Un papado “a la defensiva” que no salva “la barca que se hunde”

Publicado: febrero 12, 2013 en Noticias

Valoración de Jaume Llenas (AEE)

Un papado "a la defensiva" que no salva "la barca que se hunde"

Benedicto XVI, en una Misa en el Obradoiro de Santiago de Compostela / José Rodríguez, La Voz de Galicia.
Ratzinger “ha querido mantener los privilegios de la institución y resistirse a perder espacios e influencias y tratar de tutelar una sociedad que ya no admite tutelas”, explica el secretario de la Alianza Evangélica Española.

 

 Protestante Digital se ha puesto en contacto con Jaume Llenas, secretario general de la Alianza Evangélica Española y miembro de la Junta Directiva de la Europea. Ante la anunciada renuncia de Benedicto XVI ha hecho una valoración de su trayectoria, y en su opinión el suyo ha sido un “papado defensivo en su origen. El mismo Ratzinger había dicho poco tiempo antes de su elección que la Iglesia Católica era una barca que se hundía”.

Por ello,  entiende que debe interpretarse su elección “como una reacción de miedo de la institución, de la parte jerárquica que controla la institución.  Cuando las instituciones se sienten en peligro en lugar de buscar su futuro en aquello que es su razón de ser, en aquello que podría darles sentido, acostumbran a huir a posiciones que les parecen seguras y que quieren reencontrar en las esencias de la propia institución”.

En este sentido, observa que la Iglesia católica “en lugar de buscar su futuro en el evangelio, mira al pasado, vuelve a sus caminos antiguos, escoge reforzar la propia institución a base de tradición” y por ello el papado de Ratzinger ha sido “defensivo” en cuanto a su práctica.

 UNA ETAPA DIFÍCIL
 En cuanto al período que le ha tocado dirigir como cabeza de la Iglesia de Roma, esa barca que se hundía “ha seguido haciendo aguas por donde era previsible y por donde no lo era”.

Ha habido, a su juicio, un par de aspectos que han resultado especialmente dolorosos en su papado. El primero ha sido la necesidad de enfrentar los muchos casos de pederastia en el clero en tantos países. “Algo de grandes proporciones ha pasado dentro del corazón del catolicismo.  Aquellos que estaban para acompañar espiritualmente a las personas han abusado física y espiritualmente de su posición. Y si es grave el abuso cometido, aún lo es más la reacción de la propia institución.  En lugar de sanear, de mostrar que no había connivencia de la institución con el mal, se ha dado cobertura a los corruptos, se ha vuelto a golpear a las víctimas, se ha perdido toda autoridad moral y toda legitimidad para que la Iglesia católica fuera un punto de referencia en medio de una sociedad que se descomponía interiormente”.

En este punto opina Llenas que la Iglesia católica, con su actuación en estos casos, “ha sido parte de la oscuridad de la sociedad y no parte de la luz para salir de ella.  No ha sido una muestra de la actuación y de los valores del Reino de Dios, sino una muestra más de cómo la institución ya no era una forma visible de ese Reino”.

El segundo punto o aspecto es que la Iglesia católica ha experimentado en el papado de Ratzinger una  constante pérdida de influencia tanto en Europa,  con una secularización de velocidad creciente, como  una huida de sus fieles a otras iglesias, especialmente las evangélicas, en África, Asia y América Latina.

 UN HOMBRE “FUERA DE LA REALIDAD”
Con estos datos, ve Jaume Llenas que Ratzinger y la jerarquía tampoco han encontrado la respuesta a esta problemática.  “Han interpretado mal los tiempos y las razones.  Su respuesta ha sido tratar de mantener los privilegios de la institución, tratar de salvar los muebles, resistirse a perder espacios e influencias, tratar de tutelar una sociedad que ya no admite tutelas. La iglesia de Cristo no existe para eso, sino que es un organismo vivo que existe para la misión, para presentar a la sociedad un evangelio completo que acerca a las personas a Jesús y las cambia y las transforma en el presente y en el futuro”.

Desde esta actuación,  Benedicto XVI ha parecido “un hombre fuera de la realidad, un hombre interesado en sus pequeñas discusiones teológicas desligadas de la realidad”.  Incluso, afirma el secretario general de la AEE, cuando hablaba de los cambios de la sociedad contemporánea, en la última de sus tres encíclicas, “Cáritas en Veritate”, “daba la sensación de que hablaba de y para otros, de que él ya no pertenecía a esta nueva realidad de la que hablaba. Como anécdota de sus últimas publicaciones,  lo que ha destacado mediáticamente de su libro sobre Jesús de Nazaret, ha sido si había o no buey y mula en el establo, cuando el mundo a su alrededor se hundía”.

 En cuanto a su renuncia, Llenas sí lo valora como algo positivo del hasta ahora último Papa.  Lo ve como “un gesto de realidad y de humildad personal que le honra. Valoro positivamente este gesto de humildad que representa la consciencia de que uno ha perdido las facultades físicas necesarias para guiar espiritualmente al colectivo de la Iglesia Católica”.

Más destacable aún cuando este tipo de actuaciones “no son habituales ni en la institución ni en muchos otros ámbitos de la sociedad estos actos de realismo.  Ratzinger ha tenido la integridad intelectual y moral de hacer examen de conciencia y de pensar en el bien del colectivo al que representa. Estos gestos, que deberían ser normales, han llegado a ser extraordinarios,  dignos de ser señalados y valorados”.

