Archivos para julio, 2013

¿1 Papa + 1 Papa = 1 Papa?

Publicado: julio 27, 2013 en Iglesia

Leonardo de Chirico

¿1 Papa + 1 Papa = 1 Papa?

 ¿No ha llegado la hora de lanzar un replanteamiento radical del Papado a la luz de las Escrituras?

Hubo un tiempo en que la Iglesia Católico Romana tenía un Papa y un Anti-Papa, que luchaban ambos entre sí. Existió incluso una época en la cual tres Papas contendían por el cargo, alegando cada uno ser el único Papa legal y verdadero. Estos momentos difíciles tuvieron lugar entre la Edad Media y la temprana Era Moderna. Desde entonces, la Iglesia Católico Romana se ha asegurado siempre de destacar que es una y la única Iglesia, basándose en el hecho de que está definitivamente gobernada por una cabeza, o sea, el Papa. El uno y único Papa siempre está concebido para que sea una característica inherente y necesaria de la unicidad y la unidad de la Iglesia.
La dimisión del Papa Benedicto XVI en Febrero de 2013 ha abierto una nueva era.
La elección del Papa Francisco un mes más tarde dio a la Iglesia Católico Romana (ICAR) su nuevo líder, pero el anterior todavía vive. Desde el 2 de Mayo los dos Papas, el reinante y el emérito, han vivido hombro a hombro en el estado Vaticano a la sombra de la cúpula de Miguel Angel.
Los historiadores de mañana puede que consideren estos hechos como los acontecimientos de una línea divisoria en el desarrollo teológico e histórico del catolicismo. Se oyen voces críticas, aquí y allá, en los círculos conservadores que prevén el significado a largo plazo de esta innovación.
Los expertos en derecho canónico se mantienen firmes en que la ICAR todavía tiene un único Papa. Esto canónicamente es verdad, pero no es toda la verdad. He aquí algunas reflexiones provisionales.
UN PLAN DE JUBILACIÓN El modelo histórico de sustentar la institución única del Papado ha sido el de elegir un nuevo Papa cuando el último ha fallecido. Es verdad que el derecho canónico provee normas para que un Papa pueda jubilarse, pero esta provisión nunca se ha aplicado en la era moderna y se creó sólo para los casos excepcionales de una enfermedad repentina e irrecuperable.
No obstante, el caso de Benedicto XVI no se adapta a esta circunstancia extraordinaria, sino más bien a una disposición ordinaria de jubilación para un Papa envejecido. Aunque anciano y frágil, Ratzinger disfruta todavía de relativamente buena salud. Pasea, habla, escribe y no está gravemente discapacitado hasta el punto de no poder ser autónomo para moverse y cuidar de sí mismo.
Más sustancialmente, el papado era considerado un ministerio permanente, una “cruz” para llevar el resto de la vida, cuyos plazos coincidían con la elección (el comienzo) y la muerte (el final). El segundo plazo está ahora cuestionado y en un anexo, es decir, la dimisión que ha sido implantada. Benedicto introdujo un plan de jubilación, como si el Papado fuera igual que cualquier otro rol elegido. La excepcionalidad del Papado es ahora menos excepcional y más comparable con los demás cargos. El Papa se queda en menos de una figura “designada por decreto divino de una vez y para siempre” y en más de un oficial provisional de una institución religiosa escogido pro-tempore (por algún tiempo).
LA COHABITACIÓN La dimisión de Benedicto ha planteado nuevos problemas. ¿Cómo debe ser tratado un Papa retirado en función de sus títulos? ¿Cómo debe vestir? ¿Dónde debe vivir? ¿Qué perfil público debe tener, si tiene que tener alguno? Ratzinger eligió vivir en el Vaticano y se comprometió a mantener un perfil bajo, a no hablar y a no aparecer mucho en público. El alabado comienzo del papado de Francisco ha eclipsado el antiguo curso. Sin embargo, las preguntas permanecen. ¿Qué ocurrirá si un Papa jubilado empieza a expresar su opinión? ¿Y si interviene en los asuntos de la Iglesia? ¿Y si se convierte en el líder de un partido eclesiástico? Todo esto probablemente no será el caso con Benedicto, pero ahora que la puerta se ha abierto, ¿quién puede predecir las posibles consecuencias con los futuros Papas retirados?
El primer fruto de la cohabitación fue la reciente publicación de la encíclica  Lumen Fidei  (La Luz de la Fe). La firmó Francisco como su primera encíclica pero depende en gran medida de la obra de Benedicto XVI. Otras medidas serán tomadas, hasta cierto punto, en coautoría. Benedicto intentó introducir cambios en la maquinaria curial después de los escándalos administrativos, sexuales y financieros que socavarían la credibilidad de la institución. Lo cierto es que él habló acerca de estos temas con Francisco, con la esperanza de que iba a tomar medidas. Entretanto, Benedicto está en el corazón del Vaticano, atento y alerta a lo que su sucesor pueda llevar a cabo.
¿POR QUÉ UN SOLO PAPA? El hecho de haber dos Papas vivos al mismo tiempo tiene el potencial de aumentar las preguntas sobre la naturaleza divina del Papado. Por ejemplo, ¿provocará esto que se desencadene a largo plazo una revisión de la institución?
El Papado empezó como una estructura de liderazgo histórico tomando como modelo el patrón imperial romano. Los Papas empezaron a funcionar como emperadores religiosos a medida que los romanos empezaron a desvanecerse. Se le dio posteriormente un estatus dogmático hasta el punto de definirlo como un cargo  de iure divino  (según el derecho divino).
El Vaticano I (1870) divinizó el Papado haciendo al Papa “infalible” cuando ejercía su función docente. Ahora, la dimisión de Ratzinger lo “humaniza” demostrando que este cargo es como cualquier otra responsabilidad humana, o sea, temporal y sujeto a la debilidad humana. Por otra parte, la Iglesia Católico Romana tiene un Papa reinante y un Papa retirado viviendo uno al lado del otro. Entretanto, el Papa Francisco ha inaugurado un estilo que parece estar a años luz del modelo imperial de los últimos 1500 años.
El asunto definitivo, no obstante, no es el número de Papas ni el contraste entre un estilo regio y otro sobrio. La esperanza es que todo ello origine que muchos católicos reflexionen sobre la naturaleza del Papado más allá de las afirmaciones dogmáticas tradicionales y los argumentos apologéticos superficiales. ¿No ha llegado la hora de lanzar un replanteamiento radical del Papado a la luz de las Escrituras?

