Archivos para enero, 2012


Los viajeros indocumentados del tren La Bestia temen no poder ser identificados

Hay miles de cadáveres sin identificar

Jon Sistiaga México

Arturo Moreno, enterrador de Tapachula, Chiapas, señalando una de las fosas comunes, convertida en basurero, donde se entierra a los migrantes sin identificar. / MARIO LASTRA

Soy un polizón. Un ilegal subido en este tren de mercancías que cruza México en dirección a Estados Unidos. Llevo mi pasaporte, pero viajo como un indocumentado. Me lo he colocado en un bolsillo bien cerrado, por si acaso. Por si me caigo. Para que al menos me identifiquen y sepan quien soy. Son las cuatro de la mañana y hace frío. Y está oscuro. De vez en cuando el maquinista frena para bajar la velocidad y la Bestia chirría, como si chillara, trepanandote los oídos. El carbón depositado en las vías y aventado por la velocidad del tren irrita los ojos y las mucosas. Tengo el pelo apelmazado y la piel acartonada. Respirar esto no debe de ser bueno. El cemento que transporta el vagón al que me he subido suelta un polvo blancuzco que se mete por todos los lados. Los vagones de delante llevan productos químicos, por eso no se ha subido en ellos ningún ilegal.

El rugido de la Bestia es constante y atronador. Cuando pasamos por gargantas angostas, el traqueteo del tren se convierte en una tortura sónica que amenaza con volverte loco. De noche no te puedes asomar para intentar distinguir por donde va el tren, porque cualquier rama de un árbol pegado a la vía te puede golpear y tirarte abajo. Los migrantes con los que viajo en este vagón de cemento me han dado sus nombres y me han contado sus historias. Empiezo a confiar en ellos. No creo que sean “halcones” de los narcos, pero por si acaso no bajo la guardia.

Dos de ellos se han quedado dormidos. Es una imprudencia. Cualquier frenazo, acelerón o curva cerrada los puede mandar a la vía. Y lo que es peor, a las ruedas de este tren que todos los días devora a algún ilegal o mutila alguno de sus miembros. Lo he visto en el Albergue de Tapachula, en Chiapas, donde acogen a los migrantes a los que la Bestia dio un zarpazo, pero que sobrevivieron.

“Me quedé en shock. Mi mente seguía funcionando, dándose cuenta de lo que me había pasado. Sentía coraje por todo el cuerpo. Un calor enorme. Me dio por pensar que igual me salvaban la pierna, pero ya ve, ahora llevo una prótesis..”. Maritza Guzmán, hondureña de 25años, borda la iniciales del albergue Jesús el Buen Pastor en un mantel mientras me cuenta su drama. Intentó subirse a la Bestia en marcha cuando ya había cogido velocidad. Se agarró a la escalerilla pero en el ultimo momento vaciló. Y con la Bestia no se vacila, porque no tiene piedad. Maritza saltó pero se dio cuenta de que su pierna derecha no hacia pie en el escalón, sino que era succionada por la rueda del tren. Succionada y seccionada. Ese día acabo su viaje como ilegal a Estados unidos. Era el primer día y ahora espera su deportación en esta posada para migrantes.

La historia de Maritza se repite muy a menudo. Todas las semanas los diferentes hospitales de las ciudades por las que pasa el tren registran el caso de un amputado, cuando no de un fallecido por el tren. Le pregunto como contempla su tragedia, como una cuestión de mera mala suerte, como un fracaso, quizás como un castigo. “Para ser un castigo debería ser mala persona, y no lo soy, pero si es un fracaso. Nunca tuve un buen trabajo en mi país, pero al menos tenia dos piernas”, se lamenta.

El albergue de Tapachula se ha especializado en el cuidado, cura y mimo de todas estas personas que iniciaron un viaje para una vida mejor y que fueron brutalmente golpeados por la realidad del fracaso. Miguel Antonio Távora, de 28 años y también hondureño, maneja la silla de ruedas con soltura. Me cuenta que perdió la pierna dos semanas antes. Tiene, como dice el, los muñones todavía frescos. Llegó a jugar al fútbol en ligas mayores en su San Pedro Sula natal, y ahora, pena por haber tomado una decisión que lamentará toda su vida. “A mi me mató la confianza, porque no le mostré miedo a La Bestia”, cuenta. Como a Maritza, su cuerpo fue succionado al resbalar por la escalerilla mientras abordaba el tren. Como Freddy, que resbaló del techo del vagón por la lluvia y acabo bajo las ruedas. Como tantos y tantos otros que, al menos, tienen la suerte de contarlo.

8.818 cadáveres sin identificar

Los otros polizones que van conmigo, los que están despiertos, me cuentan historias similares, y me dicen que me acuerde de sus nombres por si se caen del tren o los despeñan los narcos durante un asalto: “No llevamos documentos y no queremos acabar en una fosa común”. Apunto: Edgar Vázquez, salvadoreño, Marvin López, hondureño, Miguel Guerra, guatemalteco… Yo les cuento que he estado en la morgue de Tapachula y en su cementerio, donde entierran los cadáveres de los ilegales no identificados.

Callan y escuchan. Supongo que queriendo no escuchar. Imaginándose ellos mismos en esa situación. Les doy datos. Hay en México 8.818 muertos sin nombre, según estadísticas del Servicio Medico Forense (SEMEFO). Bien es cierto que muchos de ellos son producto de las guerras internas entre los narcos, pero los cadáveres encontrados en las ciudades que hacen frontera con Estados Unidos o Guatemala, o por las que pasa La Bestia, son de migrantes. Son enterrados en fosas comunes y el único documento oficial que consta es un Acta de Defunción donde, en una linea, se hace una descripción de las causas del fallecimiento.

