Archivos para abril, 2012


Juan Simarro Fernández

Y se escandalizaban de él (III)

¿De qué te sirve la bolsa, la cartera?Coge tu bolsa, tu cartera, tu tarjeta de crédito para andar por los caminos de la vida… de forma solidaria.

 

Jesús, antes de su pasión, no hizo nunca esa afirmación tan imperativa que hizo ante la proximidad de su crucifixión:  “El que tiene bolsa tómela, y también alforja” .  Lucas 22:35-38 . Podría ser una frase escandalosa en los labios de Jesús.  Hoy siguen escandalizándonos muchas de las afirmaciones de Jesús en torno al dinero. ¿De qué te sirve tu bolsa, tu cartera, tu cuenta corriente? ¿Vas preparado con ella para usarla en el avance del Reino de Dios entre los pobres? No te escandalices. Úsala.

Él enviaba a sus discípulos a sanar enfermos, limpiar leprosos o echar fuera demonios, todo ello ejemplo de una acción social liberadora que complementaba la verbalización de la Palabra, ejemplo de su Evangelio a los pobres.  Hasta el momento de la proximidad de su partida al Padre, no los enviaba con bolsa o alforja, no les aconsejaba llevar recambios de túnica, de calzado o de bordón.  Les decía: “ No os proveáis de oro, ni plata ni cobre en vuestros cintos” . No llevéis dos túnicas ni calzado de repuesto. Confiad en mi provisión… porque,  “cuando os envié sin bolsa, sin alforja y sin calzado, ¿os faltó algo? Ellos dijeron: Nada” . Iban sin nada, pero nunca les faltó nada… y esto sigue siendo así, pero ¿por qué cambió Jesús el mensaje ante la pasión y su muerte en la cruz? ¿Tiene este cambio algo que aportar a su Evangelio a los pobres? ¿Es escandaloso el cambio?

Se acercaba su oración en Getsemaní que está en este contexto, su arresto, sus azotes, su presencia ante Pilatos, su sentencia de muerte, su crucifixión. Por tanto el cambio de mensaje o el juego de tesis y antítesis que Jesús hace, no es algo contradictorio, sino algo de lo que tiene que salir una síntesis creadora y dinamizadora del Evangelio. Aunque no te va a faltar nada, ahora debes coger la bolsa, llenar las alforjas para andar por los caminos de la vida. Cargar con la bolsa de forma no egoísta, no sólo para mi bienestar y disfrute. Espero que no te escandalice.

 Son palabras de despedida a sus discípulos ante el sufrimiento que se avecinaba, quizás palabras para reorientar su acción de apoyo a su Evangelio a los pobres, a los sufrientes, a los apaleados y tirados al lado del camino. Jesús parece que quería reorientar la acción de sus discípulos en una etapa nueva: Él se iba, aunque no nos dejaba solos. Quedaba con nosotros el Consolador. Sin embargo, coge la bolsa, hazte de provisiones, el mundo las necesita.

El cambio de mensaje, desde el decirles que fueran sin bolsa, sin alforja y sin calzado, hasta el imperativo de  “el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja” , para conseguir una síntesis dinamizadora con esos dos mensajes antitéticos, se da en un momento en el que Jesús, más que nunca, tiene delante de él la fuerza y problemática del sufrimiento humano. Él iba a sufrir, pero hay otros muchos en el mundo que están sufriendo, que iban, simbólicamente hablando, a ser crucificados con él: Los pobres y sufrientes del mundo.

 Si en mí hacen esto, qué no harán con tantos débiles del mundo.  Yo tengo que pasar por el escarnio y la muerte, mi nombre puede ser contado entre los inicuos. ¿Qué podrá ocurrir con tantos débiles del mundo? Jesús presagiaba un futuro de persecución, violencia, muerte… religiosos que se podrían acomodar al ritual sin preocuparse por la projimidad de la que tanto él había hablado, cristianos de rituales vacíos a los que les podría faltar la acción, la misericordia y la búsqueda de justicia… y yo me voy, pensaría el Señor. Los que me siguen tienen que ser mis manos y mis pies, mi bolsa y mi alforja en compromiso con el mundo sufriente. ¿Te asusta, te escandaliza?

Jesús había vivido con arreglo a unos valores del Reino, había dejado sus parábolas del Reino que avalaban y explicaban esos valores de rescate de los últimos, los pobres, los débiles, lisiados y marginados del mundo a los que invita al banquete del Reino en su línea del Evangelio a los pobres. Jesús preveía que podía haber despojos, acumulaciones desmedidas y necias que sumirían a muchos en la miseria y en el hambre, habría robos de dignidad, se dispararían las fuerzas del mal, habría opresiones y aumentaría la pobreza y el dolor… Jesús: El experto en sufrimiento o experimentado en quebranto como dicen algunas de nuestras versiones bíblicas.