Autores:  Leonardo de Chirico

©Protestante Digital 2013


Casamientos infantiles

Niña conmueve con mensaje de ayuda. (Fuente: Youtube)


Río de Janeiro 

Genézio Darci Boff, (Santa Catarina, 1938), arrives looking like a mischievous druid priest, with a sly smile and wild gestures, as if he were chasing something in the air. Boff, the priest and advocate of liberation theology who was condemned to ”penitential silence” by Joseph Ratzinger in 1985 after the publication of his book,Church, Charism and Power – a torpedo launched against the Vatican establishment and its popes, returns to the stage to announce the arrival of the Church of the Third Millennium. According to Leonardo Boff, as he is better known, this new Church, headed by Pope Francis will “smell like sheep and not like altar flowers.”

Question: What can we expect from Pope Francis?

Answer: The pope who is coming, Francisco, lends his name to a new vision of the Church. A poor, humble church, stripped of power. A church that will maintain a dialogue with the people. We hope that he will inaugurate the Church of the Third Millennium. I also think that he will create a dynasty of Third World popes.

Q: You have been a vocal dissident of the Catholic Church and one of the toughest critics of the last few popes. Why are you so optimistic about Pope Francis?

A: I think he is very brave. He has stood with the poor and against injustice. The current Church has courtly and princely traditions. This pope has indicated that he wants a different kind of church, of the poor for the poor. And, this is the legacy of Liberation Theology. He will cut off the traditional ways of the cardinals and bishops.

Q: For years the Church in Brazil has been losing members en masse. Do you think Francis’ arrival will help halt this trend?

