Archivos para junio 23, 2013


Juan Antonio Monroy

El mensaje de los profetas (1)

 
59456_N_14-05-13-23-08-44Los profetas hablaban algunas veces sobre el pasado, mucho sobre el presente, y en ocasiones sobre el futuro.
Desde Isaías a Malaquías, en el Antiguo Testamento tenemos 17 libros proféticos. Si contamos a Esdras y Nehemías, que figuran entre los libros históricos, hacen un total de 19.Por otra parte, entre los seis libros históricos de Samuel, Reyes y Crónicas se encuentran numerosas historias de profetas y referencias a su ministerio.

En los libros proféticos encontramos una gran variedad de temas.

Si en sus tiempos hubieran existido editoriales, como ahora, los profetas habrían podido publicar numerosas obras sobre cuestiones muy diversas.

Comentaristas protestantes y católicos del Antiguo Testamento enseñan que el ministerio profético se inició con Samuel.

Pero los autores judíos, que son los más calificados para estos trabajos, se remontan en el tiempo.

El sabio judío Gershom Scholem, profesor de la Universidad de Jerusalén, en un libro que lleva por título LAS GRANDES CORRIENTES DE LA MÍSTICA JUDÍA, incluye entre los profetas a Enoc, Abraham y Moisés.

La pequeña epístola de Judas, en referencia a las falsas doctrinas y los falsos maestros, dice:“De estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán” (Judas 14).

En una visión que tuvo en sueños el rey Abimelech, quien tomó a Sara creyendo que era hermana de Abraham, Dios le dice: “Devuelve la mujer a su marido; porque es profeta”(Génesis 19:7).

El último capítulo del Deuteronomio, que relata la muerte de Moisés y se cree que fue escrito por Josué, dice: “Nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara” (Deuteronomio 34:10).

En los libros históricos destacan las hazañas de tres profetas hebreos: Samuel, Elías y Eliseo. Los tres hicieron grandes milagros.

Elías fue privilegiado por el Señor con la fascinante experiencia de no pasar por la muerte, como le ocurrió a Enoc (Génesis 5:24).

Elías fue arrebatado al cielo en un carro de fuego (2ª de Reyes 2:1-11).

Otro honor para Elías fue aparecer en el Monte de la Transfiguración junto a Moisés y a Jesús (Mateo 17:1-5).

Una de las grandes obras que realizó Samuel fue la fundación de una Escuela de Profetas, que se menciona por primera vez en el capítulo cinco de su primer libro: “Después de esto llegarás al collado de Dios donde está la guarnición de los filisteos; y cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando” 1ª Samuel 10:5).

Estas Escuelas eran centros dedicados a la preparación de profetas, como hoy se prepara a jóvenes para el ministerio cristiano en escuelas de Predicadores, Universidades y otras instituciones.

En el segundo libro de Reyes se menciona a los hijos de los profetas: “Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Betel, le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? Y él dijo: Sí, yo lo sé; callad” (2ª Reyes 2:3).

Aunque casi todos los profetas eran casados, los que aquí se citan no eran necesariamente hijos legítimos de profetas.

El comentarista judío antes citado, Scholem, y otros especialistas hebreos en el Antiguo Testamento, enseñan que los “hijos de los profetas” eran estudiantes en las Escuelas de profetas, que por el gran respeto que tenían hacia sus maestros se hacían llamar hijos suyos.

Los profetas hablaban algunas veces sobre el pasado, mucho sobre el presente, y en ocasiones sobre el futuro.

A Moisés le debemos los primeros capítulos del Génesis, que son fundamentales para explicar la historia del mundo y del ser humano.

Dios le reveló aquellos importantes hechos del pasado.

Otras veces hablaban en tiempo presente: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deuteronomio 6:4).

Y en ocasiones se referían al futuro:“Profecía de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis” (Deuteronomio 18:15).

 

Autores: Juan Antonio Monroy

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Constantino/Teodosio en Monterrey

Publicado: junio 23, 2013 en Religión

Carlos Martínez García

 60411_N_22-06-13-23-12-17Muy probablemente el Jesucristo al que la alcaldesa consagró la ciudad de Monterrey tiene muy poca relación con el que describen Mateo, Marcos, Lucas y Juan; que ridiculizó a los poderes político, económico y religioso de su tiempo.

