Archivos para marzo, 2012


En Cuba, el proyecto de nación del catolicismo se presenta como extensión o complemento del proyecto oficial. Es un camino que no contribuye a la democratización ni a garantizar el pluralismo ideológico de la isla

 

EVA VÁZQUEZ

En la resaca de las tantas visiones promisorias sobre la visita del Papa a Cuba que circulaban desde fines del año pasado, hoy advertimos que los mayores beneficios del paso de Ratzinger por la isla tal vez no haya que buscarlos en Santiago o La Habana sino en Washington y Bruselas. La presencia en Cuba del líder de una iglesia que congrega a más de mil millones de fieles en el mundo tal vez ayude a consolidar el criterio de que la democratización cubana no se abrirá paso por medio de políticas basadas en el aislamiento diplomático de ese país o en sanciones comerciales contra su gobierno.

Al igual que en la visita de Juan Pablo II en 1998, la ciudadanía de la isla pudo escuchar a un jefe de Estado que habla de paz y libertad, de sociedad abierta y verdad cristiana. Todos, conceptos ajenos al discurso excluyente y confrontacional que ha caracterizado al gobierno cubano en más de medio siglo de poder. La forma manipuladora con que los medios oficiales enfocaron la visita y los mensajes del Papa y el modo abiertamente represivo con que las autoridades manejaron la seguridad nacional, antes y durante la estancia de Benedicto XVI en Cuba, fue una perfecta negación de esos mismos conceptos, serenamente formulados en las homilías del Papa.

De cara a la nueva sociedad que se viene construyendo en la isla, en las dos últimas décadas, la visita papal abre interrogaciones que no pueden silenciarse ¿Qué tipo de ciudadanía acabará constituyéndose en ese país caribeño, si se normaliza la hegemonía doble del Partido Comunista sobre la sociedad política y de la Iglesia Católica sobre la sociedad civil? ¿Qué sujetos políticos moldeará un sistema en el que la institución alternativa al Estado socialista, que cuenta con mayores derechos civiles para la trasmisión de sus valores a la sociedad, es la Iglesia Católica?

Hoy se puede hablar de una fe sostenida por dos instituciones autoritarias que saben entenderse

Existe la equivocada percepción de que Cuba ha sido y es una nación católica, como España o México, Irlanda o Polonia. El proyecto católico de nación nunca predominó en Cuba por muchas razones que podrían resumirse con la idea del antropólogo cubano, Fernando Ortiz, de que allí la nacionalidad se formó tardíamente, entre mediados del siglo XIX y principios del XX, por medio de un proceso de transculturación que incluyó, por supuesto, diversos cultos religiosos. La religión católica fue la más practicada por los cubanos hasta 1958, pero la Iglesia no era la institución hegemónica de la sociedad civil de la isla antes del triunfo de la Revolución.

Hoy los católicos no son mayoría demográfica en Cuba y, sin embargo, la Iglesia es tratada por el gobierno de Raúl Castro como si su feligresía acumulara las bases no representadas por el Partido Comunista. Este último ha concedido al clero católico derechos de asociación y expresión que, por ser negados a la ciudadanía, se convierten en privilegios, que le permiten crecer en condiciones excepcionales. Es cierto que los católicos cubanos han luchado por esos derechos en el último medio siglo, pero no menos que otras minorías de la sociedad, como las que conforman la oposición pacífica.

En su loable esfuerzo por abrir la esfera pública de la isla, la Iglesia y sus intelectuales insisten en que el crecimiento de esta institución se debe a que la misma no pertenece a la sociedad política sino a la sociedad civil y que, por tanto, su labor es estrictamente “pastoral”. Sin embargo, no dejan perder oportunidad alguna para presentar la manera en que la Iglesia se relaciona con el gobierno de Raúl Castro como el tipo de oposición leal que deberían practicar todas las asociaciones independientes para ser reconocidas. Nada más político que asumir un tipo de relación con un gobierno como paradigma de toda la sociabilidad de un país.

El Papa se vio obligado a declarar que “la ideología marxista ya no responde a la realidad”

Habría entonces que empezar por admitir que el crecimiento del catolicismo cubano en las dos últimas décadas no ha sido meramente “natural” o “espontáneo”, sino que ha respondido a la coyuntura histórica del colapso ideológico del marxismo-leninismo en los 90 y a los privilegios concedidos a la Iglesia a partir de esa década. Todavía en los años previos y posteriores a la visita de Juan Pablo II a la isla podía hablarse de la recuperación de una fe reprimida o amordazada. Hoy habría que hablar ya de una fe ideológicamente sostenida por dos instituciones autoritarias, que encuentran un punto de entendimiento en el discurso y la práctica del nacionalismo excluyente.

El sentido excluyente de ambos nacionalismos comienza con la representación de toda la comunidad cubana como comunista o católica. Un editorial de Granma de mediados de marzo hablaba de la “Nación cubana”, no de la Revolución o el Socialismo, y presentaba a esta al Papa Benedicto XVI, casi, como un pueblo católico. El embajador de la isla ante la Santa Sede fue más allá y declaró que la “Revolución Cubana y la Iglesia Católica hablaban el mismo idioma porque perseguían lo mismo”. La homologación de discursos entre ambas instituciones fue tan clara en los medios oficiales que el Papa se vio obligado a declarar, antes de su viaje a México, que la “ideología marxista ya no responde a la realidad”.

Si lo que el Papa quiso decir era que la ideología oficial cubana no responde a la realidad de la isla, tal vez debió referirse a la ideología “marxista-leninista” o “estalinista” o, incluso, “comunista”. La teoría social e histórica del capitalismo moderno de Marx es, por el contrario, una de las ideologías que más contactos establece con la realidad global del siglo XXI. Lo curioso es que el gobierno tolere el anticomunismo de la Iglesia Católica, mientras subvalora, margina o silencia los marxismos críticos que se posicionan frente a la ausencia de democracia o al avance del capitalismo en Cuba.

La elección oficial del catolicismo como alternativa leal posee, además, el inconveniente de facilitar el arraigo de ideas conservadoras sobre la nueva comunidad multicultural que intenta articularse en la isla a principios del siglo XXI. La visión de la Iglesia sobre las alteridades sexuales, raciales y genéricas, sobre los cultos afrocubanos, el aborto y el matrimonio gay, es tradicionalista, por no decir reaccionaria. El gobierno cubano, que históricamente ha demostrado ser también conservador en esas materias, hace acompañar su cautelosa apertura económica de una reevangelización católica que se propone crear una mayoría moral, “obediente en la fe” y “buscadora de la verdad”.

