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La verdad ha muerto, ¡viva mi verdad!

Publicado: junio 12, 2013 en Lausana

Pablo Martínez Vila

El compromiso de Ciudad del Cabo 2010 (1)

La verdad ha muerto, ¡viva mi verdad!
Para muchos creyentes la Biblia ha dejado de ser normativa para ser sólo orientativa.
EI SER TESTIGO DE LA VERDAD DE CRISTO EN UN MUNDO PLURAL Y GLOBALIZADO
Comentario introductorio de Pablo Martínez Vila (*)“La verdad ha muerto, ¡viva mi verdad!”: El subjetivismo y la bancarrota de la Verdad.

Nuestro concepto de la verdad va a determinar gran parte de nuestra vida. Casi podríamos parafrasear el refrán español y decir: “dime cuál es tu verdad y te diré quién eres”. Nos guste o no, la vida que vivimos es en gran parte consecuencia de la verdad que creemos. La respuesta a la célebre pregunta de Pilatos a Jesús “¿ qué es la verdad?”  encierra las claves de la vida e incluso de la muerte. No es extraño, entonces, que la gran batalla de las ideas que se libra hoy en el mundo tenga como telón de fondo lo que podemos llamar “la guerra de la verdad”. La raíz del conflicto no es cultural ni siquiera ideológica, es moral. Lo que se está dilucidando en el fondo no es una nueva filosofía, sino quién tiene la autoridad en mi vida y en el mundo, “¿ manda alguien ahí arriba o puedo mandar yo?’ ”. En este sentido, un auténtico seísmo ha sacudido los cimientos de la civilización occidental porque en los últimos 30 años el fundamento y la naturaleza de la verdad han cambiado de forma extraordinaria. El cambio se resume en una frase: la verdad ha muerto, viva mi verdad. El auge del subjetivismo y la bancarrota de la verdad como un valor absolutoconstituyen el rasgo más descollante de la sociedad del siglo XXI desde el punto de vista ético.

¿Qué ha ocurrido en realidad? Después de más de dos siglos de racionalismo (la glorificación de la razón predicada desde la Ilustración), el golpe de péndulo del post modernismo ha llevado a una sobrevaloración de lo subjetivo que ha pasado a ser la norma suprema de vida y de conducta. Lo que yo pienso y siento, mi opinión, es lo que vale. Antes, la verdad estaba fuera de mí, era un ello; hoy la verdad está dentro de mí, es una extensión de mi “yo”. El subjetivismo es un ídolo intocable para muchas personas hoy porque permite entronizar al yo y desbancar a Dios. Mis sentimientos, en especial mi felicidad, tienen primacía sobre la razón. Lo objetivo, lo que se puede medir, tocar y demostrar, ha quedado relegado al campo de la investigación y de las ciencias, pero no importa demasiado en la vida cotidiana.

La verdad ha muerto ¡viva mi verdad!
Pablo Martínez Vila: Nuestro concepto de la verdad va a determinar gran parte de nuestra vida. Nos guste o no, la vida que vivimos es en gran parte consecuencia de la verdad que creemos. No es extraño, entonces, que la gran batalla de las ideas que se libra hoy en el mundo tenga como telón de fondo lo que podemos llamar “la guerra de la verdad”. Una entrevista de Esperanza Suárez.

Esta forma de pensar tiene una consecuencia inevitable: si no hay una sola verdad, sino muchas verdades, entonces mi verdad es tan válida y correcta como la tuya. De esta manera, el concepto de verdad queda reducido a una opinión personal y, por tanto, discutible. La conclusión es clara: no hay una verdad absoluta -la Verdad-, sino muchas verdades relativas. Este fenómeno se puede comprobar hoy perfectamente en las tertulias de radio o televisión donde todos hablan a la vez y nadie escucha a nadie. Es un desorden calculado, deliberado; el galimatías de voces no ocurre por incompetencia del presentador, sino por la filosofía de fondo que predomina en todos los debates, sean públicos o privados: no importa  la verdad  del tema en cuestión, lo importante son las  opiniones  personales que son elevadas de forma automática a la categoría de verdad, mi verdad.