 Hasta ahora, los discípulos habían ido sin bolsa, sin alforja y sin calzado… Nunca les faltó nada…  “Cuando os envié -les dice Jesús- sin bolsa, sin alforja y sin calzado, ¿os faltó algo” . Nada, Señor, respondieron sus discípulos. Pero el Señor que incluso les dijo que no llevaran dos túnicas ni calzado de repuesto, ahora da un giro antitético a su mensaje. Sus discípulos, cuando Él faltara, deberían ser sus manos y sus pies en medio de un mundo injusto, deberían ser su voz de Evangelio a los pobres… Deberían prepararse y abastecerse. Necesitaban una bolsa, una bolsa que redistribuyera la justicia y la misericordia.

¿Os dije -les dijo Jesús- que fuerais sin bolsa y sin alforja a aquellas misiones temporales de diaconía, de ayuda y expulsión de demonios? Pues ahora no. Mi Evangelio a los pobres demanda algo más de vosotros. Tenéis que salir preparados y pertrechados:  “El que tiene bolsa tómela”.  Es un imperativo.  “También la alforja” . Haced provisión. La gente que vais a encontrar en el camino lo va a necesitar. Trabaja y lucha por tener una bolsa solidaria, una bolsa para compartir, para hacer misericordia, para hacer realidad mi Evangelio a los pobres.

No salgas sin tu bolsa y sin tu alforja repleta. No dejes nada guardado en tu caja fuerte, no acumules en los graneros de los ricos necios a los que, quizás, hoy mismo, se les va a pedir su alma. ¿Tienes alforja? ¿Tienes alimentos para llenar la alforja? ¿Tienes provisiones que puedes meter en esa alforja que Dios te ha dado? ¡Tómalas también! Vete por los campos, caminos y vallados provisto de alforja. No lo dudes. No te escandalices del mandato de Jesús.

Lo que tenemos y lo que viene es duro: dificultades, injusticias, opresiones, empobrecimiento de más de medio mundo, rechazo de los valores del Reino… rechazo del Evangelio o vivencia mutilada de la espiritualidad cristiana.

 Así, Jesús cambia o complementa, de forma antitética, su discurso ante la visión del sufrimiento humano, de su propio sufrimiento.  Tu bolsa y tu alforja pueden ser útiles si actúas con misericordia y solidaridad cristiana, si has entendido el mensaje de projimidad que nos dejó Jesús. Busca recursos, provéete de ellos… no sólo para ti. Se trata de bolsas solidarias que no nos deben escandalizar.

Nos quedamos con tu mensaje, Señor:  “El que tiene bolsa tómela, y también la alforja”.  La vamos a tomar, Señor, hasta quedar exhaustos y sin nada… confiados en tus promesas. Entonces podremos responder a tu pregunta:  “¿os faltó algo?”,  recordando que, cuando íbamos sin bolsa, sin alforja y sin calzado, no nos faltó nada. Ahora, en momentos en los que yo me marcho y voy a morir, tomad la bolsa. ¿Les faltará algo a ellos?… A vosotros tampoco. Así, Señor, si tenemos bolsa y alforja y no la tomamos para el servicio de tu Evangelio a los pobres, no nos des tranquilidad hasta que te entendamos. Que no nos escandalicemos de tus mandamientos. Que no estemos tranquilos, Señor, hasta que nos lancemos al mundo con lo que tenemos… y con lo que somos.

Autores: Juan Simarro Fernández

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César Vidal Manzanares

La Reforma indispensable (37)

En 1520 Lutero redactó tres escritos sobre la problemática de la Reforma. Finalizamos con el tercero de estos escritos y un hecho que se ha visto como histórico.

 

En el anterior artículo analizamos los dos primeros escritos de Lutero: Una carta abierta a la nobleza cristiana de la nación alemana referente a la reforma del estado cristiano y Un preludio sobre la cautividad babilónica de la Iglesia.

 El tercer escrito de la época es De la libertad del cristiano . Se trataba de un texto breve que continuaba en la línea de su texto  Acerca de las buenas obras .

En él, Lutero conciliaba dos afirmaciones aparentemente contradictorias, la de que “el cristiano es un hombre libre, señor de todo y no sometido a nadie” y la de que “el cristiano es un siervo, al servicio de todo y a todos sometido”.

