Archivos para julio 20, 2012

ESPAÑA: Espacios libres de niños

Publicado: julio 20, 2012 en Noticias, Sociedad

Los hoteles y restaurantes solo para adultos experimentan un polémico auge

La crisis acelera esta opción minoritaria, que el sector abraza para captar clientes

Algunos padres eligen hoteles sin niños cuando quieren desconectar. / GETTY IMAGES (EL PAÍS)

Sin niños correteando, ni pataletas a la vista. Los baños en la piscina dejan de ser una gesta entre flotadores y cocodrilos de plástico. Las tronas y las cunas brillan por su ausencia y hasta la decoración se permite ciertas licencias. Por otro lado, se diluyen las risas y el jolgorio infantil. Los hoteles y restaurantes solo para adultos, donde los menores de 16 años tienen vetada la entrada, van al alza. La crisis está acelerando una tendencia, minoritaria y no exenta de polémica, hacia la especialización y un servicio cada vez más personalizado para el cliente en sus salidas de ocio. Mientras para los empresarios hosteleros se trata de una forma de diversificar el negocio, para las asociaciones familiares es una oferta discriminatoria que deja de lado a los niños.

En España hay 240.000 bares, 16.000 cafeterías, 85.000 restaurantes y 16.000 hoteles. Existen establecimientos hoteleros para aprender inglés, para entrenamientos deportivos, para mascotas, restaurantes vegetarianos, locales para gais y lesbianas, bufés de comida con animación para niños, entre otros. Vivimos en una sociedad cada vez más segmentada y el cliente es más exigente lo que obliga a la hostelería a buscar otros enfoques para captar nuevos clientes en un sector donde hay más oferta que demanda. “Para nosotros la diferenciación es un elemento de mejora de la competitividad y de posicionamiento en el mercado. Además, forma parte de la libertad en la que las empresas enfocan su producto”, explica Emilio Gallego, secretario general de la Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR).

Pero no está tan clara la legalidad de la medida. Algunos expertos citan el artículo 14 de la Constitución que hace referencia a la no discriminación por razón de sexo, raza, religión u opinión y creen que la medida es ilegal.

Las familias echan en falta lo contrario: hoteles para alojar a más de tres hijos

Para Marc Carrillo, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Pompeu Fabra, sin embargo, la decisión de un establecimiento de no admitir entre sus usuarios a menores (principalmente niños) “puede ser acorde con la Constitución, y por lo tanto, sin que contra ello pueda alegarse discriminación por razón de edad”. Son tres las razones jurídicas esgrimidas; primero, el acceso de un menor se produce en un contexto de relaciones privadas. En este ámbito el alcance del principio de igualdad no es idéntico al que se produce cuando la relación del ciudadano es con un poder público; segundo, el derecho de admisión es una consecuencia del derecho de propiedad y de la libertad de empresa; y en tercer lugar, la edad es una causa de discriminación prohibida por la Constitución pero no puede entenderse en términos absolutos. Es decir, la edad no constituirá discriminación si se justifica una finalidad legítima en el marco del derecho nacional. “Si un determinado cliente no comparte unas normas de admisión, tiene la opción de escoger otro local de características distintas más permisivas con su particular criterio”, opina Carrillo.

Expertos en turismo coinciden en señalar que el veto a la entrada de menores en ciertos establecimientos podría ser un inconveniente si el volumen de servicios tradicionales fuese reducido. “En España tenemos una oferta hotelera muy implantada y desarrollada por todo el país con opciones para todos”, señala Gallego. “Que de 370.000 empresas unas cuantas se especialicen en un público adulto y prefieran no recibir menores, no lo veo como un problema porque el número es muy inferior a la oferta de hoteles especializados en familias”, añade Gallego.

