Archivos para abril 10, 2012


The 2009 ELCA Churchwide Assembly adopted a statement on human sexuality which acknowledged four different opinions the ELCA held “with conviction and integrity,” ranging from “same-gender sexual behavior is sinful” to “same-gender couples should… seek the highest legal accountability available for their relationships.” It called on members “as we live with disagreement… to accompany one another in study, prayer, discernment, pastoral care, and mutual respect.”

So how is this going? Three recent announcements cast into question just how seriously the ELCA is officially holding to the balance among these four convictions.

First, Bishop Mark Hanson was announced as the keynote speaker for “Reconciling Works 2012,” the gathering of Lutherans Concerned/ North America, to be held in Washington, D.C., in July. The website of Lutherans Concerned notes, “This is the first time a presiding bishop of any denomination has delivered the keynote address at our assembly.” Lutherans Concerned is the leading group advocating within the ELCA for full acceptance of gay, lesbian, bisexual, and transgender relationships.

We asked Bp. Hanson whether his presence there upsets the balance among these four opinions. He
responded: “As presiding bishop I am called to provide servant leadership for this whole church. I believe that it’s an
important time in the life of the ELCA to reach out broadly to members of this church by taking opportunities to proclaim the gospel and share stories of how we are engaged together in God’s mission.

“My address will focus on the state of the ELCA and will not advocate for further divisions. It is my hope that my commitment to being available to diverse groups to speak about the gospel that unites us will not be used by anyone to further divide us.”

Another person being put forward in several official ELCA events is perhaps less worried about dividing people. Pr. Nadia Bolz-Weber has cultivated a public image which can charitably be called “edgy” in her attempts to reach out to young adults. Her website and email address are “sarcasticlutheran,” and her mission congregation “House for All Sinners and Saints” proudly abbreviates itself as HFASS.

The mission describes itselfon its website as “a group of folks figuring out how to be a liturgical, Christo-centric, social justice oriented, queer inclusive, incarnational, contemplative, irreverent, ancient–future church with a progressive but deeply rooted theological imagination.” She published online a “liturgical naming rite for a transgendered church member” and has boasted on the Internet about her use of profanity.

Pr. Bolz-Weber has been designated as the opening night speaker for the ELCA National Youth Gathering in July in New Orleans, where she will travel shortly after serving as Bible study leader for the same Lutherans Concerned conference at which Bp. Hanson will be keynoter. She will also be the keynote speaker at a worship conference in San Antonio in June sponsored by the Southwest Texas Synod.

Side note: A smaller but much more doctrinally-reliable youth event, “Impact,” sponsored by Youth Encounter, will be held July 5-8 in Nashville, Tennessee. Pastors, youth leaders, and parents might want to consider this event, advertised below, instead.

Finally, we note an action by the Minneapolis Area Synod at its assembly this year, in which it overwhelmingly adopted a resolution to  “oppose the Minnesota state constitutional amendment on marriage proposed for the 2012 general ballot that would prevent one group of committed couples and their families from pursuing ordinary legislative or legal means to gain the support and protections afforded to all other(s).” In other words, the synod is clearly advocating marriage or its equivalent for same-sex couples.

One must ask, “Why did the synod take this action?” (We understand there will be a similar resolution presented to
at least one other Minnesota synod). Their resolution will be unlikely to change one vote regarding the amendment, but such a declaration further marginalizes the large number of ELCA members who hold to one of the other three opinions that the sexuality statement says are held “with conviction and integrity.”

Lutheran CORE calls on the ELCA leadership on every level to be aware of how these actions seem to move the denomination in a direction quite different from the conclusions of the 2009 social statement. Especially as so many congregations and members have felt conscience-bound to withdraw from the ELCA, it behooves ELCA’s leadership to work very hard to build bridges with the traditional members who remain, instead of burning those bridges by inflammatory actions.
Pr. Shipman, director of Lutheran
CORE, can be reached at
sshipman@lutherancore.org

 

La asamblea ELCA 2009  aprobó una declaración sobre la sexualidad humana, que reconoce cuatro diferentes opiniones de la ELCA a cabo “con convicción e integridad”, que van desde “el comportamiento del mismo género sexual es malo” a “las parejas del mismo sexo deberían … buscar el mayor rendición de cuentas legal disponible para sus relaciones. “llamó a los miembros”, como el que vivimos con el desacuerdo … para acompañar unos a otros en estudio, la oración, el discernimiento, la atención pastoral, y el respeto mutuo. ”

Entonces, ¿cómo va esto? Tres recientes anuncios oficialmente emitidos ha puesto en tela de juicio la seriedad de la ELCA  la celebración del equilibrio entre estas cuatro acuerdos.

En primer lugar, el obispo Mark Hanson fue anunciado como el orador principal de “Obras Reconciliadas 2012”, la reunión de los luteranos preocupados / América del Norte, que se celebrará en Washington, DC, en julio. El sitio web de notas de luteranos Preocupados, dice “Esta es la primera vez que un obispo presidente de cualquier denominación  ha aceptado entregar el discurso principal en nuestra asamblea.” Luteranos Preocupados es el grupo líder en la promoción dentro de la IELA para la plena aceptación de gays, bisexuales lesbianas, y relaciones transgénero.

Le preguntamos a Bp. Hanson si su presencia no altera el equilibrio entre estos cuatro dictámenes. Él
respondió: “Como obispo presidente me llamó para proporcionar un liderazgo de servicio para esta iglesia. Creo que es un momento importante en la vida de la ELCA para llegar ampliamente a los miembros de esta iglesia mediante la adopción de las oportunidades para proclamar los relatos evangélicos y la cuota de la forma en que están comprometidos juntos en la misión de Dios.

“Mi dirección se centrará en el estado de la ELCA y no abogar por más divisiones.Es mi esperanza que mi compromiso de estar a disposición de los diversos grupos para hablar sobre el evangelio que nos une no será utilizado por cualquier persona que más nos dividen “.

Otra persona que está siendo presentado en varios eventos oficiales de la ELCA, quizás es menos preocupante por dividir a la gente. Pr. Nadia Bolz-Weber ha cultivado una imagen pública que caritativamente se puede llamar “vanguardista” en sus intentos por llegar a los adultos jóvenes. Su sitio web y dirección de correo electrónico son “sarcasticlutheran,” y su “Casa para todos los pecadores y los santos” Congregación de la Misión orgullosamente se abrevia como HFASS.

La misión se describe en  su página web como “un grupo de personas que trabajan en cómo hacer una litúrgica, Cristo-céntrico, la justicia social inclusiva orientada, homosexual, encarnación, contemplativa, irreverente, antiguo-futuro iglesia con una imaginación teológica progresista, pero profundamente arraigada. “Ella publicó en línea un” rito litúrgico para nombrar un miembro de la iglesia transexuales “y se ha jactado en Internet acerca de su uso de la blasfemia.

Pr. Bolz-Weber ha sido designado como el orador de la noche de apertura del Encuentro Nacional Juvenil de la IELA en julio en Nueva Orleans, donde viajará en breve después de servir como líder de estudio bíblico para la conferencia de luteranos prepocupados, mísma conferencia dónde el Bp. Hanson será orador principal. También será el orador principal en una conferencia de adoración en San Antonio en junio patrocinado por el Sínodo del Suroeste de Texas.

Nota al margen: una más pequeña pero mucho más fiable doctrinalmente-evento de la juventud, “Impacto”, patrocinado por el Encuentro de la Juventud, se celebrará en julio 5-8 en Nashville, Tennessee. Pastores, líderes juveniles, padres de familia y tal vez quieran considerar este evento, anunciado más adelante, en su lugar.

