Archivos para julio 1, 2013


by Christian Post Guest Voices

Photo: Flickr/Suketu Gajjar – Creative Commons

By Wade Burleson

“But we have this treasure in jars of clay to show that this all-surpassing power is from God and not from us” (II Corinthians 4:7).

I saw my first Catfish television show this week. My son told me about it. Very few people over thirty years of age have probably seen the show, but most people under thirty probably watch every episode. It is a documentary about people creating false on-line profiles and then engaging in on-line relationships with other people, all the while pretending to be somebody other than who they really are. The show is raunchy. The show is ridiculous. The show is revealing.

Our world has hit rock bottom.

Our world is filled with bottom feeders.

Bisexual, transsexual, homosexual, asexual — it matters not; all that matters is that you feel good about yourself. The idea that there is a God to whom a human being is accountable is laughable. To teach young people that the world revolves for a purpose, and that purpose is not self-indulgence, is like teaching a foreign language. Christians are a minority in America. Make it known you believe in Jesus Christ and remind people that every human being will one day give an account to Him for the way they have lived their lives, and you will be called a racist, intolerant, homophobic or any other number of epithets. America is pagan. Americans are pagan. Paganism reigns.

It’s about time.

Christians have had far too much political power for far too long. Christians have been way too comfortable for way too long. Worldly power and comfort are to Christianity what diesel is to gasoline cars; it might fit in the gas tank, but over time the engine always sputters and stops. Christians need to suffer a little persecution and feel what it is like to be in the minority. The all-surpassing power of God is never seen or felt when our clay jars look like jewel encrusted golden bowls.

Jesus took twelve disciples in the middle of a pagan Roman empire and transformed the world. For the first few hundred years disciples of Christ were beaten, abused, tortured, and even murdered for their faith. Some were thrown in vats of boiling water, others were crucified upside down, some were stoned, and a few were thrown to the wild animals in arenas filled with pagans laughing and bettinghow long the poor Christian would last. No follower of Jesus Christ in those early days expected power, riches or worldly goods. Rare were the Lydias who sold purple to the elite or the Christian noblemen who walked the corridors of power. Those ancient Christians were weak by the world’s definitions. They had no fame or fortune. They were despised and ridiculed. They experienced penetrating physical and psychological pain from people who perpetually protested their purity. To follow Christ may have meant heaven in their hearts, but it was definitely hell in their hoods.

Yet, in those early days followers of Christ didn’t fight those who offended or abused them; they loved them. They didn’t bitterly renounce their earthly countries. How could they? They were looking for a better country and a city not built with human hands. They never thought in terms of a material kingdom because they had entered into a kingdom not always seen with the physical eye. The power they had was spiritual. The aura of their presence was Divine. The inner strength they possessed was priceless. Those early Christians may have looked like little ole inexpensive and weak clay jars to the world at large, but the world soon came to see that there was a treasure within them–a treasure missing in the lives of bottom feeders.

That’s how the world will be changed. We followers of Jesus Christ don’t need to moan that America is now pagan. We need not complain over our loss of political or economic power. We must simply walk among bottom feeders and show that the Divine Treasure is within us.

Let the show begin.


Wade Burleson is pastor of Emmanuel Baptist Church in Enid, Oklahoma and blogs atWadeBurleson.org.

 

http://blogs.christianpost.com


Manuel López

La Moncloa, 1977. La memoria del pacto

 ¡Qué tiempos, cuando los políticos (de distintos partidos) firmaban pactos y tomaban vinos juntos!

 

© Manuel López. “Firma de los Acuerdos de los Pactos de la Moncloa. 25 de octubre de 1977. De la exposición itinerante (disponible) Manuel López. Imágenes 1966-2006.

“Casi todas las instituciones ‘suspenden’ en confianza”, titulaba este medio el pasado viernes 3 de mayo la información que recogía los datos –alarmantes, estremecedores datos– del barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)  que certifican cómo ha decaído la confianza de los españoles en todas las instituciones, “entre ellas la monarquía, los sindicatos o la Iglesia católica”, si bien el mayor varapalo se lo llevan los partidos políticos, con un 1,83 sobre 10 puntos, seguidos del Parlamento (2,42), los sindicatos (2,45) y el gobierno (2,53). “Lo verdaderamente increíble y casi milagroso”, llega a comentar un lector, “es que lleguen a puntuar por encima de cero”.

El desencanto y la negra sombra de la exasperación se palpan en la calle. No faltan quienes empiezan a hablar de ambiente prerrevolucionario ante el drama de los seis millones de parados, los dos millones de familias con todos sus miembros en paro, el 21,1 % de la población española viviendo por debajo del umbral de pobreza…

Cada vez son más los ciudadanos que claman por un gran acuerdo estatal por el que las fuerzas políticas y sociales se comprometan a sacar España adelante. El creciente descrédito de la clase política y las instituciones que certifican los sondeos de la opinión pública necesita ser atajado por la vía de urgencia sin reparar en el coste de la cirugía que sea preciso aplicar. Se impone una reedición de los Pactos de la Moncloa de 1977.

(Apropósito de la cirugía, huelga recordar aquí que el enfermo no es la ciudadanía, diezmada por la escalada de recortes a cual más drástico e inmisericorde del gobierno, sino un sistema cuyo estado de corrupción y despilfarro salta a las portadas de los medios más prestigiosos de la prensa internacional. Del caso más reciente, se hacía eco también este medio el pasado domingo 5 de mayo: un artículo sobre la corrupción de la clase política en España publicado en la primera plana de  The New York Times ).

