Archivos para marzo 18, 2013


Música de alabanza

Chris Tomlin, el 'David' de estos tiempos
Miles de iglesias cantan las canciones del artista norteamericano, cuyas canciones son más cantadas que las de artistas como Coldplay o Katy Perry.

BALTIMORE

Miles de personas cantan al unísono la que probablemente sea la melodía más cantada en el mundo hoy. En esta ocasión es en Baltimore, en el Mariner Arena, pero podría ser en cualquiera de las ciudades de Estados Unidos que Chris Tomlin visita durante la gira de presentación de su último disco, Burning Lights.

Chris Tomlin coge el micrófono y pregunta a la gente si están listos. “¡Me siento vivo en la gran pista de baile de Dios!”, exclama al momento de comenzar una de las canciones más potentes de Burning Lights. Al momento todo el auditorio es una sola voz.

En enero  Tomlin lanzó su disco consiguiendo liderar la Billboard 200.  Pero lo que diferencia a este artista de éxito de otros como Justin Bieber o Beyoncé es que todo el auditorio canta unido. Porque no sólo lo escuchan en sus coches o iPods, sino que las canciones se repasan cada domingo en la iglesia.

Y esto es así porque las canciones de Tomlin no pretenden sólo transmitir una idea o un sentimiento: son canciones compuestas para que cante la iglesia. Chris Tomlin se ha convertido en el salmista ‘David’ de nuestros tiempos, proveyendo de canciones a las iglesias durante quince años. Muchas de sus composiciones se han traducido a varios idiomas por lo que nutren las expresiones de alabanza de miles de cristianos en todo el mundo.

LA IGLESIA CANTA CON TOMLIN
“Me esfuerzo por tratar de escribir algo que la gente pueda cantar, que la gente quiera cantar y que la gente tenga que cantar”, explicó Tomlin antes del concierto. Ahora mismo es el artista más conocido dentro del género ‘worship’ (música de adoración), un estilo de canciones que, así como el gospel lo hacía hace años, se repite en gran parte de las reuniones en las iglesias evangélicas de Estados Unidos.

 “Diríamos que Chris Tomlin es el compositor más prolífico de los Estados Unidos ahora, en la última década”, dijo Howard Rachinski, director ejecutivo de Christian Copyright Licensing International, la compañía que rastrea la música que se utiliza en las iglesias de todo el mundo.

En 2012, CCLI pagó 40 millones a los artistas y músicos y Tomlin recibió una parte importante de esta cantidad. Ese año las iglesias de todo el mundo utilizaron 128 canciones que escribió o coescribió Tomlin, dijo este directivo.

Se estima que cada domingo en los Estados Unidos entre 60.000 y 120.000 iglesias están cantando canciones de Tomlin. Extrapolando estos datos, Rachinski dice que “en los Estados Unidos, cualquier domingo, de 20 a 30 millones de personasentonan sus melodías”. Según el informe de CCLI, el artista ha liderado este curioso ranking los últimos cinco años.

Otra forma de valorar el impacto de las canciones de Tomlin se percibe haciendo una búsqueda en YouTube de “Cuán Grande es Nuestro Dios” o “Amazing Grace (My Chains Are Gone)”. Negros, blancos, asiáticos, grandes iglesias, pequeñas congregaciones… Todos cantan a todo pulmón sus canciones.

Si se compara a Tomlin con otros artistas de éxito se entiende su impacto. Por ejemplo, las canciones de Katy Perry fueron emitidas por radios americanas sobre 1,4 millones de veces. Si se atiende al cálculo de CCLI, las canciones de Tomlin fueron escuchadas más de 3 millones de veces en las iglesias.

TRAYECTORIA SÓLIDA
Christopher Dwayne Tomlin fue criado en Grand Saline (Texas), bajo una fuerte influencia de la música country. Su padre le enseñó a tocar la guitarra.

“Aprendí todo de la música country: Willie Nelson, y Johnny Cash, y ese tipo de artistas. Es lo que mi padre tocaba. Además tocaba en mi iglesia”, dijo Tomlin.

Luego fue a la universidad para estudiar medicina deportiva. “Yo no sabía que la música me llevaría aquí. Simplemente me encantaba tocar y componer. Empecé a componer canciones siendo joven, cuando aún no sabía realmente lo que era música de adoración, o lo que es un líder de adoración”, cuenta. Hoy, a los 40 años de edad, él es el artista que más se asocia con este estilo.

En la universidad comenzó a cantar y escribir con más regularidad. En su último año ya estaba recibiendo invitaciones para tocar en conferencias cristianas con 10.000 estudiantes. En 1998 la productora musical EMI contactó con él tras oir la canción “We Fall Down”, que desde entonces se canta regularmente en miles de iglesias.

