Archivos para agosto, 2013


Manuel López

La silla vacía (‘La cadira buida’)

 Con ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer en 2011, produje para la organización de mujeres Matria Associació de Donesde Dénia un cartel de gran tamaño con la leyenda La cadira buida (“La silla vacía”).

  “Abolir la esclavitud del siglo XXI.” Con tan contundente titular publicaba el 24 de marzo de 2012 El Periódico un artículo de opinión de los que van derechitos a las antologías de documentos de obligada referencia en el capítulo de la larga lucha de las personas de bien por los derechos humanos. Trataba acerca de la lacra de la prostitución y lo firmaba el alcalde de Barcelona, Xavier Trías.

En España, entre 200.000 y 400.000 mujeres trabajan en la prostitución y al menos el 90% de ellas son víctimas del tráfico, según The New York Times. En su libro  Los amos de la esclavitud en España , (Ediciones B, 2007), el periodista Joan Cantarero afirma que la prostitución genera en España 18 mil millones de euros al año.

Con ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer en 2011, produje para la organización de mujeres Matria Associació de Donesde Dénia un cartel de gran tamaño con la leyenda La cadira buida (“La silla vacía”).

Se trataba de crear una foto denuncia que ilustrase la cercanía del drama de la prostitución. Nos decidimos por la imagen de las esclavas del sexo apostadas en los arcenes de la carretera comarcal N-332 en el tramo entre Dénia y Gandia con una silla blanca de jardín en la que descansar cuando dejan de pasar coches.

Descartamos la primer idea de fotografiar a alguna de las mujeres que los desalmados empresarios de los clubes de alterne dejan por la mañana en la carretera. Cierto que lo habríamos hecho de espaldas, de manera que no se reconociese su rostro, pero nos pareció una imagen recurrente, demasiado vista. “Más de lo mismo”, por más novedosa e impactante que pudiéramos conseguir hacerla.

La segunda idea, sin duda la mejor, fue de crear un imagen “humana”. Hablar con alguna de las mujeres y pedirle que nos dejase hacerle fotos con la máxima discreción, de manera que ella no apareciese reconocible y que ni los potenciales clientes -ni mucho menos los más que posibles espías de sus explotadores en sus pasadas de control- detectasen nuestra presencia.

Esta idea nos pareció mejor, más ética que la primera, pero aparte de que carecíamos de tiempo e infraestructura de apoyo para haber podido hacer lo que el tema pediría, esto es, un reportaje sobre una mujer X a laque dejan tirada en el arcén por la mañana y vuelven a recoger, a ella y la recaudación, al filo de la noche.

Susi Mefford, conocida creyente evangélica, miembro de la junta directiva de Matria -en la que también están otras dos mujeres evangélicas, Elisabet Cardona y María Rosa Medel- propuso hacer una foto de “la silla vacía” -“la cadira buida” en valenciano- al lado de la carretera.

Una silla blanca de plástico de las de jardín de jardín vacía al lado de a carretera se presta de entrada a una lectura dramática y triste -que su ‘inquilina’ esté trabajando en ese momento- encontradas, pero también a una segunda lectura esperanzada -que haya conseguido liberarse, huir de la esclavitud-. Bendita utopía.

En cualquier caso, más que mostrar un escenario, se trataba de sugerir una situación.

Dicho y hecho, la tarde del sábado 15 de octubre de 2011 salimos desde Dénia Susi, María Rosa y yo a recorrer en ambas direcciones el tramo que previamente habíamos elegido como localización entre Oliva y Gandia.

   Lo primero que me sorprendió fue ver dos sillas en un punto de la carretera. “La segunda silla es para la nueva”, apunta Susi. Nunca antes había reparado en ello. La “carne fresca” que entra en las redes de la siniestras mafias de la prostitución es instruida por prostitutas experimentadas en el oficio.

 

  Pues sí que ha llegado una nueva remesa de víctimas de la esclavitud sexual, pues al poco, a la entrada de un polígono industrial, nos encontramos con otro par de sillas. Deducimos que han pasado a recoger a las mujeres a media tarde para llevarlas al club a proseguir el periodo de inicuo aprendizaje.

 

  En la salida a un camino vemos u viejo sofá debajo de un naranjo. Poco más allá, una silla de madera desvencijada tirada encima de restos de inmundicias que todo apunta a que hayan dejado entre los hierbajos sus ocupantes hasta que las hayan cambiado a un nuevo emplazamiento con una silla blanca de plástico.

 

  Hemos visto varias sillas solas, pero seguimos a la busca de sillas en escenarios singulares. Esta, apuntalada sobre el techo de una barraca, se prestaría como tema de un relato de lo absurdo. La foto tiene su impacto, pero no nos vale para nuestro cometido. Estamos a la busca de una foto que contribuya a concienciar a la ciudadanía contra la lacra de la prostitución en el propio entorno.

 

  En la vereda a otro camino encontramos otra silla, ésta blanca, de plástico. Hago varias foto desde distintos puntos de toma; una de ellas con ‘trampa’ que, de publicarla, confesaríamos -como así estamos haciendo-: incluí en e primer plano una señal de dirección prohibida que estaba unos metros más allá, a la entrada del camino.

 

  Al fin, nos situamos en materia. Habíamos localizado la silla al pie del poste de una señal de estop en una carretera comarcal que desembocaba en la N-332. Ahí estaban los elementos que estábamos buscado: silla vacía y la señas de “stop”, que en este caso nos servían de maravilla como directa alusión Stop The Traffik, la organización internacional de lucha contra la prostitución. Perfecto.

 

Y ahí justo con la silla que dejan vacía entra la fotografía.

