Archivos para diciembre 14, 2012


Aunque han vivido dos asesinatos múltiples en menos de un mes, los ciudadanos no exigen leyes más duras con la compra y tenencia de armas

La tienda donde el autor de la matanza en Wisconsin compró las armas. / JOHN GRESS (REUTERS)

Dos masacres, en un solo mes, con 19 muertos, no han forzado un cambio en la percepción pública que los norteamericanos tienen de las armas. En Colorado, el 20 de julio, un joven con probables problemas mentales se hizo con cuatro armas y 6.000 balas, y disfrazado de villano, disparó contra 71 personas en un cine convertido en ratonera. En Wisconsin, el pasado domingo, un simpatizante de grupos neonazis entró en un templo sij con una pistola y aniquiló a seis personas, antes de suicidarse. Esas masacres, unidas al hecho de que cada día 34 personas mueren en Estados Unidos por arma de fuego, no son motivo suficiente para que los estadounidenses exijan leyes más duras con la compra y tenencia de armas.

El centro de estudios Pew realizó una encuesta en Colorado en los días posteriores a la matanza de 12 personas en un cine, a manos del joven de 24 años James Holmes. A través de 1.000 entrevistas, llegó a una sencilla conclusión: “Las opiniones sobre la legislación sobre armas no han cambiado tras el tiroteo”. Un 46% de los encuestados aseguró que “es importante proteger los derechos de los norteamericanos a poseer armas”. Un 47% dijo que sería recomendable “controlar la tenencia de armas” de algún modo. Esas cifras son similares a las de otra encuesta, efectuada en abril, antes de la matanza.

Es un patrón ya común, y el propio centro Pew, que analiza las opiniones sobre la tenencia de armas, así lo admite: “otros grandes tiroteos han tenido también poco efecto en la percepción pública sobre la legislación relativa a la tenencia de armas”. No hubo cambios de opinión tras lamuerte de seis personas en Tucson, Arizona, en enero de 2011 —en la masacre en que quedó herida de gravedad la excongresista demócrata Gabrielle Giffords— ni después de la masacre de Virginia Tech en 2007, en la que fallecieron 37 personas.

La consultora Gallup realiza análisis continuados sobre la tenencia de armas en EE UU. Según esos sondeos, la gran mayoría de los norteamericanos cree o bien que las leyes en vigor son lo suficientemente efectivas (en un 47%), o bien que deberían ser más laxas, y facilitar aun más la tenencia de armas (en un 11%). En los pasados 50 años, además, la cifra de tenencia de armas se ha mantenido aproximadamente inalterada: un 45% de los estadounidenses dice tener al menos un arma en casa. Es una cifra sin parangón en el mundo, ni siquiera vista en países en guerra.

Cada año, el Instituto de Grado de Estudios Internacionales y de Desarrollo de Ginebra, en Suiza, efectúa una encuesta titulada Small Arms Survey. En uno de sus sondeos más recientes concluye que en EE UU hay 88 armas por cada 100 ciudadanos. Entre ellas hay 150 millones de rifles y 83 millones de escopetas, como los que Holmes llevó consigo al cine de Colorado, después de comprarlos legalmente.

Las peores masacres

Matanza en el cine de Colorado

El 20 de julio de 2012, James Holmes, de 24 años, mató a 12 personas e hirió a 59 en un cine de Aurora (Colorado). 

Masacre en Virginia Tech

La matanza que más víctimas se ha cobrado en EE UU. El 16 de abril de 2007, Seung-Hui Cho, un estudiante de ese centro educativo, mató a 32 personas e hirió a otras 17.

Tiroteo en la Universidad de Tejas

El 1 de agosto de 1966. Charles Whitman, estudiante de la Universidad de Tejas asesinó a 14 personas e hirió a otras 32.

Matanza de Columbine

El 20 de abril de 1999, Eric Harris y Dylan Klebold, de 17 y 18 años, entraron en su Instituto de Columbine, en Colorado, y asesinaron a 12 alumnos y a un profesor.