Media docena de cadenas hoteleras explotan establecimientos bajo esta fórmula, principalmente en zonas vacacionales o retiradas de los núcleos urbanos. Una de las pioneras, Viva Hoteles, lleva seis años en esta dirección. Vio en la especialización para adultos una posibilidad de diversificar un negocio tradicional. Sin dejar de lado la oferta para las familias, Viva Hoteles cuenta con dos establecimientos en Mallorca enfocados al público adulto. “Ofertamos los dos productos, que son complementarios. Tenemos clientes que vienen primero con sus hijos y luego vuelven solos. No quieren aguantar a otros niños, porque han dejado a los suyos en casa”, cuenta Antoni Homar, director comercial de la cadena.

Las empresas del sector sostienen que hay clientes dispuestos a pagar un precio más elevado a cambio de disfrutar de espacios solo para adultos. “Se trata de cubrir un nicho más de mercado, porque el sector de la hostelería tiende a segmentarse cada vez más”, dice Rafael Serra, presidente de Unión Catalana de Agencias de Viajes Especializadas (UCAVE).

Aunque se entienda, el llanto de un niño puede arruinar la comida

En el caso del hotel Sandos Mónaco, en Benidorm, el establecimiento se renovó en 2009 y se aprovechó la remodelación para dar un nuevo giro al negocio y vetar la entrada a los menores. “Tuvimos algunos clientes habituales con familia que se disgustaron y se decepcionaron con el cambio, pero en general la mayoría lo prefiere como está ahora”, afirma Miguel Marguineda, responsable de comunicación.

En la asociación de familias numerosas del País Vasco preocupa que el asunto vaya a más: “No es lo mismo el veto a un niño en un hotel, que tienes que hacer una reserva previa, a ir a pie de calle y que te prohíban la entrada de un menor en una cafetería”, opina su presidenta, Natalia Díez-Caballero. En cualquier caso, la asociación familiar cree que debería imperar la responsabilidad y el sentido común de los progenitores

En España hay 240.000 bares, 16.000 cafeterías y 85.000 restaurantes

ante lugares exclusivos para determinadas edades o colectivos. Pero se queja de la poca oferta para familias con más de dos hijos.

La Federación Española de Hostelería defiende, en todo caso, la legalidad de estos negocios: “No me parece discriminatorio. Un establecimiento abierto al público no es lo mismo que un servicio público. Es un establecimiento que puede tener normas de acceso determinadas o establecer códigos o enfoques que segmentan la clientela. El derecho de admisión parece discriminatorio o arbitrario, pero sirve para focalizar o tematizar el tipo de ambiente y clientela que se reúne en cada uno de los locales”, opina Emilio Gallego.

Txema Oteo, profesor de Turismo en la Universidad de Deusto y padre de tres hijos, opina que es razonable la especialización, dada la oferta variada existente. “La sociedad acepta algunas segmentaciones y otras no”, critica. “Sin embargo, hay productos para todos los gustos”. A pesar de que algunos hoteles ya solo por su apariencia o ubicación invitan a no ir con niños, los empresarios creen que publicitarlo facilita la elección.

Un establecimiento abierto al público no es lo mismo que un servicio público

Sin saber que se alojaban en uno de estos establecimientos, una pareja de Bilbao, de 56 y 54 años, que prefiere no dar sus nombres, se llevó una grata sorpresa: “Al segundo día nos parecía raro el silencio y la tranquilidad. Mi mujer y yo estábamos extrañados, pero a la vez encantados, hasta que nos dijeron que no podían entrar niños”, cuenta. Padres de dos hijos mayores, este matrimonio cree que algo así se valora, “sobre todo ahora, cuando se vive casi siempre entre nervios y crispación y uno busca cierta paz”, opina.

El profesor de Turismo Txema Oteo no cree que esta tendencia creciente se deba a la educación de los niños, si se comportan mejor o peor que hace años. Es solo que hay locales en los que los menores pueden resultar molestos. “Se trata de ver lo que hay detrás de un negocio: música, ambiente, menaje… Un niño llorando podría matar al resto de los comensales la experiencia gastronómica”, opina. El periodista catalán Albert Castillón explica en su blog que si ningún ser humano debe ser discriminado por sexo, religión o raza, mucho más cruel es discriminarle por ser niño. “El problema de base es la educación que hoy reciben nuestros hijos y que depende de nosotros, no de la escuela”, escribe.

