Archivos para marzo 16, 2013


Juan Francisco Martínez

El papado en versión latinoamericana

 Todavía no ha pasado una semana desde que fue electo y ya ha hecho varias cosas que dan a entender que será un papa muy diferente.

El mundo católico romano celebró esta semana el nombramiento del nuevo papa, Francisco. Fue una sorpresa siendo que él ni estaba en la lista de los supuestos papables. Su ascensión parece indicar que los cardenales quieren enfocar hacia el futuro y no hacia las crisis que tanto han afectado a la Iglesia Católica Romana. Jorge Mario Bergoglio es el primer papa que no es del hemisferio norte, es el primer jesuita y el primero de las Américas. 

Francisco tiene el potencial de ser un puente entre la iglesia del norte en crisis y la iglesia creciente del sur. Al ser hijo de inmigrante italianos y de un país, Argentina, de tanta migración europea relativamente reciente, él es el tipo de candidato que puede conectar la iglesia antigua de Europa con la iglesia joven del sur. Pero también representa al mundo mayoritario. Mientras la iglesia católica en Europa está en crisis, está creciendo en el sur. Francisco cambia la cara de la iglesia católica y le da la oportunidad de enfocar en las iglesias crecientes del sur donde viven el 80% de los católicos del mundo.

El nuevo papa refleja una línea que incomoda tanto a derecha como a izquierda. Su teología sigue la línea conservadora de los últimos dos papasy ha luchado fuertemente contra el matrimonio del mismo género en Argentina. Sin embargo, también tiene una fuerte consciencia social. Ha confrontado el capitalismo global y la distribución injusta de los bienes en América Latina. Ha tenido el valor de predicarle directamente a las élites políticas argentinas, particularmente a la administración actual. (Por otro lado, también existen acusaciones contra él por la manera que trató con las autoridades durante la guerra sucia en Argentina.)

La gran mayoría de las reacciones iniciales han sido positivas. Voces tan dispares como el teólogo de liberación Leonardo Boff y las alianzas evangélicas de Argentina respondieron positivamente a su nombramiento. Desarrolló buenas relaciones con las iglesias evangélicas y demostró su compromiso con los pobres y la justicia social durante su tiempo como cardenal en Buenos Aires.

Todavía no ha pasado una semana desde que fue electo y ya ha hecho varias cosas que dan a entender que será un papa muy diferente. No ha utilizado los símbolos de poder del papado y ha dado a entender que va a seguir viviendo la vida sencilla que llevado hasta ahora. Y en su primer sermón a los cardenales les llamó a reconocer que si la Iglesia Católica Romana no cambia podría terminar siendo meramente una ONG de compasión, o digna de compasión.

Sospecho que el papado de Francisco será definido por el nombre papal que tomó. Por un lado se parecerá a Francisco de Asís, quien recibió el llamado a reconstruir la casa de Dios y de caminar con los pobres y los pequeños. Pero también tendrá una voz profética que confrontará a las autoridades al estilo de Francisco Xavier, el jesuita.

Es muy probable que Francisco sea un papa dispuesto a reformar a la iglesia, a caminar con los pobres, pero también a denunciar a los poderosos. Si logra dirigir a la Iglesia Católica Romana en esa dirección su papado será impactante.

Autores: Juan Francisco Martínez
©Protestante Digital 2013

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Luis Bruschtein

(“Papas” es el artículo original publicado en Página/12)

El papa Francisco y la dictadura argentina

 Dos sacerdotes jesuitas que fueron secuestrados y torturados durante la dictadura, ya en democracia hicieron esas denuncias.

Hay algo desproporcionado en tener un papa argentino, es algo que impresiona y no deja de sorprender. Y también es desproporcionada la conferencia de prensa del Vaticano contra Página/12. Todo parece llevado a una escala casi galáctica. Federico Lombardi, el portavoz papal, apuntó contra una “izquierda anticlerical” por las acusaciones contra el papa Francisco por su actuación durante la dictadura, que se publicaron en Página/12 a partir de una investigación de Horacio Verbitsky y agregó algunos comentarios más sobre “medios especializados en campañas difamatorias” o en “acusaciones poco creíbles”.

