Archivos para octubre 12, 2012


 Juan Stam

¡El cielo será una fiesta!

 

Parecen convincentes los indicios de que en el trasfondo de Apocalipsis 7:9-17 está la gran fiesta de las enramadas. Del cuarto evangelio (Jn 7-8) es evidente también que Jesús apelaba a esta fiesta para revelar su persona y su misión. La importancia de esta fiesta, y su impacto en la mentalidad de los judíos, eran muy grandes. Era una fiesta tan santa como alegre, mostrándonos que piedad y seriedad no son sinónimos, sino que santidad y alegría son gemelas que siempre andan juntas. La consigna era: “te alegrarás delante de Yahvé tu Dios…y estarás verdaderamente alegre” (Dt 16:11,14-5; cf. 12:7,12,18; Lv 23:40; Neh 8:12).[1]

 

La fiesta de enramadas fue una semana entera de alegría desbordante. Ya hemos citado las palabras de la Michná: “Quien no ha visto la alegría de esta fiesta, nunca ha visto alegría en su vida”.[2] Esta fiesta era la definición misma de la alegría, y por eso muy idónea para representar la “plenitud de gozo” que llena la presencia del Señor (Sal 16:11 RVR). Para visualizar un poco la felicidad de la vida eterna, ¡pongámonos a recordar las fiestas más alegres de nuestros propios pueblos!

 

Varios aspectos de la alegría especial de esta fiesta merecen destacarse. Junto con la morada en enramadas durante una semana y la procesión diaria del agua, ambas ya descritas, era popularísimo el rito de la iluminación, un verdadero “festival de luz”. Cada noche de la fiesta[3] se prendían cuatro candeleros enormes en el atrio de la mujeres. Las mechas, formadas de las viejas vestimentas sacerdotales, estaban inmersas en aceite y cuatro jovenes levitas subían por escaleras a prenderlas. Era tan fuerte la iluminación que “no había ningún patio en toda la ciudad que no reflejara la luz” que emanaba del templo (Michná sukkah 5.3: Bruce 1983:206; Brown 1966 I:343)

 

El pueblo se congregaba en el atrio de las mujeres — ¡y a bailar se ha dicho! Acompañados por una orquesta levita de flautas, laúdes y címbalos (Moore 1971 II:47), todos cantaban y danzaban hasta el amanecer, siete días seguidos. Coquetas doncellas buscaban cautivar a los muchachos[4] y piadosos varones ejecutaban sus danzas de antorcha (Moore 1971 II:46; IDB I:456).[5] Todo era alegría, chistes iban y venían, la confraternidad reinaba. ¡Israel daba una lección al mundo de lo que es una fiesta![6] ¡Y así también será la vida eterna!

 

Además, parece que comían bien durante esta fiesta, que celebraba el final de la cosecha agrícola. De todo el año, ésta era la fiesta con mayor número de animales sacrificados (Nm 29:12-39). Se sacrificaba un promedio de 27 animales por día, y un total de 70 becerros en la semana, aparte de todos los sacrificios privados. La mayor parte de esa carne se comía, o por los sacerdotes o por las familias del pueblo (1 Sm 1:4-5,8-9,13; cf. Neh 8:12).[7] ¡Es fácil imaginar el olor a parrillada que cubría toda la ciudad!

 

Apocalipsis 7:9-17 nos enseña, y todos lo sabemos, que el cielo será un culto (9:10,12,15), pero nos enseña también otra verdad importante — ¡el cielo será una tremenda fiesta!

 

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La fiesta de tabernáculos nos llama

a un estilo de vida más sencillo

y  solidario

 

Para captar mejor la vivencia de la fiesta de las chozas, imaginémonos que se realizara hoy entre nosotros y todas las familias pasaran a los patios de sus casas a vivir siete días en unas enramadas. Imagínese Buenos Aires: los bancos y mercados cerrados, los “mall” abandonados, las mismas casas (unas mansiones, otras chozas muy pobres) desocupadas, todo el mundo al patio para una semana de “camping” al aire libre, cocinando con leña. ¿Cómo sería eso en Río de Janeiro o ciudad de México? Nos costaría acostumbrarnos; probablemente a muchos se les daría un infarto o un severo ataque de nervios.

