Lobos rapaces en la congregación

Publicado: junio 24, 2013 en Teología

Óscar Margenet Nadal

Revelación, iglesia y crisis (2)

Lobos rapaces en la congregación

 Pablo advierte a los ancianos de Éfeso, que si no se cuidan ellos mismos y a la iglesia del Señor, no podrán discernir entre el engaño y la verdad

El historiador del libro de los Hechos narra la ocasión en que el apóstol Pablo, estando en Mileto y en camino a Jerusalén, mandó a llamar a los responsables de la iglesia en Éfeso.
Esto ocurría en el año 59, después que el apóstol había ejercido su ministerio por tres años entre los efesios convertidos a Cristo, ayudado por Aquila y Priscila, el matrimonio que había conocido previamente en Corinto, y con el que compartía el mismo oficio.
Lucas relata con maestría la reunión clave que hubo entre el apóstol a los gentiles y los ancianos de esa iglesia. ¿Podrá alguien decir que no se conmueve con la lectura de lo ocurrido en aquel momento? (1) (negritas mías):
 “Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. Cuando vinieron a él, les dijo: ‘Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos;  y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.  Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.    Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.    Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos;porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.   Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.   Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.  Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.   Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas y oró con todos ellos. .   Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le besaban, doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, de que no verían más su rostro. Y le acompañaron al barco.”
LA PROSPERIDAD MUNDANA Éfeso, fundada doce siglos antes de Cristo y engrandecida por el opulento imperio lidio, fue una importante ciudad de Asia Menor en la región occidental de la antigua Anatolia (hoy Turquía); clave en la expansión de la civilización greco-romana; su nombre significaba ‘deseable’. Estaba estratégicamente situada entre Mileto y Esmirna, en el valle del río Caistro, a 5 km del mar Egeo y entre las montañas de Koresos  (2) , en el gran camino que iba del norte al sur en el Asia Menor occidental y controlaba el comercio que fluía hacia el interior del Asia Menor a lo largo de los valles Meander y Lycus.
Para el siglo IV el puerto fue obstruido rápidamente por sedimentos, y para el siglo X la próspera ciudad de los tiempos romanos estaba completamente desierta e invadida por ciénagas, pasando a servir sólo como cantera de primera clase para las comunidades vecinas. No está habitada en la actualidad; pero es un punto de atracción por sus imponentes ruinas, visitadas anualmente por decenas de miles de turistas. La población más cercana, a unos 3 kilómetros, es Selçuk o Ayasoluk, nombre este que deriva de ‘Hagio Theologos’ cuyo significado es ‘santo teólogo’, seguramente en memoria de Juan, el último apóstol de Jesucristo.
Según historiadores, Éfeso tenía alrededor de un cuarto millón de habitantes en el siglo II. Al menos tres eran las razones que exhibía la ciudad para atraer a tanta gente: política, económica y religiosa. Fue un centro administrativo, cultural y religioso de la provincia romana de Asia, algunos de cuyos oficiales se hacían llamar ‘asiarcas’. Por su comercio e industria era puerta de entrada y salida para los mercaderes de la ruta Mediterráneo – Asia. Hay mucho material bibliográfico para conocer mejor sus florecientes negocios; debido a ellos Éfeso compartía con Antioquía y Alejandría la supremacía geopolítica en el Mediterráneo oriental hasta la caída del imperio romano  (3) .
A toda época de prosperidad mundana, por larga que sea, le llega inexorable su fin. Esto enseña la Historia.
LA IDOLATRÍA COMO CULTURA Religiosamente, Éfeso fue un gran centro de culto para la adoración de Diana, diosa de la fertilidad proveniente de la cultura persa, adoptada sucesivamente –y con variantes- por griegos, etruscos y romanos.
El templo a Diana Artemisa, una de las siete maravillas de la Antigüedad, era cuatro veces más grande que el Partenón de Atenas. Fue destruido y reconstruido unas siete veces. El servicio del templo estaba a cargo de sacerdotes, eunucos y sacerdotisas. La prostitución femenina y masculina se ejercía en sus recintos. Funcionaba allí un banco, quizás el primero en el mundo. El sacerdote principal supervisaba las operaciones y la gente llevaba allí grandes cantidades de dinero. Muy pronto obtuvo la fama de “banco de Asia”. La ciudad era famosa por la gran cantidad de magos y hechiceros que tenía. Se vendían pequeños documentos que aseguraban que podían resguardar de peligros a sus poseedores  (4) .
Encuentro en esta descripción unas características semejantes a la de Corinto en lo geográfico, por su distancia al puerto; en lo urbano – social y en lo cultural, por la gran corrupción alrededor de sus respectivas diosas. Todo esto fue incorporado en el imperio romano; y colapsó junto con él.
Toda cultura idolátrica, por diversa que sea, se nutre de la misma esencia: la creación de dioses a la medida del capricho humano y la construcción de enormes centros de adoración. El pecador intenta así sustituir al único Dios verdadero, creador de lo visible e invisible revelado al hombre a través de Jesucristo y Su Palabra.
También enseña la Historia que el fin de toda forma de idolatría, en cualquier cultura, es su autodestrucción.
ÉFESO EN EL NUEVO TESTAMENTO El NT menciona a la ciudad, en total, diecisiete veces. El libro de Hechos cuenta de la presencia del apóstol a los gentiles en Éfeso, nueve veces  (5) ; el mismo apóstol Pablo la menciona en otras seis ocasiones, cuando escribe su primera carta a los Corintios  (6) , cuando escribe su carta a los Efesios  (7)  y cuando instruye en su dos cartas al discípulo Timoteo  (8) . Finalmente, el apóstol Juan la menciona dos veces en el Apocalipsis  (9) . Como podemos apreciar, esta ciudad aparece como muy importante en los propósitos de Dios.
Alcanzada por el evangelio antes de su arribo, Pablo ejerció en ella -y desde allí en otras ciudades- su poderoso ministerio. Timoteo y Juan también contribuyeron con el crecimiento y cuidado de la iglesia local en esa próspera e idolátrica ciudad.