El Papa, el cardenal Jaime Ortega, el arzobispo Thomas Wenski y casi todos los líderes católicos, dentro y fuera de Cuba, hablan de un “largo camino de reconciliación nacional” y de una transición gradual, que evite el capitalismo salvaje en Cuba. La pregunta que queda en pie es por qué para evitar ese tipo de capitalismo y avanzar en esa reconciliación nacional es necesario privar a la ciudadanía de derechos civiles y políticos elementales como la libertad de asociación y expresión. No estaría mal que, aprovechando los medios con que ya cuenta, la Iglesia fuera más transparente en la exposición del tipo de capitalismo y el tipo de democracia que desea para Cuba.

El catolicismo, como sostuviera el malogrado profesor de la Universidad de Cambridge, Emile Perreau-Saussine, en su póstumo estudioCatholicism and Democracy (2012), no es incompatible con la democracia. Pero sus mayores contribuciones a esta se han verificado cuando ha sabido renunciar a sus linajes antiliberales y anticomunistas y se ha secularizado por la vía del diálogo ecuménico y la convivencia con otras religiones, cultos e ideologías. Los católicos cubanos deberían ganar conciencia en que el crecimiento de su fe en Cuba sólo podrá consolidarse plenamente bajo un clima de tolerancia religiosa, diversidad ideológica y libertades públicas para todos.

La visita del Papa Benedicto XVI a Cuba ha sido beneficiosa para la democratización, toda vez que el pueblo de la isla entró en contacto con un líder mundial que trasmite ideas y valores diferentes a los del Estado cubano. Lo que no favorece la democratización de Cuba es que el proyecto de nación del catolicismo se presente como extensión o complemento del proyecto oficial. Lo que, definitivamente, no contribuye al creciente pluralismo ideológico de la isla es que la Iglesia Católica comparta con el Partido Comunista la hegemonía sobre la esfera pública cubana, aceptando la limitación de derechos de las demás asociaciones civiles y políticas del país.

Rafael Rojas es historiador.

 

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Los miembros del grupo asesinaban para conseguir, de acuerdo a sus creencias, dinero, salud y protección. Muchos de sus miembros están vinculados al narcotráfico.

Viernes 30 de marzo de 2012| por EFE – foto: EFE

Detienen a secta que sacrificó 2 niños y una mujer a “La Santa Muerte”Las autoridades mexicanas presentaron este viernes a siete de los miembros de una secta satánica acusados de sacrificar a dos niños de 10 años y a una mujer de 44 como ofrenda a “La Santa Muerte”para recibir dinero, salud y protección.

El portavoz de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sonora (noroeste), José Larrinaga, presentó ante a los medios a siete de los ocho miembros arrestados de esa secta, que presuntamente asesinó a las tres personas en la ciudad de Nacozari.

Al parecer, según las autoridades, el grupo de asesinos estaba liderado por Silvia Meraz, de 44 años.

Según las investigaciones, Meraz “convenció al resto del grupo de ofrecer sacrificios humanos a ‘La Santa Muerte’, ya que estos les traerían beneficios tanto en lo económico como en la salud y les daría protección”, precisó Larrinaga, según un comunicado de la fiscalía estatal.

El funcionario indicó que las autoridades investigaron estos hechos después de recibir una denuncia sobre la desaparición del niño Jesús Octavio Martínez, de diez años, que fue hecha por algunos familiares.

Larrinaga explicó que un grupo especial de la Policía Estatal Investigadora (PEI) logró establecer que “los detenidos privaron de la vida al menor, a quien sacrificaron en marzo de este año, como culto a La Santa Muerte”.

El portavoz dijo que los detenidos confesaron que la líder del grupo persuadió a los otros seis miembros de una familia “para dar muerte a tres personas en distintas ocasiones, siendo así que asesinaron a una mujer adulta y a dos infantes”.

Larrinaga afirmó que las investigaciones señalan a Silvia Meraz como la inductora de los tres homicidios, además de participar de manera directa en dos de ellos junto con su pareja.

“Su predilección era degollar a las víctimas, argumentando que ‘La Santa Muerte’ así lo prefería y de esta manera les indicaría dónde había dinero para robar, lo que sería parte de la recompensa”, indicó el portavoz.

Las víctimas son Cleotilde Romero Pacheco, de 44 años, amiga de Silvia Meraz, quien fue asesinada en diciembre de 2009; Martín Ríos Chaparro, de 10 años, muerto en julio de 2010, y Jesús Octavio Martínez Yáñez, de 10 años, en marzo pasado.

Los agentes policiales localizaron los cadáveres en un radio de cien metros en la periferia de la población de Nacozari, indicó Larrinaga.

Además de Silvia Meraz, los restantes detenidos son tres hombres y tres mujeres con edades comprendidas entre los 20 y los 83 años.

Las autoridades continúan las investigaciones para determinar si hay otros participantes en los homicidios o si hubo más víctimas.

La Santa Muerte es una figura mexicana de veneración que combina elementos del catolicismo con el culto prehispánico a los muertos. En algunas ocasiones se ha vinculado este culto con distintos tipos de delincuencia, principalmente el narcotráfico.

 

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El arzobispo de Santiago dijo que envió al vicario de la Esperanza Joven a visitar a la madre del joven asesinado.

por La Tercera – 30/03/2012 – 12:55

© AGENCIA UNO
 El arzobispo de SantiagoRicardo Ezzati, explicó esta mañana que la Iglesia sí acompañó a la familia deDaniel Zamudio, que falleció tras recibir una brutal golpiza. Ante las críticas realizadas por el Movilh, el religioso indicó que envió al vicario de la Esperanza Joven a apoyar a los cercanos del joven.

Ezzati afirmó que el vicario le entregó a la madre de Zamudio una sagrada escritura. “Lo que quiero destacar es la sabiduría de los papás, frente al apropiarse de un dolor, aprovecharse de la imagen de una cosa que es demasiado seria como el dolor humano”, dijo el monseñor.

Además agregó que “hay que acompañar con una actitud callada, el aprovechamiento del dolor humano es inhumano”.

Por otro lado, indicó que hay que considerar siempre que hay bajo “la no discriminación”.


•Aus, era pastor de la iglesia luterana en Fort Worth, una ciudad situada en Texas, Estados Unidos. Pero ahora se declara como un librepensador y su incredulidad sucedió gradualmente.

Estados Unidos | Jueves 29 de Marzo, 2012 | Por Nínro Ruíz Peña |

Ex pastor luterano, afirma en cadena MSNBC que ya no cree en DiosUn ex pastor luterano llamado Mike Aus, apareció en la televisión americana, el pasado domingo (25) para decirle a la audiencia que dejen de creer en Dios. La declaración fue dada por la cadena MSNBC. Según Aus, tenía que anunciar su incredulidad y ser honesto con sus seguidores.