Partiendo, pues, de la base de que el Evangelio es “lo único que en el cielo y en la tierra da vida al alma”, Lutero vuelve a recordar el estado de “eterna perdición” que se merece el hombre y cómo sólo es posible salir de ella gracias a la obra de Jesucristo. Precisamente, el que se rinde “a él con fe firme y confía en él con alegría”, es el que recibe la remisión de los pecados. De hecho, “una fe verdadera en Cristo, es un tesoro incomparable: conlleva la salvación eterna y aleja toda desventura, como está escrito en el capítulo final de Marcos: “Quien crea y se bautice se salvará; el que no crea se condenará”” [1] . Precisamente ese cristiano, “que ha sido consagrado por la fe, realiza obras buenas”.

Al respecto, al final de la obra, Lutero realiza una afirmación que había sido apuntada por distintos humanistas con Erasmo a la cabeza:

“Cualquier obra que no se encamine a servir a los demás o a mortificar su voluntad – doy por supuesto que no se exija nada contra Dios – no será realmente una buena obra realmente cristiana. Esto es lo que lleva a sospechar que sean cristianos pocos monasterios, iglesias, conventos, altares, misas, fundaciones, ayunos y oraciones que se dirigen a santos concretos. Y es que me temo que en todo ello se persigue únicamente el interés propio, al creer que es un medio de penitencia por los pecados y para salvación. Todo procede de la ignorancia que hay en relación con la fe, la libertad cristiana, y de que algunos prelados ciegos impulsan hacia estas cosas al alabarlas y enriquecerlas con indulgencias, sin preocuparse nunca en enseñar la fe. Mi consejo es que si deseas levantar alguna fundación, orar, ayunar, te guardes de hacerlo con laidea de beneficiarte a ti mismo. Da de forma gratuita y en beneficio de los demás para que otros puedan disfrutarlo. Así serás un cristiano auténtico”.

La conclusión de Lutero es rotunda: “Un cristiano no vive en si mismo. Vive en Cristo y en su prójimo. En Cristo, por la fe; en el projimo, por amor”. [2]

 El texto, unido a su tratado  Acerca de las buenas obras , constituye un díptico de ética sencillo y, a la vez, extraordinario suficiente para disipar en quien lo conozca cualquier creencia en el supuesto antinomismo del protestantismo o en la falta de interés por las obras de la Reforma. Elcristiano es aquel que, después de comprobar su incapacidad para salvarse, se arrodilla a los pies de Cristo y recibe, a través de la fe, la redención que obtuvo en la cruz del Calvario. A partir de entonces, libre de la condenación, se convierte en siervo de Dios y del prójimo, no para salvarse, sino porque ya ha sido salvado, no por beneficio propio sino por amor a su redentor y a los demás.

 Durante aquellos meses, Lutero no dejó de tener noticias de la manera en que los enviados del papa recorrían las diferentes ciudades alemanas y procedían a arrojar a la hoguera sus escritos .

Se trataba de una ceremonia que solía chocar con la oposición popular e incluso no faltaron ocasiones en que los libros del agustino fueron sustituidos por otros. Sin embargo, las intenciones de Eck y Aleandro eran obvias. Entonces el 10 de diciembre, tuvo lugar un episodio que señaló de manera clara que la Historia había cambiado radicalmente.

 Cerca de la puerta de Elster en Wittenberg, Agrícola, acompañado de algunos profesores y estudiantes, encendió un fuego al que arrojó algunos volúmenes de derecho canónico, las decretales papales y la Summa Angelica de Angelo de Chiavasso.

La elección de los textos llevaba en si una profunda carga simbólica. El derecho canónico y las decretales –un fruto directo de la obra legislativa de los papas del Renacimiento– eran, desde su punto de vista, una innegable demostración de cómo el derecho había terminado por sustituir la verdad clara y sencilla del Evangelio. Por su parte, la Summa Angelica era un ejemplo de cómo los deberes pastorales habían sido relegados en pro de una especulación teológica apartada de la realidad y de las necesidades del pueblo cristiano.

 De repente y de forma inesperada, Lutero se abrió paso entre los presentes y, profundamente emocionado, arrojó al fuego un pequeño volumen.

Lo que dijo en aquellos momentos apenas se pudo oír y es dudoso que fueran muchos los que se dieran cuenta de que acababa de quemar la bula de excomunión que el papa había lanzado contra él.

Durante unos instantes, los presentes contemplaron en silencio las llamas que contrastaban con el frío aire del invierno. Luego alguien realizó un comentario y el grupo se disolvió.

 Siglos después, Lord Acton indicaría que aquella había sido el verdadero acto de inauguración de la Reforma.

Continuará: La Dieta de Worms y sus antecedentes.

 


   [1] Marcos 16:16 .
   [2] WML 2.342.