  Problema. Desde el arcén de la dirección contraria se veía la silla mirando a la carretera, pero la señal de estop desde el lado reverso, pues mandaba parar la incorporación desde la carretera secundaria a la N-332.

  Dada la vuelta y aparcados a un lado en la carretera secundaria, allí decidimos pararnos. Ese era el escenario, el mismo que ya habíamos intuido en una serie de prospecciones previas durante el mes de agosto: la silla vacía al pie del poste de la señal de estop mirando hacia la carretera. Empiezo a hacer fotos.

  El escenario, ya digo, era perfecto ara ilustrar nuestra idea de la silla vacía. Nos venía como anillo al dedo para interpretar en imagen el poema deMaria Josep Escrivà Natges de niló (“Medias de nailon”), en el que se duele -y  nos  duele-del drama humano de las mujeres “plantadas en las cunetas” para vender su cuerpo una y otra vez hasta que el día se apaga.

 

“Para mejor sugerir con la foto la idea de precariedad del trabajo de las esclavas del sexo”, conté en  Periodistas en Español , “opté por buscar un lugar que pudiera sugerir al mismo tiempo el tráfago de la vida que pasa y la soledad de la silla vacía en un entorno inquietante de residuos desparramados por el suelo. Tras una serie de prospecciones de localización el pasado mes de agosto, elegí un punto kilométrico en una recta en la confluencia de un camino rural con la señal de ‘Stop’ en la que pintaron en rojo corazones con la palabra “Love”.

Ya solo había que esperar a que el sol se fuese ocultando en el ocaso. La obra que nos disponíamos a crear iba a mostrar un escenario nocturno con una silla vacía en la carretera comarcal N-332 entre Denia y Gandía, en la que durante el día una prostituta habrá ofrecido sus servicios y ahora habrá sido recogida para seguir ofreciéndolos en alguno de los numerosos clubes de alternes.

Fueron necesarias dos sesiones -hubimos de repetir la sesión el domingo 16 de octubre-, a la hora mágica del anochecer, la segunda vez ya a tiro fijo para intentar crear tensión visual a la imagen por la vía de usar una combinación con cierta complejidad de seis fuentes de iluminación: flas a la señal de “Stop”, las luces largas rasantes del coche al suelo, las luces de los coches sobre el asfalto, la estela de os pilotos traseros de un coche que pasa de largo dibujando los colores de la bandera de España, los puntos de luz de edificios en la lejanía y la propia luz del cielo desvaneciéndose en la hora mágica de la penumbra.

 

  En os días siguientes, en la mesa de edición, me llama más y más poderosamente la atención una foto que me salió movida -la hice a pulso antes de colocar el trípode-, La estela de la luz roja del coche, las luces borrosas de farolas e el último plano, la inconfundible señal octogonal de estop, ese inquietante primer plano e total oscuridad… Como obra de arte pienso que podría defenderse. Pero no estaba allí par hacer una obra de arte, sin una foto documental para un cartel.

 

  Ahí está la foto. La tecnología digital nos ofrece el servicio impagable de poder comprobar al punto cómo ha salido la foto que hemos hecho.

  Después de una decena de intentos con otros tantos coches, al fin, ahí está la foto. La ráfaga de luz el coche está en el sitio justo, como ‘chocando’ con el poste de la señal de estop, con el añadido no previsto de que presenta los colores de la bandera española.

  La iluminación no ha sido muy fácil: luces largas del coche propio rasantes al suelo para dramatizar los objetos allí desparramados. La luz de la señal de estop hubo de ser reconstruida con un programa profesional de tratamiento de imagen. Cierto que podría haberme valido de un flas de mano, pero luces largas y fogonazo de flas saliendo de una carretera secundaria podrían asustar a los conductores que en ese momento por allí circulasen.

  Ya solo queda un sencillo trabajo de tratamiento de imagen: aclarar las luces en la señal de estop y recomponer el equilibrio de luces, contraste y cromático general de la foto.

 

  Una vez editada la foto (izquierda), nos proponemos llevar acabo una licencia inocente: alterar ligerísimamente el primer plano por la vía de ‘acercar’ a los objetos tirados n el suelo al pie del los dos trozos papel más alejados. El resultado (derecha) nos permite cortar la foto n sentido vertical por abajo, con lo que automáticamente ‘engorda’ a lo ancho en sentido horizontal.

 

  El resultado final es un panel de 100 x 140 centímetros que diseñé para Matria con la foto en el centro y a ambos lados el poemade Maria Josep Escrivà Natges de niló , en valenciano original a la izquierda y en la traducción de Marc Granell al español a la derecha.

 

  Gracias al corte vertical de la foto, la imagen llena más el cartel. Elemental. Desde su creación para el 25-N de 2011, el panel “La cadira buida” / “La silla vacía” acompaña a Matria en toda sus comparecencias públicas. Ayer sábado 15 ha sido expuesta una vez más en la caseta de Matria Associació de Dones en la Feria de las Asociaciones que se celebró en Dénia

   El autor, con su obra.

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Enlaces de interés:
 Stop The Traffik
 Esclavitud XXI
 Trata de personas, la esclavitud del siglo XXI  ( Vida Nueva , 12/04/2013)
 “Abolir la esclavitud del siglo XXI”  (Xavier Trías en  El Periódico , 24/03/2012)
 25-N en Denia: poema de Maria Josep Escrivà y foto de Manuel López  ( Periodistas en Español , 25/11/2011)

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Natges de niló

1
Diumenge assolellat.
Uns ciclistes esquiven pals ressecs:
antics vaixells
sense cap mar.

Mollons de pedra:
sentinelles cansats
d’eternes rutes.

Estaques de bardissa:
fites a coloraines
en boques de bancals.

Gossos esporuguits,
dones a les cunetes.