“El año pasado enterramos a unos 70 u 80”, me cuenta Arturo Moreno, el enterrador del cementario de Tapachula. Tiene un sentido del humor especialmente negro, como supongo que se le pide a un enterrador, y el sentido práctico de un Caronte que te dice “muchos vienen ya con olor, con arrocito y gusanos, ya no se les reconoce ni la cara. Si, es una tragedia pero pues no es para ponerse a llorar, ¿No?”. Cuando le pregunto que me enseñe la fosa común mi sorpresa se convierte casi en indignación. No hay fosa común. La quitaron para hacer sitio. Desde hace semanas entierran los cadáveres de los ilegales en los caminos de tierra del cementerio, o entre las tumbas mas antiguas, o simplemente en cualquier esquinazo. Solo él y el responsable del camposanto saben donde están. Podemos estar pisando un cuerpo no identificado y no saberlo. Me enseña un basurero, lleno de ceniza, desperdicios de comida y restos de flores secas: “Aquí enterramos a un padre y su hija, juntos, como los encontraron”.

– ¿Quienes eran?, -pregunto.

– Ni idea, yo solo enterré sus cuerpos.

– ¿Y lo hizo debajo del basurero o la basura la echaron después?.

– Eso es culpa de la gente, que echa sus desperdicios aquí. ¡Que falta de vergüenza¡, -me dice como compungido.

– Bueno, y porqué no señalizan el lugar. Ponen una cruz, o un cartel que diga N.N., o algo que indique que aquí yacen dos cuerpos…

– Porque no me pagan por ello. A mi me pagan lo familiares de los muertos y como estos no sabemos quienes eran, y como pues no hay familia, pues ahí están..

Mis compañeros de viaje en La Bestia me miran sin despegar los labios. Les enseño la foto del basurero y ladean la cabeza sin decir nada. Cerrando lo ojos. Enseguida despiertan al que se había quedado dormido. “Cuidado hermano, que si te caes ya nunca mas se sabe de ti”. Y se arrepienten de no llevar su documentación encima. Y se aprietan entre ellos como dándose calor, o esperanza, o ánimo. El tren sigue su marcha. Yo me palpo el pasaporte y me froto las manos para calentármelas un poco. Y me pregunto a mi mismo porque les cuento estas cosas. Por que soy a veces tan bocazas. Que necesidad tengo de amargarles un viaje ya de por si complicado. Son las cinco de la mañana y el tren no deja de rugir. Sigo despierto…

http://internacional.elpais.com

¡Sorpresa! ¡El 666 no es 666!

Publicado: enero 30, 2012 en Teología

Juan Stam

¡Sorpresa!  ¡El 666 no es 666!

 

Sobre el 666 hay mucho que decir, y lo primero es que no existe como tal. Lo que la Biblia dice no es “6-6-6” sino “seiscientos sesenta y seis”, lo que es muy diferente. No es un “triple seis”, como sería “666” en la aritmética moderna. El texto bíblico no tiene ese efecto de repetición, una misma cifra tres veces seguida.  El énfasis no cae en los tres dígitos lado a lado, sino en la suma expresada por las tres palabras originales. Cualquiera que sea la interpretación, el significado no puede estar en los tres dígitos que se juntan sino en la cifra como suma total.

La gente de los tiempos bíblicos no podrían ni imaginar un número como “666”, porque no conocían el sistema decimal. El número tenía que ser “seiscientos sesenta y seis”.

Además, los antiguos no tenían números, por lo que tenían que emplear las letras del alfabeto para su aritmética, comenzando con “A” como “1”, “B” como “2”, etc. Por eso tenían que escribir como palabras los números, en este caso “seiscientos sesenta y seis”, o si no, juntar tres letras totalmente distintas, una para 600, otra para sesenta y otra para seis. Esas tres letras distintas serían en griego “JXS”: el “ji” para seiscientos, el “xi” para sesenta y un “digama” (una letra arcaica) para el seis. Si la marca de la bestia es un tatuaje, no podría haber sido “666” sino aquellas tres letras que nos parecen bien raras.

Ahora, si cada letra del alfabeto es un número distinto, entonces cada palabra o nombre tiene también un número, que sería la suma total de los valores numéricos de sus respectivas letras. El nombre “Aba” sería “4” (1+2+1) o “Abba” sería 6 (1+2+2+1). En una pared de Pompeya uay un grafito bien romántico que reza, “Amo a una muchacha cuyo número es 545”. Sin embargo, pasaba una cosa interesante con esas matemáticas. Si conozco tu nombre, sólo tengo que saber leer y sumar y ya tengo tu número. Pero si me dicen un número, sin saber yo a qué nombre se refiere ni cuántas letras tiene o en qué idioma está escrito, no tendría manera de proceder del número al nombre correspondiente. Por eso y otras razones, es casi seguro que los creyentes de Asia Menor ya sabían de antemano a qué persona se refería ese número. Su desafío no era el de descifrar el número para descubrir quién era, sino el de entender el significado del número y ser fieles a ese mensaje.