“Concierto o tratado entre dos o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado.” Esta definición que de lavoz ‘pacto’establece elDRAE mucho bien haría en ser recordada por gobernantes y clase política en general; los jefes de patronales y sindicatos; los líderes de las organizaciones sociales; los emperadores de la banca; una monarquía cada vez más cuestionada; y la instancia tabú por intocable: la Iglesia católica.

Se me dirá nada de lo anteriormente dicho se “lee” en esta foto que hice de la firma de los Pactos de la Moncloa el 25 de octubre de 1977.

Permítaseme sostener justo todo lo contrario.

Cierto que esta foto, que en su día publicamos en  Cuadernos para el Diálogo , no ‘es’ el presidente Adolfo Suárez estampando su firma en un documento en la cabecera de la larga mesa de la Sala del Consejo del Palacio de la Moncloa, flanqueado por una treintena de representantes de las fuerzas políticas parlamentarias surgidas de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977.

La foto no ‘es’ aquel momento histórico que significó el Año Cero del Consenso del que pude ser testigo ocular. (¡Qué tiempos, cuando los políticos firmaban pactos y tomaban vinos juntos!).

La foto es… la imagen de ese hecho histórico. El documento fehaciente del mismo. ¡La memoria!

Por citar solo un par de datos de la situación de entonces: la inflación, galopante, se había disparado al 47%; el país iba camino del millón de parados…*

No se me negará que extraer de la lectura de esta foto paralelismos –por defecto, ay– es tan oportuno como… inevitable: 

– Un presidente que, lejos de gobernar al dictado de los intereses del capital y comparecer “en plasma”, es capaz de negociar y pactar con todos poniendo los intereses del país por encima de todo.

(Como anécdota –pero en modo alguno inocente– al entonces ministro de Trabajo no se le habría ocurrido hi harto de vino peleón –como sí ha hecho la actual ministra  del Paro  en estado sobrio– invocar a la Virgen del Rocío para implorar el ‘milagro’ de la salida de la crisis).

– Una oposición, la de entonces, más auténtica y cercana al pueblo.

¿Qué hacer?

Como creyentes, instalarnos en ¡la profecía!**  Laus Deo.

———
* Más datos de interés sobre la situación de 1977 están recogidos en el artículo  Aquellos Pactos de la Monclo a que publiqué recientemente en el medio del que soy editor adjunto, Periodistas en Español .
** Me remito a las intervenciones en el reciente V Encuentro de la Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos ADECE de Samuel Escobar ( La mejor respuesta a la crisis es colectiva ),Alfredo Pérez Alencart ( Poesía y justicia social: de los profetas al tiempo de hoy ) y Pedro Tarquis quien, en su conferencia El comunicador cristiano ante la sociedad, el tópico y su ombligo   planteó la disyuntiva de actuar cómodamente como “reyes” o desde el compromiso como “profetas”.

 700 palabras (más las dos notas al pie)

Autores: Manuel López
©Protestante Digital 2013

Creative Commons

Has caído: dejaste tu primer amor

Publicado: julio 1, 2013 en Teología

Óscar Margenet Nadal

Revelación, iglesia y crisis (3)

Has caído: dejaste tu primer amor

 Se puede caer del primer amor a Dios en una o dos generaciones de creyentes, como ocurrió con los efesios.

 

En nuestra anterior compartimos la exhortación de Pablo a los ancianos de la iglesia en Éfeso en ocasión de aquella emotiva despedida en Mileto. Unos cuantos meses después, a comienzos de la sexta década, la memoria de aquella triste jornada se reavivaría, al llegar el hermano Tíquico desde Italia, anunciando que trae noticias del amado apóstol (1) .

Felices por esta grata sorpresa, seguramente habrán alabado al Señor por saber que Pablo aún estaba vivo y les recordaba. También habrán orado fervientemente por él, al enterarse que ahora estaba preso y condenado por la Roma imperial.

Escrita para los efesios, esa carta sería muy significativa tanto para ellos como para muchos otros hermanos. Por su relativa proximidad geográfica y la común realidad histórica, es posible que también fuese leída en las otras iglesias de Asia Menor. Pero, sus profundas enseñanzas son aplicables a los cristianos de todas las épocas.

Con su inspirada prosa, el  ‘embajador en cadenas’  (2)  comienza llevándonos al mismo cielo para mostrarnos todas las maravillas que por la eternidad tenemos aseguradas en el amado Señor y Salvador Jesucristo. Esa es la herencia que nos espera en la gloria; riquezas que, sin embargo, podemos comenzar a disfrutar en esperanza aquí y ahora, por haber sido hechos coherederos con Cristo  (3) .

En seguida el apóstol nos hace regresar a la tierra, y nos recuerda que aún estamos temporalmente inmersos en circunstancias – adversas las más de las veces – que, inexorablemente, configuran la realidad que vivimos. Allí nos exhorta con profunda convicción a vivir de manera digna de la vocación con que fuimos llamados  (4) .

En esta carta hay material suficiente como para tener una idea de cómo Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, vislumbra a la única iglesia universal y santa, o a un prototipo de ella en la tierra. Si en la epístola a los romanos él nos afirma que la justificación es por fe en la perfecta persona de Jesucristo y Su obra, en la carta a los efesios nos abre los ojos a la unión perfecta con nuestro Redentor y a la unidad que es característica de Su iglesia. Toda iglesia que
presuma de ser ‘la iglesia de Cristo’ debiera mirarse cada día en estos dos límpidos espejos  (5) .

La carta a los Efesios está escrita a una iglesia que había alcanzado madurez en la fe ;  grado de desarrollo común que sólo se alcanza cuando la mayoría de sus miembros viven de manera personal y diaria el evangelio.

Sin embargo, veremos que el Señor se dirige en Apocalipsis, a una iglesia que no andaba como en sus inicios.