Aus, era pastor de la iglesia luterana en Fort Worth, una ciudad situada en Texas, Estados Unidos.

Pero ahora se declara como un librepensador y su incredulidad sucedió gradualmente.Un vídeo publicado en Youtube en el 2010 ya mostró la nueva forma de pensar del pastor, que comparó a Dios con Santa Claus, al abordar críticamente la historia de las religiones. Luego Mike Aus, renunció a la Iglesia Luterana, para tratar de trabajar con un canal de comunicación entre personas religiosas y ateos.

Richard Dawkins, un líder de los ateos, lo invitó a participar en el Proyecto del clero, una comunidad virtual de sacerdotes jubilados o retirados que afirman ser ateos. Mike aceptó la invitación. Esta comunidad ya cuenta con alrededor de 185 miembros.

 

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Los atentados del 11-S no frenaron el crecimiento de la religión islámica

 Washington

El número de mezquitas en Estados Unidos se ha triplicado en los últimos diez años a pesar de los atentados del 11 de septiembre de 2001, según concluye un estudio denominado The American Mosque 2011 elaborado en enero y presentado esta semana. El informe, además, señala que se ha incrementado el número de musulmanes que asisten a la oración, pasando de los dos millones en el año 2000 a los 2,6 millones del año pasado.

Esta cifra pone en entredicho las estimaciones a la baja del Gobierno de Estados Unidos que aseguran que en este país hay entre 1,1 y 2,4 millones de musulmanes. “Si hay más de dos millones de islamistas que rezan en las mezquitas norteamericanas, entonces la población total debería estar más cerca de estimaciones que marcarán esta cifra alrededor de los siete millones”, afirma el informe.

Este colectivo está más integrado ahora y convive de una forma más moderada con la sociedad americana, según afirma el estudio. Los líderes musulmanes opinan que la hostilidad hacia ellos ha descendido desde el año 2000 -datos anteriores al atentado del 11S-. Tan sólo un 25% de ellos opina que “este racismo” sigue existiendo en la actualidad. A principios del nuevo milenio más de la mitad de estos religiosos creía que los musulmanes no eran aceptados.

En el año 2000, existían 1.209 mezquitas en EE UU, diez años después, son 2.106 los templos existentes, un 74% más. Este aumento se debe principalmente al crecimiento del número de refugiados y de nuevos grupos de inmigrantes provenientes de distintos países que han decidido crear sus propios centros religiosos donde se habla su propio lenguaje y se conoce perfectamente su cultura y tradición.

Otro de los factores que señala el informe es el desplazamiento de la comunidad musulmana a zonas de la periferia provocando la necesidad de construir mezquitas cerca de sus hogares. Por último, la cultura islámica es muy variada, lo que hace que surjan nuevos templos que promulguen nuevos credos y costumbres.

La tasa de conversión realizada por parte de las mezquinas se ha mantenido estable en las dos últimas décadas. Las mezquinas afroamericanas son las que mejor atraen a nuevos creyentes, un tercio de los nuevos conversos provienen de estos templos. Las mujeres son las que más deciden seguir esta fe, representando un 41% del total.

En cuanto a la raza, los latinos son el grupo que más aumentado en cuanto a la conversión, representando un 12% del total. En cambio ha disminuido la tasa entre los caucásicos. El 82% de las mezquitas en EE UU cuenta con un afroamericano converso.

El número de creyentes, contabilizado mezquita a mezquita, que acuden a rezar ha disminuido de 1.625 participantes a 1.248. La media de asistencia a los centros fue de 400 por templo el año pasado. El estado norteamericano con mayor número de mezquitas es el de Nueva York, con 257 y la ciudad es Nueva York con 192 templos asentados entres sus calles. Incluso, en Manhattan se asienta un templo en la ‘zona cero’.

La mayoría de los edificios que acogen estos templos han sido comprados, exactamente un 56% de ellos. Durante la primera década del milenio se han construidos muchos, demostrando que el poder adquisitivo de esta comunidad ha crecido de forma notoria económicamente, atestigua el informe. Una encuesta del Centro Galluppara los Estudios Musulmanes, de agosto de 2011, explica que el porcentaje de musulmanes estadounidenses considerados “pudientes” creció más que el de cualquier grupo religioso significativo en EE UU.

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Un miembro de la Mara Salvatrucha recibe la comunión durante la misa celebrada en el penal Ciudad Barrios por el nuncio Luigi Pezzuto y el obispo castrense y policial, monseñor Fabio Colindres. ULISES RODRÍGUEZ (REUTERS)

Un miembro de la Mara Salvatrucha posa en el penal de Ciudad Barrios, a 150 kilómetros al noroeste de la capital. La cárcel acoge a 3.000 reclusos de esta banda. (REUTERS)

Cada una de las maras (pandillas) se distingue por sus tatuajes. En la imagen, un miembro de la Mara Salvatrucha.

ULISES RODRÍGUEZ (REUTERS)

Presos de la prisión de Ciudad Barrios siguen la misa celebrada el lunes 26 de marzo. Según ha delcarado Dionisio Aristides Umanzor, líder de la Mara Salvatrucha conocido como ‘El Sirra’, su organización está en tregua con la Mara 18, su principal grupo rival. LUIS ROMERO (AP)

Después de la tregua, los índices de criminalidad y de homicidios han caído en El Salvador. En la imagen, miembros de los Salvatrucha siguen la misa celebrada en Ciudad Barrios. JOSE CABEZAS (AFP)

Uno de los miembros de la Mara Salvatrucha sigue la misa celebrada en el penal de Cuidad Barrios. LUIS ROMERO (AP)

Entre los asistentes se encontraba Romeo Henríquez, alias ‘El Diablo’, uno de los principales líderes de esa pandilla en todo el país. “Creo que como humanos tenemos derecho a arrepentirnos de lo malo que hemos hecho”, dijo Henríquez en declaraciones recogidas por AFP. En la imagen, miembros de la mara siguen la misa. JOSE CABEZAS (AFP)

Los homicidios en el país han pasado de un promedio de 13 diarios a tan solo cinco, según han anunciado las autoridades, que señalan a las maras como responsables del 90% de los homicidios del país. JOSE CABEZAS (AFP)

Dionisio Arístides Umanzor, alias el Sirra, uno de los principales líderes de la Mara Salvatrucha, se dirige a los preso del penal de Ciudad Barrios. LUIS ROMERO (AP)

Miembros de la Mara Salvatrucha asisten a la misa celebrada en la prisión de Ciudad Barrios. JOSE CABEZAS (AFP)

La tregua ha sido propiciada por la mediación del capellán Fabio Colindres, uno de los oficiantes de la misa en la Ciudad Barrios. JOSE CABEZAS (AFP)

Miembros de la Mara Salvatrucha siguen la misa en el penal de Ciudad Barrios. JOSE CABEZAS (AFP)

Miembros de la Mara Salvatrucha siguen la misa de rodillas en el patio del penal de Ciudad Barrios. LUIS ROMERO (AP)

 

El Salvador tantea un inédito plan de paz con las maras

Las bandas ofrecen al gobierno un pacto para frenar la violencia que azota al país

  San Salvador

La situación que actualmente vive El Salvador es inédita, y hasta cierto punto, también increíble. Las pandillas violentas, mejor conocidas como maras, parecen haber llegado a un acuerdo entre ellas para detener el derramamiento de sangre y parecen dispuestas a negociar con el Gobierno una salida para poner fin a una violencia que ha puesto al país en la cumbre de la tasa de homicidios por habitantes de todo el mundo. De confirmarse el acuerdo entre las maras y la negociación con el Gobierno del presidente Funes, sería el primer proceso de paz en marcha entre un gobierno democrático y una pandilla criminal en América Latina.