Del misterioso número de Apocalipsis 13:18, no sólo hay muchas interpretaciones, sino también muchas maneras distintas de interpretarlo. Una de esas maneras es de tomar un posible nombre y calcular su suma matemática.  Ese método ha producido una gran cantidad de candidatos, pero el más probable es “César Nerón”, el primer perseguidor romano de la iglesia. Curiosamente, el cálculo resulta sólo si ese nombre, en su forma griega, es trasliterado a las letras del alfabeto hebreo con sus correspondientes valores matemáticos. Otro argumento confirma esta posibilidad. Algunos manuscritos tienen una variante textual de “616”, y resulta que ese número corresponde a la forma latina del mismo nombre, que no tiene la “n” final de “Nerón”, bajando así la suma por 50 puntos.

Hay otro detalle que confirma este análisis. El texto dice que “el número de la bestia es número de (un) hombre” (13:18). Pues bien, la palabra griega para “bestia” (thêrion), convertida de la misma manera a letras del hebreo, también suma seiscientos sesenta y seis. Se sabe que existía un grafito contra Nerón, basados en el hecho que “Nerón” y “matricida” sumaban exactamente igual. Entonces, Apocalipsis 13:18 estaría diciendo, Nerón y bestia son una misma cosa.

Sin embargo, tenemos también otra posibilidad. Un escrito antiguo, llamado Oráculos Sibilinos, tiene un bello pasaje que analiza el nombre “Jesús” en griego y concluye que suma ochocientos ochenta y ocho, o sea, más que perfecto. Este es un texto cristiano, escrito poco después del Nuevo Testamento, y muestra claramente que los cristianos usaban esos mismos juegos matemáticos. Pero a la luz de este pasaje, el 666 de Apocalipsis 13:18 podría sugerir que la bestia pretende ser absoluto (777) pero que siempre queda en un triste 666. Cristo, en cambio, es perfecto y más que perfecto. En ese sentido, el Anticristo no es sólo un anti-Cristo sino un pseudo-Cristo, un remedo y una parodia (muy ridícula) del único y verdadero Salvador.

Por supuesto, es posible también que el número se refiere al Anticristo final, y su marca será una especie de tatuaje en la frente. Sin embargo, el versículo siguiente, 14:1 (los capítulos están mal divididos), contrasta la marca de la bestia con “el nombre del Cordero y de su padre escrito en la frente”. El sello de Dios, de Cristo y del Espíritu es un tema muy frecuente en el Nuevo Testamento (Apoc 7:4-8; 2 Cor 1:22; Efes 1:13; 4:30), y sabemos que no es una marca visible ni física. Entonces, parece que la marca de la bestia tampoco será un tatuaje. Mucho menos estaba pensando Juan en computadoras y máquinas laser, cuando él ni conocía la electricidad. Tampoco tiene que ver  con nuestro calendario moderno (6 de junio), de lo que Juan no sabía nada. Inventar tales interpretaciones es especular y añadir a la Palabra de Dios (Apoc 22:18).

Hay otra cosa curiosa en este pasaje: el texto no dice que la bestia “marcará a todos”, en tiempo futuro, como si fuera una predicción. Dice que a la bestia “se le permitió infundir aliento a la imagen” y que “hacía que a todos … se les pusiese una marca” (13:15,16), en tiempo pasado, no futuro. Parece obvio que los tiempos pasados de las visiones de Juan se refieren al momento cuando Juan había visto esa visión. Es típico de las visiones del Apocalipsis que casi siempre vienen en tiempo pretérito, no futuro. Por supuesto, muchas de las visiones de Juan son claramente futuras (como la venida de Cristo, el Armagedón, el juicio final y la nueva creación), pero otras claramente pasadas o presentes (como el Hijo del hombre entre los candaleros, el trono en el cielo).

Las visiones de Apocalipsis, por supuesto, pueden ser futuras, pero no lo son necesariamente, mucho menos cuando vienen escritas en tiempo pasado o presente. En el caso de la marca de la bestia, donde los verbos no son futuros, decidir si la marca es una realidad literal futura o no, es una decisión humana de interpretación del texto, no pertenece al sentido del texto mismo.

 

http://juanstam.com/


Por: Winston Manrique Sabogal

El papel de la cultura hispanohablante aumenta veloz en Estados Unidos. No solo númericamente, ya son la minoría mayoritaria, sino como influencia y presencia cultural real. “Y tienen pánico”. Esta es una de las conclusiones de la mesa redonda convocada por este diario en su especial EL PAÍS en el Hay Cartagena de Indias 2012, con la participación de cuatro autores nacidos y criados en Estados Unidos y/o muy vinculados a ese país: los escritores Francisco Goldman, Edmundo Paz Soldán y el historiador Morris Berman.

En este vídeo los cuatro invitados dan algunas de las claves de la transformación vivida tanto por la cultura hispana como por la manera como Estados Unidos ha asumido y está asumiendo ese protagonismo emergente. El afloramiento del racismo o la discriminación y las medidas contra los inmigrantes son la expresión del miedo a una situación real. “Los republicanos creen que están en el apocalipsis. Tienen pánico”, dicen los invitados.

http://blogs.elpais.com


La crisis agudiza los problemas de decenas de millones de ciudadanos de la UE

Campesinos griegos reparten fruta y verdura gratis en una plaza en Grecia. / ANGELOS TZORTZINIS (AFP)
Dimitris Pavlópulos tiene una pensión de 550 euros al mes, y un desembolso en medicinas que ronda los 150. El recorte de subvenciones en gasto farmacéutico le obliga a elegir entre comprar un litro de leche (1,5 euros) o una de las recetas que su enfermedad demanda, porque le es imposible afrontar ambos gastos.

Manuel G. es un parado de larga duración que añora el mileurismo de las primeras embestidas de la crisis. Perdió su trabajo de administrativo hace tres años y ha agotado la prestación por desempleo. Sin colchón familiar, vive en una habitación alquilada y recurre a los comedores sociales y el reparto de ropa de una ONG.