2
A les cunetes,
cames de bronze
negades en roselles
fins als turmells.

3
Clavades dia i nit a les rotondes,
xiprers, fanals. En carn
viva ninots de falla.

Canícules, hiverns,
els fars dels automòbils: centelleig
en natges de niló.

Roda i roda la mola…

Rossins novells de cos
i vells de càstig.

Maria Josep Escrivà
desembre 2009

——
Nalgas de nailon
1
Domingo soleado.
Unos ciclistas esquivan
[mástiles resecos:
antiguas naves
sin ningún mar.

Mojones de piedra:
centinelas cansadas
de eternas rutas.

Estacas de cercados:
hitos multicolor
en bocas de bancales.

Perros amedrentados,
mujeres en las cunetas.

2
En las cunetas,
piernas de bronce
anegadas en amapolas
hasta los tobillos.

3
Clavadas día y noche
[en las rotondas,
cipreses, farolas. En carne
viva ninots de falla.

Canículas, inviernos,
los faros de los coches:
[centelleo
en nalgas de nailon.

Tiran y tiran de la noria…

Mulas tiernas de carnes
en cuerpos viejos de castigo.

Maria Josep Escrivà
(Traducción de
Marc Granell)

Autores: Manuel López

©Protestante Digital 2013


Leonardo de Chirico

La regeneración ¿sacramento o sólo gracia?

 Los católico romanos cuando definen la regeneración utilizan las mismas palabras pero las ponen en un mundo diferente, el de la “economía sacramental”, que excluye la Sola gratia.

18 DE AGOSTO DE 2013

  La doctrina de la regeneración pertenece al núcleo de la visión bíblica de la salvación y es un término que es compartido por todas las tradiciones cristianas en sus consideraciones respectivas en cuanto a lo que significa ser salvo.

Ser regenerado por Dios es el acto por el cual Dios mismo vuelve a crear la vida de otra manera en una persona muerta.

La regeneración es, por consiguiente, el punto de entrada de una vida salvada. Reconociendo la evidencia bíblica, Packer lo resume de esta forma: Regeneración “significa renacer (palingenesia): habla de una renovación creativa forjada por el poder de Dios”. [i]

En la superficie la acepción de la palabra es bastante clara y todas las tradiciones cristianas la reconocen. La diferencia entre ellas no está tanto en la palabra en sí misma sino en los “universos” teológicos en los que establecen la palabra con el fin de darle sentido.

Una palabra teológica no es una unidad independiente. Aunque posee su propio peso semántico, también está definida por el contexto en se encuentra, la red de referencias que están asociadas con la misma, quien está implicado en promulgarla y también las prácticas que la preceden, la acompañan y la siguen. En otras palabras, la regeneración como vocablo puede tener un significado que es común para todos, pero la regeneración como doctrina puede señalar diferentes direcciones teológicas dependiendo de la manera en que se interpreta.

A continuación exploraremos como entiende el catolicismo romano la doctrina de la regeneración especialmente tal como está expresado en el Catecismo de la Iglesia Católica de 1994. [ii]  Esta fuente autoritativa magisterial es una explicación reflexiva y comprensiva de la fe católica y es el mejor sitio para entender lo que la Iglesia católico romana cree sobre la regeneración.

CATECISMO Y REGENERACIÓN
Nuestro objetivo es examinar el vocabulario utilizado por el Catecismo en cuanto a la regeneración se refiere. No parece que haya una definición técnica y específica del término, pero el Catecismo usa la palabra asociándola con otros vocablos y expresiones litúrgicas y bíblicas que contribuyen a su definición. Al hacerlo así indica aproximadamente el significado de la regeneración por el modo de conectarla con palabras similares.

Como un evento dado por la vida, la regeneración se relaciona con un “nuevo nacimiento” o un “re-nacimiento” (p.e. 1213; 1270). Por tanto, el Catecismo traduce la palabra derivada del griego (re-generación) por las palabras relacionadas con el nacimiento.

En otra área metafórica, la regeneración se vincula a la transición de la oscuridad a la luz (p.e. 1250) y a la renovación interior de uno mismo y la purificación de los pecados (p.e. 1262). Por otra parte, la regeneración está además asociada con la entrada en el Reino de Dios (1263). Hay referencias bíblicas en todas partes para apoyar cada uno de los significados.

No obstante, lo que es más sorprendente es la relación que el Catecismo contempla entre la regeneración y el sacramento del bautismo. Más que sus matices bíblicos y su significancia teológica, es esta inherente asociación lo que en última instancia define el entendimiento de los católico romanos de lo que es el núcleo de la regeneración.

REGENERACIÓN SACRAMENTAL
Como es bien sabido, el Catecismo está estructurado según el orden del Credo de los Apóstoles (la profesión de fe), seguido por la presentación de los sacramentos (la celebración del misterio cristiano), la vida cristiana incluyendo los diez mandamientos (vida en Cristo), y la vida de plegaria que está centrada en la oración del Señor.

En este marco general, es interesante notar donde está colocada y tratada la regeneración teológicamente. No se encuentra en la sección sobre la obra de Cristo ni en la sección acerca del ministerio del Espíritu Santo, sino que pasa a primer plano en la segunda parte que se ocupa de los sacramentos de “la” Iglesia.

Entonces, doctrinalmente, la regeneración, aunque orgánicamente relacionada con la obra del Dios Trino, está expresamente unida al ministerio sacramental de la Iglesia. Desde un punto de vista sistemático, el mapa teológico católico romano coloca la regeneración bajo la rúbrica de la liturgia de la Iglesia antes que en el capítulo que habla de la salvación de Dios.