El especialista en Sociología del Ocio y Psicología del Turismo Albert Llorca asegura en una entrevista publicada en la revista especializada Hosteltur que tras el auge de productos turísticos donde están vetados los menores subyace un trasfondo social. “Obedece en parte a un sistema de valores y tendencias educativas que no funcionan bien”, asegura este profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Las asociaciones familiares creen que se da trato discriminatorio

Según algunos expertos, los niños son educados bajo pautas más permisivas que pueden generar el rechazo de otras personas.

La asociación de familias numerosas del País Vasco Hirukide quiso el año pasado poner el foco de atención en la opinión pública a raíz de una polémica denuncia interpuesta por una señora que acompañada por su nieto quiso entrar en una cafetería de Vitoria (Álava), pero le vetaron la entrada por ir con un niño. “Nos parecía discriminatorio, pero, sobre todo, lo que sí nos preocupaba era que estos establecimientos proliferaran. Es como crear un síndrome de fobia y de actitud negativa hacia los padres y las madres”. Pero, añade, “es su responsabilidad saber retirarse a tiempo si el comportamiento de los niños es molesto. Tiene que imperar el sentido común”, opina.

“Está prohibido el derecho de admisión como hecho discriminatorio, pero si todo el mundo tiene que cumplir las mismas normas no lo será”, opina el abogado de la Asociación de Hostelería de Gipuzkoa José Viyella.

 

Normalidad

GABRIELA FRETES TORRUELLA

La proliferación de establecimientos turísticos en los que no se admiten menores parece responder a la especialización de la oferta turística, para cubrir necesidades e intereses particulares. Estando o no de acuerdo, podemos preguntarnos: ¿qué particularidades tienen nuestros ciudadanos más pequeños que molestan a los mayores? ¿Somos intolerantes los adultos ante los niños? La prohibición de fumar en establecimientos cerrados responde a la protección de la salud, pero en el caso de la no admisión de niños, ¿cómo se justifica? Los establecimientos arguyen que así promueven el descanso y la tranquilidad de los huéspedes.

Un niño no es un adulto en pequeño formato, sino un ser en construcción que difiere del adulto en características, intereses y necesidades. Lo más visible y potencialmente molesto para los adultos es el comportamiento de los niños cuando este se aleja de la etiqueta social (adulta, claro). No estoy hablando de problemas graves de conducta, sino de la normalidad. El bebé se expresará mediante el llanto para reclamar alimento, afecto… a cualquier hora, lo que puede molestar a un padre o madre, pero desesperar al huésped de la habitación colindante. O el preescolar podrá expresar su descontento con la comida con una rabieta monumental. No es de extrañar que la convivencia en un mismo espacio conlleve fricciones, y más entre adultos sin vínculo afectivo con los menores. Posiblemente, en épocas anteriores la educación restrictiva aplacaba estas reacciones emocionales naturales.

Algo a tener en cuenta también es la inadecuación de los espacios para los pequeños. Por ejemplo, si el hotel no dispone de un lugar de juegos será más probable que el niño de aburra y moleste, por su capacidad limitada de canalizar su disconfort. Adecuando el contexto se evitarían conflictos.

Por otro lado, el hecho de que parejas de padres deseen “desconectar de los niños” parece una necesidad cada vez mayor que puede ser cubierta en un hotel solo para adultos y que quizás esté alimentada por la estresante vida cotidiana, aunque también por la menor tolerancia a la dependencia que muestra el niño.

Hay que conocer más las peculiaridades de los niños, de sus ritmos, para poder acompañarlos en su crecimiento y respetarlos, a quienes les interese y en los espacios adecuados.

Gabriela Fretes Torruella es psicóloga y psicopedagoga.

