Archivos para septiembre 19, 2012


Rupert Everett has spoken out against gay parents and said he “can’t think of anything worse” than two men bringing up a child together.

Rupert Everett, left, said his mother still wished he had a wife and children.

The star of the 1998 film Shakespeare in Love blazed a trail for gay actors when he came out as homosexual 20 years ago.However, he has been criticised by gay rights groups after giving an interview in which he decried same-sex couples who have children.The 53-year-old told the Sunday Times Magazine that his mother Sara had met his boyfriend but “still wishes I had a wife and kids.”

“She thinks children need a father and a mother and I agree with her,” he said. “I can’t think of anything worse than being brought up by two gay dads.

“Some people might not agree with that. Fine! That’s just my opinion.
“I’m not speaking on behalf of the gay community. In fact, I don’t feel like I’m part of any ‘community’.

“The only community I belong to is humanity and we’ve got too many children on the planet, so it’s good not to have more.”

Campaigners claimed his remarks were reminiscent of those who oppose same-sex marriages. Ben Summerskill, chief executive of the campaign group Stonewall, said: “Rupert should get out a little bit more to see the facts for himself.

“There is absolutely no evidence that the kids of gay parents suffer in the way they are being brought up or in how they develop.”

Everett also told how his family’s military background, which included his father serving as an Army Major, meant “some things were simply not talked about”. His comments were part of a feature in which his mother was interviewed as well.

Mrs Everett, 77, told how she knew her son was gay from when he turned 18, and described her desire for him to have children.

“In the past, I have said that I wish Rupert was straight and, I probably still feel that,” she said. “I’d like him to have a pretty wife.

“I’d like him to have children. He’s so good with children. He’d make a wonderful father.

“But I also think a child needs a mummy and a daddy. I’ve told him that and he takes it very well. He doesn’t get angry with me. He just smiles.”

Their comments were likely to cause rancour with gay couples with children such as Sir Elton John and his partner David Furnish, who have a one-year-old son, Zachary.

It is not the first time Everett has attracted controversy over interviews. In 2008, he apologised after calling soldiers “wimps” in The Sunday Telegraph.

Publicising his film The Victorian Sex Explorer in which he played Sir Richard Burton, he said: “In Burton’s day they were itching to get into the fray. Now it is the opposite. They are always whining about the dangers of being killed. Oh my God, they are such wimps now!”

He has also previously spoken of his treatment after making his sexuality public, urging actors not to come out for fear of losing work.

In 2009, he said his admission had damaged his career and his work had been limited since the revelation.

http://www.telegraph.co.uk/


Por : Juan Stam

Fotografía: Samuel Nieva

Las verdades más grandes sólo se pueden expresar cantando

(Apoc 11:15-19)

¡Sorprendidos por música![1] En este libro lleno de sorpresas, llegamos ahora a una de las más grandes. A como venían las trompetas (8:6-9:21), era de esperar que la séptima fuera la peor de las catástrofes.[2] Las trompetas eran azotes indescriptibles, seguidos por el agridulce mandato profético a Juan (10:11) y la violenta historia de los dos testigos (11:3-13).[3] Sigue un aviso ominoso: en seguida, pronto, viene el tercer ¡ay!  Entonces suena la trompeta …y esuchamos un alegre grito de victoria y un cántico jubiloso al Señor.

La última vez que habíamos escuchado música era el cántico nuevo del coro unido de vivientes y ancianos (5:9-13), complementado después por las aclamaciones orales de la multitud redimida juntamente con los ángeles y los ancianos y los series vivientes (7:10,12). De hecho, ninguno de los sellos (ni el séptimo) ni de las trompetas traía música; eran de lucha y juicio, no de celebración ni adoración.[4] Pero aquí, con la séptima trompeta, es como si el universo volviera a encontrar su voz y su melodía para alabar al Señor.

Para vivir este pasaje, que ha inspirado grandes composiciones musicales, hay que entrar “cantando con gracia en vuestros corazones al Señor” (Col 3:16 RVR; Sal 100:1-5). Este himno antifonal se entenderá mejor con el trasfondo de las notas del “Mesías” de Haendel, mientras el corazón está cantando,

A tí la gloria, ¡Oh nuestro Señor!

A ti la victoria, Gran libertador…

Gozo, alegría, reinen por doquier,

Porque Cristo hoy día

Muestra su poder…,

y escuchando los triunfantes acordes del Padre Nuestro,

Porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria,

por los siglos de los siglos. ¡Amén!

El bloque textual que concluye con esta celebración celestial comenzó también con un culto en el cielo (Ap 4-5; 7:9-12).[5] Así forma una inclusio que encierra los sellos y las trompetas. con toda su tragedia, entre dos grandes actos litúrgicos.A la vez, la adoración de la séptima trompeta introduce el resto del libro hasta la consumación final del reino de Dios. Ewing (1990:118) describe la teología litúrgica del Apocalipsis como escatología realizada y señala que en este libro el reino se realiza primero en himnos (5:10; 11:15) y después en narración. En su celebración, hoy también la comunidad experimenta la presencia del reino y anticipa su triunfo final.

Podemos sugerir otra inclusio, ahora entre el primer sello (6:1-2, jinete del caballo blanco) y la séptima trompeta. Debemos recordar que los sellos y las trompetas constituyen juntos un ciclo unificado, en que el séptimo sello consiste precisamente en las siete trompetas. Por eso la séptima trompeta es el gran “finale” no sólo de las trompetas sino también del septenario de los sellos. El jinete del caballo blanco recibe una corona al salir al redondel, y va “venciendo y para vencer”. Siguen sellos espantosos (muy diferentes al primer sello), una media hora de oración, y seis trompetas también espantosas. Pero inesperadamente la séptima trompeta vuelve al tema básico del primer sello: la victoria de la Palabra de Dios, del evangelio y del Reino de Señor. El Cordero, que fue inmolado, vence para siempre. Nuestro Señor reinará por los siglos de los signos. En la estructura de este par interconectado de septenarios, Cristo es Alfa y Omega, el principio y el fin.

