Archivos para julio 2, 2012


By Lillian Kwon , Christian Post Reporter

 

El primer obispo abiertamente homosexual en la Iglesia Episcopal fue elogiado recientemente por pro-gay presbiterianos por ser el creador de “una enorme confusión” y lo que él llamó “el caos santo” en su denominación sobre la homosexualidad.

“No es que muchos años atrás, cuando nuestras iglesias, tuyo y mío y la mayoría de los demás, estaban absolutamente seguros de lo que Dios piensa de nosotros … y por su trabajo valiente, hay una gran cantidad de personas confundidas por ahí y aquello es un gran paso adelante “, dijo el obispo Gene Robinson de Nueva Hampshire, el sábado durante un evento patrocinado por “Más presbiterianos de la Luz” – un grupo pro-LGBT.

Robinson parecía elogiar y fomentar aún más a los gays y lesbianas que se enfrentan a una serie de medidas sobre la homosexualidad en la Iglesia Presbiteriana (EE.UU.)  de la Asamblea General en Pittsburgh. La denominación está considerando una propuesta para revocar una decisión de 2010 que permitió clérigos asociados homosexuales de servir y otra medida que podría redefinir el matrimonio. Los votos se espera que tenga lugar esta semana.

Durante su media hora de charla, Robinson, que fue consagrada en 2003, citó varios pasajes de las Escrituras para defender la homosexualidad.

“Vamos a tomar la parte de atrás de la Biblia, de los que lo han tomado como rehén”, dijo a la multitud LGBT. “Ya sabes, esas son nuestras Escrituras también.”

Pero Parker T. Williamson cree que Robinson está torciéndo las Escrituras para mostrar que Dios está bien con la homosexualidad.

En un comentario sobre la línea Layman, Williamson sostuvo que el obispo episcopal ha  filtrado  las Escrituras  “a través de un lente de derechos GLBT.”

El mendigo cojo en la Biblia representa a los gays?

Robinson fue a lo que él llamó una de sus historias favoritas de la Biblia. Hechos 3 narra la historia de un hombre que era cojo desde su nacimiento y que pedía dinero cada día a la puerta llamada la Hermosa – que era la entrada al templo.

Pedro dijo al hombre que no tenía plata ni oro, pero afirmó: “En el nombre de Jesucristo el Nazareno, camina.” El hombre fue sanado, y entró en el templo “, donde en algún lugar de la parte posterior de su mente, pensó que pertenecía todo el tiempo”, dijo Robinson.

“Esa es nuestra historia”, dijo el obispo.

“Nos han dicho durante años que sólo podemos llegar lo más cerca de la puerta como el cojo que se dijo que era su pecado o la de sus padres que lo hizo cojo. Tú y yo hemos dicho que tenemos esta cosa acerca de nosotros que nos hace indignos a venir más cerca. ”

Pero al igual que el cojo, se les dijo, “En el nombre de Jesucristo de Nazaret, a pie” y “descubrió lo que se siente al caminar … hasta el centro de nuestras iglesias en los que se sospecha todo el tiempo que nos pertenecía”.

Williamson rechazó la interpretación de Robinson del pasaje de la Biblia, diciendo que “torció la historia” para tratar de demostrar que “GLBTs siempre ha merecido la plena participación y posiciones de liderazgo en la iglesia.”

“Para llevar la Biblia de Robinson distorsiona las Escrituras por omisión o por ignorancia” Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. ” Lo reemplaza con el lenguaje del derecho que no tiene lugar en la comunidad de fe. Aquellos a quienes el Señor ha redimido, que por la experiencia de la gracia de Dios modificada vidas y cuyas vidas la iglesia reconoce como manifestaciones del Evangelio, son llamados por el Señor para servir a su iglesia “, sostuvo Williamson.

Más adelante denunció el uso de la Episcopal del pasaje donde Dios dice que está “muy complacido” para justificar el estilo de vida homosexual.

El terreno común con los afroamericanos?

Robinson, que esta por  retirarse en el 2013, señaló el movimiento de derechos civiles de la década de 1960 como inspiración para sus esfuerzos pro-gay.

Él cree que las personas LGBT tienen una causa común con los afroamericanos, aunque muchos pastores negros han rechazado el vínculo entre los dos movimientos.

“Lo que realmente necesitamos  hablar de la homofobia no es mucho, pero al heterosexismo” afirmó,  los episcopales lo hemos colocado el  “heterosexismo” con el resto de los “-ismos” como el racismo y el sexismo.

“El pecado que estamos luchando en este movimiento es la idea de que es mejor ser heterosexual de lo que es ser homosexual y configurar el sistema sólo para trabajar de esa manera”, dijo, señalando que las iglesias han enseñado por mucho tiempo hasta hace poco que la homosexualidad es una abominación.

Así como los cristianos se arrepintió del pecado del racismo y la esclavitud, Robinson dice que a la larga se disculparán de las personas LGBT también.

¿Cómo terminará todo esto?

La visión que la comunidad LGBT va a presentar, según él, es que el amor de Dios es amplio.

“Es demasiado bueno para ser verdad”, dijo Robinson, de la visión.

“¿No es increíble que pueda estar en 800 estaciones de radio que predican un Dios de venganza y el odio y no la misericordia y salir adelante con bien. Pero comenzar a predicar un Dios que es demasiado misericordioso, amoroso también expansiva también, demasiado amplios y no habrá mucho que pagar. ”

Buscando animar a la multitud, Robinson dijo que no debería sorprenderse por el dolor que obtienen por sus esfuerzos y para “predicar esa clase de Dios.”

Algunos retroceso, sostuvo, significa que vamos por el camino correcto.

“De hecho, diría que la verdadera pregunta para su iglesia y la mía es que si no estás en problemas a causa del Evangelio que se predica, es realmente el Evangelio?” , dijo entre aplausos.

Confiado en la forma en que terminará todo esto, el obispo episcopal declaró: “Esto va a terminar con la plena inclusión de gays y lesbianas, bisexuales y transexuales en la iglesia, la sinagoga, la mezquita y en la cultura.

“Déjame que te cuente un pequeño secreto:. Los conservadores también lo saben … Ellos saben que no hay forma de detenerlo y ahora sólo estamos discutiendo sobre qué tan pronto..

“Cuando cantas ‘We Shall Overcome,” cantar es como si fuera un hecho, no una esperanza. ”

No sólo sugieren que habrá un final feliz en la tierra, sino también en la eternidad.

“Sabemos que vamos a estar en el cielo uno con el otro y por la forma con nuestros enemigos, sino que será sorprendido de vernos allí, pero vamos a estar allí con ellos y va a estar bien, porque Dios lo hará muy bien. ”

Robinson se dirigía a su reunión legislativa propia esta semana por la Convención General de la Iglesia Episcopal en Indianápolis, donde la homosexualidad también se espera que sea debatido. El PC (EE.UU.) y la Iglesia Episcopal han sido ambos para abordar la cuestión desde hace décadas y he visto docenas de congregaciones salen sobre su postura cada vez más liberal en la Biblia.

 

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By Lillian Kwon , Christian Post Reporter

The first openly gay bishop in The Episcopal Church recently praised pro-gay Presbyterians for creating “enormous confusion” and what he called “holy chaos” in their denomination over homosexuality.

“It was not that many years ago when our churches, yours and mine and most others, were absolutely certain what God thought of us … and because of your courageous work, there are a lot of confused people out there and that is a huge step forward,” Bishop Gene Robinson of New Hampshire said Saturday during an event sponsored by More Light Presbyterians – a pro-LGBT group.