Más concretamente, es el sacramento del bautismo que juega un papel fundamental para producir la regeneración. Es en el contexto del bautismo donde la doctrina católica de la regeneración se explica detalladamente.

El Santo Bautismo católico es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu (vitae spiritualis ianua) y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios; llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a “la” Iglesia y hechos partícipes de su misión: “El Bautismo es el sacramento del nuevo nacimiento por el agua y la palabra” (1213).

La cita final procede del Catecismo Romano de 1566 (II, 2, 5), que se publicó como resultado del Concilio de Trento.

Nótese, sin embargo, que no hay ninguna referencia de las Escrituras para apoyar esta doctrina, sino que más bien parece la combinación de diferentes palabras bíblicas a las que se ha dado una predisposición sacramental.

Esta ausencia de soporte bíblico es reveladora. En efecto, no hay ninguna evidencia bíblica para apoyar tan importante afirmación doctrinal. En el Catecismo, el bautismo es visto como el sacramento que pacta la liberación del pecado y el re-nacimiento como hijos de Dios. Como la regeneración es el resultado del bautismo y el bautismo es administrado por “la” Iglesia, es silogísticamente evidente que la regeneración no ocurre como un acto de la sola gracia de Dios, recibida por la fe sola, sino como un acto mediado por el sacramento de la Iglesia que promulga el resultado deseado.

Ampliando su enseñanza sobre el bautismo como el que efectúa la regeneración, el Catecismo continúa diciendo que “este sacramento es llamado también ‘baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo’, porque significa y realiza ese nacimiento del agua y del Espíritu (1215).

Esta vez el lenguaje proviene directamente de Tito 3:5, pero falta indicar que el pasaje bíblico pone el “baño de regeneración” en el contexto de la bondad y la misericordia de Dios, subrayando que no somos salvos a causa de “las obras hechas por nosotros” sino por “Su propia misericordia”. El centro de todo el pasaje es sólo Dios elaborando su amoroso plan de salvación sin ninguna contribución de cualquier obra de ningún tipo por parte del hombre ni de la iglesia. No obstante, en el Catecismo, es el sacramento que “significa y realmente lleva a cabo” la regeneración. Es el acto del bautismo que hace que el nuevo nacimiento acontezca  ex opere operato  (por las obras realizadas).

El énfasis se ha desplazado desde el Dios misericordioso que regenera a causa de Su soberana gracia a la Iglesia bautizante que realiza el sacramento de la regeneración. En otras palabras, ha tenido lugar un cambio importante: desde el acto de la divina salvación lleno de gracia a la participación de la Iglesia en el acto salvador y desde el don gratuito de Dios al sacramento eclesiástico ministrado por el sacerdote.

Según el Catecismo, el momento de la regeneración tiene lugar cuando se administra el bautismo. Es la persona bautizada la que es regenerada y, por tanto, ingresa en la vida sacramental de la Iglesia con cuyos sacramentos él/ella recibirá la plenitud de la salvación. [iii]  Es a través del bautismo que la persona es perdonada de todos sus pecados (1263), hecha una nueva criatura, adoptada como un hijo de Dios, convertida en miembro de Cristo, coheredera con El y templo del Espíritu Santo (1265).

Es en el bautismo que la persona recibe “la gracia santificante, la gracia de la justificación” (1266) [iv]  y es incorporada a la Iglesia (1267-1270). Es el bautismo lo que constituye el vínculo sacramental de la unidad de los cristianos (1271), garantizando, por tanto, el punto de vista católico romano de que la unidad de los cristianos se basa en el bautismo (a pesar de que la mayoría de los bautizados no muestre ningún signo de regeneración).

“ECONOMÍA SACRAMENTAL” Y CONFUSIÓN EVANGÉLICA
Esta visión de la regeneración bautismal es parte del enfoque católico romano de los sacramentos. El Catecismo define este marco teológico como la “economía sacramental” de la fe cristiana (1076). Si se lee lo que dice el Catecismo sobre la regeneración sin captar bien lo que significa la “economía sacramental” se malinterpretará completamente.

Para exponerlo sucintamente, la “economía sacramental” es un punto de vista que obliga a Dios a actuar a través de los sacramentos y, por consiguiente, a través de la Iglesia.[v]  Todo lo que Dios hace, lo hace por medio de los sacramentos. Su gracia nos llega a través de los sacramentos. Su salvación nos alcanza a través de los sacramentos. Su obra nos impacta a través de los sacramentos. El problema no es el reconocimiento de la importancia bíblica de los sacramentos, sino su exclusividad en términos de lo que Dios puede hacer. En el origen de los sacramentos, siempre está la Iglesia que los administra, teniendo, por lo tanto, un papel fundamental en la mediación de las acciones de Dios. La palabra regeneración significa un nuevo nacimiento recibido de Dios, pero el mundo de la “economía sacramental” la convierte en un asunto de la Iglesia porque se cree que Dios se obliga a sí mismo a actuar únicamente a través de los sacramentos de la Iglesia. Su gracia es siempre una gracia mediatizada a través de la Iglesia.

Este punto es crucial incluso más allá del tema específico bajo consideración. Cuando los evangélicos tratan de la teología católico romana, tienden a pasar por alto la “dimensión sacramental” de la Iglesia romana. Analizan las palabras comunes, las preocupaciones comunes y el lenguaje común de una forma atomística y pueden llegar a la conclusión de que las viejas divisiones están superadas porque las expresiones son similares.