Las recientes masacres en Norteamérica tampoco han provocado un debate político sobre las armas, en plena campaña electoral. Los dos candidatos a la presidencia han pasado por el asunto de puntillas. Mitt Romney no se ha pronunciado sobre el asunto. Barack Obama ha dicho, solo a través de un portavoz, que “apoya la renovación de la prohibición de armas de asalto”.

“Hay en el asunto de las armas dos prioridades, dentro de una agenda mucho mayor”, analiza Josh Horwitz, director ejecutivo de la Coalición para Detener la Violencia de las Armas, un centro que aboga por leyes más estrictas. “Lo crucial es imponer una serie de revisiones de antecedentes más exhaustivas y eficientes para aquellos que adquieren armas, y renovar la prohibición de fabricar y vender armas de asalto, de tipo militar, para uso civil. Hay organizaciones que se oponen a esos fines, como la Asociación Nacional del Rifle, que defiende los intereses empresariales del sector que fabrica armas”.

El de las armas de asalto es un asunto que para los activistas es vital. En 1994 el Congreso prohibió su fabricación para uso civil, en una ley ratificada por Bill Clinton. En aquella norma se especificaban 19 tipos de pistolas, rifles y fusiles seimautomáticos diseñados para combate, que sólo podían venderse al extranjero. Eran armas que se recargan mecánicamente pero que requieren que se apriete el gatillo cada vez que se dispara. Esa ley estuvo vigente 10 años y luego expiró, sin que el Congreso o el presidente George W. Bush hicieran nada para evitarlo.

Holmes, el tirador de Colorado, compró legalmente un fusil semiautomático Smith & Wesson AR-15, de calibre 223, con un cargador especial que podía almacenar más de 100 proyectiles. Fue con él con el que provocó un mayor número de víctimas y heridos, según las pesquisas policiales. La venta de ese arma hubiera quedado prohibida por la ley ya caducada.

Una voz política se ha alzado estos días en contra de la facilidad para adquirir armas en EE UU. El independiente Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York, se ha convertido en una incómoda voz de la conciencia para el lobby de las armas y para los aspirantes a la presidencia. “El hecho de que criminales, terroristas y otros perturbados mentales tengan acceso a armas es una crisis nacional”, dijo el lunes en conferencia de prensa. “Y los dos candidatos presidenciales aun no han ofrecido a la ciudadanía americana un plan para mantener las armas fuera del alcance de gente peligrosa”.

El hecho de que criminales, terroristas y otros perturbados mentales tengan acceso a armas es una crisis nacional”

Michael Bloomberg

Esa crisis, como apunta Bloomberg, no es sólo una cuestión de masacres. El pasado lunes, por ejemplo, un niño de 12 años de California, se puso a jugar con el rifle de asalto de su padre, y acabó disparándole a su hermana, de 17 años, en el hombro. El 25 de julio, un niño de 4 años de Virginia encontró una pistola en una camioneta aparentemente abandonada y, jugando con ella, acabó muriendo por un disparo en la cabeza. En febrero, un joven de 17 años entró en un instituto de Ohio con una pistola, aniquiló a tres compañeros de clase e hirió de consideración a otros tres.

El lobby Asociación Nacional del Rifle —que no respondió a una petición de este diario para explicar sus posturas sobre las armas de asalto— persigue una agresiva política en Washington de defensa de la tenencia y acumulación de armas. Se opone a cualquier reforma que entienda restrictiva y, por supuesto, a la prohibición de fabricar armas de asalto. Después de la masacre de Colorado envió una carta a sus afiliados en la que les pedía donaciones, augurando que los grupos partidarios del control de armas utilizarían el suceso para iniciar una campaña a favor de leyes más estrictas.

Los cuerpos de varias de las 12 víctimas de Colorado aun estaban en la morgue. En los hospitales, nueve personas se hallaban aun en estado crítico. “El futuro de la Segunda Enmienda [de la Constitución, la que ampara el derecho a portar armas] estará en juego”, decía en aquella misiva el vicepresidente de la Asociación, Wayne LaPierre. “Y el futuro de nuestro país y nuestra libertad estarán también en juego”.