A finales de febrero, se cernía sobre el país una grave confrontación entre las fuerzas policiales y militares y las maras. En público y en privado, los más altos funcionarios de la seguridad declaraban: ¡Vamos con todo! ¡La represión contra las maras! Antes de estas declaraciones el presidente Mauricio Funes había nombrado a los generales de división David Munguía Payés y Francisco Salinas en los cargos de ministro de Justicia y Seguridad y director General de la Policía Nacional Civil (PNC), respectivamente. La oposición política y social interpretó tales designaciones como el retorno de la mano dura, es decir, la imposición de la represión sobre el modelo de prevención de la violencia. Funes ya venía desde los primeros días de mandato con la idea de ilegalizar la sola pertenencia a una mara.

“Somos conscientes que hemos ocasionado un profundo daño social, pero por el bien del país, de nuestras familias y de nosotros mismos, pedimos que se nos permita contribuir en la pacificación de El Salvador, que no sólo es de ustedes, sino nuestro también”, dicen en una carta los llamados Voceros Nacionales de la Mara Salvatrucha MSX3 y Pandilla 18.

Esta misiva la dieron a conocer los mareros el pasado 19 de marzo con la finalidad de negar la existencia de un pacto entre sus organizaciones y el Gobierno de Funes, de que informó el periódico digital El Faro tras una investigación propia. En el artículo se afirmaba que había un pacto y que consistía en que los líderes de las pandillas serían trasladados del presidio de máxima seguridad, ubicado en la ciudad de Zacatecoluca y conocido como Zacatraz —abreviatura de dicha ciudad y de Alcatraz—, hacia penales con regímenes más flexibles de seguridad, todo a cambio de que frenaran los homicidios.

En la misiva los líderes de la MSX3 y de la Pandilla 18, criticaron al director de El Faro, Carlos Dada, por la publicación del artículo, pero en declaraciones otorgadas a El Diario de Hoy, “garantizaron” que no han amenazado a Dada ni a ningún otro periodista local.

Los generales Munguía Payés y Francisco Salinas, que son los únicos autorizados por el Gobierno para hablar del tema, han negado cualquier negociación de paz con los “grupos criminales”, pero han reconocido la autorización para el traslado de los líderes mareros y de otros presidiarios que estaban en Zacatraz, así como también que los jefes criminales han aceptado rebajar a más de la mitad el índices de homicidios a partir del 9 de febrero pasado.

Ver para creer. El Salvador desde hace más de una década registra una media de entre 12 y 14 homicidios diarios. Desde el pasado 9 de febrero, los homicidios llegan a unos 6 ó 5 diarios. El último fin de semana se registraron 11 (entre sábado y domingo), cuando lo usual eran entre 30 y 40.

Aunque el Gobierno de Funes mantiene la negativa sobre la supuesta negociación con las maras, se acumulan las señales que sugieren que el Ejecutivo ya no solo da palos, sino también zanahorias a las maras. Aparte de los traslados, se ha autorizado a los periodistas de los principales medios a entrevistar en las cárceles a los líderes de las maras y la celebración de misas en los penales de Cojutepeque, donde están ahora recluidos los cabecillas de la Pandilla 18; y en el penal de Ciudad Barrios, donde permanecen recluidos los de la Mara Salvatrucha.

Los encargados de oficiar la misa el lunes pasado fueron nuncio apostólico, Luigi Pezzuto, y monseñor Fabio Colindres, capellán del Ejército. Pezzuto, muy emocionado, dijo ese día que los pandilleros “quieren la paz y ser colaboradores y artesanos de la paz”, retomando las palabras que Juan Pablo II dedicó a los firmantes de los acuerdos que pusieron fin a la guerra civil (1980-1992)—. Por su parte, Colindres, quien se proclama como el mediador entre las dos pandillas rivales y ha dicho creer en su “conversión”, proclama que “se ha emprendido un camino histórico que no puede dar pasos hacia atrás”. En las misas, los presuntos jefes nacionales de las bandas, Dionisio Umanzor (alias El Sirra), y Carlos Mujica (alias El Viejo Lin), reconocieron la labor de la Iglesia Católica en el proceso de “pacificación”. También pidieron perdón por el daño ocasionado a la sociedad.

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El joven afroamericano, asesinado por un vigilante peruano-estadounidense, estaba suspendido de la escuela por fumar marihuana el día que falleció
Estados Unidos, Florida, Asesinatos, George Zimmerman, Trayvon Martin
(Foto: Reuters)

Florida (AP). La familia y seguidores del adolescente negro asesinado en Florida, Trayvon Martin, se pusieron a la defensiva después de enterarse que eljoven estaba suspendido de la escuela por fumar marihuana el día que un vigilante le disparó.

La Policía también conformó un reporte de que el vigilante voluntario que le disparó denunció que Martin fue el agresor porque lo golpeó en la nariz y azotó su cabeza en la acera.

Martin, de 17 años, fue suspendido por la autoridad escolar del condado de Miami-Dade porque hallaron restos de marihuana en una bolsa de plástico en su mochila, admitió el vocero de la familia Ryan Julison.

Martin estaba suspendido cuando recibió el disparo el 26 de febrero a manos del estadounidense-peruano George Zimmerman, quien estaba vigilando el vecindario que el adolescente estaba visitando con su padre.

“QUIEREN MATAR SU REPUTACIÓN”
La madre del joven, Sybrina Fulton, así como los abogados de la familia, culparon a la Policía de filtrar a la prensa la información sobre la marihuana y el reclamo de Zimmerman acerca del ataque, en un esfuerzo por satanizar al joven.

“Ellos mataron a mi hijo y ahora están tratando de matar su reputación”, dijo Fulton a los reporteros.