NADA ES COMPARABLE AL PRIMER AMOR
Seguramente, algunos disentirán con la frase del subtítulo. Pero aquellos que crecieron con amor, nunca olvidan el día en que se enamoraron. Hablar de ello es descubrir siempre algo nuevo. A riesgo de caer en mezquindad, bástenos compartir unas pocas frases que tienen que ver con nuestro tema.

El amor en la pareja humana es un sentimiento que relaciona a dos que actúan de manera biunívoca como emisor y receptor. La primera vez que se entabla esa relación las dos partes desean agradarse mutuamente; hacen lo que esté a su alcance para estar juntos el mayor tiempo posible y, si por alguna razón, no pueden hacerlo hablan por teléfono o chatean a cámara abierta para sentirse cerca. Las formas y medios cambian con el tiempo; las personas también; pero el primer amor siempre sale victorioso sobre los cambios en las personas y el tiempo.

Pablo se dirige a los efesios reconociendo su fe y su amor  (6) ; les recuerda que la misericordia de Dios se revela en Su gran amor porque aún estando muertos en pecado, nos dio vida en Cristo  (7) ; y les confiesa que dobla sus rodillas en oración, para que Dios les permita conocer la inmensidad de Su amor en Cristo Jesús  (8) .

El estilo y palabras de Pablo en su carta nos recuerdan a las del apóstol Juan, quien ministrara en Éfeso hasta los días del emperador Trajano. Desde esa ciudad él habría escrito su versión del Evangelio, según Ireneo de Lyon, en el que Juan destaca el sustantivo ‘amor’ y el verbo ‘amar’, más veces que los tres sinópticos juntos  (9) . Por sus escritos inimitables, Juan ha sido reconocido con el apodo de ‘apóstol del amor y la verdad’ a lo largo de los siglos. Él nos enseña una insoslayable verdad respecto del amor al Señor Jesucristo:

 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero  (10) . 

Al recordar el día en que su vida cambió por obra del Espíritu Santo ¿podría alguien negar la veracidad de esa aseveración? Nadie puede amar si primero no conoce el amor. Dios es amor (11) .

DE ROMA A ÉFESO, PASANDO POR PATMOS
Habían pasado cuatro décadas desde que Pablo fuera ejecutado en Roma por orden del emperador Nerón. Algunos de los que habían visto el rostro del apóstol por última vez en Mileto ya no estarían en Éfeso. Quizás unos pocos que les sobrevivieran, con sus hijos y nietos, guardarían aquella epístola paulina. Éstos ahora reciben otra carta. Es la que el Señor les envía, escrita por mano de Juan, desde la no distante isla de Patmos. Como Pablo con Nerón allá y entonces, Juan sufre ahora con el emperador que se hacía llamar  ‘señor y dios Domiciano’ . No obstante, el apóstol Juan seguirá llamando Señor a Jesucristo, el hijo unigénito de Dios Padre; su rebeldía le costará el exilio; pero, al morir Domiciano, Juan saldría de Patmos para regresar a Éfeso.

Hay un hilo de oro en la historia de esta iglesia. La preciosa fe en Jesucristo que comparten sus miembros ha sido vigorizada a través del sufrimiento. Viven rodeados de prosperidad mundana, de monumentales muestras de culturas paganas y de costumbres sociales exuberantes y permisivas; y, sin embargo, estos efesios sufren con admirable paciencia toda clase de penurias. Están aferrados a la Palabra, y no la han de cambiar por nada del mundo; creen en Jesucristo de quien dan testimonio, y no cambiarán esta devoción por la de ningún otro. Entre otras razones, porque quienes les discipulaban lo hicieron siempre en amor, pureza, y fidelidad al consejo divino.

Al leer las cartas a los ángeles (12)  de las siete iglesias descubrimos que todas tienen cualidades y defectos, que son los que provienen de sus miembros.

Por esa razón, hay tres frases que el Señor repite a cada una de las iglesias:

1.  Yo conozco tus obras, es la primera  (13) ; unreconocimiento de parte del Señor de quienno escapa nada de lo que hagamos como iglesia. Él prometió estar en medio cuando dos o tres se reunieran en su nombre. Lo puede hacer porque es omnipresente y omnisciente; como indica la visión en la que aparece a Juan moviéndose entre los siete candeleros, que son las siete iglesias locales  (14) .

¡Qué revelación más fuerte es ésta! Nada de lo que hagamos queda oculto a sus ojos. Él ve todo y a cada uno. Conoce nuestras obras antes de pensarlas con la mente y decidirlas en nuestro corazón; mucho antes de que se hagan visibles (y hasta nos ufanemos de ellas). Él sabe qué nos motiva a cada uno de nosotros, estemos donde estemos; y, en especial, cuando nos reunimos en Su nombre. Ante el tribunal de Cristo habremos de rendir cuenta ante Él por todo lo que hicimos; y, también, por lo que deberíamos haber hecho y no hicimos  (15) .

¡El Señor tenga siempre misericordia de nosotros, ayudándonos a estar en sintonía con Sus propósitos.

CUANDO SE DEJA EL PRIMER AMOR 
Las cualidades de la congregación efesia son comendadas; has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.’ (16)

Estas características hablan de una iglesia con carácter definido y madurez espiritual  (17) . Difícilmente se verían estas características en iglesias que no hubiesen sufrido persecución y ataques de todo tipo. Rara vez se ven hoy en Occidente, me temo, donde abundan iglesias enfocadas más en el enriquecimiento patrimonial, el crecimiento numérico, los Derechos Humanos y la democracia, por encima de la predicación del Evangelio de Cristo.