MELODÍAS SIMPLES Y CANTABLES
 El estilo musical de Tomlin se acerca al pop y al rock derivado de la americana. Se esfuerza en componer melodías sencillas que sean fáciles de cantar.

“Pienso en lo que sale de mi corazón como un canto de respuesta, y me pregunto ¿cómo puedo far forma a esto para que todo el mundo pueda cantarlo?”, explica. Su objetivo es escribir canciones que expresen lo que la gente quiere decirle a Dios.

Evidentemente “eso no siempre se consigue. Quiero decir, escribo muchas canciones que nunca salen a la luz, porque no son buenas”.

Tomlin es el pastor de adoración en la iglesia Passion en Atlanta. Dirige a la congregación dos veces al mes y prueba sus nuevas canciones. En enero presentó las canciones de su nuevo disco en la Conferencia Passion, ante un auditorio abarrotado, en el Georgia Dome de Atlanta con 60.000 estudiantes en edad universitaria.

“Sus canciones han tenido probablemente el impacto más inmediato sobre las iglesias que hemos visto en la historia”, dice Rachinski.

SIN INTERÉS EN EL “SALTO SECULAR”
Otros músicos cristianos contemporáneos (CCM, tal como les designa la industria) han cruzado al pop mainstream con cierto éxito. Pero Tomlin no tiene planes de hacer este salto.

Él siempre dice que el dinero no es lo que lo motiva a escribir y tocar. “Siento que tengo una responsabilidad, que Dios me ha dado un don para escribir canciones para su iglesia de hoy”, dijo. “Cuando hago un disco siento la presión de que los líderes de alabanza, las iglesias van a decir ¿podemos cantar estas canciones nuevas en la iglesia? No lo tomo a la ligera” por eso dice que no se plantea “grabar algo más divertido”.

“No he inventado nuevos instrumentos, no he creado nuevos acordes. Toco los mismos acordes, con los mismos instrumentos que otros, y las melodías son melodías. La diferencia para mí en la música es que pido que la presencia de Dios esté sobre ella y que la gente, cuando canta estas canciones, sientan que Dios está haciendo algo especial”.

En este momento de gira la atención se centra más en su persona. Sin embargo, a Tomlin le gusta dar un paso atrás para dejar que sea la gente la que cante sus canciones. Así lo hizo en un emocionante momento en su concierto en el Madison Square Garden de Nueva York. “Es tan hermoso. Porque no se trata de mí. Se trata de que todos nosotros estamos cantando sobre una historia más grande. Porque cantamos a un nombre mucho más grande que mi nombre. Mi nombre está en la entrada, pero se trata de cantar al nombre más grande”, dice Tomlin.

Fuentes: CNN

Editado por: Protestante Digital 2013

Creative Commons

Estudio de Pew Research

La afiliación religiosa en EEUU, en mínimos históricos
Más de un 20 por ciento de la población no se identifica con ninguna religión, un fenómeno que va en aumento constante en las últimas dos décadas.

 ESTADOS UNIDOS

El número de estadounidenses que dicen no tener ninguna afiliación religiosa es el más alto desde que se realizan estas mediciones, superando el 20 por ciento de la población, según un informe de Pew Research elaborado en octubre de 2012.

Aunque en su momento pasó algo desapercibido con la expectativa de unas elecciones cercanas, varios expertos han examinado estos resultados que parecen dar un retrato interesante de lo que está pasando con la religión – en particular, con el cristianismo – en este país.

Los sociólogos de la Universidad de California, Berkeley, y la Universidad de Duke analizaron los resultados para Huffington Post, comprobando que el número de personas que no se consideran parte de una religión organizada ha aumentado drásticamente en los últimos años.

Ya en los años 1930 y 1940, el número de personas que no se identificaba con ninguna religión rondaba el 5 por ciento. Claude Fischer, uno de los investigadores con la Universidad de Berkeley, explicó que ese número había aumentado a sólo el 8 por ciento en 1990.

Pero desde entonces, el número de personas que no se consideran parte de una religión se ha incrementado hasta un 20 por ciento.

HUYENDO DE LA RELIGIÓN ESTABLECIDA
 “Alrededor de 1990 comenzó el despegue de esta tendencia”, dijo Fischer al Huffington Post. “Llama la atención que la tendencia de renunciar a una afiliación avanza a un ritmo regular, pero en cambio no se corresponde con el porcentaje de personas agnósticas o ateas, que no muestra una tendencia al alza semejante”.