En realidad, no se trata de una izquierda anticlerical –seguramente en el diario habrá más de uno–, sino de dos sacerdotes jesuitas que fueron secuestrados y torturados durante la dictadura, y ya en democracia hicieron esas denuncias, a las que se sumaron los familiares de otros laicos, militantes cristianos, que fueron secuestrados en esa oportunidad, la mayoría de los cuales continúan desaparecidos.

En un sentido riguroso, más que de complicidad, los testimonios hablan de omisión, de cerrar los ojos, o de retirar la protección de la Iglesia a los secuestrados en esa oportunidad, acusados de integrar las organizaciones guerrilleras. En contrapartida, hay otras declaraciones que reivindican la actitud de Bergoglio durante la dictadura, protegiendo a fugitivos y ayudando a escapar a otros. Estos testimonios tienen la misma veracidad que los otros y no son contradictorios entre sí.

Claro que el fiel de esa balanza termina por inclinarse durante los años en que fue arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, cuando prefirió no reunirse ni convocar a los organismos de derechos humanos y, por el contrario, abrir uno de los conflictos más duros del gobierno kirchnerista con el obispo castrense Antonio Baseotto, defensor de secuestradores y represores de la dictadura. Los derechos humanos se convirtieron en una temática central en la transición hacia una democracia plena y, bajo su báculo, la Iglesia argentina no tuvo ningún gesto importante en ese sentido.

En todo caso, la actuación del entonces jefe de los jesuitas, Jorge Bergoglio, se encuadró en la actitud de toda la cúpula de la Iglesia, en este caso sí de complicidad con los jefes militares, al aceptar calladamente la práctica de horror y exterminio que estaban llevando a cabo. Esa política los llevó incluso a aceptar el asesinato de uno de sus hermanos, el obispo Enrique Angelelli, y presumiblemente también del entonces obispo de San Nicolás, Carlos Ponce de León.

Todas estas situaciones fueron publicadas por Página/12 y afirmar que se trata de una “campaña de desprestigio” orquestada por “una izquierda anticlerical” constituye una pobre defensa. No se trata de un argumento sostenido con pruebas que puedan demostrar que no ocurrieron los hechos cuyo relato les ofende. Después de la dictadura, la Iglesia argentina quedó “en capilla”, como se suele decir.

Cualquier hecho relacionado con la Argentina de los últimos cuarenta años está indefectiblemente atravesado por los derechos humanos. No era tan fácil advertirlo a la salida de la dictadura. Es probable que los que asumieron esa importancia, lo hicieron más por sensibilidad que por una visión a largo plazo. La Iglesia (católica) como estructura no tuvo esa sensibilidad y reaccionó más con cola de paja que como Iglesia. Ese lugar, desde los católicos fue entonces ocupado en parte por laicos como Augusto Conte y Emilio Mignone entre otros, e incluso por algunos obispos como Jorge Novak, Jaime de Nevares y Esteban Hessayne, que eran permanentemente hostigados por las altas jerarquías. Estos obispos ya fallecidos no fueron reemplazados por otros altos prelados en su importante lugar en los derechos humanos. Ese espacio tampoco lo ocupó Bergoglio ni alentó a ningún otro obispo a que lo hiciera durante todos los años que estuvo al frente de la Iglesia argentina.

Los organismos defensores de los derechos humanos en Argentina, que han sido tan importantes desde el punto de vista espiritual y simbólico para la construcción democrática, apenas han tenido relación con Bergoglio. Esa relación era prácticamente imposible en la medida en que no hubiera una visión autocrítica de lo actuado en la dictadura y se mantuviera la protección sobre curas como Christian Von Wernich, que participó en interrogatorios a prisioneros que después fueron exterminados. Von Wernich fue condenado por la Justicia, pero la Iglesia encabezada por Bergoglio nunca tomó una medida de castigo.