Las siete ciudades a cuyas iglesias Juan escribió desde la isla de Patmos, estaban en el Asia Menor occidental. Dos de ellas, Éfeso y Esmirna, eran  grandes ciudades portuarias; y tres, Tiatira, Filadelfia y Laodicea, como eran centros industriales y comerciales de las zonas en donde estaban situadas, disfrutaban de gran prosperidad e importancia económica. Sardis y Pérgamo habían sido anteriormente capitales de poderosos reinos, y aún tenían gran influencia política en el tiempo de Juan. Toda la zona en la cual estaban  las siete iglesias del Apocalipsis, es rica en recuerdos históricos del período de los comienzos del cristianismo  y en la historia antigua.
No ignoramos la interpretación histórica de las siete iglesias  (10) , pero aquí analizaremos cómo veía Dios a cada una de estas iglesias apostólicas en su contexto, y las similitudes que hay con muchas iglesias de la actualidad.
LA ADVERTENCIA PROFÉTICA DE PABLO A LA IGLESIA En base a la exhortación de Pablo a los ancianos de la iglesia en Éfeso, reflexionemos:¿Por qué motivos no existe en la actualidad la iglesia en Éfeso?
¿Qué relación encontramos entre este hecho real y las palabras del apóstol de Jesucristo a los gentiles?
Pablo les advierte a los responsables de la congregación que luego de su partida ocurrirían dos cosas: 1. Que entrarían lobos rapaces en medio de ellos. 2. Que se levantarían hombres dentro de la congregación enseñando perversiones para desviar tras sí a los discípulos.
El verbo entrar εἰσέρχομαι ( eiserchomai ) está usado aquí como  llegar, ingresar   (11) ; como  suceder  un hecho inicialmente  (12) ; poniendo énfasis en el acto de  comenzar  las etapas iniciales de una actividad  (13)  o nueva experiencia  (14).
El verbo está en tiempo futuro, indicando que los lobos rapaces  entrarían  en la iglesia como resultado de la falta de cuidado y atención de la congregación por parte de los ancianos puestos por el Señor.
Poca gente ha tenido oportunidad de ver cómo se comporta un lobo rapaz (yo mismo nunca he visto uno). Tal vez en algún documental. Lo cierto es que un lobo se parece, y bastante, a un perro pastor.
Los egipcios creían que Osiris tomaba a veces figura de lobo, como símbolo del valor.
En la Biblia tenemos varios textos citando a los  lobos :
Los príncipes de Israel llegaron a comportarse como “ lobos   que arrebatan presa” (15) ; los caballos de los caldeos eran  “más feroces que lobos   nocturnos”   (16) ; en el reinado del Mesías  “morará el lobo   con el cordero”   (17) , entre otros.
El lobo (nombre científico  canis lupus ) tiene como costumbre el atacar los rebaños de ovejas (18) ; si el pastor es un asalariado puede llegar a huir ante el peligro que representan los lobos  (19) .
Jesús advertía a sus discípulos acerca de los  “falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos   rapaces”   (20) , y el apóstol Pablo se hace eco de ello  (21) . Porque el lobo rapaz es sinónimo de engaño y falsa profecía o falso profeta, Pablo les está advirtiendo a los ancianos de Éfeso, que si no se cuidan ellos mismos y a la iglesia del Señor, no podrán discernir entre el engaño y la verdad; entre el verdadero profeta y el falso profeta.
El verbo levantar ἀνίσταμαι ( anistamai ), ἀνίστημι ( anistēmi ) tiene varias acepciones en la Biblia: hacer que se  ponga de pie  (22) ;  resucitar  (23 ; procrear, dar vida, tener hijos  (24)  y rebelarse contra de  (25) .
Como está en tiempo futuro indica que, en un tiempo no muy lejano, hasta algunos de los ancianos se rebelarían contra Dios, actuando de la misma manera que lo habían hecho Nimrod, Jeroboam, Balaam, Core, en el pasado.
¿De qué manera un anciano de la iglesia puede rebelarse contra Dios? No cumpliendo con Su palabra.
Todo esto debemos tener en cuenta al entrar a analizar lo que Dios le revela a la iglesia en Éfeso y a nosotros en estos días.
Continuaremos con este análisis en la próxima, si el Señor lo permite.
——————————————————————  Notas  Ilustración: Mapa adaptado para mostrar la cercana ubicación de las siete iglesias entre sí y con la isla de Patmos.   1. Hechos 20:17-38   2.  Pfeiffer, Charles F.:  Diccionario Bi ́ blico Arqueolo ́ gico : Charles F. Pfeiffer . El Paso, Texas : Editorial Mundo Hispano., 1993, S. 231   3.  Nelson, Wilton M.; Mayo, Juan Rojas:  Nelson Nuevo Diccionario Ilustrado De La Biblia . Nashville, Editorial Caribe, 2000, c1998   4.  Lockward, Alfonso:  Nuevo Diccionario De La Biblia . Miami : Editorial Unilit, 2003, S. 319.  El más grande orgullo de  Éfeso era el templo de Diana. Esta diosa era considerada hija de Zeus y hermana gemela de  Apolo. La representaban como una doncella cazadora, armada de arco y flecha, que enviaba plagas a mujeres y animales. Se permitía libertad sexual en su culto.  Se decía que su estatua había “venido de Júpiter” (“caído del cielo” —probablemente un meteorito , ver  H echos 19:35) y se  la  presentaba con una gran cantidad de senos en su torso. Por eso se le llamaba Artemisa Polimastros (“Artemisa la de muchos senos”). Se desconoce el proceso mediante el cual el ideal griego de pureza que acompañaba a Diana tomó aquí esta forma.   5. Hechos 18:19, 21, 24; 19:1, 17,26; 20:16,17; 21:29   6. 1ª Corintios 15:32; 16:8   7.  Efesios 1:1   8.  1ª Timoteo 1:3; 2ª Timoteo 1:18; 4:12   9.  Apocalipsis 1:11; 2:1   10. Esta interpretación de los capítulos 2 y 3 le aplica a las iglesias, de manera discutible, siete ‘Eras’ con fechas posteriormente fijadas: Éfeso – Era Apostólica: 31 – 100; Esmirna – Era de Persecución imperial: 100 – 313; Pérgamo – Era del Papado iniciado por Constantino: 313 – 538; Tiatira – Era del Papado a la Reforma: 538 – 1563; Sardis – Era de La Reforma: 1563 -1798; Filadelfia – Era de las misiones: 1798 – 1844; Laodicea – Era actual o de la Preparación para el Juicio Final: desde 1844 hasta la próxima venida de Cristo.   11. Lucas 7:1; Hechos 12:10   12. Romanos 5.12   13. Lucas 9:46   14. Marcos 9:43; Lucas 22:40   15. Ezequiel 22:27   16. Habacuc 1:8   17. Isaías 11:6   18. Génesis 49:17   19. Juan 10:12   20. Mateo 7:15   21. Hechos 20:29    22. Ibíd. 2:30; 9:41   23. Lucas 9:8; Juan 6:39; Marcos 16:9; Romanos 14:9; 1ª Corintios 15:51   24. Mateo 22:24   25. Hechos 5:36   26. Deuteronomio 6; 17; 1ª Timoteo 4; 2ª Timoteo 3