Por ejemplo, éste es el caso que hay en el libro  Is the Reformation Over?  (¿Ha terminado la Reforma?) de Mark Noll y Carolyn Nystrom. [vi]  En un valioso capítulo que pone de relieve los contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica, los autores argumentan que los “evangélicos pueden abrazar al menos dos tercios del mismo” (119) y que esto se deriva a partir de la “ortodoxia común” basada en los antiguos credos cristológicos y trinitarios. Más adelante, admiten que cuando el Catecismo habla de Cristo, lo entrelaza con la Iglesia hasta el punto de hacerlos uno solo (147; 149), lo cual es inaceptable para los evangélicos que consideran la exaltación de una realidad creada un ejemplo de idolatría.

Así, por una parte, existe una aparente “ortodoxia común” y por la otra, hay una profunda diferencia sobre las doctrinas de Cristo, la Iglesia, la salvación, etc.

Por consiguiente, aquí está la pregunta clave: ¿cómo pueden los evangélicos aceptar “dos tercios” del Catecismo si este documento habla de la Iglesia (Católico Romana) siempre que habla de Cristo, del Espíritu, de la Trinidad y de la regeneración? Los evangélicos hallan difícil discernir la “economía sacramental” en las enseñanzas católico romanas y el resultado es que fácilmente las malinterpretan, limitando su análisis a los asuntos superficiales, sin alcanzar a comprender la totalidad. Sin embargo, la economía sacramental mantiene el sistema unido y hace que sea coherente. Si se falla en apreciar esto, se pierde el punto clave de todo ello.

Al tratar con el catolicismo romano, especialmente en tiempos de una creciente presión ecuménica, la teología evangélica debería intentar ir más allá de las afirmaciones separadas y simples y tratar de obtener un control sobre el marco interno de referencia que usa la teología católico romana. La teología católico romana es más que la suma de sus palabras. Es más bien un complejo, aunque coherente sistema basado en la “economía sacramental” por lo que Dios está obligado a actuar a través de los sacramentos de la Iglesia.

LA LÍNEA DIVISORIA
Estudiando los principios de la fe evangélica, J.I. Packer y Tom Oden nos recuerdan que “el evangelicalismo subraya de forma característica la visión penal-sustitutiva de la cruz y la realidad radical de la enseñanza de la Biblia, el cambio interior forjado por el Espíritu, relacional y direccional, que hace cristiana a una persona (el nuevo nacimiento, la regeneración, la conversión, la fe, el arrepentimiento, el perdón y la nueva creación, todo en y a través de Jesucristo)”[vii] 

La regeneración es un cambio interior forjado por el Espíritu que lleva la vida a aquellos que estaban muertos en sus pecados. Para el Catecismo, ésta es una definición defectuosa en tanto que carece de la referencia a la “economía sacramental” por la que “la” Iglesia que administra el sacramento del bautismo provoca la regeneración.

Los católico romanos cuando definen la regeneración utilizan las mismas palabras pero las ponen en un mundo diferente, el de la “economía sacramental”, uno que ha excluido la Sola gratia.

De este modo, la diferencia de la comprensión de la regeneración entre los evangélicos y los católico romanos no radica en algún detalle exegético o en una minucia teológica, sino que se centra nada menos que en la forma en que Dios resuelve su obra de la salvación.

 Traducción: Rosa Gubianas

 (Este artículo está publicado en Credo Magazine, Julio 2013, pp.63-71 y se utiliza aquí con autorización:  www.credomag.com )


   [i] J.I. Packer,  God’s Words.  (Palabras de Dios). Estudios de temas en clave bíblica (Grand Rapids, MI: Baker Book House Co., 1988) p. 149.
   [ii]  Se tomarán citas del Catecismo de la Iglesia Católica (Londres: Geoffrey Chapman, 1994). Puede encontrarse el texto electrónico en http:/www.vatican.va/archive/ENG0015/_INDEX.HYM.
   [iii]  Toda esta sección del Catecismo imita o cita la Constitución Dogmática LUMEN GENTIUM sobre la Iglesia, (11) del Vaticano II.
   [iv]  Aquí estos términos son confusos para un lector protestante: “la gracia santificante” es definida como “la gracia de la justificación” y, por consiguiente, desenfoca significativamente santificación y justificación. Los defensores ecuménicos nos dicen que el documento no oficial de 1997  “The Gift of Salvation”  (El Don de la Salvación) y la “Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación”, católico-luterana, oficial, de 1999, alcanzaban un sustancial acuerdo sobre la “sola fide”. La realidad es que el Catecismo (que es mucho más autoritativo que los textos que acabamos de mencionar) continúa confundiendo la santificación y la justificación, como había hecho el Concilio de Trento en el siglo XVI.
   [v]  De una manera más técnica, el Catecismo habla de la “economía sacramental” como “la comunicación de los frutos del misterio Pascual de Cristo en la celebración de la liturgia sacramental de la Iglesia” (1076). Se necesitaría otro artículo para empezar a desempaquetar esta frase tan densa.
   [vi] M.A. Noll y C. Nystrom,  Is the Reformation Over?  (¿Ha terminado la Reforma?) Una valoración evangélica del Catolicismo Romano Contemporáneo (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2005).
   [vii] James I. Packer – Thomas C. Oden,  One faith.  The Evangelical Consensus  (Una fe. El Consenso Evangélico) (Downers Grove, IL: IVP, 2004) p. 160.

Autores: Leonardo de Chirico

©Protestante Digital 2013

‘El vuelo’: ¿quién está al control?

Publicado: agosto 11, 2013 en Cine

José de Segovia Barrón

61564_N_07-08-13-0-21-39El clímax es el interrogatorio de Whip ante la comisión que investiga la catástrofe. Es una película sobre la verdad. Su protagonista vive en la mentira constante de una doble vida.