 

Para muchas personas, su casa lujosa es el sueño de su vida y la diosa de su devoción. ¡Cuánto bien nos haría pasar una semana cada año en el patio! Como el día de descanso significaba (y significa) libertad ante las demandas del trabajo, esta fiesta significa una liberación del dominio de la casa y de los bienes materiales. Nos recuerda que nuestras casas no son más que “enramadas” en nuestro camino hacia “una casa eterna en el cielo, no construida por manos humanas” (2 Co 5:2). Si somos peregrinos, debemos desprendernos de nuestros bienes, desmitologizar la idolatría materialista que permea nuestra cultura, compartir gozosos con los que tienen menos, y hacer de nuestra vida un proyecto de mayordomía sacrificial y alegre.

 

Esta fiesta nos recuerda que no sólo por ser lujosa una casa es bonita, ni por ser humilde es fea. Zorilla (1981:31) se atreve a hablar de “la magnificencia de las chozas” (!), porque en ellas moraba Dios con su pueblo y sobre ellas estaba la Chekiná divina. En cuantas mansiones está ausente Dios, y ausente todo lo que embellece la vida, mientras la choza más humilde puede resplandecer con gloria divina.

 

En la fiesta todos eran iguales por una semana. El rico no podía decir esa semana, “mi enramada es mejor que la tuya”; ningún pobre tendría que sentir vergüenza de vivir en una choza. El ideal divino, “que haya igualdad” (2 Co 8:13-14; Hch 2:44-45; 4:32-34), se cumple a lo menos por una semana. Y en eso, se anticipa la Nueva Jerusalén, cuyas riquezas son de todos por igual.[8]

 

Zorilla (1981:32) destaca que de todas las fiestas de Israel, ésta fue la más participativa. Sus procesiones, cantos y danzas estaban abiertas a niños, mujeres, esclavos y extranjeros.[9] Realmente, esta hermosa tradición judía nos convoca hoy a una auténtica solidaridad y un estilo más sencillo de vida.

 

 


[1]) Aquí debemos recordar que el NT describe la vida eterna también como una muy alegre fiesta de bodas y un banquete escatológico.

[2]) Michná M.Middoth 5.1; 4.9; citado en de Vaux 1985:623 y Zorrilla 1981:54.

[3]) Algunos autores sostienen que fue sólo la primera noche, pero otros, con mayor probabilidad, que eran las siete noches de la fiesta (Zorilla 1981:53; IDB I:456; Lindars 1995:297,315).

[4]) Ya hemos citado el texto de la Michná (Taanit 4.8) del baile de las doncellas y su cántico, “Muchacho, levanta los ojos y mira a la que vas a escoger”. Cf. Moore 1927 II:61. No sorprende que algunos autores paganos confundían esta fiesta con algo parecido al culto a Dionisio (Plut Quaest conviv 4.6.2; Bonnard 1976:453). Según Rylaarsdam (IDB I:456) era “una ocasión de gran regocijo con ciertas características de carnaval”.

[5]) Moore (1927 II:46) menciona que Rabban Simeón ben Gamaliel podía danzar con ocho antorchas encendidas, sin que ninguna tocara el suelo.

[6]) De las escrituras queda evidente que Israel era un pueblo muy festivo. Para Israel “no se puede dar el templo sin la fiesta, ni ésta sin el templo lleno de la gloria de Yavé” (Zorilla 1981:42).b

[7]) Rylaarsdam señala que los judíos no comían mucha carne, excepto en celebraciones religiosas (IDB II:261). El comer carne en las fiestas sería entonces una alegría muy especial.

[8]) Ap 21:17-21 (!las riquezas socializadas!), 24-26. La literatura apocalíptica insiste mucho que no habrá ni ricos ni pobres en el reino de Dios. Bonnard (1976:453) señala, acertadamente, que “la vinculación de la escatología judía al culto y a las fiestas oficiales del pueblo ha impedido siempre que las ideas escatológicas tomen un carácter completamente abstracto o individualista”.

[9]) Los gentiles, por supuesto, no podían pasar más allá del patio que les correspondía.


Leonardo de Chirico

50 aniversario del Vaticano II: ¿qué pasó?
 

 Tres evaluaciones protestantes evangélicas de las consecuencias del Concilio 

 

 El Vaticano II (1962-1965) es ampliamente considerado como uno de los acontecimientos más significativos del Siglo XX. El día 11 de octubre próximo señalará el 50 aniversario de su apertura y el “Año de la Fe”, que Benedicto XVI está a punto de inaugurar oficialmente, proporcionará la oportunidad de tener un año más para reflexionar sobre su legado. 