Autores:  Óscar Margenet Nadal

©Protestante Digital 2013

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comentarios
  1. Otro problema que había afectado a la iglesia en Éfeso era la visita de ciertos falsos “apóstoles”. Estas personas habían querido impresionar a la iglesia con sus conocimientos y habilidades. Es interesante que Pablo había alertado a la iglesia acerca de este peligro (Hch 20:29,30; 1 Tim 4:1-3; 2 Tim 4:3-5). Felizmente, la iglesia (los líderes y la congregación) tomaron en serio las palabras de Pablo, y estaban listos para ejercer discernimiento espiritual. Como consecuencia, la iglesia había llegado a la conclusión de que estos hombres eran falsos apóstoles. Cristo felicita a la iglesia por esta cualidad de discernimiento.

  2. Elmer West dice:

    Vemos que el mismo Señor reconoce que una vez descubiertos los malos, no los habían podido soportar. Que habían probado a los que se decían apóstoles, hasta el punto de darse cuenta de que no lo eran, sino que eran mentirosos. Evidentemente, la iglesia (incluido el pastor y ancianos) había sufrido a causa de gentes que sólo tenían “apariencia de piedad pero que negaban la eficacia de la misma” (2 Timoteo 3: 1-5), es decir, falsos obreros.

  3. Otro problema que había afectado a la iglesia en Éfeso era la visita de ciertos falsos “apóstoles”. Estas personas habían querido impresionar a la iglesia con sus conocimientos y habilidades. Es interesante que Pablo había alertado a la iglesia acerca de este peligro (Hch 20:29,30; 1 Tim 4:1-3; 2 Tim 4:3-5). Felizmente, la iglesia (los líderes y la congregación) tomaron en serio las palabras de Pablo, y estaban listos para ejercer discernimiento espiritual. Como consecuencia, la iglesia había llegado a la conclusión de que estos hombres eran falsos apóstoles. Cristo felicita a la iglesia por esta cualidad de discernimiento.

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