Archivos para junio, 2013


Nancy Landa es la protagonista de un capítulo de Dreamers, el nuevo libro de la periodista mexicana Eileen Truax

Nancy Landa el día de su graduación en California.

Nancy Landa atravesó la playa de Tijuana (México) con nueve años. Aún no estaban los barrotes que ahora se adentran en el mar y su familia aprovechó la madrugada para correr a través del arenal hasta San Diego (California). Veinte años después, en 2009, Nancy volvió al punto de partida. Un autobús del servicio migratorio la abandonó del lado estadounidense de la frontera y los oficiales la obligaron a cruzar. Llegó a México, a un país que apenas recordaba, con un teléfono móvil, 40 dólares y una orden de deportación. Completamente sola.

La periodista mexicana Eileen Truaxha tratado de poner rostro al problema de la migración con su libro Dreamers, en el que cuenta la historia de Nancy y de otros jóvenes indocumentados que aún viven en EE UU y que luchan por regularizar su situación. Se les conoce así (soñadores) por la fallida ley Dream Act, que iba a dar la ciudadanía a los jóvenes indocumentados matriculados en una universidad o alistados en el Ejército. Son jóvenes que llegaron a EE UU siendo niños por decisión de otros. Críos que forjaron su identidad cantando el himno nacional ante una bandera de barras y estrellas en las escuelas estadounidenses y que no conocen más país que ese aunque sus papeles digan otra cosa.

“Son el rostro más vulnerable y el más generoso del proceso de reforma y del grupo de inmigrante indocumentados. Ellos no eligieron su situación ni tuvieron la oportunidad de decidir. EE UU es su único mundo posible. Estas dos características les dan autoridad moral para llevar a cabo las acciones que llevan, para acercarse a las autoridades y exigir”, dice Truax, inmersa estos días en la presentación de su libro.

La periodista Eileen Truax. / RENÉ MIRANDA

La entrevista con estas dos mujeres se produce este jueves, minutos después de la aprobación en el Senado de EE UU del proyecto de ley de reforma migratoria que busca la legalización de 11 millones de ‘sin papeles’. A ninguna de las dos les entusiasma el carácter histórico de la votación. Truax cree que lo más probable es que el Congreso, que ahora tiene el texto en su tejado, “lo modifique sustancialmente o lo deseche y cree un nuevo proyecto. En el proceso de negociación se va a perder parte de lo avanzado en enfocar la reforma hacia un tema de derechos humanos. Hoy la parte dura del Congreso está pidiendo que volvamos a ver la migración como un apéndice de la seguridad nacional y no como un tema de justicia social”.

La periodista dice que incluso aunque el proyecto se aprobara hoy, tal y como está, el plazo más corto para obtener la ciudadanía sería de 13 años. “Obtener la ciudadanía dependerá de cómo haya funcionado el proyecto de seguridad en la frontera, eso es perverso”, dice. La última enmienda incluida en el Senado se basa en una inversión multimillonaria para duplicar a 40.000 el número de agentes fronterizos e instalar tecnología de última generación para evitar la entrada de indocumentados. “No hay presupuesto para ese muro y cuando se acerque la fecha se dirá que la frontera no es segura y que por tanto no les dan la ciudadanía. Alguien con más malicia te diría que su objetivo final es evitar que estas personas voten algún día”.

Para Landa, de 33 años, cualquier reforma llega ya demasiado tarde. Licenciada en Administración de Empresas por la Universidad de California, gracias a los subterfugios de una residencia temporal y a una beca privada del centro educativo, la joven trabajó como voluntaria en laprimera campaña electoral de Barack Obama en 2008. El demócrata le devolvió la ilusión por la política estadounidense, pero duró poco. “Cuando anunciaron la victoria fue muy emotivo. En ese momento pensé que ya no tendría que preocuparme de mi situación pero un año después me deportaron. Sí, me falló”, dice en un español con marcado acento estadounidense.

La joven no entiende el tiempo que ha tardado Obama en impulsar la reforma migratoria (“supongo que no era su prioridad”), pero Truax concede que para el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos existía “un riesgo político” en hacerlo en el primer mandato sin que se resolviera la recesión económica, la reforma sanitaria y la salida de tropas. Sin embargo, critica que ese “acomodo de prioridades políticas” haya estado acompañado por una política de deportación “absurda”. “Obama ha deportado 400.000 personas cada año, muchos más que todos los presidentes anteriores incluido George Bush. A Obama se le conoce en EE UU como el commander in chief [comandante en jefe], los latinos de broma ya le dicen el deporter in chief”, dice la periodista, que lleva nueve años viviendo en Los Ángeles.