Los ecuatorianos Roberto y Marilisa Madera, albañil y empleada de hogar, acaban de ser desahuciados de la vivienda que compraron hace seis años en Madrid. Con cuatro hijos y la renta mínima de inserción, dudan si volver a su país: la falta de expectativas les frena, y aún deben 100.000 euros de la hipoteca.

Son las víctimas de la crisis: sectores de la sociedad que hace un lustro figuraban entre la clase media, o media-baja, son hoy nuevos pobres. Personas que deben elegir entre hacer una comida caliente al día o caldear la casa; entre pagar la hipoteca o alimentarse. Casos que dinamitan la tradicional imagen de la pobreza ligada a la mendicidad: cada vez más, la pobreza se asocia a normalidad. “Los voluntarios de antes son hoy beneficiarios nuestros”, explica Jorge Nuño, secretario general de Caritas Europa.

Según la Unión Europea, en 2009 había 115 millones de personas en riesgo de pobreza y exclusión social en territorio de los Veintisiete (el 23,1% de la población), “sin contar otros 100 o 150 millones en el filo de la navaja”, explica Nuño, “porque dos meses de paro y una hipoteca a cuestas hunden a cualquiera”. En 2007, antes de que la coyuntura económica diera muestras de deterioro, eran 85 millones (el 17% de la población) los que se hallaban por debajo del umbral de pobreza relativa. En la lista figuran países como Grecia, España o Irlanda, “pero también Francia, Alemania o Austria”, apunta Nuño.

No pintan mejor las cosas en Reino Unido, con una tasa de pobreza infantil tan abismal que figura en el puesto 22º de los Veintisiete, según datos de la John Rowntree Foundation. Londres es la urbe con mayor porcentaje de menores en situación de pobreza del país. La herencia social tatcheriana, elevada al cubo por la crisis, tiene hoy contra las cuerdas al 22% de la población británica (13,4 millones de personas).

Los ejemplos muestran las vías de agua del sistema: el endeudamiento familiar; la quiebra de Estados pródigos en subvenciones o la existencia de trabajos de mala calidad, como los millones de empleos perdidos en la construcción en España. “Si tras la crisis de 1993-94 enderezar la tasa de empleo costó siete años, el paro de ahora es mucho más estructural: se han perdido cerca de tres millones de puestos de trabajo precarios”, señala Francisco Lorenzo, del equipo de estudios de Cáritas.

¿Cómo se mide la penuria? La calificación de pobreza como posición económica relativa con respecto a la media de ingresos del país y el tamaño de la unidad familiar se aplica, por ejemplo en España, a hogares con ingresos inferiores a 7.980 euros al año, incluidas las transferencias sociales (datos de 2009). Hay dos tipos de pobreza, la moderada o relativa (un 60% de la media de ingresos del país) y la severa (un 40%). “La mayoría de los pobres se sitúan cada vez más lejos de este umbral. Los pobres se han hecho más pobres, pero también es cierto que a los comedores sociales acude gente que no había ido nunca. Las tasas de pobreza han crecido espectacularmente en niños –uno de cada cuatro está en situación de pobreza en España-, y bastante en inmigrantes y jóvenes”, explica el sociólogo Paul Mari-Klose, del CSIC.

“Hablamos de situaciones de privación, de no poder llegar a fin de mes, o de comer carne menos de dos veces a la semana. Pero en España, como en Grecia, Portugal o Italia, no ha aumentado tanto la extensión de la pobreza como la severidad de la misma, y su concentración en determinados grupos. Durante la expansión económica, muchos jóvenes se emanciparon precariamente, y ahora se hallan en situaciones límite. En Islandia ha habido un incremento espectacular de la pobreza sobre todo en la infancia”, añade Mari-Klose.

La crisis está acercando en las estadísticas a los remisos PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España) y a países del Este recién incorporados a la UE; a capas cada vez más amplias de la población de Estados sólidos y a puntales del Estado del bienestar venidos a menos, como Islandia tras la quiebra de su sistema bancario. Pero la media comunitaria presenta una elevada dispersión. Bulgaria (46,2%) y Rumanía (43,1%) casi la duplican, según Eurostat. En el otro extremo se hallan República Checa (14%), Países Bajos (15,1%) y Suecia (15,9%). España ocupa un lugar intermedio, el 23,4%. Pero estar en mitad de la tabla no significa pasar desapercibido: la suma de riesgo estructural (en 2007, cerca del 20%), déficit de protección social y récord de desempleo (el 22,8%) apunta un futuro nada halagüeño.

Los expertos en políticas públicas coinciden en que a los tres núcleos tradicionalmente más expuestos a la pobreza –niños y mayores, mujeres e inmigrantes, es decir, la edad, el género y la etnia como factores de intensificación de la misma- se ha sumado una legión de ciudadanos sin etiquetas en un contexto de recorte de gastos sociales, lo que amplifica los efectos de la crisis: “Personas con un trabajo muy precario, a las que resulta difícil llegar a fin de mes y que encima no tienen ayudas; gente entre los 30 y los 45 años, con o sin cargas familiares, y sin subsidios porque tienen algún ingreso, que se ve obligada a volver con sus padres si quiere seguir pagando la hipoteca”, sostiene Joan Subirats, de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Los otros sectores están más vigilados, pero estas clases medias bajas no estaban bajo el foco. Desde el establecimiento de las políticas sociales el factor trabajo es el discriminante a la hora de acceder o no a una ayuda, y este segmento de la población está en el límite”, añade.

