrollo de una iglesia autóctona que se fortaleció por el acompañamiento en pos de la autogestión de las comunidades receptoras del evangelio.

–    Cuentan la experiencia vivencial de uno de los matrimonios del Equipo Menonita.

A decir verdad, lo primero que me llamó la atención fue el título, que más que título es una proclamación, una declaración, una afirmación. Decididamente “Misión sin conquista” define explícitamente que hay otra forma de hacer misión, en contraste u oposición a la “misión” con conquista. En relación a este tema, René Padilla hace mención en el prólogo –con justa referencia– al libro de Juan A. Mackay, “El otro Cristo español”. Creo también, que para tener un cuadro completo de la realidad de aquellos años, habría que añadir a esta trilogía el libro “Las venas abiertas de América Latina”, del escritor uruguayo Eduardo Galeano. Willis Horst dice al respecto:

El Señor nos envió a los pueblos originarios del Chaco en un contexto posconquista. El legado de la conquista está sellado en cada célula de la memoria de los indígenas chaqueños. No pasa ni un día en que los efectos de la conquista no se hagan sentir. La conquista no se limitó a lo militar, sino que abarcó lo cultural y lo espiritual. Es más, las atrocidades del genocidio, el etnocidio y el deicidio se cometieron en nombre del dios de los conquistadores, los cristianos, y con toda su autoridad.

En  “Misión sin Conquista”, los autores nos comparten su historia junto al pueblo Toba-qom en el Chaco argentino. En este relato nos cuentan el camino que han transitado desde los inicios de la Misión Menonita en 1943 hasta nuestros días como Equipo Menonita: casi 70 años. Menciono esto con mucho respeto y reconocimiento a todos los misioneros extranjeros, los de antes y los de ahora, que han venido a dejar sus vidas en el monte chaqueño. También a los argentinos que se les han unido en estos últimos tiempos.

CAMBIOS DE PARADIGAMA

Jesús vino para compartir su vida con nosotros, así lo entienden ellos al tomarlo como ejemplo y modelo de misión integral. Lo que surge de sus páginas es para que reflexionemos sobre la forma en que hacemos misión, y es también un desafío a reconsiderar los caminos, las estrategias y los programas en los que hemos envuelto y condicionado la misión y, si fuera necesario, desandar esos caminos y cambiar los paradigmas de misión que tenemos.

MISIÓN AL ESTILO DE JESÚS

La “práctica misionera alternativa” que presentan los autores no es otra cosa que lo que ellos interpretan sobre lo que fue la misión de Jesús. Como lo hizo Jesús al venir hasta nosotros, ellos conviven –“viven con”–  el pueblo toba-qom: “Aquel que es la palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros” (Juan 1.14). Es lo que conocemos como misión encarnacional. Una misión comprometida “con” el otro, no “para” el otro.

Dios, en la persona de Jesús, se inserta en la historia, interviene e influye en el mundo y se involucra e inspira a la Iglesia. Así lo expresan los autores:

Cuando desde el Equipo Menonita hablamos de nuestra praxis misionera como una alternativa, la idea no es poner nuestro estilo en contra de otras formas de presencia misionera ni proponerlo como superior a otros. Lo que entendemos es que este estilo de acompañamiento es la manera más adecuada al contexto de los pueblos originarios chaqueños.

EN EL ACOMPAÑAMIENTO

El hecho de que se hable de “acompañar” o “caminar” no es algo metafórico, como el “peregrinaje del cristiano”, sino literal.

“La convivencia con gente indígena –dicen– nos convenció del acompañamiento mutuo.  La gente indígena también nos acompaña a nosotros. Nos hospedan, tanto cultural como físicamente. El anuncio del evangelio se hace en gran parte al escuchar, al prestar atención. La conversión se logra mutuamente”.

Me hizo recordar cuando Jesús comienza a caminar con los dos discípulos hacia Emaús. Jesús, el caminante, aunque es un “extranjero” (extraño, forastero, peregrino o visitante, como dice una versión de la Biblia) se une a ellos, se acomoda a su ritmo, ni adelante ni atrás, se pone a caminar a su lado para compartir la angustia, el dolor, el sufrimiento. El caminante desconocido se interesa por la vida de sus compañeros de camino. Se dice que el sufrimiento, compartido, es la mitad de sufrimiento. En este sentido, es un cambio de paradigma. Ni adelante, ni atrás ni desde arriba (que representa el poder), sin pretensiones de superioridad sino al lado, junto a… acompañando.

GIRO COPERNICANO

La Misión también tuvo su giro copernicano: de “Misión Menonita a Equipo Menonita”. En 1954 aprovecharon los servicios de especialistas en Antropología y Lingüística. Las Sociedades Bíblicas Unidas enviaron al Chaco al matrimonio Guillermo y María Reyburn para ayudar a comprender el contexto misionero y comenzar el análisis lingüístico del idioma toba. Alberto y Lois Buckwalter, quienes eran misioneros menonitas en el Chaco en aquel tiempo, a partir de la ayuda que obtuvieron comenzaron a reconsiderar cómo llevar a cabo la tarea misionera con creatividad y valentía. Dieron la espalda al proselitismo denominacional y pusieron todos sus esfuerzos en la traducción de la Biblia y las visitas pastorales. En definitiva, se convirtieron en los principales protagonistas de la modalidad de hacer misión sin formar iglesias denominacionales y sin imponer teologías importadas. Misión sin conquista: sin paternalismo y sin violencia. Así lo expresan:

Nos ayudaron a entender que cada pueblo tiene su historia, sus tradiciones, su enfoque cultural, su manera de encarar la realidad, y que cualquier novedad que llega es recibida e interpretada en términos de toda experiencia que ese pueblo ha tenido hasta ese momento, y que es imposible que respondan auténticamente a Dios de otra manera que no sea la propia.

