El último, el esclavo, el que sirve

Publicado: febrero 19, 2013 en Misión Integral, Misión Urbana

Juan Simarro Fernández

Y se escandalizaban de Él (XVI)

El último, el esclavo, el que sirve
Hoy más que nunca se valora la riqueza como prestigio y se sigue poniendo a los ricos en los primeros lugares… incluso en las iglesias cristianas.

 

Es impactante y un tanto escandaloso el fijarse en la inversión de valores que hace Jesús tanto en las parábolas del Reino como en otros mensajes suyos dirigidos tanto a las multitudes como a los discípulos.  “…Sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige como el que sirve”.  Lucas 27:26. ¿Escandaliza hoy esta frase a los creyentes?

En estas líneas sobre el servicio basadas en el pasaje de Lucas en el que los discípulos iban discutiendo cuál de ellos sería el mayor, vendría muy bien la frase de Jesús que estructura todo su pensamiento en estas áreas:  “Los últimos serán los primeros” .

En el pasaje de Mateo 20, sobre la madre de los hijos de Zebedeo, pidiéndole a Jesús que ordenara que en su reino sus hijos se sentaran uno a la derecha y el otro a la izquierda, se perfila también este concepto. Allí el mensaje se da de esta manera:  “El que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro siervo” . Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los siervos. No es nada fácil entender el Evangelio desde los parámetros del mundo. Les escandaliza. Causa rechazo si no se mira con los ojos de la fe.

No era fácil para los discípulos entender al Maestro. ¿Acaso lo es hoy? Hoy la tendencia normal sigue siendo el querernos encumbrar, el ser los mayores, el estar más cerca de los ángeles que de los hombres, especialmente de los hombres empobrecidos y maltratados. El pensamiento de Jesús dice que el servicio es el que nos pone en nuestro lugar. Los textos hablan de la grandeza del servicio… el grande es el que sirve, el que se humilla… no es el que se sienta a la mesa, sino el que se pone al servicio de los que se han de sentar.

Jesús lo fundamenta con su ejemplo:  “Yo estoy entre vosotros como el que sirve” . Ese, diría Jesús, es el mayor ejemplo de grandeza. Hay toda una revolución de valores, aplicados aquí al servicio y a todo el pensamiento de Jesús en general. Con respecto a la lógica del mundo hay una revolución de valores, todo un trastoque de los conceptos que nosotros tenemos como buenos. Todo esto dejaba atónitos y escandalizados a los que escuchaban desde la lógica de los poderosos.

Hoy no ha cambiado mucho. En alguna ocasión, hablando de estos temas, lo que a grupos de creyentes les parece injusto es que en la parábola de los obreros de la viña se les pague igual a los obreros que han trabajado desde el principio del día que a los que han entrado al final de la jornada y que, además, se les pague los primeros. No entienden el trastoque de los valores de Jesús, su justicia que no es como la de este mundo, sino una justicia impregnada de misericordia a favor de los más débiles que, en este caso, sería aquellos a los que nadie quería contratar por ser precisamente los menos competitivos por su situación de debilidad.

Hay una inversión de valores que también se debe dar en la valoración de las personas, religiosas o no. La grandeza está en el servicio, no en el ser servido. La grandeza está en saber humillarse en el servicio al otro, no en el hecho de que otros te sirvan porque te consideran importante. Así estos párrafos de Jesús:  “Los reyes de las naciones se enseñorean sobre ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores” . Esos no son los grandes, no son los importantes a los ojos de Dios. Se consideran los mayores a los que hay que servir y se autoengrandecen. Nunca serán los primeros, los que tengan la dignidad o el privilegio de sentarse al lado de Jesús.

Por eso Jesús dice a sus discípulos : “Entre vosotros no será así, sino que el mayor será entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve” . Así, pues, los importantes no van a ser aquellos que se encumbran en la escalada social y económica, siendo admirados por todos los que están dispuestos a servirles por ser los ganadores, los que han llegado a las cumbres humanas. Los importantes serán los que se humillan hasta el servicio a los más débiles. De ahí la grandeza del servicio aunque algunos se escandalicen ante ello.

Jesús invierte los valores y deja la preeminencia a los que sirven. Las otras formas de pensar de los que quieren ser servidos, se dan entre los enaltecidos por el poder o el dinero…  “más no así entre vosotros” , nos dice Jesús. Por tanto, entre nosotros, los cristianos, no debe ser así, a no ser que seamos cristianos nominales que están a años luz del auténtico seguimiento de Jesús:  “Yo estoy entre vosotros como el que sirve” , nos dijo el Señor durante su estancia entre nosotros en la tierra. Fue su ejemplo humano para los que quieren seguirle.

Debéis imitarme, diría Jesús…  “porque ejemplo os he dado” , les dijo después de haber lavado los pies a sus discípulos.

Tenemos que decir que, desgraciadamente hoy, la inversión de valores que hace Jesús no ha calado suficiente en el mundo. Hoy más que nunca se valora la riqueza como prestigio y se sigue poniendo a los ricos en los primeros lugares… incluso en las iglesias cristianas. Hoy las mayorías piensan que para ser importante, hay que triunfar en el mundo del dinero o del poder, ocupar lugares de privilegio bien remunerados, ya sea en el mundo de los negocios, del arte, de los deportes…

Pocas veces se considera como importante y se califica de triunfador al que comparte, al que se acerca a los humildes, a los que consuelan, a los que buscan la paz y están de espaldas al lujo y al boato de los altos cargos y triunfadores según el mundo.

¿Predicamos desde nuestros púlpitos, desde nuestras iglesias, con nuestros ejemplos y estilos de vida esta inversión de valores que hace Jesús? ¿Queremos ser de los importantes desde los parámetros de vida que nos presenta el Maestro? ¿Seguimos la lógica de Jesús o de los poderosos del mundo acostumbrados a que les sirvan? ¿Podemos consideran a los últimos según el mundo como los primeros? ¿Aceptamos que el que quiera ser el primero ha de ser el siervo de los otros? ¿Hemos asimilados la inversión de valores que hace Jesús? ¿Podemos hoy trastornar al mundo con estos valores o se nos han colado por la puerta de atrás de las iglesias los valores mundanos, contravalores en relación con los valores del Reino, y vivimos como los que no tienen esperanza?

Os animo a aceptar el reto de los valores de Jesús, de la inversión y revolución de valores que Él hace sin escandalizaros. Quizás entonces será muy fácil entrar por los caminos del servicio. El servicio a los más necesitados, a los pobres y proscritos del mundo, a los sufrientes de esta tierra. Es la forma de entrar en la categoría del ser los primeros… y los más felices, de los hombres libres.

Autores: Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2013

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