Archivos para enero 15, 2012


Romney, favorito en la carrera republicana, profesa una religión que muchos estadounidenses consideran una secta

Washington
Mitt Romney, durante un acto de campaña en Carolina del Sur. / Charles Dharapak (AP)

Por primera vez en la historia, un mormón tiene serias opciones de aspirar a la presidencia de Estados Unidos. Mitt Romney ha ganado dos primarias y tiene ventaja en las encuestas. Las dudas sobre su conservadurismo o la pérdida de empleos provocada por su compañía de inversión de riesgo son importantes escollos. Pero de todos los obstáculos, el más grande puede ser su religión. Uno de cada cinco norteamericanos dice que no votaría a un candidato mormón. Casi la mitad de la población ni siquiera sabe si son cristianos.

A los siete millones de mormones de EE UU se les ha criticado históricamente por ser conspirativos, polígamos y racistas. Los recelos perviven. En noviembre, una encuesta del Instituto de Investigación de la Religión Pública reveló que un 40% de los ciudadanos de EE UU no vería con buenos ojos a un presidente de esa religión. Según otro sondeo, de Gallup, de junio, el 22% no votaría a alguien de esa fe. Hay un 49% de norteamericanos que no tiene claro si la religión mormona es cristiana o no, según un informe publicado el jueves por el centro Pew.

Romney avanza en la carrera para alzarse como candidato republicano a la Casa Blanca. Ganó el caucus de Iowa, con una diferencia de sólo ocho votos respecto al exsenador Rick Santorum. En la segunda cita electoral, la de New Hampshire, logró también el primer puesto, pero con una mayoría más holgada, de 16 puntos. La media de encuestas que efectúa Real Clear Politics le otorga una ventaja de 4,7 puntos en Carolina del Sur, un Estado cuyas primarias se celebran el sábado. Si logra otra victoria allí, se consolidará como favorito.

Romney es muy devoto. Fue líder de su parroquia cuando vivía en Belmont, Massachusetts. En la iglesia mormona, los obispos pueden casarse. Romney, casado y con cinco hijos, fue obispo de Cambridge y de Belmont, y presidió la diócesis de Boston. Los mormones, de muy jóvenes, viajan a lugares lejanos para predicar su fe. Suelen pasar dos años lejos de sus familias, con muy limitado contacto con ellas, pagándose su manutención. En 1966, Romney evangelizó en Francia, y visitó ocasionalmente España.

A pesar de que muchos votantes evangélicos la consideran una secta, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (su nombre formal) sí que se define como cristiana. Pero añade a la lista de profetas al suyo propio: Joseph Smith, un buscador de tesoros nacido en Vermont en 1805 que dijo haber recibido la visita de un ángel que le entregó unas tablas de oro, escritas en “egipcio reformado”, que decía que se hablaba en la América antigua. Smith las tradujo y el resultado fue el Libro de Mormón, publicado en 1830. Este libro —tachado de incongruente por los historiadores— es, para los mormones, una añadidura crucial a la Biblia.

En él se narra que una tribu perdida de Israel surcó el Atlántico 600 años antes de la era cristiana. Habitó en América y se le apareció Jesucristo resucitado. Aquella tribu pronto cayó en una lucha cainita, que protagonizaron dos castas: nefitas y lamanitas. A estos últimos, Dios les castigó con tener la piel oscura, por apartarse de él. Tras siglos de lucha, los lamanitas exterminaron a los nefitas. Y de ahí viene, para los mormones, la razón por la cual el hombre blanco llegó en 1492 a un continente habitado por indígenas, tocados por el mal.

Esa doctrina sirvió también para que los mormones rechazaran, entre 1849 y 1978, a los negros como sacerdotes. “Otras iglesias estadounidenses también tienen una historia irregular con el racismo”, explica Scott Gordon, presidente de FAIR, organización de defensa mormona. “Primero aceptamos a los negros en el sacerdocio en 1830, algo muy diferente a lo que sucedía en las demás iglesias. Pero el segundo presidente de la iglesia, Brigham Young, decidió seguir a otras religiones y no permitir que los negros accedieran al sacerdocio”.

En el XIX, los mormones se organizaron como comunidad, y de la costa atlántica emigraron al Medio Oeste, de donde fueron expulsados con violencia. Una turba aniquiló al profeta Smith en 1844. Luego huyeron a Utah, territorio entonces despoblado, donde se asentaron y se armaron. Lejos de Washington, comenzaron a vivir como su dios se lo había indicado. El profeta Young anunció en 1852 que la poligamia era parte central de su religión. Su predecesor, Smith, había tomado a 30 esposas.

Como la poligamia era ilegal en la mayoría del país, el Gobierno federal acusó a los mormones de rebeldía. El profeta Young, cuya idea era fundar una teocracia en Utah, mostró en repetidas ocasiones su beligerancia. “Cualquier presidente de EE UU que levante un dedo contra estos fieles morirá antes de tiempo”, dijo en una ocasión. Amenazó también con hacer de Utah “una nación independiente”. El presidente James Buchanan llegó a mandar a 2.500 soldados a controlar la insurrección, en lo que se conoció como la guerra mormona, que se saldó con la muerte de 120 civiles a manos de los mormones.