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Cientos de personas acuden a una vigilia en la iglesia católica de Santa Rosa de Lima en Newtown para rendir sus respetos a las víctimas y sus familiares

Vigilia en la iglesia católica de Santa Rosa de Lima, en Newtown (Connecticut). / SHANNON STAPLETON (REUTERS)

El cielo estaba completamente limpio en Newtown, una pequeña localidad silenciosa situada en pleno corazón de Connecticut, a escasos 120 kilómetros de la frenética ciudad de Nueva York. Silencio que rompieron los disparos de Adam Lanza al entrar temprano por la mañana en un centro de enseñanza primaria con niños de cinco a 10 años iniciando las clases.

La jornada se torno de golpe oscura, rota por el dolor, tanto de los familiares de las víctimas como de los que sobrevivieron a esta acción horrible, congregados en masa esta tarde para participar en la misa vigilia en la iglesia católica de Santa Rosa de Lima. Una madre, acompañada por su hijo de 12 años, comenta que “todo el mundo conoce a alguien entre las víctimas”. “De alguna manera esta tragedia nos afecta a todos”, señala antes de levantarse.

La historia volvía a repetirse, esta vez en una pequeña comunidad de Nueva Inglaterra, tranquila, pacífica. Dicen que la libertad de la que goza EE UU debe ir acompañada por la responsabilidad de sus vecinos, sino ese equilibrio se rompe de manera incomprensible. Esta vez ese equilibrio acabó cuando el agresor, de 20 años, abrió fuego en casa contra su madre, que ejercía como profesora en Sandy Hook, y después contra los menores a los que daba clases. Es un centro conocido en la zona.

La ráfaga acabó con la vida de una veintena de niños y de seis adultos. El colegio cuenta con 626 alumnos matriculados. Tiene una guardería. A las 9.30am cierra las puertas como medida de seguridad. A partir de esa hora solo se puede entrar llamando a un timbre y con permiso. El autor de la matanza entró antes. La iglesia de Santa Rosa no está muy lejos de allí. Permanecerá abierta las 24 horas para el que quiera acercarse a rendir sus respetos. La gente se agolpaba en las ventanas para seguir el oficio.

La mañana fue larga para los vecinos, comenta una residente. Durante horas, los familiares corrieron por las inmediaciones del colegio sin saber dónde ir, intentando dar con alguien que les aclarara lo que estaban viendo por televisión. Justo al lado del centro de enseñanza hay una pequeña caserna de bomberos, que se convirtió en un lugar improvisado de consuelo para los padres. Allí se concentraron una treintena de adultos.

Si tenía un problema con su madre, que lo hubiera resuelto en casa, no en el colegio”

Los jóvenes se consolaban unos a otros y se abrazaban para darse fuerza mientras quienes esperaban afuera en la iglesia de Santa Rosa entonaban ‘Amazing Grace’. TJ, miembro del cuerpo de bomberos de Newtowm, se muestra incapaz de dar consejos a las víctimas incluso siendo un experto en situaciones de crisis porque “aun no me entra en la cabeza lo que ha pasado”. “Si tenía un problema con su madre, que lo hubiera resuelto en casa, no en el colegio”, dice. También comenta que otros conpañeros le han llamados desde distintos puntos del país para expresar sus condolencias y compartir su pena. “Les he dejado claro que esto no es un Columbine o un Virginia Tech. Aquí ha pasado en una guardería”.

TJ tiene una hija de cuatro años que va a un jardín de infancia muy cercano al lugar donde ha ocurrido la matanza. A su lado, Will Ruffles lleva en los brazos a un bebé de cinco meses. “Cuando llegué a casa y lo vi me eché a llorar”.

“Que pase esto, en esta comunidad”, comenta Catherine Urso tras la ceremonia de vigilia. Es profesora. Considera que lo sucedido es el reflejo de la educación y la cultura de violencia que se da a los niños. “Algo debe cambiar, porque cada vez sucede con más frecuencia”. A su lado una mujer mayor enseña un cartel en el que pide que se haga algo para contener “este veneno” para salvar la vida de los jóvenes.