Recién deportada Landa se instaló en Tijuana. Apenas un mes después de su llegada se le unieron sus padres, ella costurera y él dedicado a la construcción, que corrieron su misma suerte. “Sientes felicidad por estar todos juntos, pero también el dolor de perder todo lo que construiste y de volver al mismo punto del que partiste, sin nada”, explica la joven. “Los primeros años no era yo, solo piensas en sobrevivir. Ahora ya estoy más cómoda, pero aún no siento que es mi casa”. Landa está ultimando los papeles de una beca que le han otorgado para estudiar una maestría en Londres y en un futuro le gustaría trabajar en hacer más fácil la vuelta a México de los deportados.

Truax resume en unas frases lo que trata de mostrar en su libro, algo así como un toque de atención a un lado y a otro de la frontera: “Hay muchas nancys landas, es talento que dejó ir México y ahora deja ir Estados Unidos. Los Dreamers tratan de hacer sensible a la sociedad que ellos no representan un problema sino una oportunidad para el país. Son binacionales, biculturales, son bilingües y tienen ganas de estudiar. Son la generación que va a sostener económicamente a todos estos señores que están sentados en Washington y que mañana estarán retirados”.

 

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Over the rainbow

Publicado: junio 30, 2013 en opinión

Y no hay mayor ironía que ver, al final del arco iris, que aquellos que antaño morían por revolcarse, hoy quieran vivir para casarse.

 Ricardo Vásquez Kunze,Desayuno con diamantes

rvasquez@peru21.com

Esta semana, la Corte Suprema de los EE.UU. declaró inconstitucional la ley DOMA que limitaba el matrimonio a las parejas constituidas entre hombre y mujer, soslayando así el origen para la que fue creada esta institución y dándole un nuevo giro de cariz “revolucionario”. Como ello abre las puertas del matrimonio a parejas del mismo sexo, esta decisión ha sido celebrada ampliamente por la comunidad gay, así como por sectores liberales y progresistas del mundo entero. Son estos mismos colectivos los que han señalado a todos los opositores de este “nuevo matrimonio” como “conservadores”. Pero, ¿lo son?

A principios del siglo pasado, cuando el comunismo se hizo del poder en Rusia, Lenin, el paladín de la “revolución mundial” y sucesor ideológico de Marx y Engels, tenía, como estos, las cosas claras: la familia y el matrimonio –esto es, las células de la sociedad burguesa– debían desaparecer para que la revolución viviera. El “nuevo hombre”, decía la hoy momia exhibida hasta hace unos años para el solaz de las masas histéricas, tenía que ser libre en el amor, sin esas abominables ataduras de clase impuestas a la sociedad por la burguesía y su secuaz, la Iglesia. Muy pronto, sin embargo, ni bien embalsamado el cuerpo de Vladimir Ilich, Stalin y los que lo sucedieron hasta la caída del comunismo no solo se desentendieron de los anatemas revolucionarios contra el matrimonio y la familia, sino que los consideraron como instituciones fundamentales de la sociedad socialista, incorporándolas al Programa del P.C.U.S. La “revolución mundial” se había vuelto conservadora.

history_gld1La posta revolucionaria de aquellos buenos maridos y mejores padres de familia marxistas la tomaron en Occidente, contra el matrimonio y la familia, los liberales. Fueron los turbulentos años sesenta del siglo XX. Fueron los años maravillosos de “haz el amor y no la guerra”. Los años del sexo, drogas y rock and roll. En síntesis, los años de la Revolución Sexual. Una revolución para la que, por supuesto, el matrimonio y la familia sobraban. Y estaban de más por la sencilla razón de que limitaban intolerablemente al sexo, al amor y a la libertad. Uno de los grupos sociales más recalcitrantes y comprometidos con este evangelio liberal contra el matrimonio y la familia fueron los gays. Creían que, desaparecidas aquellas instituciones anacrónicas, no habría muy pronto forma de “discriminarlos” de los heterosexuales, pues ambos se igualarían en su modo de relacionarse en el amor y el sexo.

Pero pasaron los años y la promiscuidad fruto de esa desenfrenada forma de vida saturó espíritus y corazones. Y, hoy, aquellos que defendían a capa y espada la revolución sexual, aquellos que encontraban en ella la única arma para no ser “discriminados”, quieren casarse. Los gays, pues, exigen y consiguen del Estado boda y familia. Pero, ¿no significa acaso esto que, ideológicamente, la revolución sexual ha fracasado? ¿Que, como la marxista, se ha vuelto conservadora?

Por eso no hago más que reírme cuando escucho de boca de gays, “progresistas” y “liberales” acusar a sus opositores de “conservadores”, mientras se rasgan las vestiduras por… ¡el matrimonio! Más aún, ¡por el “matrimonio para todos”! Señores, seamos claros. Cuando los enemigos ideológicos del matrimonio terminan exigiendo a la ley el derecho a casarse y a formar familia, es que estas instituciones C-O-N-S-E-R-V-A-D-O-R-A-S han triunfado en toda regla contra sus verdugos revolucionarios de antaño con la más inapelable de todas las victorias: la conversión.