Robinson looked to commend and further encourage gays and lesbians as they face several measures on homosexuality during the Presbyterian Church (U.S.A.)’s General Assembly in Pittsburgh. The denomination is considering a proposal to reverse a 2010 decision that allowed partnered gay clergy to serve and another measure that would redefine marriage. Votes are expected to take place later this week.

During his half-hour talk, Robinson, who was consecrated in 2003, cited several passages in Scripture to defend homosexuality.

“Let’s take the Bible back from those who have taken it hostage,” he told the LGBT crowd. “You know, those are our Scriptures too.”

But Parker T. Williamson believes Robinson is twisting Scripture to show that God is OK with homosexuality.

In a commentary on The Layman Online, Williamson argued that the Episcopal bishop is filtering Scripture “through a GLBT entitlement lens.”

 Lame beggar in Bible represents gays?

Robinson went to what he called one of his favorite stories in the Bible. Acts 3 tells the account of a man who was lame from birth and who begged for money every day at a gate called Beautiful – which was the entrance to the temple.

Peter told the man that he didn’t have silver or gold but stated, “In the name of Jesus Christ of Nazareth, walk.” The man was healed and went into the temple courts “where somewhere on the back of his mind he thought he belonged all the time,” said Robinson.

“That’s our story,” the bishop said.

“We have been told for years that we can only come as close as the door like that lame man who was told it was his sin or perhaps that of his parents that made him lame. You and I have been told that we have this thing about us that makes us unworthy to come any closer.”

But like the lame man, they were told, “In the name of Jesus Christ of Nazareth, walk” and “discovered what it’s like to walk … right to the center of our churches where we suspected all along that we belonged.”

Williamson rejected Robinson’s interpretation of the Bible passage, saying he “twisted the tale” to try to show that “GLBTs have always deserved full participation and leadership positions in the church.”

“Robinson’s takeaway bible distorts Scripture by omitting or ignoring ‘All have sinned and fallen short of the glory of God.’ He replaces it with entitlement language that has no place in the community of faith. Those whom the Lord has redeemed, who by God’s grace experience amended lives and whose lives the church recognizes as demonstrations of the Gospel, are called by the Lord to serve his church,” Williamson contended.

He further denounced the Episcopalian’s use of the passage where God says He is “well pleased” to justify the homosexual lifestyle.

Common ground with African Americans?

Robinson, who is to retire in 2013, pointed to the civil rights movement of the 1960s as inspiration for his pro-gay efforts.

He believes that LGBT people have a common cause with African Americans, though many black pastors have rejected the link between the two movements.

“What we really need to be talking about is not so much homophobia but heterosexism,” the Episcopalian asserted, placing “heterosexism” with the rest of the “-isms” such as racism and sexism.

“The sin we are fighting in this movement is the notion that it is better to be heterosexual than it is to be homosexual and we set the system up just to work that way,” he said, noting that churches have long taught up until recently that homosexuality is an abomination.

Just as Christians repented of the sin of racism and slavery, Robinson says they will eventually apologize to LGBT people as well.

How will it end?

The vision that the LGBT community is putting forward, he maintained, is that God’s love is broad.

“It’s just too good to be true,” Robinson said of the vision.

“Isn’t it astounding that you can be on 800 radio stations preaching a God of revenge and hate and non-mercy and get by with it just fine. But you start preaching a God who is too merciful, too loving, too expansive, too inclusive and there will be hell to pay.”

Looking to encourage the crowd, Robinson said they shouldn’t be surprised by the grief they get for their efforts and for “preaching that kind of God.”

Some pushback, he contended, means they’re going on the right path.

“I would actually say that the real question for your church and mine is if you’re not in trouble because of the Gospel you preach, is it really the Gospel?” he said to applause.

Confident of how it will all end, the Episcopal bishop stated, “This is going to end with the full inclusion of gay and lesbian, bisexual and transgender people in the church, the synagogue, the mosque and in the culture.

“Let me tell you a little secret: the conservatives know it too. They know … there is no stopping it. And now we’re only arguing over how soon.

“When you sing ‘we shall overcome,’ sing it like it’s a fact, not a hope.”

Not only did he suggest that there will be a happy ending on earth, but in eternity too.

“We know we’re going to be in heaven with one another and by the way with our enemies; they’ll be surprised to see us there but we’re going to be there with them and it’s going to be just fine because God will make it just fine.”

Robinson will be heading to his own legislative meeting this week for The Episcopal Church’s General Convention in Indianapolis where homosexuality is also expected to be debated. The PC(USA) and The Episcopal Church have both been tackling the issue for decades now and have seen dozens of congregations depart over their increasingly liberal stance on the Bible.

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Juan Simarro Fernández

Y se escandalizaban de Él (VI)

Al que no tiene se le quitará
Esta afirmación de Jesús “al que no tiene le será quitado”, no deja de ser un poco escandalosa. ¿Qué se le puede quitar al que no tiene?

 

 La expresión de Jesús de que “al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado”, aparece en muy diferentes contextos en los Evangelios. Es un aserto machacón, que vuelve continuamente . Por tanto, no cabe duda de que es una expresión que dijo Jesús varias veces a lo largo de su ministerio. ¿Es que, acaso, estaría Jesús en la lógica inhumana de un capitalismo salvaje que aumenta la brecha abierta entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres? Jesús no estaba en la línea de lo que hoy sería un neoliberalismo capitalista escandaloso, inhumano, que mantiene estructuras socioeconómicas que margina a los débiles del mundo. Jesús no era el profeta de los acumuladores del mundo, de los desequilibrios y desiguales repartos que hacen que reine la injusticia en la tierra.

Tiene que haber otras razones para que Jesús dijera eso en diferentes contextos. Se refiere a los que entierran sus talentos, sus responsabilidades de cara al prójimo. Se refiere a los que meten bajo tierra, bien guardado el talento que Dios les ha dado… y no actúan con él, no lo trabajan, se hacen insolidarios que sólo pueden mirar a su propio ombligo.

 ¿Dónde enterramos, a veces, nuestro talento y no lo ponemos a trabajar, a actuar en un mundo injusto?  Muchas veces lo enterramos bajo velos religiosos que nos dejan la vivencia de una espiritualidad cristiana insolidaria, raquítica, descafeinada, cómoda… espiritualidad de cumplimientos de los rituales religiosos, de fiestas y preceptos, de sacristías y de púlpitos de espaldas al sufrimiento de los heridos y marginados del mundo. Enterramos nuestros talentos en la vivencia de una espiritualidad cristiana pobre, de ritual, de cirio y de cumplimientos religiosos vanos e insolidarios.

Para muchos cristianos los valores del Reino, valores que traen al primer plano a los últimos, valores que dignifican a los débiles, que buscan justicia y el uso de la misericordia, pueden estar enterrados bajo formas de vivir la vida cristiana de espaldas al dolor del prójimo sufriente.

Es a éstos, a los que entierran sus valores, sus dones, sus talentos, bajo la losa de la práctica del ritual cómodo e insolidario, a los que Dios les va a quitar aún lo poco que puedan tener. No tienen nada, porque lo tienen enterrado, pero aún lo poco que tienen enterrado se les va a quitar… por inactivos, insolidarios, pasivos, presas del pecado de omisión de la ayuda, de espaldas al prójimo que gime y grita esperando liberación.