 FEREDE VALORA “NORMALIDAD” DEL GESTO
El secretario ejecutivo de la Federación de Iglesias Evangélicas de España (FEREDE), Mariano Blázquez, ha destacado el “gesto de normalidad” que ha demostrado Benedicto XVI al renunciar a su pontificado  al llegar a una edad o estado físico “que no le habilita para desarrollar adecuadamente su labor”.

“Nos parece un gesto de normalidad que una persona, cuando considera que llega a una edad o estado físico que no le habilita para desarrollar adecuadamente su labor, solicite su relevo, tanto de sus responsabilidades administrativas como religiosas”, ha señalado Blázquez en declaraciones a la Agencia EFE.

Para el secretario ejecutivo de la FEREDE  “es normal” abandonar el cargo al llegar a una edad o estar “en una situación inhabilitante”. “Me parece normal que también ocurra en el seno de la iglesia católica”, ha añadido.

Blázquez no ha querido entrar a valorar el pontificado de Benedicto XVI, pero sí ha lamentado, sin embargo, que en estos años el diálogo y relaciones con el resto de confesiones religiosas “no haya avanzado”.

 LA ALIANZA EVANGÉLICA MUNDIAL DESTACA BUENAS RELACIONES INTERCONFESIONALES
La Alianza Evangélica Mundial también ha expresado su valoración sobre la renuncia del Papa. Su secretario general, Geoff Tunnicliffe cuenta su experiencia personal con Ratzinger. “Aprecio que haya sido cálido y auténtico en nuestras conversaciones y reuniones.  Además, aprecio su valor por las ideas, incluso cuando no van de acuerdo a las actitudes contemporáneas. Me conmovió especialmente por su audacia en advertirnos de los peligros del relativismo moral y la tiranía de ideologías egoístas”.

Según la WEA, el Papa valoró “el dialogo y las relaciones con otros cristianos y personas de otras religiones” y se esforzaba en que este encuentro fuera basado en la verdad. “Para él la unión no podía comprometerse a la verdad. Incluso cuando se hablaba de las diferencias teológicas parecía escuchar con mucha atención y comprender por qué esto es así”, dice Tunnicliffe.

Durante el mandato del Papa, la Alianza destaca que  se hizo público un documento en el que participaba la Iglesia Católica Romana, el Consejo Mundial de Iglesias y la Alianza Evangélica Mundial.   “Además, un importante diálogo teológico bilateral entre la Alianza Evangélica Mundial y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad Cristiana dará a conocer sus resultados en 2014”, avanza la WEA.

Aprecia además la Alianza Evangélica Mundial su aportación escrita, “que revela a una persona de una profunda reflexión teológica. Su apego a la historia, el mensaje y la obra de Jesucristo como Hijo de Dios, Salvador del mundo, ha enfatizado a Jesús como eje central de la vida de la iglesia en su ministerio personal”.

El secretario general de la Alianza Evangélica Mundial, Geoff Tunnicliffe, se ha reunido con el Papa Benedicto en varias ocasiones. La última reunión tuvo lugar en el Vaticano en septiembre de 2012, cuando el Papa Benedicto XVI le invitó al Sínodo de los Obispos para la Nueva Evangelización.

Finaliza el comunicado de la Alianza “deseando la bendición de Dios sobre el Papa Benedicto en su jubilación, y ora por sabiduría para los líderes de la Iglesia Católica en la selección de su próximo Papa”.

 REACCIÓN DE LA ALIANZA EVANGÉLICA ITALIANA
La Alianza Evangélica Italiana ha hecho público un comunicado en el que expresa su opinión ante la decisión tomada por el Papa Benedicto XVI. “En un tiempo en el que las cualidades físicas son a menudo idolatradas y llevadas al extremo” este gesto del Papa “refleja una visión de la vida impregnada de realismo y que es consecuente con las limitaciones humanas y la necesidad de realizar sacrificios personales”, dice la AEI.

En cuanto a la trayectoria de estos ocho años de Papado,  la AEI “valora la claridad y la fuerza de las convicciones teológicas que Benedicto XVI ha expresado en su pontificado”,  sobre todo “cuando van contra la corriente de la corrección política y las tendencias mayoritarias de la opinión pública”. Se expresa positivamente el diálogo abierto por el Papa: “Aunque la fe evangélica es muy diferente a la romana, esta actitud ha ayudado al diálogo, ya que se ha basado en la lealtad a sus convicciones y no se ha dejado dirigir por confrontaciones superficiales”.

Por otra parte  la Alianza Evangélica Italiana “reconoce que Benedicto XVI no se ha movido del eje central de la Iglesia Católica Romana,  basada en la síntesis humana entre las Escrituras y la tradición, Cristo y la Iglesia, los sacramentos y la gracia, la fe y el mérito humano, el culto a Dios y la veneración dirigida a otras figuras”.

Los evangélicos italianos expresan que  el Papa “ha consolidado la fuerza global del catolicismo romano como una plataforma capaz de mantener unidos algunos elementos del Evangelio con elementos que son incompatibles con el Evangelio bíblico.  Ante el catolicismo de Benedicto XVI, los evangélicos no podemos sino remarcar la diferencia fundamental que aún existe entre el catolicismo y la fe evangélica”, concluye el comunicado.

Editado por: Protestante Digital 2013

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