El grito de victoria desde el cielo (11:15). Apenas terminan los ecos del séptimo trompetazo, y Juan oye fuertes voces desde el cielo. Puesto que Juan no las identifica, tampoco debemos nosotros tratar de determinar de quiénes procedía tal vocerío. La expresión “gran voz” se usa frecuentemente en el Apocalipsis[6], pero sólo aquí aparece en plural (11:15, “fuertes voces”, fônai megalai). El plural podría sugerir que la voz emanaba de todo el conjunto de la corte celestial (vivientes, ancianos, multitud de ángeles, santos redimidos) que unen su voz en esta triunfante aclamación (Bonsirven 1966:206).[7]  La frase parece tener también fuerza aumentativa: la forma irregular (plural) llama la atención para destacar la trascendencia y la gloria de su proclama. Como bien comenta Walvoord (1966:183-184), lo que antes había sido “una voz” solitaria ahora se hace “una gran sinfonía de voces que cantan el triundo de Cristo” (cf. Carballosa 1997:217).

Pablo Richards (1994:119) observa que mientras las demás trompetas son plagas, esta séptima trompeta se contruye alrededor de la palabra. En todo el pasaje se destaca “la voz”. No por nada el poderoso ángel habló del “día de la voz del séptimo ángel” (10:7 Gr).

La séptima trompeta es una antífona que se compone de un dístico que declama el cielo entero (11:15), un himno eucarístico de doce renglones por los veinticuatro canciones (11:16-18), y una visión final (11:19). Las voces celestiales abren la celebración con un grito de triunfo: el reino del mundo ha pasado a ser de nuestro Señor y de su Cristo (11:15, egeneto hê basileia tou kosmou tou kuriou hêmôn kai tou jristou autou; cf. 12:10-12 arti egeneto…hê basileia tou theou hêmôn kai exousia tou jristou autou; 7:10; 19:1-2, 6-8). El verbo egeneto es aoristo (pasado) y probablemente significa “llegó a ser, devino”, similar a su sentido en Jn 1:14 (LouwN 13:48). Es posible suplir de nuevo el sustantivo “reino” (“el reino ha llegado a ser reino de nuestro Dios”) o entender el verbo egeneto con el genitivo como “el reino ha venido a pertenecer a nuestro Señor” (Danker 196; ArndtG 158).[8] La afirmación gana más fuerza enfática por la posición inicial del verbo egeneto en la oración (Aune 1998:638). ¡Aquí se describe el acontecimiento culmimante de todos los siglos (Ap 10:6-7)!

El lenguaje del reino de Dios no es muy característico del Apocalipsis. El sustantivo basileia tou theou ocurre sólo aquí y en 12:10 (pero cf. 1:6,9; 5:10 Gr); el verbo basileuô (“reinar”), con Dios como sujeto, aparece sólo en 11:15,17 y 19:6 (cf. 5:10; 20:4,6; 22:5) . Este lenguaje ocurre siempre en cánticos litúrgicos: después de la séptima trompeta (11:15), de la derrota del dragón (12:10-12), y de la caída de Babilonia (19:1-10; Richard 1994:119). La iglesia, en su culto y alabanza, celebra desde ahora la victoria del reino.

En todo el Nuevo Testamento la frase “el reino de este mundo” ocurre otra vez sólo en Mateo 4:8-9, pero en plural, cuando el diablo ofrece a Jesús “todos los reinos del mundo y su esplendor” a cambio de un solo acto de adoración. El plural en Mateo se refiere a la diversidad de reinos humanos, cada uno con su gobernante, pero todos sujetos a Satanás; el singular en Apocalipisis apunta a ese reino unificado satánico, dentro de y encima de todos los reinos específicos, que un día habrá de convertirse en el reino unificado del Señor (Aune 1998:638; Ladd 1978:142; Morris 1977:180).[9]

La palabra kosmos aparece unas 185 veces en el Nuevo Testamento, especialmente en el cuarto evangelio (86 veces) y las epístolas juaninas (24 veces), pero sólo tres veces en todo el Apocalipsis (11:15; 13:8 y 17:8 en la fórmula “antes de la fundación del mundo”). Es probable que kosmos aquí se refiere al mundo humano opuesto al reino de Dios (Aune 1998:638; Kittel III:886). Una expresión paralela es “las naciones del mundo” (ta ethnê tou kosmou, Lc 12:30; “el mundo pagano” NVI), bajo el dominio del “dios de este mundo” (2 Co 4:4; Ef 2:2; 6:12; 1 Jn 5:19).

Esta proclamación anuncia a gritos el cumplimiento de una gran esperanza secular de Israel y de la iglesia, que parte básicamente de la promesa a David de un reino universal y eterno (2 Sm 7:13-16; cf. Is 9:6-7; Dn 2:44; PssSal 17:4). La frase “reino de Yahvé” ocurre pocas veces en el Antiguo Testamento (1 Cr 28:5 Hebr, “trono del reino de Yahvé”; 2 Cr 13:8; también con pronombres, “mi reino” 1 Cr 17:14 o “tu reino” 1 Cr 29:11). Mucho más frecuente es el uso verbal del “reinar” de Dios: “El Señor reina por siempre y para siempre” (Ex 15:18, cántico de Moisés, citado en Apocalipsis 15:3-4). Especialmente importantes son los Salmos llamados “de coronación” (Sal 2,47,93,96-99), a veces apuntando hacia un futuro reino universal (22:27-31; 86:8-10; 145:1,11-13).