Éste, sin embargo, no es el final del camino porque no estamos ante un asunto sólo de ideas, sino de conductas. Como decíamos al principio, el qué creo influye en el cómo vivo. La verdad tiene unas consecuencias éticas: es la guía para discernir entre lo recto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto. Si la verdad está dentro de mí, entonces no hay una moral objetiva, sino que cada uno se construye su propia guía de conducta. Esta “ética a la carta”, a gusto del consumidor, es la consecuencia más dramática de la bancarrota de la verdad. Nadie tiene que enseñarme lo que está bien y lo que está mal porque esto lo sé sólo yo. Además, lo que es bueno para ti puede ser malo para mí o viceversa. Y así vivimos en una época en la que se repite como un calco la descripción del tiempo de los jueces cuando  cada uno hacía lo que bien le parecía”.La confusión ética y una crisis de valores sin precedentes son la consecuencia natural de eliminar el valor absoluto de la verdad.

Esta corriente de subjetivismo y crisis de la verdad está afectando a la Iglesia de forma perceptible. La erosión de la autoridad de la Palabra de Dios como norma suprema de vida y de conducta es una de sus consecuencias más preocupantes. Para muchos creyentes la Biblia ha dejado de ser  normativa  para ser sólo  orientativa . Según Charles Colson, conocido evangelista y pensador americano, en los años 1960 el 65 por cien de los norteamericanos creía que la Biblia era la verdad. Hoy esta cifra ha bajado al 32 por cien. Y lo que es más significativo, el 70 por cien afirma que no existe tal cosa como la verdad ni los valores morales absolutos.

 Posiblementeahí está la raíz de la crisis de secularismo y superficialidad que predomina en muchas iglesias en Occidente, incluida España. Cuando la Verdad se convierte en algo relativo y no absoluto, la Iglesia acaba siendo mundana, es transformada por el mundo en vez de ser ella agente de transformación; la Biblia pasa a ser un libro orientativo, pero no normativo y la gracia de Cristo se convierte en una gracia barata que lo acepta todo y mira hacia otro lado ante aquellas conductas que antes se llamaban  pecado  y que ahora quedan excusadas por este manto de subjetivismo que lo envuelve todo.

Por esta razón los cristianos debemos recuperar y proclamar con vigor la Verdad de Dios revelada en la Biblia y encarnada en Cristo. Necesitamos coraje para ser heraldos de esta Verdad y coherencia para encarnarla en nuestra propia vida. Sólo así lograremos ser “sal y luz” en un mundo de corrupción y oscuridad. Aquel que dijo “Yo soy la luz del mundo” también afirmó de sí mismo: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn. 8:32).

La Verdad sigue viva en Cristo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida….”

Al mostrar la Verdad de Dios al mundo podemos compararla a un diamante que tiene varias caras, cada una de las cuales refleja aspectos preciosos, aunque parciales, del todo:

1-LA VERDAD ES INSEPARABLE DE LA PALABRA
Dios ha hablado a lo largo de la Historia  “muchas veces y de muchas maneras ” (Heb. 1:1) y nos ha revelado la Verdad en las Escrituras. Esta cara del diamante es la que podemos llamar la verdad revelada. Constituye el conjunto de proposiciones que somos llamados a creer. El apóstol Pablo la llama “ el buen depósito ” (1 Tim. 1:14”) o la “ sana doctrina ” (2 Tim 4:3; Tito 1:9). Este cuerpo de doctrinas –creencias- se inicia con la revelación de Dios a los patriarcas, sigue con los profetas y culmina en el NT con la enseñanza de Jesús y los apóstoles. Si bien está expresada de manera perfectamente comprensible –hay un elemento lógico racional incontestable en la verdad revelada- , en último término sólo se puede acceder a ella desde la fe. Son los ojos de la fe los que alumbran nuestro entendimiento (Efes.1:18) y nos permiten aprehender toda la riqueza de la Verdad de Dios.