A: I’m sure many Protestants will participate in the events at World Youth Day. But I don’t see any harm in having many different Christian faiths. It’s largely the fault of the Catholic Church because for the number of the members that we do have we should be able to count on 120,000 priests. Instead we only have 17,000. Logistically speaking the Church has failed.

Q: Are you considering returning to the Church under this new pope?

A: I have always considered myself a Catholic theologian who has never abandoned the Church. I have always said that I moved to another trench but that I’m still in the same battle. Therefore my ecclesiastical work continues even though I have gotten married. If the Pope were to end obligatory celibacy I would return to the Church.

Q: Do you think Bergoglio could end obligatory celibacy?

A: I think there is that possibility because Francisco comes from the Third World where celibacy was never an important virtue. He could take two steps. First, recognize that there are 100,000 married priests within the Church and allow them to continue their work. Second, he could propose optional celibacy. All other faiths have done this. The Catholic Church is the only one who resists. And with this tradition it does great harm.

Q: Do you plan on meeting with Bergoglio?

A: I don’t want to force the situation. He has already said that he’d like to have me visit him in Rome but first he must reform the Vatican government. As long as Benedict XVI is alive it would not be good for Francis to invite me to Rome because Ratzinger and I had a dispute over doctrine. Still, Francis is open to receiving me in Rome and we have been in contact.

Q: Would you like to take advantage of the fact that the pope is here in Brazil and meet with him?

A: I would like to. I have written a book called Francis of Assisi, Francis of Rome and I would like to give it to him personally. But as I said, I don’t want to force the situation which could be misinterpreted in the press and create a problem for the pope. The old Vatican could see it as something strange, even offensive.

Q: Do you think liberation theology will experience a revival?

A: I think so. Liberation theology was born as an answer to the cries of the oppressed. Pope Francis’ ways favor this doctrine. It would probably be better not to mention it because it could be controversial.

Q: How do you see the future of Catholicism in Latin America?

A: I think that in the future Latin America will not be a Christian region. I think it will have a new religion with many Christian elements like the saints, the Mass, the rites of baptism, communion and marriage but also with elements from the indigenous traditions and African religions.

Translation: Dyane Jean François

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Ocho soñadores en la frontera

Publicado: julio 24, 2013 en Noticias, Sociedad

La dinámica migratoria en Estados Unidos ha generado una inmensa categoría inferior de ciudadanos: los sin papeles

¿Qué haría usted si solo conociera a su familia por fotografías o llamadas telefónicas infrecuentes? ¿Qué haría si supiera que sus hermanos, abuelos, primos y a veces hasta sus padres están ahí, a solo una hora de vuelo, esperando? ¿Podría vivir preguntándose cómo es la tierra donde nació, sus costumbres, sus olores, el color de su cielo? ¿Podría tolerar no conocer su origen, su tierra y a los suyos? Para la gran mayoría, estas son preguntas impensables. Pero no para los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, quienes no pueden volver con libertad a su país natal. O, mejor dicho: pueden volver, pero solo para quedarse allá: el retorno a este, su país adoptivo, es imposible.

De ahí la esencia de la tragedia de los indocumentados en Estados Unidos. La dinámica migratoria en este país ha generado una inmensa categoría inferior de estadounidenses: ciudadanos sin papeles. Más que nunca, la frontera divide familias. Por desgracia, durante la presidencia de Barack Obama, el drama no ha hecho sino complicarse. Considere el lector algunas cifras. Se calcula que las más de 400.000 deportaciones han afectado al menos a un millón de familias. De acuerdo con algunos estudios, uno de cada cuatro hispanos en Estados Unidos ha sufrido las consecuencias de una deportación, ya sea en carne propia o a través de la experiencia de un familiar. De ese tamaño es la crisis moral.

De la larga lista de afectados, quizá los que han conmovido más a la opinión pública sean los llamados soñadores, jóvenes traídos a Estados Unidos de pequeños y que han hecho aquí una vida: ciudadanos en toda la extensión del término, salvo por un par de documentos oficiales. Es aquí donde han hecho una vida, donde han aprendido el idioma y las costumbres, donde han desarrollado afectos y han estudiado, donde han tenido descendencia. Es la única patria que conocen, aunque las leyes de esta país no encuentren una manera para reconocerlos. Los soñadores han encabezado la lucha pública por la reforma migratoria. Han hecho de todo, desde marchar por todo el país, formar grupos de cabildeo informal (pero muy eficaz) o presionar directamente en el Capitolio a los legisladores. Si la reforma migratoria finalmente se aprueba, le deberá mucho a estos casi adolescentes que lo han arriesgado todo.