Por último, tomamos nota de una acción por el Sínodo del Área de Minneapolis en su asamblea de este año, en el que se aprobó por mayoría una resolución para “oponerse a la enmienda constitucional del estado de Minnesota en el matrimonio propuesto para la votación general de 2012 que impida a un grupo de parejas comprometidas y su familias de perseguir por las vías legales o jurídicas para obtener el apoyo y la protección otorgada a todos los demás (s). “En otras palabras, el sínodo está claramente defendiendo el matrimonio o su equivalente para parejas del mismo sexo.

Uno debe preguntarse, “¿Por qué el sínodo tomar esta acción?” (Somos conscientes de que habrá una resolución similar a la presentada al menos en otro sínodo Minnesota). Su resolución será poco probable que cambie un voto sobre la enmienda, pero tal declaración margina aún más a la gran cantidad de miembros de la IELA que tienen a uno de los otros tres dictámenes que la declaración de la sexualidad dice que se llevan a cabo “con convicción e integridad”.

Lutheran CORE insta a los líderes IELA en todos los niveles a ser conscientes de cómo estas acciones parecen moverse a la denominación en una dirección muy diferente de las conclusiones de la declaración Social de 2009. Especialmente en lo que tantas congregaciones y miembros se han sentido obligados en conciencia a retirarse de la ELCA, es necesario que el liderazgo IELA  trabaje muy duro para construir puentes con los miembros tradicionales que se mantienen, en lugar de quemar los puentes por las acciones de la inflamación.
Pr. Shipman, director de la luterana
CORE, se puede alcanzar en
sshipman@lutherancore.org

http://www.lutherancore.org


Una procesión distinta en Madrid

Diez mil evangélicos celebran la Resurrección en Sol
Una marcha sin otra imagen que una cruz vacía con el mensaje: “No está aquí”. Terminó en la Puerta del Sol con la predicación de Marcos Vidal y una danza de celebración.

MADRID

 El Domingo de Resurrección, miles de evangélicos se congregaron en el centro de Madrid para celebrar su fe. Unos diez mil participantes, según los organizadores de la marcha, participaron a lo largo del recorrido de las calles desde Plaza de Atocha a la céntrica Puerta del Sol, donde se celebró un acto con testimonios, danza y una reflexión y desafío final a cargo del pastor Marcos Vidal.“Queríamos mostrar que Jesús ha resucitado, que no está muriendo cada año, sino que ha resucitado una vez y para siempre”, comenta Enrique Montenegro, coordinador de la Plataforma de pastores de Madrid COMIMA a Protestante Digital, que se mostraba satisfecho tras la celebración del evento.

“El día jueves se realizaron 17 procesiones católicas en las calles de Madrid y veíamos que nosotros podíamos hacer una presentación con otra motivación”, explica Montenegro sobre la razón de una marcha que mostró un espíritu festivo y de celebración.  Encabezaba la comitiva una cruz de unos siete metros de altura. “La cruz llevaba en el travesaño un mensaje escrito: No está aquí – cuenta Montenegro -. Íbamos cantando y celebrando que Jesús ha resucitado.  Era una marcha de victoria, de celebración, alegre”.

 DANZA DE RESURRECCIÓN

Imágenes de la Marcha de la Resurrección en Madrid
Marcha de la resurrección en Madrid, el 8 de abril de 2012, desde Atocha hasta la Puerta del Sol. Diez mil evangélicos participaron en ella. (c) Enrique Montenegro

La “procesión” se dirigió a la Puerta del Sol. Donde no hace mucho miles de indignados acamparon, otros muchos miles de adoradores del Jesús resucitado mostraron que en medio de la crisis y la indignación es posible la alegría de vivir en medio de los problemas que a todos afectan.

Allí se realizó un sencillo pero emotivo acto en el que hubo testimonios, música, predicación y oración. Nada más llegar se levantó la cruz sobre una base móvil. “El ambiente era muy bonito”, cuenta Enrique Montenegro, que destacó la  participación de Marcos Vidal predicando sobre el significado de la cruz y la resurrección.

Vidal, conocido compositor y pastor de la Iglesia Salem en Madrid, destacó la importancia que tiene el saber que Jesús ya no está en la cruz, sino que ha resucitado y “ahora la gente tiene que dejar a Jesús entrar en su corazón para que forme parte de su vida”, explica Montenegro.

Tras la predicación se realizó la Danza de la Resurrección. Se trata de una celebración que se lleva a cabo en muchas ciudades del mundo en el Domingo de Resurrección de Semana Santa y que ya el año pasado tuvo lugar en Madrid. Es un momento visualmente impactante en el que se quiere reflejar la explosión de alegría y de luz que significa la resurrección de Jesús.

 Finalizó el acto en Puerta del Sol con oración. “Oramos por el país, por Madrid, por las autoridades”,  dice Montenegro, que quiso mostrarse agradecido “a la Policía nacional y local” presente en el acto. “Desde la Policía también nos felicitaron porque no hubo problemas ni incidentes. Mostramos que podemos hacer las cosas en el tiempo estipulado y dejamos el lugar más limpio de lo que estaba cuando llegamos”, cuenta Montenegro.

 UNA CONVOCATORIA MAYOR

Madrid: 10 mil evangélicos celebran que Jesús resucitó
En la Plaza de la Puerta del Sol, km. 0 de Madrid, los indignados fueron sustituidos por adoradores de Jesús. Una entrevista a Enrique Montenegro, uno de los organizadores, realizada por Pedro Tarquis.

Enrique Montenegro explicó además a Protestante Digital que tuvieron algunas dificultades que impidieron avisar a tiempo a más iglesias y entidades que, seguramente, podrían haberse sumado a la marcha.

 El principal obstáculo fue que el permiso para la Marcha se concedió el martes de la misma semana,  por lo que desde COMIMA no hubo tiempo práctico para realizar una convocatoria más extensiva. Algo que pretenden llevar adelante el próximo año. El evento está auspiciado por el Consejo Evangélico de Madrid.

 “Repetiremos en el mismo lugar. Esta vez nos disculpamos por no contactar a tiempo con todos para que se sumaran.  No queríamos provocar una concentración masiva y a última hora desconvocarla por falta de permiso. Por eso quedó dentro de COMIMA, pero para el año que viene contaremos con que muchas más iglesias puedan participar”, concluye Montenegro.

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César Vidal Manzanares

La Reforma indispensable (36)

Lutero y los escritos del verano de 1520
Durante el verano de 1520, en medio de la tormenta, Lutero redactó tres escritos que abordaban de manera práctica la problemática de la Reforma. A ellos dedicamos la presente entrega.

 

 El primero de los escritos de Lutero surgido en el verano de 1520 fue un manifiesto titulado  Una carta abierta a la nobleza cristiana de la nación alemana referente a la reforma del estado cristiano . Se trataba de un llamamiento a los dirigentes de Alemania, al joven emperador, a los príncipes y a los caballeros, y a las grandes ciudades imperiales. El texto comenzaba con una advertencia solemne a los gobernantes en el sentido de que no debían imaginar nunca que la reforma de la Cristiandad pudiera lograrse mediante la fuerza de las armas:

“Debemos acudir a nuestra labor renunciando a la fuerza física, y confiando humildemente en Dios. No estamos tratando con hombres, sino con los príncipes del infierno, que pueden llenar el mundo con guerra y derramamiento de sangre, pero a los que la guerra y el derramamiento de sangre no vencen”  [1]

Una afirmación de este tipo sería hoy difícilmente discutida, pero en el contexto en que se escribió, cuando la bula de excomunión de Lutero condenaba como herética la afirmación de que el enviar a los herejes a la hoguera no era obra del Espíritu, constituía una refrescante nota de modernidad, modernidad que se asentaba no en la iconoclastia sino en la fe en Cristo.