2-LA VERDAD ES INSEPARABLE DE LA VIDA
La verdad de Dios es inseparable de la vida, tiene unas implicaciones morales inevitables para nuestra conducta. La verdad no es sólo algo a creer, sino a practicar. Implica demandas éticas, cambios, un estilo de vida. La segunda cara del diamante es la verdad obedecida. Somos llamados también a vivir la verdad, no sólo a creerla. De hecho, vivir la verdad es la mejor demostración de que la hemos creído. Hemos de creer lo correcto – la sana doctrina-,  pero también hemos de vivir rectamente (Heb 12:14; 1 Ped. 1:14-16). Creer la verdad de Dios nos da paz y seguridad para el futuro – “Señor, ¿a quién iremos? Tú, tienes palabras de vida eterna ” (Jn. 6:68)- pero también debe transformar las vidas aquí y ahora (2 Cor 3:18; Filip. 1:6)).  La obediencia a la verdad  no sólo  purifica nuestras almas , sino que nos dispone para el amor fraternal no  fingido y  para amarnos unos a otros entrañablemente  (1 Pedro 1:22).

3-LA VERDAD ES INSEPARABLE DE LA GUÍA DEL ESPÍRITU SANTO
Hasta aquí hemos considerado los aspectos más directamente relacionados con nuestra responsabilidad, lo que nosotros ponemos de nuestra parte: buscamos entender y aprehender la verdad revelada de Dios y anhelamos vivirla, obedecerla. Conseguir esto por nosotros mismos no sólo es difícil, es imposible porque entender y vivir la Verdad de Dios requiere la capacitación divina. La verdad es también algo a discernir y, en este sentido, nos referimos a la tercera faceta del diamante comola verdad iluminada. Por esta razón, Dios nos ha provisto de un recurso sobrenatural: la ayuda del Espíritu Santo quien es el que desde el principio “ nos convence de pecado de justicia y de juicio ” (Jn. 16:8) y nos sigue “ guiando a toda la verdad ” (Jn. 16:13) en nuestro caminar diario. Dependemos del Espíritu para que nuestras creencias –la verdad revelada- no se queden en algo frío u oxidado por el tiempo, sino que sean regadas con la unción del Espíritu que nos renueva cada día.

4-LA VERDAD ES INSEPARABLE DE LA PERSONA DE JESUCRISTO
La Verdad es más que una doctrina o una vivencia espiritual-religiosa; es, ante todo, una persona: Cristo. Dios, después de darnos la verdad revelada, “ … en estos postreros días, nos ha hablado por el Hijo ” (Heb 1:1). En Cristo culmina la revelación de la verdad hasta el punto que él pronunció las palabras más osadas que nadie haya dicho jamás: “ Yo soy el camino, la verdad y la vida ” (Jn 14:6). Cristo viene a ser la verdad encarnada “Aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros….lleno de gracia y de verdad…Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo ” (Jn. 1: 14,17). Siguiendo con el símil del diamante, Cristo es la parte más preciosa de la verdad divina porque él “ es la imagen del Dios invisible ” (Col. 1:15) y en él “ habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad ” (Col. 2:9). Como alguien ha dicho, “un cristiano es una persona que ha quedado prendada y prendida de Jesucristo”. La luz que irradia la Verdad no sólo alumbra nuestras tinieblas, sino que nos seduce y nos atrae para compartir toda nuestra vida con Él (Apoc. 3:20). Ahí radica el rasgo más distintivo del cristianismo: no es tanto una religión, sino una relación. Por ello, en último término,la verdad no es sólo algo a creer, algo a vivir y algo a discernir, sino sobre todo alguien a quien amarel Cristo vivo, la Verdad encarnada.

 Este artículo se corresponde a la serie que en un blog bajo el nombre de “Lausana”analiza y aplica el documento“Para el mundo al que servimos: La llamada a la acción de Ciudad del Cabo” , elaborado en el tercer encuentro del Movimiento Lausana (realizado en 2010 en África del Sur, al que acudieron cuatro mil líderes evangélicos de todo el mundo, y que se celebra cada diez años aproximadamente).

(*)  Ex Presidente de la Alianza Evangélica Española (1999-2009) y miembro actual de la Comisión Sociopolítica de la Alianza Evangélica Europea. Director del European Christian Counselors Network (Red Europea de Consejeros Cristianos). Psiquiatra, escritor y conferenciante internacional.