 

Cuando ocurre una tragedia, necesitamos respuestas. No basta saber que ha habido un accidente, queremos saber quién es el responsable. Como el conductor del tren siniestrado en Galicia, Denzel Washington es el comandante de “El vuelo”, cuyo desastre supone pérdidas humanas en la película que ahora aparece en DVD. Como él, es un hombre reconocido y apreciado, que cuesta ver como culpable de semejante catástrofe. El comité de investigación se enfrenta a tantas presiones, que parece imposible que pueda dar a conocer la verdad.
Las similitudes del film de Robert Zemeckis con lo ocurrido recientemente en Santiago, me han hecho imaginar a este hombre en el hospital, justo después del accidente, dándose cuenta que ha cometido un error que nunca podrá perdonarse. ¿Quién puede vivir con ese peso sobre sus espaldas? El viaje de esta película no es saber lo que realmente ocurrió –lo vemos desde la primera escena–, sino cómo se enfrenta una persona a la realidad de su vida.
Los primeros tres minutos de “El vuelo” ahuyentarán al espectador que busque en esta película los valores de los que tanto habla el público cristiano hoy. A pesar de que el actor protagonista es hijo de un pastor pentecostal y miembro comprometido de una iglesia, muchos se preguntarán cómo alguien que lee la Biblia todos los días y busca la dirección de Dios para su vida, puede hacer esta escena de desnudos, abuso de drogas y lenguaje ofensivo. Así de diferentes son los criterios hoy de los cristianos ante el cine.
“Oramos sobre todo, cada día”, dice Washington. Acaba de leer, hace poco, por tercera vez la Biblia entera, aunque lleva treinta años en una Iglesia de Dios al oeste de Los Ángeles. Dice que le ha llamado la atención un pasaje sobre la sabiduría en Proverbios 4, que le hizo reflexionar sobre la vida. La ha hecho ahora su oración. “Intento darle la vuelta a mis personajes, –dice–, incluso los peores, como el de “Día del entrenamiento”. Lo primero que escribí en el guión fue: La paga del pecado es muerte”. ( Romanos  6:23)
Yo creo que esta secuencia es fundamental para entender esta historia. No podemos confundir a un actor con sus personajes. Esta no es una película familiar. Es un film para adultos, que requiere discernimiento, algo de lo que parecen carecer muchos espectadores hoy. Lejos de ser una escena gratuita, es la clave para comprender quién es la persona que se esconde detrás de esas gafas oscuras.
TOCANDO FONDO El capitán Whip Whitaker se despierta en una habitación de un hotel de Florida. Acaba una cerveza, que hay al lado de un cenicero lleno, al lado de la cama, rodeada de botellas vacías, donde está con una mujer. Él tiene unos cincuenta años, pero ella parece más joven. La vemos totalmente desnuda. Es una azafata con la que tiene que volar enseguida. Suena el teléfono móvil y es su ex mujer. Por el tono de la conversación, adivinamos que tienen la típica mala relación de muchos divorciados. Ella le pide dinero para la nueva escuela de su hijo adolescente.
 Como observa Tomás Fernández Valentí, la mayor parte de la secuencia está filmada mediante planos generales abiertos, lo que en combinación con el formato panorámico permite que el espectador vea tanto a Whip hablando por teléfono en la cama como a la joven que pulula alrededor mientras se va vistiendo. El comandante inhala una raya de cocaína como estimulante y se marcha al aeropuerto, donde es saludado con simpatía y respeto, pero a nosotros ya no nos engaña su respetable imagen. Sabemos lo que hay detrás de la máscara.
Whip va a volar como ha hecho una decena de veces los últimos tres días, pero hoy va a ser diferente. Hace mal tiempo. El avión logra despegar de Orlando, camino de Atlanta, pero los motores empiezan a fallar. La excelente secuencia de la catástrofe aérea está planificada manteniendo el punto de vista subjetivo desde el interior del avión siniestrado, aunque se inserten planos del exterior del aparato cuando es necesario.
Esta película supone el retorno del realizador Robert Zemeckis al cine de “imagen real”, tras unos años trabajando con la técnica de la “captura de movimiento”. El director de películas como “Regreso al futuro”, “Forrest Gump”, o “Náufrago”, ha hecho “un buen film –como dice el coordinador de la revista Dirigido Por– a ratos brillante, algo desigual, como consecuencia de algunas irregularidades del guión, así como cierto exceso de metraje”, pero es “un trabajo en su conjunto relativamente sobrio y contenido”.
Washington intenta, sobre todo, no excederse en sus escenas de borrachera y drogadicción. Ya que este es un film que gira en torno a los peligrosos estragos causados por el alcohol y las drogas en el comandante de un avión de pasajeros. Para Fernández Valentí, “no es un thriller de catástrofes, sino un melodrama sobre el alcoholismo”. Puesto que “Whip tiene un serio problema con la bebida y las drogas, por más que hasta el último momento se esfuerza en negarlo ante los demás y, sobre todo, en negárselo a sí mismo, con vistas a guardar esas apariencias respetables para librarse de la cárcel y no tener que admitir que ha fracasado como esposo, padre y piloto”.