Kris Perry, center left, and Sandy Stier  wed at San Francisco City Hall.

Y no hay mayor ironía que ver, al final del arco iris, que aquellos que antaño morían por revolcarse, hoy quieran vivir para casarse.

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Juan Francisco Martinez

Una reforma migratoria a medio camino

 Ha sido una semana de emociones encontradas, contentos por lo que puede llegar a ser, pero tristes por decisiones negativas para el país y en especial para la comunidad latina en EEUU.

El jueves el Senado de los Estados Unidos votó 68-32 a favor de una ley de reforma migratoria que podría significar la legalización de millones de personas indocumentadas en EEUU. Sube la expectativa y la presión al partido republicano para que responda de una manera positiva a la propuesta, particularmente en la Cámara Baja de Representantes donde ellos son mayoría y controlan que avance o se detenga el proceso legislativo.
Sin embargo, las expectativas están muy altas porque se ha llegado tan cerca de una reforma, algo que no ocurrió en el 2006 o 2007, las últimas que se consideró seriamente una reforma migratoria.
La propuesta de ley aprobada promete un camino largo y engorroso para que las personas indocumentadas se puedan legalizar. Pero aunque el proceso impone multas y una espera de muchos años para llegar a la residencia, inmediatamente le daría un estatus legal a los que logren alcanzar la meta.
Por un lado el costo para poder ampliar los votos para la victoria en el senado fue un programa débil de visas temporales y una inversión millonaria en la “seguridad en la frontera”. El tipo de seguridad que se propone para la frontera con México daría la impresión de que ese país es nuestro enemigo y ya algunos comentaristas mexicanos han comentado que este tipo de cerca y seguridad solo lo construye quien ve a un enemigo al otro lado de la misma.
Por otro lado el partido republicano está dividido sobre este tema. Aunque varios senadores republicanos votaron a favor de la propuesta, los 32 votos negativos fueron todos republicanos. El liderazgo republicano de la Cámara baja ya ha dicho que no permitirá un voto sobre una propuesta que no cuente con el apoyo de la mayoría los republicanos. Esta situación se da dentro de un partido republicano en el que varios líderes están llamando al partido a abrirse al voto latino, mientras que muchos otros de la base tradicional republicana han tomado una postura muy anti-inmigrante. Existe la posibilidad de que esta división haga imposible que se apruebe finalmente la reforma en la Cámara baja.
Este voto favorable a la reforma imnmigratoria se ha producido durante una semana de decisiones controversiales de la Corte Suprema del país. La más publicada ha sido la que prácticamente abre las puertas a una futura legalización nacional del matrimonio del mismo género.
Sin embargo, la corte también tomó dos decisiones que tendrán resultados nocivos sobre la comunidad latina.
La primera es que derrocó una parte de la ley de derechos de voto. Tan pronto salió la decisión varios estados comenzaron a tratar de cambiar sus leyes en maneras que probablemente hará más difícil el voto de personas minoritarias.
La segunda es que decidió limitar el uso de la “acción afirmativa” para abrir las puertas de las universidades de élite a personas de grupos tradicionalmente sub-representados.
Estas dos decisiones probablemente afectarán negativamente a los latinos en las urnas y en la educación.
Así que ha sido una semana de emociones encontradas, contentos por lo que podría ser, pero tristes por decisiones que afectarán negativamente al país y particularmente a la comunidad latina en EEUU.
Seguimos luchando por la justicia a favor de los más débiles, reconociendo que las recientes decisiones de la Corte Suprema tendrán efectos nocivos sobre muchas personas.
En una semana de esperanza y de derrotas confesamos que Jesucristo sigue siendo Señor y por eso seguimos adelante con esperanza viendo hacia el futuro divino y con la disposición de luchar a favor de la justicia.

Autores:  Juan Francisco Martínez

©Protestante Digital 2013

Niñez tras las rejas en Bolivia

Publicado: junio 29, 2013 en Noticias

Más de 2.000 menores sufren abusos mientras conviven con sus padres en las prisiones del país andino

Cochabamba
Un par de guardias custodian la zona donde juegan unos niños en la cárcel de San Pedro, en La Paz. / melanie stetson (getty)

El dramático caso de una niña de 12 años que durante cinco años fue violada repetidamente por su padre, su tío y un padrino en una celda de la cárcel de San Pedro en La Paz ha desbordado la indignación ciudadana y ha forzado a las autoridades a anunciar la salida paulatina de las prisiones bolivianas de todos los niños mayores de seis años. La niña, cuyo nombre no fue revelado, está embarazada de dos meses y está recibiendo tratamiento psicológico. La madre de la niña está siendo investigada bajo sospecha de haber permitido los abusos.