Autores: Pablo Martínez Vila

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Juan Simarro Fernández

Derechos humanos, los cristianos y los pobres (1)

 Introducción

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Comenzamos una nueva serie con el tema:  “Los Derechos Humanos, los cristianos y los pobres” . Así, pues, nos introducimos por un largo camino en el tratamiento de estas temáticas tan comprometidas. Pedimos la ayuda de Dios para que todo llegue a buen término, a conseguir la meta que deseamos de concienciación de los cristianos sobre el tema de los Derechos Humanos, derechos tan cercanos a los valores bíblicos, a los valores del Reino.Venimos del tratamiento de los temas de dos series basadas en los Evangelios. Dos años trabajando y comentando los Evangelios. Una grata experiencia para mí. Espero que lo haya sido también para vosotros.

Ha sido toda una aventura extraordinaria la de ir analizando la fuerza, la belleza, la espiritualidad y la humanidad de estos temas que se dan en torno a las enseñanzas de Jesús, en torno a sus doctrinas, mandamientos, principios, prioridades y estilos de vida. Creemos que es muy difícil superar estas dos series sobre los Evangelios con el tema de los Derechos Humanos pero, por otra parte, es también una forma de reflexionar un poco más sobre las problemáticas humanas actuales. Nada humano le es ajeno a Dios.

Estamos acostumbrados a oír decir que los Estados tienen el deber de intervenir, de manera solidaria, para defender los Derechos Humanos. Muchas veces pensamos que deben ser los Estados quienes, de manera subsidiaria y solidaria, intervengan para defender los derechos del hombre y los derechos ecológicos que afectan tanto a la vida del hombre, como de los animales, como de los ecosistemas… Pero ¿y la iglesia?

Debemos olvidarnos del hecho de que la iglesia es solamente un lugar de reunión y de que su función termina con el culto, porque si no hay solidaridad con el hombre y búsqueda de justicia, el culto no es posible. Dios cierra sus oídos y no escucha. Leamos los textos proféticos. La insolidaridad con el hombre que sufre y que es despojado de sus derechos humanos, en el más amplio sentido de este término, cierra las compuertas del cielo. Así, ni nuestras oraciones ni el olor o el perfume de nuestro incienso cúltico, superará la altura del techo de nuestro templos. Nuestro ritual será vano.

Los cristianos tenemos unos valores que, lógicamente, engloban toda la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los supera. Tenemos los valores del Reino defensores del hombre, comenzando desde los más débiles a los que Jesús quiere encumbrar, trastocando valores de manera que los encumbrados pueden llegar a sumergirse en los últimos lugares. Así,  “muchos primeros serán postreros y muchos postreros primeros” .

Jesús nos deja con una ética humana excelsa y nada de lo humano le es ajeno. Sin embargo, no siempre los cristianos intervenimos hoy en la defensa de los derechos de los hombres, comenzando por los más pobres, oprimidos, despojados y lanzados a los ámbitos de la infravida. Vivimos, a veces, un cristianismo despojado del compromiso con el hombre. Un cristianismo no sólo light, sino falso.

Otras veces, usamos los temas bíblicos de solidaridad con el hombre desde la vivencia de una espiritualidad desencarnada e insolidaria con el hombre al que se le han robado su dignidad y sus derechos. Espiritualizamos los términos, usamos un lenguaje eclesial que muchos hombres en el mundo rechazan… muchas veces, prefieren los lenguajes seculares por la incoherencia de lo que dicen los cristianos en relación con sus hechos.

No sé hasta qué punto ha cuajado en el mundo la ciudad secular de la que hablaba Harvey Kox, pero sabemos que, en muchos ambientes, el lenguaje de los religiosos, del clero, de los hombres de iglesia, es rechazado. ¿Deberíamos los cristianos salir por el mundo con el texto de las parábolas del Reino con sus valores defensores de los débiles en una mano y con el texto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la otra? ¿Nos entendería mejor el mundo, el mundo secular, desde tantos ambientes secularizados en medio de los cuales se ven crecer las injusticias, el robo de dignidad y de los derechos de los pobres y despreciados del mundo, si los cristianos no dejásemos solos a los Estados en su intervención en la defensa de los Derechos Humanos?