 Lutero contraponía a lo que denominaba los tres muros del romanismo –la pretensión papal de poseer una jurisdicción superior a la del poder temporal, su pretensión de tener el único poder para interpretar la Escritura y la pretensión de tener la única autoridad para convocar un concilio general-  [2]  la tesis teológica del sacerdocio de todos los creyentes y la social del bien común que debe ser sometido a la fiscalización de todos .

El sacerdocio común de los creyentes, surgido del bautismo y de la fe cristiana, sitúa en pie de igualdad a todos los cristianos, de tal manera que cuando un obispo es elegido es como si “diez hermanos, todos hijos de reyes y herederos iguales, fueran a escoger a uno de entre ellos para gobernar la herencia de todos… todos serían reyes e iguales en el poder, aunque uno de ellos se encargara del debe de gobernar”  [3] . La visión de Lutero conectaba con las declaraciones neotestamentarias que afirman que los discípulos de Cristo son “reyes y sacerdotes” (I Pedro 2, 5, 9; Apocalipsis 1, 6; 5, 10) y con la práctica de los primeros siglos de que el pueblo eligiera a los obispos, pero, sin ningún género de dudas, chocaba frontalmente con la situación eclesial de entonces.

Pero a la consideración teológica, Lutero sumaba una reflexión sobre la que se levantaría tiempo después el edificio de la primera democracia moderna:

“Nadie debe adelantarse y asumir, sin nuestro consentimiento y elección, el hacer lo que está en poder de todos nosotros. Porque lo que es común de todo, ningún debería atreverse a emprenderlo sin la voluntad y el mandato de la comunidad”  [4] .

 A diferencia de no pocos de los teóricos de la democracia, Lutero no era antropológicamente optimista y basta revisar sus comentarios bíblicos, desde los dedicados a la carta a los Romanos en 1515 a los relacionados con el Génesis en 1540, para captar que pensaba que los gobernantes no corruptos eran excepcionales y que estaba seguro de que el poder corrompía. Sin embargo, pensaba que la tarea de la reforma tenía que ser llevada a cabo y si no la emprendían las autoridades eclesiales, serían las políticas las encargadas de ello.

El punto de vista de Lutero puede resultarnos chocante pero contaba con precedentes históricos, pero, sobre todo, enlazaba con una visión humanista muy de la época. Así, el concilio de Nicea en el que se había enfrentado la iglesia con la herejía de Arrio no había sido convocado por el papa – que tuvo un papel muy secundario – sino por el emperador Constantino y a nadie se le hubiera ocurrido negar su magnífico resultado. Por otro lado, confiar en que los príncipes impulsaran la Reforma – una propuesta que nos resulta chocante en la actualidad – era algo que ya había sucedido en la España de los Reyes católicos y de Cisneros y que había sido propugnado por personajes de la talla de Erasmo.

 Lutero era consciente del peligro que implicaba aquella propuesta y no se engañaba al respecto. Sin embargo, estaba convencido de que, en conciencia, no podía hacer otra cosa : “Creo que he tocado mi melodía con una nota demasiado alta, y que he formulado demasiadas propuestas… pero ¿qué puedo hacer? Estoy vinculado a la obligación de hablar… Prefiero la ira del mundo a la Ira de Dios: no pueden hacer más que quitarme la vida”  [5] .

 A finales de agosto, había millares de copias del escrito circulando por Alemania con un efecto extraordinario . Estaba redactado en la lengua del pueblo, expresaba todo en términos sencillos y ponía por escrito y de manera articulada lo que muchos pensaban.

 EL SEGUNDO ESCRITO
 El siguiente escrito de Lutero en aquel verano de 1520 tuvo un carácter muy diferente. Lo redactó en latín y estaba dirigido no al pueblo llano sino a los humanistas y al clero. Su título – Un preludio sobre la cautividad babilónica de la Iglesia – enlazaba con una corriente de pensamiento que había comparado desde hacía siglos la decadencia de la iglesia católica con el destierro que había sufrido el pueblo de Israel en Babilonia . De hecho, también se había denominado cautividad babilónica al período en que el papa había abandonado Roma para residir en Aviñón.

Lutero comenzaba diciendo que había tenido que escribirlo impulsado por los ataques feroces de los que había sido objeto, pero lo cierto es que también recogía las consecuencias lógicas de sus conclusiones contrarias a Roma. Anunció su publicación a Spalatino a la vez que le informaba de la llegada de Eck con la bula papal.

Lutero sostiene en el texto que la Biblia debe ser la base de la vida de la iglesia: “La iglesia debe su vida a la Palabra de la promesa, y es alimentada y preservada por esta misma Palabra – son las promesas de Dios las que hacen a la iglesia y no la iglesia la que hace las promesas de Dios” [6] . A partir de ahí, Lutero indica que, propiamente hablando, por lo tanto, sólo pueden existir dos sacramentos, el Bautismo y la Santa Cena, porque son los únicos de los que hablan las Escrituras. Lutero no niega el matrimonio, la confirmación o el orden, pero no los considera sacramentos en la medida en que Cristo no los instituyó como tales.

 Precisamente, ese biblicismo es el que lleva a Lutero a cuestionar buena parte de la enseñanza católica sobre la Eucaristía. Enprimer lugar, cuestiona el dogma de la transubstanciación. De hecho, el pasaje de Juan 6 nada tiene que ver con este dogma –una afirmación que pocos exegetas católicos cuestionarían en la actualidad– que carece de sustento bíblico. La base para llegar a esa conclusión es no sólo que los textos del Nuevo Testamento hablan de que lo que tomaban los primeros cristianos era pan y vino (I Corintios 11, 26-28), sino que además resultaba inverosímil definir un dogma sobre la base de la filosofía aristotélica. La objeción última ya había sido planteada por humanistas como Erasmo, si bien habían preferido no entrar en controversias al respecto. Igualmente, Lutero se refería a la Biblia para indicar que los cristianos participaban del pan y del vino, y no sólo del pan como era práctica en la época. 

 La conclusión a la que acababa llegando el teólogo era que la iglesia estaba sometida a una situación de cautividad espiritual por Roma . Ésta, en lugar de sujetarse a lo que indicaban las Escrituras, había añadido sacramentos que carecían de base bíblica y había trastornado la naturaleza del bautismo y de la Cena del Señor.

Del tercer escrito y de un hecho histórico poco conocido y menos aún reconocido trataremos la próxima semana.

 Continuará

 


   [1] WML 2.64.
   [2] WML 2.65.
   [3] WML 2.67.
   [4] WML 2.68.
   [5] WML 2. 164.
   [6] WML 2. 273.

Autores: César Vidal Manzanares

©Protestante Digital 2012

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El rito: la crisis de fe del exorcista

Publicado: abril 10, 2012 en Cine

José de Segovia Barrón

“Sólo puedes vencerlo, cuando crees”, le dice el padre Lucas al joven Michael. Sin embargo, lo único que hace el exorcista son rituales. Nada de esto tiene poder contra el diablo, según la Escritura.

10 DE ABRIL DE 2012

 Cuando uno lee la caratula de  El rito  –ahora publicada en DVD–,se pregunta: ¿no hay ya suficientes películas sobre exorcismos? Aunque hace ya casi cuatro décadas que se hizo el clásico de William Friedkin ,  el género está lejos de haberse extinguido. Estos últimos años se repiten las historias sobre exorcismos, que consideran casos reales, desde el dilema entre la fe y la duda. Considerado al principio como una variante del cine de terror, este sub-género se ha convertido finalmente en una especie de  thriller teológico,  con películas como  El exorcismo de Emily Rose  o la actual  El rito,  donde no debemos “esperar cabezas girando o puré de guisantes” –como dice irónicamente el cura que interpreta Anthony Hopkins–. Desde el mítico film de los años setenta, la curiosa apologética de estas obras –muchas de ellas hechas por creyentes–, es que si reconocemos la existencia del diablo, aceptaremos también la realidad de Dios.