El libro de Daniel, a que el Apocalipsis alude constantemente y acaba de citar con una frase textual (11:7), da el trasfondo básico para la esperanza del reino. En su interpretación del sueño de Nabucodonozar, dice Daniel que después del colapso de los imperios de este mundo (la gran estatua), “el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido ni entregado a otro pueblo, sino que permanecerá para siempre” (Dn 2:44; cf. 4:34). “Su reino es un reino eterno”, declara Nabucodonozor en una de sus proclamas (4:3), y lo repite al final del relato de su locura (6:26). El tema del reino eterno es el clímax de la visión de las cuatro bestias, a que ya Juan aludió en 11:7 y que subyace gran parte del resto de su libro: Dios entregará a los santos “la majestad y el poder y la grandeza de los reinos. Su reino será un reino eterno…” (7:27; cf. 7:14,22). Ese es el reino cuya llegada anuncia la voz de la séptima trompeta.

El libro de Isaías también da mucho énfasis a esta esperanza. Young identifica cuatro “oráculos sobre el rey que viene” (7:14; 9:6-7; 11:1-9; 32:1-8; NCB 437). Dios promete un “Príncipe de Paz” encargado del gobierno de un reino eterno (9:6). Juzgará con justicia (11:3-5; 32:1) y en lugar de la violencia, la tierra se llenará del conocimiento de Dios (11:8-9) en el “reino apacible” de una nuva creación  (65:17; Ap 21:1). Y Dios reinará “hasta tierras muy lejanas” (33:17,22; 52:7; Abd 21; Miq 4:7; Zac 14:9,16-17). Otros pasajes anuncian que todas las naciones se someterán a Yahvé (45:23-25; 52:13-15) y vendrá hasta Jerusalén para adorarle (2:2-4; 66:22-23).

Es evidente de los evangelios sinópticos que el reino de Dios fue tema central de la vida, enseñanza y ministerio de Jesús. El ángel Gabriel anunció a María que su hijo “reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin” (Lc 1:32-33). Los cánticos lucanos (1:46-55, 67-79; 2:29-31), que nos revelan el estado de expectación al nacer Jesús, giran alrededor del mismo tema sin usar la terminología del reino. Juan el Bautista anunció la cercanía del esperado reino (Mt 3:2; cf. 4:17; Mr 1:15) y Jesús andaba predicando “el evangelio del reino” (Mt 4:23; 935; Mr 1:14; Lc 4:43). A sus discípulos los exhortó a “buscar primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mt 6:33) y a orar para que venga ese reino y que se haga su voluntad en la tierra (6:10). Esa petición, que bien puede haber sido también la de los mártires (Ap 6:9-11; cf. 8:1-4), es la que recibe su respuesta con la séptima trompeta.

Es necesario preguntar en qué sentido el reino de Dios “llega a ser” con esta proclama. Dios comenzó su reinado en el mundo cuando creó todo e impuso orden sobre el caos y la nada (Sal 93:104; Caird 1966:141). Dios siempre ha sido también el Señor de la historia.[10] Pero entró el pecado y sujetó la creación y la historia al desorden que desafiaba la soberanía del Creador. Al venir Jesucristo para redimirnos del pecado, con él vino el esperado reino de Dios (Mt 12:28; Lc 11:20). Pero vino bajo un “ya” y un “todavía no”. El reino ya vino, y de él somos luz, sal, semilla, y levadura. Pero todavía falta que el reino se realize en su plenitud, en el fin de los tiempos (1Co 15:24-28).

Entre el “ya” del reino que vino y el “todavía no” del reino que vendrá, en el presente tiempo ese reino sigue coexistiendo conflictivamente con el imperio de la maldad. El presente mundo está bajo el poder usurpado del diablo (Mt 4:8-9), “el príncipe de este mundo” (Jn 14:30). Ese espíritu maligno ahora gobierna las tinieblas de este mundo (Ef 2:2; 6:12). En la figura de Caird (1966:141), Cristo es el soberano de jure del mundo pero su reino de facto está disputado por el enemigo. El anuncio de la séptima trompeta anticipa la inauguración de la plena autoridad de facto del Cordero que ha vencido, cuando todos sus enemigos serán juzgados y el reinará supremo sin rival alguno (Aune 1988:647). Lo absolutamente seguro de su reino se subraya por el tiempo aoristo del verbo egéneto, para expresar un hecho tan asegurado que se puede describir como si fuera ya realizado.

Las verdades más grandes

sólo se pueden expresar cantando

Impresiona mucho la musicalidad del libro del Apocalipsis. A cada paso, y especialmente en sus pasajes de clímax, el libro se vuelve lírico y se pone a cantar. Son frecuentes los instrumentos musicales, sobre todo trompetas y arpas. En la liturgia de apertura, los cuatro seres vivientes se unen con los veinticuatro ancianos, todos con sus arpas, para dedicar su cántico nuevo al Cordero de Dios (5:8-10). Algunos pasajes, aunque no usan el verbo “cantar” (adô) o el sustantivo “cántico” (ôdên), son tan métricos y melodiosos que lo más natural es leerlos como cantados (11:15-18; 12:10-12). En 14:1-5 escuchamos un coro de 144,000 voces, “como arpistas que tocaban sus arpas”, cantando el cántico nuevo (14:2-3). En seguida suena un dúo vocal, de Moisés y del Cordero (15:3-4). Y para dar un ejemplo más, en capítulo 18 la caída de Babilonia se celebra con canciones de protesta (18:9-19; Stam 1978:367-371). Es el cántico que inspira y anima al pueblo de Dios en su larga lucha.

Antes de volverse una disciplina analítica y a veces seca, la teología nació cantando. Muchos pasajes clásicos de la teología sistemática nacieron como himnos que cantaba la comunidad (Fil 2:5-11; Col 1:15-20). Los primeros credos suelen mostrar una estructura métrica e hímnica (Ro 10:9-10; Col 3:16; 1 Tm 3:16; Tit 3:4-7).[11] El ser humano, que al ser creado recibió el soplo divino, fue hecho para adorar a Dios con todo su ser y proclamar su grandeza. La tarea del teólogo es la de articular para la comunidad las armonías y las melodías de la fe.