 No se está alabando a los que detentan el capital y le están haciendo producir egoístamente sin compartir, quitando a los pobres lo poco que tienen. No se está alabando la riqueza como prestigio. Eso está en las antípodas del pensamiento y enseñanzas de Jesús. Lo que se está haciendo en esta parábola, es poner al descubierto a los falsos religiosos que, incluso haciendo cilicio y cenizas, oprimen a sus trabajadores y ponen sobre sus mesas la escasez de éstos, la escasez de tantos empobrecidos de la Historia.Noes Dios, precisamente, quien quita a los pobres lo poco que tienen.

Dios es el que quita a los pasivos e insolidarios, a los que entierran los talentos que tienen que trabajar debiendo ser las manos y los pies del Señor en un mundo de dolor, a los que entierran lo que otros necesitan en fondos oscuros e improductivos para la solidaridad humana, las miserias que han acumulado, aunque a ellos les parezcan tesoros que hay que esconder, guardar y almacenar… quizás por el miedo a compartir.

Los que realmente tienen son aquellos que, en humildad y en servicio, ponen sus talentos a trabajar en la liberación de los oprimidos por el pecado o por las injusticias humanas, por la pobreza y los robos de dignidad.

 La parábola hay que tomarla como un reto a los cristianos para que busquen la auténtica riqueza , no en el entierro o guardando en almacenes o cuentas corrientes, sino en el hacer, en el servir, en el poner a disposición de Dios y de nuestro prójimo necesitado todo lo que somos y todo lo que tenemos, nuestras fuerzas, nuestro tiempo, nuestras ilusiones. No poner nunca nuestra atención en tesoros que la polilla y el orín pueden corromper, sino en los tesoros de vivir una vida activa y solidaria, una vida atenta al concepto de projimidad que nos deja Jesús.

 También la parábola es una llamada a los religiosos que se creen justificados y viven la espiritualidad cristiana de forma cómoda y sin compromisos . Es la llamada de atención ante las falsas seguridades, el falso descanso en el ritual para no sentirse interpelados por las problemáticas del mundo, los que buscan la vida retirada de autocontemplación insolidaria. Éstos entierran sus talentos, pero incluso lo que tienen enterrado se les quitará, porque lo que han acumulado en sus vidas es la omisión y la irresponsabilidad. La parábola es denunciadora de las falsas seguridades.

Señor, no nos des autosuficiencia, tranquilidad, ni comodidades que nos adormezcan. Danos la ilusión del compromiso, del gastarnos en la ayuda a los otros. Sólo así iremos acumulando y aumentando los auténticos caudales que ni la orina, ni la polilla, ni ninguna otra cosa pueden corromper.

Autores: Juan Simarro Fernández

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César Vidal Manzanares

La Reforma indispensable (41)

El valor de Lutero al acudir a Worms
Después de años, el Caso Lutero iba a ser escuchado en la Dieta de Worms.

 

En clara contradicción con su conducta de los años anteriores, había enviado, eso sí, una carta a Carlos afirmando que daba gracias a Dios por haber concedido a la iglesia un emperador como él.

Sin embargo, mientras Aleandro se había enfrentado con la amarga realidad, el pontífice se distraía asistiendo al carnaval de Roma. Bajo su ventana del castillo de Sant´Angelo, se había levantado un escenario para una representación que se iniciaba con la oración de una mujer dirigida a la diosa Venus. Acto seguido, venía la historia de unos ermitaños que acababan despojándose de sus hábitos para combatir entre si para conseguir que Amor les entregara a una fémina. Se puede pensar lo que se quiera de lo oportuno y decoroso del espectáculo bajo las ventanas papales, pero poco puede dudarse de que León X no perdía el sueño por lo que estaba sucediendo en Alemania.

 A decir verdad, es muy posible que en aquellos momentos fuera Aleandro el único que se diera cuenta de que estaba comenzando una nueva época y de que la SantaSede no se percataba ni lejanamente de la gravedad de la situación.

Sin embargo, incluso su propia preocupación distaba mucho de ser espiritual. Como ha señalado, el estudioso católico Lortz, Aleandro estaba enfocando el problema desde una perspectiva política y diplomática, pero no espiritual. Al respecto, resulta reveladoramente llamativa su nula entrega a la oración. Sin duda, se trataba de una conducta como mínimo chocante en un hombre que, supuestamente, estaba llevando a cabo una tarea de corte trascendente y no puede negarse que contrastaba de manera poderosa con la seguida por la del monje al que pretendía aniquilar.

 El comportamiento de Lutero en esa época se encuentra extraordinariamente bien documentado. En primer lugar, sabemos que estaba totalmente decidido a mantener la controversia en el ámbito de lo espiritual  por más que sus enemigos recurrieran al poder político o que personajes como Hutten o Von Sickingen le ofrecieran el respaldo de sus espadas. Bajo ningún concepto, y en eso su posición era diametralmente opuesta a la de Aleandro, iba a consentir el agustino que se mezclaran una causa espiritual con otras humanas.

El 4 de noviembre de 1520, cuando los acontecimientos difícilmente podían resultarle más adversos escribió:
 Si el Evangelio fuera de tal naturaleza que pudiera ser propagado o preservado por los poderes de este mundo, Dios no se lo habría confiado a pescadores ”

Unas semanas después, el 16 de enero de 1521, añadía:
 Lo que Hutten busca, ya lo ves. Me niego a combatir por el Evangelio con la fuerza y la matanza. Con la Palabra, el mundo es ganado, y por ella la Iglesia es preservada, y por ella la Iglesia será restaurada ”

 En segundo lugar, la conducta de Lutero se caracterizaba por una fe extraordinaria. Semejante circunstancia le impulsaba a actuar con una notable intrepidez en un mundo donde personajes de la talla de Erasmo no dudaron, por mero temor, en dar marcha atrás a toda una trayectoria de décadas . Por supuesto, el reformador era consciente de que no contaba con un respaldo político que le permitiera salir indemne de Worms.

Sin embargo, aquellos problemas de extrema gravedad los consideró secundarios en comparación con el cumplimiento de su deber, con la obediencia que debía al Evangelio y con la sumisión que mantenía para con Cristo. El 19 de marzo de 1521, señalaba de manera meridianamente clara:
 Si (el emperador) me llama a Worms para matarme, o a causa de mi respuesta, para declararme enemigo del imperio, me ofreceré para acudir. Porque no voy a huir, si Cristo me ayuda, ni abandonaré la Palabra en este contexto ”

 Semejante valentía resulta aún más destacada cuando se tiene en cuenta que no era compartida por la gente que lo rodeaba, incluidos sus simpatizantes. El Elector, por ejemplo, tenía dudas – y no le faltaban razones – acerca de si sería sensato que Lutero compareciera ante la Dieta. InclusoVon Sickingen y Hutten acabaron aceptando la tesis de Glapión de que era mejor que el agustino no hiciera acto de presencia en Worms.

 Era cierto que el emperador había otorgado un salvoconducto, pero también Huss había disfrutado de un documento similar para concurrir al concilio de Constanza y esa circunstancia no había evitado que ardiera en la hoguera . ¿Qué razón había para pensar que Lutero iba a tener mejor suerte? En teoría, ninguna, pero Lutero estaba dotado de una fe que sólo puede inspirar un profundo amor hacia Cristo y había decidido acudir aunque en ello le fuera la vida. Así, escribió a Melanchton el 7 de abril, “entraré en Worms bajo mi capitán, Cristo, a pesar de las puertas del infierno”. Justo una semana después, dejaba de manifiesto la misma actitud en una carta dirigida a Spalatino, “Voy, mi Spalatino, y entraremos en Worms, a pesar de las puertas del Infierno y de los poderes del aire”.