La medida ha desatado las protestas de los padres encarcelados que no desean separarse de su prole o que argumentan que en la calle estarán peor que entre rejas. Pero el problema es tan grave en Bolivia que hay poco margen para la negociación. En las cárceles del país más de 2.100 niños acompañan en el penal a su padre, su madre, o a ambos. Junto a ellos, conviven otros 13.000 menores privados de libertad por diversas causas: asesinato, narcotráfico, hurto, estafas y violación, entre otros delitos, en las penitenciarías de Bolivia.

Hasta el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Denis Racicot, ha intervenido en el debate para pedir al Gobierno boliviano que tome cartas en el asunto. Racicot recordó, además, que el problema es más dramático en el país andino que en cualquier otro de América Latina.

“Es un problema difícil y complicado”, explica la coordinadora de la Pastoral Penitenciaria, la religiosa española María Ángeles González, mientras advierte que mientras se intenta defender unos derechos se puede atentar contra otros, fundamentales. “Los niños tienen derecho a estar con sus padres, a que los cuiden y que los amen. El estímulo afectivo es sumamente importante en el desarrollo” del ser humano, afirma la religiosa que semanalmente visita las seis cárceles en Cochabamba. Conoce de cerca la situación de los menores que en el día van a la escuela y regresan al hacinamiento para estar con sus padres y hermanos.

“Es una situación de pobreza, de mucha pobreza”, dice González. Cuenta que, en algunos casos, toda una familia se queda sin nada por pagar el coste del juicio. Si la pareja —generalmente la mujer— tiene que salir a trabajar, los niños no pueden quedarse solos. Entonces, todos van a vivir a la cárcel y se acomodan como mejor pueden.

En un artículo publicado recientemente en el diario paceño La Razón, la periodista Lucía Sauma relata que en 2008 decidió hacer un programa de radio desde el penal de San Pedro, pues había sido alertada por una trabajadora social sobre la presencia de muchos menores en ese centro. “Cuando llegué, vi cómo salían pequeñitos que aparecían como fantasmas de la boca negra de alguno de los incontables pasillos, recovecos y huecos que tiene esa cárcel (…) Conocí a dos hermanitos que ganaban dinero cumpliendo encargos de pequeñas compras o llamadas telefónicas para los presos, en el horario de la tarde, cuando salían a su escuela en Villa Fátima. Su mamá los dejaba a cargo del padre, mientras ella hacía negocios en el Alto Beni. Se quedaban meses encarcelados por la mañana y libres por la tarde”.

Las autoridades penitenciarias planean llevar a los menores a hogares de acogida. La coordinadora González admite que estos hogares no son seguros, después de los graves problemas que se han dado en varios de ellos cuando se puso en evidencia que los niños mayores seguían el ejemplo de algunos de sus cuidadores, que abusaban sexualmente de los pupilos más jóvenes o nuevos. La propuesta de la Pastoral de Cochabamba es construir edificios anexos a las cárceles para albergar a los niños sin separarlos de sus padres, de modo que puedan mantener “el núcleo integrador de la familia”. Los niños no ingresarían a los recintos donde se encuentran los reos, que no están discriminados por delitos, pero los padres tendrían acceso a las habitaciones de los menores.

La situación de los niños ha puesto en evidencia un complejo y grave problema en Bolivia: Hay pocas cárceles y las mayoría de ellas superpobladas y con infraestructuras inadecuadas, carentes de políticas de reinserción, además de un sistema judicial desesperadamente lento que agrava la situación de pobreza de los detenidos preventivamente (sin sentencia), que representan un 76% de la población en las cárceles.

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En Tenancingo, un pequeño municipio mexicano, cuatro de cada cinco adolescentes quiere dedicarse a la trata de personas, el negocio local

Una alumna del colegio de Tenancingo. / PRADIP J. PHANSE

Noé Quetzal Méndez tiene 38 años, la cara redonda y un lunar cerca del ojo izquierdo. En la fotografía anexa a su ficha policial parece un cantante venido a menos. La cirugía estética con la que intentó burlar al FBI le ha acartonado el rostro. Quienes lo conocen bien dicen que no se parece en nada a aquel adolescente regordete que desde muy pronto, casi siendo un niño, comenzó a prostituir mujeres en Tenancingo, un pueblo de campesinos situado a 100 kilómetros del Distrito Federal. Expandió su negocio por Estados Unidos y cruzó en la frontera a más de cien menores de edad. Cada cierto tiempo volvía a su tierra como el hijo pródigo.

En la entrada de su municipio, de 11.700 habitantes, se suceden mansiones ostentosas y horteras junto a casitas humildes acabadas con retales. Los adolescentes del pueblo saben que las primeras construcciones pertenecen a los proxenetas, los mismos que llenan cada año de dólares el manto del arcángel San Miguel cuando sale en procesión. Las segundas son propiedades de campesinos, unos don nadie a ojos de los jóvenes. El oficio de tratante de personas en este lugar es hereditario. Familiar. Pasa de padres a hijos, de generación en generación.