Por eso, ¡no hay mejor entrada al sentir y al sentido de este pasaje, que escuchar con el oído interior el “Aleluya” del Mesías de Jorge Frederico Haendel!


[1] ) Con toda razón afirma Newport (1989:216), “Apocalipsis es el libro musical del Nuevo Testamento” (cf. 14:2-3; 15:2-4). Sobre el culto y los himnos en el Apocalipsis pueden consultarse Stam (1998A:100-108); Pringent (1978:48-51); Thompson (1990:52-73); y Aune (1997:314-317).

[2] ) Algo parecido ocurrió con el séptimo sello que, después de unos desastres muy serios (6:3-17), presenta sorpresivamente una media hora de silencio y la presentación solemne de nuestras oraciones. Pero el trasfondo de la séptima trompeta es mucho más desastroso y el contraste con 11:15 mucho más dramático. Mientras el séptimo sello es una media hora de silencio (8:1), fuertes voces dominan el relato de la séptima trompeta (11:15).

[3] ) Metzger (1993:71) describe la séptima trompeta como “una irrupción de júbilo en el cielo”, totalmente diferente a las demás trompetas.

[4] ) Estríctamente la adoración del capítulo siete no era parte del sexto sello sino del interludio entre el sexto y el séptimo.

[5] ) Debe destacarse también que en el punto central está una liturgia de intercesión (8:1-4).

[6] ) Para “los gritos del Apocalipsis” puede notarse la frase fônê megalê 1:10; 6:10; 7:2,10; 8:13; 11:12,15; 12:10; 14:7,9,15,18; 16:1,17; 19:1,17; 21:3; cf. 18:2 isjura fônê,  y “voz de trueno”, “voz de trompeta’, “voz de muchas aguas”, “voces como el rumor de una inmensa multitud”. A veces parece significar “en voz alta” pero su sentido suele ser más fuerte, como capta la traducción NVI: “un gran clamor” 12:10; “un tremendo bullicio” 19:1.

[7] ) El sentido se capta bien por la paráfrasis de Cerfaux-Cambier (1966:120), “un coro potente”, o de Peterson, “un crescendo de voces” (The Message, NavPress, Colorado Springs, 1993, p.528).

[8] ) Thompson (1998:128) opina que egéneto aquí significa “la transición de una condición a otra”. En cambio, Rowland (1998:643) rechaza la traducción “llegó a ser” porque afirma que en el Apocalipsis ginomai suele significar “es, era” sin la idea de un cambio (cf. 11:15a, hubo voces fuertes). Entonces el texto afirmaría que el reino siempre había pertenecido al Señor (cf. Wall 1991:151-152). Sin embargo, los paralelos como 12:10 (con arti, “ahora”) y 19:1-2, 6-8 (también con las voces fuertes) favorecen la traducción “llegó a ser”. Muchos de los pasajes donde egeneto puede traducirse “era, estaba” implican a la vez un cambio de una situación anterior diferente (6:12; 8:1; 16:3-4,10,19; 18:2).

[9] ) Michaels (1997:144) relaciona “el reino de este mundo” con la gran ciudad mundana (11:8), conocida como Babilonia en el resto del libro.

[10] ) Sobre este tema central del Antiguo Testamento pueden considerarse Sal 47, 1 R 19:15-17; Isa 10:5-11; 13:1-22: 44:24—45:7; Jer 25:9, 27:6; Am 1:3–2:16; 9:7-8; Hch 2:23; 17:26; Ef 1:10; Ap 1:5:

[11] ) Cf, Ethelbert Stauffer, New Testament Theology (NY: Macmillan, 1955), p.200; y p.303 n.585.

Frutos de lobos

Publicado: septiembre 19, 2012 en Misión Integral

Juan Simarro Fernández

Y se escandalizaban de Él (XII)

Lobos y falsos profetas.

 