Finalmente, el profeta Wilford Woodruff desautorizó la poligamia en 1890. Hoy, la Iglesia mormona se organiza de forma piramidal, como la católica. Hay un presidente en Utah, que ahora es Thomas S. Monson, que actúa como profeta y enviado de dios a la Tierra. Normalmente, los sacerdotes deben obediencia a los dictados del profeta. Esto ha creado numerosas dudas sobre si un jefe de Estado mormón debería someterse al dictado de su líder espiritual.

“Creemos que cuando dios ordena algo, su pueblo debe ser obediente”, explica Allen Wyatt, vicepresidente de FAIR, que combate mitos sobre el mormonismo. “Pero los líderes políticos que son mormones no tienen por qué asumir las opiniones de sus líderes religiosos”. En este asunto, Romney se enfrenta al mismo problema que ya vivió en 1960 John Kennedy, primer presidente católico. Hubo dudas entonces sobre su supuesta sumisión moral al Papa de Roma. Finalmente gobernó con independencia. Desde la Iglesia mormona se dice que en este caso sucedería lo mismo. Romney, temeroso de despertar recelos, no ha dicho nada de su fe.

http://internacional.elpais.com

El problema de Romney

Publicado: enero 15, 2012 en opinión

ANDRÉS OPPENHEIMER 16/01/2012

El precandidato presidencial Mitt Romney tendrá dos graves problemas si, tal como se espera, gana la nominación del Partido Republicano para las elecciones de noviembre: su pasado en el mundo de los negocios y los votantes hispanos. Aunque la mayoría de los medios se están concentrando en el primer aspecto, el más grande será el segundo.

En este momento, los analistas políticos de Washington enfocan el pasado de Romney como expresidente de Bain Capital, la firma privada de inversiones que según sus críticos -incluyendo al contendiente republicano Newt Gingrich- compraba empresas débiles y despedía a miles de trabajadores mientras Romney ocupaba el cargo.

A los directores de campaña de Obama ya se les hace agua la boca ante la posibilidad de usar esa línea de ataque. Cuando el alto desempleo es el principal problema de EE UU y Romney se presenta a los electores como el líder empresarial que podría resucitar la economía, pintarlo como un destructor de empleos sería una estocada al corazón del discurso del aspirante republicano.

Pero Romney podría defenderse de estos ataques afirmando que Bain Capital creó más empleos de los que eliminó, y alegando que la mayoría de las empresas que tomó a su cargo terminaron mejor que antes. Sería un debate sobre cifras -las estadísticas de los críticos contra las de los defensores de Romney- que muy bien podría terminar en un empate, neutralizando así la campaña demócrata de pintarlo como un destructor de empleos.

Pero conquistar el voto hispano será una batalla mucho más dura. Será una lucha que se dará en el terreno de las emociones, que es más difícil de manejar que el de las estadísticas. Según una encuesta de votantes latinos hecha en noviembre por la cadena Univisión, Romney no tiene muy buena imagen entre la mayoría de los hispanos. La encuesta reveló que si las elecciones se realizaran hoy, Obama le derrotaría por un 67% contra un 24%.

Entre los encuestadores, la opinión generalizada es que ningún republicano podrá llegar a la Casa Blanca con menos del 40% del voto hispano. El expresidente George W. Bush ganó en 2004 con el 40% del voto hispano. En las elecciones del 2008, el candidato republicano, el senador John McCain, un moderado en temas de inmigración, obtuvo solo el 31% y perdió las elecciones.

¿Acaso Romney podrá conquistar el 40% del voto hispano, cuando en sus esfuerzos por conquistar a la extrema derecha del Partido Republicano y ganar la nominación del partido ha adoptado posturas mucho más duras en materia inmigratoria que las de McCain en 2008?, se preguntan los encuestadores. Le resultará muy difícil hacerlo, dicen.

En agudo contraste con la postura de McCain, el precandidato republicano se manifiesta firmemente en contra de la reforma inmigratoria que ofrecería una vía hacia la ciudadanía a los indocumentados que han vivido aquí durante décadas y que satisfacen ciertas condiciones, tales como hablar inglés y pagar impuestos. También se opone al dream act, la propuesta que permitiría a los jóvenes indocumentados que entraron en EE UU cuando eran niños conseguir estatus legal si van a la universidad o se integran en el Ejército.

Aunque la inmigración no figura entre las primeras preocupaciones de los votantes hispanos, es un tema emocional que afecta a la imagen de los candidatos. La drástica retórica de Romney contra los indocumentados latinos en los recientes debates republicanos hace que muchos latinos piensen “este hombre no nos quiere nada”.