¿Son los Derechos Humanos unos mínimos morales de justicia que pueden ser una herramienta válida para defender el concepto de projimidad, aunque éste desde los valores bíblicos se vea como algo mucho más excelso? ¿Nos sirve la Declaración Universal de los Derechos Humanos como materia, aunque sea segunda, para ponerla junto a los valores bíblicos para que esto nos ayude a enraizar más nuestra fe en la historia, en la situación en la que vive nuestro prójimo en nuestro aquí y nuestro ahora? ¿Nos puede servir la defensa de los Derechos Humanos para romper un poco las paredes de nuestros templos y hacerlos más permeables al exterior, más cercanos a la gente que sufre?

Si el cristianismo se viviera desde el compromiso tan radical con el hombre que tuvo Jesús, desde la defensa de una ética que abarca los ámbitos socioeconómicos, desde una ética liberadora de los pobres y débiles del mundo, desde una ética restauradora de todos aquellos que han sido humillados, ofendidos y lanzados a los márgenes de los caminos, apaleados y robados, el texto bíblico es más que suficiente.

Sin embargo, hemos de reconocer que nuestro compromiso con el hombre, vivido desde el ámbito eclesial, falla muchísimas veces, se espiritualiza de manera insolidaria y pierde las raíces que nos deben unir a la defensa de los derechos y la dignidad de nuestro prójimo en un mundo hoy en el que se vive un escándalo humano con más de media humanidad en pobreza, que afecta a la pérdida de derechos humanos tanto de los niños, como de las mujeres, como de los hombres, así como a los deberes del hombre con el ambiente ecológico, perjudicando todo el ambiente humano, el ambiente de la tierra y de los animales.

Desde ciertas perspectivas espiritualistas y faltas de compromiso radical con el hombre que sufre, el hecho de que los cristianos se decanten por una intervención solidaria en defensa de los Derechos Humanos tal y como los muestra la Declaración Universal, puede ser una herramienta que nos ayude al cumplimiento de nuestros deberes de projimidad.

Personalmente, desde esta revista Protestante Digital, quiero dedicar al menos un año a hablar de los Derechos Humanos, los cristianos y los pobres de la tierra. Vamos a hacer un recorrido en el que intentaremos estar lo más acertados posible, con la ayuda de Dios, manteniéndonos siempre con el texto bíblico en una mano y con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la otra.

Si queréis, con los Derechos Humanos como materia segunda con respecto a la propia Biblia, pero materia segunda totalmente válida y digna de defenderse como camino hacia una ética de dignificación del prójimo al que debemos amar con un amor semejante al amor que debemos tener a Dios.

Autores: Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2013

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Manuel López

‘Madre migrante’ o el respeto como paradigma (y 2)

“Pensé que mi foto podría ayudarle y fue ella la que me ayudó a mí”, confesaría Dorothea Lange años después.

10 DE JUNIO DE 2013

Ella,  Migrant Mother , la madre emigrante que la fotógrafa había descubierto acampada en una tienda cutre en California rodeada de sus hijos y a quien Lange no sólo no le envió la copia prometida de la foto sino que ni siquiera le preguntó su nombre, se llamaba Florence Owens Thompson. Su rostro se había convertido en el icono de la Gran Depresión en la archifamosa foto que había encumbrado a Dorothea Lange como una de los grandes fotógrafos de todos los tiempos.

La historia de la foto nos plantea una vez más la disyuntiva del fotógrafo “cazador” versus fotógrafo “agricultor”.

“Cuestión de preposición”, suelo plantear en mis  foto-charletas  sobre cómo leer una fotografía. Esto es, se trata de un muy útil recurso para aproximarnos a la lectura de una imagen ensayando con la lista de las preposiciones la motivación, la actitud, el “asunto”, que cabe deducir que movió al fotógrafo a tomar la foto a la vista de la propia imagen:

 a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras. 

Así, está claro que Dorothea Lange hizo la foto > a<  la mujer sin nombre que tenía delante, no > con<  ella, Florence Owens Thompson.