¿ Cuáles son los frutos de las espiritualidades que no están arraigadas en la auténtica espiritualidad cristiana ? “ Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces ” -nos dijo Jesús-. El versículo que citamos en el inicio nos anima a distinguir entre el que es auténtico cristiano y que, lógicamente, tiene los auténticos frutos que el Señor espera de los que le siguen, y entre aquellos otros que son falsos profetas. ¿Existen hoy lobos y falsos profetas? No nos olvidemos de las recomendaciones de Jesús para evitar los frutos de lobos.
Frutos, no sólo actitudes religiosas. Hoy sobran actitudes religiosas que, en muchos casos no responden a la auténtica espiritualidad cristiana. Tenemos que ver si por los frutos podemos conocer a los auténticos seguidores de Jesús. Sin embargo, hay frutos que, desligados del compromiso de projimidad con el hombre, aunque aparentemente parezcan buenos y que visten a muchos con pieles de ovejas siendo lobos, son frutos vacíos y sin sentido. Muchos frutos de espiritualidades falsas o parciales, no es que sean frutos malos, es que son vanos, vacíos o, en su caso, frutos que no se pueden digerir por falta de compromiso con el prójimo. Son falsedades que hay que desterrar, lobos que hay que evitar. Frutos de lobos.
Dar frutos supone sacrificio y servicio. Puerta estrecha . El contexto de estos versículos es el que nos comunica que para dar los auténticos frutos hay que entrar por la puerta estrecha. Hay frutos que se dan buscando lo ancho, lo cómodo, el disfrute… las apariencias. Muchos frutos que se dan desde algunas religiosidades o espiritualidades son frutos en búsqueda de prestigio, lo representativo, la fachada religiosa. Esa puerta que aparece como ancha y cómoda, lleva a la perdición. Son frutos de lobos.
El seguimiento de Jesús que da frutos maduros y de gran valor, se hace por la puerta estrecha, por el camino angosto que exige esfuerzos y sacrificios de acción solidaria a favor del prójimo, de los que sufren, de los pobres de la tierra.
Así, pues, los auténticos frutos por los que tienen que conocer a los cristianos, no son precisamente los frutos que emanan de los cumplimientos, sean estos de ritual litúrgico, largas oraciones insolidarias, cumplimientos de días festivos con asistencia a los lugares eclesiales, cilicios, cenizas… Y no es que los cumplimientos religiosos no tengan importancia, es que, como hemos dicho, son vanos, vacíos o que no se pueden digerir, si no van unidos al compromiso con el hombre sufriente. Muchos frutos que se quedan solamente en rituales religiosos pueden ser frutos de lobos.
Los frutos vanos de las falsas espiritualidades, sólo dan apariencias religiosas, nos visten de ovejas aunque seamos lobos, nos hacen pasar por la vida como no molestos, frutos de personas que parece que no se meten con nadie. Son los frutos de cumplimientos unidos a ir lanzando ciertas “profecías” o ciertos mensajes que se ven claramente insolidarios con el prójimo, con el que sufre, con los desposeídos de la historia. Hay que tener cuidado con no producir nada más que frutos de lobos.
Es tan grande el compromiso de Jesús con el hombre, es tan fuerte el compromiso que Jesús quiere que tengamos con el prójimo sufriente, que los auténticos frutos por los que van a conocer a los cristianos no van a estar en la línea de frutos que son comunes con las falsas espiritualidades. No son buscar apariencias religiosas, vestidos religiosos que pueden esconder la podredumbre de la insolidaridad, no son cumplir con lecturas o rituales, no son ir por el mundo diciendo que somos milagreros, o frutos de labios que gritan continuamente el nombre del Señor de espaldas al grito de los pobres de la tierra, no son conseguir bendiciones económicas… Los frutos de una auténtica espiritualidad unen el amor a Dios al amor al hombre. Siguen las líneas que sobre la projimidad marcó Jesús.
Dar frutos no es tener apariencias religiosas, no es cumplir con las exigencias del ritual de las iglesias, ni dedicar tiempo y esfuerzos para que los demás aprueben nuestros vestidos religiosos… porque el Señor sigue diciendo: “Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros vestidos de ovejas…”. Son lobos.
Es verdad que los frutos de la auténtica espiritualidad son frutos abiertos también a la trascendencia, a la conversión, a la evangelización, a la relación con Dios. Es por eso que la auténtica espiritualidad cristiana tiene que ser integral: ni un humanismo, que incluso puede ser ateo, ni un espiritualismo huero, vacío, vano que nos incapacita para la solidaridad con el prójimo . La clave es ponerse en las manos del Señor para que equilibre nuestra balanza entre el servicio y amor a Dios y el servicio y amor al prójimo, fundamentalmente al prójimo necesitado, excluido y lanzado a los márgenes de los caminos de nuestra historia.
Los cumplimiento religiosos y las exigencias del ritual, no es que sean malos, sino que, para que no sean vanos, debemos compensar nuestras alabanzas, levantamientos de manos y, en general, todas las exigencias de nuestros rituales, que pueden ser aceptos a Dios, con el compromiso con el hombre. Sin este compromiso con el hombre sufriente, no es posible que nuestro ritual sea acepto al Dios. Dios será sordo a nuestros clamores y alabanzas. Sin compromiso con el prójimo, nuestras alabanzas son solamente frutos de lobos que no llegan a los oídos de Dios.
La adoración, la alabanza, la oración… todos estos frutos, deben estar fundamentados, cimentados en la roca de los frutos, en la roca que se encarna y hace presente en la historia en la figura de Jesús para realizarse también a través de los frutos de compromiso con el hombre sufriente y lacerado.
Así, pues, analizad a vuestros profetas, a vuestros maestros. Examinad los frutos que dan, ved si realmente caminan por el angosto camino y entran por la puerta estrecha que lleva a la vida . Si estos os animan a cumplir con el ritual, a hacer cumplimientos, ayunos, abstinencias, alabanzas y largas oraciones, lecturas sin fin… pero no os animan a dar frutos de amor y solidaridad con el prójimo sufriente, pobre o excluido… si no nos animan a pararnos movidos a misericordia para ayudar, alimentar, compartir, denunciar, buscar justicia como hicieron los auténticos profetas, es que algo está fallando en el concepto de espiritualidad que os están compartiendo. Se van aproximando a los frutos de lobos.
Así, pues, sed sabios y guardaos de los falsos profetas. No viváis confiados por las apariencias que dan ciertas vestimentas religiosas… pueden ser falsas. Frutos de lobos. Recordad que la fe es activa y comprometida con el prójimo que en un momento dado nos necesita… de ahí comienzan a surgir los auténticos frutos.

Autores:Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2012

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César Vidal Manzanares

La Reforma indispensable (47)

Cuando se encontraba a cuatro jornadas de Wittenberg, el carricoche en el que viajaba Lutero fue asaltado por cuatro hombres.

 