Acto seguido, se le recrimina algo:  ‘Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.’ (18)

Aquí podríamos interpretar que ‘primer’ refiere tanto al tiempo como a la calidad e importancia del amor. No es ya una cuestión sentimental. La connotación es mucho más profunda; el primer mandamiento es  “amarás al Señor tu Dios” (19)  por sobre todas las cosas. Puede ser que los efesios hayan disminuido su amor del comienzo, ese al que hacía referencia Pablo en su carta  (20) . O que hayan dejado de amar a Dios. Las dos posibilidades indican que habían sustituido el amor a Dios con otra cosa.

Nunca olvidaré la preocupación de aquél querido hermano pastor que un día me comentó que en ese tiempo estaban orando denodadamente para que el gran activismo de su congregación no enfriara su amor a Dios.

Se puede caer del primer amor a Dios en una o dos generaciones de creyentes, como ocurrió con los efesios (21) .

Los padres tendemos a olvidar que, detrás de nosotros, vienen nuestros hijos. Desde pequeños ellos son todo ojo y todo oído. Lo que primero aprenden en la vida lo reciben directamente de papá y mamá. Antes que lleguen a la edad de la rebeldía, se formaron en virtud de lo que vieron y oyeron de nosotros. No hay excepción alguna con los padres creyentes. Por el contrario, muy difícilmente quedará oculto a nuestros hijos si tenemos una vida como familia en casa y otra muy distinta en la comunidad de fe. Si los jóvenes huyen de la iglesia los mayores ¿no les habremos dado los motivos para que lo hagan? Busquemos los motivos antes de justificarnos.

El Señor señala directamente donde está nuestro pecado, pero no nos abandona al vernos avergonzados y dolidos por haberle faltado. Él nos da la solución de inmediato:

 ‘Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido’. (22)

A los no creyentes les explicamos que ‘arrepentirse’ es cambiar completamente de dirección; un cambio de 180º. Significa cambiar nuestra manera de pensar y de actuar. En este caso, quienes deben arrepentirse son los creyentes de Éfeso. ¿Otra vez? ¿No se habían arrepentido cuando creyeron en Jesucristo y le amaron? Sí, es la respuesta a las dos preguntas. Necesitaban arrepentirse allá, y ahora por no seguir amando como la primera vez.

Los efesios tenían fe; pero habían llegado a automatizarse, como quienes están programados para hacer siempre la misma rutina. Sin darse cuenta: ¡Habían perdido el amor por Aquél que hace nuevas sus misericordias cada mañana!Los mayores que habían visto cara a cara a Pablo y a Juan, y siguieron con pasión al Señor Jesucristo al comienzo, quizás ahora no podían entender por qué sus hijos no tenían una fe más fervorosa.

Me pregunto si la sociedad secular no está como está por causa de que muchos que decimos ser cristianos estamos funcionando ‘en automático’; como si la inercia organizativa hubiese sustituido al amor por Cristo.

Arrepentirse era el camino para volver a ser lo que el Señor quería de los efesios. Si no lo hacían, el juicio comenzaría por la casa del Señor y su candelero sería quitado  (23) . Cuando una iglesia deja de alumbrar en el mundo, el Señor no le dejará el candelero para que lo tenga apagado.

Él es luz y la iglesia es la luz en la tierra  (24)  ¿No es esta una exhortación también para nosotros?

LOS LOBOS RAPACES TERMINAN SU FAENA
El rebaño de los efesios estaba enfrentando a tres manadas bien definidas de lobos rapaces: Los malos, los que se dicen ser apóstoles y no lo son y los nicolaítas (25) . Como vemos, lo predicho por Pablo en el año 59 D.C se había cumplido al pie de la letra, y confirmado por la pluma de Juan en el año 96 D.C El resultado del descuido de la iglesia está a la vista: algunos ancianos se habían rebelado contra la autoridad de Dios, el amor por Jesucristo se había enfriado y el testimonio de la iglesia se debilitó hasta hacerla sucumbir en sus bases. Con la destrucción de la ciudad en el tercer siglo, no quedó rastro de ella. Los lobos rapaces habían terminado su faena.

Se reconoce a los efesios por aborrecer las prácticas de los nicolaítas. Me hace pensar en aquellos que se definen como buenas personas porque nunca le hacen daño ni le desean el mal a nadie. ¿Es eso suficiente? No hacer el mal nunca es mejor que hacer el bien. Porque quien hace el bien es obvio que no dañará a nadie, el Señor insta a no cansarnos de hacer el bien.

2. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesiases la segunda frase que se repite a las siete iglesias. Nos recuerda a la frase de Jesús cuando terminaba de enseñar por parábolas  (26) . Es una manera de hacer pensar sobre lo que se escucha. La gente que está sin Cristo viene a los lugares de culto cansada de palabras huecas, noticias desalentadoras y desengaños. Y son campo orégano para hábiles manipuladores de la mente y el corazón que montan espectáculos religiosos atractivos y predican lo que la gente desea oír. En Latinoamérica se hacen rituales de exorcismos y milagros y se evangeliza en base a resultados inmediatos y visibles. En otros sitios se llevan adelante programas de actividades que compiten con los de otras iglesias y generan vanas comparaciones e inútiles estadísticas. Lejos están allí de oír lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Lo que el Espíritu dice a las iglesias es lo mismo que decir lo que Cristo dice; es el Espíritu de Cristo el que guía a los creyentes a la verdad, pues no habla por su propia cuenta sino por autoridad de Dios Padre  (27) . Jesús no hablaba sino al oído interno; Él nunca se condujo con intención de agradar al ojo humano sino a Su Padre.