Con algunas variaciones y agregados comparto un artículo publicado en el diario mexicano  La Jornada . Lo escribí ante la creciente tendencia de los políticos por apropiarse de la figura de Cristo con el fin de congraciarse ante sus probables electores y/o gobernados.

Dicha tendencia se manifiesta igualmente por toda la geografía de América Latina.

He aquí lo redactado como respuesta a un caso sucedido en Monterrey, segunda (o tercera, ya que distintas fuentes conceden ese lugar a Guadalajara) urbe en importancia en el país después de la ciudad de México:

«Para información de la alcaldesa de Monterrey no se trata de la visita de algún cantante grupero a la capital de Nuevo León. No, el Constantino al que nos referimos es el emperador romano que en el siglo IV cambió el status de la Iglesia cristiana, que por decisión suya transitó de ser perseguida a ser tolerada en el Imperio romano.

Contantino inicia con el Edicto de Milán (año 313) un proceso de tolerancia hacia el cristianismo que llevará a su culminación Teodosio el Grande, cuando promulga el Edicto de Tesalónica (año 380) y declara como fe oficial del Imperio romano al cristianismo.

Aunque es Teodosio quien consuma la unión Estado-Iglesia católica, ha quedado como figura central de dicha simbiosis Constantino, y tan es así que cuando se habla de constantinización de una sociedad es para señalar la imposición de una fe religiosa desde el poder del Estado.

Margarita Arellanes Cervantes es militante del Partido Acción Nacional, organismo ideológicamente cercano a las posturas de doctrina social que sostiene la Iglesia católica. En un acto convocado por la Alianza de Pastores de la capital de Nuevo León, el 8 de junio  la alcaldesa se sintió con la autoridad suficiente como para tomar la iniciativa de entregar Monterrey a “nuestro señor Jesucristo para que su reino de paz y bendición sea establecido. Abro las puertas de este municipio como la máxima autoridad”.

Arellanes Cervantes se suma con su acción a los gobernadores de Veracruz (Javier Duarte), que consagró el estado al Doloroso e Inmaculado Corazón de María; y al de Chihuahua (César Duarte Jáquez), que tuvo a bien consagrar la entidad al Sagrado Corazón de Jesús. Ambos mandatarios coincidieron en realizar sus actos consagratorios con la bendición de las autoridades católicas romanas de su respectivo estado.

La diferencia de lo realizado por la alcaldesa de Monterrey con las consagraciones de los gobernadores de Chihuahua y Veracruz, estriba en que ella no hizo su entrega de la ciudad a Jesucristo ante algún arzobispo u obispo católico romano, sino en un acto en el cual estuvo rodeada de pastores evangélicos.El marco de la ceremonia fue la campaña “Monterrey ora”, auspiciado por liderazgos evangélicos de la llamada Sultana del Norte.

Ante las críticas que su acción ha desatado en varios medios, Margarita Alicia Arellanes ha ratificado que ella es católica, aunque siempre dispuesta a participara en actos convocados por personas de otros credos que buscan el bienestar de Monterrey. También ha subrayado que su entrega de la urbe a Jesucristo la hizo a título personal y no como funcionaria. Esto queda desmentido por el video en el que claramente dice “abro [a Jesucristo] las puertas de este municipio como la máxima autoridad”. Luego entonces, para desmarcarse de su piadosa ofrenda, ha incurrido en una flagrante mentira.

Cuando los políticos en público hacen ostentación de su religiosidad hay que dudar de que lo hagan movidos por una fe sincera y cristalina. En ellos y ellas siempre está presente el cálculo de costo beneficio en la imagen. Lo realizado por la alcaldesa de Monterrey es un constantinismo sui generis, porque mientras el emperador Constantino, pero sobre todo Teodosio, tuvo el poder para hacer que sus gobernados se “convirtieran” en cristianos so pena de ser considerados enemigos de la poderosa Roma, ella nada más dejó constancia de su buena intención que no tendrá repercusión alguna en la vida cotidiana de los regiomontanos.

No obstante la carencia de repercusiones que hemos apuntado no debe llevarnos a banalizar la entrega de la ciudad a la idea que de Jesucristo tiene quien gobierna la capital de Nuevo León. A veces la frontera entre un acto piadoso y el mesianismo es muy tenue, y es mejor no intentar cruzarla. Porque una vez adentrados en el mesianismo uno de sus resultantes es considerar las críticas como ataques directos a la divinidad, cualquiera que sea la imagen construida que tenga de ésta el político en turno que se cobija bajo ella.