Autores: César Vidal Manzanares

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Carlos Martínez García

Opciones de los indígenas evangélicos acosados

 Para Elisabeth F. de Isáis, una vida solidaria con los perseguidos.

 

 Responden de distintas formas a sus agresores. Los indígenas evangélicos históricamente han elaborado un abanico de posibilidades frente a quienes les acosan, discriminan, atacan simbólica y físicamente. La que ha dominada ampliamente es la respuesta pacificadora, la cual, argumentan, es la que corresponde de acuerdo a su lectura del Evangelio.

En los territorios de población mayoritariamente indígena, fue a principios de los años sesentas del siglo XX cuando inició el ciclo de conversiones al cristianismo evangélico. Antes existieron esas conversiones, pero es en el periodo citado cuando éstas comienzan a ser más numerosas.

 El número le dio notoriedad a los indios e indias conversos, en sociedades orientadas a la tradición y que veían con escepticismo los cambios en las creencias y conductas de algunos de sus coterráneos. Primero fueron reconvenidos por familiares y amigos que reprobaban su adopción de la nueva fe. Después, al dejar de participar en rituales y festividades ligadas a la religiosidad tradicional, los conversos evangélicos comenzaron a ser sancionados con multas económicas, restricción de servicios, pérdida de derechos comunitarios. Al comprobar que las sanciones no tenían el resultado esperado, el regreso a la fe tradicional, las autoridades del poblado pasaron a ejecutar agresiones físicas: golpizas, ataques sexuales contra las mujeres y, en no pocos casos, asesinatos de líderes del núcleo evangélico.

La resistencia al acoso fue, y es sorprendente, porque  fueron, y son, muchos los que en medio de un contexto sumamente hostil perseveraron, y perseveran, en defender su derecho a cambiar de fe. Cuando las condiciones les fueron todavía más adversas, los indígenas protestantes optaron por emprender el éxodo . En el caso de Los Altos de Chiapas, la ciudad para refugiarse fue San Cristóbal de Las Casas. En las décadas de los setentas, ochentas y noventas del siglo pasado, se fueron asentando en San Cristóbal miles de indios e indias protestantes, quienes primero lo hicieron como una medida temporal, pero, después, al comprobar que no podrían regresar a sus poblados originales (debido a la dureza de sus perseguidores y el desamparo de las autoridades gubernamentales), fueron creando asentamientos con nombres bíblicos. Estas colonias han sido el factor principal de la “reindianización” de la antigua capital de Chiapas.

 Cabe mencionar que la primera generación de expulsados evangélicos denunció públicamente, y ante las omisas autoridades chiapanecas, la vulneración flagrante de sus derechos humanos y constitucionales . Creyentes protestantes mestizos, junto con misioneros (principalmente norteamericanos), coadyuvaron a organizar tanto las denuncias y protestas como organismos defensores de los derechos humanos y acciones para hacer más llevadera la vida en condiciones de refugio.

 Otra forma de enfrentar el rudo hostigamiento ha sido tratar de negociar con sus agresores . Éstos buscan arrinconar lo más que les sea posible a sus vecinos evangélicos. Les imponen multas económicas, cooperaciones en celebraciones que son propias del santoral católico y de la religiosidad tradicional del lugar, dejar de reunirse públicamente y no comunicar sus creencias evangélicas en el poblado. Ante tales exigencias los perseguidos buscan que las autoridades gubernamentales hagan valer el marco jurídico, el cual garantiza la libertad de creencias y culto.

 Por la indiferencia de las autoridades, que en la práctica se hace cómplice de los agresores, los indígenas evangélicos aceptan algunas de las sanciones que les impone la mayoría tradicionalista. Con la esperanza de que cesen las acciones agresivas en su contra. Pero los sancionadores muchas veces van más allá , y exigen que la renuncia a sus derechos por parte de los perseguidos quede por escrito, en un convenio signado por las partes. Además tales documentos es común que los firmen personas externas, como representantes del gobierno de la entidad en calidad de testigos de lo acordado. Estos convenios son violatorios de derechos irrenunciables, derechos que se tienen por ser ciudadanos mexicanos y porque la Constitución del país incorpora a la normatividad de la nación documentos internacionales protectores de la dignidad de las personas, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 Hay que estar en las condiciones de quienes padecen hostigamientos y restricción abierta a sus derechos para tratar de comprender cómo responden a las acciones de sus atacantes . Tener que salir de su pueblo, alojarse en lugares en los cuales lo único que existe es un terreno sin servicio alguno, emprender el camino con niños, niñas, ancianos enfermos y magros recursos económicos, es una aventura de fe que demanda constancia y disposición a perseverar contra toda esperanza. Es fascinante y conmovedor escuchar las narraciones, como he tenido la oportunidad en incontables ocasiones, de hombres y mujeres que vivieron un éxodo lleno de obstáculos y que, años después, testifican con lágrimas que pese a todo salir fue mejor que permanecer en el lugar que les negaba violentamente vivir su fe.