3. El que venciere,Al que venciere  (28)  es la tercera frase dirigida a las siete iglesias. Lo que le sigue es la promesa del Señor a cada una de ellas. Notemos que está expresada en singular. Cada creyente es una piedra viva y templo del Espíritu de Dios. Como tal, su salvación es personal, su santificación es personal y su glorificación es personal. El premio a su victoria es individual, nunca colectivo.

La iglesia de Jesucristo es la que está siendo edificada por Cristo, la Roca, con los hijos e hijas que el Padre salva, santifica y glorifica por medio de la obra de Su único Hijo, nuestro Salvador y Señor personal.
 Sobre este aspecto importante en la vida del creyente y la iglesia de Jesucristo como congregación de sus fieles, continuaremos en la próxima, si el Señor lo permite.

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 NOTAS
 1. Efesios 6:21; 2ª Timoteo 4:12 
 2. Ibíd. 6:20
 3. Ibíd. 1:7, 18; 2:7; 3:8, 16
 4. Ibíd.: 1, 4; 5:2, 8
 5. Las siete cartas están organizadas, salvo excepciones menores, de acuerdo a este orden: 1. Una descripción de Cristo derivada de la visión del primer capítulo; 2. Una palabra de encomio a la congregación; 3. Una palabra de censura por las deficiencias espirituales; 4. Una corrección a lo que está equivocado; y 5. Una promesa a los vencedores. Las siete iglesias eran congregaciones de Asia Menor durante los días de Juan. Algunos creen que ellas representan siete etapas de la historia de la Iglesia. Pero esta interpretación es improbable debido a que existen desacuerdos entre los intérpretes acerca de qué parte de Apocalipsis representa cuál período en la historia. Es más probable que estas siete asambleas sean ejemplos de los tipos de iglesias que existen a lo largo de toda la historia. Esto significa que las siete cartas son advertencias para todas las iglesias de todas las épocas.
 6. Efesios 1:15
 7. Ibíd.2:4,5
 8. Ibíd. 3:14-21
 9. Amar ( phileō ) es mencionada 13 veces por Juan; comparar con Mateo (5 veces), Marcos (nunca) y Lucas (1 sola vez);
  Amar ( agápaō ) es mencionada 37 veces por Juan; comparar con Mateo (8 veces), Marcos (5 veces) y Lucas (13 veces);
  Amor ( agápē ) es mencionada 7 veces por Juan; comparar con Mateo (1 sola vez), Marcos (nunca), Lucas (1 sola vez)
 10. 1ª Juan 4:19
 11. Ibíd. 4:8, 16
 12.  Puede referirse a un ángel guardián ( Hebreos 1:14 ;  Daniel 10:13 ) o a algún líder humano, sea el obispo o pastor
 13. Apocalipsis 2: 2, 9, 13, 19; 3:1, 8, 15
 14. Ibíd. 1:12-16
 15. Romanos 14:10; 2ª Corintios 5:10
 16.  Apocalipsis 2:3
 17. Romanos 6:3,4; Santiago 1:3,4
 18. Apocalipsis: 2:4
 19. Mateo 22:37,38
 20. Efesios 1:15, 16; 6:24; el mismo Pablo ya les alentaba a crecer y edificarse en amor: Ibíd. 4:2, 15, 16
 21. Contando una generación cada 20 años
 22. Apocalipsis 2:5
 23. 1ª Pedro 4:17. Los que opinan que las siete iglesias son siete períodos históricos demuestran que al no haber iglesia en Éfeso, el candelero le fue quitado
 24. Juan 8:12; 12:46; Mateo 5:14-16
 25. El grupo herético de los ‘nicolaítas’. Se caracterizaban por vivir inmoralmente, y tener prácticas idolátricas. Perturbaban a las iglesias en Éfeso y Pérgamo. No se sabe con certeza quién lo inició; pero, es evidente que seguían las enseñanzas de un líder llamado Nicolás. El único colaborador de los apóstoles con ese nombre era un prosélito de Antioquía No obstante, no hay indicios de que él haya sido el fundador. Como prácticas inmorales podemos incluir a todo aquello que hacemos que no proviene de la fe (ver Romanos 14:23b)
 26. Mateo 13:9 (Ver Apocalipsis 2:7, 11, 17, 26; 3:6, 13, 22)
 27. Juan 16:13; Gálatas 4:6
 28. Apocalipsis 2: 7, 11, 17, 26; 3; 5, 12, 21

Autores: Óscar Margenet Nadal
©Protestante Digital 2013

Creative Commons

Ser profeta, un llamado de Dios

Publicado: julio 1, 2013 en Teología

Juan Antonio Monroy

El mensaje de los profetas (3)

Ser profeta, un llamado de Dios
En algunos púlpitos de iglesias y en predicadores de la televisión tenemos payasos, no auténticos ministros del Evangelio.
Los profetas eran llamados por Dios. Los profetas tenían el corazón abierto a la llamada de Dios.

Cuando Isaías oye “la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá?”, el profeta responde: “Heme aquí, envíame a mi” (Isaías 6:8).

El predicador del Evangelio debe estar seguro de que ha sido llamado por Dios.

Las Escuelas de Predicadores, los Institutos, los Seminarios, las Universidades, los estudios de la Biblia por correspondencia, todo eso puede instruirnos en el conocimiento de la Palabra divina.

Pero el llamamiento al ministerio debe venir de Dios.

Dios podía más que ellos

Nadie debe ejercer como predicador si no está seguro de que Dios lo ha llamado para esa gloriosa tarea.

Pero nadie debe resistirse a predicar si Dios lo llama.

Moisés no quería el ministerio que Dios le encomendaba: “Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! Nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.

Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, vé, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar” (Éxodo 4:10-12).

Jeremías también se resiste: “Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas; Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande” (Jeremías 1:6-7).

Si Dios no te llama al ministerio, quédate en tu casa y en tu trabajo. Si te llama, no pongas pretextos. No te valdrá de nada.

Los profetas hablaban en nombre de Dios

Los profetas transmitían un mensaje divino.

Predicaban sólo la palabra de Dios. “Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca” (Jeremías 1:9).

Frases como “dice Jehová”, “Jehová me ha dicho”, “la palabra de Jehová ha venido sobre mi” se repiten constantemente en los libros proféticos.

Sólo en el libro de Ezequiel estas expresiones aparecen unas 300 veces.

En algunos púlpitos de iglesias y en predicadores de la televisión tenemos payasos, no auténticos ministros del Evangelio.

Un predicador cristiano debe tener siempre en sus labios: “así dice el Señor”.

Los profetas mantenían una comunión íntima con Dios. Tanto los libros históricos como los proféticos revelan la consagración espiritual de los profetas y la constante comunión que mantenían con Dios.

Un ejemplo claro lo tenemos en el libro de Daniel: ¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento.

Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.

El me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá”(Daniel 10:17-20).

¡Qué lección tan ejemplar para los predicadores!

Los siervos de Dios han de mantenerse en constante comunicación con El. Orar por sí mismos y por el pueblo al que ministran.

Autores: Juan Antonio Monroy

©Protestante Digital 2013

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Antonio Cruz Suárez

Sociología y cristianismo

Grandes mitos sociales del mundo moderno

 La popularidad y prestigio de pensadores como Hegel, Marx, Darwin o Freud se debe más al vigor de sus ideologías y al momento histórico en que las propusieron que a sus aportaciones científicas.

El término “mito” es de origen griego y significa literalmente: “palabra explicada, discurso o narración”.

Según esta definición el mito puede entenderse como la explicación de las relaciones sociales. Aquello que hace posible al hombre encontrar su lugar en el mundo, fortalecer sus lazos con los demás seres humanos y sustentar un determinado sistema de valores, aunque éstos se apoyen sobre algo que nadie ha visto ni comprobado jamás.

Si en los mitos primitivos intervenían actores imaginarios, héroes, semidioses o personajes fantásticos que realizaban proezas asombrosas con el fin de, por ejemplo, traer el fuego a los hombres como en el caso de Prometeo, en los mitos modernos interesa más la hipotética causa social que habría provocado tal o cual aspecto de la vida en comunidad.

Pero en ambas tradiciones se trata siempre de lo mismo, buscar una explicación que procure aclarar el misterio. El problema principal que plantean todos los mitos es precisamente el de su verificación. Los ritos que ciertas civilizaciones repiten periódicamente pueden servir para actualizar el mito, pero nunca para demostrarlo. El acto de fe resulta siempre imprescindible en la fundamentación mítica.

Las ciencias sociales se han elaborado también a partir de unas hipótesis de base que, en determinados casos, constituyen auténticos mitos fundadores.

A lo largo de la historia de la sociología se han aceptado principios indemostrables como si se trataran de verdades fundamentales sobre las que construir el edificio del estudio social.

En este sentido, se dio por descontado que las ideas de Hobbes acerca del contrato social o las de Locke sobre la propiedad privada eran verdaderas y debían ser admitidas sin discusiónLo mismo ocurrió con el mito rousseauniano que afirmaba la responsabilidad de la sociedad sobre la conducta delictiva de los individuos o con el de los tres estadios por los que, según Comte, habría pasado la humanidad en su desarrollo evolutivo.

No obstante, lo cierto es que la popularidad y el prestigio alcanzado por pensadores como Hegel, Marx, Darwin o Freud se debe más al vigor que supieron darle a sus ideologías y al momento histórico en que las propusieron que a sus verdaderas aportaciones científicas (Claval, 1991: 266).

Veremos a lo largo de esta serie algunos de tales mitos sociales propios de la época moderna y las repercusiones que han tenido después en el comportamiento de la humanidad.

Comenzaremos esta serie de diez grandes personajes con Maquiavelo, la semana que viene.

Autores: Antonio Cruz Suárez
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Ecopecados de la humanidad

Publicado: julio 1, 2013 en Ecologia

Antonio Cruz Suárez

Bioética y ecología (3)

Ecopecados de la humanidad

 Cuatro grandes “pecados” ecológicos que han provocado la actual crisis planetaria.

 

Los cuatro grandes “pecados” ecológicos que han provocado la actual crisis planetaria y que desde hace años vienen constituyendo un auténtico tópico son: la contaminación de la biosfera, el agotamiento de los recursos naturales, la explosión demográfica y la carrera armamentista.

La polución ambientales quizás el factor que más reacciones despierta en la opinión pública porque afecta a elementos, como el aire y el agua, que son esenciales para la vida. La emisión de gases contaminantes a la atmósfera, sobre todo del dióxido de carbono, CO2, que se produce en la combustión de los hidrocarburos (carbón, petróleo o gas), está contribuyendo a elevar la temperatura global de la tierra.

Si la tendencia actual continúa, el deshielo de los casquetes polares con la consiguiente elevación del nivel medio de los océanos puede hacer desaparecer miles de ciudades e islas en todo el mundo. A este oscuro futuro hay que añadir también las repercusiones de la lluvia ácida, el agujero de ozono y la contaminación de las aguas de mares, lagos y ríos.

Hoy se está haciendo muy poco para frenar este aumento de los gases que crean el efecto invernadero y calientan el planeta. Mientras de forma hipócrita se lamenta el incremento de la contaminación del aire, se fomenta a la vez la producción y venta de vehículos que consumen combustibles fósiles y son la principal causa de dicha polución.