En ese sentido no ha sido la decisión más feliz del nuevo papa Francisco encarar su relación con los derechos humanos como jefe de la Iglesia con  esta desmentida pobre, que además no desmiente nada sino que agrede al mensajero, al medio que publicó una información que no estaba oculta, sino que ningún otro quiso publicar. Estaríamos fritos si hablar de los derechos humanos fuera solamente una prerrogativa de sectores de izquierda anticlerical. Desde el punto de vista del desarrollo histórico de este país, los derechos humanos pasaron a tener una importancia fundamental y les fue mal a los que intentaron negar esta realidad, en especial a la Iglesia argentina, que tendría que haber ocupado el mismo lugar que ocupó la Iglesia de Chile en este aspecto. Si fue un error, nunca es tarde para subsanarlo.

La conferencia de prensa del sacerdote Federico Lombardi descalificando a este medio pareció desmesurada y hasta poco meditada. Aquí en Argentina, otros periodistas y medios más poderosos que Página/12 se han victimizado y rasgado las vestiduras por el supuesto atentado a la libertad de prensa cuando la presidenta Cristina Fernández criticó alguna de sus publicaciones. Página/12 ha polemizado con otros presidentes, como lo puede hacer ahora sin necesidad de victimizarse. Solamente hizo una denuncia de ese tipo cuando se amenazó o se tomaron medidas concretas contra el diario.

Un papa argentino tiene una proyección insondable para Argentina. Es muy difícil predecir cualquier consecuencia, porque la escala está sobredimensionada. Y mucho tendrá que ver la forma en que el papa Francisco encare el mundo desde ese lugar tan difícil de líder espiritual de 1200 millones de personas. Siempre fue vertical, de absoluta disciplina hacia la jerarquía en una organización que viene de dos reinados muy conservadores y derechistas, como los de Juan Pablo II y Benedicto XVI, que representaron la globalización y la hegemonía del neoliberalismo en el planeta. Su lealtad a esa estructura de poder definió su cuestionada actitud con la dictadura.

Pero la herencia que recibe ahora de los dos papas anteriores es un Vaticano envuelto en escándalos financieros y de corrupción, y con innumerables denuncias por hechos de pedofilia.Mientras Juan Pablo II y Benedicto XVI se encargaban de perseguir y desplazar a los obispos progresistas, se fueron creando esos nichos de corrupción que impregnan a la curia vaticana. Esto no lo dice la izquierda anticlerical sino que se comenta en todos los corrillos de Roma. Se dice incluso que el Vaticano necesitaba un hombre con la austeridad, la astucia y el carácter de Bergoglio para limpiar estas vergüenzas. A Francisco le toca un mundo diferente del que vivieron Juan Pablo II y Benedicto XVI. El cardenal Bergoglio fue parte de la visión del mundo que expresaron esos dos papas.Francisco tiene la posibilidad, y hasta se diría que la obligación, de dar su propia versión si quiere rescatar al Vaticano de su crisis. Pero la desmentida de ayer lo pone más en el camino agotado de sus antecesores.

 Pueden leer aquí el  artículo original “Papas” en Página/12

Autores: Luis Bruschtein
©Protestante Digital 2013

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Ante el nuevo Papa

Francisco señala a Cristo y reza a la Virgen

El papa Francisco pone flores ante una imagen de María el día siguiente de su elección.
El Papa es católico-romano, una obviedad que algunos evangélicos parecen olvidar.

 

Es bastante sorprendente la serie de comentarios que se han sucedido entre algunos representantes evangélicos o protestantes, que parecen querer sólo “quedar bien” con toda la mecánica generada en torno al –sin duda importante- nombramiento del nuevo Papa.

En primer lugar, recordamos que también se trata de la elección de un Jefe de Estado, cuya influencia va a sentirse en todo el planeta. Un Estado que es uno de los pocos de carácter no-democrático que aún existen en el mundo, pero que sin embargo va a ser fuerza de presión interna en no pocos países democráticos.