El estado de práctica inanición de amplias capas de la sociedad europea no solo es un problema de índole social; también tiene una proyección política evidente: cada vez hay más ciudadanos en los márgenes del sistema. “Buena parte de los votantes de Plataforma per Catalunya [partido de extrema derecha, xenófobo] salen de estos sectores más desfavorecidos”, explica Subirats; “se preguntan, sin hallar una respuesta, por qué ellos no tienen derecho a una beca comedor para sus hijos mientras los inmigrantes, uno de los focos tradicionales de los servicios sociales, sí la reciben”.

Aunque la mayoría de los expertos consultados previene de la tentación de hacer de los “nuevos pobres” las únicas víctimas de la crisis, y subrayan el deterioro de sectores previamente empobrecidos, resulta innegable es que, tras casi tres lustros de vacas gordas y nuevos ricos, la crisis ha laminado un segmento de la población que, hasta 2007, tenían sus necesidades básicas cubiertas. El fiel de la balanza es con frecuencia el pago de la hipoteca, y esta es una de las características de la crisis que no presentan otros socios comunitarios.

Pero en la pesadilla de los nuevos pobres hay muchos más factores que el impago. Entre los miembros más recientes de la UE, el principal lastre es el déficit estructural heredado; la mayoría son regímenes excomunistas reconvertidos a marchas forzadas, como Letonia (37,4% de riesgo de pobreza y exclusión); Lituania y Hungría, con algo más del 29%), y los citados Bulgaria y Rumanía.

En Grecia, el fantasma del hambre ha devenido sangrante realidad. El jubilado Pavlópulos, de 75 años, es beneficiario de la ONG Médicos del Mundo-Grecia. Desde que el primer plan de ajuste (2010) suprimió numerosas subvenciones, el hombre consume su pensión en 10 días, y luego recurre al reparto de medicamentos y comida de la ONG. “Hemos lanzado una campaña de donación de medicinas y alimentos para casos de extrema necesidad. Sin ánimo de compararnos con África, hemos constatado numerosos casos de desnutrición entre jubilados, menores e inmigrantes; no es hambruna, pero sí restricciones en la dieta”, señala Yanis Yanakópulos, portavoz de la ONG. Varios sindicatos de la enseñanza han referido casos de desmayos en alumnos de primaria por hambre; el Ministerio de Educación asegura estar sobre aviso.

2010 pasó sin pena ni gloria como el Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social. Concluía así la Estrategia de Lisboa, que pretendía obrar “un efecto decisivo en la erradicación de la pobreza”, y arrancaba la Estrategia 2020. Pero la crisis ha arrumbado los buenos propósitos. El principal objetivo de la Estrategia 2020, reducir en 20 millones el número de pobres en esta década, amenaza con convertirse en papel mojado.

http://internacional.elpais.com


José de Segovia Barrón

Sobre Dios y la aventura del espacio

El protestante John Glenn, segundo en volar al espacio y primero en orbitar la Tierra, recibió el Príncipe de Asturias a la cooperación internacional.
 

 

 ¿Dónde estabas cuando el hombre llegó a la luna? Si ya habías nacido el 20 de julio de 1969, este es un momento histórico de la televisión que recordarás, aunque no tuvieras aparato –yo lo vi en un bar rodeado de gente–, ni apenas edad para acordarte –yo tenía sólo cinco años–. Las imágenes en blanco y negro del comandante Neil Armstrong pisando el suelo del Mar de la Tranquilidad –donde se había posado el Apolo XI– inspiraron hace poco una novela de Antonio Muñoz Molina – El viento de la luna –, pero es también uno de los momentos estrella de la exposición de la  NASA  –que hay en la Casa de Campo de Madrid– sobre  La aventura del espacio , donde Dios tampoco estuvo ausente. Cuando fui con mis hijos estas navidades, me acordé de nuevo de ese día, pero a los pequeños les dio la pasión de todos los niños por los viajes al espacio. El menor me ha dejado hoy uno de los libros que sacó ayer de la biblioteca,  La conquista de la luna.  Yo he estado leyendo otro bastante más aburrido  – sin tantas fotos, por lo menos–, que acompañó una serie de televisión  – Objetivo: la luna  de Dan Perry –.  Aunque en la exposición tenían la preciosa edición que hizo  Taschen   – para el cuarenta aniversario –  de la serie de artículos que escribió Norman Mailer para la revista  Life.  

En casa  – que siempre hemos sido muy tintinófilos – , la ocasión ha servido para releer los dos visionarios álbumes que Hergé dibujó dieciséis años antes que Armstrong pisara el píe en la luna. La primera sala trata de esos soñadores, que imaginaron el espacio, ya en el siglo XIX. Allí no sólo están escritores como Julio Verne o H. G. Wells, sino también Edgar Rice Burroughs –que no sólo escribió  Tarzán,  sino también muchas fantasías espaciales– y mi admirado Alex Raymond –padre de  Flash Gordon,  además del maravilloso Rip Kirby, uno de mis detectives favoritos, junto a cineastas como Georges Méliès o Fritz Lang.
 
 SOÑAR CON LA LUNA 
 La luna protagoniza cuentos, leyendas y canciones populares . Es tanto “lunera y cascabelera”, como un gran queso de bola en el cielo. Algo tan lejano y distante, que hasta el día hoy, todavía hay algunos que se muestran escépticos de que el hombre haya llegado allí. Fue un científico que trabajaba para los nazis, Wernher von Braun (1912-1977), quien desarrolla en los Estados Unidos el modelo de cohete que permitiría el viaje interplanetario. De los pilotos de prueba que intentan romper “la barrera del sonido”, salen los primeros astronautas –como bien cuenta Tom Wolfe, en esa joya del  nuevo periodismo  que es  Elegidos para la gloria,  posteriormente llevada al cine–.