¿QUIÉN CONTROLA A QUIÉN? “El vuelo” es el viaje del protagonista a asumir que no controla el alcohol y la cocaína, sino que son estos los que le controlan a él. Como es habitual en Zemeckis, el contraste es con otros personajes tan solitarios y marginados como él, que por lo menos no disimulan su desgracia. Whip encuentra así una joven drogadicta de la que se enamora, Nicole, que tiene una función de “espejo”, para reflejar su propia vergüenza. Los dos conocen a un enfermo terminal de cáncer, en el hospital donde están los tres ingresados, que hace frente a la inminencia de su muerte. El diálogo de los tres en el rellano de la escalera, a donde han ido de noche a fumar, es uno de los momentos más logrados de la película.
Whip es alguien roto, estropeado y tan lleno de orgullo, que no admite sus problemas. Así es como la Biblia describe al hombre caído en el pecado, una condición de la que no podemos curarnos nosotros mismos. Nos lleva a la soberbia y a la arrogancia. Hasta que no admitamos nuestra necesidad, no podemos hacer nada para cambiar nuestra situación. Somos incapaces, pero “lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios” (Lucas 18:27).   Cuando el ebrio capitán está al borde del desastre, el co-piloto ora en voz alta al “Señor Jesús”. El aterrizaje forzoso lo hace en un prado al lado de una iglesia pentecostal, donde hay unos bautismos, junto a una cruz. Vemos a los cristianos con túnicas blancas intentar salvar a los pasajeros. Es una escena que no hemos visto nunca antes en el cine. En un sentido se ha producido un milagro.
Este vuelo no es sólo el de un avión, sino de una persona que está a punto de estrellarse en la vida. Vemos su miseria moral al acercarse a una azafata en el funeral de su amante, para intentarle convencer de que declaren a su favor ante la comisión de investigación. Lo mismo hace cuando visita en el hospital a su co-piloto malherido, que es un verdadero creyente. El y su esposa están convencidos de que “nada ocurre en el Reino de nuestro Señor que sea por error”. Creen que “Jesús, nuestro Salvador”, guió las manos de Whip. Ellos esperan en Dios como “un juez más alto”.
El clímax del relato es el interrogatorio de Whip ante la comisión de investigación de la catástrofe. Esta es una película sobre la verdad. Su protagonista, como muchos de nosotros, vive en la mentira constante de una doble vida. Aquellos que presumen de ser libres, son en realidad esclavos, dice Jesús: “esclavos del pecado” ( Juan  8:34). Y sólo “la verdad nos hará libres” (v. 32).
ALGUIEN ESTÁ EN LA TORRE DE CONTROL Cuando Whip oye que el accidente es “un acto de Dios” –una frase que se repite varias veces a lo largo de la película–, se pregunta: “¿qué Dios haría esto?”. El enfermo terminal que encuentran Nicole y él en el hospital, cree que Dios lo ha escogido para tener cáncer. Eso le da una sensación de paz y libertad que quisiera haber tenido antes. Cuando el capitán entra en el avión, se ríe de una azafata diciendo que espera llevarla a tiempo a Atlanta para la reunión de oración con “Jesucristo Superstar”. Ella le corrige explicándole que la iglesia bautista a la que asiste se llama Cristo Rey y le invita a ir con ella.   Dios está alrededor de esta historia, todo el tiempo, de principio a fin. Lo percibimos desde las torres de la iglesia, cruces y oraciones que marcan toda la película. Tanta iconografía religiosa no puede ser por casualidad. Dios está en todas partes. Parece que el juicio es a Él, tanto como al capitán Whittaker. Ante semejante crisis, siempre hay dos puntos de vista: los que piensan que Dios no tiene nada que ver con esto y los que le reconocen, incluso en medio de la tragedia. Lo curioso es que hasta los que no creen en Él, hablan de si podría haber hecho algo para evitarlo. ¿Tiene Él la culpa?, ¿dónde está Dios en medio de todo ello?
No sé cómo actúa Dios en un accidente, o en un desenlace milagroso, pero cosas así ocurren todos los días. La cuestión no es dónde está Él en medio de esos sucesos y circunstancias, sino dónde está Él en tu vida. Nos preguntamos por qué no hace algo, cuando Él estará preguntándose lo mismo sobre nosotros: ¿por qué no hacemos algo con lo que Él ha hecho? Su Hijo murió en la cruz y resucitó de los muertos, para darnos la seguridad de la libertad del pecado y la vida eterna. Eso no responde a todas las cuestiones de la vida, pero contesta a “la gran pregunta”.
¿Qué ocurre cuando esta vida se acaba? Sea por accidente, enfermedad, o a una edad avanzada. ¿Sabemos que va a ser de nosotros, cuando llegue la muerte? Al final de “El vuelo”, aunque Whip ha dado algunos pasos en la dirección correcta, está todavía buscando la respuesta. Lo duro de ver una película así, es que estás deseando que los personajes encuentren ayuda y esperanza, pero ellos no pueden conseguirlo por si mismos, ni ven cuál es la solución.
La historia apunta dónde podría estar, pero no nos da la respuesta. Para eso no hay que ver una película, sino leer el Libro, que Denzel consulta cada mañana, para encontrar dirección en esta vida llena de caos y confusión.