La historia de  El rito  nace de un reportaje de un periodista norteamericano llamado Matt Baglio, que reencontró la fe al investigar la actividad de un verdadero exorcista en Roma. La novela es convertida en guión por el escritor católico Michael Petroni, autor de la última entrega de la serie de  Crónicas de Narnia: La travesia del Viajero del Alba.  El periodista Baglio se convierte aquí en la simpática Alice Braga y el seminarista de cincuenta años en el joven debutante Colin O´Donoghue.

El director sueco Michael Hafstrom viene sin embargo de la protestante Suecia –aunque su madre es una judía húngara–, pero ha presentado su película en el Vaticano con el protagonista –Anthony Hopkins–, que dice que ha dejado de ser ateo, al superar sus problemas con el alcohol. El co-protagonista O´Donoghue es un actor católico practicante irlandés, que hace aquí su debut en la gran pantalla.  Todo parece indicar que estamos ante un testimonio de fe, pero ¿es esto asi?

 ¿NADA EN QUE CREER?
 ¡No tengas miedo! ¿Crees en el pecado? ¿No hay nada en que creer?,  suena la voz sobre el fondo negro con que comienza  El rito,  después de una cita del papa Juan Pablo II, que acaba afirmando que “el diablo sigue vivo y activo en el mundo”. La escena que viene a continuación parece sacada de la serie  A dos metros bajo tierra.  Vemos a un chico trabajando en el negocio de su padre, Istvan Novak (Rutger Hauer), algo tan poco usual como una funeraria. El joven embalsamador Michael parece alguien normal. Sale con sus amigos a los bares, donde encuentra chicas, pero de repente decide dar un giro radical a su vida, entrando en un seminario católico.

 La acción salta entonces al momento antes de tomar votos para entrar en el sacerdocio. Tras escuchar las palabras del llamado de Jesús –en el  Evangelio según Juan  15:16, que recuerda a sus discípulos que es Él quien les ha elegido a ellos, no ellos quienes le eligieron a Él–, Michael aparece en la habitación escribiendo su renuncia por correo electrónico a su superior, por “ausencia de fe”. La reacción sorprendente del padre Matthew (Toby Jones), es proponerle viajar a Roma, para hacer un cursillo sobre exorcismos, que le haga encontrar a Dios .

La lógica es la misma que llevó a la fe al padre Lucas –Hopkins–, que se dedica ahora a hacer exorcismos en una casa a las afueras de Florencia. Las conversaciones entre el incrédulo Michael y el extravagante sacerdote van a llenar la película. La reputación de heterodoxia del Padre Lucas se muestra en unos discursos que recuerdan el concepto de la duda inevitable del teólogo Paul Tillich: “Reconcíliate con tus dudas, porque ellas te dirigirán”. Confiesa incluso: “A veces experimento una total pérdida de fe –días y meses, cuando no sé qué demonios creo–, en Dios o el diablo, Santa Claus o Campanilla”. El problema es que “sólo puedes vencer al mal, cuando crees”…

 EL EXORCISTA
 El maestro del  thriller  de los setenta, William Friedkin, quiso hacer ya con  El exorcista  (1973) una “parábola para el siglo XX”, que “pretende ser una  obra moral que refleje la lucha entre el bien y el mal, tomando en serio el mal, en vez de racionalizarlo”. La película está basada en otra novela-reportaje, que cuenta un suceso real ocurrido en 1949 con un chico de 14 años –en vez de una niña pequeña– en Mount Rainier (Maryland, EE.UU.) . El muchacho había pasado por varios hospitales a causa de unos violentos ataques nerviosos. Como los centros sanitarios estaban gestionados por jesuitas, aconsejaron a los padres visitar a un sacerdote, pero ellos eran luteranos y no creían en la posesión diabólica.

Al morir la tía del niño, que era muy aficionada a la  ouija  (una tabla por la que se intenta mantener contacto con los espíritus), el muchacho empezó a mostrar comportamientos histéricos. Un pastor luterano pasó una noche en su casa y dio testimonio de los extraños fenómenos. Recurrieron sin embargo a un cura, que recibió la aprobación de sus superiores para celebrar un exorcismo en el hospital jesuita de Georgetown. Este no muere –como el padre Merrin (Max von Sydow) en la película–, pero fue lesionado por los golpes que le dio el niño con una madera, siendo sustituido por otros dos sacerdotes.

William Peter Blatty conoció el caso mientras estudiaba en la Universidad de Georgetown. Era hijo de una mujer profundamente católica, que había sido abandonada por el padre, cuando el escritor tenía 7 años. Tenía tanto interés en la religión, que había pensado ser sacerdote. Este escritor neoyorquino trató de averiguar detalles del caso, presentando el tema a un editor con cartas larguísimas llenas de divagaciones religiosas, sobre la convicción de que la posesión diabólica era en cierto modo una prueba de fe. El libro se publicó con mucho éxito en 1971, siendo llevado al cine por Friedkinal año siguiente. Su sombra se extiende sobre  El rito…

 LA SOMBRA DEL PADRE
A pesar de la irónica mención a las “cabezas girando y el puré de guisantes”,  las referencias a El exorcista  se repiten durante toda la película –aunque el  director prefiere  El exorcismo de Emily Rose  (2005)como modelo de  thriller teológico – .  La combinación de cine judicial con una historia real de exorcismos –basada en el caso de la alemana Anneliese Michel– de Scott Derrickson, tiene menos que ver sin embargo con la película de Hafstrom que el clásico de  El exorcista .

Su cuidada fotografía tenebrista muestra desde el principio unas secuencias que recuerdan las perturbadoras imágenes que abren el film de Friedkin. Las pesadillas del joven Michael con su padre recuerdan los sueños del padre Karras (Jason Miller) en  El Exorcista.  La figura del padre es clave para entender la crisis de fe de estos personajes. El carácter bíblico del diablo como acusador, es puesto en evidencia en estas historias, apelando a los sentimientos de culpa de unos hombres, que viven atormentados por la forma cómo han tratado a sus padres . Los demonios les recriminan así sus faltas, sumiéndoles en un terrible mar de dudas.

Satanás es presentado en la profecía de  Zacarías  3 como el adversario del sumo sacerdote Josué –que es el mismo nombre que Jesús en hebreo–. Su estrategia es acusarle a él y a su pueblo, siendo respondido por Dios mismo (v. 2). “El acusador de los hermanos” ( Apocalipsis 12:10) actúa así contra el creyente noche y día, mostrándole su culpa, frente a Dios.  El diablo hace así dudar al creyente de tres maneras. Primero, procura que esté siempre preocupado por su pecado. Hace así, en segundo lugar, que se depriman, sintiéndose miserables e inútiles. Y les hace dudar finalmente de su salvación, mostrándoles la ausencia de evidencias de su fe .

 LA FE LIBERADORA
 “Sólo puedes vencerlo, cuando crees”, le dice el padre Lucas al joven Michael. Sin embargo, lo único que hace el exorcista son rituales con crucifijos, estampas, agua bendita, velas, conjuraciones y rosarios. Nada de esto tiene poder contra el diablo, según la Escritura. Jesucristo y los apóstoles se enfrentan con demonios, pero no recurren a ninguna fórmula para dominarlos . El interés del exorcista en averiguar los nombres de los demonios –tanto en la versión católica de la película, como en la oración de guerra espiritual que encontramos en algunos círculos evangélicos– tiene más que ver con el pensamiento mágico que cree en el poder de la pronunciación de las palabras, que en la visión bíblica de la fe liberadora, que se basa en la Palabra de Dios.