Llegar a un acuerdo con el Vaticano II no es una tarea sólo para los católico romanos. Incluso los cristianos no católico-romanos están llamados a lidiar con ella. Su percepción del catolicismo romano actual depende en gran medida de la forma en que interpreten el Vaticano II.

Durante y después del Concilio, tres teólogos protestantes evangélicos se ocuparon del mismo a fondo y con detalle.

 Estos tres enfoques son probablemente indicativos de las diferentes lecturas evangélicas del Vaticano II, que a su vez han contribuido a la configuración de tres maneras de relacionarse con Roma como un todo .

 1. GERRIT BERKOUWER Y EL NUEVO CATOLICISMO 
Gerrit Berkouwer (1903-1996) fue un teólogo reformado holandés que tuvo una experiencia de primera mano en el Vaticano II como observador oficial en representación del “Gereformeerde Kerken” (Iglesias Reformadas). Esta experiencia dio lugar a la escritura de su libro  “The Second Vatican Council and the New Catholicism”  (El Concilio Vaticano II y el nuevo catolicismo) (1965), el cual lo escribió a pesar de que los debates del concilio estaban todavía en plena marcha y los dos principales documentos eclesiológicos ( Lumen Gentium  y  Gaudium et Spes ) no habían sido aún aprobados.

 Según Berkouwer, el Vaticano II debe mucho a la  Nouvelle théologie  (o sea, la nueva teología)  que él ya había estudiado en el libro que escribió en 1958  “Recent Developments in Roman Catholic Thought”  (Desarrollos recientes en el pensamiento católico romano). El Concilio podría considerarse como la aceptación cautelosa de la Iglesia oficial, incluso con sus tensiones y conflictos, de la agenda propuesta por los “nuevos” teólogos que habían sido la oposición a la Curia en años anteriores.

 El “Nuevo Catolicismo” que Berkouwer contempla está basado en el  ressourcement , es decir, la apreciación de nuevo de las fuentes patrísticas y bíblicas, y el  aggiornamento , o sea, una actitud marcada por la apertura hacia una renovación interior y nuevas formas de relacionarse con el mundo .

 Si el libro pre-Vaticano II  Conflict with Rome  (1958) (Conflicto con Roma) de Berkouwer se centra en la fisura entre las teologías católicas y protestantes relativas a la doctrina de la gracia, su “Nuevo Catolicismo” post-Vaticano II gira en torno a la doctrina de la Iglesia como la cuestión real que todavía sigue en pie entre ellos .

Por supuesto, Berkouwer es completamente consciente de que estos nuevos énfasis no sustituyen a los antiguos sino que están simplemente añadidos al panorama tradicional católico romano, haciendo así la agenda ecuménica con Roma más fácil, por una parte, pero más matizada por la otra.

Antes de establecerse este escenario, Berkouwer hizo un llamamiento para un “ecumenicidad realista” –una ecumenicidad que superara antiguas actitudes polémicas mientras se esperaban posteriores evoluciones dentro del catolicismo romano.

 2. DAVID WELLS Y LA CONFUSIÓN EVANGÉLICA 
En los años setenta, David Wells (nacido en 1939) era uno de los pocos teólogos evangélicos que contendía con el catolicismo romano sobre las repercusiones del Concilio. En los últimos años, el interés de Wels se volvió progresivamente hacia otro campo de investigación, a saber, el evangelicalismo en sí mismo, y este cambio dejó un vacío importante en la reflexión evangélica sobre el catolicismo romano.

 Su libro  Revolution in Rome  (Revolución enRoma) (1972) compendia muy bien un sentido evangélico de confusión antes del aggiornamento propuesto por el Concilio. El principal avance de su lectura del Concilio es la observación de que el Vaticano II, en algunas puntos estratégicos, parece aprobar “teologías incompatibles mutuamente”, una conservadora, la otra progresista; una reafirmando la tradición, la otra yendo más allá de la tradición . Estas dos tendencias conflictivas pueden hallarse en todas partes en los textos del Vaticano II y contribuyen a la formación de su completa teología marcada por un inconfundible modelo “ambos-y” católico.