Janet tiene 19 años. Es de origen ecuatoriano. Emigró a EE UU junto a su familia. Un primo va al mismo colegio de la matanza. “Pasamos mucho miedo hasta que supimos que estaba bien”. Esta joven admite que no puede saber lo que deben de estar pasando las familias de las víctimas. “Sólo puedo rezar por ellos”. La madre señala, al preguntarle si depués de vivir esto no se plantea volver a su país, que “esta es la muestra de que en ningún lugar se puede estar seguro”. Esa es la realidad.

A la entrada de la iglesia de Santa Rosa hay tres pizarras blancas en la que los vecinos dejan mensajes. “Que Dios bendiga a esta comunidad por todo lo que ha perdido y que bendiga a sus 20 ángeles”, dice el que escribe la familia Brackett. En otro al lado se pide “estar mas unidos y fuertes” frente a la tragedia. Un mensaje que repitió durante la misa moseñor Robert Weiss. “No vivimos en una zona de guerra. Esto no debería pasar”.

Si la mañana fue dura, la noche convirtió Newtown en una ciudad fantasma. Las carreteras de acceso están cortadas y únicamente circulan los camiones de la prensa. El silencio que rodea los alrededores de la escuela se ha expandido a las viviendas de la zona residencial cercana. John Hubbard ha decidido apagar las luces de navidad que adornaban su jardín. “Las luces se suponen que traen alegría, pero hoy el día ha sido una tragedia”. Su casa está enfrente de una de las paradas del autobús escolar que hace la ruta hasta el colegio Sandy. “No sé si algunos de los chavales que iban en el autobús estarán entre las víctimas”, murmura.

En el restaurante Mona Lisa, alejado de la zona en la que ocurrió el tiroteo, la congoja atenaza a los pocos clientes que esta noche se han acercado al lugar. “Hoy iba a ser un día agitado, con muchas cenas de Navidad. Se han cancelado todas”, indica su propietario, Tom Daoutis. “Claro que no tengo derecho a quejarme. Esto no es nada comparado con la tragedia que estamos viviendo”, añade.

En la barra hay dos televisiones encendidas. En una hay un partido de baloncesto, en la otra se ven las imágenes de la vigilia por las.víctimas del tiroteo. Nadie presta atención al partido. “Esto va a volver a pasar. No puedes parar a un tipo que lleva armas y que tiene planeado matar a la gente”, se lamenta uno de los clientes.

Como dijo Dannel Malloy, gobernador de Connecticut, este acto dejará huella en esta ciudad y en todo un país que cierra un año dominado por la violencia. La ciudad de Newtown fue fundada hace tres siglos. Era un territorio que pertenecía a la tribu de los Pohtatuck. Ahora viven unas 27.000 personas. El ingreso medio de sus vecinos es de uno 90.000 dólares, por lo que se puede considerar una comunidad acomodada. El 3% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza.En la última década, en Newtown sólo ha habido un asesinato.

 

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El poder de las armas de fuego

Publicado: diciembre 14, 2012 en Noticias, opinión

En la reciente campaña electoral no se habló del control de las armas de fuego que causan más muertes en EE UU que ninguna de las guerras en que se ve envuelto

REUTERS

De todas las prioridades que Estados Unidos tiene para su futuro, una de las más urgentes, pero de la que no se habló en la reciente campaña electoral, es la del control de las armas de fuego, que causan más muertes en este país que ninguna de las guerras en que se ve envuelto. La matanza de ayer en Connecticut pone de nuevo ese asunto sobre la mesa, pero difícilmente producirá resultados distintos y más positivos a los de anteriores matanzas.

Desde Columbine, donde 12 niños y un profesor murieron en una escuela a manos de un pistolero en 1999, han ocurrido en EE UU 18 similares tiroteos indiscriminados con consecuencias mortales, cuatro más que en todo el resto del mundo. En el más sangriento de todos ellos, 34 jóvenes estudiantes fueron acribillados por uno de sus compañeros desequilibrado en la universidad de Virginia Tech en 2007.