 Quienes deciden quedarse, ver disminuidos sus derechos y estar dispuestos a firmar convenios que son lesivos, injustos e ilegales; también tienen sus razones. Desde afuera es muy difícil entenderlas, y más todavía aceptarlas. Pero ellos y ellas dicen que se quedan porque les resulta extremadamente difícil salir de sus lugares de origen , no quieren irse a refugiar y vivir hacinados en espacios reducidos. Les resulta castigante, a estos hombres y mujeres habituados a trabajar en el campo y así ganarse el alimento diario, tener que mal vivir en San Cristóbal de Las Casas, en Las Margaritas (u otra ciudad de Chiapas), y depender de la caridad de los conmovidos por su situación.

Los que no viven su propio éxodo, los oprimidos por convenios opresivos, toman la dolorosa decisión de permanecer en la comunidad que les ve con animadversión, tienen la ilusión de que un día sus condiciones cambien (aunque como el profeta Habacuc se pregunten. “¿Hasta cuándo, Señor, te llamaré y no me harás caso ¿Hasta cuándo clamaré a ti por causa de la violencia, y no vendrás a salvarnos?” 1:2, Reina-Valera Contemporánea).

Continúan leyendo la Palabra de forma subrepticia, entonan cantos casi en silencio, alaban entre murmullos, su conducta les hace diferentes, sus labios tienen que contener lo que inunda su corazón.

 Tienen esperanza, oran fervientemente para que haya un profundo cambio, una metamorfosis, en quienes les agreden y prohíben externar libremente su fe evangélica. ¿Desde afuera podemos decirles que son cobardes, que les falta entereza por haber aceptado los convenios restrictivos? Yo, que les conozco cara a cara, no me atrevo a decirlo. Me niego a juzgarles desde la comodidad en la que escribo este artículo. Desde el fondo de mi corazón ruego que el Señor sea su amparo, su fortaleza, su pronto auxilio en la tribulación  (Salmo 46:1).

Autores: Carlos Martínez García
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Boardwalk Empire y el poder del mal

Publicado: abril 25, 2012 en Cine

José de Segovia Barrón

Entonces como hoy, los cristianos tienen una mentalidad de campaña, creyendo que pueden mejorar la sociedad imponiendo normas morales

 

 “Una manzana podrida arruina el cesto”, dice el refrán popular. Jesús lo dice algo diferente: Un poco de levadura leuda toda la masa” ( Gálatas  5:9). La nueva serie de televisión de Martin Scorsese, Boardwalk Empire  –publicada ahora en DVD en España– lo ilustra perfectamente. En ella vemos el poder de la codicia y la corrupción, que nos muestra el lado oscuro del sueño americano. El relato de Terence Winter –creador de  Los Soprano – nos traslada a la ciudad costera de Atlantic City, en plena época de la Prohibición, en los años veinte.

La acción comienza el mismo día que entra en vigor la ley seca, el 16 de enero de 1920. Justo antes, el político Enoch  Nucky  Thompson –elextraño protagonista que interpreta el siempre eficaz Steve Buscemi, entre irritante y fascinante –  se dirige a la Liga Femenina por la Temperancia, uno de los grupos que nace del movimiento eclesial protestante, que se enfrenta a los salones donde se consumían bebidas alcohólicas en 1895. La sorpresa viene a continuación, cuando ese mismo hombre, que es tesorero de la ciudad, celebra la Prohibición en una sala de fiesta, ante la perspectiva del dinero que van a ganar con esa ley. Es el comienzo del crimen organizado, que conocemos por las historias de la mafia.

 Thompson “no es un  gangster  –dice Scorsese–, sino alguien corrupto”, que está dispuesto a hacer negocio con la importación de licor en Atlantic City. Está basado en  Nucky  Johnson, la persona real que manejó los hilos de esta comunidad, donde su propio hermano era el sheriff. Como muchos políticos, es alguien capaz de cualquier cosa, para poder mantener el poder. En torno a él, encontramos a personajes reales como Arnold Rothstein, Charlie  Lucky  Luciano y Al Capone, pero no como los conocemos hoy, sino al principio de sus actividades mafiosas –tal y como cuenta el libro de Nelson Johnson–.

