Ser profeta, un llamado de Dios

Publicado: julio 1, 2013 en Teología

Juan Antonio Monroy

El mensaje de los profetas (3)

Ser profeta, un llamado de Dios
En algunos púlpitos de iglesias y en predicadores de la televisión tenemos payasos, no auténticos ministros del Evangelio.
Los profetas eran llamados por Dios. Los profetas tenían el corazón abierto a la llamada de Dios.

Cuando Isaías oye “la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá?”, el profeta responde: “Heme aquí, envíame a mi” (Isaías 6:8).

El predicador del Evangelio debe estar seguro de que ha sido llamado por Dios.

Las Escuelas de Predicadores, los Institutos, los Seminarios, las Universidades, los estudios de la Biblia por correspondencia, todo eso puede instruirnos en el conocimiento de la Palabra divina.

Pero el llamamiento al ministerio debe venir de Dios.

Dios podía más que ellos

Nadie debe ejercer como predicador si no está seguro de que Dios lo ha llamado para esa gloriosa tarea.

Pero nadie debe resistirse a predicar si Dios lo llama.

Moisés no quería el ministerio que Dios le encomendaba: “Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! Nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.

Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, vé, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar” (Éxodo 4:10-12).

Jeremías también se resiste: “Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas; Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande” (Jeremías 1:6-7).

Si Dios no te llama al ministerio, quédate en tu casa y en tu trabajo. Si te llama, no pongas pretextos. No te valdrá de nada.

Los profetas hablaban en nombre de Dios

Los profetas transmitían un mensaje divino.

Predicaban sólo la palabra de Dios. “Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca” (Jeremías 1:9).

Frases como “dice Jehová”, “Jehová me ha dicho”, “la palabra de Jehová ha venido sobre mi” se repiten constantemente en los libros proféticos.

Sólo en el libro de Ezequiel estas expresiones aparecen unas 300 veces.

En algunos púlpitos de iglesias y en predicadores de la televisión tenemos payasos, no auténticos ministros del Evangelio.

Un predicador cristiano debe tener siempre en sus labios: “así dice el Señor”.

Los profetas mantenían una comunión íntima con Dios. Tanto los libros históricos como los proféticos revelan la consagración espiritual de los profetas y la constante comunión que mantenían con Dios.

Un ejemplo claro lo tenemos en el libro de Daniel: ¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento.

Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.

El me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá”(Daniel 10:17-20).

¡Qué lección tan ejemplar para los predicadores!

Los siervos de Dios han de mantenerse en constante comunicación con El. Orar por sí mismos y por el pueblo al que ministran.

Autores: Juan Antonio Monroy

©Protestante Digital 2013

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comentarios
  1. «En algunos púlpitos de iglesias y en predicadores de la televisión tenemos payasos, no auténticos ministros del Evangelio.» Aunque entiendo lo que quiere decirse, no me parece una expresión en absoluto acertada. ¿Y quién tiene la autoridad para determinar eso? ¿Cuál va a ser el criterio que va a seguir para definir a esos “payasos”? «Un predicador cristiano debe tener siempre en sus labios: “así dice el Señor”.» Va a resultar que, si ese es uno de los criterios, todos los predicadores en nuestro país, servidor incluido, debemos ser unos payasos, ya que, en mis años de ministerio, no he oído esa expresión nunca (que yo recuerde). Crítica excesiva e innecesaria, a mi modo de entender. Entiendo el objetivo de este artículo, pero, sinceramente, creo que no edifica nada.

  2. Numbers Q. Goodwin dice:

    Russell lanzó una serie de predicciones las cuales resultaron ser falsas. A continuación presentamos una lista de ellas: 1). Russell dijo que los tiempos de los gentiles terminarían en 1914. Esto fue algo que no se cumplió. 2). En 1889 escribió: “Dentro de los siguientes veintiséis años todos los gobiernos actuales serán derribados y disueltos” (Esto hubiera sucedido en el año 1915, algo que nunca sucedió). 3). Para el año 1914 las iglesias cristianas habrían sido destruidas. 4). La batalla de Armagedón tendría lugar en 1914. 5). Para el año 1914, se acabaría la iglesia católica romana. 6). En 1914 todos los gobiernos, bancos, escuelas e iglesias serían completamente destruidos. 7). El año 1914 marcaría el fin del mundo, en el sentido de que el orden social y político pasaría.8). La cosecha de la edad evangélica terminaría en 1914. A la luz de los acontecimientos, es fácil decir que el señor Russell era un falso profeta y los que creían (y creen sus doctrinas) han sido engañados. Cuando llegó y pasó el año 1914 sin cumplirse ninguna de estas predicciones, se postergaron las fechas una y otra vez. El “profeta” murió en 1916 sin ver el cumplimiento de ninguna de sus profecías.

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