Nuestra perspectiva pastoral de la homosexualidad

Publicado: julio 19, 2012 en opinión, Teología

Pr. Josué Fonseca, M.Div.

Antecedentes generales.

La realidad de la homosexualidad ha existido siempre. Las culturas antiguas Sumeria, Egipcia, Caldea, Asiria, Griega, Romana, Celta y tantas otras, incluidas las Pre-Colombinas, también tuvieron que convivir con estas prácticas humanas. Por lo mismo, no es extraño encontrar hoy debates y argumentaciones en Europa, Norteamérica o Latinoamérica sobre este hecho. En el día de hoy, el “Manual de Psiquiatría” Kaplán&Saddock que se usa en las facultades de Medicina en Chile afirma que la homosexualidad es completamente normal y aceptable.

En las Naciones Unidas se reconoce que un promedio de 3% a 4% de hombres se declaran homosexuales en los diferentes países, y la cifra de mujeres baja a la mitad, es decir 1,5% a 2%. Las organizaciones de defensa de los derechos de las minorías sexuales multiplican hasta por cuatro estas cifras, y éstas llegan a afirmar que entre un 12% a un 15% de una determinada población se declara homosexual.

E lInforme Kinsey, ya mítico porque sirve de base para las afirmaciones pro-gay, estableció en 1953 que un 10% de la población de EEUU es homosexual. (El método científico de este referido Informe ha sido ampliamente cuestionado por la selección interesada de su universo en estudio). En España, el Instituto Nacional de Estadísticas estableció que un 2,5% de la población de ese país es homosexual. En INDEC en Argentina ha publicado que un 10% de los hombres es homosexual. En Chile no existen aún datos oficiales, pero estudios estiman que las cifras no serán muy diferentes del resto de los países. Por cierto, las estadísticas cambian significativamente si los universos trabajan con mayores de 18 años o incluyen también a los adolescentes entre 13 y 17 años.

El origen de la homosexualidad

A qué se debe el comportamiento y la condición homosexual es una pregunta que se hace toda clase de profesionales y científicos. Las respuestas son variadas. En un estudio del Dr. Polaino-Lorente de la Universidad Complutense de Madrid(i) se distinguen las hipótesis biológicas y genéticas las que el autor desestima, las hipótesis psicológicas, las que el autor desarrolla y las hipótesis sociológicas. El autor señala que las primeras dudas sobre identidad sexual en la infancia y adolescencia no pueden ser sustento para la definición permanente de la condición homosexual. Lo que el autor advierte es que madres sobreprotectoras o indiferentes, o padres ausentes o que rechazan encubiertamente a sus hijos/as, son factores para desarrollar una identidad homosexual. Señala que la obsesión sobre este tema, sumado al “etiquetado de los iguales”, es decir los sobrenombres (bullying) de los compañeros/as, y la aceptación de la autoetiqueta de un adolescente por parte de los padres, reafirman el proceso de identificación homosexual. Es interesante que los investigadores Masters y Johnson en 1979 en EEUU afirman que preferencias y conductas sexuales son aprendidas socialmente, incluidas la heterosexualidad y la homosexualidad.

Referencias bíblicas a la homosexualidad

Es cierto que las referencias bíblicas a la homosexualidad no son muchas, pero existen en varios textos: a) Génesis 19:1-13 los violadores en la casa de Lot; b) Jueces 19:21-30, los violadores de Gabaa; c) Las prohibiciones de la Ley en Levítico 18:22 y 20:13, y Deuteronomio 23:17, 1ª Reyes 14:24; d) Referencias de los profetas, Ezequiel 16:50, Oseas 9:9, Jeremías 23:14; e) Enseñanzas del NT en Romanos 1:26-32, 1ª Corintios 6:9-10, 1ªTimoteo 1:9-10 y Judas 7. Estos textos tratan explícitamente las prácticas homosexuales, sin contar con todos los versículos que refieren a la palabra traducida en RV como “abominación” en Levítico 18:22, del Hebreo “tow’ebah” que significa “cosa detestable” (se repite 117 veces en el AT, Concordancia Strong), y que también incluye la práctica del coito homosexual. Lo mismo ocurre con la palabra ‘adulterio’ o ‘fornicación’ que, como es sabido, es un término más amplio y refiere a otras prácticas sexuales en las que se incluye la homosexualidad. Por ejemplo, la causa de divorcio según Jesús en Mateo 19: 9 “salvo por causa de fornicación”, o “porneia” incluye la posibilidad de actos de carácter homosexual según las tradiciones judías. Hay también un texto sobre la amistad de David y Jonatán, 2ª Samuel 1:26, que se ha interpretado como amor homosexual, lo que visto en contexto no se puede afirmar con seriedad, dado el evidente carácter heterosexual de ambos.