El gangster judío Rothstein es todavía un jugador, que comienza a traficar con drogas y alcohol. Luciano es un inmigrante siciliano a su servicio. Y el actor inglés Stephan Graham encarna al joven Capone con un asombroso parecido. Aunque nunca lo hemos visto así, antes de su época de mafioso en Chicago, cuando hacía de chófer y guardaespaldas de Johnny Torrio. Lo vemos en su casa con su mujer y su hijo, como un hombre que puede ser tanto afable como cruel, que se entretiene tocando la mandolina. Es el mejor Capone que ha mostrado la pantalla, según su biógrafo Jonathan Eig.

 LOS TURBULENTOS AÑOS VEINTE
 Boardwalk Empire  nos presenta un retrato poliédrico de los Estados Unidos en aquella época, desde el punto de vista de la política, la religión y el crimen, asistiendo a los inicios del movimiento feminista y los conflictos raciales o étnicos . Conocemos a los héroes desahuciados de la Primera Guerra Mundial, que anticipan ya a los veteranos del Vietnam de las películas de los setenta –la década que evoca, por cierto, la música de la sintonía de la serie–. Y aunque la policía se enfrenta a los fuera de la ley, los protagonistas son los que están al poder en la sombra, por encima de ellos.

Aunque se ha comparado a la serie con  Los Soprano  – ya que hay mafiosos y cuenta con el mismo guionista –,  tiene más relación con otras producciones de la HBO, como el sorprendente  western   Wormwood  o incluso la mítica  The Wire.  Thompson es en este sentido un héroe ambiguo, que puede ser tanto benevolente como cruel –igual que el protagonista de la serie del Oeste, creada por David Wilch–, mientras la corrupción lo invade todo en Baltimore –como en la obra de David Simon–.

 El agente de la Prohibición, Van Alden, es un hombre religioso. Ve como una misión divina su lucha contra la corrupción moral, que no puede soportar espiritualmente. Se flagela a sí mismo, pero su fanatismo es tan ciego como el de los cristianos que impulsan la ley seca . El Partido Nacional por la Prohibición es formado en 1869 por un grupo de protestantes blancos. Sus motivos eran admirables, pero el resultado de aquellos veinticinco años de campaña, que llevaron a la Prohibición, fue totalmente contraproducente. Se provocó aún más abuso del alcohol, que aumentó con el comercio ilegal de los  bootleggers  en los locales clandestinos, conocidos como  speakeasies . Por lo que fue abolida la medida por el presidente Roosevelt en 1933.

 MORALISMO Y EVANGELIO 
 Entonces como hoy, los cristianos siguen teniendo una mentalidad de campaña, por la que creen que pueden mejorar la sociedad imponiendo normas morales de acuerdo a la voluntad de Dios, como si el corazón humano pudiera cambiar por medio de leyes . La verdad, sin embargo, es que sólo el Espíritu de Dios puede hacernos vivir tal y cómo El quiere. No es la moral, por lo tanto, la que nos hace vivir como cristianos, sino a la inversa. Es porque nacemos de nuevo y recibimos el Espíritu Santo ( Juan  3), que podemos vivir de forma diferente.

 Muchos cristianos temen, sin embargo, el mensaje de gracia, porque creen que es contraproducente para una sociedad permisiva, que ha dado la espalda a Dios y a sus leyes. Nos dicen que en nuestro mundo hoy, el problema ya no es el fariseísmo y el moralismo, sino la ruptura con todo tipo de normas, que hace que vivamos bajo el juicio de Dios. Lo que pasa es que es el Señor mismo quien nos enseña a distinguir el Evangelio del moralismo. La respuesta apostólica a los que viven en contra de la voluntad de Dios, no es la ley, sino la gracia ( Romanos  6:1-4).

La única forma en que podemos obedecer a Dios, es por la aceptación radical e incondicional que Dios nos da, como pecadores. El poder que nos salva de la corrupción, es el Evangelio (1:16), no la fuerza de la ley (7:13-24). Puesto que es la bondad del Señor la que nos lleva al arrepentimiento ( Romanos  2:4). Tanto la Biblia, como nuestra experiencia diaria, nos demuestran que cuanto más fallamos, no es cuanto más pensamos en la gracia, sino cuando menos la tenemos en cuenta (6:1). Es por eso que necesitamos hablar, no menos, sino más de la libre gracia de Dios, que nos acepta tal y cómo somos, en Cristo Jesús.

Autores: José de Segovia Barrón

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EEUU y la fiesta en Cartagena

Publicado: abril 24, 2012 en opinión, Sociedad

Juan Francisco Martínez

EEUU y la <em> fiesta en Cartagena</em>

 Mi gran inquietud como cristiano es que la pena estadounidense en la “fiesta de Cartagena” no viene del mal de los agentes de EEUU, sino porque se dejaron pescar.