 

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Los indígenas de una zona marginal de Colombia se enfrentan al Ejército y a las FARC y obligan a repensar la estrategia contra la violencia

Bogotá
Un grupo de indígenas lleva detenido a un supuesto miembro de las FARC al que capturaron en Belén, en el Cauca, el miércoles. / LUIS ROBAYO (AFP)

Los indígenas tomaron sus bastones de madera y empujaron a los militares. Les arrojaron tierra en la cara y los amenazaron con machetes. “¡Váyanse con su guerra a otra parte!”, les gritaron el pasado martes desde las empinadas montañas de Toribío, departamento del Cauca. Los indígenas no quieren al Ejército, ni a la guerrilla de las FARC, intercambiando tiros en sus territorios ancestrales. Por eso echaron a los militares del cerro Berlín, conocido como las Torres. En los enfrentamientos, un indígena murió tiroteado por un soldado por no atender una orden de alto en un retén en el municipio de Caldono.

Tras estos hechos, en las ciudades políticos, analistas y periodistas de las ciudades discutían, cuando alguien escribió en Twitter: “Llora un soldado y Colombia se conmueve; muere un indígena y a nadie le importa”. En parte, tiene razón. Pero la revuelta de estos indígenas puede cambiar las cosas. Ahora, importa. Por primera vez, el Estado colombiano está obligado a implicarse en los problemas de estas personas. El Estado ha desembarcado en el Cauca y eso cambia el panorama en la lucha contra la guerrilla.

La belleza del Cauca es extraordinaria. Allí nacen las tres cordilleras y los ríos Cauca y Magdalena que atraviesan el país. En ese entorno vive un millón y medio de personas. El 64% es pobre (Banco Mundial). De estos, el 36% vive en la miseria absoluta. Y de los desheredados, 300.000 son indígenas paeces y guambianos.

En este departamento surgieron grupos guerrilleros de indígenas como el Quintín Lame, como respuesta a los ataques de civiles armados contra dirigentes indígenas. Por sus condiciones geográficas, la zona del Cauca es ideal para la lucha armada. Aquí nacieron las FARC. Desde estas montañas, el grupo M-19 logró poner en jaque al Estado. Los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (desmovilizados entre 2003 y 2006) enviaron allí a sus más sanguinarios matones para hacer masacres como la que ocurrió en la zona del Naya, en 2001, donde asesinaron a más de cien indígenas y campesinos.

Estos pueblos están cansados de verse atrapados en la guerra

Ahora están cansados de verse atrapados en la guerra. Ven a la guerrilla, los paramilitares y la fuerza pública como invasores. En palabras del Consejo Regional Indígena del Cauca en una declaración cuando se enfrentaron a la policía: “Desmontamos las trincheras de la policía para que su presencia no afecte a la población civil, mientras la guerrilla deja minas antipersona y no tiene ninguna consideración por la gente que no hace parte de la guerra”.

Todos saben que quien controla el Cauca puede cambiar para siempre el conflicto armado colombiano. No solo porque el área es ideal para el tráfico de armas, sino por sus extensos cultivos de coca y marihuana cripy, la de más alta calidad en Colombia. Al igual que en el resto de las zonas cocaleras del país, los narcos que han llegado al Cauca mezclan la coca con cultivos lícitos, especialmente plátano, con lo cual la erradicación mediante aspersión aérea es casi una quimera. Y sobre el terreno es imposible. Nadie sabe con qué actor armado se va a topar detrás de un cerro.

“El Cauca es el departamento que concentra el mayor número de acciones armadas de Colombia, es un territorio estratégico para la guerrilla”, dice Carlos Franco, exdirector del Programa Presidencial de Derechos Humanos. “El 80% de las acciones armadas se concentran en cinco departamentos del territorio nacional, y el Cauca es uno de esos”, añade.

Colombia tiene una de las más modernas Constituciones en defensa de los indígenas. La Carta Magna de 1991 les dio una autonomía sin igual. Con la letra en la mano los indígenas decidieron expulsar a los militares. Esa autonomía indígena debe darse “de conformidad con sus propias normas, siempre que no sean contrarios a la Constitución”, por eso el presidente, Juan Manuel Santos, instó a la Fiscalía para que actúe contra los que sacaron por la fuerza a los militares las Torres. Según el Código Penal es “violencia contra servidores públicos”.