El Departamento de Policía de Sanford insistió en que no autorizó difundir la información, aunque reconoció que pudo haberse filtrado. El administrador de la ciudad, Norton Bonaparte hijo, dijo que debería investigarse y que la persona responsable debería ser despedida.

Benjamin Crump, abogado de la familia, dijo que la relación entre el joven y la marihuana no debería pesar en la investigación sobre su muerte. Las oficinas estatales y federales están investigando y un jurado de procedencia se reunirá el 10 de abril.

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Bienaventurados los indignados/as

Publicado: marzo 27, 2012 en Iglesia

Juan Stam

¡Bienaventurados los indignados!

¡a veces el pecado no es enojarse,

sino no enojarse!

 

Hace unas semanas recibí un correo que expresa una actitud típica de muchas iglesias:

Hermano, nosotros en México tendremos elecciones, queremos un cambio, pero muchos cristianos no entienden esto.  La iglesia institucional no participa en las cuestiones sociales.  ¿Oponerse a que las cosas sigan igual, es oponerse a Dios?  Nos dicen que Dios es el que pone las autoridades y hay que dejarlo así.  ¿Como entender esto?

La consigna parece ser: “Bienaventurados los conformes y sumisos, porque ellos no tendrán problemas”.  En muchas iglesias priva la cultura de la sumisión ciega, sin permitir el necesario discernimiento crítico. Es la cultura del “Amén automático”, irreflexivo y acrítico.  A menudo el decir Amén es algo así como roncar, porque ambos se hacen estando dormidos y sin pensar. Por eso a veces alguien puede soltar su “Amén” antes de que el predicador o la predicadora hayan terminado la oración o expresado su idea. No importa lo que haya dicho, diré Amén, y cuánto más fuerte, mejor.[1]

Comentemos primero la pregunta específica: ¿Pone Dios a los gobernantes y es pecado oponerse a ellos? Pues, ¡jamás de los jamases! Ni en la sociedad ni en la iglesia. Dios por su providencia y gracia ha establecido el orden en la sociedad y ha puesto al gobierno para castigar a los injustos y defender a los justos (Rom 13:3-4), pero cuando un gobierno hace lo contrario, cuando protege a los injustos y persigue a los justos, como hacía el imperio romano en tiempos de Juan de Patmos, ese gobierno no lo puso Dios sino el diablo (Ap 13:2-4). En Israel, la tarea mayor de los profetas fue la de criticar al gobierno. De Micaías, un profeta ejemplar, el rey Acab se quejó que “me cae muy mal porque nunca me profetiza nada bueno” (1R 22:8). A eso respondió Micaías, “Vive Yahvéh, que lo que Yahvéh me hablare, eso diré” (22:14), por mucho que eso ofenda al rey.

A menudo se manipulan algunos textos para evitar la responsabilidad. Recuerdo que en Nicaragua, bajo la dictadura somocista, los amigos del régimen apelaban a Romanos 13 para afirmar que Dios puso a Somoza y había que obedecerlo. Pero qué curioso, con el triunfo Sandinista ellos se olvidaron de ese texto y su versículo favorito ya era Hechos 5:29: “Es necesario obedecer a Dios [que puso a Somoza] y no a los hombres [el nuevo gobierno]”. ¿Cómo explicar que Dios puso a Somoza pero no a los Sandinistas? Era una manipulación obvia de la fe y de la Biblia.

Históricamente, la religión ha sido una espada de dos filos. Con demasiada frecuencia ha sido una instancia legitimadora del sistema. A eso corresponden los profetas del palacio, que siempre dicen lo que el rey quiere escuchar. Pero la religión puede ser también transformadora, como muchas veces en la historia ha sido. En esa ambivalencia, la religión suele ser opio, como bien observó Marx, pero puede ser también una poderosa levadura de procesos históricos de liberación y transformación. Si Marx hubiera conocido a Camilo Torres, Oscar Arnulfo Romero, Dietrich Bonhoeffer y Martin Luther King, hubiera reformulado su frase: “La religión suele ser opio, pero también puede ser una poderosa levadura de cambio”.

Una peligrosa arma de la religión paralizadora consiste en entender el amor como pasividad. Entendido bíblicamente, el amor no es principalmente un sentimiento sino un compromiso radical con el bien del otro y de todos (cf. Prv 25:21), lo que Camilo Torres llamaba “amor eficaz”. Por eso Cristo nos ordena amar a nuestros enemigos, aunque nos caigan insoportablemente mal. Significa desear el mayor bien de ellos y responder a ellos en la forma que mejor corresponde para su mayor bien.[2]

Jesucristo, el indignado: Esto lo ejemplificó Jesús en toda su vida. Sin duda él amaba a los fariseos y saduceos, pero no fue “amable” (en el sentido moderno burgués) con ellos. De hecho, los insultaba una y otra vez.  Según el cuarto evangelio dijo a los judíos, “Ustedes son hijos de su padre el diablo” (Jn 8:31,44); son “generación de víboras” y convierten la gente en “hijos del infierno” (Mt 23:15). Al rey Herodes le llamó “aquella zorra” (Lc 13:32) y a los escribas y fariseos, ¡con cuántos insultos los agredía! En un solo discurso mateano (Mat 23; cf. 6:1-3; cf, Lc 11:39-52), Jesús los tilda de vanidosos y pretenciosos, hipócritas (repetido siete veces, para mayor énfasis), devoradores de casas de viudas, insensatos, necios,  guías ciegos, sepulcros blanqueados, serpientes y generación de víboras. Aun a su discípulo Pedro Cristo lo llamó “Satanás” (Mt 16:23; Mr 8:33; o agente de Satanás, que también era insulto).

 

¡Jesús fue (y es) todo un ejemplo de indignación! Jesús mismos nos llama a unirnos solidariamente con los indignados de nuestro siglo. Lejos de ser un modelo de tranquilo conformismo, Jesús nos da un ejemplo de la más radical criticidad, incluso contra las autoridades religiosas y políticas de su nación.

Podemos notar aquí también que el Jesús de los evangelios se enojaba ante la injusticia, la falsedad y el pecado. Nunca se enojó por interés propio, por lo que le afectaba en lo personal. Ante el juicio totalmente injusto con que lo condenaron, no abrió su boca. Pero cuando sanó a un enfermo y los fariseos, indiferentes al sufrimiento humano, se dedicaban a ponerle trampas legalistas, vemos a Jesús “mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones” (Mr 3:5). Y a los mismos discípulos, cuando impedían a los niños venir a él, “se indignó” (Gr aganaktew, enojarse). A veces el pecado no consiste en enojarse sino precisamente en lo contrario, en no enojarse. Un Jesús incapaz de enojarse ante la injusticia no sería nada convincente, ni sería Hijo de Dios.