 Constituiría un grave error el pensar que Lutero era un irresponsable o ignoraba el peligro que estaba corriendo. Por el contrario, sabemos que la presión psicológica que experimentó durante esos días resultó enorme dado que era más que consciente de la conclusión que podía tener todo. Por añadidura, la gente cercana a él no dejaba de indicárselo .

Sin embargo, tampoco esa circunstancia lo apartó de su camino. Como reconocería años después, cuando el 26 de marzo llegó a Wittenberg el legado imperial Sturm y le preguntó si no prefería volverse atrás dado que se había iniciado la quema de sus libros, Lutero tembló, pero decidió que debía seguir adelante. La fe prevaleció sobre el temor natural hasta el punto de que, según confesión propia, “cuando fui a Worms, si hubiera sabido que había tantos demonios dispuestos a abalanzarse sobre mi como tejas en los tejados, alegremente me hubiera movido en medio de ellos”

 Después de años, el Caso Lutero iba a ser escuchado. 

 CONTINUARÁ: La Dieta de Worms, el juicio 

Autores: César Vidal Manzanares

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El poder de Juego de Tronos

Publicado: julio 2, 2012 en Cine

José de Segovia Barrón

El poder de <em> Juego de Tronos</em>
Estamos más bien ante el género que se ha dado en llamar de espada y brujería,

 

 El fenómeno de una serie de culto como  Juego de tronos,  muestra hasta qué punto el diagnóstico moral de la humanidad, que hace la Biblia, es más comprensible para muchas personas que los relatos inspiradores de valores de superación moral, que tanto parecen fascinar a los cristianos.

 El mundo oscuro que describe la saga épica de George Martin –primero en la literatura y ahora en la televisión–, es objeto de rechazo de muchos creyentes. La mayor parte no soporta la crueldad de unas historias llenas de sexo y violencia, donde el pecado no es edulcorado para resultar atractivo, sino que se muestra con todo su carácter repulsivo. ¿Es esto una glorificación del mal, o todo lo contrario?

Cuando se dice que las novelas de G. R. R. Martin (Bayonne, Nueva Jersey, 1948) son de fantasía, uno piensa inmediatamente en un mundo imaginario, que no tiene nada que ver con la realidad. La primera impresión de  Juego de tronos,  sin embargo, es que estamos ante un relato de atmósfera medieval.  Recuerda al  Señor de los anillos  de J. R. R. Tolkien (1892-1973), pero aunque hay dragones y enanos, no son las criaturas fantásticas que conocemos de la Tierra Media . Aquí no hay elfos u orcos, sino que en Westeros (Poniente), todo recuerda bastante a nuestro mundo.

 Los libros de  Canción de hielo y fuego –el título original de la obra de Martin, publicada en España por Gigamesh desde 1996– son detallados, emocionantes y lleno de sorpresas, pero están lejos del ambiente de cuentos de hadas que vemos en las  Crónicas de Narnia  de C. S. Lewis.  Estamos más bien ante el género que se ha dado en llamar de  espada y brujería, aunque no hay héroes como Conan  –el personaje creado por Robert Howard en 1950, que popularizó luego el cómic–.

 Es otro poder, el que buscan los personajes. Su símbolo es el trono, como el anillo de Tolkien, pero los choques de clanes que se lo disputan, tienen más de la complejidad psicológica de Shakespeare que del claro enfrentamiento entre el bien y el mal de  El Hobbit.

 NI HÉROES, NI VILLANOS
 Como todas las grandes historias, el secreto no está en la acción, sino en los personajes –eso es lo que el cine actual parece haber olvidado y estas interminables series nos recuerdan–. Nos atrae, no tanto por su argumento, como por el carácter de los personajes, reflejos de una humanidad caída.  No hay héroes, ni villanos. Aunque los Stark intentan ser nobles, cuando se enfrentan a los Lannisters resultan arrogantes y malvados . “No hay justo, ni aún uno –como dice Pablo a los  Romanos  3:10–, no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (v. 12).

Es por eso que aunque no hay un objeto mágico que encontrar o destruir –como el Anillo de Poder del Señor Oscuro Saurón–,  el Trono de espadas actúa como “un amplificador psíquico” –según la expresión del profesor Tom Shippey acerca de la obra de Tolkien–, haciendo que uno haga cualquier cosa para lograr los deseos de sucorazón, simbolizados en ese Trono . Tiene un poder esclavizador idolátrico, que hace que incluso aquellos que lo quieren utilizar para conseguir libertad, seguridad y justicia, sean corrompidos por él.

 La tentación original de la humanidad en el Edén fue querer ser “como Dios y adquirir así poder sobre nuestro destino ( Génesis  3). En vez de aceptar nuestra finitud y dependencia, buscamos desesperadamente la ilusión de tener control sobre nuestras vidas. Esta “inseguridad cósmica” de la que habla Niebuhr, crea “un deseo de poder”.

En cualquier cultura, donde está Dios ausente –observa el teólogo norteamericano de mediados del siglo XX–, el sexo, el dinero y la política llenan ese vacío. ¡Eso es lo que vemos en  Juego de Tronos !

 EL DIOS AUSENTE
 “Sin duda la fe religiosa en  Juego de Tronos  tiene una importancia fundamental en el comportamiento de los protagonistas y en muchos de los acontecimientos que suceden a lo largo de toda la saga” –dice Fabián Rodríguez en la página argentina de la serie–. A la religión predominante en Poniente, se le llama La Fe. Martin dice que se ha inspirado para ella en la Iglesia Católica de la Edad Media. Aunque en vez de a un Dios Trino, adora a Los Siete, otra múltiple representación de un dios único .

 El autor se muestra en las entrevistas como “un católico no practicante”. Cree que muchos le consideran ateo u agnóstico, pero él “encuentra la religión y la espiritualidad fascinante”. Dice que le “gustaría creer que hay algo más”. Si Tolkien imagina un mundo sin templos, sacerdotes y cultos –que él describe como “precristiano”–, los habitantes del norte de Westeros adoran a los Dioses Antiguos, mientras que en el centro y el sur sigue la Fe de los Siete . A los lugares de oración se les llama  septos  y a los monjes  septones o septas  –según su sexo–.

“El  sumo septón  una vez me dijo que como pecamos, así sufrimos. Si eso es cierto, dime ¿por qué son siempre los inocentes, quienes sufren más, cuando los altos señores juegan al juego de tronos?”. Es como si el personaje se hiciera portavoz de Martin, cuando dice en una entrevista: “respecto a los dioses, nunca he estado satisfecho con las respuestas que me dan. Si de verdad hay un Dios bueno y amoroso, ¿por qué está el mundo lleno de violación y tortura?, ¿por qué tenemos incluso dolor?”

 En ese sentido, aunque hay una dimensión espiritual en este universo –donde la piedad ocupa un lugar central en la vida de algunos personajes y sugiere los monstruos que hay al final de su mundo–, son hombres y mujeres, los que son temidos y honrados. Los dioses pueden o no estar ahí, pero son las decisiones de hombres egoístas y cobardes, las que mueven la historia. Puede haber un poder oscuro en el horizonte, pero hay una fuerza de maldad en el corazón humano, que explica todas las cosas.