Cierto que no hizo la foto > contra < ella -faltaría más-. La hizo para mejor realizar un encargo que desarrollaba en última instancia > por < dinero -que no repartió con la mujer que le sirvió de “modelo”- > para < ganar méritos en su ascendente carrera > hacia < la fama > hasta < convertirse en uno de los fotógrafos documentales más importantes de todos los tiempos.

Si bien con matices -Lange, como se ha citado, pensaba ayudarla con su foto- es ni más ni menos que un claro ejemplo de la diferente naturaleza, la condición dual del oficio del fotógrafo cuando actúa como cazador -cobrar la pieza- o como agricultor -cultivar la semilla hasta que dé su fruto-.
Descripción: 02_MigrantMother_(C)DorotheaLange1936_620

UNA FOTO DE CULTO, UNA EXPOSICIÓN PARA LA HISTORIA
Fue una de las exposiciones que hacen historia: Los años decisivos , fotografías de Dorothea Lange en el Museo Colecciones ICO en Madrid dentro de la programación de PHotoEspaña 2009.El comentario de Samuel Escobar en la anterior entrega de este artículo resume a la perfección la opinión de millones de personas en todo el mundo sobre  Migrant Moth er: “Esta foto me ha conmovido en las más diversas circunstancias. Disfruté mucho de la exposición de Dorotea Lange en Madrid…”

 Migrant Motherse publicó por primera vez el 11 de marzo de 1936 en el  San Francisco News, convirtiéndose de inmediato en una imagen totémica, unaobra de culto. Símbolo de un momento y una situación determinados, la foto de la madre emigrante es icono universal del sufrimiento de los desheredados de este mundo. Por cierto, la imagen actual de los desheredados entre nosotros aquí en España rebuscandocomida en los contenedores de basura no está tan lejana de la desgarradora estampa de la madre migrante…

EL CORAJE DE VIVIR CON LO PUESTO

El lejano, incierto, apenas perceptible hilillo de esperanza en la mirada de Florence Owens Thompson en la archifamosa foto de la Madre migrante de Dorothea Lange con que concluíamos la anterior entrega de este artículo… lo tiene la mujer entre sus brazos: Norma, el bebé, su séptimo hijo con solo 32 años, que aparece en la foto junto con sus hermanas Katherine, de cuatro años, y Ruby, de cinco, vueltas de espaldas.

Consumada la emancipación de la fotografía del mero pictorialismo, el blanco y negro aporta a la fotografía documental unas posibilidades expresivas inmensas para crear imágenes de un realismo insuperable que la pintura jamás alcanzará, toda vez que la pintura o el dibujo son re-creaciones de la mano del artista, mientras que la fotografía aporta el elemento clave de la veracidad de lo que la imagen representa. La ‘foto bonita’ -pictorialismo- deja paso a la foto directa –realismo fotodocumental-.

En este sentido, la madre migrante se desmarca clamorosamente no solo de la iconografía pía  de las madonas, las mil y una representaciones consabidas de María levitando sobre el globo terráqueo con su manto azul, las manos juntas y la corona sobre su cabeza, sino también de la iconografía de las  Mater Dolorosa . Florence, la madre migrante de Dorothea Lange, viene a ser ni más ni menos que la imagen de una  Madre Coraje  proletaria que desde su penosa situación límite se atreve a mirar de frente a un nebuloso, incierto futuro.

El milagro de la supervivencia ocurrió. 43 años después, en 1979, madre Florence e hijas Katherine, Ruby y Norma posan felices para la foto. El dicho español que sostiene que “no hay mal que cien años dure” es perfectamente aplicable a las situaciones más duras de las crisis más despiadadas. La lucha por sobrevivir frente a toda adversidad, el coraje de vivir con lo puesto, tiene en este caso premio: poder contarlo y hacerse la foto.

“No es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita”, cabe deducir a la vista de esta foto.

Trabajadora en paro sacudida por el inmisericorde trallazo de la crisis de la Gran Depresión americana, el único activo de Florence Owens Thompson, la ‘madre migrante’, en 1936, puede decirse que era el aire que respiraba, además del precario calor que podía dar a sus hijos y la escasa leche a su niña de pecho.