“Quiero ser sicario padrote (proxeneta)”, dijo delante de sus compañeros de clase un chico de 13 años el mes pasado. Se le adivinaba un bigotillo fino sobre la comisura de los labios.

No es el único que lo piensa. Cuatro de cada cinco estudiantes del pueblo dijeron querer dedicarse a la trata de mujeres en una encuesta reciente. El tipo sin expresión por su paso por el quirófano es para ellos un espejo en el que mirarse. Los hombres de este municipio del Estado de Tlaxcala, en el centro de México, suelen casarse por primera vez a los 14 o 15 años y a lo largo de su vida van acumulando noviazgos y matrimonios con mujeres a las que poco a poco introducen en la prostitución. El núcleo familiar –padres, madres, abuelos, tíos- se encargan de la empresa y cuidan de los niños que van naciendo, padrotes en potencia.

La primera impresión al llegar al colegio del Tenancingo es que se trata de un internado suizo. El director de la escuela Jaime Torres Bodet, un hombre de pelo cano, organiza la visita con gesto severo. Su institución es muy respetada, como si fuera una isla de moralidad en medio de la depravación general. Los pasillos del centro están impecables, las plantas parecen podadas por un hábil jardinero. Los alumnos saludan a coro a los visitantes y pasan ordenadamente a una clase. A continuación se sientan alrededor de tres mesas. Son parte de esos estudiantes que querían dedicarse a la trata. Rondan los 13 años.

Entre ellos hay varios cuyos familiares están en el negocio. La asociación Cauce Ciudadano, que trabaja para prevenir la violencia de los jóvenes mexicanos, lleva unas semanas impartiendo talleres para tratar de inculcarles valores. Se encontraron con niños que veían el asunto con naturalidad, que consideraban que la mujer podía ser moneda de cambio. Es lo que han visto toda la vida. Al acabar el curso la mayoría parece haber cambiado de parecer. Escribieron en unos carteles: “Mi sueño es que se acabe la trata de personas, que haya más respeto y cines”, “Que no haya padrotes ni policías corruptos”, “Problemáticas: la trata de blancas, vandalismo, graffity, falta de agua, los vagos, borrachos drogadictos…”. Erika Llanos, directora operativa de la asociación, resalta la importancia de trabajar en el desarrollo humano de los niños. “Tienen que aprender a vivir, a respetarse a ellos mismo y a los demás”, señala.

En una hora y 20 minutos de charla hablarán de violencia, discriminación, de la falta de la autoestima con la que crecen. En ningún momento dirán la palabra padrote pero el asunto sobrevuela todas las conversaciones. Es tabú hablarlo con alguien de fuera. Una de las chicas del grupo ve a su madre solo de vez en cuando. Trabaja como prostituta en Tijuana. Ella está al cuidado de unos tíos. Ha protagonizado algunos problemas de conducta. “No estoy loca”, advierte por si a alguien se le ocurre colgarle algún estereotipo. Su sueño, junto con el de otra compañera, es abrir un restaurante elegante en el pueblo donde poder ir a celebrar en las grandes ocasiones. “Los hombres serán meseros y las mujeres cocineras pero todos limpiarán lo mismo porque son iguales. Unos no valen más que otros”, muestra lo aprendido. Los niños han pasado de decir que quieren dedicarse a la prostitución a anhelar convertirse en médicos, abogados o arquitectos.

Otra adolescente reclama mayor respeto a otras confesiones religiones que se practican en Tenancingo. ¿Cómo cuáles? “La Santa Muerte… tiene muchos seguidores”.

Oriundos de este lugar controlan La Merced, el mayor centro de prostitución de la Ciudad de México. Entre las calles y hoteles de la zona se cuentan miles de prostitutas. “El 90% de los detenidos por trata son originarios del Estado de Tlaxcala. La mayoría provienen de familias enteras que se dedican a esto”, resalta Juana Camila Bautista, fiscal de delitos sexuales del DF. En el último año han conseguido sacar de la prostitución a 200 mujeres, entre ellas 92 menores. La mayoría también de esta zona del país. Uno de los trabajos más arduos de la fiscalía consiste en convencer a las chicas de que están siendo explotadas sexualmente. “Muchas siguen enamoradas y no es fácil hacerles ver que no eso no está bien, que eso no es querer a nadie”, ahonda la fiscal en su despacho. Los últimos proxenetas encarcelados han recibido sentencias de 60 años sin posibilidad de reducción de pena. Considera un logro que en la última reforma de la ley se considere un agravante el parentesco en el delito de explotación.