Después de cada una de esas tragedias, algunas voces se alzaron para poner control a la venta libre de armas de fuego, pero en cada una de esas ocasiones se estrellaron con el muro del poderoso lobby que controla ese negocio, uno de los que más dinero aporta a las campañas políticas y que más capacidad de presión tiene sobre los miembros del Congreso.

Tanto en Columbine, como en Virginia Tech, como en otras matanzas de menos repercusión se comprobó que los asesinos solo pudieron cumplir sus siniestros planes porque antes accedieron fácilmente a las armas que necesitaban. En el caso de Connecticut, según los primeros datos, el pistolero actuó con cuatro armas distintas, todas ellas legalmente compradas.

Pese a eso, las normas para adquirir armas no solo no se han hecho más exigentes sino que se han reducido. Hoy es legal en algunos estados exhibir armas en lugares públicos o llevarlas cargadas en la guantera del coche. En lo que va de año, el sistema nacional que contabiliza el comercio de armas –National Instant Check System– ha detectado 16.800.000 ventas de armas, lo que supone prácticamente el doble de lo que se vendieron diez años antes. Si se tiene en cuanto que esa cifra no tiene en cuenta que cada transacción puede incluir un número casi ilimitado de piezas –desde un revolver a un fusil automático-, es fácil calcular el volumen del problema al que se enfrenta este país.

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Los partidarios de las armas de fuego, que son una amplia mayoría en ambos partidos políticos y una mayoría también entre la población, justifican su posición en la defensa de la Segunda Enmienda de la Constitución norteamericana, que, efectivamente, garantiza el derecho a las armas, pero de forma suficientemente ambigua como para que varios expertos hayan expresado dudas de que ese texto proteja el desproporcionado comercio actual.

Haciendo un esfuerzo, puede entenderse esta afición a las armas por algunas particularidades de la historia y del estilo de vida de este país, donde millones de familias viven en zonas muy aisladas, lejos de la protección inmediata de las autoridades. Igualmente, esa inclinación a la autodefensa conecta con una sociedad individualista que no tiene confianza en el estado ni cree que éste tenga la obligación de protegerle.

Pero nada de eso es hoy suficiente para explicar un comercio de estas proporciones. Entre 2006 y 2011, solo la venta de escopetas de caza creció en un 30%. El año pasado, de los 14.000 asesinados en EE UU, 10.000 lo fueron por armas de fuego. Según datos oficiales, en 2009 hubo casi 600 muertos en accidentes causados por armas y casi 19.000 suicidios por el mismo medio.

Pese a todo, durante los primeros cuatro años de la Administración de Barack Obama no se ha pasado ni una sola ley relativa al control de las armas. El presidente ha sugerido algunas iniciativas al respecto para su segundo mandato, que no tienen muchas posibilidades de prosperar, pero que han sido suficientes como para que el vicepresidente de laAsociación Nacional del Rifle (NRA), Wayne LaPierre, alerte sobre la existencia de “un cerco contra la Segunda Enmienda”.

 

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20 niños fallecidos

Masacre en colegio infantil de Connecticut

Dos de los niños que vivieron la tragedia.
20 niños y 7 adultos fallecidos y cerca de 20 heridos. El autor de los disparos, de 20 años, ha fallecido tras matar a su madre.

14 DE DICIEMBRE DE 2012, EE.UU.

 Sandy Hook, un colegio  de Newtown (Connecticut, EEUU), ha registrado un terrible tiroteo. Se trata de una escuela de educación primaria en el que han muerto 27 personas, entre ellas 20 niños, según fuentes policiales citadas por medios norteamericanos. Al centro acuden alumnos de entre 5 y 10 años.

En lo que es ya uno de los mayores asesinatos en masa de la historia de Estados Unidos, 27 personas han fallecido, entre ellas 20 niños y el pistolero. . Dos de los menores llegaron con vida al hospital para morir minutos después.

 La policía ha identificado al presunto autor del tiroteo como Adam Lanza, un joven de 20 años que fue hallado muerto en el interior del colegio . De acuerdo con la policía, Lanza entró a la escuela Sandy Hook a primera hora de la mañana vestido con ropa negra y llevaba una máscara, un chaleco antibalas y cuatro armas.