“Cuando se pregunta a la gente si pertenece a una religión, se pide una identificación del tipo yo soy católico”, explicó Fischer. “La identificación es una cuestión diferente que las creencias, de si creen en Dios, o en la vida después de la muerte”.

La investigación muestra que los hombres son más propensos que las mujeres a no identificarse con una religión – el 24 por ciento frente al 16 por ciento – y que los afroamericanos y latinoamericanos tenían más probabilidades de asociarse con una religión que los blancos.

DIFERENCIAS POLÍTICAS NOTABLES
En otro sentido, se nota una diferencia clara si se agrega el condicionante político. El 40 por ciento de los liberales afirman que no tienen religión, en comparación con sólo el 9 por ciento de los conservadores.

Fischer y su colega Mike Hout, analizó datos similares hace 10 años y tienen la teoría de que el abandono de la religión organizada está directamente ligada a la política.

“Es producto de la participación de la derecha religiosa en la política estadounidense y la conexión cada vez mayor en la mentalidad estadounidense de los moderados y liberales, que piensan cada vez más que la religión es igual a la política conservadora”, dijo Fischer.

DISCURSO MORAL
“Cada vez más, las personas identifican y vinculan la religión organizada con actitudes anti-gay, el conservadurismo sexual, y toda una gama de valores sociales y culturales de esta tendencia”, dijo Fischer.

El informe también mostró que aquellos que no estaban afiliados a una religión tampoco buscaban una. “Esto transmite la idea de que estas personas piensan que las organizaciones religiosas están demasiado preocupadas por el dinero y el poder, demasiado centradas en reglas y demasiado involucradas en la política”, concluye Fischer.

Fuentes: Huffington Post

Editado por: Protestante Digital 2013

Creative Commons

Comparativa entre países

A mayor desigualdad económica, más trastornos mentales

Según el especialista Fernando Pérez del Río es más ‘enfermizo’ ser pobre en un país rico que en un país pobre.

 BURGOS

Es evidente que la pobreza y la salud están relacionadas. Sin embargo no siempre se tiene consciencia de que unos niveles altos de desigualdad provocan más enfermedades mentales. Por ejemplo, el porcentaje de enfermos mentales en EEUU o Reino Unido son mayores que los que se pueden encontrar en Nigeria, Dinamarca o Noruega, donde la brecha entre ricos y pobres es menor.

“He localizado 20 estudios, ninguno de ellos en castellano, y dos variables que son importantes – explica Fernando Pérez del Río, coordinador terapéutico de Proyecto Hombre Burgos -. La primera es que una mayor desigualdad entre ricos y pobres aumenta el porcentaje de enfermedad mental. La cohesión social se rompe y la desigualdad genera mucha tensión. La segunda variable se relaciona con los valores que tenga esa sociedad, ya que no es lo mismo ser pobre en un país pobre que ser pobre en un país rico. Es mucho más problemático y enfermizo lo segundo”, detalla Pérez del Río.

En relación con la primera de las variables, el estudio concluye que el grado interno de igualdad o desigualdad económica que presenta un país condiciona directamente la salud mental de sus ciudadanos. Por ello, EE UU o Reino Unido presentan más problemas de salud mental que Suecia, Finlandia o los Países Bajos, por ejemplo, países con bajos niveles de desigualdad.

ENFERMEDADES SOCIALES
“La desigualdad económica favorece el aumento de los trastornos mentales y contribuye a crear una sociedad ansiógena, estresada y frágil. No olvidemos que el trastorno mental también es una construcción social”, apunta el investigador.

Respecto a la segunda de las variables, la asociada con los valores de la sociedad, “está demostrado que ser pobre y vivir en una zona rica puede resultar más dañino para la salud que ser aún más pobre pero vivir en una zona de extrema miseria”. Esto tiene que ver, agrega, con la visión de la pobreza y el fracaso en cada una de estas sociedades.

“Cuando se desprecia esa situación, las personas pobres sienten vergüenza y tienden a aislarse de los demás y a alejarse de la comunidad, puesto que el fracaso se tiende a esconder, tanto más si ese fracaso está asociado al estigma de ser un dependiente o un parásito social”. Por ello, “cuanto menos se desprecia la pobreza o el fracaso más sana es una sociedad”, afirma.

En la misma línea, Pérez del Río concluye que los países más comunitarios y con menos diferencias económicas entre sus habitantes, aquellos que dan más importancia al grupo y gozan de mayor movilidad social – entendida como movimientos individuales o grupales que se producen en el sistema de clases –, “son a la postre los países más sanos”.

Fuentes: Agencia SINC,

DiCYT

Editado por: Protestante Digital 2013

Creative Commons