En los últimos días, un grupo de ocho soñadores dio un paso más, organizando una peculiar protesta que debería recibir toda la atención no solo de Washington sino también del Gobierno mexicano. A manera de desafío a las leyes de migración estadounidenses, tres de los jóvenes viajaron a México (donde se encontraron con otros cinco soñadores que habían sido deportados) a sabiendas de que regresar a Estados Unidos sería poco menos que imposible. A juzgar por los testimonios publicados en Internet, la experiencia ha sido difícil pero también conmovedora. El viaje les permitió conocer la tierra donde nacieron y a los muchos familiares que sólo habían visto en imágenes y sonidos distantes. “Todavía no puedo creer que estoy aquí”, dice Lulu Martínez desde la ciudad de México, el lugar que dejó hace 20 años en brazos de sus padres. “Sé que muchos dirán que estoy loca por venir a México, pero me parece aún más loco que tuve que esperar 15 años para conocer a mi familia”, explica Lizbeth Mateo, quien ha vivido en Los Ángeles toda su vida y en estos días volvió a Oaxaca. Para desgracia de este grupo de ocho soñadores, el desenlace ha sido el previsible. Cuando los tres que habían viajado a México originalmente intentaron cruzar la frontera y reingresar a Estados Unidos, fueron detenidos de inmediato. Hasta la noche del martes, estaban aún bajo custodia de las autoridades estadounidenses.

La imagen de un grupo de jóvenes cautivos en la frontera que divide su país natal de su país adoptivo debería ser incentivo suficiente para que los legisladores (en su mayoría republicanos) que se niegan a respaldar un camino hacia la legalización de los indocumentados se dejen de dilaciones inmorales. Pero también debería ser suficiente como para que el gobierno mexicano decida actuar formalmente contra la inhumana política de deportaciones de Estados Unidos. Una cosa es atender la ley y el orden, otra muy distinta es ejercer la crueldad selectiva separando familias de gente honesta y trabajadora, decretando la existencia de una subclase de prisioneros geográficos. El gobierno mexicano haría bien en hacérselo saber a Janet Napolitano, la secretaria de Seguridad Interior estadounidense que visita México estos días, encargada directa de implementar la agresiva política de deportaciones de Barack Obama.

Los ocho soñadores de Arizona merecen la libertad de volver a casa y la legalización que les permitiría regresar a sus orígenes cuando les venga en gana. Y, como ellos, 11 millones más.

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La ONU solicitó este mes al Vaticano “información detallada” sobre todos los casos de delitos sexuales en el seno la Iglesia

Juan Pablo II, junto a Marcial Maciel en imagen de archivo. / AP

Organizaciones de víctimas de abusos sexuales de México han elevado la voz para exigir a Francisco que paralice el proceso de canonización de Juan Pablo II mientras se investigan los casos de abusos sexuales de la Iglesia. Tras la petición está la solicitud del Comité sobre los Derechos del Niño de la ONU, que este mes de julio ha requerido al Vaticano “información detallada” sobre todos los casos de abusos a menores.

Es la primera vez en la historia que un organismo internacional cuestiona a la Santa Sede. El Papa, de visita estos días en Brasil, tendrá que enfrentar un caso que mermó la credibilidad de su antecesor antes del 1 de noviembre, fecha impuesta por la ONU para presentar una respuesta a sus duras preguntas. “El Papa tiene una oportunidad histórica y única de entregar toda la documentación y de demostrar que no está dispuesto a que esto siga sucediendo”, dice al teléfono el exsacerdote mexicano Alberto Athié.

El padre Athié, como muchos le siguen llamando, abandonó el sacerdocio hace años después de que sus denuncias sobre los abusos del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, no fueran escuchadas ni en México ni en Roma. Una lucha que comparte con el director de la Red de Sobrevivientes de Abusos del Clero, Joaquín Aguilar, que cree el Papa tiene que “buscar la manera de sacar esos delitos del ámbito eclesiástico para que sean juzgados”.