Muchos creen que la desconfianza entre el Estado y los indígenas está seriamente lesionada. Es en este contexto que ha emergido la figura del juez español Baltasar Garzón, a quien los indígenas han reclamado para facilitar el diálogo. Para Iván Orozco, profesor de la Universidad de Los Andes, “es necesario crear puentes y en ese sentido la propuesta de que Garzón entre como mediador es buena”. El presidente Santos, que ha mostrado su admiración por Garzón, no quiere delegar un tema tan sensible en un extranjero.

El diálogo ya ha comenzado. El Estado sabe que reforzar la presencia del Ejército y Policía empeorará las cosas. Pero los días pasan y la mecha encendida en el Cauca cada vez se acerca más a un barril de pólvora.

 

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Un vídeo difundido en Internet muestra cómo se asfixiaba a un preso con una bolsa

Buenos Aires
Captura del vídeo distribuido por el diario Perfil de las torturas en la comisaría de Salta. / Perfil.com

La difusión de un vídeo a principios de esta semana en Internet, donde se ve a varios policías torturando a presos en una comisaría de la provincia argentina de Salta, ha provocado la destitución de cinco agentes. En las imágenes se observa cómo un policía agarra de los pelos a un preso maniatado y semidesnudo y comienza a asfixiarlo con una bolsa mientras otros dos agentes torturan en segundo plano a otro preso vertiéndole agua con un cubo.

Los hechos sucedieron en el patio de una comisaría situada en el municipio de General Güemes, situada a 50 kilómetros de la localidad turística de Salta. Al preso al que asfixian se le oye decir “Te juró que no sé, te juro por Dios, te juro que yo no vi al asesino”. El policía le escucha con los brazos cruzados, le coloca la bolsa en la cabeza y se la aprieta mientras el recluso gime y grita basta.

El ministro de Seguridad de Salta, Eduardo Sylvester, definió ayer a los agentes torturadores como “delincuentes vestidos de policía” y declaró que fueron detenidos por “apremios ilegales”. Estos “apremios”, o sea, la tortura y los tormentos, son cotidianos en las comisarías y cárceles de Argentina, según María del Carmen Verdú, abogada de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi). “El riesgo ahora es que esto se quede en una suerte de hecho aislado asociado a la situación de una provincia en particular. Cuando lo único particular de este caso, lo único que lo diferencia de muchos otros, es que trascendió y se hizo público. Pero la tortura es sistemática, las denuncias son cotidianas en la Argentina. Si estrás en nuestra página y ponés tortura o tormento te van a salir cientos de ellas”.

La Coordinadora sostiene que el año pasado 145 personas fueron asesinadas por policías. A menudo, los agentes federales de las 23 provincias argentinas y de la capital suelen ocupar los titulares de periódicos con una amplia gama de delitos: sobornos a narcotraficantes, protección de prostíbulos, negocios con talleres textiles clandestinos, robo de coches y camiones, asociación con delincuentes comunes para que perpetren delitos y compartan las ganancias, asesinato de otros policías… Y, por supuesto, torturas. El año pasado trascendió otro vídeo de torturas a presos grabado en el penal San Felipe de la ciudad de Mendoza.

“Las torturas no son hechos que se puedan atribuir a un loquito suelto o a la poca preparación de la policía en materia de derechos humanos”, señala Verdú. “Y no son producto de la herencia recibida por la dictadura de 1976-1983. La picana eléctrica fue inventada en una comisaría argentina en la década de los 30. Pero en el periodo 76-83, el Gobierno tuvo que recurrir al terrorismo de Estado. Y entonces, estos delitos se volvieron invisibles. Frente a 30.000 desaparecidos, ¿quién se iba a preocupar porque al preso común lo torturaban? Pero recurrir a la dictadura para buscarle una explicación a la tortura de ahora es una manera de despojar de responsabilidad al Estado y a los sucesivos Gobiernos. Es el Estado el que la ampara”.

 

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-Los primeros datos indican que el agresor llevaba una máscara de gas similar a la del villano de la última entrega de Batman

-El director, Christopher Nolan, rechaza que la película guarde algún mensaje encubierto contra Mitt Romney, como se ha sugerido en Estados Unidos

Londres

El estreno de El caballero oscuro: la leyenda renace, la tercera y última entrega del director londinense Christopher Nolan en torno al personaje de cómic Batman, ha estado rodeado de una curiosa polémica política que puede haber tenido, o no, alguna conexión con la matanza de Denver.