Frente a la inherente estereofonía, si no cacofonía, del Vaticano II, Wells argumenta que el Concilio ha practicado la “yuxtaposición de ideas” de tal forma que la recepción y la interpretación de la redacción final de los documentos pueden localizarse tanto según las líneas tradicionales como según las más innovadoras.  El principal problema de luchar a brazo partido con el catolicismo romano es el hermenéutico, a saber, “¿qué interpretación es la correcta?”, “¿cómo debemos interpretar?”, lo cual está todo conectado a la cuestión de la autoridad magisterial: “¿quién habla hoy en nombre de Roma?” Desde la perspectiva del Vaticano II, Roma parece tener una “mente dividida” , como muestran claramente los títulos de los capítulos de  Revolución en Roma : “Autoridad: ¿interna o externa?”, “Dios: ¿en la ciudad terrena o la celestial?”, “Cristianismo: ¿una definición amplia o estrecha?”, “la Iglesia: ¿las personas o el papa?”.

 El libro atestigua la confusión evangélica al llegar a un acuerdo con la complejidad de la mentalidad católica . Antes del punto crucial interpretativo, Wells propone el criterio de que el Concilio represente un equilibrio temporal y transitorio que finalmente conducirá a la afirmación de una parte sobre la otra. En otras palabras, “esperar y ver” lo que va a ocurrir.

Mientras tanto, los protestantes evangélicos necesitan analizar una “nueva apologética” en su conocimiento del catolicismo, porque el modelo apologético antiguo no se ajusta a Roma por más tiempo.

 3. HERBERT CARSON Y LA TESIS SEMPER EADEM 
En la escena británica, los escritos de Herbert Carson (fallecido en 2004) representan bien la forma menos académica pero más fuertemente apologética de mirar a Roma. Sus libros sobre el catolicismo ( Roman Catholicism Today , 1964 [El catolicismo romano hoy];  Dawn or Twilight? A Study of Contemporary Roman Catholicism,  1976 [¿Amanecer o atardecer?, un estudio contemporáneo del catolicismo romano];  The Faith of the Vatican , 1996 [La fe del Vaticano]) pueden considerarse como una obra única, revisada y actualizada cuyo principal avance interpretativo y crítica teológica permanece constante, incluso cuando interactúa con diferentes fases de la historia y la teología católicas recientes.

 Carson lee el Vaticano II en términos de la tesis se mper eadem,  es decir, siempre lo mismo .  La estructura teológica de Roma puede haber cambiado en su envoltura lingüística, pero no en su orientación fundamental . Según él, a pesar de toda una apariencia que sugiere ser diferente, el Vaticano II de ninguna manera ha modificado su actitud Tridentina y anti-Reformista por la sencilla razón de que: primero, nunca la ha abandonado formal y abiertamente y, segundo, la nueva enseñanza puede estar plenamente armonizada con la antigua sin subvertirla.

Carson observa que “el tono puede que sea más amable y la presentación más adecuada a los lectores de finales del siglo XX, pero los decretos de Trento están todavía allí”, particularmente en lo que se refiere a la transubstanciación, la justificación por la fe y el purgatorio.  La inevitable conclusión de esta lectura es que si Roma es se mper eadem,  la aproximación evangélica al catolicismo romano será también siempre la misma .

 CONCLUSIÓN 
 Después del Vaticano II, los protestantes evangélicos trataron el mismo de tres maneras diferentes: Roma realmente ha cambiado (Berkouwer), Roma todavía tiene que decidir donde situarse (Wells), Roma es siempre la misma (Carson). 

Posteriormente los enfoques de los evangélicos respecto a la ICAR dependieron de cuál de estos tres enfoques del Vaticano II fue el elegido.

 Traducción: Rosa Gubianas 

Autores: Leonardo de Chirico
©Protestante Digital 2012

 

Vaticano II, 50 aniversario 

Ecumenismo: ni todo es igual ni da lo mismo

Imagen del encuentro de Asís en 1986
 

Se cumplen 50 años del inicio del Concilio Vaticano II. Para su análisis les recomendamos  un excelente artículo del italiano Leonardo de Chirico  con la opinión de tres expertos evangélicos al respecto.

 Sin embargo, queremos hacer una breve reflexión sobre el actual ecumenismo que se realiza desde el protestantismo, curiosamente coincidente en dos líneas  borderline  como es la teología liberal y la fundamentalista evangélicas. 

 La línea ultraliberal, absolutamente contraria a aspectos básicos de la propia fe protestante  y de la misma forma de la católica , a la que le da todo lo mismo con tal de una relación amigable . La unidad es estar juntos y llamarse hermanos; y a ser posible llevar negocios juntos adelante.