“Juan Pablo II se enteró de los casos y nunca quiso hacer nada, prefirió no mover un dedo. Deberían de parar el proceso de canonización mientras la ONU no se pronuncie. Si lo hacen santo y algún día sale su nombre relacionado con algún caso de abuso le va a hacer mucho daño a la Iglesia”, advierte Aguilar.

A la espera de ver cómo se pronuncia el primer papa americano sobre el mayor escándalo al que ha tenido que hacer frente la Iglesia, Francisco ha conseguido arrancar elogios de aquellos que llevan años alejados de la Santa Sede. Los símbolos que muestra, como su intención de no dormir en los aposentos del Vaticano o sus críticas a los coches de lujo de los obispos, son interpretados en muchos sectores como una oportunidad de cambio en la hermética jerarquía eclesiástica.

No es habitual escuchar al padre Solalinde, que dedica su vida a ayudar a los emigrantes centroamericanos que atraviesan México en su camino a EE UU, hablar bien sobre lo que él llama “los palacios vaticanos”. Pero ahora parece convencido de que los tiempos están cambiando. “Ratzinger fue el último monarca de la Iglesia. El papa Francisco es un papa pastor, que quiere volver a la visión original de la Iglesia”, asegura.

“Como si me estuviera oyendo (el Papa) le diría es que la Iglesia es misionera, que tiene que salir a las calles, escuchar a los pobres, a los que sufren. Le diría que tiene que aprender de las mujeres porque son ellas quienes tienen que dirigir el rumbo nuevo de la Iglesia”, dice el llamado padre de los migrantes.

¿Y que piensa de la canonización del papa Juan Pablo II? “Pienso que me entristece que cuando hablan de santidad hablan de santidad masculina. El 90% de los santos reconocidos son hombres cuando son las mujeres las que tienen más santidad en la Iglesia”.

 

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Sex in Leviticus

Publicado: julio 23, 2013 en Género, Teología

It’s part of a much broader teaching in Scripture.

Christopher J.H. Wright

Editor’s note: This article appeared as a sidebar to Wright’s “Learning to Love Leviticus,” part of CT’s July-August cover story on Grappling with the God of Two Testaments.

The law in Leviticus prohibiting sexual intercourse between men (18:22) comes in the same book that contains laws prohibiting foods that Israelites were to consider unclean (chapter 11). We eat shellfish today without any moral problems, so why should we treat this sex law as morally binding? Haven’t we outgrown all of that Levitical law anyway? Christians who insist on the sexual laws of the Bible are being inconsistent in not keeping all the other laws too. So goes one line of argument in modern debates about homosexuality. To this, three things must be said.

First, as I note in “Learning to Love Leviticus,” we no longer keep the food laws because the separation they symbolized (between Israelites and Gentiles in the Old Testament) is no longer relevant in Christ. But the ethical principles embodied in Old Testament laws on sexual relations (positive and negative) remain constant and are reaffirmed by Jesus and Paul in the New Testament.

Second, the argument would reduce the Bible to absurdity. The Ten Commandments come in the same book that commanded Israel not to climb the mountain. If we are told that we cannot with consistency disapprove of same-sex activity unless we also stop eating shellfish, then we should not condemn theft and murder unless we also ban mountaineering.

Third, and most important, the biblical discussion of homosexual behaviour begins not in Leviticus, as if the whole argument depends on how we interpret a single Old Testament law. When Jesus was asked about divorce, he would not let the argument get stuck around the interpretation of the law. Instead he took the issue back to Genesis. That is where we find the foundational biblical teaching about God’s purpose in creating human sexual complementarity—and it is very rich. It reflects God—male and female together being made in God’s image—and it provides the necessary togetherness and equality in the task of procreating and ruling the earth. This God-given complementarity is so important that God explains how it is to be joyfully celebrated and exercised—the union of marriage that is heterosexual, monogamous, nonincestuous, socially visible and affirmed, physical, and permanent (Gen. 2:24, endorsed by Jesus).