 La  guerra fría  es el contexto del que nace la NASA . Los rusos eran pioneros en el espacio, desde que mandaron el primer satélite artificial en 1957, el  Sputnik.  Una pobre perrita, Laika, sigue su estela, muriendo de calor en la nave. Otras dos sobrevivirán, antes de mandar al primer hombre, Yuri Gagarin. A él se le atribuye la frase de que no vio allí a Dios. Hoy sabemos que él nunca la dijo –era cristiano ortodoxo–. Fue una ocurrencia de Nikita Khruschev.

La primera mujer en volar al espacio fue también soviética, Valentina Tereshkova, en 1963 –no viajó ninguna americana hasta el 83–. Una sala de la exposición muestra una televisión de los años sesenta con el presidente Kennedy repitiendo una y otra vez “el reto de llevar un hombre a la luna y devolverle sano y salvo a la Tierra”. Es el discurso que dio en 1961, poco después del primer paseo espacial de los rusos.

 LA FE DE LOS ASTRONAUTAS 
 Tras el proyecto Gemini –iniciado en 1964– viene el programa Apolo, que comienza con el desastre de 1967 –muy bien documentado en esta muestra–. La primera misión en acercarse a la luna es la del Apolo 8 .  Su comandante era Frank Borman. Las palabras que transmite al contemplar nuestro planeta, son las que comienzan la Biblia: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Lo que provocó una demanda de la atea Madalyn Murray O´Hair,  diciendo que la cita bíblica violaba la separación Iglesia/Estado.  Borman lo justificó diciendo: “tuve el enorme sentimiento de que había un poder mayor que ninguno de nosotros, que había un Dios y desde luego un principio”. 

 Entre los tripulantes del Apolo 11 que llega a la luna, está Buzz Aldrin, anciano de una iglesia presbiteriana en Houston –Webster Presbyterian Church–, que ha dado muchos astronautas.  Su pastor Dean Woodruff le sugirió llevar unas pequeñas bolsas de plástico con pan y vino, para celebrar la Santa Cena en la luna, con una copa –que está hoy en la iglesia, y se usa ese día, una vez al año–. Lo hizo leyendo unas palabras del Evangelio, que tenía escritas en una tarjeta –vendida en una subasta en el 2007–: “Yo soy la vid y vosotros las ramas; el que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no podéis hacer nada.” ( Juan  15:5).  

Aldrin dice que “luego dio gracias por la inteligencia y el espíritu que había traído a dos jóvenes pilotos al Mar de la Tranquilidad”. Todo ello en los minutos de silencio, que no transmitió la radio. El suceso lo cuenta en la entrevista que publicó la revista  Life  en agosto del 69, así como en su libro de 1973 – Regreso a la Tierra –, desarrollado en su obra del año 2009 – Desolación magnífica –, que tuvo gran repercusión en los medios de comunicación. La discreción o censura se debe a la demanda que había sufrido Borman poco antes –explica en el libro–. Lo cierto es que el comandante Armstrong le miró con respeto, pero no dijo nada entonces.

 SENTIMIENTO Y TALENTO 
 El octavo hombre en pisar la luna fue el evangélico James Irwin (1930-1991) –en el Apolo 15– , que la recorrió por primera vez en un vehículo todoterreno en 1971. Al año siguiente fundó una organización cristiana con un pastor bautista, en Colorado Springs –High Flight–, para hablar de “cómo sintió el poder de Dios como nunca antes”. El texto que más usaba cuando hablaba en iglesias por todo el país, es en el que meditó al recorrer los montes de la luna: “A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda?” ( Salmo  121).

 En su magnífico libro sobre los primeros siete astronautas, Tom Wolfe habla de la fe de John Glenn –el segundo en volar al espacio y el primero en orbitar la Tierra–, que recibió el Premio Príncipe de Asturias en 1999 a la cooperación internacional . En la conferencia de prensa que dio en Washington, dice: “soy presbiteriano, protestante, y tomo mi religión muy en serio, de hecho”.

Habló de las escuelas dominicales, donde había enseñado, y los comités de iglesia en los que había servido, pero dijo algo mucho más interesante: “Fui criado creyendo que somos puestos en la Tierra con una propuesta de más o menos el cincuenta por ciento, Y eso es en lo que todavía creo hoy. Somos puestos aquí con ciertos talentos y capacidades, que depende de nosotros usarlos lo mejor que podamos. Pero cuando lo hacemos, pienso que hay un poder mayor que cualquiera de nosotros, que pone las oportunidades en nuestro camino, si usamos nuestro talento adecuadamente, y vivimos el tipo de vida que debemos vivir.”

 En la fe de los astronautas, a veces predomina el sentimiento –como Irwin, que acabó buscando el Arca de Noé en el monte Ararat–, y en otros el talento –como en la frase de Glenn, que Wolfe interpreta correctamente de acuerdo a la religión americana de que “Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos” –. El Evangelio, en realidad, no es ninguna de las dos cosas. Ni la comunión individual de Aldrin, ni la incomprensión de Glen, cuando dice: “Mirar este tipo de creación, y no creer en Dios, es imposible”.  