El coche es el medio de transporte más caro en costes de contaminación atmosférica, en emisiones de CO2, en ruido y en accidentes. Sin embargo, esto no impide a los gobiernos continuar promocionando la compra de coches y seguir invirtiendo en carreteras, en vez de fomentar el transporte público. Desde la bioética, el acontecimiento de la contaminación de la biosfera no es sólo una actitud irresponsable hacia la naturaleza, sino también un fuerte agravio comparativo entre los diversos habitantes del mundo. Está claro que todos sufrimos las consecuencias de este deterioro del medio, pero lo cierto es que no todos los países contaminan por igual. El triste récord se lo llevan sin duda las naciones industrializadas. Unos somos más culpables que otros.

El agotamiento de los recursos naturales es una realidad que se pone de manifiesto cada vez que un satélite artificial realiza fotografías de la Tierra desde el espacio. La deforestación se detecta por la progresiva disminución de las manchas verdes de vegetación en tales imágenes, mientras que la desertificación aumenta el color claro de las mismas. En los últimos 35 años han desaparecido más bosques y selvas que en toda la historia de la humanidad. Pero por otro lado, los desiertos del mundo extienden cada año sus fronteras ganando una superficie equivalente a la de Portugal. Actualmente nacen más de cincuenta bebés durante el mismo período de tiempo en que la Tierra pierde una hectárea de terreno cultivable.

Hoy se conoce sólo una pequeña parte de la riqueza biológica del planeta. El número de especies que los biólogos han conseguido inventariar es de 1.750.000, aunque se creen que probablemente existen en la biosfera unos catorce millones, sin contar los cien millones de especies de gusanos nematodos que se piensa que pueden existir. Esta increíble variedad de organismos hace posible el equilibrio en los distintos ecosistemas y permite que la vida en general pueda adaptarse a nuevas condiciones, e incluso superar con éxito las catástrofes y agresiones que sufre, siempre que éstas no superen ciertos límites.

Pero la pérdida de esta biodiversidad, es decir del número de especies animales y vegetales, constituye algo más que un simple empobrecimiento. Es una clara evidencia de cómo se ve amenazada la vida por las acciones imprudentes del llamado progreso. Es difícil determinar con exactitud el número de especies que sucumben cada año bajo las ruedas de las máquinas excavadoras o entre los afilados dientes de las motosierras, no obstante se calcula que entre 40 y 300 especies vivas se extinguen para siempre en el mundo. Tal disminución se hace aún más trágica cuando se intuye que en el ADN de esos organismos perdidos, se esconde probablemente el secreto para curar enfermedades tan virulentas como el cáncer o el SIDA. Así es, por ejemplo, cómo recientemente se ha descubierto una sustancia muy similar a la insulina en un pequeño hongo africano, que es capaz de solucionar el problema de los diabéticos mediante su administración por vía oral.

El infame e injusto ecopecado humano que supone el agotamiento de los recursos naturales se refleja sobre todo en un detalle. Mientras los países desarrollados que sólo son la cuarta parte de la humanidad gozan del 82% de estos recursos, los países pobres que completan las tres cuartas partes restantes de la población mundial, disponen sólo del otro 18%. ¿Es éticamente justo impedir el acceso al primer mundo de los inmigrantes que buscan trabajo para sobrevivir?

El problema de la superpoblación ya lo tratéen otra serie.

Acerca de la carrera armamentista, todo el mundo reconoce los perjuicios que viene causando. Según datos del  World Armaments and Disarmament Yearbook , con el presupuesto que países como Estados Unidos gastan en armamento cada día sería posible alimentar a medio millón de niños al año.

Pero los gobiernos pobres tampoco se quedan atrás. Los países en vías de desarrollo en vez de invertir más dinero en energía o bienes de consumo básico, duplican constantemente su presupuesto militar. Esta especie de fiebre enloquecida que supone el gasto en armas, constituye el mayor pecado ecológico de nuestro mundo contemporáneo.

Autores: Antonio Cruz Suárez
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Juan Simarro Fernández

Derechos Humanos, los cristianos y los pobres (3)

¿Quiénes son los culpables? ¿también la iglesia?
Muchas veces la iglesia y los cristianos han hecho teología sin raigambre con los problemas existenciales del hombre

 

Cuando nos enfrentamos con un texto como el del artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, texto que ya hemos comentado también en el artículo anterior:  “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y en derechos”,  y vemos en el mundo personas robadas de su dignidad y con sus derechos pisoteados desde su nacimiento, nos podemos preguntar: ¿Quién tiene la culpa de que no haya ni libertad ni igualdad para estas personas, que nacen como caídas en rincones privados de esos derechos, que para ellos son estrictamente teóricos y formales, presas de un destino adverso, de un  fatum  casi inevitable, de un destino arrasador, nacidos en un foco de pobreza alejados de toda posibilidad de igualdad o libertad? ¿Hay culpables también en la iglesia?

Los cristianos, y todos los humanos en general, tendríamos que pararnos y buscar las causas de estos incumplimientos de los Derechos Humanos… y actuar, trabajar para crear nuevas condiciones en el mundo para que no se den esas posibilidades de nacer ya despojados de todo derecho y bien. Igualmente, junto a las causas, también vamos a encontrar culpables, tanto en el ámbito individual, como en el estructural. ¿También tú o yo?

Los cristianos debemos saber que la Biblia no camina a la zaga de la defensa de los Derechos Humanos. Los supera y se pone en un estadio superior, pero, a su vez, baja a la arena de la realidad y se pone en línea con la defensa de los humillados y ofendidos, de los privados de sus derechos como personas. También habla de libertad y refuerza la dignidad de las personas… imagen y semejanza de Dios. Pues a todos los nacidos les dice la Biblia:  “Porque no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor” .