Por otro lado, no desconocemos que estos mismos textos bíblicos han sido reinterpretados por autores que pretenden insistir en que la Biblia no condena la práctica homosexual. Por ejemplo, las violaciones de Génesis 19 y Jueces 19 se reinterpretan con la idea de que el pecado allí no es la homosexualidad sino la falta a la hospitalidad (Derrick Bailey, 1955). Desde mi punto de vista este arreglo no es posible deducir porque se contradice con el texto mismo, ya que Lot les ofrece a sus hijas vírgenes, Gen.19:8. La mayor parte de los comentaristas y exégetas del texto bíblico concuerdan que estos textos refieren a la homosexualidad. O, hay quienes afirman que Lev.18:22 no prohíbe la homosexualidad sino el culto homosexual a ídolos, por ejemplo.

Los puntos de vista entre los cristianos

Hay a lo menos cinco puntos de vista entre los cristianos: 1) el rechazo total; 2) la aceptación de cualquier práctica homosexual; 3) la aceptación solo si hay pareja estable; 4) la acogida de la persona; 5) la indiferencia. En idioma Inglés se habla de “welcoming and affirming” o “welcoming but not affirming”, para referirse a las opciones 2) y 4). En la primera, la idea es condenar todo diálogo, y todo lo que se relacione con la homosexualidad. La segunda es la opción que intenta validar la homosexualidad y la consecuente práctica sexual como legítima, incluidas las bodas same sex. La tercera opción aprueba la práctica homosexual solamente si se trata de parejas estables, o sea, rechaza la promiscuidad homosexual. El cuarto punto de vista distingue entre la persona homosexual de la conducta sexual, acogiendo a la persona, pero objetando la práctica homosexual. La última opción, la indiferencia también se observa en muchos cristianos, muchas veces basados en el desconocimiento o el miedo a la toma de una postura.

Es interesante que los autores evangélicos Josh McDowell (“Es bueno o es malo”,1996); Lewis Smedes (“Sexología para cristianos”, 1982); James Giles la ética”, 1994); Francisco Lacueva (“Ética cristiana”, 1975) evitan referirse al tema homosexual, lo que en autores de este nivel resulta completamente inaceptable.

La opción de acoger a la persona homosexual, pero sin apoyar las conductas eróticas con el mismo sexo son el camino que adoptan líderes evangélicos tan conocidos como: *John Stott (“Fe cristiana frente a desafíos contemporáneos”, Gran Bretaña); *Stanley J. Grenz, (“Welcoming but not affirming” Canadá); *John White (“Eros y el pecado sexual” , Canadá); *Jorge A. León (“Lo que todo deben saber acerca de la homosexualidad”, Argentina); *Sy Rogers (“Uno de los chicos: La historia de Sy Rogers”, EEUU); *Pablo Blanco, (“La conducta homosexual”, España); *Manfred Brauch (“Biblical texts and homosexuality”, EEUU); *Ayodele Gbode, (“Same sex relationship”, Nigeria); *Oscar Pereira (“Biblia y homosexualidad”, Chile); *Nigel Wright (“Baptist perspective on homosexuality”, Gran Bretaña);*Tony Campolo (“Speaking my mind”, EEUU). Éstos son parte de mi bibliografía para estas páginas, en especial Stott y Grenz.

Nuestra pastoral a los homosexuales

¿Qué se sugiere a los pastores hacer? Debemos recordar que Dios nos ama a todos/as, no discrimina a nadie, (Deuteronomio 10:17, 32:36, 2ª Samuel 7:23, 2ª Crónicas 19:7, Proverbios 28:21, Juan 3:16, 1ª Juan 4:9-11, Romanos 2:11, 5:8, Santiago 2:1,9; 1ª Pedro 1:17), pero instruye sobre lo que es y no es pecado ante Sus ojos. Dios ama al pecador, pero aborrece el pecado. La moral de la ley de Moisés sigue vigente, ni Jesús mismo la quiso invalidar, Mateo 5:17. La ley y la Palabra de Dios tienen autoridad y legitimidad si los cristianos creemos en ella. Debemos asegurar que la condición homosexual no constituye en sí misma un pecado, y lo que se enseña en la Biblia para toda persona heterosexual, incluidos los/as solteros/as, también incluye a los homosexuales. Lo que la Biblia rechaza es la práctica homosexual, por lo mismo, nuestro desafío como iglesia está en enseñar con empatía la Palabra de Dios y acoger e integrar a quienes definan su identidad bajo esta condición. Estoy en desacuerdo con la homofobia, con la aceptación plena, la aceptación de parejas estables o el rechazo pleno, y más bien me sumo a la opción que en Inglés se define como “welcoming but not affirming”, por lo que creo que como cristianos evangélicos debemos ofrecer una acogida pastoral a los homosexuales en nuestras iglesias en el día de hoy requiriendo el mismo standard que se demanda de la soltería, es decir abstinencia sexual.