 EL REY INSEGURO
 La Biblia nos presenta también un juego de tronos . No sólo en la historia de la monarquía que cuenta el libro de  Reyes,  sino también en hombres como Nabucodonosor, que quisieron dominar el mundo. No es extraño que Daniel nos diga que tenía problemas para dormir (2:1-3). Soñó con una figura que se levantaba sobre los reinos de la tierra, pero tenía “pies de barro”. La sola idea de que su imperio se pudiera venir abajo, le hizo despertarse agitado. La ansiedad y el temor acompañan el deseo de poder, aunque a los poderosos no les guste reconocer su debilidad.

Niebuhr dice que “el hombre es inseguro y busca vencer su inseguridad por el deseo de poder, pretendiendo no estar limitado”. La verdad es que tenemos muy poco control sobre nuestra vida. No decidimos el lugar donde nacemos, cuál ha de ser nuestra familia, qué educación recibimos, el cuerpo que tenemos, cuál es nuestro talento, capacidad y circunstancias. Lo que somos y tenemos, se lo debemos a Otro.

Los consejeros de Nabucodonosor no pudieron interpretarle el sueño. Lo hizo finalmente un oficial de la corte, que era exiliado judío ( Daniel  2:31-35). Por él, Dios dice al rey que sólo hay un reino que permanecerá sobre la tierra, el suyo (v. 44). Porque aunque tengamos la ilusión de tener control sobre nuestra vida, sólo hay un Dios supremo, soberano y juez, que es el “Rey de reyes”.

 LA LOCURA DEL PODER
 Pensamos que lo que tenemos lo debemos a nuestra inteligencia, experiencia y trabajo duro, pero incluso aquello de lo que nos podemos enorgullecer, no es algo que nosotros hayamos logrado. Se debe a contactos, familia y una serie de factores que en nuestra ignorancia llamamos suerte . Porque “¿quién te distingue?, ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” (1 Corintios  4:7).

Cuando Nabucodonosor estaba en su palacio, tuvo otro sueño, aún más aterrador. Había un árbol enorme, cuya copa llegaba al cielo y se veía desde todos los puntos de la tierra, siendo todos dependientes de él ( Daniel  4:11-12), cuando de repente se oyó una voz diciendo que lo cortaran. Porque “el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres y lo da a quien Él quiere” (24-27).

 Una de las grandes ironías de la vida, es que cuando el ser humano intenta ser algo más que un hombre, se vuelve menos humano . En su locura, Nabucodonosor se comporta como un animal. Ser tu propio dios, viviendo para tu poder y tu gloria, te lleva no a ser más, sino menos humano. Como en  Juego de Tronos,  el orgullo te convierte en un depredador, no en una persona.

 EL REINO QUE PERMANECE
 Es cuando Nabucodonosor mira al cielo, que le vuelve la cordura (34-36). Tenemos que humillarnos, en vez de amargarnos –como hace Martin, cuando piensa en las injusticias y sufrimientos de la vida–, para descubrir la gracia de ese Dios bueno y amoroso, que se revela en Cristo Jesús. El renunció al poder, para venir a este mundo y servirnos hasta la muerte ( Filipenses  2:4-10).

Esa es nuestra única salvación: rendirnos ante Él y que Él reine sobre nosotros. No hay otra seguridad, que la que viene de su amor y misericordia. ¡Admitámoslo!, no tenemos control sobre nuestra vida, pero ¡suyo es el poder y la gloria! Los reinos de esta tierra fenecerán, pero Su Reino permanece para siempre.

Autores: José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2012

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Continuando con nuestra caminata hacia el CLADE V a realizarse en Costa Rica en el 2012, te traemos en esta oportunidad el documento final del CLADE III conocido como “La Declaración de Quito” El CLADE III se realizó del 24 de agosto al 4 de septiembre de 1992 en Quito, Ecuador