De manera casi simultánea a la reunión entre Lutero y Cochlaeus a la que nos referimos en la última entrega, la comisión nombrada por la Dieta presentó su informe. Los partidarios del emperador exigieron la marcha inmediata de Lutero, pero el elector de Tréveris propuso una alternativa que despertó la suspicacia de un Aleandro que temía que se le escapara la presa a la que llevaba persiguiendo tanto tiempo.
Durante la tarde del día 25, el Elector de Tréveris ofreció a Lutero su protección. Estaba dispuesto a entregarle un buen priorato, a admitirlo a la mesa episcopal y a invitarlo al consejo. Además, el arzobispo le dio a elegir entre varias posibilidades: someter la cuestión al juicio conjunto del papa o del emperador; o al emperador solo que mantendría conversaciones con el papa; o apelar al emperador y a la Dieta; o retractarse de algunos errores especialmente graves y esperar a que un concilio decidiera en el futuro sobre los demás.
Lutero rechazó la propuesta del arzobispo. No era sólo que las ofertas materiales –como había quedado demostrado una y otra vez con anterioridad– no le tentaban. Se trataba, fundamentalmente, de que sus adversarios estaban, al fin y a la postre, dispuestos a renunciar a los principios que defendían con tal de acabar con el Caso Lutero, como ha reconocido, por ejemplo, el dominico D. Olivier. De hecho, la solución planteada por el arzobispo constituía un mentís en toda regla al principio de primacía papal y, de manera bien significativa, una aceptación de lo que Lutero llevaba sosteniendo hacía años. Lutero, que hacía tiempo que había dejado de creer en la institución, debió de contemplar todos aquellos episodios como una confirmación evidente de las conclusiones a las que había ido llegando de manera lenta, dolorosa e irreversible.
Esa misma tarde, el emperador envió a Lutero una notificación en la que se le ordenaba salir de Worms al día siguiente, 20 de abril. El salvoconducto todavía tendría una vigencia de veintiún días , pero le estaría prohibido predicar, reunirse con gente o publicar escrito alguno durante su camino, debiendo permanecer después en Wittenberg  a la espera de lo que se decidiera sobre su suerte.
El mensaje del emperador tenía un contenido evidente. El monje contaba tan sólo con veintiún días antes de que se iniciara su caza, una caza que sólo podía concluir con su captura y su ejecución en la hoguera . Aleandro se sentía satisfecho. Ya no quedaban resistencias frente a sus propósitos y el camino tan trabajosamente seguido en los meses anteriores había llegado a su fin. Ahora sólo había que dedicarse a dar forma al texto que permitiría finiquitar el Caso Lutero. Precisamente, se encontraba entregado a esa labor, cuando le llegó una noticia que sacudió a todo el imperio. El monje había desaparecido.
Como resulta fácil comprender, los rumores se dispararon inmediatamente. No pocos –entre ellos Alberto Durero– temieron que el agustino hubiera sido asesinado por sicarios papales. Se llegó a hablar de que lo habían degollado y de que su cadáver había sido arrojado a una mina. Para colmo, el 12 de mayo, el Elector de Sajonia declaró ante la Dieta que ignoraba donde estaba Lutero.
¿Dónde se encontraba el monje? Lutero había abandonado Worms al recibir la orden imperial. Después de haber dejado a la mayor parte de sus acompañantes en el camino real que llevaba a Gotha, Lutero, junto a Amsdorf y a otro agustino, se desvió hacia Möhra con la intención de visitar a su tío Enrique . Sus parientes lo recibieron cordialmente e incluso pasó la noche en casa de sus abuelos. A la mañana siguiente, predicó a los campesinos al aire libre porque la aldea carecía de edificio para la parroquia. Por la tarde, se despidieron. Al hacerlo, todos se encontraban tranquilos. Los Lutero no temían el castigo canónico derivado de acoger a un excomulgado y Martín sentía una paz extraordinaria tras lo que había sucedido en Worms. En términos eclesiales, había cruzado el Rubicón y su confianza en Dios era tan acusada que decidió prescindir del heraldo imperial que lo acompañaba con la misión de protegerlo.
En Friedberg, a unas leguas de Frankfurt, Lutero escribió al emperador . En esta nueva misión, volvió a reiterarle que siempre había estado dispuesto a retractarse si se le convencía con las Escrituras de que estaba equivocado. Insistió también en la necesidad de predicar el Evangelio al pueblo para superar las capas que, generación tras generación, se habían ido sumando a un edificio doctrinal cada vez más distante de lo enseñado en la Biblia. El texto resultaba muy revelador porque enfrentaba la visión reformada con la de los opositores de Lutero. Mientras que ambas partes insistían en que estaban defendiendo la Verdad, el fraile la identificaba con lo contenido en la Biblia mientras que sus adversarios lo hacían con la autoridad papal.
Después de la misiva al emperador, Lutero dirigió otra a la Dieta que, en esos momentos, estaba redactando el edicto que debía permitir acabar con él . Ya en Frankfurt, escribió también a su amigo Cranach resumiéndole lo que había sido la Dieta. En tan sólo unas frases, el monje le señalaba donde sólo le habían preguntado si los libros eran suyos y si estaba dispuesto a retractarse de su contenido.
Así, prosiguió el viaje y cuando se encontraba a cuatro jornadas de Wittenberg, el carricoche en el que viajaba Lutero fue asaltado por cuatro hombres . Sin hacer caso de los gritos de Amsdorf –el hermano corrió a esconderse en la espesura– los jinetes se abalanzaron sobre el agustino que apretaba contra si un ejemplar del Antiguo Testamento en hebreo y otro del Nuevo en griego. Con rapidez, los emboscados ataron las manos de Lutero y arrojaron los libros que llevaba en una alforja. Acto seguido, montados a caballo, obligaron al secuestrado a seguirlos a pie. Y entonces sucedió algo inesperado. Tras desaparecer en la primera vuelta del camino, los raptores desataron al monje y le proporcionaron un caballo. A continuación, partieron a galope tendido junto con Lutero.
Aquella misma noche, la comitiva llegó ante un castillo situado al final de una empinada y dilatada cuesta. Lutero fue conducido a una estancia de dos habitaciones y se le entregó ropa secular para que se despojara de su hábito de fraile y se cambiara. Igualmente, le informaron de que tenía que dejarse la barba y de que, a partir de ese momento, para todos era el caballero Jorge. Sus secuestradores tan sólo tenían una intención, la de brindarle protección frente al edicto imperial en el lugar donde se encontraba que no era otro que el castillo de Wartburgo.
Algunas semanas después, Lutero recibió en la fortaleza un ejemplar del Edicto de Worms de 8 de mayo de 1521, que había sido firmado el día 26 del mismo mes. El texto, en el que no era difícil percibir la mano del nuncio Aleandro, lo convertía oficialmente en un proscrito .
Sin embargo, Lutero no sintió inquietud al encontrarse frente a la consumación legal de un caso, el suyo, que se había extendido durante varios años. Desde hacía unos días, había comenzado a traducir la Biblia de las lenguas originales al alemán vulgar . Su intención no era otra que la de acercar al pueblo el mensaje del Evangelio en su forma más pura, la contenida en las Escrituras.
Difícilmente, hubiera podido responder el monje de manera más adecuada a aquella condena.
Continuará