Los pastores y líderes evangélicos debemos hacer un “aggiornamento” dándonos cuenta que el hecho homosexual está presente en nuestra sociedad y que no se puede tapar el sol con el dedo. Se requiere un esfuerzo para entender y vivir el paradigma de diversidad que está presente en nuestro mundo actual. No podemos rechazar sin comprender el hecho. En 32 años de ministerio he pastoreado a muchos/as homosexuales y he aprendido que una experiencia homosexual no convierte a una persona en homosexual, ni es rechazado por Dios por esta causa. En las iglesias tenemos que aprender a conversar estos temas, a aceptar la condición homosexual de soltería a quien decida esta ruta en su vida. Dice el Dr. Tony Campolo que “la iglesia debe arrepentirse por los odios que hemos demostrado” y comparto esta afirmación. Si el Evangelio es para todos, y Juan 3:16 lo repetiremos con certeza y devoción, tendremos que incluir a todos/as, y esto será nuestro desafío futuro como pastores y como cristianos en el mundo hoy.

Otra Bibliografía utilizada:

Kaplan y Saddock, Tratado de Psiquiatría, 10ª Edición, 2007, capítulo 20 “Sexualidad humana”, pags. 669-704; Jorge Maldonado, Biblia, iglesia, sexualidad y familia, Cap.6 “La homosexualidad”, Eirene Internacional y PEPP, pags.110-130; S. Lebovici y L. Kreisler, Homosexualidad en el niño y adolescente, Ed. Nva Visión, B.Aires, 1984; Informe Ethos 47, Homosexualidad: condición humana, Centro de Ética Universidad Alberto Hurtado, Santiago, Chile, 2006; Revista de Psicología, Instituciones religiosas en la transformación de la sexualidad en Chile, Dra.Irma Palma, volXVII, Nº2, 2008; Cuadernos de Bioética, Temas de estudio: homosexualidad y bioética, varios autores, Nº4, 1997, pags.1275 – 1382;

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Josué Fonseca: es casado hace 32 años con Erika, con quien tiene dos hijos casados y un nieto; es graduado de Trabajo Social de la Universidad de Concepción en 1975; se graduó también del Seminario Teológico Bautista (STB) de Santiago de Chile en 1978, y obtuvo su Máster en Divinidades en Regent College, University British Columbia, Vancouver Canadá, en 1991. En 1996 se graduó junto a su esposa del Diplomado en Psicología Pastoral del PEPP, en Santiago, Chile. Por 30 años sirvió como Profesor y Decano Académico del STB. Ha residido en Argentina, Canadá, Inglaterra y España. Es co-autor de varios libros, entre ellos “La iglesia local como agente de transformación”, Ed Kairos, Editado por René Padilla, 2003. Es miembro de Comisión de Ética de la Alianza Bautista Mundial, miembro de la FTL, y pastor Bautista desde 1979; actualmente (2012) sirve como pastor en la ciudad de Concepción, en Chile.=

/////////////.jf. <josuefonsecamolina@yahoo.com>

comentarios
  1. Roberto Bautista dice:

    El pecado ha existido desde la caída del hombre, por la tanto, los homosexuales siempre han existido, y han existido como resultado del pecado, la seducción de los deseos humanos conyevan a degenerar el sentido correcto de las cosas. El hombre y la mujer fueron hechos para compartir juntos una intimidad propia de sus generos. Todo aquella tendencia o practica fuera de este enlace divino es simplemente pecado. Es por eso que; es totalmente detestable,(como el rechazo que hace el cuerpo, cuando se come algo indevido, se vomita) que se acepten persona con tendencias y practicas homosexual dentro de clerico, para ejercer funciones de una persona que ha de representar el caracter de Dios. Sí, se ha de buscar y hacer ver a los homosexuales, su error y esclavitud a unas pasiones fuera del orden divino.
    Lic. Roberto Bautista

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  3. Carlos dice:

    Dios si aborrece al pecador (Sal 5:5). En el punto de la acción pastoral eso podría darnos una idea mas acertada de nuestro entendimiento y trato hacia las personas que practican el pecado de homosexualismo.

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