Hay una paradoja muy significativa en las relaciones humanas de Jesús. Se pronunció a favor de los pobres (“Bienaventurados ustedes los pobres”) pero era hostil contra los ricos (“Ay de ustedes ricos”, Lc 6:20,24; cf. Mt 19:23-26; Mr 12:41; Lc 16:19; 18:23; 19:8-9).[3] Para “los de abajo” (publicanos, adúlteras, rameras, pobres) Jesús tenía sólo palabras compasivas, de comprensión y perdón, mientras a “los de arriba” (ricos, fariseos, sacerdotes, escribas), cuesta mucho encontrar palabras que no sean severas y, reconozcámoslo, a menudo insultantes. Ni al gran maestro Nicodemo le mostró deferencia alguna. Una paradoja similar marca la figura de Jesús como Príncipe de Paz, pero que no había venido a traer paz a la tierra sino espada (Mt 10:34):

 

Aunque Jesús critica a la iglesia de Éfeso por haber perdido “el primer amor”, en seguida (¡qué paradoja!) les felicita por “aborrecer las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco” (Ap 2:4,6).[4] En efecto les dice, “Ustedes han perdido el primer amor, y por eso son una iglesia caída e infiel, pero por lo menos una cosa buena tienen, que aborrecen…conmigo, como yo aborrezco”. (Nunca dice que aborrece a los nicolaítas mismos, sino a la doctrina y las obras de ellos). El Jesús de las cartas a las siete iglesias, y del Apocalipsis en general, es un Jesús indignado con la indignación de su amor.

 

Tomás Münzer, el reformador anabautista del siglo XVI, denunciaba “la bondad ficticia” de un Cristo dulce, desconociendo al Cristo amargo de los evangelios. El Cristo dulce es el Cristo de la gracia barata, domesticado y aburguesado, un Cristo simpático y complaciente. Esa dulzura sacarina y anodina, inocua e inofensiva, es más bien una negación total del Cristo de los evangelios.

 

¡Dios mismo es el primero de los indignados! Todos sabemos que Dios es amor, pero no de un amor sentimental sino un amor que sabe indignarse. Sorprenden, y poco se toman en cuenta, los muchos textos bíblicos que hablan del odio y el enojo de Dios y que nos mandan a nosotros también “odiar como Dios y con Dios”. Veamos una breve síntesis:

 

(1) Dios ama la justicia y por eso odia la injusticia y la corrupción: “Yo, Yahvéh, amo la justicia, pero odio el robo y la iniquidad” (Isa 61:8). “No maquinen el mal contra su prójimo ni sean dados al falso testimonio, porque no aborrezco todo eso, dice Yahvéh” (Zac 8:17). Del rey mesiánico dice, “Tu amas la justicia y odias la maldad” (Sal 45:7; cf. 26:5; 119:163; cf Heb 1:9). “Yahvéh ama a los que odian el mal” (Sal 97:10 NVI; cf. RVR “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal”; cf. Am 5:15; Rom 12:9).

 

¿Dónde está la voz profética de nuestros políticos “cristianos/as” ante tanta injusticia y corrupción en nuestros países hoy? Sólo por las voces nuestras puede hacerse escuchar el odio de Dios contra esas realidades.

 

(2) Dios ama la paz y odia la violencia. Prv 6:16-19 da un registro muy revelador de los odios de Dios:

 

Hay seis cosas que Yahvéh aborrece,

y siete que le son detestables [odiosas],

Los ojos que se enaltecen,

la lengua que miente [falsedad],

las manos que derraman sangre inocente [violencia],

el corazón que hace planes perversos [corrupción, injusticia]

los pies que corren a hacer lo malo,

el falso testigo que esparce mentiras [falsedad, injusticia]

y el que siembra discordia entre hermanos.

 

“Yahvéh examina a justos y a malvados, y aborrece a los que aman la violencia” (Sal 11:5). “Tu has pecado derramando sangre, pues la sangre te perseguirá” (Ezq 35:6 BJ). Dios abomina los que entran en su presencia con manos llenas de sangre (Isa 1:15). En el Apocalipsis, el caballo rojo simboliza la violencia, la guerra y el derramamiento de sangre (6:3-4). La gran ramera está ebria con la sangre de los santos (17:6). Según la explicación angelical de las segunda y tercera copas de ira, los que derraman sangre no tienen derecho de beber agua (16:6). ¡Si les gusta tanto la sangre, que beban sangre! Según Ap 18:24, Dios vengará toda la sangre derramada en la tierra.

 

Qué raro, pero muy, muy extraño, que tantos “cristianos” y “cristianas” hoy, en vez de odiar la violencia y la guerra, son los más enamorados de ellas.

 

(3) Dios ama la verdad y odia la falsedad (Prv 6:17,29 citado arriba). “El justo aborrece la mentira” (Prv 13:5). “Aborrezco y repudio la falsedad, pero amo tu ley”, canta el salmista (Sal 119:163). Satanás es por naturaleza un mentiroso y engaña a las naciones. La segunda bestia de Ap 13 es la cara buena del sistema, como “Ministro de Propaganda y Relaciones Públicas” de la primera bestia.  En Ap 16 la guerra de Armagedón es convocada por los sapos diabólicos que van a todos los palacios del mundo para convencer a los reyes que hace falta una guerra de agresión, y ellos creen esa propaganda militar de puras mentiras, como siempre (Ap 16:13-14).

 

Si amamos la verdad y aborrecemos la mentira, tenderemos mucho cuidado con toda la propaganda que nos traen los medios de comunicación. Tendremos el “sospechómetro” en su máximo nivel. Al prender el televisor, veremos los muchos sapos de engaño que se arrastran por la pantalla.

 

(4) Dios odia, con un odio especial, la falsa espiritualidad. Cuando el pueblo es infiel, y vive en la injusticia, la violencia y la mentira, hacen aun peor cuando pretenden adorar a Dios (como pensar, “por lo menos una cosa buena tenemos, que somos religiosos”). Su falsa espiritualidad no compensa por sus pecados, sino constituye la peor de sus ofensas:

 

¡Oigan la palabra de Yahvéh, gobernantes de Sodoma [Israel]!

¡Escuchen la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorrah [Israel]!

¿De qué me sirven sus muchos sacrificios? — dice Yahvéh–

Harto estoy de holocaustos de carneros

y de la grasa de animales engordados…

¿Por qué vienen a presentarse ante mí?

Quien les mandó traer animales para que pisotearan mis atrios?

No me sigan trayendo vanas ofrendas;

el incienso es para mí una abominación…

No soporto que con su adoración me ofendan…

Cuando levantan sus manos, yo aparto de ustedes mis ojos,

aunque multipliquen sus oraciones, no las escucharé,

pues tienen las manos llenas de sangre.