Aunque las noticias son aún confusas, parece que el asesino llevaba una máscara de gas. Una forma, quizás, de imitar a Bane, el malo de la película, el hombre que aterroriza la ciudad imaginaria de Gotham y que lleva siempre una máscara que le cubre la nariz y la boca para suministrarle un calmante que le alivia el dolor que le producen viejas heridas. Es posible que el protagonista del tiroteo de Denver haya querido emular al terrorista Bane.

Es posible también, aunque poco probable, que se haya sentido influenciado por una incipiente polémica que acusa a la película de ser un ataque subliminal al candidato republicano en las presidenciales estadounidenses, Mitt Romney. El nombre de Bane se parece mucho a Bain, el controvertido fondo de inversiones creado por Romney en los años ochenta. A juicio del comentarista conservador Rush Limbaugh hay ahí un intento de identificar a Romney con el malo de la película de Batman, a pesar de que ese personaje fue creado hace casi 20 años y de que la película de Nolan se empezó mucho antes de que Romney fuera candidato presidencial.

“Es algo tan tonto que no debería ni responder. Es pura paranoia. El nombre del personaje nació en 1993”, comentó el jueves Christopher Nolan en una entrevista en Londres con EL PAÍS para comentar el estreno mundial de la película. Nolan rechaza las numerosas lecturas políticas que se están haciendo de su película, que se desarrolla en un trasfondo de levantamiento popular, con un Estado incapaz de garantizar la seguridad frente al ataque terrorista de Bane y sus hombres.

“Lo que me interesa y me sorprende de eso es el fenómeno de la gente que intenta analizar la película políticamente y no tiene en cuenta el hecho de que hay otra gente analizándola desde la perspectiva opuesta. La película no es de derechas ni de izquierdas. No es en absoluto política. Lo que intenta la película es hablar de cosas reales del mundo de hoy, que significan algo para la gente y provocan reacciones en el público. Es una película dramática que habla de terrorismo, de crimen, de economía. La política es acerca de la interpretación de esos problemas, dar respuestas. Nosotros creamos una historia basada en esos hechos, que no es lo mismo que proponer soluciones a esos problemas”, añadió el director.

Nolan sí admite un cierto paralelo con los atentados del 11 de septiembre de 2001, pero solo tangencial. “Ninguna película que aborda una tema de atentados en una gran ciudad de Estados Unidos puede dejar de estar influenciada por el 11-S. Y yo fui testigo. Eso es verdad. Pero nada más. Aunque el hecho de que hayamos rodado en Manhattan hace la relación más evidente visualmente. Pero esto es Gotham City, no es Nueva York”.


-Un estudiante de 24 años irrumpe en el estreno de la nueva película de Batman y mata a 12 personas

-La policía halla material inflamable y explosivo en la casa del agresor

Washington

Con un casco, una máscara de gas y un chaleco antibalas, vestido como el villano de la última entrega de la saga fílmica de Batman, James Holmes, de 24 años, entró pasada la medianoche por la salida de emergencia de la sala 9 del cine Century 16, en la localidad de Aurora, en Colorado, armado hasta los dientes. Abrió dos botes de gas y, aprovechando la confusión y la humareda, descargó varias ráfagas de fusil al techo, a modo de advertencia. Luego se paseó por la sala, desde la pantalla hasta la última fila, disparó a 71 espectadores, y abatió a aquellos que intentaban huir de forma desesperada.

DETALLES Y ESCENARIO DE LA MATANZA. / Mariano Zafra / El País

Murieron 12 personas, y otras 59 resultaron heridas de diversa consideración. Se trata de la mayor matanza en Estados Unidos desde la ocurrida en la universidad de Virginia Tech en 2007, en la que el estudiante Cho Seng Hui aniquiló a 32 personas. La masacre del instituto de Columbine, en la que dos alumnos asesinaron a 13 personas, ocurrió en 1999 a solo una treintena de kilómetros del cine donde en la madrugada del viernes se estrenaba, con mucha expectación, la última entrega de la serie Batman, con el título El caballero oscuro: la leyenda renace.