Autores:César Vidal Manzanares

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La cantante se fumó un porro durante un concierto en Amsterdam el pasado lunes

Enarboló una encendida defensa del cannabis y agradeció que sus fans no la juzgaran

Preocupados, muchos de sus seguidores le imploran en Twitter que no arruine su vida

Lady Gaga se fumó un porro durante un concierto en Amsterdam el pasado lunes, tal como prueba un vídeo que está hoy dando la vuelta al mundo gracias a YouTube. En él se ve a la diva neoyorquina sentarse en el borde del escenario del Ziggo Dome junto a dos de sus bailarines, aparentemente exhausta tras interpretar Bad Kids, uno de los números adrenalínicos de su gira Born this way ball. Sus fans holandeses aprovecharon el momento para agasajarla con regalos, que ella agradeció con su habitual sentimiento. Entre la infinidad de manualidades con las que la obsequian asiduamente, la cantante encontró una cajetilla de la que extrajo varios cigarrillos, y se puso a olerlos uno a uno. Aparentando decepción, tiró la cajetilla y espetó: “Bollocks! (cojones)”. Al acto, alguien le entregó un porro envuelto en papel. “Holanda, ¿es de verdad?”, preguntó con socarronería. Al comprobar que sí lo era, se lo encendió y, ni corta ni perezosa, se fumo tres caladas antes de tirarlo al público. “Para aquellos que se pregunten si estoy colocada ahora mismo: no, no lo estoy, eso no es ni mucho menos suficiente”, dijo al levantarse, antes de estallar en una carcajada.

La cosa habría quedado en una anécdota más o menos improvisada si no fuera porque en otro momento del espectáculo, sentada al piano y ataviada con una camiseta de estilo hippie con dos plantas de marihuana sobre su pecho, Gaga aprovechó su habitual discurso intimista para reincidir en el tema. “He creído que Holanda es un lugar apropiado para discutir el hecho de que soy fumadora de cannabis”, proclamó. “Quiero que sepáis la verdad: [el cannabis] ha cambiado totalmente mi vida. Ahora bebo menos, algo que, unido a mi música, ha supuesto una experiencia espiritual total para mí. Sí, libertad al cannabis”.

“Para aquellos que se pregunten si estoy colocada ahora mismo: no, no lo estoy, esto no es ni mucho menos suficiente”, dijo tras fumarse tres caladas

A continuación, la cantante enarboló una encendida defensa del dibujo que adornaba su camiseta: “El símbolo de la hoja de marihuana ha tenido un significado distinto durante mucho tiempo. Que si es una droga, que si es malo, que si todo el mundo lo juzga… Para mí el símbolo de la marihuana es como el nuevo signo de la paz. Es como decir: ‘Que todo el mundo se tome un respiro porque todo va a salir bien’. Quiero agradeceros por comprenderme, por no juzgarme. Por muy confuso que resulte, yo siempre seré así. Un día estaré hablando con el presidente [Obama, suponemos], otro con Oprah [Winfrey] y otro con vosotros sobre las maravillas médicas de la marihuana”, dijo, antes de aprovechar la atención para preguntar al público si se había enterado del lanzamiento de su nuevo perfume.

Pese a la honestidad y emotividad de la confesión, algunos fans han resultado menos comprensivos de lo que la cantante esperaba. Durante el día de hoy se han sucedido distintas llamadas de atención en Twitter dirigidas a la madre monstruo: “Te queremos, por favor, no arruines tu vida”, “Eres lo más importante de mi vida, deja de fumar marihuana”, “Gaga, no son buenas para ti”, “No a las drogas, arriba el arte”.

“Quiero que sepáis la verdad: [el cannabis] ha cambiado totalmente mi vida. Ahora bebo menos. Ha sido una experiencia espiritual para mí”, confesó la cantante

No es la primera vez que Lady Gaga se sincera sobre sus hábitos. En febrero del año pasado, la artista se quejaba al presentador de televisión estadounidense Anderson Cooper que muchos de sus detractores estaban deseando verla fracasar. “Quieren verme caer del escenario, vomitar a la salida de un club. ¿Es esta la era en la que vivimos? ¿Una en la que queremos ver cómo la gente que lo tiene todo lo pierde todo?”, se preguntaba retóricamente antes de confesar: “Fumo mucha marihuana cuando escribo música. No lo voy a adornar para el programa diciendo que soy una persona sobria porque no lo soy. No animo a los chicos a consumir drogas. Pero cuando me preguntas sobre la sociología de la fama y qué es lo que los artistas hacen mal, te contesto que mentir. Y yo no miento”.

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Kim Phuc: “Cuando me duelen las heridas, hablo con Dios”
La niña vietnamita abrasada con napalm, cuya foto dio la vuelta al mundo, enseña a otras víctimas de la guerra a “perdonar” y recoge en Madrid el premio Save The Children a su ONG -Kim Foundation- que ayuda a niños víctimas de conflictos bélicos.