El Jesucristo de los evangelios, que tal vez no sea el mismo al que Margarita Arellanes le ofrendó la ciudad, reiteró a sus discípulos y discípulas que la forma en que debe evaluarse las creencias de las personas es mediante sus actos y no a través de melosas palabras con que una y otra vez se hacen grandilocuentes confesiones de seguir la voluntad de Dios.

En el Nuevo Testamento el profeta que más veces se cita es Isaías.

Cuando Jesús inicia su ministerio público, de acuerdo al evangelista Lucas, en la sinagoga de Nazaret lee una porción de Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuento me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor” (Lucas 4:18-19).

Después Jesús dijo a sus oyentes que con él se cumplía lo escrito por Isaías, y les dio una lección poniendo de ejemplos a los “paganos”, personificados en una viuda de Sarepta, Sidón, y a Naamán el sirio. Los reunidos en la sinagoga se enfurecieron contra Jesús, lo expulsaron del pueblo e intentaron arrojarlo a un precipicio.

Deslizo que muy probablemente el Jesucristo al que la alcaldesa consagró la ciudad de Monterrey tiene muy poca relación con el que describen Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Éste Jesús ridiculizó a los poderes político, económico y religioso de su tiempo.

Y dejó muy en claro que nadie puede decretar la “cristianización” de la sociedad desde el poder.

Seguirle a él es un acto voluntario, y no una resolución de políticos inspirados que confunden la esfera gubernamental con el ámbito de las conciencias de los ciudadanos. Así que es necesario exigirle a la conmovida alcaldesa que no violente lo normado por el mismo Jesús y por las leyes que marcan la laicidad del Estado mexicano.»

Autores: Carlos Martínez García
©Protestante Digital 2013

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Bioética y ecología (1)

Publicado: junio 23, 2013 en Ideología

Antonio Cruz Suárez

Ética ecológica

Ética ecológica

 Paso de una microbioética centrada sólo en el ser humano (bioética homocéntrica o antropocéntrica) a una macrobioética.

Hablar de ética ecológica puede parecer, a primera vista, una auténtica paradoja.

Si la bioética hasta ahora había tenido características exclusivamente humanas ya que se preocupaba por los problemas relacionados con el trato médico dado al hombre, la nueva moral ecológica asume el cometido de intentar solucionar aquellos problemas relacionados con la vida en general.

Es el paso de una microbioética centrada sólo en el ser humano ( bioética homocéntrica o antropocéntrica ) a una macrobioética en la que importan los temas ecológicos y las estrechas relaciones que existen en la naturaleza ( bioética biocéntrica ).

En realidad, la diferencia entre ambas disciplinas no es tan radical como pudiera pensarse ya que cuando se deteriora el medio ambiente en el que vive el ser humano, se está atentando en realidad contra la propia vida del hombre.De manera que la moral ecológica, al preocuparse por la vida en general y el buen funcionamiento de los ecosistemas, constituye también una buena forma de defender a la humanidad.

Otra cosa muy diferente será cuando mediante tal distinción se pretenda declarar la guerra a la criatura humana. Esto es precisamente lo que defiende el integrismo biocéntricoal reivindicar una especie de ecologismo profundo. Como afirmaba el naturalista norteamericano, John Muir, a principios del siglo XX: “si estallara una guerra entre especies, me pondría de parte de los osos” (Acot, P.  Biosfera 11. Pensar la biosfera, Enciclopèdia Catalana, Barcelona, 1998: 173).

La idea fundamental de este ecologismo sería la ruptura con cualquier ética homocéntrica o antropocéntrica. Por ello se considera la naturaleza como el valor supremo, mientras que el ser humano sólo se concibe como una especie parásita, destructora y altamente nociva.

El filósofo estadounidense Paul W. Taylor, militante y defensor del ecologismo profundo, declaró en 1981 que la desaparición de la especie humana no sería una catástrofe moral, sino un acontecimiento que el resto de los seres vivos aplaudirían calurosamente. No obstante, una cosa es defender a los animales y otra muy diferente querer acabar para siempre con el ser humano. En ecología las posturas radicales pueden resultar, como se verá, sumamente peligrosas.