MANIPULA LA FOTO… SI TE AUTORIZAN
“El respeto como paradigma”, elegimos como titular de estos dos artículos sobre la emblemática foto de la madre migrante. Hemos visto el respeto, si bien con matices, de la fotógrafa a sus modelos. También acaso el más importante de todos: el respeto de la madre migrante hacia el trabajo de la fotógrafa, prestándose a posar como le iba mandando sin pedir nada a cambio, ni siquiera la copia de la foto que la fotógrafa le prometió enviar y nunca lo hizo. Ay, las promesas incumplidas de enviar una copia de tantos fotógrafos…

La copia iluminada (coloreada, en el argot técnico de la fotografía) cambia completamente la apariencia de la foto. Cierto que el color imprime más realismo a las fotografías al representar con mayor fidelidad el cromatismo de la escena. Pero también corta de cuajo el dramatismo de la reproducción monocromática. El color reproduce, copia, muestra cual acta gráfica notarial. El blanco y negro, por su parte, interpreta, reduce y comprime, sugiere a modo de un poema o un ensayo.

El color se limita en la inmensa mayoría de los casos, a mostrar lo que hay delante de la cámara; el blanco y negro, por el contrario, sugiere, presenta los elementos de la imagen “en crudo” para que, al leer la foto, le pongamos el “asunto”.

Y aquí llegamos a la cuestión clave: ¿es licito manipular fotografías? Nos referimos,obviamente, a fotos de las que el manipulador no sea al autor y titular del Copyright.

La respuesta es tajante: no. Bajo ningún concepto se puede alterar una obra fotográfica, ya sea recortándola (excepto para fines divulgativos o pedagógicos, como hacemos en este artículo, y eso, haciéndolo constar expresamente en cada caso en el crédito de la foto), usándola fuera de contexto, cambiado el pie de foto o, en este caso, alterando su factura cromática.

En resumen, manipular una foto es posible, siempre y cuando se tengan los derechos de reproducción y la pertinente autorización del autor de la imagen para hacerlo.

Esta salvaguarda del derecho de autor respeto a la integridad y no alteración de su obra fue uno de los caballos de batalla en la Comisión Redactora del anteproyecto de Ley de Propiedad Intelectual (1983-1987) que me cupo el honor de defender -y ver aprobado en la Ley- en mi calidad de vocal por el sector de la Fotografía.

Con la manipulación digital de imágenes cabe aplicar el sabio proverbio que sostiene que se puede no tener fronteras, pero se ha de tener raíces.

DOROTHEA LANGE, “FOTÓGRAFA DEL PUEBLO”

Dorothea Margarette Nutzhorn nació en Hoboken, Nueva Jersey, el 25 de mayo de 1895 en una familia de ascendencia alemana. Sufrió poliomielitis en su infancia, lo que le dejó secuelas -malformaciones en los pies- que la acompañaron toda su vida. Pero su cojera no le impidió recorrer uno de los más apasionados caminos de la historia de la fotografía.

Tras la polio, un nuevo acontecimiento en sus primeros años fue el abandono de su padre. Esto hizo que se cambiara el segundo nombre, Margarette, por el apellido de soltera de su madre, Lange.

Descripción: Mac:Users:Manuel:Desktop:10_dorothy_lange_cover_300.jpgAmbos hechos marcaron el carácter de esta mujer rebelde e inquieta y determinaron su posterior interés hacia las mujeres y los desfavorecidos. En sus tarjetas de visita mandó imprimir la leyenda “Fotógrafa del pueblo”.

Su trabajo para la Administración de Seguridad Agraria del gobierno de Estados Unidos durante la Gran Depresión, del que Migrant Mother  es la imagen determinante, contribuyó en gran manera sensibilizar a la población sobre la suerte de los más desfavorecidos.

En sus últimos años se lamentó de no haber sido solidaria con la mujer pobre cuya imagen la haría famosa. La redime de alguna manera el hecho de haberlo reconocido. Murió el 11 de octubre de 1965 en San Francisco.

Autores: Manuel López
©Protestante Digital 2013

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