LIDERAZGO

Un cambio de paradigma en el liderazgo. En 1955, después de un tiempo de búsqueda, se cerró la Misión Menonita. Los misioneros menonitas entregaron la tierra a las familias tobas que estaban viviendo en ella. También entregaron a los mismos dirigentes tobas las tres iglesias que habían comenzado. Confiaron en el poder del Espíritu Santo y en los hermanos. Pero a la vez, se comprometieron a no abandonar a los hermanos tobas. Así comenzó una nueva etapa en la relación de los misioneros menonitas con los indígenas tobas. Tomaron decisiones importantísimas.

–    Dejaron de considerarse los dueños de las iglesias de los hermanos indígenas.

–    Basaron su decisión en que Dios mismo era capaz de formar su iglesia entre los indígenas.

–    Se designaron simplemente “obreros fraternales” o “misioneros-huéspedes”.

Con respecto a esta decisión, ellos escriben:

Un misionero huésped llega como visita, no como dueño, guerrero, jefe, encargado o dirigente. Respeta a los dueños, comparte la vida, va conociendo las costumbres, saberes y capacidades de sus anfitriones e intenta ubicarse apropiadamente para no causar problemas o divisiones.
Nos ayuda mucho mantener en mente que estamos de visita y que no somos entrevistadores o investigadores. Entendemos que de esa manera también transmitimos a nuestros anfitriones que no hemos llegado con una agenda fija y que queremos acercarnos a su forma de pensar y concebir las cosas.

A fines de la década de los 50, los misioneros menonitas y algunos líderes espirituales toba-qom se pusieron de acuerdo para organizar una iglesia que fuera completamente indígena. Por eso no hay Iglesia Menonita sino la Iglesia Evangélica Unida. Hoy día, los toba-qom atribuyen esa idea al Espíritu Santo.

CÍRCULO BÍBLICO

También aquí hay un cambio de paradigma. Es muy sugestiva la imagen. Es un círculo, no una pirámide. El Círculo Bíblico, de acuerdo a como ellos lo entienden, es más que una célula como la conocemos nosotros o un grupo casero de estudio bíblico. El círculo en las culturas indígenas representa igualdad, unidad, plenitud. El círculo incluye a todos: mujeres, hombres, alfabetizados y analfabetos.

En el Círculo Bíblico no hay alguien que enseñe y los demás aprenden, como en el viejo concepto de la “educación bancaria”, donde uno sabe mucho y los demás poco. “Estar en círculo es como estar en casa: se puede conversar las cosas de Dios y de la vida de manera natural”, dicen ellos.

Los propios indígenas –siguen relatando- nos enseñaron el valor profundo del diálogo teológico intercultural. El formato del círculo para la conversación con los textos de la Biblia permite escuchar la voz de Dios desde la óptica indígena. En el Círculo Bíblico todos enseñan y todos aprenden. Junto a ellos, el Equipo Menonita sigue aprendiendo a estar presente sin conquistar —ni para la denominación cristiana que nos envía ni para la cultura en la cual nos formamos.

ESCUCHAR AL OTRO SIN INVASIÓN

En este sentido, también es un cambio de paradigma. Es un acercamiento hacia el otro que tiene otra cosmovisión del tiempo y del espacio. Mucho del acompañamiento a los indígenas incluye tiempos de conversación con ellos y  respeto de sus espacios, sin imposición, sin usurpación y sin adueñarse de sus tiempos. Hay que saber esperar en esos encuentros. Dicen los autores:

Nos ayuda mucho mantener en mente que estamos de visita. En el mundo blanco rigen otras costumbres, ritmos y reglas, como la de hacer muchas preguntas. Pero queremos entrar en el mundo aborigen como huéspedes respetuosos. Tratamos de esperar hasta que ellos toquen el tema que quieran, o hagan la pregunta que les importe. Eso puede tardar un buen rato. Ese rato se hace valioso una vez que llegamos a experimentar cuánto sucede en el silencio. Aguantar el silencio en los encuentros es como tensar las cuerdas de la atención y la intuición.

Ya en el final, expresan:

De la misma manera, la práctica misionera alternativa procura alcanzar el mismo resultado final que plantean las prácticas misioneras clásicas en que buscamos difundir el amor de Dios, hacer conocer el camino de Jesucristo, aportar a la transformación de la Creación y promover la sanidad integral tanto de otros como de nosotros mismos. Anhelamos inspirar a otros a caminar con la esperanza que Jesucristo puede dar.

DESDE LA RED MISIONES MUNDIALES / COMIBAM ARGENTINA RECOMENDAMOS EL LIBRO “MISIÓN SIN CONQUISTA” POR SER:

–    Útil en la tarea misionera que Dios nos ha encomendado. Lo usamos como libro de texto en nuestro Programa de Capacitación Misionera Básica (PCMB).

–    Desafiante para hacer misiones a la manera de Jesús “como práctica misionera alternativa”. En este sentido, lo recomendamos tanto para contextos transculturales como contextos urbanos.

–    De inspiración porque necesitamos aprender de los que saben, de los que ya han regresado, de aquellos que ya han experimentado tanto éxitos como fracasos (deseamos que estos últimos que cometemos frecuentemente sean cada vez menos).

* Este artículo fue leído por su autor en la presentación de la segunda edición de “Misión sin conquista” (Ediciones Kairós) realizada el 25 de noviembre de 2011 en el auditorio de la Sociedad Bíblica Argentina en la Ciudad de Buenos Aires.

 

http://www.kairos.org.ar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s