 DIOS Y LA CREACION 
La verdad es que  se puede mirar la Creación, y no creer en Dios . ¿Por qué? Aunque “los cielos declaran la gloria de Dios” ( Salmo  19:1), los hombres “adoraron y sirvieron a las cosas creadas, antes que al Creador” ( Romanos  1:25). Es cierto que todos vivimos por algo, que capta nuestra imaginación y corazón, dando sentido a nuestra vida, pero sin la intervención del Espíritu Santo, eso nunca será Dios.

Si miramos a las cosas creadas, para que nos den el sentido, la esperanza y la felicidad, que sólo Dios puede darnos, seremos esclavos de un ídolo, en vez de Dios. Abraham fue llamado de la ignorancia de rendir culto a la luna, a servir y a adorar al Dios vivo y verdadero. La promesa que recibió, no era fácil de creer. Cuando Dios sin embargo le dio el hijo prometido, lo amó por encima de cualquier cosa.

Cuando Dios le pide sacrificar ese hijo en un monte ( Génesis  22:2), le pide que elija entre el don y el Dador, una opción que nos resulta imposible. Sabemos que Dios nos ha dado la vida, pero sin embargo nos aferramos a ella como lo único que tenemos. Cuando Abraham está dispuesto a entregarle a su hijo (vv. 9-10), Dios le muestra que su gracia está en que Él ha provisto un sustituto: un carnero es ofrecido en su lugar (v. 13).

 MÁS ALLA DE LAS MONTAÑAS DE LA LUNA 
 Muchos años después en otra montaña, que tampoco es de la luna, otro hijo es puesto a morir en un madero. Sólo que en aquel monte no hubo una voz del cielo que anunció su liberación, sino que gritó: “¡Dios mío!, ¡Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”. El Padre pagó entonces la deuda que todos tenemos con Dios, en el más profundo silencio. Ya no debemos ver por lo tanto el universo como algo vacío, o impersonal. Nos muestra que “el que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, ¿cómo no nos dará con Él todas las cosas?” ( Romanos  8:32).

Es por eso que no somos salvos mirando a las estrellas, sino al Dios que se revela en Cristo Jesús. El hombre puede conquistar la luna, pero no su corazón. La más grande aventura de la vida no es viajar al espacio, sino confiar en el Dios vivo, que se revela en unas montañas aún más trascendentes que las de la luna. El Dios que habla en el Sinaí es quién nos dice en el Calvario que su amor es más alto que los cielos, y nunca nos abandonará. Porque el Sol de justicia ha vencido toda injusticia, y nunca se apagará.

 

 

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2011

 

Latino contra latino en Arizona

Publicado: enero 29, 2012 en opinión, Sociedad

Juan Francisco Martínez

 Latino contra latino en Arizona
Alejandrina Cabrera declarando ante la corte

Ironías de nuestro proceso político y las complejidades de ser latino en los EEUU.

 El día miércoles (25 de enero) un juez en San Luis, Arizona (comunidad fronteriza gemela de San Luis Río Colorado, Sonora) quitó a Alejandrina Cabrera de la lista electoral para el gobierno de la ciudad porque dijo que ella no hablaba suficiente inglés.La ley en Arizona dicta que una persona tiene que poder comunicarse en inglés para participar en puestos electos, aunque no determina el nivel de inglés necesario.

Alejandrina es ciudadana estadounidense y no existe un precedente legal que le de derecho al juez para hacer esto. (Véase  “Judge Orders Arizona Candidate Struck From Ballot” ). El juez respondió a una demanda hecha por el gobierno actual de la ciudad y se basó en el reporte de un experto del inglés quien determinó que Cabrera no hablaba suficiente inglés para participar activamente en las sesiones del gobierno municipal.

En la historia de los Estados Unidos ha habido muchas ocasiones personas que no dominaban el inglés, pero eran ciudadanos, y han sido electos a puestos políticos.

Las normas de idioma pocas veces han existido para “mejorar” la participación ciudadana. Casi siempre su función ha sido tratar de bloquear a personas cuyo primer idioma no es el inglés de participar en la política. En Arizona los “indeseables que no hablan inglés” históricamente han sido los latinos y los nativos americanos.

 Este caso une intereses políticos con la fama anti-latina que ha tenido Arizona por mucho tiempo . Cabrera es parte de un grupo de ciudadanos que está tratando de sacar al alcalde actual de su puesto. Y  fue el gobierno actual, dirigido por el alcalde actual (quien también es latino), quien hizo la denuncia ante la Corte . Siendo claro que existen intereses políticos detrás de esta denuncia, la resolución judicial es todavía más cuestionable.

 Pero detrás también hay otro factor, las tensiones latentes entre latinos nacidos en los Estados Unidos y los inmigrantes .

San Luis es una comunidad predominantemente latina, pero una en que se notan las divisiones entre los inmigrantes y los nacidos en el país.  Y llega a tal punto la tensión que un grupo de latinos utiliza una ley que fue escrita originalmente contra latinos para tratar de limitar los derechos de otro grupo latino.

Tales son las ironías de nuestro proceso político y las complejidades de ser latino en los Estados Unidos.

Autores: Juan Francisco Martínez
©Protestante Digital 2011

Hacia CLADE V (sexta parte)

Publicado: enero 29, 2012 en CLADE

Carlos Martínez García

Hacia CLADE V (sexta parte)
 

 Es un error contraponer crecimiento cognoscitivo de la Palabra a la expresividad emotiva, uno y otro son espacios en los que actúa el Espíritu Santo. 