Y luego que cada cual se aplique el cuento (nunca mejor dicho) a nivel particular. Una misma fachada, y detrás que cada cual construya un chamizo, un  templo eurovegas  o una tienda de toda bendición espiritual a un euro.

 Por otro lado tenemos al fundamentalismo. Se centra en un debate moral en el que parece que toda la realidad social y ética del ser humano se centra en el no nacido  (al nacido que le den dos euros, al año claro)  y el matrimonio homosexual  (el heterosexual ni tocarlo, tampoco para afrontar el maltrato,  la pornografía online , el machismo y el divorcio virtual).

Esto es un hecho en las elecciones en EEUU, donde un mormón y un católico representan a  la mayoría moral protestante (que ya es minoría social, aunque son el 48% de los creyentes) , y que cree que una sociedad mejor depende sólo de impedir el aborto y el matrimonio homosexual.

 Sinceramente, sería desalentador el panorama si no tuviésemos en Jesús un paradigma que nos sirve de referente. 

 Frente a los moralistas fundamentalistas  que querían apedrear a la mujer sorprendida en adulterio les dijo que arrojasen la primera piedra si se consideraban ellos mismos libres de error (o pecado). Nos preguntamos a quienes levantan bandera como Romney & cía ante el aborto si tienen el mismo interés por el ser humano nacido: léase inmigrantes, clases sociales desfavorecidas, y personas que mueren por falta de recursos porque en EEUU la sanidad es un negocio que tiene que ser rentable; algo que en esta España tan llena de defectos y pecados –incluyendo una permisiva ley del aborto- nunca ocurriría.

 Y frente a los liberales  para los que todo es relativo, la declaración de Jesús a la mujer. “Vete y no peques más”. Hay que hablar con claridad lo que es claro, lo que tenemos claro y lo que debe exponerse a la luz. Como decir no desde una perspectiva ética al matrimonio homosexual. No basta decir “Sigo a Jesús”, hay que pisar donde él pisó, como él pisó, y asumiendo el precio que a él le costó recorrer ese camino.

Si queremos evitar estos dos extremos, y aplicar el equilibrio de verdad y amor de Jesús a la vida personal, social y política, sin duda la práctica será compleja y no exenta de errores. Pero hay que intentarlo con todas las fuerzas.

Pero  por favor, dejemos el ecumenismo hueco, fatuo, ambiguo, amañado bien sea por liberal o por fundamentalista. El único ecumenismo posible está en el Jesús histórico revelado en la palabra que es la Biblia  (no sólo en sus principios básicos éticos, sino también teológicos).  Esto ni es relativista ni fundamentalista, es el eje en el que debemos movernos nosotros y el Universo. 

 

Editado por: Protestante Digital 2012

 

Sexo online: silencio en las iglesias

Publicado: octubre 12, 2012 en Iglesia, Sociedad

Pornografía y cristianos (I) 

Sexo online: silencio en las iglesias
 
“La adicción sexual ataca a la voluntad y la autoestima”, explica Marcos Zapata.

MADRID

 Pornografía y cristianos. El tema da para mucho, pero se habla muy poco de ello en las iglesias. Una de las razones podría ser que, según señalan las cifras de algunos estudios, su consumo entre cristianos está casi tan extendido como entre personas que no se consideran religiosas. ¿Qué efectos tiene la visualización de sexo online? Marcos Zapata, pastor evangélico y terapeuta familiar, nos acerca a un tema que ya se ha convertido en una problemática central de muchas familias cristianas. 

Una de cada cuatro búsquedas en internet tiene que ver contenidos eróticos o pornográficos. Esta es una de las estadísticas más conocidas sobre el comportamiento de los internautas a nivel global, una tendencia que alimenta una “industria sexual” que sigue su crecimiento y diversificación. Se calcula que en la red hay más de 1.000 millones de sitios web con referencia a contenidos X.

¿Qué hay del consumo entre cristianos?  El impacto en las comunidades cristianas sería más alto de lo pensado , si hacemos caso de los estudios hechos en Estados Unidos, un país representativo porque combina su protestantismo histórico con el hecho de ser el mayor productor de pornografía.

La mitad de las familias cristianas consultadas allí apuntan a la pornografía como un problema importante. Incluso entre líderes cristianos el impacto del consume es alto.  Sobre un 30% de los pastores evangélicos encuestados reconocieron haber consumido pornografía en internet en el último mes . Una cifra que subía a más de la mitad de los consultados si se amplía el espacio de tiempo al último año.