En muchas salas las entradas se habían agotado. Algunos de los seguidores más fieles del hombre murciélago habían acudido a los cines vestidos como sus héroes o villanos favoritos. Holmes -había comprado su entrada y dejó la puerta trasera abierta para poder entrar por ella más tarde- seguramente pasó desapercibido entre ese carnaval, con su máscara y su chaleco, un atuendo parecido al de Bane, el villano de la película. A los reunidos en la sala 9 de los cines de Aurora, lo del gas les pareció primero un espectáculo montado por los dueños del cine, mera publicidad. Pronto descubrirían que las balas que habían de seguir eran muy reales.

Durante los casi 15 minutos en que Holmes se paseó por la sala, mató a 10 personas. A algunas les apuntó con su fusil a la cara. En otros casos, disparó hacia la salida principal, donde se agolpaban algunos espectadores presas del caos y del pánico. Una de las balas atravesó la pared e hirió a una persona en la sala contigua. Algunos fallecidos eran soldados, según informó posteriormente el Pentágono. Los heridos fueron trasladados a seis hospitales; dos de ellos murieron cuando eran atendidos. Cuando la policía local de Aurora, que tiene su comisaría a tres manzanas del cine, llegó al lugar de los hechos, Holmes aún seguía apretando el gatillo.

Mientras los agentes trataban de tomar el cine, y gritaban a los espectadores que se tumbaran en el suelo, Holmes tuvo tiempo para salir al aparcamiento y dirigirse hacia su coche. Allí fue detenido sin oponer resistencia. La policía le requisó dos pistolas automáticas Glock, una escopeta Remington y un fusil AR-15, tres de ellas se encontraban en el coche del sospechoso, la otra fue hallada en la sala del cine. Todas las armas habían sido compradas de manera legal en los pasados meses en las tiendas Bass Pro Shops y Gander Mountain Guns

En el momento del arresto, Holmes dijo a los agentes que su apartamento estaba lleno de explosivos. Según el jefe de policía de Aurora, Dan Oates, la vivienda estaba “repleta de trampas”, con artefactos que parecían “muy sofisticados, inflamables o explosivos”. Cinco edificios fueron desalojados. “Esto podría llevar días”, dijo Oates.

Una de las fallecidas es Jessica Redfield, una periodista deportiva que ya había sobrevivido a un tiroteo en Toronto (Canadá) en junio. Su hermano habló con un amigo de la joven que estaba en el cine y sobrevivió al tiroteo, y describió así el incidente en su blog: “Brent oyó gritar a Jessica y vio que le habían dado en la pierna. Brent le aplicó presión sobre la herida y trató de calmarla. En ese momento dieron a Brent en las piernas. Cuando aún atendía a Jessica, Brent se dio cuenta de que ya no gritaba. Dice que miró a Jessica y vio que tenía un orificio de entrada en la cabeza”.

En las otras salas de cine —la nueva entrega de Batman se proyectaba en cuatro, con aforo completo— se oyeron los disparos y las alarmas. Algunos espectadores no les dieron importancia, pensando que eran bromas o parte de la proyección. Cuando vieron a gente correr, se fijaron en el hombre armado, disparando en la sala de al lado. Las grabaciones efectuadas con teléfono móvil y colgadas en Internet muestran un caos de gente huyendo hacia la calle, mientras se oyen de fondo los tiros.

Ante el temor de que a Holmes le salieran imitadores, la policía de Nueva York decidió incrementar anoche la seguridad en los cines que proyectaran la película de Batman. El FBI dijo que considera la masacre “un asunto aislado”. “Tenemos una investigación abierta sobre un tirador, y estamos colaborando con la policía de Aurora. No hay indicaciones, tan pronto en la investigación, de que haya ninguna relación con el terrorismo”, dijo ese cuerpo de policía judicial en un comunicado.

 

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