El amor es uno de las artimañas que utilizan los explotadores para mantenerlas indefinidamente en el negocio. Los proxenetas llegan a tener más de media docena de esposas, concubinas o novias, como se las quiera llamar, trabajando en el mundo de la prostitución. Con sus coches de gran cilindrada, ropa y joyas caras impresionan a niñas que provienen de un entorno marginal. Los hombres se han ganado la fama de seductores. “Usan el verbo, te enamoran”, sostiene una vecina que repudia la fama que se ha ganado su pueblo.

Marcela, una joven guapa del sur de México, creyó encontrar en ese muchacho que la pretendía el amor que nunca tuvo en su casa, abandonada por el padre y malquerida por la madre. El chico parecía un exitoso comerciante de ropa que viajaba por todo el país colocando mercancía. Se conocieron en un parque y estuvieron viéndose a escondidas hasta que él fue a pedirle la mano a los padres de ella. La pareja se mudó a Tenancingo y se hospedó en casa de la familia del muchacho. La primera propuesta extraña que recibió Marcela fue la de trabajar como “chica de compañía” en un table, unos locales nocturnos donde las mujeres bailan en un escenario y donde se ejerce la prostitución, aunque de eso no se hable abiertamente. En ese momento era menor de edad. “Me dijo que necesitábamos dinero para pagar nuestra boda”, recuerda. Se negó y la tensión con su familia política fue en aumento.

La pareja se mudó al DF y ahí directamente fue enviada a trabajar como prostituta en un hotel de La Merced. Su cuñada fue quien la inició en el negocio. La encerró en una habitación de un hotel de mala muerte, El Universia, y le enseñó a poner un preservativo, a masturbar a un hombre, a maquillarse y vestirse para atraer clientes. Mientras trabajaba, su novio y el hermano iban al cine y comían en restaurantes del centro. Al finalizar la jornada pasaban por la recaudación. El encierro de Marcela solo duró seis días. Al séptimo, la policía entró en el edificio y detuvo a todos los proxenetas que andaban por allí. Era febrero de este año. Fue el primer golpe del alcalde de la ciudad, Miguel Ángel Mancera, contra la trata de personas. Llevaba pocos meses en el cargo.

El negocio de los tratantes de Tlaxcala trasciende las fronteras de México. Las chicas son enviadas a ciudades de Estados Unidos. En Nueva York, Chicago, Atlanta o Los Ángeles se han documentado casos de explotación a mujeres mexicanas. Hay clubes completos donde la mayoría de las prostitutas tienen algún tipo de vínculo con Tenancingo. El negocio más próspero para los padrotes, de todos modos, se encuentra en el sur de ese país, en la misma frontera mexicana. Los tratantes las cruzan a través de la frontera y las dejan en manos de los delibreros (traducción fonética de delivers, repartidores), unos tipos que reparten publicidad y concretan citas sexuales con los inmigrantes centroamericanos y mexicanos que trabajan en el campo. “Hacen todo ese viaje para sufrir el abuso de los propios latinoamericanos”, lamenta Rosi Orozco, presidenta de la organización Comisión Unidos vs Trata y exdiputada por el PAN especializada en la lucha contra la explotación de mujeres. Orozco ha comandado algunas campañas contra los anuncios clasificados de prostitución en prensa o los comerciales de televisión que le han valido algunas enemistades.

El joven párroco de Tenancingo llamado José Alfredo ha aprendido a esquivar el tema. La experta Orozco calcula, según sus indagaciones, que un 30% de los vecinos se dedica a la trata. Un lunes, una secretaria agenda las misas de muertos de los vecinos que se acercan por esta bonita iglesia llena de imágenes clásicas. Dice el padre que no quiere “hablar de eso”, que la Iglesia es una institución vertebral de la ciudadanía que tiene que estar para todos los problemas. Reconoce que el patrón pasea por las calles bañado en billetes pero asegura que no es su institución la que se queda con el dinero, sino que va a parar a los mayorales que custodian las tallas durante el año. Su trabajo es el de mantener la fe de los habitantes del pueblo y guiarles, en la medida de lo posible, por el buen camino. Eso incluye apartarlos de la Santa Muerte, adorada por policías y sicarios a la vez. “Algunas mañanas me encuentro en la parroquia objetos de culto hacia ella e inmediatamente las saco. Este es un lugar sagrado”, dice.

A ella seguramente se tuvo que encomendar más de una vez el hombre sin rostro cuando el FBI pisaba sus talones. El que era un modelo a seguir para los jóvenes de Tenancingo llegó a tener una docena de esposas, como si de un sátrapa persa se tratara. Entre ellas una de 13 años. Las chicas han contado que las vestía a todas de sirvientas y las invitaba a besarle los pies. Lo detuvieron en Puebla acusado de trata y homicidio y cuando estaba rodeado por la policía ofreció cinco millones de pesos a un comisario para que lo dejara escapar. Tras recibir una negativa, pidió que se le aplicara la ley fuga: simular su huida y que fuese ultimado por la espalda. Un sistema muy utilizado durante el porfiriato y la revolución mexicana. Quetzal prefería eso a pasar prácticamente lo que le queda de vida en prisión. Acabó siendo detenido. No tenía escapatoria.