Los datos los ofrece la  organización JustOneClickAway . Esta plataforma, lanzada por el autor Josh McDowell, muestra en un  impactante videoclip cómo la pornografía ha hecho un impacto silencioso en la mayoría de familias, incluidas las cristianas. La propia industria pornográfica reconoce que  más del 20% de consumidores de sus contenidos son menores de edad.  La edad media en la que se visiona por primera vez un contenido pornográfico es de 11 años.

 OCULTAR EL PROBLEMA: MIEDO A REACCIÓN DEL ENTORNO 
 Preguntado por la situación en España,  Marcos Zapata  explica que se ha encontrado con algunos casos de adicción sexual entre líderes cristianos. Pero en contraste con EEUU, donde varias organizaciones han investigado en profundidad, “que yo conozca, no hay trabajos editados en nuestro país”, explica.

“Mi intuición personal indica que lo vergonzante de la situación hace que se calle, hay miedo a las  repercusiones ministeriales  o a la reacción del entorno”. Muchas personas creen que si su actividad online relacionada con el sexo sale a la luz llevaría a  conflictos que podrían acabar por afectar gravemente a la familia , el trabajo o su servicio en la iglesia local. Y añade: “A esto se le llama angustia, que es el factor más determinante en la permanencia de la adicción. Es entendible que el miedo y la angustia atenace a los adictos al sexo”.

 “PONE TODOS LOS VALORES PATAS ARRIBA” 
¿Hasta dónde puede la pornografía cambiar el día a día de una persona? “En mi experiencia pastoral me he encontrado con que la adicción sexual tiene un elemento compulsivo que hace que se pierda el control y se vuelvan ‘patas arriba’ la vivencia de los valores y principios”, dice Zapata.

Una adicción sexual es muy parecida a otras adicciones y la ‘desintoxicación’ también suele ser más difícil de lo que parece.  “Algunos pueden pasar meses, semanas, e incluso años presumiblemente libres, hasta que algo pone en movimiento la adicción nuevamente: la tensión, el tiempo libre, cambios en la vida, un período del año, un lugar, una vieja canción” .

Uno de los efectos más demoledores es que “la adicción por sí misma  ataca la voluntad y la autoestima , divide el corazón en dos. La gente que es adicta sexualmente a menudo dirá que se siente como si fuera dos personas diferentes”. Las prioridades normales de la persona cambian por completo. “Esa segunda persona llega a dominar tanto que deja de importarle todo aquello que le rodea, con tal de conseguir una dosis más”.

“Lógicamente el matrimonio se resiente,  los hijos quedan a un lado … La adicción sexual suprime la ternura y la compasión, para dejar su espacio a la indiferencia, cuando no al menosprecio o al maltrato”.

 PLATAFORMAS PARA “FRENAR LA EPIDEMIA” 
 Una de las  formas de combatir  el consumo de pornografía es la de  rendir cuentas a alguien de confianza.  Lo facilitan algunas plataformas en internet, con programas que no filtran ni bloquean el acceso a contenidos eróticos pero que permiten, con la aprobación del usuario, enviar su historial de visitas online a otro usuario de confianza. Es lo que proponer, por ejemplo,  Covenant Eyes, una de las organizaciones que más ha desarrollado esta idea .

Según las estadísticas de esta organización (recogidas también en EEUU), un 56% de los casos de divorcio incluyen a una de las partes teniendo “un interés obsesivo en la pornografía online”. Ademá, el consumo se ha normalizado tanto que el 29% de personas consultadas reconoce haber accedido a contenidos pornográficos desde su lugar de trabajo.

 Existen decenas de libros publicados por diversos autores del contexto cristiano sobre el impacto de la pornografía.  La mayoría de ellos en inglés. Destacan “Captured by a better vision” (Tim Chester, IVP, 2012), “Porn-free Church” (Covenant Eyes, 2012), “Porn-again Christian” (Mark Driscoll, Re:Lit, 2009), “Secret Sexual Sins: Understanding A Christian’s Desire For Pornography” (Fred C. Rochester, Outskirst Press, 2009), “Surfing for God” (Michael John Cusick, Thomas Nelson, 2012) o “Wired for Intimacy: How Pornography Hijacks the Male Brain” (William M. Struthers, IVP, 2009). 

 

Autores: Joel Forster

Editado por: Protestante Digital 2012

 
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