PROLOGO
500 años de la llegada de los europeos a las Americas, convocados a Quito, Ecuador del 24 de setiembre de 1992 para el III Congreso Latinoamericano de Evangelización (CLADE III), expresamos nuestra gratitud a Dios por este encuentro de evangélicos de 24 países con su riqueza de culturas, etnias y lenguas. Nos reunimos bajo el lema “TODO EL EVANGELIO PARA TODOS LOS PUEBLOS DESDE AMERICA LATINA”, en un momento de grandes cambios en el mundo, que plantean serios interrogantes para la situación de los pueblos de nuestro continente.
Confesamos nuestra fe en todo el evangelio de Jesucristo conforme a las Sagradas Escrituras, hermanados con todas las iglesias evangélicas de América Latina, y en el mismo espíritu de CLADE I y II. Reflexionamos sobre algunos aspectos del evangelio, en relación con nuestro contexto y el desafío que presenta para nuestra participación en la misión mundial. Nos comprometemos a llevar a la práctica misionera las consecuencias que surgen de la reflexión y los testimonios presentados en este encuentro.
I. TODO EL EVANGELIO
1. El evangelio y la Palabra de Dios
Todo el consejo de Dios y la manifestación de su Reino se nos han dado a conocer por medio del evangelio. Las escrituras registran la revelación de Dios en la historia por medio de hechos concretos. Ellas convergen en Jesucristo, la expresión plena y definitiva de la revelación de Dios. Por tanto, la Palabra de Dios es el fundamento y punto de partida para la vida, teología y y misión de la Iglesia.
2. El evangelio de la creación
Dios es el creador de todo y lo que El creo es bueno. Creó al ser humano, hombre y mujer a su imagen como seres llamados a vivir en relación armónica con El, su prójimo y la naturaleza. Dios los colocó como mayordomos responsables de toda la creación para beneficio de toda la humanidad. Pero los seres humanos cayeron en pecado y toda la creación sufrió los efectos de esa caída, quedando cautiva del pecado y la muerte. Sin embargo, Dios en su soberanía ha tomado la iniciativa de establecer un pacto para reconciliar consigo mismo a los seres humanos y todo lo creado en la persona y obra de Jesucristo. En Cristo, Dios está restaurando la dignidad humana, transformando las culturas y conduciendo su creción hacia la redención final.
3. El evangelio del perdón y la reconciliación
Jesucristo es el Verbo encarnado, don de Dios y único camino hacia El. Por medio de la vida, muerte y resurección de Jesucristo se ofrece perdón al ser humano,reconciliación y redención para todo lo creado. El arrepentimiento y la fe son imprescindibles como expresión de la total dependencia de Dios, para recibir la salvación. Quienes reciben el perdón son hechos hijos de Dios y esta nueva relación filial los capacita para obedecerle. La nueva vida significa mantener y desarrollar esta relación con su Creador. Ella produce una nueva relación con sus semejantes y con toda la creación, mediada por el compromiso con el Señor y basada en la práctica del amor, la verdad y la justicia. Dios en Cristo crea una comunidad perdonada y reconciliada llamada a ser agente de perdón y reconciliación en un contexto de odio y discriminación.
4. El evangelio y la comunidad del Espíritu
La persona del Espíritu Santo actúa con poder en el mundo. Lo hace primordialmente por medio de la Iglesia otorgándole vida, poder y dones para su desarrollo, madurez y misión. La Iglesia, comunidad de reconciliados con Dios, es enviada al mundo por Jesucristo. En ella se opera una transformación radical que muestra el propósito divino de eliminar toda injusticia, opresión y signos de muerte. Como comunidad del espíritu la Iglesia debe proclamar libertad a todos los oprimidos por el diablo e impulsar una pastoral de restauración que traiga consuelo a los que sufren discriminación, marginación y deshumanización.
5. El evangelio y el Reino de Dios
Con la llegada de Jesucristo el Reino de Dios se hizo presente entre nosotros, lleno de gracia y de verdad. El Reino está en conflicto constante con el poder de las tinieblas; la lucha ocurre en las regiones celestiales y se expresa en todo lo creado a nivel personal, colectivo y estructural. Sin embargo, la comunidad del reino vive sostenida por la confianza de que la victoria ya ha sido conquistada y que el Reino de Dios se manifestará plenamente al final de los tiempos. Con el poder y la autoridad delegados por Dios, ella asume su misión en este conflicto, para ser agente en la redención de todo lo creado. El Rey Jesucristo se ha encargado y llama a su comunidad a hacer lo mismo en el mundo. Seguirle como sus discípulos significa asumir su vida y misión.
6. El evangelio de justicia y poder
El evangelio revela a un Dios santo, justo y poderoso en su carácter y sus acciones. por ello la iglesia es llamada a vivir según la justicia del Reino, en el poder del Espíritu. En un mundo caracterizado por el abuso del poder y el predominio de la injusticia, el testimonio de la Iglesia confronta a los poderes que dominan en el presente. por eso, la proclamación del Reino anuncia a Jesucristo y denuncia a las fuerzas del mal.
II. DESDE AMERICA LATINA
1. Perspectiva histórica de la iglesia evangélica
En el pueblo evangélico de América Latina se ha despertado una conciencia misionera hacía otors continentes. Sin embargo, las nuevas generaciones de evangélicos, en general, desconocen sus propias raíces históricas y herencia protestante. El conocimiento de nuestra historia es fundamental para evitar los errores del pasado, recuperar ciertos distintivos de nuestra herencia y cumplir con el mandato misionero.
En América Latina y el caribe el protestantismo tiene raíces históricas que datan del siglo XVI . Es parte de la historia misma de América Latina, no simplemente un agente extranjerizante que obedece a la penetración del imperialismo de turno. Esta afirmación no excusa a la iglesia evangélica de sus errores históricos y de las deformaciones del evangelio en su llegada y establecimiento en el continente. por lo tanto, resulta fundamental examinar cuáles han sido los aportes positivos y negativos de la misiología europea y norteamericana, además de los que surgen desde aquí mismo.
2. Evangelio y cultura
El evangelio es pertinente a toda la realidad humana, incluida la cultura, por medio de la cual el ser humano transforma la creación. La capacidad de creación cultural es un don otorgado al ser humano por Dios, a cuya imagen fue creado. Por lo tanto, es importante que la cultura ocupe el lugar que merece en nuestra reflexión y práctica misiológica.
Durante estos 500 años, nuestro continente ha sido testigo del desprecio y la destrucción sistemática de las culturas autóctonas en nombre de la evangelización. Es entonces condenable el sometimiento y ultraje del cual fueron objeto los pueblos indígenas. Por eso resulta imprescindible buscar la reconciliación entre nuestros pueblos. A la vez tenemos que reconocer que toda cultura puede ser vehículo adecuado para comunicar fielmente el evangelio. Desde la perspectiva de éste, toda cultura debe ser entendida, respetada y promocionada, sin presuponer la superioridad de una cultura sobre otras. Hay que señalar que toda cultura está afectada por el pecado, que introdujo la corrupción, los conflictos, el egoísmo y el rompimiento de las relaciones entre Dios y todo lo creado. Por lo tanto, todas las culturas están bajo el juicio de la Palabra. El creador no debe ser confundido con su creación ni con cultura particular alguna. La revelación de Dios en Cristo trasciende a ambas y a la vez entra en relación con ellas para redimirlas.
La misiología evangélica deberá actuar en dos sentidos. primero, reconocer, respetar y dignificar a las etnias y sus culturas; segundo, evaluarlas a la luz del juicio de la Palabra, ofreciendo la esperanza del evangelio para su transformación. La fidelidad de la iglesia a los propósitos de Dios demanda una hermenéutica contextual que permita comunicar fielmente el evangelio en diálogo abierto con la cultura. La iglesia debe cumplir con su misión de anunciar la salvación integral a la totalidad del ser humano en la realidad en que está arraigado.
3. Identidad evangélica
Como evangélicos necesitamos revalorar nuestras raíces indigenas, africanas, mestizas, europeas, asiáticas y criollar y considerar la pluralidad de culturas y razas que han contribuido a enriquecernos. Como iglesia latinoamericana confesamos que nos hemos identificado más con los valores culturales foráneos que con los auténticamente nuestros. Por la gracia de Dios podemos reencontrarnos con el mundo sin complejos ni vergüenzas a partir de nuestra identidad cultural y evangélica como pueblo de Dios.
Afirmar nuestra identidad evangélica implica reafirmar nuestro compromiso con la herencia de la Reforma. No significa asumir una postura acrítica respecto a nuestra tradición, doctrinas o misiología. Como iglesia estamos llamados a reformarnos permanentemente a la luz de las Escrituras como palabra final.
Debemos evaluar los modelos de misión que heredamos del pasado o que se importan en el presente, y buscar nuevos modelos. Esto implica forjar una misiologia desde América Latina que tome en cuenta las experiencias y aportes de las iglesias de los diferentes grupos étnicos y culturales del continente. Sin embargo, la búsqueda de nuevos modelos no debe conducirnos a hacer concesiones en cuanto a la verdad de Jesucristo.
Agradecemos a Dios los avances en la unidad de las iglesias evangélicas en América Latina y las nuevas formas de cooperación surgidas en el cumplimiento de la misión. Sin embargo, debemos reconocer que el individualismo y el denominacionalismo han creado divisiones en la Iglesia de América Latina. Confesar la unidad de la iglesia en Cristo significa superar las barreras ideológicas, culturales, sociales, económicas y denominacionales. Debemos abrirnos a un diálogo constructivo, valorar las contribuciones de cada uno, estrechar la comunión y cooperar en la misión. No es honesto de nuestra parte proclamar un evangelio que reconcilia al mundo si todavía no nos hemos reconciliado entre nosotros.