 La mera sugerencia de que un creyente puede ser poseído por los demonios, como vemos en la película, está contra la enseñanza bíblica, porque un cristiano está poseído por Dios (1  Corintios  6:19-20). Podemos ser atormentados y tentados, pero no poseídos . Cuando somos unidos a Cristo por medio de la fe, recibimos al Espíritu Santo dentro de nosotros. Ningún demonio puede poseernos, porque “somos de Dios, y les hemos vencido; porque mayor es el que está en nosotros, que él que está en el mundo” (1  Juan 4:4).

Cuando somos salvos por la obra de Cristo, somos librados de la potestad de las tinieblas ( Colosenses  1:13-14). Somos atacados por el diablo, pero tenemos seguridad en Cristo ( Romanos  8:37). El maligno no puede tocar a un hijo de Dios (1  Juan  5:18), porque no puede deshacer su obra. El Señor nos protege con su fidelidad (2  Tesalonicenses  3:3).

 Si quieres ser libre de toda amenaza espiritual, confía en la obra de Jesucristo, que da la victoria frente al mal. Ya que “despojando a los principados y las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” ( Colosenses  2:15). ¡ No tengas miedo! , pero no por la fuerza de un ritual, sino por la obra de Cristo Jesús, que ha vencido en la cruz .

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2012

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Resurrección y justicia

Publicado: abril 10, 2012 en Misión Integral, Teología

Juan Simarro Fernández

Y se escandalizaban de Él (XXX)

Resurrección y justicia
La resurrección puede contemplarse como un acto de justicia hacia los injustamente tratados. Acto de justicia contra tanta injusticia.
 Todo el proceso de Jesús fue injusto. La pasión es un acto de injusticia. Es en la resurrección donde se hace justicia: “No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor”. Mateo 28:6.Es verdad que la resurrección de Jesús tiene un valor trascendente, garantía de nuestra propia resurrección. Cristo resucitó dándonos garantía de vida eterna, de resurrección en gloria e inmortalidad. Sin embargo es verdad que la resurrección puede verse desde otras perspectivas más cercanas a los que sufren en nuestro aquí y nuestro ahora. Así, pues, la resurrección puede contemplarse como un acto de justicia para todos los injustamente tratados. La pasión de los pobres y oprimidos del mundo también es un acto de injusticia.

Así, la pasión de Jesús se relaciona se relaciona también con la pasión del hombre, de los injustamente tratados, de los empobrecidos, oprimidos, proscritos y sufrientes de la tierra. También, en la resurrección se puede ver un acto de justicia contra tanta injusticia. La resurrección también es un mensaje de esperanza para los sufrientes del mundo.

 Jesús murió como justo. Todo su proceso de sufrimiento, de pasión que culmina con su crucifixión y muerte, es un acto de injusticia contra el justo. Jesús es el justo que murió por los injustos. Toda la pasión de Jesús es un acto de injusticia humana, aunque Dios Padre la usase para que se cumpliera todo el plan de Dios. Desde esta perspectiva de la pasión como injusticia cometida contra el justo, la resurrección se puede ver como un acto de justicia de Dios, un acto que se puede ver como un acto de justicia a favor de una víctima .

Desde esta perspectiva, no es de extrañar que algunos quieran ver en la resurrección un acto de justicia que repercute también, como tal acto de justicia, en todos los injustamente tratados.  La resurrección dice a las víctimas del mundo: Hay esperanza. La injusticia no tiene al final la última palabra . Hay esperanza para los oprimidos de la tierra, los robados de dignidad y de hacienda, los empobrecidos por el egoísmo de los necios acumuladores del mundo, para los tirados al lado del camino como sobrante humano, para los que han sido presa de la injusticia, del robo, de la tortura injusta y deshumanizante. Hay esperanza. Jesús ha resucitado como garantía de que la injusticia y el mal no van a triunfar sobre la justicia y el bien.

Así, la resurrección alcanza un valor importante para todas las víctimas del mundo: el mal, el dolor, el empobrecimiento de más de media humanidad, el escándalo del desigual reparto de las riquezas del mundo, la vergüenza de las grandes acumulaciones que dejan en la pobreza a tantos millones de seres humanos, es un escándalo humano que la resurrección vence y dice que las injusticias no van a ser eternas, que la muerte de tantos hambrientos del mundo ven una luz de justicia en la resurrección.

Jesús vence la muerte muriendo y es reivindicado en justicia por la resurrección. Jesús derrota a la muerte y a todo proceso de muerte, como es el de la pobreza en el mundo y la situación de tantos injustamente tratados. Hay justicia para todos los injustamente tratados del mundo a través del acto de justicia contra una víctima que implica la resurrección de Jesús.

 Así, en la resurrección Jesús se nos muestra como el reivindicador y vencedor del sufrimiento de tantas víctimas inocentes que hay en el mundo, de tantos que están sufriendo por el pecado de otros. Los pobres de la tierra tienen de común con la muerte de Jesús, salvando el hecho de que en Jesús es también un acto redentor, el que sufren por el pecado de otros . Los pobres de la tierra son sufrientes por el pecado de tantos acumuladores, injustos que esquilman la tierra pensando que todo el mundo, que toda la tierra es suya. Estos pecados de los opresores y acumuladores del mundo, recaen sobre los pobres de la tierra que sufren por el pecado de otros.

Dios es garante de justicia para ellos a través de la resurrección. La resurrección como acto de justicia para la víctima llamada Jesús, para el dador de la vida. La resurrección, igualmente un acto de justicia para todos los injustamente tratados que mueren o viven en la infravida por el pecado y la maldad de otros, de los acumuladores del mundo a los que se dedica uno de los ayes de Isaías: “Hay de los que acumulan casa a casa y heredad a heredad hasta ocuparlo todo. ¿Pensaréis que es vuestra toda la tierra?”.

En la resurrección, además de ver a un Jesús garantía de nuestra propia resurrección, además de ver el triunfo de Dios sobre la muerte que es garantía para nosotros de vida eterna, también se puede ver que Dios Padre se muestra como un Dios justo para con Jesús, para con las víctimas del mundo, para con los injustamente tratados, para con los pobres y proscritos de la tierra.

 Jesús, en su muerte, hace suya la causa de los sufrientes del mundo . También, en su resurrección se muestra como garantía de justicia para con los injustamente tratados, como garantía de que el bien y la justicia van a triunfar al final, que hay esperanza para las víctimas de la tierra. La resurrección como acto liberador que ha de convertirnos también a todos nosotros, sus seguidores, en agentes de liberación de los sufrientes del mundo. Si queremos defender la causa del Maestro, hemos de convertirnos en sus manos y sus pies como agentes de liberación en medio de un mundo de dolor.

 Así, prolongamos la resurrección de Jesús cuando somos garantes de justicia y liberación para con las víctimas del mundo, para con los injustamente tratados, para con los marginados, excluidos y proscritos del mundo, para todos aquellos que sufren en sus carnes y en sus vidas el resultado del pecado de los acumuladores y opresores de la tierra .

De esta manera, tenemos que ver y percibir la resurrección, no solamente como el acto que abre una perspectiva más allá de la muerte que todos hemos de pasar como un acto natural, sino que genera perspectivas de reivindicación ante el escándalo de tantos niños que mueren por el hambre, que viven en la infravida de la pobreza y el abandono. El acto reivindicativo de Dios en la resurrección de Jesús como un acto de justicia sobre la muerte de un inocente, nos debe motivar a trabajar por la liberación y la reivindicación de todos los que, injustamente, sufren esa muerte temprana que es el vivir en pobreza severa y en el hambre, en la infravida y en el no ser de la pobreza en el mundo.