                                                                  (Isa 1:10-15)

 

Yo aborrezco sus fiestas religiosas,

no me agradan sus cultos solemnes…

Aleja de mí el bullicio de tus canciones;

no quiero oír la música de tus cítaras.

Pero que fluya el derecho como las aguas,

y la justicia como arroyo inagotable.

                                                      (Amós 5:21-24)

 

Conclusión: Podemos afirmar, muy paradójicamente, que uno de los grandes defectos de la iglesia de hoy es que no sabe odiar. No sabemos aborrecer con Jesús lo que él aborrece, no sabemos odiar con Dios como él odia. Dios es amor, pero amor que odia, y hasta odia al odio. El amor odia con un odio santo. El odio contra la injusticia, la violencia y la falsedad es de hecho el amor en acción frente al desamor y la maldad. Lo contrario del amor no es la indignación sino la indiferencia:

 

Sólo le pido a Dios

Que el dolor no me sea indiferente,

Que la reseca muerte no me encuentre

Vacío y solo, sin haber hecho lo suficiente.

 

Sólo le pido a Dios

Que lo injusto no me sea indiferente,

Que no me abofetean la otra mejilla

después que una garra me arañó esta suerte.

 

Sólo le pido a Dios

Que la guerra no me sea indiferente,

es un monstruo grande y pisa fuerte

toda la pobre inocencia de la gente.

 

Este odio de Dios es la ternura de su compasión ante tanta injusticia; es un odio que llora (cf Mr 3:5). La canción de Julio Jaramillo lo expresa bien:

 

Yo vi llorar a Dios

Anoche, soñando, he visto a Dios llorando, jamás lo olvidaré
ahora que estoy despierto, aún me parece cierto,
yo quiero contarle al mundo lo que soñé
ahora que estoy despierto, aún me parece cierto,
yo quiero contarle al mundo lo que soñé.

Yo vi llorar a Dios y al preguntar por qué lloraba
me contestó el Señor que por nosotros se apenaba
por qué ya no seguimos sus santos mandamientos
y nuestros pensamientos se alejan de su amor.

Me habló con triste voz de tanto niño abandonado
de la miseria cruel que tanto pueblo ha destrozado
por qué si le queremos y le necesitamos
por qué no terminamos de hacer llorar a Dios
por qué si le queremos y le necesitamos
por qué no terminamos de hacer llorar a Dios.

Yo vi llorar a Dios y al preguntar por qué lloraba
me contestó el Señor que por nosotros se apenaba
por qué ya no seguimos sus santos mandamientos
y nuestros pensamientos se alejan de su amor.

Me habló con triste voz de tanto niño abandonado
de la miseria cruel que tanto pueblo ha destrozado
por qué si le queremos y le necesitamos
por qué no terminamos de hacer llorar a Dios
por qué si le queremos y le necesitamos
por qué no terminamos de hacer llorar a Dios.

Eduardo Galeano, en un reciente escrito, afirmó que hay dos clases de personas, “los indignados” y por otra parte “los indignos”. Ser neutral o pasivo ante la maldad es renunciar a su propia dignidad como ser humano. Para Gandhi, “Lo más atroz de las cosas de la gente mala es el silencio de la gente buena”. “No me duelen los actos de la gente mala”, declaró Martin Luther King, “me duele la indiferencia de la gente buena”. Ese silencio, según King, va minando la misma humanidad de los indiferentes: “nuestra vida comienza a terminar en el momento cuando nos callamos sobre asuntos importantes”. También dijo que “no hay nada en el mundo más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”.

 

A través de la historia esa clase de “amor eficaz” y su converso, la ira santa y justiciera, ha sido la motivación que ha impulsado los grandes héroes de la libertad. Moisés, viviendo en el palacio, amaba a su pueblo y odiaba la opresión. Los profetas hebreos amaban apasionadamente la justicia y odiaban la corrupción y la maldad en su propio pueblo. Simón Bolívar y José Martí odiaban el colonialismo, Abraham Lincoln y José Simeón Cañas odiaban la esclavitud, Dietrich Bonhoeffer odiaba el nazismo; Martin Luther King odiaba el racismo. Todos ellos pertenecían a a la compañía noble de los indignados. ¿Cuales son los “santos odios” que deben inspirarnos a nosotros hoy? Igual que los cristianos de Éfeso, tenemos que aprender a odiar con Cristo las cosas que él aborrece:

 

Ya queda claro:

¡Dios mismo es un indignado,

y Jesucristo también!

 

¡Qué importante saber enojarnos!

 

¡Ay de mí si me quedo indiferente!

 

Bienaventurados los indignados,

porque ellos buscan el reino de Dios,

que se haga la voluntad de Dios

en estas tierras nuestras.

 

¡Unidos para una fe más militante!

 


[1] Ver el final de Tomo I de mi comentario al Apocalipsis, “Cómo decir Amén cristianamente”/

[2] Algunos párrafos que siguen son adaptados de mi artículo, “¿Era Jesús siempre amable?”,  www.juanstam.com  (12.28.2010).

[3] Cf. ” Jesús y las riquezas”, ibid. 11.24.2011.

[4] Esa aborrecible desviación, que parece haber consistido en una mezcla de fe en Cristo con el culto al emperador, se había presentado también en Pérgamo y Tiatira, y Jesus amenaza venir con su espada para pelear contra ellos.


César Vidal Manzanares

La Reforma indispensable (35)

Lutero y la ruptura con Roma
Suele ser común entre los católicos –es lógico que así sea– pensar que la visión reformada intenta sustituir una iglesia, la suya, por otra.
La bula de excomunión constituía un instrumento formidable para aplastar a Lutero y a cualquiera que estuviera dispuesto a respaldarlo.

El único problema era de carácter administrativo ya que los acusados debían ser castigados por las autoridades de las que dependían. Esa circunstancia obligaba a trasladar la bula a todas las instancias responsables. Para llevar a cabo ese cometido en el norte y el sur de Alemania, fueron designados Eck –que tanto había contribuido a llegar a esta situación– y Aleandro. Para sorpresa suya, comprobaron que la opinión pública se había situado de manera masiva al lado de Lutero. Miltitz hizo todavía un último intento para encauzar la situación y se entrevistó con Lutero que aceptó la idea de escribir una carta al papa e incluso, una vez más, llegar a un armisticio con sus oponentes.

Efectivamente, el agustino redactó la misiva y la envió junto con una copia de su opúsculo  La libertad del cristiano . Se trataba de un último intento de reconciliación, pero, a esas alturas, y especialmente tras la disputa de Leipzig, la posición eclesiológica de Lutero había variado considerablemente y el año 1520 sería testigo de ello.