  Según ha informado la cadena Fox, el ataque se centró en la guardería, donde están los niños más pequeños.

 La policía ha encontrado además un cadáver en una vivienda vinculada al autor de los disparos, y según ha adelantado la cadena NBC, se trataría de la madre de Lanza  (que trabajaba de maestra en la escuela, pero que fue asesinada en su domicilio).

Según se ha confirmado ya, la directora del colegio y el psicólogo del centro también han fallecido en el tiroteo, que comenzó en los pasillos del colegio y se desarrolló en dos aulas.

 Las autoridades también detuvieron a una persona posiblemente relacionada con el ataque en Sandy Hook. Podría tratarse del segundo tirador del que desde un primer momento han hablado las autoridades y, según la agencia Associated Press, es el hermano de Lanza.


Al poco de iniciarse el tiroteo un despliegue policial y de ambulancias rodearon el centro educativo -Sandy Hook Elementary School-. También fueron llegando los padres de los alumnos.

Los primeros testimonios eran escalofriantes. “Estaba en el gimnasio y oí como siete disparos y entonces el profesor nos dijo que nos escondiéramos en una esquina y nos agrupáramos”, ha relatado un alumno a las cadenas de televisión. “Volvimos a oír esos ruidos y todos empezamos a llorar. El profesor de gimnasia nos dijo que fuéramos a la oficina donde no nos podría encontrar nadie. Luego llegó un policía que nos dijo que corriéramos fuera”..

 Newtown tiene una población de 27.000 habitantes. El colegio en el que se ha producido el tiroteo atiende a niños desde primaria hasta cuarto grado. Es uno de los cuatro centros de primaria que hay en el distrito y cuenta con 626 estudiantes, además de 46 adultos que forman la plantilla.

 OBAMA PENDIENTE “CON OJOS DE PADRE”
 El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, fue informado del incidente una hora después de que ocurriera y dijo que recibía actualizaciones constantes de la situación “con ojos de padre”. Se trata de la mayor tragedia de una escuela estadounidense.

En su comparescencia ante los medios el presidente Barack Obama ha tenido que dejar de hablar debido al llanto al recordar que la mayoría de las víctimas eran niños de entre cinco y diez años. Ha declarado desde la sala de prensa de la Casa Blanca que “hemos vivido esta situación ya demasiadas veces”.

Secándose las lágrimas, el mandatario ha declarado que hay que “tomar medidas significativas para impedir que esto vuelva a suceder”. Antes de abandonar el recinto, Obama, que más que como un presidente ha hablado como un padre, ha dicho que “esta noche, Michelle y yo abrazaremos a nuestras hijas un poco más fuerte y les diremos que las queremos”.

 UNO DE LOS TIROTEOS MÁS GRAVES EN EEUU
 El tiroteo de Newtown es una de las mayores matanzas ocurridas en Estados Unidos en los últimos años. Hay que remontarse a 2007 para hallar un caso similar por número de muertos.

El 16 de abril de ese año 2007, 33 personas murieron en la Universidad Politécnica de Virginia, entre ellas el autor de los disparos.

En agosto de 1996, un hombre disparó indiscriminadamente en la Universidad de Austin (Texas) y causó la muerte de 16 personas y heridas a otras 31.

Este año han tenido lugar otros tiroteos. El más grave ocurrió el 2 de abril en la universidad privada de Oikos (California). Fallecieron siete personas y tres resultaron heridas. El autor de los disparos fue un exalumno de origen coreano que disparó porque estaba enfadado con una empleada y con los estudiantes porque se metían con él y no le trataban “con respeto”.

Fuentes: Agencias

Editado por: Protestante Digital 2012

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En lo que es ya uno de los mayores asesinatos en masa de la historia de Estados Unidos, 27 personas han fallecido, entre ellas 20 niños y el pistolero, en un tiroteo en un colegio de Connecticut en la localidad de Newtown (100 kilómetros al noreste de la ciudad de Nueva York). Dos de los menores llegaron con vida al hospital para morir minutos después. La agencia Associated Press ha identificado al asesino como Adam Lanza, 20 años, cuyo cadáver ha sido hallado en el interior de una de las aulas aunque no se ha confirmado si se quitó la vida o fue abatido.