 Con la resurrección hay una gran noticia: la justicia ha triunfado sobre la injusticia. Ejemplo que se nos da a todos los seguidores del resucitado que debemos convertirnos en buscadores de lo justo, en reivindicadores de los que injustamente están sufriendo por el pecado de otros, como es el caso de la pobreza en el mundo. A los pobres de la tierra dedico este artículo sobre la resurrección de Jesús, garantía de victoria para todas las víctimas del mundo.

Autores: Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2012

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El día a día de los sicarios es tan peligroso como soporífero. Pasan la mayor parte del tiempo haciendo rondas por su territorio -para evitar que entren otras pandillas- o resguardados en casas de seguridad donde dormitan o se drogan para combatir el hastío. FEDERICO RÍOS

Los barrios pobres son una cárcel para los jóvenes. Las opciones de progreso escolar o laboral son nimias, y muchos, al enrolarse en el crimen, no pueden salir de sus vecindarios, separados por límites urbanos que allí se conocen como “fronteras invisibles”: si los cruzas, estás en territorio comanche. FEDERICO RÍOS

Los chicos empiezan a manejar armas poco después de los 10 años de edad. Cuando entran en la adolescencia, mucho ya son pistoleros consumados y han cometido varios homicidios. Normalmente, las mafias proveen de pistolas, revólveres y rifles a los muchachos que usan para proteger su negocio. FEDERICO RÍOS

Por las cuestas de las comunas -construidas sobre las laderas que rodean el centro urbano, comercial y financiero de la ciudad- circulan a toda velocidad pequeños buses que transportan a los vecinos de un lado a otro. La extorsión a los transportistas es una de las múltiples vías de ingresos del crimen. FEDERICO RÍOS

En la Comuna 13 de Medellín no falta todo tipo de material para la batalla. Eso le dijo un joven al fotógrafo que sacó estas imágenes: “Usted sabe que en la guerra las armas es lo que más se ve. Se ven más las armas que la comida y la plata [el dinero]”. FEDERICO RÍOS

Los jóvenes sicarios viven sin esperanzas de futuro. Según el padre Juan Carlos Velásquez, que lleva años tratando de comprenderlos y ayudarlos, dice que su idea de la existencia es simple, como el título de una canción de Juanes: ‘La vida es un ratico’. FEDERICO RÍOS

Un joven enseña una herida de bala en la parte baja del omóplato derecho. Sobre el agujero, el tatuaje de una calavera. Al mismo tiempo que la religiosidad católica popular baja en Medellín, en los barrios pobres se va asentando la simbología de muerte de las violentas ‘maras’ [pandillas] centroamericanas. FEDERICO RÍOS

La Policía y el Ejército han reforzado su presencia en la Comuna 13 después de una guerra entre capos que bañó en sangre el barrio entre 2009 y 2010. El control real de estos vecindarios, de todos modos, continúa estando en manos de los jefes del crimen y de sus pandillas. FEDERICO RÍOS

Los cadáveres pueden desaparecer de inmediato de las calles o quedar tendidos durante horas. Depende de la decisión que tomen sus familiares o los miembros de su combo: enterrarlos o cremarlos rápido para que no se recojan pistas, o desentenderse del difunto para no se les relacione con el caso. FEDERICO RÍOS

Las comunas son un laberinto de ladrillo y chapa en constante expansión. Las fuerzas de seguridad, en ocasiones, tienen serios problemas para orientarse en el embrollo de callejuelas por el que se mueven con facilidad los miembros de las pandillas. FEDERICO RÍOS

Un muchacho enseña las cicatrices de su espalda. Según su testimonio, un día lo atacaron miembros de una banda rival y le dieron 20 puñaladas en distintas partes del cuerpo. FEDERICO RÍOS

Un pandillero posa con su revólver en un sofá de su escondite. FEDERICO RÍOS

Una niña sonríe a través de una reja mientras un militar patrulla. FEDERICO RÍOS

Levantamiento del cadáver de un hombre que recibió cuatro tiros en la cabeza. En la década de los 2000, la media de homicidios en Medellín ha sido de unos 2.000 muertos al año. Una cifra muy grave, pero más leve que a principios de los noventa, cuando caían hasta 4.000 en un año. FEDERICO RÍOS

 

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.Viaje por el mundo de los sicarios de Medellín, jóvenes de vida breve y gatillo fácil

.Para los pistoleros del siglo XXI asesinar es un acto sin importancia en una existencia vacía

 Medellín

 

El día a día de los sicarios es tan peligroso como soporífero. Pasan la mayor parte del tiempo haciendo rondas por su territorio -para evitar que entren otras pandillas- o resguardados en casas de seguridad donde dormitan o se drogan para combatir el hastío.  

fotografía:FEDERICO RÍOS

Aunque sabía que el muchacho llevaba encima un revólver, y que en el barrio tenía fama de duro, el padre Juan Carlos Velásquez no sintió miedo cuando se bajó del coche al llegar a su casa parroquial y lo vio venir hacia él en medio de la noche.

— Qué hay, brother — le dijo el chico.

“Pensé que venía a pedirme dinero para drogarse o para alicorarse”, recuerda Velásquez, un cura católico de 38 años con barba y melena negra rizada y brillante que lleva ocho años dedicado a intentar comprender y ayudar a los jóvenes sicarios de los barrios pobres de Medellín.

“Cuando se acercó, le dije de una manera muy seca: ‘Hombre, qué necesitás’. En vez de contestarme fuerte, se reblandeció y me dijo que era su cumpleaños, y que nadie lo había felicitado”.

El cura pensó que el chico lo quería enredar de alguna manera. “Y yo más duro me puse, porque estos muchachos son muy tramadores. Le dije otra vez: ‘Qué necesitás”.

—Padre, necesito un abrazo —le respondió el chico.

“Y yo solté el escudo que tenía y lo abracé. Él lloró unas lágrimas, me dio las gracias y se fue”. “Esa noche”, recuerda, “no pude dormir pensando en ello”.

Un sicario posa con un revólver. / F. RÍOS

Aquella madrugada de diciembre de 2009, el cura captó algo que no había comprendido en seis años de relación con los jóvenes de los combos —las pandillas que sirven de comandos de barrio para los capos de la ciudad—. “Allí mismo descodifiqué el conflicto”, afirma Velásquez en el comedor de su modesta casa parroquial, en la Comuna 5 de Medellín. “Yo creía que era un problema económico, pero la solución no es solo de dinero. Tiene que ver con la falta de afectos y con distintas formas de rechazo social. Ellos son seres humanos que merecenoportunidades, y las instituciones, llámense Iglesia, Gobierno o escuela, lo único que hacemos es vetarlos. A los chicos los echan de la casa, los echan de los colegios, y entonces su único refugio es la esquina, el combo, que les da un lugar para ser personas… Entre comillas”.

Una tarde de octubre, en un café de Medellín, un sicario retirado se dispone a contar sus años como asesino a sueldo mientras merienda un pastel de hojaldre y un refresco. Habla en voz baja y de vez en cuando echa una ojeada a su alrededor como si no se sintiera seguro. El joven ha pasado ya de los 20 años de edad, algo que no logran muchos de ellos. Esnifó su primera raya de cocaína a los 10 años. Con 12 cogió por primera vez un arma de fuego. Con 14 ya era miembro de una banda criminal. “Nos juntamos los de mi barrio, los típicos pelaos que en preescolar íbamos cogidos de la mano para la escuela, y montamos un combo de 80 personas”, explica. “Cuando uno cumple una edad y no estudia ni hace nada, las cuchas [las madres] le ven a uno el símbolo del peso en la cara, y le piden que aporte para la casa. Le dicen que es un mantenido, y eso cala. Yo estuve en ese punto: sin trabajo, con la familia presionando, que llegaba a casa y a mí no me ponían ni un plato de arroz, y me miraban mal si abría la nevera. Y aparece un tipo y le pone delante de usted un millón, dos, tres millones de pesos”.