Mi opinión: si Romney gana la nominación republicana, tendrá que hacer algún cambio drástico para ganar el voto hispano. Moderar su discurso y decir que su padre nació en México -donde, como misioneros mormones, estuvo su familia- no será suficiente: hay demasiado metraje de televisión donde aparece criticando a los trabajadores hispanos indocumentados y a sus hijos.

Romney podría elegir al senador republicano Marco Rubio, de Florida, como compañero de fórmula, con la esperanza de captar el voto hispano. Pero eso no funcionará: Rubio se opone a una reforma inmigratoria, está en contra del dream act y ha apoyado la draconiana ley inmigratoria de Arizona. Salvo entre los votantes cubanoamericanos, serán pocos los latinos que lo vean con simpatía.

La mejor carta de Romney sería elegir al exgobernador de Florida Jeb Bush. Es popular en Florida, ayudaría a los republicanos a ganar el Estado, habla español fluidamente, está casado con una mexicana, y es mucho más moderado que Romney y Rubio en materia inmigratoria.

Como están las cosas ahora, Romney no puede derrotar a Obama. Solo un empeoramiento de la economía podría.

 

http://www.elpais.com


Juan Francisco Martínez

EEUU: ¿Un candidato presidencial cristiano?

 Se ve cierta inquietud porque un mormón, Romney, pueda llegar a ser el próximo presidente de los Estados Unidos.

15 DE ENERO DE 2012

 Este mismo fin de semana en que sale publicado este artículo se está reuniendo en Texas un grupo de líderes cristianos republicanos. Quieren escoger a uno de los candidatos más conservadores para ver si lo pueden “ungir” como la alternativa a Mitt Romney en las primarias republicanas.

Se dan cuenta que la presencia de varios candidatos conservadores está dividiendo el voto y que Romney está ganando con la pluralidad de candidatos. Estos líderes también recuerdan que lo mismo pasó en el 2008 cuando los candidatos conservadores dividieron el voto de la mayoría cristiana y John McCain ganó con este hecho.

Por otro lado Rick Santorum también declaró recientemente que es importante que haya un candidato cristiano en cada elección. Parece que la inquietud tiene que ver con una línea política, y no la fe en sí, puesto que todos los candidatos a la presidencia, incluyendo el presidente actual, confiesan la fe cristiana públicamente.

 Sin embargo, el grupo reunido en Texas confronta varias barreras. Por un lado, no está claro que los votantes tomarían en cuenta su perspectiva. Tampoco está claro que los candidatos aceptarían una decisión de este grupo. Pero el problema principal es que todos los posibles candidatos alternativos arrastran alguna cuestión negativa .

Perry ha perdido la confianza de muchos por sus errores públicos, Gingrich es un hombre que se ha divorciado varias veces, Santorum es católico y Paul es percibido como raro. Es más, los “padrinos” del partido republicano ya han ungido a Romney como su candidato.

 La búsqueda de estos líderes en Texas suscita varias preguntas para aquellos de nosotros que queremos votar en una manera consistente con nuestra fe .

Claramente su inquietud “cristiana” tiene que ver con el aborto y el matrimonio del mismo género, algo que comparto con ellos. Pero ellos conectan esos valores cristianos con un capitalismo con pocos controles y la supremacía militar. Paz, justicia y cuidado de los menos poderosos no son valores que ellos vean como cristianos.

 Pero también se ve cierta inquietud por el hecho de que un mormón, Romney, pudiera llegar a ser el próximo presidente de los Estados Unidos .

Entre los pre-candidatos republicanos hay dos mormones, Romney y Huntsman. Los dos son vistos como demasiado moderados desde la perspectiva de la derecha cristiana.

Pero además existe una inquietud entre muchos cristianos por el papel que jugaría un presidente mormón. Las sospechas han sido de tal magnitud que el presidente Richard Mouw, de mi seminario Fuller, optó por hacer una declaración pública en la que él declara que los cristianos no debiéramos necesariamente rechazar a Romney o Huntsman sencillamente por ser mormones.

 Pero todo este debate me deja con la duda: ¿qué esperaría de un/a candidato cristiano/a? ¿Utilizaría el Sermón del Monte como su plataforma de campaña? ¿Nos invitaría a todos a tomar la cruz y la toalla en servicio del resto del mundo? ¿Llamaría al ejército a convertir sus lanzas (misiles) en hoces (tractores y herramientas agrícolas)? Siendo que no parece probable que ninguno de los candidatos actuales vaya a hacer esto, sé que todavía estoy de este lado del reino.

Obama, el presidente actual, confiesa ser mi hermano en Cristo y es posible que el candidato republicano también haga esa confesión. Pero de una confesión cristiana a un compromiso con todos los valores del reino hay un gran trecho.

Sigo con mi pregunta sobre el lugar de mis valores cristianos en mis decisiones de voto el próximo 6 de noviembre.

Autores: Juan Francisco Martínez

 

©Protestante Digital 2011