Los horrores de las niñas guerrilleras en las FARC

Publicado: marzo 12, 2012 en Noticias, Reportaje, Sociedad

 

Imagen de archivo de una de las niñas guerrilleras

Salud Hernández Mora | Cartagena del Chairá


Cuando asesinaron a su hijo recién nacido, tuvo que simular que no le afectaba. De haber llorado, habría terminado ante un Consejo de guerra. Porque en las FARC, “la desmoralización insuperable”, consecuencia de atrocidades como la que sufrió ‘María’, 21 años, es un delito que puede castigarse hasta con la muerte. Por eso optó por tragarse su tragedia.

Pero desde aquél tercer “aborto”, practicados todos a la fuerza porque en las FARC para la tropa está prohibido tener hijos, la joven subversiva, reclutada cuando sólo tenía 12 años, tenía muy claro que debía entregarse al Ejército para iniciar una vida alejada de la guerra. Le costó un tiempo lograrlo puesto que las FARC, en cuanto sienten que uno de sus miembros puede acariciar la idea de fugarse, le mantienen alejado de las poblaciones y vigilado. Hace un año logró su sueño y desde entonces está reiniciando la vida junto a su compañero, también guerrillero, que se escapó con ella.

Para evitar que otras chicas caigan en las redes de las FARC y padezcan el mismo infierno, ‘María’ –nombre que utiliza por razones de seguridad- se incorporó a la campaña que se lanza esta semana, ‘Vuelve a ser mujer’, promovida por el Ministerio de Defensa colombiano en las zonas de influencia de dicha banda terrorista.

Mediante mensajes y entrevistas de radio, en emisoras que llegan a los más recónditos rincones de la selva, ex guerrilleras muy jóvenes cuentan su experiencia con la esperanza de que sus antiguas compañeras den el paso a la civilidad. Asímismo, Defensa, junto a distintas entidades estatales, promueve programas sociales encaminados a potenciar el espíritu emprendedor de las mujeres en áreas rurales donde las FARC mantienen un cierto control territorial. El fin no es sólo atraer a las combatientes -ya son 4.666 mujeres, desde el 2002, que se han desmovilizado- sino evitar que otras niñas se incorporen a las filas terroristas.

Varias niñas guerrilleras.

“Duré ocho años en las FARC y me practicaron tres abortos, aunque en el último el bebé, que tenía ocho meses y medio, nació vivo y yo lo tuve dos días conmigo”, rememora esta chica guapa, coqueta, de pelo castaño y rojizo, que ya no podrá ser madre por todos los abusos que padeció. “Le inyectaron algo y se murió; a mí también me dieron unas drogas para que abortara pero no funcionaron”. A otra guerrillera, reseña, le asesinaron al recién nacido, de ocho meses, clavándole un bisturí en el corazón. Las dos se consolaban a escondidas, entre susurros y lloraban en silencio.

No sólo segaron la vida de las criaturas, también impusieron otros castigos a los padres. A ‘María’ le tocó cavar 80 metros de trinchera de 70 centímetros por 1,20; cargar leña y preparar la comida para todo el grupo, por varios días, pese a su deplorable estado de salud. Entre las muchas pesadillas que le tocó vivir, no olvida cómo ‘John 40’, máximo cabecilla del Frente al que perteneció, pedía que le llevaran niñas guerrilleras de 12 y 13 años para acostarse con ellas, porque eran vírgenes. Le tenía pavor a contraer una enfermedad venérea. “El único recuerdo que me traje de las Farc es sufrimiento durante ocho años”, dice.

Para ‘Andrea’, 20 años, otra ex guerrillera que se fugó hace sólo dos meses, su peor experiencia fueron los consejos de guerra. Ver cómo a jóvenes al igual que ella, sus propios compañeros, les condenaban a muerte por el mero hecho de “ser toma tragos” (beber mucho), le parecía aberrante. El jurado lo componen 25 guerrilleros rasos que emiten su veredicto. Cuando el reo suma 15 votos en contra, ya sabe que “se muere. Es una agonía terrible”.

Aunque la vida en la guerra es un espanto diario, hay chicas que se enlistan porque las maltratan en sus casas o por falta de oportunidades. De ahí que el gobierno colombiano combine la ofensiva militar con un agresivo programa de desmovilización dirigido a las guerrilleras porque según los estudios, son ellas las que empujan a sus compañeros a dejar las armas.

“No se aguanten más humillaciones. Pueden ser mujeres de verdad, seres humanos completos”, les dice ‘María’ por medio de las ondas en la emisora del Ejército, la única que se escucha en Cartagena del Chairá, una población apartada del Caquetá, al sur del país, que sufre desde hace décadas la violencia guerrillera. “Nunca van a poder ser madres allá”.

 

http://www.elmundo.es/

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s