Asesinar por encargo se ha convertido en un oficio ruinoso. A veces no se paga más de 5.000 pesos (unos 2 euros)

Por lo que cuenta, de los 14 a los 16 años fue un asesino muy solicitado, aunque los detalles que ofrece son inverosímiles. No parece que exagere para presumir, o que esté contando mentiras, sino más bien que su niñez y su primera juventud fueron tan salvajes y lo arrasaron de tal manera que difícilmente puede recordar los datos exactos de aquel caos sin medida. “Cada semana hacía unas ocho vueltas [encargos diversos; no siempre asesinatos], y con eso me ganaba como 10 millones de pesos (4.200 euros). Viajaba en avión, tenía un apartamento, a todas las niñas que quería, mi moto, revólveres, un rifle, la coca… Mire que entre cuatro consumíamos 70 gramos diarios”.

— ¿Quiere decir siete gramos?

— No señor, 70.

— ¿Y cómo no se murieron?

— Uno sí murió de sobredosis, otro se quedó ciego, y a otro un día se le cayó algo blanco de la nariz. Pensó que era una roca de coca, pero era el tabique.

En España, un gramo de coca cuesta 60 euros en la calle. En las barriadas de Medellín cuesta 2 euros, y, sin embargo, por allí no se ven drogadictos decrépitos como, por ejemplo, los de los poblados del extrarradio de Madrid. El testimonio de este sicario retirado indica que esto no se debe a una mayor contención en el consumo, sino a la mera pobreza. Según explica, los jóvenes de ahora no encuentran de dónde sacar dinero, ya no para drogarse, sino para comer o vestirse. Incluso asesinar por encargo, que antes podía ser bastante lucrativo, se ha convertido en un oficio ruinoso. El antiguo asesino a sueldo, que mantiene contacto diario con ejecutores en activo, pone un par de ejemplos: “El otro día, un pelao me dijo que mató a alguien y le dieron 20.000 pesos [8,4 euros] por esa cabeza, y me consta que otros matan hasta por 5.000 [2,5 euros] y que luego usan la plata para comprarle unas arepas a su mamá”.

En Medellín hay más de 5.000 sicarios distribuidos en unas 300 bandas o combos por toda la ciudad

En Medellín, la oferta de asesinos excede la demanda de víctimas. Tanto, que los chicos más jóvenes llegan a matar gratis para intentar hacerse un hueco en el saturado mercado del crimen. El padre Velásquez asegura que ahora es tan difícil prosperar como sicario que muchos le juran que lo dejarían si pudiesen encontrar otro modo de sobrevivir. “Hay infinidad de jóvenes que quieren salirse de esto”, comenta. “No hace falta ni siquiera que lo veamos desde el punto de vista humano, sino desde el mero punto de vista comercial: hay una sobrecarga de combos y de sicarios”. En la cafetería, el asesino retirado que viajaba en avión dice lo mismo: “Uno sabe que ahora hay más pelaos que nunca metidos en las vueltas”.

En Medellín hay más de 5.000 sicarios distribuidos en unas 300 bandas por toda la ciudad. Y, sin embargo, el número de asesinatos no llega ni a la mitad que a principios de los noventa, en la época del capo Pablo Escobar, cuando había más de 4.000 muertos anuales. En 2011 hubo 1.648, casi 400 menos que en 2010. Aunque el índice de homicidios sigue siendo uno de los más altos de las ciudades grandes de Latinoamérica, la cifra se ha estabilizado en la última década en torno a los 2.000 muertos anuales.

Un joven empuña un arma. / F. RÍOS

Lo paradójico es que mientras el crimen se reduce, parece que aumenta la disponibilidad de chicos empobrecidos y desocupados dispuestos a asesinar para ganar un poco de dinero. Igual de desconcertante es que en tiempos de menos violencia la relación que tienen ellos con la muerte se deshumanice cada vez más. “Algunos ya matan por deporte”, comenta el exsicario, que siempre que hace una afirmación general, la ilustra luego con un horror particular.

“La semana pasada estuve con un chico de 16 años de mi barrio. Estábamos sentados en la calle y él andaba como ansioso. Se movía, se tocaba mucho la pierna”.

—¿Qué le pasa a usted? —le dije.

“Tienen una idea simple de la existencia”, dice el padre Velásquez. “Viven el hoy. Lo que se gana se gasta en el día”

— Que tengo ganas de matar —me contestó.

“Él mantenía el fierro [pistola] al pulmón, ahí cerquita. Entonces se levantó, se fue, oí pa-pa-pa. Volvió, se sentó y me dijo: ‘Ya me calmé’. Había matado a un pelao que no tenía nada que ver. Al primero que se encontró”.

Así es la vida en las comunas. Estos barrios pobres se construyeron sobre las laderas que rodean el centro de Medellín. Cuando se entra en la comuna, la carretera se empina, la calidad de las casas empeora según se sube. En las aceras, los vecinos charlan sentados en las puertas de las casas. Acabamos de traspasar la frontera de un sitio donde no suelen entrar forasteros y donde todo el mundo se conoce. A los lados de las calles principales, el tejido urbano se convierte en un laberinto de callejuelas y casuchas de ladrillo y chapa apretujadas. En ese escenario, dos sicarios hablan de esas extrañas ganas de matar. “Me picaba el dedo”, dice uno de ellos para explicar su pulsión por apretar el gatillo. Es un sicario en activo mayor de lo habitual, cercano a la treintena, y lo acompaña un adolescente callado que a veces sonríe. El chico tiene una actitud extraña, como una mezcla de timidez y suficiencia.

Si se les pregunta por la muerte, el menor no dice nada. El mayor se queda con cara de incomprensión, y al final responde: “Pues señor, eso es algo de lo que no se vuelve, y ya”.

El padre Velásquez sostiene que los chicos de las comunas entienden la vida en presente simple, sin más futuro que las próximas horas. “Tienen una idea muy simple de la existencia. Experimentan la muerte al día. Viven el hoy. Lo que se gana, se gasta en el día. Es como una expresión popular que hay por acá que dice: ‘Volador hecho [cohete lanzado], volador quemado’; o como el título de una canción de Juanes, La vida es un ratico”.

Eso, sin embargo, no significa que vivan a todo trapo, rodeados de las míticas riquezas del narcotráfico, sino que su vida corre rápidamente hacia una muerte inmediata, amarrados a la miseria y sin mejor camino que delinquir. El cura, que conoce sicarios de todas las edades y de todos los puntos de la ciudad, dice que por lo general son personas frustradas, perfectamente conscientes de que han nacido para morir en “la guerra”, como le llaman ellos a lo que las autoridades colombianas y los analistas definen como “el conflicto”.

Federico Ríos, el reportero colombiano que hizo las fotografías que ilustran este reportaje, habló durante meses con los chicos de las bandas para entender su mundo y ganarse su confianza. Le parecieron “serios, apagados, como amargados, ensimismados, sin chispa”. Según Ríos, su día a día consiste en hacer lo que les mandan mientras esperan el momento de que les den un balazo. En una de sus charlas con los sicarios, Ríos le preguntó a un pandillero de 16 años qué le gustaría ser en la vida. “Camellador de busero [ayudante de un conductor de autobús]. Ese es el sueño mío”, respondió el sicario.