On that foundation, the rest of the Bible—in the laws and narratives, in the prophets and wisdom literature, in the Gospels and Epistles—consistently teaches that any other kind of sexual intercourse falls short of God’s best will and plan for human flourishing. (And we should note that the Bible has far more to say about all forms of disordered heterosexual sexual activity, including nonmarital and extramarital, than its prohibition of same-sex intercourse).

The law in Leviticus, then, must not be isolated, stuck alongside shellfish, and mocked into irrelevance. It is one small piece of a much larger and consistent pattern of whole-Bible teaching about the gift and joy and purpose and disciplines of our sexuality.

Sexo en Levítico

Publicado: julio 23, 2013 en Teología

Es parte de una enseñanza mucho más amplia en la Escritura.

Christopher J. H. Wright

 

Que la ley en Levítico prohíbe las relaciones sexuales entre hombres (18:22) se presenta en el mismo libro que contiene las leyes que prohíben los alimentos que los israelitas fueron a considerar impuro (capítulo 11). Nosotros comemos mariscos hoy sin problemas morales, por lo que ¿por qué deberíamos tratar esta ley el sexo como moralmente vinculante? ¿No hemos superado todo eso la ley levítica de todos modos? Cristianos que insisten en las leyes sexuales de la Biblia están siendo inconsistentes en no mantener todas las otras leyes también. Así que va una línea de argumentación en los debates modernos sobre la homosexualidad. A esto, hay que decir tres cosas.

En primer lugar, como se observo en “Aprender a amar Levítico,” ya no guardamos las leyes de la alimentación debido a la separación que simbolizaban (entre los israelitas y los gentiles en el Antiguo Testamento) ya no es relevante en Cristo. Pero los principios éticos consagrados en las leyes del Antiguo Testamento sobre las relaciones sexuales (positivas y negativas) se mantienen constantes y se reafirman por Jesús y Pablo en el Nuevo Testamento.

En segundo lugar, el argumento sería reducir la Biblia a lo absurdo. Los diez mandamientos vienen en el mismo libro que mandó a Israel a no subir a la montaña. Si se nos dice que no podemos rechazar con consistencia de la actividad del mismo sexo a menos que también dejamos de comer mariscos, entonces no debemos condenar el robo y el asesinato a menos que también prohibimos montañismo.

Tercero, y más importante, la discusión bíblica de la conducta homosexual no comienza en Levítico, como si todo el argumento depende de cómo interpretemos una sola ley del Antiguo Testamento. Cuando le preguntaron a Jesús sobre el divorcio, él no permitiría que el argumento se atascan en torno a la interpretación de la ley. En su lugar, tomó el asunto de nuevo a Génesis. Ahí es donde nos encontramos con la enseñanza bíblica fundamental acerca del propósito de Dios al crear sexual humana complementariedad-y ​​es muy rico. Refleja Dios-hombre y una mujer están hechos a imagen de Dios, y que proporciona la unidad y la igualdad en la tarea de procrear y gobernar la tierra necesaria. Esta complementariedad dada por Dios es tan importante que Dios explica la forma en que se va a celebrar con alegría y se ejerce-la unión del matrimonio es heterosexual, monógamo, nonincestuous, socialmente visible y afirmó, física y permanente (Gen. 2:24, aprobado por Jesús).

Sobre esa base, el resto de la Biblia, en las leyes y las narrativas, en los profetas y literatura sapiencial, en los Evangelios y Epístolas-consistentemente enseña que cualquier otro tipo de relaciones sexuales está a la altura de la mejor voluntad y el plan para el florecimiento humano de Dios. (Y hay que señalar que la Biblia tiene mucho más que decir acerca de todas las formas de actividad sexual heterosexual desordenada, incluso fuera del matrimonio y fuera del matrimonio, que la prohibición de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo).

La ley en Levítico, entonces, no debe ser aislado, atrapado junto a los mariscos, y se burló en la irrelevancia. Es una pequeña pieza de un patrón mucho más amplio y coherente de enseñanza a toda la Biblia acerca del don y de la alegría y el propósito y las disciplinas de nuestra sexualidad.

 

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