El asaltante tenía consigo entre dos y cuatro armas de fuego y vestía un chaleco antibalas cuando inició su sangriento asalto en el colegio Sandy Hook de la tranquila Nueva Inglaterra. Según las autoridades locales, todas las armas empleadas por Lanza estaban registradas a nombre de la madre.

EL PAÍS

La policía ha encontrado además un cadáver en una vivienda vinculada al autor de los disparos, y según ha adelantado la cadena CNN, se trataría de la madre de Lanza, a pesar de que en un primer momento se afirmó que era una de las fallecidas en la escuela, donde trabajaba como maestra. Según se ha confirmado ya, la directora del colegio y el psicólogo del centro también han fallecido en el tiroteo, que comenzó en los pasillos de la escuela y se desarrolló en dos aulas.

Las autoridades también detuvieron a una persona que resultó ser el hermano del tirador Ryan Lanza, cuya identidad había sido barajada en un primer momento como la del autor de los disparos.

El presidente Barack Obama, quien ha tenido que dejar de hablar debido al llanto al recordar que la mayoría de las víctimas eran niños de entre cinco y diez años, ha declarado desde la sala de prensa de la Casa Blanca que “hemos vivido esta situación ya demasiadas veces”. Secándose las lágrimas, el mandatario ha declarado que hay que “tomar medidas significativas para impedir que esto vuelva a suceder”. Antes de abandonar el recinto, Obama, que más que como un presidente ha hablado como un padre, ha dicho que “esta noche, Michelle y yo abrazaremos a nuestras hijas un poco más fuerte y les diremos que las queremos”.

El tiroteo tuvo lugar pasadas las 9.30 de la mañana (15.30 hora peninsular) y varios medios locales informaron que hasta una hora después todavía quedaban menores dentro del colegio. Las autoridades cerraron el acceso a todos los colegios de la zona por precaución y pidieron a los padres que no se acercaran a la escuela de Newtown hasta que la situación no estuviera controlada. Los estudiantes fueron evacuados a una zona segura casi dos horas después del ataque.

Los primeros testimonios eran escalofriantes. “Estaba en el gimnasio y oí como siete disparos y entonces el profesor nos dijo que nos escondiéramos en una esquina y nos agrupáramos”, ha relatado un alumno a las cadenas de televisión. “Volvimos a oír esos ruidos y todos empezamos a llorar. El profesor de gimnasia nos dijo que fuéramos a la oficina donde no nos podría encontrar nadie. Luego llegó un policía que nos dijo que corriéramos fuera”.

Una madre relataba a la televisión que el lugar parecía “una zona de guerra”. Su hijo le contó que las balas les volaban por encima de la cabeza cuando se encontraban en el pasillo y que un profesor le empujó y le metió en una clase.

El teniente Paul Vance aseguró en rueda de prensa esta mañana que ya está garantizada la seguridad en la escuela pero todavía no pueden confirmar públicamente el número de fallecidos porque deben localizar a todos los familiares. Vance tampoco confirmó la causa de la muerte del tirador.

“Estábamos en el gimnasio cuando oímos los disparos. El profesor nos dijo que nos escondiéramos en una oficina. Después la policía nos dijo que saliéramos corriendo”, afirmó uno de los estudiantes a la cadena de televisión NBC. “La policía nos dijo que nos abrazáramos los unos a los otros, nos cogiéramos de la mano y cerráramos los ojos. Solo los abrimos al salir del colegio”, ha explicado una niña al diario Hartford Courant.

Alexis Wasik, de ocho años, declaró a CNN que la policía hizo recuento de todos los menores antes de dejarles abandonar la escuela y que debían caminar acompañados de otro alumno. “No entendemos cómo ha podido entrar nadie en el colegio, es casi imposible”, se preguntaba el padre de la menor. Wasik afirmó que todos los padres habían recibido una llamada de la policía informándoles de lo sucedido en el centro y de los procedimientos a seguir para recoger a sus hijos.

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