En segundo lugar, es el Pontífice de la Iglesia católico-romana, representando por lo tanto a lo contrario que piensa y entiende como cristianismo la exégesis bíblica que defiende el cristianismo protestante en su sentido de cristianismo bíblico por encima de las tradiciones y el “Magisterio” de “la” Iglesia.

Por mucho que quiera e intente inútilmente defender la ICAR (Iglesia Católica Apostólica Romana) la figura papal aglutina y representa todo aquellos que es contrario al cristianismo cuyo centro es Cristo.

El problema es el papado, no el Papa
José de Segovia, teólogo protestante y Presidente de la Comisión de Teología de la Alianza Evangélica Española, analiza -al hilo de la renuncia de Benedicto XVI- la figura del papado a la luz de la Biblia y las enseñanzas de Jesús, así como las reacciones que se han producido ante el anuncio de esta renuncia. Una entrevista de Daniel Oval.

El mejor ejemplo han sido las palabras y actuaciones primeras de Francisco. Señala a Cristo, pero reza y se encomienda a la Virgen María. Una contradicción absoluta, ya que la propia María de la Biblia (como en la boda de Canaán) señalaría a Cristo, diría que se hiciese lo que El dijo, y El dijo que era el único camino al Padre; por lo tanto sin más intercesores ni mediadores.

Ante ello, hablar del cristocentrismo del Papa nos parece que camina entre la verdad a medias y lo políticamente correcto; y de alguna forma falsea la realidad simplemente para quedar bien con la ICAR.

Francisco, Jefe de un Estado no-democrático de enorme poder mundial, Vicario de Cristo según la ICAR, parece un hombre sencillo y cercano, socialmente comprometido y conocedor de los cristianos evangélicos.

Lo que haga está por ver.

Pero lo que es y representa su figura es lo contrario al genuino cristianismo de Jesús; que también era sencillo y cercano, pero en su caso nunca fue Jefe de Estado, y se atrevió a enfrentarse a la religión establecida para decir que se habían extraviado del sentido de la Palabra revelada a Israel. 

Jesús, sin oraciones a nadie más, debería ser el mejor y único ejemplo de Francisco. Entonces, y sólo entonces, le aplaudiríamos.

Esto no es anticatolicismo, es precisamente querer hacer lo que dice Francisco. Señalar a Cristo, y sólo a Cristo. Porque Cristo, y sólo Él, es la roca sobre la que se edifica la Iglesia católica (universal) visible e invisible.

Editado por: Protestante Digital 2013

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Múltiples valoraciones

Evangélicos, ante la elección de Francisco: respeto y prudencia

El Papa Francisco, durante su primera homilía. /EFE
Los primeros gestos del papa Francisco son valorados por entidades y personalidades del mundo evangélico.

ESPAÑA

La elección de un nuevo papa no es algo que ocurra todos los días. El nuevo líder de la Iglesia Católica, novedoso por su procedencia y su orden religiosa, ha suscitado comentarios y valoraciones de diversa índole en el multiforme campo evangélico mundial.

La Alianza Evangélica Mundial (WEA) ha expresado a través de su secretario generalGeoff Tunnicliffe su más “cordial felicitacion” a Jorge Mario Bergoglio. “Francisco asume el liderazgo de la Iglesia Católica en una época llena de grandes retos y a la vez un momento de grandes posibilidades de ver y escuchar de nuevo la obra de Dios en las comunidades cristianas de todo el mundo”, apunta la WEA.

Celebra la Alianza el compromiso del nuevo Papa “con la justicia y la paz, en especial hacia aquellos que son perseguidos por causa del Evangelio y los que viven marginados”. Estima como positivo el hecho de que el líder católico “provenga del sur global, donde viven la mayoría de los cristianos hoy”.

Desde la WEA se destaca la opinión de Norberto Saracco, líder evangélico en Argentina, que destaca las “buenas relaciones” mantenidas con Bergoglio durante su etapa como Arzobispo de Buenos Aires, además de describirlo como “un hombre de oración y un partidario de la Sociedad Bíblica”.