 La reciente Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, Colombia no produjo unidad entre los líderes de las Américas, ni ninguna declaración importante. Sin embargo, hubo un evento que ha causado mucha consternación en los Estados Unidos.

 Antes de la llegada del Presidente Obama un grupo de agentes secretos, la escolta personal del presidente, y unos soldados buscaron a unas trabajadoras sexuales y armaron una fiesta en el hotel en que después se quedaría el presidente .

Uno de los factores interesantes es que el asunto se descubrió porque los agentes no quisieron pagar los  servicios  que solicitaron, lo que hizo que interviniera la policía local. Varios de los agentes han tenido que renunciar y es probable que otros tengan que hacerlo en un futuro no lejano. (Otro dato interesante es que la mujer que denunció a los agentes ha tenido que salir de Cartagena por causa de la publicidad que ha recibido a la luz del evento.)

 Una de las reacciones comunes en este país ha sido que esto es un escándalo. El sentimiento es que estas personas hicieron quedar mal al país y al presidente.

Aún hay algunos que esperan que este asunto afecte adversamente al Presidente Obama en la campaña electoral. Para estas personas este evento demuestra la falta de disciplina dentro de la administración actual (y la razón por la cual hay que elegir a un presidente nuevo).  Sin embargo, para casi todos el mal principal fue que hicieron quedar mal al país. Parece que muchos no están inquietos por la búsqueda de servicios sexuales, ni que no quisieron pagar los servicios, sino que “nos hicieron quedar mal”. 

Desde esta perspectiva el mal principal que hicieron fue poner en peligro potencial al presidente. “¿Qué si una de las mujeres hubiera sido agente del narcotráfico o las FARC?” Estos hombres no cumplieron su tarea y pusieron en peligro al presidente.

Pero el sentir de escándalo ha llevado a la pena. Ya se hicieron las declaraciones oficiales que se hacen cada vez que se descubre a un representante oficial de los EEUU habiendo hecho algo malo: “esta acción (persona) no representa al _________ (Servicio Secreto, Ejército, Gobierno) de los Estados Unidos”.

 Hay cosas que casi ningún comentarista estadounidense ha considerado. Por ejemplo, a casi nadie se ha preocupado sobre las perspectivas de personas en otros países.

Rara vez se ha preguntado, ¿qué pensará la gente en otras partes del mundo sobre este evento? ¿Cómo nos ven en otros países por causa de esto? ¿Estarán cuestionando nuestra hipocresía? ¿Se estarán riendo de nosotros? ¿Preguntarán sobre la cantidad de dinero que gasta el país para “proteger” al presidente? ¿Se preguntarán por qué el Presidente Obama fue el único de todos los mandatarios que no comió con los otros presidentes de América Latina?

 Otro asunto que no se ha tratado es el hecho de que el abuso sexual se combinó con el abuso económico . ¿Cuál de los dos males será peor? ¿Quién cuestionará la actitud prepotente de hombres que no sólo buscan favores sexuales, sino que se les hace fácil luego tratar de estafar a las mujeres cuyos servicios solicitaron? Parece que esa acción no es digna de cuestionarse.

 Como cristiano sé que todos somos pecadores, así que no me sorprende que esto haya pasado. Los humanos somos propensos al mal. Lo que sí me sorprende es la “sorpresa” de muchos, una sorpresa que parece estar basada en la idea de que estadounidenses “bien entrenados” no son capaces de hacer algo así .

O tal vez se asume que debieran ser más inteligentes y que debieran poder evitar ser descubiertos.

 La inquietud más grande que tengo como cristiano es que tengo la impresión que la pena estadounidense sobre la “fiesta de Cartagena” no viene de que los agentes cometieron varios males, sino de que se dejaron pescar. Si eso es verdad lo único que habremos aprendido es que hay que ser más discretos a la hora de pecar.

Autores: Juan Francisco Martínez
©Protestante Digital 2012

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Financia la Fundación John Templeton

Nueve de cada diez médicos de EEUU se declaran religiosos, y la mitad cree que esto influye su práctica profesional.

CHICAGO

 Especialistas de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, han puesto en marcha un programa en cuyo marco se analizará la relación entre el cristianismo, el judaísmo y el islam -entre otras tradiciones religiosas- y la práctica médica.

El programa de investigación se llevará a cabo gracias a una ayuda económica de la Fundación John Templeton de 2,5 millones de dólares (1,9 millones de euros).