 LA RUPTURA CON ROMA 
El estudio de las cartas cruzadas entre Lutero y Spalatino en esta época dejan de manifiesto la sensación experimentada por el primero de que los acontecimientos eran incontrolables y estaban, a fin de cuentas, en manos de Dios y los intentos del segundo por frenar los acontecimientos. Lutero escribió a la sazón:

“¿Quién puede resistir el consejo de Dios? ¿Quién sabe si estos hombres insensatos no han sido predestinados por El como los medios para revelar la verdad?… Dios solo es el que se ocupa de este asunto. Somos arrastrados por Él. En vez de llevar, somos llevados”  [i]

El agustino era dolorosamente consciente de que ante él se extendían la persecución e incluso la muerte. Sin embargo, lo aceptaba como algo consustancial con la Historia del cristianismo:

“… deberías cuidarte de pensar que Cristo hará las cosas en la tierra silenciosa y suavemente, cuando se ve que combatió con Su propia sangre, y después todos los mártires” [ii]

Precisamente, la conciencia de lo que podía suceder llevó a Lutero a redactar una serie de escritos que encauzaran el camino de la Reforma ante la eventualidad, nada difícil, de que le arrancaran la vida.

Desde la disputa de Leipzig, Lutero había estado en contacto con algunos humanistas bohemios. Con posterioridad, leyó el De Ecclesia de carácter hussita. Las conclusiones a las que llegó quedaron expresadas en una carta a Spalatino: “Sin saberlo, he estado enseñando todo lo que Juan Huss enseñó y lo mismo ha hecho Staupitz. En resumen, somos todos hussitas, aunque no lo sabíamos, y también lo eran Pablo y Agustín”  [iii] .

Lutero admitía sus propias carencias – “soy más violento de lo conveniente”  [iv]  – pero esa circunstancia no podía ocultar su despego del sistema eclesial en el que había vivido desde su infancia. Una de las razones fundamentales había sido la lectura de la edición que Hutten había hecho de la Donatio Constantini. El texto no es conocido actualmente salvo por los especialistas, pero había tenido una extraordinaria relevancia durante la Edad Media ya que sostenía que Constantino había cedido terrenos al papa lo que legitimaba el poder temporal del papa y la extensión de los Estados pontificios, un fenómeno que había resultado especialmente cruento en los últimos pontificados. Ahora quedaba de manifiesto que no era sino una burda falsificación encaminada a justificar las ambiciones territoriales del papado. Las conclusiones de Lutero, al respecto, no resultan nada equívocas: “Buen Dios, qué grande es la oscuridad y la iniquidad de estos romanos… Estoy tan horrorizado que apenas tengo ninguna duda (prope non dubitem) de que el papa es el mismo Anticristo que se espera, tal y como la manera en que vive, actúa, habla y ordena, encaja en el retrato”  [v] .

 Para el agustino, resultaba obvio que el papa era una institución cuya justificación estaba en el servicio pastoral y evangelizador del pueblo de Dios. Sin embargo, lo cierto es que esa institución había abandonado esas funciones y se había dedicado, por el contrario, a crear un reino cuya legitimidad no había dudado en sustentar en documentos falsificados.

En mayo, el franciscano Alveldo publicó un áspero tratado en el que afirmaba el origen divino del primado papal. Lutero le dio respuesta inmediatamente con un texto que ya se encontraba en imprenta en junio. La obra es un opúsculo sencillo, pero indispensable para comprender la visión reformada de la iglesia.

Suele ser común entre los católicos –es lógico que así sea– pensar que la visión reformada intenta sustituir una iglesia, la suya, por otra. Semejante empeño parece absurdo en la medida en que, como ha vuelto a refrendar un reciente documento papal, la única iglesia verdadera y con la plenitud de medios es la iglesia católica y las otras confesiones no llegarían a esa entidad. El punto de vista es razonable –insistamos en ello– pero parte de una ignorancia grave de la concepción que de iglesia sostiene la Reforma.

 Para Lutero –y para los reformadores en general– la iglesia es una realidad visible, pero no se identifica con una institución concreta con exclusión de otras, sino con sus miembros, los cristianos . Es esa suma de cristianos como pueblo de Dios lo que es la iglesia y no una institución eclesial.

Por supuesto, esa iglesia, como señaló en su respuesta al franciscano, tiene unas marcas que son “el bautismo, el sacramento (la Eucaristía) y el Evangelio: no Roma, o este lugar, o aquel” [vi] . Sobre esta iglesia, que está formada por los verdaderos creyentes y no por una estructura eclesial específica, quien se encuentra es Cristo o, por utilizar la expresión de Lutero, “Cristo es la Cabeza y El sólo gobierna”  [vii] .

 Comprender este aspecto resulta absolutamente esencial en el diálogo interconfesional. Si la iglesia católica afirma –y es lógico que lo haga– que es la única iglesia verdadera y con plenitud de medios de gracia, las iglesias reformadas siempre responderán que la iglesia, a pesar de su visibilidad, es, fundamental y esencialmente, una comunión de fieles que no se identifica con tal o cuál confesión, sino que está formada por los que han experimentado una conversión a Cristo.

Si la iglesia católica contrapone –y es lógico que lo haga– su unidad formal a la división en distintas confesiones surgidas de la Reforma, las iglesias reformadas responderán que esa división no existe por la sencilla razón de que todos sus miembros forman parte de una sola iglesia, la verdadera, que es una realidad espiritual. Si la iglesia católica afirma – y es lógico que lo haga – que esa única iglesia verdadera mantiene una sucesión apostólica cuyo elemento esencial es el hecho de que el papa es sucesor de Pedro, las iglesias reformadas siempre responderán que la sucesión apostólica no es una sucesión similar a la dinástica – por otro lado, interrumpida históricamente en varias ocasiones – sino una identificación con la enseñanza y el comportamiento de los apóstoles. Si la iglesia católica afirma – y es lógico que lo haga – que el papa es el Vicario de Cristo en la tierra, las iglesias reformadas siempre responderán que Cristo no necesita de vicario alguno porque gobierna directamente a su iglesia a través del Espíritu Santo.

 Arrancando de esas premisas, no puede sorprender que Lutero escribiera: “¡Adiós, desdichada, desesperanzada, blasfema Roma! La ira de Dios ha llegado sobre ti, como te mereces”  [viii]  ni tampoco que redactara sus escritos del verano de 1520. 

 Continuará 

 


   [i] WA Br. 2.39.9-12.21.
   [ii] WA Br.2.41-3.
   [iii] WA Br. 2. 42.2.22.
   [iv] WA Br. 2, ibid I. 65.
   [v] WA Br. 2. 48.22.
   [vi] WML I.357.
   [vii] WML I. 357.
   [viii] WA 6.329.

Autores: César Vidal Manzanares

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