El fotógrafo Federico Ríos, que pasó meses con los sicarios, los describe como “serios, apagados, amargados, sin chispa”

Pero el chico, por lo que le dijo a Ríos, tiene claro que no llegará a eso, que su futuro es terminar su vida cumpliendo con sus obligaciones: “Hasta el fin”, dice, “hasta que me maten. O mato, o caigo”. Y lo resume con una idea vacía: “Como dice el dicho, el que muere queda así”.

Para los jóvenes sicarios de Medellín, matar o morir no tiene ningún significado, es un hecho sin más, algo que se hace o se padece por necesidad, una función técnica y un destino obligado. “Es la pérdida del concepto de lo humano”, reflexiona Carlos Ángel Arboleda, de 61 años, sacerdote y profesor de doctrina social de la Iglesia de la Universidad Pontificia de Medellín. Él recuerda que en los primeros tiempos del narco, en la década de los ochenta, los asesinos a sueldo eran adultos de raíz campesina y con un pensamiento católico tradicional —básico pero sólido— que les hacía sentir de otra forma lo que hacían. “El primer sicario tenía una religiosidad popular muy fuerte”, explica. “Era consciente de que matar era pecado, pero le valía para conseguir dinero para la casa y para sacar a la mamá de la pobreza”.

Un muchacho enseña un agujero de bala. / F. R.

El padre Velásquez entiende que esa correa de transmisión de valores tradicionales se ha ido cortando por la descomposición de las familias humildes, causada en parte por la rápida incorporación de las mujeres al mercado laboral. Según Diego Herrera, miembro del Instituto Popular de Capacitación, una ONG local, en la ciudad se ha producido desde los años noventa una transformación industrial que ha convertido las fábricas tradicionales, de textiles y de alimentos, en nichos laborales de segunda clase para ciudadanos pobres y sin formación: en un 80% de los casos son mujeres, muchas de ellas madres solteras o adolescentes con hijos recién nacidos.

La Personería de Medellín, una oficina pública de defensa de los derechos civiles, alertó en un informe de 2011 de que las mujeres de las barriadas ganan entre uno y cinco euros a la jornada. El paro ronda el 12% en toda la ciudad, pero en algunos barrios pobres llega al 40%, y la mitad de los ciudadanos que aparecen en las estadísticas como trabajadores tiene un contrato informal, sin prestaciones sociales ni derecho a una pensión.

Mientras tanto, la economía formal prospera. Medellín es la ciudad colombiana mejor valorada internacionalmente como destino de negocios, según explica Max Yuri Gil, sociólogo de la Universidad de Antioquia, y tiene éxito como lugar de servicios, desde los turísticos hasta otros más singulares, como la cirugía estética. También es la ciudad colombiana en la que mayor cantidad de riqueza se concentra en un menor número de ciudadanos. Según datos de la Personería, en 2009 la ciudad tenía 2.400.000 habitantes, de los que 900.000 eran pobres, y unos 250.000, indigentes.

“Padre, yo ya no tengo salvación, yo estoy muy mal, a mí ya ni siquiera Dios me perdona”, le dicen los chicos al cura

Un informe de 2011 de la Veeduría de Medellín, una organización civil, preguntaba por la causa de esta desigualdad social, y a continuación invitaba a la lectura de algunas frases de un manual de inversión publicado en 2006 por el propio Ayuntamiento de Medellín: “El salario mínimo en Colombia es uno de los más bajos de los países latinoamericanos (…). Colombia tiene uno de los regímenes laborales más flexibles de América Latina (…). Con una jornada laboral diurna extendida desde las 6 a. m. hasta las 10 p. m., el empleador puede contratar dos turnos sin necesidad de pagar horas extra (…). Modalidad de contratación de aprendices sin vinculación laboral con la empresa: el empleador no tiene obligación de pagar prestaciones sociales (…). Colombia presenta costes de despido sin justa causa considerablemente inferiores a países como México, Argentina, Guatemala y Brasil”.

Medellín evoluciona, pero no logra incorporar al desarrollo a la mayoría de sus ciudadanos. “Aquí la economía sube y la gente pasa cada vez más hambre”, dice el padre Velásquez.

En ese contexto, las mujeres han dejado de ser amas de casa y educadoras primarias, y sus hijos se han quedado solos, entre un hogar vacío y un ambiente callejero que los atrapa desde la infancia. “Los niños son educados por los combos”, afirma el profesor Arboleda. Es la misma idea que transmite Velásquez, que la función maternal de crianza ha sido suplantada por una socialización criminal. “Para los muchachos, pertenecer al grupo no es un trabajo, es una opción de vida”, dice el cura. “Encuentran el afecto y una identidad. Para ellos, el combo es un lugar en el mundo”.

En los años ochenta, durante el reinado de Pablo Escobar, por el contrario, el crimen era para los sicarios un puesto de trabajo, y su lugar en el mundo era la familia, la madre sobre todo. La religión era el esquema simbólico que amueblaba sus cabezas, un conjunto de creencias en el que la vida y la muerte adquirían un sentido trascendente. Entre el apego a la familia y la fe en el más allá, los soldados de la era de Escobar formaban parte de un mundo pobre pero estable, y esperaban de la vida algo más que un tiro en la sien. “Por entonces no tenían conciencia de vida corta”, dice el padre Velásquez. “Apenas empezaba el fenómeno del sicariato. Ellos entraban en eso con la idea de salirse luego con la plata suficiente para hacerse una casa, o comprarse una licencia de taxi, o montar cualquier otro negocio”.

Antes de que Medellín, la ciudad más católica de Colombia, se convirtiese en una ciudad latina moderna, los asesinos creían en Dios, y hasta pedían disculpas al cielo por lo que hacían en la tierra. “La confesión se consideraba un paliativo”, dice Velásquez. “El sacramento era una catarsis”.

En un municipio de las afueras había un templo que todos los martes se llenaba de gente, la iglesia de Sabaneta, donde se rendía culto a la Virgen María Auxiliadora, La Virgen de los sicarios, como la definió el escritor colombiano Fernando Vallejo en el título de su famosa novela sobre los asesinos de Medellín. Vista ahora, la obra parece un parteaguas de la cultura del sicariato: antes, la Virgen y la mamá, y después, nada.

El libro se publicó en 1993, cuando se iniciaba la transformación social y económica de la ciudad, el mismo año en que Escobar, a quien en las comunas aún llaman Don Pablo, murió en un tejado de Medellín tiroteado por la policía. Vallejo, que atendió a este diario por teléfono, recuerda que en aquel tiempo ya estaba “bajando la devoción”. Unos años después, el escritor volvió a pasar por la iglesia de Sabaneta y la encontró en decadencia.

Por entonces estaban naciendo los sicarios de hoy día, que por lo general ya no van a misa, ni se confiesan. Según el padre Velásquez, su vacío simbólico y sentimental se ahonda a medida que pasan la adolescencia y se afianzan en las estructuras criminales, que es cuando pierden cualquier resto de emoción infantil por pertenecer al mundo del crimen y asumen que solo les queda morir, que, en realidad, solo se merecen morir. “Uno los invita a ir a la misa y ellos mismos no se creen merecedores de la misericordia de Dios”, cuenta el cura. “Es una cosa triste. Te dicen: ‘Padre, yo ya no tengo salvación, yo estoy muy mal, a mí ya ni siquiera Dios me perdona”.

Cuando mueren, las familias de los muchachos de los combos prefieren enterrarlos rápido. Es más económico. Retiran su cadáver cuanto antes de la calle y lo llevan a un crematorio. Evitan así que la policía analice la escena del crimen y que los forenses escruten el cuerpo.

Aquel sicario que celebró su cumpleaños en la calle, solo, esperando a medianoche al padre Velásquez para pedirle afecto, tampoco llegó a entrar nunca en su iglesia. Un año más tarde murió tiroteado. El sacerdote recuerda que nadie le hizo un funeral.

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