4. Contexto socio-político
América Latina, en el momento actual, se puede caracterizar como un continente en crisis. Varios países han sufrido bajo regímenes militares represivos que cometieron graves violaciones de los derechos humanos. En otros, muchos años de guerra civil han causado enormes pérdidas humanas y económicas. La persistencia del machismo en nuestra cultura ha hecho de las mujeres víctimas de formas diversas de discriminación que impiden su plena participación en el papel social y ciudadano. Profundas divisiones sociales y raciales en el campo y la ciudad, colocan a millones de hombres, mujeres, jóvenes y niños en condiciones de extrema pobreza; negándoseles empleo, alimentación adecuada, vivienda , salud y educación que hagan posible una vida humana digna.
La democracia puramente formal, la corrupción de las instituciones del Estado y las inadecuadas medidas económicas neoliberales muestran que el poder no está al servicio de toda la sociedad, especialmente de las mayorías empobrecidas. Los problemas de corrupción, deuda externa, narcotráfico, terrorismo, degradación moral en sus distintos órdenes y desintegración de la familia, también laceran a nuestros pueblos.
5. La responsabilidad de la iglesia
Ante esta situación, nuestra conciencia cristiana no puede cerrar los ojos. El evangelio del Reino de Dios nos exhorta a la práctica de la justicia, consecuencia intrinseca del perdón y la reconciliación en Jesucristo. Nuestra fidelidad al llamado del evangelio demanda que asumamos la responsabilidad cristiana en las situaciones conflictivas de nuestro continente. La Iglesia debe afirmar y promover la vida negada por todo pecado, por las estructuras injustas y los grupos de interés mezquino. En su seno, se debe poner fin a las diferentes formas de discriminación predominantes en la sociedad por razón de sexo, clase social, condición económica, nivel educacional, edad, nacionalidad y raza. Ella cumple su misión siguiendo el modelo de Jesús, y tomando en serio la pregunta de Dios a Caín, “¿dónde está tu hermano?”.
Reconocemos que la Iglesia evangélica latinoamericana en general no asumió fielmente esta responsabilidad. Confundió al mundo en el que Dios la envió a servir con lo mundano y pecaminoso y se aisló de los procesos sociales y políticos. En algunos casos inclusive ha llegado a justificar regímenes dictatoriales violentos. Esto explica por qué algunos evangélicos que han participado en la arena pública poco o nada han logrado en favor de las mayorias; por el contrario, han reducido su participación política a satisfacer intereses personales y obtener ciertos baneficios para la iglesia evangélica.
Al mismo tiempo, celebramos la toma de conciencia de la iglesia evangélica respecto a su responsabilidad social y política y su creciente participación en la sociedad. Diversas entidades evangélicas, iglesias y creyentes en particular, participan en proyectos de desarrollo, en la administración pública e instituciones que velan por los derechos humanos.
6. La responsabilidad del cristiano
La proclamación de todo el evangelio nos compromete a un trabajo creativo para desarrollar más y mejores medios de participación en la sociedad. La certeza del triunfo final de Jesucristo garantizada por su resurrección nos anima a hacer aportes constructivos, aunque no resulten defenitivos. Nuestro compromiso con Jesucristo como el único mediador de la paz de Dios, fundamenta la convicción de que su obra redentora es pertinente a todo conflicto y sufrimiento humano.
La participación responsable en la vida ciudadana demanda la formación de líderes guiados por una vocación cristiana de servicio. La iglesia deberá afirmar que todo aspecto de la vida nacional es un campo de acción legítimo para el servicio cristiano. Deberá promover elementos formativos y acompañamiento pastoral para quienes tienen vocación política. Al mismo tiempo, es necesario que la Iglesia asuma su función profética para denunciar entre otras cosas el abuso del sexo, la manipulación de los medios de comunicación, el endiosamiento del Estado, el dinero y la violencia, cualquiera que sea su origen. Lo hace legítimamente cuando se manifiesta en su propia existencia la vida de amor, justicia y paz que es posible mediante la obediencia a la Palabra y el poder del Espíritu de Dios. El ejercicio del liderazgo en la vida de las iglesias locales, deberá estar marcado por el modelo del siervo sufriente y mostrar un constante con el caudillismo y otras deformaciones causadas por el abuso del poder.
La práctica está demostrando que las iglesias locales pueden responder a las necesidades de sus comunidades en la medida de sus recursos. Se están desarrollando proyectos que muestran la posibilidad de transformación a partir de las iniciativas y recursos locales que promueven la valoración de la dignidad de las personas y de los pueblos; vemos aquí un desafio que debiera ser tomado en serio por todo el pueblo evangélico. El poder del evangelio y la acción consecuente de las iglesias evangélicas, podrán permear y transformar las condiciones de injusticia y desigualdad que predominan hoy en América Latina.
III. PARA TODOS LOS PUEBLOS
1. La universalidad de la misión
Dios cumplió su promesa de proveer un redentor para todo el mundo. El propósito de Dios es que todos los seres humanos sean salvos por la fe en Jesucristo. La suficiencia y la universalidad de Jesucristo corresponden la esencia del evangelio. El carácter universal de la fe cristiana y la confesión del señorio de Cristo confieren a la iglesia su dimensión misionera. En consecuencia, la iglesia es enviada al mundo para vivir y ser mensajera de la universalidad del evangelio.
El propósito divino y la universalidad del evangelio no significa que todos los caminos y opciones sean válidos para obtener la salvación de Dios. Las prácticas sacramentalistas y ritualistas que expresan la intención de lograr la justificación por obras, son ajenas al propósito revelado por Dios en las Escrituras. La verdad única del evangelio y su ética consecuente se oponen a todo universalismo y relativismo que consideran como igualmente válida toda experiencia religiosa.
2. Toda la iglesia es misionera
Toda la iglesia es responsable de la evangelización de todos los pueblos, razas y lenguas. Una fe que se considera universal, pero que no es misionera, se transforma en retórica sin autoridad y se hace estéril. La afirmación de que toda la iglesia es misionera se basa en el sacerdocio univeral de todos los creyentes. Es para el cumplimiento de esta misión que Jesucristo ha dotado a su iglesia de dones y del poder del Espíritu Santo.
3. Misión integral
La visión, acción y reflexión misionera de la Iglesia deben fundamentarse en el evangelio que, cuando es comprendido en su integridad, se proclama en palabra y obra y que se dirige a todo el ser humano. Nuestra misiología debe hacerse a partir de la Palabra, desde nuestra realidad latinoamericana y en diálogo con otras misiologías, buscando superar las deformaciones o dicotomías que pueden haber afectado al evangelio que recibimos. Esto demanda también una comprensión de los nuevis desafios que el mundo actual presenta, tales como la globalización, la postmodernidad, el resurgimiento del racismo, los esoterismos y el creciente deterioro ecológico.
4. La nueva conciencia misionera en América Latina
El Espíritu Santo ha hecho surgir en América Latina una nueva conciencia misionera. A la práctica misionera del pasado se suma una creciente disposición a asumir la responsabilidad de la iglesia, en obediencia a la Palabra, desde América Latina. En los últimos años han aumentado las oportunidades de formación y envío de misioneros para otros continentes y contextos. Sin embargo, las nuevas posibilidades que abre esta actividad misionera deben llevarnos a una evaluación de modelos y experiencias y a una continua corrección de éstos a la luz de la Palabra de Dios.
5. El estilo encarnacional de misión
La encarnación es el modelo para la misión de la iglesia. En su encarnación, Jesús se identificó con la humanidad pecadora, se solidarizó con ella en sus aspiraciones, angustias y debilidades y la dignificó como criatura hecha a imagen de Dios. La iglesia está llamada a encarnar su misión al estilo de Jesús. Este cumplimiento demanda el cruce de fronteras geográficas, culturales, sociales, lingüísticas y espirituales, con todas sus consecuencias. En todo el mundo, el crecimiento de las grandes ciudades y sus mayorías empobrecidas constituyen un desafio de especial urgencia. Para responder a todos estos retos se necesita reconsiderar el model del Nuevo Testamento, usar adecuadamente las ciencias sociales y humanas y reflexionar sobre la práctica. También es indispensable la formación espiritual que capacita al misionero para la santidad y humildad que hacen posible el respeto y valoración de otras lenguas y culturas y la fidelidad al evangelio.
6. La urgencia de la misión
La iglesia en América Latina debe asumir plenamente y sin tardanza su responsabilidad en la evangelización mundial. Debe crear y promover centros de formación en cada país con programas adecuados de capacitación para la misión local y transcultural. La estructura de toda la educación teológica debe ser revisada a la luz del imperativo misionero. El avance misionero siempre ha surgido de la vitalidad espiritual en momentos de renovación. Para ser misionera la Iglesia en América Latina debe renovar su dependencia del Espíritu y entregarse a la oración. Así podrá responder al desafio de proclamar todo el evangelio a todos los pueblos de la tierrra desde América Latina.