ECOLOGÍA
La palabra “ecología” procede de dos raíces griegas,  oikos  (casa/hogar) y  logos  (estudio). Su sentido sería por tanto el estudio científico de los elementos que constituyen el hogar de los organismos, así como las relaciones de estos elementos con los propios organismos.

El primero en utilizar este término fue el biólogo alemán Ernst H. Haeckel en el año 1869. En su opinión la ecología sería “el estudio de las relaciones de un organismo con su ambiente inorgánico u orgánico, en particular el estudio de las relaciones de tipo positivo o “amistoso” y de tipo negativo (enemigos) con las plantas y animales con los que convive” (Margalef, R. Ecología,  Omega, Barcelona, 1974: 1).

Esta intrincada red de relaciones que existen en los seres vivos, entre sí y con el lugar donde habitan, suele tender casi siempre hacia el equilibrio. No obstante, tal armonía puede verse alterada drásticamente cuando intervienen agentes extraños al ecosistema, como pueden ser las catástrofes naturales o la actividad desordenada de la humanidad.

Autores: Antonio Cruz Suárez
©Protestante Digital 2013

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Sanar la memoria

Evangélicos y católicos exigen buscar a los 15.000 desaparecidos en Perú

Soldados del ejército peruano / AFP
El conflicto interno iniciado en 1980 por Sendero Luminoso dejó un balance, al cabo de dos décadas, de un total de 69.000 muertos y desaparecidos.

LIMA

Representantes de las iglesias católica y evangélica exhortaron este viernes pasado al gobierno peruano a diseñar un Plan nacional de búsqueda de personas desaparecidas, que se estima llegan a 15.000, por el conflicto armado contra las guerrillas entre 1980 y 2000.

Se desconoce el paradero de 15.731 personas debido a su desaparición violenta y forzada, a entierros informales de ejecuciones extrajudiciales y a que cayeron en combate, entre otros motivos.

La exigencia fue planteada en conjunto por primera vez por el presidente del Concilio Evangélico de Perú, Enrique Alva y el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, arzobispo Salvador Piñeiro.

Alva, del Concilio Evangélico, anotó que la desaparición de las 15.000 personas ha dado lugar al sufrimiento de muchas más personas por lo que “las iglesias no pueden estar al margen, nadie puede ser indolente ante ese dolor”.

“Pido a las autoridades y a las instituciones que no olvidemos el dolor de nuestros hermanos, que haya signos de solidaridad para ubicar los restos de las personas desaparecidas que están en fosas”, dijo Piñeiro, obispo de Ayacucho, la región donde la guerrilla maoísta Sendero Luminoso inició sus acciones armadas en mayo de 1980.

Ávila y Piñeiro visitaron la semana pasada la región sureña de Ayacucho, uno de los lugares más afectados por el conflicto interno que tuvo al grupo terrorista Sendero Luminoso como el principal responsable de las más de 69.000 víctimas mortales o desaparecidos de esa época.

Las autoridades religiosas también señalaron que los familiares de los desaparecidos presentan necesidades emocionales, materiales y de información durante el proceso de búsqueda e investigación forense.

15.741 DESAPARECIDOS EN MÁS DE 4.000 FOSAS COMUNES
“En Perú no hay una política nacional de búsqueda de desaparecidos, no hay una búsqueda real y necesitamos agilizar una búsqueda real y efectiva”, dijo Dafne Martos, portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja, que apoya a la fiscalía peruana desde hace más de una década en el tema de desapariciones.

Informes de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) y del Instituto de Medicina Legal señalan que existen en Perú 15.741 desaparecidos en más de 4.000 fosas comunes, muchas de ellas en Ayacucho, donde en algunos lugares hay un lugar de entierro cada tres kilómetros cuadrados.

Entre 2002 y 2011, el Ministerio Público recuperó 2.027 restos mortales y de ellos identificó a 1.008 y restituyó 920 cuerpos a sus deudos.

El conflicto interno iniciado en 1980 por Sendero Luminoso dejó un balance, al cabo de dos décadas, de un total de 69.000 muertos y desaparecidos, según la CVR.

Fuentes: AFP, Efe

Editado por: Protestante Digital 2013

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