Si los hombres, como dice el artículo 1 de los Derechos Humanos,  “nacen libres e iguales en dignidad y en derechos” , ¿qué es lo que está fallando en la sociedad y en la iglesia para que no se oiga un grito de denuncia y de reclamo del reconocimiento de la dignidad y libertad inherente a toda persona por el hecho simple de haber nacido? Pregunta ante la que nos deberíamos parar y detenernos a reflexionar… para pasar luego a la acción, a la lucha por la liberación de las personas apoyados en los valores del Reino que nos dejó Jesús. O somos liberadores, o somos culpables. También la iglesia: o es liberadora o es culpable… aunque sólo sea por omisión de la ayuda.

Los cristianos puede ser liberadores y eliminadores de las causas que esclavizan y determinan a muchas personas para que no puedan vivir su libertad “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” , nos dice Jesús. Los cristianos, los que conocemos la verdad que libera y que nos convierte en agentes de liberación, debemos trabajar todas estas áreas y gritar: ¡Hay esperanza! La suerte no está echada.

Tenemos que gritar a voz en cuello, como dice la Biblia, diciendo que hay una luz de esperanza en el fondo del túnel. Cuando la iglesia calla, es culpable. Las sociedades y las personas pueden cambiar. La iglesia también. La voz profética de los creyentes puede ser como una deflagración que cambie corazones y vidas, valores y prioridades en el mundo. Hay que luchar enarbolando los valores del Reino, valores liberadores, restauradores de la dignidad robada, de la libertad, de la igualdad. Es parte de la misión de la iglesia. Luchar hasta la extenuación… contra toda desesperanza. ¿Estamos los cristianos dispuestos a esta lucha, a una vida de servicio como agentes de liberación del Reino?

Ante la dureza del corazón del hombre y la fortaleza de las estructuras sociales injustas que impiden la vivencia y el cumplimiento de este primer artículo de los Derechos Humanos, quedando éstos como algo estrictamente formal en tantos casos, cuando parece que no es posible y que nuestras fuerzas nos abandonan, nos queda por delante la utopía, la utopía del Reino, una utopía movida por la esperanza y por unos valores que son contracultura en medio de nuestras sociedades desiguales, injustas y no libres. La Iglesia, en su lucha a favor del hombre, de los valores del Reino y de los Derechos Humanos, también debe ser utópica tendiendo a la implantación del Reino de Dios y sus valores en la tierra.

Debemos ser todos un poco utópicos. La fuerza de la utopía, la utopía por la implantación de la justicia y bondad en el mundo, debe mover nuestra lucha, nuestro trabajo, nuestros desvelos… la lucha y el quehacer de la Iglesia. Pensar que, quizás, con el esfuerzo de muchos y la confianza en el Altísimo, estemos caminando hacia un mundo mejor para todos, para mí, para ti y para los tuyos… y para toda la creación.

Por eso, una llamada a la iglesia: mientras que Jesús anunció la salvación para la eternidad y, en una relación de semejanza, se fundió en el destino de la historia, en el aquí y el ahora de cada hombre, en su lucha existencial y en su liberación, muchas veces la iglesia y los cristianos han hecho teología sin raigambre con los problemas existenciales del hombre, sin lucha por la liberación de los que están siendo explotados y oprimidos, de los que están siendo robados en su dignidad, en desigualdad y esclavitud… Muchas veces se predica una salvación desencarnada. ¿Está la iglesia de espaldas al dolor de los hombres?

Pareciera, a veces, que los Derechos Humanos son ajenos a nuestra teología y a nuestra vivencia de la espiritualidad cristiana. Los Derechos Humanos, si realmente son humanos, no pueden ser ajenos a la Biblia. Nada humano es ajeno a Dios. Lo que le es ajeno es lo inhumano, el robo de dignidad de las personas, el mantenerlas en la infravida, en el sufriente no-ser de la marginación, la pobreza y el sufrimiento.

A veces, los cristianos nos olvidamos del hombre, del auténtico lugar sagrado para Dios. Sin embargo, la Biblia habla a favor de la dignidad del hombre, de su libertad e igualdad, de su dignidad intrínseca por el hecho de ser imagen de Dios… Habla en paralelo a todos y cada uno de los Derechos Humanos… como en un torbellino lleno de autoridad y de fuerza que quiere lanzarnos, para lanzar a su Iglesia, también a la defensa de este primer artículo en el que se enfatiza que  “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” .

La Biblia es aún más clara y más dura, más excelsa y superadora. Así, pues, si eres o te consideras cristiano, lánzate a la denuncia y a la acción consecuente con tu fe. Conviértete en agente de liberación. Libera, busca dignidad, justicia, libertad y derechos, porque hay muchos que no los tienen. Trabaja para que la iglesia sea también iglesia del Reino que asume todos y cada uno de sus valores éticos, solidarios, compasivos, de servicio, de liberación y redención de los últimos, los desclasados, los proscritos.

Nosotros tampoco nos podremos sentir libres en medio de un escándalo humano de tamañas dimensiones. Tampoco se podrá sentir libre la Iglesia. Tenemos que optar entre ser culpables, aunque sólo se sea culpables por el pecado de omisión de la ayuda, o liberadores. ¡Señor, conviértenos en liberadores! Que entre las opciones de ser culpables o liberadores, escojamos la mejor, la de ser liberadores siguiendo tus pisadas y tu ejemplo. Así debe ser la Iglesia que queremos.

Autores: Juan Simarro Fernández

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