Por: Harold Segura

Insumos pastorales para pensar en el antiguo y siempre necesario tema de la conversión cristiana

La conversión cristiana es, ante todo, transformación integral. No se trata de querer volver hacia un ideal que dejamos atrás (El paraíso perdido, del gran poeta inglés, Milton), sino de ir hacia adelante (el paraíso encontrado, de Juan, el vidente del Apocalipsis). El horizonte final de esa trasformación es avanzar hacia el modelo perfecto de ser humano pleno: Jesús (Efesios 4:13).
El apóstol Pablo enseña que la conversión es continua e implica todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo. Dice él: «No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente». Y después explica que: «Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta» (Romanos 12:2-3). Es decir, que en la medida como nos vamos trasformando, vamos también comprendiendo cuál es la voluntad de Dios. Se trata de ir experimentando (así, en gerundio) la conversión, para ir comprendiendo la voluntad del Señor. ¡Extraordinario proceso siempre continuo que implica todo lo que somos y hacemos!
Pero, ¿qué significa eso? ¿Significa, acaso, que nada de lo que ahora somos y hacemos sirve para algo?. Algunas teologías populares así lo promulgan haciendo mal uso de la expresión «depravación total» del gran Calvino.

Recuerdo ahora un coro que se canta en toda América Latina: «Renuévame, Señor, Jesús; ya no quiero ser igual» y después dice: «porque todo lo que hay dentro de mí necesita ser cambiado, Señor»  ¿Todo debe ser cambiado? ¿Nada sirve? Estas preguntas estuvieron en el centro de las discusiones de Jesús con los religiosos de su tiempo. Jesús los sorprendió cuando les enseñó que el arrepentimiento no era solamente dejar de hacer lo malo para llegar a hacer lo bueno, sino, algo aún más difícil de lograr: dejar de hacer lo que consideraban que era bueno, para llegar a hacer lo que consideraban que era malo. ¡Esto sí que es arrepentimiento! Eso fue lo que le pasó, por ejemplo, a Pedro en su experiencia en la casa de Cornelio, el gentil (Hechos 10:13).
Volvamos a la pregunta inicial, ¿Cuándo hablamos de conversión, qué es lo que hay que cambiar? En Romanos 12:2-3 encontramos unas pistas. Cambiar la forma como conceptualizamos y cómo nos relacionamos con los criterios que imperan en el mundo presente. En este mundo algo anda mal; eso ya lo sabemos. Por eso, los trasformados en Cristo deberíamos vivir de manera contra-cultural (John Stott). Lo que no significa aborrecer la cultura, sino contradecir (resistir) los patrones culturales que atentan contra la vida plena. ¡Imagínense si esto no tiene que ver con nuestra manera de hacer política, de vivir nuestra ciudadanía responsable, de relacionarnos con la Creación y de vivir nuestras relaciones laborales y familiares, entre muchas otras!
Por otra parte, enseña Pablo, que la trasformación está asociada a un cambio en la manera de pensar. Las diferentes traducciones bíblicas, de una u otra manera, con unas u otras expresiones, apuntan siempre al mismo concepto: trasformación de la mente, o una nueva mentalidad. ¡Qué nos ayude Freud a comprender el tamaño de esta afirmación apostólica… si es que el puede auxiliarnos! Una de las traducciones, la Versión Popular Dios Habla Hoy opta por «cambien su manera de pensar para que cambie su manera de vivir».
De lo anterior, algo queda claro, y es que la trasformación (renovación) no es, como lo dijimos por tantos años, cambiar la manera de creer (credo doctrinal) para asegurar la manera de morir (sobre todo, tener la seguridad de la gloria eterna). Es algo más: «La conversión tiene lugar en medio de nuestra realidad histórica e incorpora la totalidad de nuestra vida, porque el amor de Dios está preocupado por esa totalidad»1. Involucra nuestra manera de ser y de estar en el mundo; es una trasformación que conduce «hacia una existencia caracterizada por el perdón de los pecados, por la obediencia a los mandamientos de Dios, por una renovada comunión con el Dios Trino, y por un crecimiento y una restauración de la imagen divina y la realización del amor de Cristo».2
Junto al cambio de cosmovisión (no conformarnos a este siglo) y al cambio de mentalidad (renovación del entendimiento), se suma la trasformación del sentido religioso y litúrgico de la vida. Ésta última dimensión del cambio se relaciona con lo que Pablo enseña acerca de ofrecer el cuerpo «en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios» y de rendir así un «culto racional» (Romanos 12:1). Es decir, que la fe en Dios es mucho más que en un ritual divorciado de la existencia y sujeto a la rigidez de la normatividad eclesial; es, ante todo, una expresión dinámica de ser integral rendido al servicio (culto) de Dios. Ya enseña el viejo principio reformado que «celebramos el culto en cualquier lugar y en cualquier momento»; allí donde la vida respira y dónde la caridad convierte en sagrado todo lugar del mundo.
Entonces, ¿qué es lo que hay que cambiar? ¿qué áreas necesitan conversión? No hay una respuesta que sirvan como fórmula universal. Cada cristiano o cristiana, cada comunidad cristiana o sociedad, en su momento histórico particular, necesita ejercitar el don del discernimiento para encontrar sus caminos de renovación. La Declaración sobre Misión y Evangelización. Una afirmación ecuménica, lo plantea con acierto: «Si bien en cierto que la experiencia de la conversión es básicamente la misma, la conciencia del encuentro con Dios revelado en Cristo, la ocasión particular en que se da la experiencia y la forma concreta de la misma, difiere de acuerdo a la situación de cada persona»3 Sin embargo, las Escrituras nos auxilian en el propósito de comprobar «cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta».
Romanos 12:2-3, señala, por lo menos, los siguientes dominios de cambio: nuestra cosmovisión(mirada particular del mundo inspirada en la mirada de Jesús) que anime la resistencia e impida que nos conformemos «a este mundo»; la mentalidad o «renovación del entendimiento», que nos permita pensar siguiendo los criterios de Jesús (la «mente de Cristo», según 1 Corintios 2:16) para actuar según sus pisadas; y el sentido litúrgico de la vida, para vivir con reverencia ante Dios (Ignacio de Loyola) y desarrollar la percepción mística de la presencia de Dios, allí donde otros suponen que él ya no está.
Cantaba la Mercedes Sosa: «Cambia el rumbo el caminante/ Aunque esto le cause daño,/ Y así como todo cambia/ Que yo cambie no es extraño/ Cambia todo cambia/ Cambia todo cambia…» Entonces, que cambiemos también nosotros. ¡Un canto a la conversión!
Notas:
1. Consejo Mundial de Iglesias, Declaración: Misión y evangelización. Una afirmación ecuménica., 1982, p. 16.
2. Ibid., p. 16.
3. Ibid., p. 16.

Sobre el autor:

El pastor y teólogo Harold Segura es colombiano, radicado en Costa Rica. Director de Relaciones Eclesiásticas de World Vision International y autor de varios libros.
Anteriormente fue Rector del Seminario Teológico Bautista Internacional de Colombia.