 Parece que la liturgia preponderante en las iglesias evangélicas hispanoamericanas consiste en hablar, orar y alabar a Dios. Hay poco espacio para lo que el Señor quiere comunicar a su pueblo a través de su Palabra. Se ha descuidado el ordenamiento divino que exige escucharle. Tal exigencia recorre toda la Biblia, desde el  Shemá Israel  (escucha Israel), de Deuteronomio 6:4, hasta la definición que hace Jesús de lo que significa escuchar bien sus enseñanzas, Mateo 7:24. 

Bien dice el documento preparatorio del Quinto Congreso Latinoamericano de Evangelización al afirmar que “la liturgia cristiana debe tener el principio básico de la centralidad de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios nunca puede ser relegada a segundo plano en el culto cristiano. Es a través de ella que somos trabajados y mejorados en el conocimiento de la gracia de Dios y guiados en el conocimiento de la  missio Dei  (es decir, de envío o la misión de Dios)”.

Lo aceptado como obvio y primario en el terreno declarativo, no necesariamente lo es en el campo de la práctica cotidiana. Porque una cuestión es, como lo establece un principio de la sociología de la religión, el cuerpo de creencias admitidas por un grupo religioso determinado, y otra las prácticas conductuales de los integrantes de ese mismo grupo. Es decir, con frecuencia existe contradicción entre el discurso y su aplicación ética en la vida de todos los días.

La misión del pueblo de Dios es ricamente definida en la Palabra de Dios. El desarrollo de la historia de la salvación nos es mostrada con todas sus complejidades en la Biblia. Solamente un conocimiento panorámico, amplio, y a la misma vez detallado de la Revelación progresiva, nos capacita para comprender crecientemente cuáles son las tareas a desarrollar por los seguidores y seguidoras de Jesús.

 Un acercamiento parcial, a menudo literalista, una lectura ocasional y descontextualizada de la Biblia necesariamente tiene consecuencias nocivas en la comunidad de creyentes , ya que un conocimiento deformado y reduccionista de la Palabra estrecha el horizonte cognoscitivo y ético de los cristianos y cristianas. Por lo cual una liturgia que mayormente se centra en lo que unos líderes dicen sobre Dios con slogans y cantaletas puede ser efectiva para el consumo religioso de su audiencia, pero de escaso impacto en la formación de discípulos capacitados por la Palabra para la realización de “toda buena obra” (2ª Timoteo 3:16-17).

Una liturgia en la que la enseñanza del todo el consejo de Dios (Hechos 20:27) tiene primacía, puede articularse bien con el sentido de fiesta propio de los pueblos latinoamericanos. Al respecto señala el documento que hemos venido comentando: “Nuestra auténtica expresión latinoamericana y caribeña, tan emocional y afectiva, debe tener espacio para su manifestación”.

 Es un error contraponer crecimiento cognoscitivo de la Palabra a la expresividad emotiva, uno y otro son espacios en los que actúa el Espíritu Santo . Enfatizar el discipulado del intelecto en detrimento de las emociones, o sublimar éstas últimas y despreciar el crecimiento de la mente de los discípulos y discípulas, es un mal entendimiento de la integralidad de la persona prescrita tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Jesús se hace eco del principio veterotestamentario, pero además lo lleva más allá al subrayar que la relación afectiva con Dios necesariamente incorpora todos nuestro ser y debe reflejarse una vida de servicio a los otros y otras (Mateo 22:37-40).

 El reconocimiento de quién es Dios, la alabanza que se le rinde, es un acto comunitario que tiene dimensiones trascendentales pero también efectos horizontales . Por lo tanto, como apunta el documento “la liturgia cristiana tiene que comunicarse con el gran amor de esta generación de Dios a través de una experiencia amoroso de comunidad. Una iglesia que adora a Dios expresa su amor a la gente a través de una comunidad acogedora que se extiende y abraza a los pobres, los afligidos y los que buscan un sentido existencial. Por eso, nuestras liturgias necesitan estar conectadas con la realidad humana que nos rodea. Allí están los dramas actuales que forman parte de la vida ordinaria. En lugar de refugiarnos en la alienación de un culto que ‘huye del mundo’, debemos hacer frente a los desafíos colocados la iglesia y hacer hincapié en la esperanza que tenemos en Dios y en su Reino”.

 La liturgia que practicamos es reflejo de la comprensión que las comunidades cristianas tienen de Dios.  Si solamente se enseña que la creencia en Él es un satisfactor espiritual, aunque tal vez debemos escribir espiritualista, entonces las reuniones cúlticas estarán centradas en pronunciar frases laudatorias sobre un Dios alejado de las cotidianidades humanas, y a entonar cantos que mueven sólo emocionalmente pero que no incorporan el entendimiento, la inteligencia (Salmo 47:7).

 Siempre debe llamarse a la comunidad de creyentes para que no separe la liturgia de la ética. Es más, de acuerdo a la enseñanza bíblica podemos afirmar que una y otra se retroalimentan y evidencian la calidad de los discípulos que confiesan a Jesús como Salvador y Señor . En la liturgia tiene que articularse el agradecimiento al Señor por lo que ha hecho para que tengamos acceso a formar parte del pueblo de Dios y el refrendo de la responsabilidad de vivir como hijos e hijas de luz. De poco valen prácticas grandilocuentes, actos alejados del concepto bíblico de santidad pero, eso sí, llenos de santurronería, que evaden el cumplimiento de una liturgia integral. El profeta Isaías describió lo anterior magistralmente en el capítulo 58 de su libro, y Jesús recordó a sus contemporáneos, y a nosotros, que desde tiempo atrás una cosa era lo que litúrgicamente se confesaba pero muy otra lo todos los días vivido (Mateo 15:8-9).

Autores: Carlos Martínez García
©Protestante Digital 2011