El chico que delante de sus compañeros dijo querer imitarle, en cambio, parece tener dónde elegir. En el taller rompió a llorar cuando cada uno de los menores exponía sus problemas. No quiso apenas hablar y cuando lo intentó no le salían las palabras. El día anterior había escrito en un papel: “¡Ayúdanos!”.

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Ha fallecido Yiye Ávila

Publicado: junio 29, 2013 en Noticias

En Puerto Rico

Ha fallecido Yiye Ávila
El evangelista Yiye Ávila ha fallecido la mañana de este viernes, a los 88 años mientras aún dormía en su residencia de Camuy.

PUERTO RICO

El evangelista de origen puertorriqueño, Yiye Ávila falleció a la edad de 88 años. Así lo confirmó este viernes 28 de junio Tommy Figueroa, presidente de la Junta Administrativa del Ministerio Cristo Viene y de la Cadena del Milagro.

Desde que comenzó su ministerio, hace más de 50 años, Ávila viajó por el mundo entero predicando. Su nombre completo es José Joaquín Ávila Portalatín.

Murió minetras dormía, en su residencia en Camuy, en Puerto Rico.

“La Junta Administrativa y su presidente el Hno. Tommy Figueroa desea informar que nuestro Hno. Evangelista Yiye Avila esta hoy caminando por las calles de oro. El siervo ha partido a morar con el Señor”, escribió Figueroa en la cuenta de Yiye Avila en la red social de Facebook.

“Murió súbitamente. Es una pérdida para todo el mundo. Yiye Avila alcanzó millones de personas por su testimonio. Estaba delicadito de salud, había sufrido algunos derrames cerebrales, pero dentro de todo estaba activo en el ministerio. Era un hombre jovial, alegre y feliz. Todos sentimos la pérdida”, indicó la pastora Wanda Rolón, quien también confirmó esta mañana el fallecimiento del evangelista Yiye Ávila.

DEL DEPORTE AL EVANGELIO
Antes de dedicarse a predicar el evangelio el futuro evangelista destacó como deportista, jugando como “pelotero de beisball” en la AA con el equipo de Camuy Arenas en Puerto Rico su isla natal. Además, compitió como fisiculturista y en el 1952 obtuvo el título de Mr. Puerto Rico. En el 1954, alcanzó el título de Mr. Norteamérica en su categoría.

A principios de los años 60 fundó su ministerio en Puerto Rico y eventualmente lo extendió a República Dominicana, Estados Unidos y a Centroamérica.

En el 1988 creó la “Cadena del Milagro” que transmite internacionalmente mensajes de la proclamación del Evangelio al público hispanoparlante

Fuentes: Hoy Digital, MundoCristianotv

Editado por: Protestante Digital 2013

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LA REFORMA MIGRATORIA DE EE UU

 /  Washington 

 

Los senadores John McCain (Izda.) y Charles Schumer se felicitan este jueves. / JIM LO SCALZO (EFE)

Estados Unidos ha dado un paso de gigante en su confirmación como gran nación de emigrantes: el Senado aprobó este jueves definitiva y contundentemente la reforma que permite la legalización de más de 11 millones de indocumentados, lo que puede conducir a una honda transformación con implicaciones económicas, políticas, sociales y culturales. Aunque la votación de esta tarde está todavía pendiente de su ratificación en la Cámara de Representantes, el debate se desenvuelve en un contexto histórico que permite vaticinar su éxito final.

El resultado final de la votación –68 contra 32– supone un respaldo mucho mayor de lo que hubiera sido posible anticipar hace solo unos meses y confirma el surgimiento de una sólida coalición parlamentaria que podría ser suficiente como para vencer las resistencias que esta ley, de alcance histórico, puede aún encontrar en su camino hacia el Despacho Oval.

“El Senado de Estados Unidos ha servido hoy a los ciudadanos, llevándonos un paso más cerca a la resolución definitiva del sistema de inmigración”, aseguró Obama en un comunicado adelantado por la Casa Blanca. El presidente afirmó que el proyecto de ley “es un compromiso” y que ninguna de las partes implicadas logró todo lo que querían. “Ni los demócratas, ni los republicanos, ni yo. Pero la ley es consistente con los principios de sentido común que, como tantos, he defendido en tantas ocasiones”.

Esta reforma migratoria ha sido, durante décadas, la aspiración de millones de familias que viven en una dura clandestinidad, sin acceso a la mayoría de los servicios sociales, sin perspectivas de una vida estable, discriminados y marginados, cuando no perseguidos o confundidos con delincuentes. Pero no solo eso. La reforma ha sido un constante campo de batalla en el que los partidos políticos han rivalizado por cada vez más atractivos intereses electorales. Por más de 30 años, los intentos de poner en orden un sistema migratorio a todas luces quebrado se han estrellado con la oposición de quienes pretendían conservar su escaño o su criterio estrecho sobre la nacionalidad o las tradiciones norteamericanas.