 El proyecto pretende desentrañar cómo la religión influye en la medicina, y si ambas pueden beneficiarse recíprocamente.   La cuestión principal a resolver sería si la religiosidad de los médicos puede ser vista como una amenaza a la práctica médica o, por el contrario, como un recurso adicional.

El proyecto –denominado ‘Program on Medicine and Religion’- arrancará el próximo mes de mayo, con la preparación de jóvenes estudiantes de facultad para que puedan realizar futuras investigaciones sobre el efecto de las creencias religiosas de los médicos en la vida profesional de estos. En total, el programa implicará a cuatro estudiantes cada año, durante dos años.

En concreto, los participantes examinarán cómo el cristianismo, el judaísmo, el islam y otras tradiciones religiosas influyen en las creencias de los médicos, en sus decisiones, y también en su satisfacción profesional.

 PROYECCIÓN DEL PROGRAMA
Según Farr Culin, profesor de medicina y co-director del programa, los investigadores esperan que “este sea un primer paso hacia una serie creciente de proyectos de preparación de personas, que modelarán la forma en que la religión se relaciona con la formación y la profesión médicas, en un futuro”.

 Hace unos años, Curlin y sus colaboradores realizaron una encuesta a 2.000 médicos estadounidenses, en la que se reveló que nueve de cada 10 médicos estadounidenses afirmaban tener alguna afiliación religiosa. Más de la mitad de los participantes señalaron asimismo estar de acuerdo con la afirmación “mis creencias religiosas influyen en mi práctica de la medicina”.

Además, aquel estudio también constató que, aunque el 86% de los médicos sí informaba a sus pacientes de todos los tratamientos posibles, también había un 14% de pacientes que eran tratados por médicos que les ocultaban información por motivos religiosos.

 EN BUSCA DEL EQUILIBRIO
 Estudios posteriores han demostrado que existe una relación entre las afiliaciones religiosas de los médicos y las actitudes de éstos ante temas clínicos controvertidos, como la atención al final de la vida, el aborto o el control de la natalidad.

Para Curlin, a menudo, la religión está formada por un conjunto de creencias personales e ideas que sí condicionan las prácticas o respuestas de los médicos a los pacientes, y que interfieren para bien o para mal con las obligaciones profesionales de los doctores.

En este presente estudio  Curlin y Sulmasy pretenden averiguar cómo sacarle partido a la espiritualidad de los médicos, en el marco de su ejercicio profesional. Para ellos, interpretar la medicina como una ‘vocación espiritual’, con un sentido sagrado, podría aportarle a esta profesión una dimensión espiritual contra la insatisfacción creciente entre los médicos hacia su propio trabajo.

 Esta insatisfacción afectaría actualmente, según un editorial de mayo de 2011 de la revista médica JAMA, a entre el 30 y el 40% de los médicos estadounidenses , un fenómeno que puede dañar la atención a los pacientes e incluso hacer que los especialistas abandonen su profesión.

Sulmasy afirma que “la práctica médica en sí misma genera una sensación de alienación cuando se convierte en pura tecnología, en simplemente algo que es hecho a personas vistas como objetos”. Según el investigador, la solución a esta sensación podría hallarse en la recuperación del equilibro entre el uso de una tecnología cada vez más avanzada y la capacidad de ver a los pacientes como un todo.

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Donan objetos católicos

Martes, 17 de abril de 2012 | 7:39 pm
Iglesias cierran en Holanda debido a baja concurrencia
Se estima que para el 2018 queden tan solo mil iglesias en el país.

A la semana practicamente cierran dos iglesias en Holanda debido a la baja asistencia a Misa. Las estatuas, crucifijos  cálices, y pinturas sobrantes se amontonan en las parroquias de todo el país.

Una de las diócesis de Eindhoven trata desesperadamente de encontrar un nuevo hogar a todos los objetos de valor de las iglesias. Objetos como copas de oro y plata, bancas de madera fina y altares de marfil que se encuentran en desuso; ya que una de las iglesias más grandes de Eindhoven se ha  transformado en un cento de salud.

“Llevamos un cargamento de bancas, estatuas, candelabros y copas a la República Dominicana ya que acá cierran las iglesias porque nadie asiste, mientras que allá son muy pobres y necesitan el material para seguir funcionado”, indica el historiador Eugene Van Deutekom quien se ha propuesto realizar la transferencia para evitar la desaparición de los objetos de arte.

En el 2003 había 1782 iglesias en Holanda, para el 2004 el número cayó a 1644 y se estima que para el 2018 queden mil iglesias en los Países Bajos. Desde 1970 al 2008, 205 iglesias católicas fueron demolidas y más de 148 fueron convertidas en bibliotecas públicas, restaurantes y edificios de departamentos.

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