“Reconociendo que existen diversos grados de diferencia entre los católicos romanos y los evangélicos de todo el mundo, es la esperanza de la WEA que continuarán las conversaciones fructíferas con la Iglesia Católica”, dice la Alianza Mundial, que espera que el nuevo Papa pueda reunirse con Geoff Tunnicliffe al igual que hizo su antecesor, Benedicto XVI.

Desde Argentina, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA) tuvo palabras de saludo hacia Bergoglio. “Extendemos nuestro saludo a la Conferencia Episcopal Argentina, y a la comunidad católica en su conjunto en virtud del nombramiento del Cardenal Jorge Mario Bergoglio como nuevo Pontífice de la Iglesia Católica Romana”, expresan en un comunicado.

Destacaron la buena relación con el Cardenal Jorge Bergoglio en las reuniones “con directivos de Aciera”, donde “entablaron una relación cordial y de respeto como Arzobispo de Buenos Aires y oportunamente Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina en dos periodos. Oramos a Dios por sabiduría y gracia en virtud de tan alta responsabilidad”, concluyen.

La Alianza Evangélica Italiana también hizo público un comunicado mostrando su“respeto” por la elección del papa Francisco. Destacan además que Bergoglio viene de un país en el que ha cambiado en los últimos años la configuración religiosa de la población, con un fuerte ascenso de los evangélicos, como en otros países en Sudamérica, que ha conllevado un descenso del catolicismo. “Obviamente, el riesgo de pérdida se considera en necesidad de ser dirigida al más alto nivel”, dicen en el comunicado.

Esta entidad añade que el nombre de Francisco “da esperanza” a los que anhelan una renovación en la Iglesia Católica, aunque “en sus primeros actos públicos, Francisco mencionó a la Virgen y visitó la basílica mariana para rezarle. ¿Esta será la senda en la que marcará su papado? Los evangélicos seguimos instando a todos a la oración única y exclusivamente a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y a nadie más”.

Desde España, la Federación de Iglesias Evangélicas de España (Ferede) no ha hecho una declaración oficial, aunque el secretario general Mariano Blázquez ha matizado en declaraciones a Europa Press que “respeta” la elección del Cónclave y le desea “lo mejor”, aunque no quiere hacer una valoración sobre el elegido porque sería “como preguntar a un republicano su opinión sobre un nuevo monarca”.

Con prudencia se ha mostrado también Jaume Llenas, secretario general de la Alianza Evangélica Española. “Expresamos nuestros mejores deseos y saludamos su talante dialogante expresado en el pasado”, y a la vez “reconocemos los tremendos desafíos de su pontificado”. Llenas dice además que “nos gustaría ver gestos concretos de una reforma que los católicos están pidiendo a pie de plaza en el Vaticano y a pie de iglesia cada domingo”.

Dentro del mundo evangélico ha destacado la opinión del conocido evangelista Luis Palau, que conoce personalmente a Bergoglio y del que tiene una muy buena impresión. Entrevistado para la web Christianity Today, Palau apunta que “el papa Francisco es un hombre centrado en Jesucristo, que lee la Biblia y ora a diario”.

Sobre su carácter, Palau dice que es “afable y espiritual, y siempre está pidiendo a los demás que oren por él”. Destaca además que es un hombre de “convicciones firmes”, como demostró en diferentes etapas en su obispado en Buenos Aires, y que su trayectoria demuestra que es “un constructor de puentes”.

Palau enfatiza que comparte la fe con Bergoglio a pesar de las diferencias doctrinales y espera que las relaciones entre católicos y evangélicos se suavicen en América bajo el nuevo liderazgo papal. “Podemos estar de acuerdo en la esencia del evangelio: la divinidad de Jesús, su nacimiento virginal, su resurrección, y la segunda venida”, apunta Palau, que en mayo visitará España para participar en el Congreso Internacional de Evangelización impulsado por la plataforma evangélica Puedes.

Editado por: Protestante Digital 2013

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