Los inmigrantes indocumentados llevan muchos años contribuyendo de forma determinante a la creación de riqueza en Estados Unidos. Su aportación es vital en algunas áreas, como la de la agricultura, la industria o el trabajo doméstico, y visible y creciente en otras muy diversas, desde la tecnología hasta la educación.

Aunque la necesidad de reformar el sistema migratorio era ya acuciante durante la anterior Administración, fueron las dos últimas elecciones presidenciales, particularmente la de 2012, en las que Barack Obama obtuvo el 71% de los votos latinos, las que acabaron de convencer a los republicanos, los principales oponentes de la reforma, de que su futuro como partido dependía de su actitud respecto a esta ley.

La reforma sale del Senado como muchas limitaciones. Plantea regularizar a los ‘sin papeles’ previo pago de una multa y de sus impuestos atrasados, duplica el número de agentes que protegen la frontera con México, invierte 30.000 millones de dólares en vigilancia de los puntos de entrada al país, limita el acceso a la ciudadanía para los indocumentados que residan en EE UU desde antes de diciembre de 2011, establece un plazo mínimo de 10 años para poder aspirar al pasaporte norteamericano y obliga a demostrar conocimientos de inglés y un historial limpio de antecedentes penales.

Como compensación, se crea un nuevo sistema de visados temporales, se permite un acceso más rápido a la ciudadanía norteamericana a los llamados ‘dreamers’ –estudiantes indocumentados- y  trabajadores agrícolas, se aumenta el número de visados para los empleos en la ciencia y la tecnología y se imponen mayores controles para evitar casos de abusos y explotación, ahora frecuentes, en las empresas.

El éxito obtenido en el Senado -con el voto a favor de 14 republicanos- ha sido laboriosamente trabajado desde hace seis meses por una coalición de legisladores demócratas y republicanos que, con el apoyo de Obama en la Casa Blanca, han conseguido finalmente conformar una mayoría que ahora esperan reproducir en la Cámara. El presidente emplazó a los legisladores a “hacer lo mismo” que el Senado y advirtió de los obstáculos que puede encontrar la reforma. “Este es el momento en el que sus oponentes intentarán con más fuerza destruir esta iniciativa bipartidista de manera que impidan que esta reforma se convierta en realidad”, dijo Obama. “No podemos dejar que eso pase”.

El senador republicano John McCain, líder en las negociaciones, instó a los representantes a estudiar el proyecto de ley nada más ser aprobado. “Apelamos a su consideración y estamos dispuestos a sentarnos y negociar con ustedes”, afirmó.

El texto de esta reforma ha recibido críticas, tanto de grupos de derechos humanos, que se quejan de la militarización de la frontera, como de los sectores más conservadores, que se temen la disolución del carácter y la esencia del estilo de vida americano. Obama advirtió en su momento que, para poderse llegar a un acuerdo, iba a ser preciso que todos hicieran renuncias.

Todos los implicados en el avance de la reforma lo han reconocido. La Asociación por las Libertades Civiles (ACLU) felicitó este jueves al Senado por su trabajo impulsando una ley “histórica” que permitirá a millones de familias “obtener estatus legal para vivir, trabajar y cuidar de sus familias sin miedo, en el país al que llaman hogar”.

El resultado ha sido, pues, una muestra de pragmatismo y un raro ejemplo de colaboración entre los dos partidos políticos. El pasado mes de enero, cuatro senadores republicanos y cuatro demócratas crearon lo que se conoció como “Grupo de los Ocho” para negociar las bases de la legislación. El trabajo de esta coalición bipartidista refleja cómo los intereses de futuro de demócratas y republicanos dependen en gran medida del apoyo de la comunidad hispana, el grupo de población de mayor crecimiento en la última década y, seguramente, en la próxima.

La realidad política coincide, además, con un contexto económico que ha dejado en evidencia la dependencia de EE UU de profesionales extranjeros y la necesidad de recuperar el liderazgo en materia de innovación. Todo ello ha obligado a reconocer que la inmigración sigue siendo la llave de la prosperidad futura de este país.

A la espera de las negociaciones que tengan lugar en la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen la mayoría, el debate en el Senado se ha visto favorecido por la actuación de algunos republicanos determinantes, como John McCain, que apoya la reforma desde hace años, o de la figura emergente de la oposición, el senador de origen cubano Marco Rubio, cuya carrera fue impulsada al inicio por el Tea Party pero se ha convertido ahora en la bisagra entre los defensores y los detractores de una ley cuya aprobación marcará el legado de Obama tanto o más que la reforma sanitaria.

 

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