MADRID

En su sección “Almuerzo con” el diario El País ha entrevistado a Kim Phuc , cuarenta años después de ser víctima del napalm. La enorme cicatriz aún le abrasa, pero la vietnamita compensa este distanciamiento con una gran sonrisa en su rostro de luna.
El 8 de junio de 1972, Kim y sus vecinos del poblado de Trang Bang fueron víctimas de un ataque estadounidense que el joven fotógrafo Nick Ut inmortalizó en una instantánea que dio la vuelta al mundo. Oírla revivir aquel momento cierra el estómago. “Llevábamos tres días refugiados en un templo y de pronto oímos venir los aviones y echamos a correr. Vi caer cuatro bombas. Oí burum burum , un sonido más suave de lo que me esperaba, y de pronto había fuego por todas partes, también en mi piel”.
Su ropa veraniega ardió por completo dejando su cuerpecillo escurrido expuesto a la agresión de la cabeza a los pies. Dos de sus primos, de seis meses y tres años, murieron abrasados. Ella sufrió quemaduras en el 65% de la piel y necesitó injertos en el 35%. Phuc ve a menudo a “tío Ut”, como llama al autor de la foto. Sin ir más lejos, anteayer estuvo con él en Colonia (Alemania) recogiendo un premio patrocinado por una marca de cámaras fotográficas. Después, ella ha viajado a Madrid a recoger el premio que Save The Children le entrega por la labor de su ONG -The Kim Foundation-, que ayuda a niños víctimas de conflictos bélicos.
Del cuello le cuelgan dos cadenas: una hoja de arce y una cruz. La primera es el símbolo de su país de adopción, Canadá , al que huyó durante una escala volviendo de Moscú en la época en que estudió en Cuba. “Necesitaba ser libre”, dice Phuc, que siendo un símbolo como era fue sometida durante años al férreo control del régimen comunista.
Preguntar por el segundo colgante destapa la caja de Pandora. Descubrir el mensaje del Evangelio de Jesús supuso para ella un punto de inflexión. “Yo vivía sufriendo. Odiaba mi vida, odiaba a la gente normal, odiaba a quienes me habían hecho daño, las cicatrices… Leer la palabra de Jesús me cambió. No soy una persona religiosa, pero tengo una relación muy íntima con Dios. Le hablo mucho. Cuando me duelen las heridas, oro. Y cuanto más lo hago, más paz encuentro. Me ha ayudado a amar y perdonar”.
No se cansa de repetirlo. “Mi misión es ayudar a otros en mi situación a perdonar, a ser más fuertes por fuera y por dentro”.
En Canadá Phuc y su marido viven con los padres de ella y sus dos hijos —Thomas Hoang y Stephen Binh—. Desde 1986 solo ha regresado una vez a Vietnam, en 2004, tras la muerte de uno de sus hermanos, que también aparece en la foto. Va desencajado, delante de su hermanita desnuda. “Él corría más que yo”.
Kim Phuc es ahora embajadora de buena voluntad de la UNESCO. Predica un mensaje de amor y reconciliación, con la palabra perdón como eje. “No podemos cambiar el pasado, pero con amor podemos redimir el futuro “, es una de sus frases.
UNA HISTORIA EMOTIVA Y ESPECIAL “Yo no sabía lo que era el dolor. Me había caído de la bicicleta alguna vez, pero el napalm es lo peor que puedan imaginar. Es quemarte con gasolina por debajo de la piel. Me desmayaba cada vez que las enfermeras me metían en la tina y cortaban la piel muerta. Pero no morí. Dentro de mí había una niña pequeña y fuerte, que quería vivir”, ha señalado.
La recuperación no fue fácil. “Tuve lástima de mí misma. Quería ponerme camisetas de manga corta y no podía. Miraba mis brazos y me preguntaba ¿por qué a mí? Llegué a pensar que no tendría novio, ni me casaría, ni tendría un bebé”, afirma Kim, quien asegura que logró superarlo “gracias al amor de mi familia y de Dios”.
DEL INFIERNO DEL NAPALM AL REINO DE JESÚS Mientras Kim estudiaba medicina en su país, encontró casualmente uno de los pocos Nuevos Testamentos que no habían sido confiscados por el gobierno comunista de Vietnam , y la curiosidad le llevó a leerlo; chocándole enormemente el mensaje de Jesús. En ese mismo tiempo acudió a una iglesia evangélica en Ho Chi Minh. En un culto, en la Navidad de 1982, tras escuchar el mensaje del perdón y salvación que ofrece Jesucristo, se entregó llorando a Jesús . Cuando su familia supo que se había convertido al cristianismo y que sólo quería seguir a Jesús y a ningún otro dios, fue expulsada de su casa.
En el verano de 1992 se casó con un vietnamita, compañero de estudios. El viaje de novios los llevó a Moscú. De regreso a Cuba, aprovechando una escala técnica en Ganther (Canadá), decidió quedarse allí. “No tenía nada”, recuerda Kim”, “sólo la cámara y el bolso, pero tenía fe y pensaba: si consigo la libertad voy a tener de todo”. REENCUENTRO CON SU “VERDUGO” Cuatro años más tarde, el 11 de noviembre de 1996, Kim participó en el Memorial de Veteranos de Vietnam, en Washington. Uno de los asistentes al acto era John Plummer, que 24 años atrás participó en la orden de bombardear Trang Bang, el pueblo en el que entonces vivía la niña Kim Phuc.
Durante esos años, Plummer había sufrido una culpabilidad extrema que le había llevado al alcoholismo y al fracaso matrimonial; finalmente, su historia también terminó con un encuentro a los pies de Jesús, que le dio una nueva vida, llegando a ser ministro evangélico. Pero el recuerdo del bombardeo y la foto seguía produciéndole un gran dolor. Ese día, escuchó a Kim decir “He sufrido muchos dolores físicos y psicológicos. A veces pensaba que no iba a poder vivir, pero Dios me ha salvado, me ha dado fe y esperanza.”
Al salir, Phuc se encontró con Plummer, mientras alguien le susurraba al oido quién era aquel hombre que la miraba azorado. Ella le extendió los brazos y Plummer se abrazó a ella llorando, sin decir otra cosa que: “Lo siento, lo siento…”. Ella le respondió: “Todo está ya en orden. Perdono, perdono…”. Dos “enemigos” salvados y reconciliados en la paz y el amor de Cristo .
Kim Phuc, como hemos dicho, vive junto con su marido y sus dos hijos en Toronto, y tuvo la satisfacción de recibir la visita de sus padres, y ver cómo aceptaban ambos a Jesús como salvador. Ahora viven con ellos.

Fuentes:  El País, ProtestanteDigitalcom

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