Autores:  José de Segovia Barrón

©Protestante Digital 2013

El evangelio puro

Publicado: agosto 11, 2013 en Teología

Mauricio Reyes

El evangelio puro

¿Por qué en las últimas décadas hemos dejado de confrontar abiertamente el pecado y el mensaje evangelístico se ha vuelto simplemente un mensaje de valores positivos?

Recuerdo una conversación que tuve con un universitario norteamericano que estudiaba en Madrid. La historia de cómo llegué a hablar con él fue realmente asombrosa. Durante el tiempo de oración vi dos imágenes en mi mente: una margarita y un girasol. No sabía muy bien lo que significaba pero en obediencia a esa palabra, fui a la floristería más cercana. Cuando llegue a la floristería había dos fotografías gigantes: ¡una era de una margarita y otra era de un girasol!
Cuando vi las fotografías estaba muy sorprendido y agradecido por la guía y dirección del Espíritu Santo. Fue entonces cuando vi a un joven sentado en el suelo y me acerqué a hablar con él. En los primeros dos minutos me presenté y le expliqué cómo había llegado hasta ahí. Sabía que tenía que ser claro con él y con amor y misericordia lo confronté con su pecado. Él me dijo que era culpable de haber roto los mandamientos de Dios y que sabía que iría al infierno.
Le expliqué que Cristo no nos pide ser personas moralmente buenas sino personas arrepentidas de corazón y dispuestas a dar nuestra vida a Él porque entendemos que Cristo es el único que puede salvarnos de nuestro pecado. Claramente le expuse que no se trata de ir los domingos a la iglesia sino de someter toda nuestra vida bajo el gobierno del Rey Jesús. Su respuesta me encantó: “Nunca me habían hablado así de claro, entiendo lo que me dices y tengo que pensarlo muy bien antes de tomar una decisión tan importante”.
¿Qué pasaría si expusiéramos claramente el mensaje de la cruz sin diluirlo con nada más? El primer evangelista que existió fue Juan el Bautista. Su mensaje era muy fuerte y confrontaba lo más profundo del corazón de las personas. Un ejemplo del arrojo de Juan fue cuando le dijo a Herodes, uno de los líderes políticos más influyentes de su época, que dejara de acostarse con su cuñada. No estoy seguro de atreverme a hablarle así a un político. Lo sorprendente es que Herodes escuchaba a Juan de buena gana (Marcos 6:20, RVR1960). En otra versión dice:  Herodes se inquietaba mucho siempre que hablaba con Juan, pero aun así le gustaba escucharlo  (Marcos 6:20, NTV). Me imagino que Juan confrontaba a Herodes con un corazón lleno de amor y compasión. Sin embargo no ocultaba nada del mensaje de arrepentimiento ni lo diluía con otro tipo de mensaje para caer bien.
¿Por qué, entonces, en las últimas décadas hemos dejado de confrontar abiertamente el pecado y el mensaje evangelístico se ha vuelto simplemente un mensaje de valores positivos? Creo que una de las razones es por miedo a ofender y miedo a ser rechazados, pero Cristo dijo que su mensaje ofendería a unos y salvaría a otros; y nos advirtió que seríamos rechazados por causa de su nombre.
El evangelio puro significa hablar abiertamente del pecado y de la necesidad de arrepentirnos para con Dios y poner nuestra confianza en Cristo en lugar de ponerla en nuestra religión o en nosotros mismos.
Muchas veces he asistido a eventos evangelísticos donde no se menciona ni el arrepentimiento de pecados ni la fe en Cristo. De hecho, algunas veces me han dicho que organizan estos eventos para que la gente deje de pensar que los cristianos somos “raros”.
Conciertos musicales, comidas, cenas, eventos deportivos… hay muchas cosas que las iglesias locales organizan para caer bien a la comunidad donde viven pero a menos que se hable claramente del mensaje de la cruz, no se les puede llamar eventos “evangelísticos”.
Lo mismo ocurre con la música evangelística, pensamos que tiene más eficacia escribir canciones con un mensaje positivo para alcanzar a más personas pero la realidad es que si no explicamos por qué tuvo que morir Jesús y no hablamos de nuestro pecado y de poner toda nuestra confianza en Él, entonces no podremos ver salvación venir a nuestras ciudades.
Hablar de “valores cristianos” no es evangelizar, predicar la cruz sí lo es. Cristo nos pidió anunciar el arrepentimiento, proclamar en nuestras ciudades que Su reino se había acercado y exhortar a las personas a tomar la decisión de dejar atrás el pecado. Atrévete a predicar el evangelio tal y como es, sin quitarle ni añadirle nada, créeme, te sorprenderás del poder que acompaña al mensaje de la cruz.
Si tú fueras el único cristiano al que un no-creyente conocerá en toda su vida, ¿qué es lo que le dirías? ¿Le cantarías canciones que hablen de un mensaje positivo por miedo a lo que vaya a pensar de ti o le hablarías de su situación espiritual tal y como es? Si supieras que tu padre que aún no ha entregado su vida a Cristo va a morir en dos días, ¿qué sería lo último que le dirías? ¿Tendrías el amor suficiente para hablarle de la realidad del infierno y de la necesidad de pedirle perdón a Dios por haberle ofendido con su manera de vivir?
Si no hablamos a las personas de manera clara del pecado, del juicio y del infierno, no podrán entender el amor de Dios demostrado en la cruz cuando Cristo murió por nuestros pecados. ¿Por qué habría de importarnos la cruz si no nos importa nuestro pecado?
No debemos ocultar el mensaje de la cruz ni encubrirlo con un mensaje “positivo” por miedo a ofender, te animo a que a partir de ahora prediques el evangelio tal y como es.

Autores:  Mauricio Reyes

©Protestante Digital 2013


La importancia de las letras

'In Christ Alone' sale del himnario presbiteriano

In Christ Alone , uno de los himnos más populares de los últimos años en las iglesias evangélicas.
La canción, una de las más queridas por las congregaciones en Estados Unidos, no aparece en el nuevo cancionero de PCUSA por su mención hacia la “ira de Dios satisfecha” en la cruz.
NASHVILLE

 

La comisión que elabora el himnario de la Iglesia Presbiteriana en Estados Unidos (PCUSA) ha dejado fuera el popular himno ‘In Christ Alone’ (Sólo en Cristo) después de que los autores de la canción se negaran a cambiar una frase referida a la ira de Dios (‘wrath of God’) satisfecha en la cruz.
La letra original dice que “en la cruz, donde Jesús murió, la ira de Dios quedó satisfecha”. El Comité Presbiteriano que revisa las canciones quería sustituirlo por “en la cruz se magnificó el amor de Dios”.
Los autores de la canción, Stuart Townend y Keith Getty, se opusieron. Finalmente el comité votó para dejar fuera la canción.
DEBATE TEOLÓGICO La decisión ha provocado multitud de críticas hacia la la comisión, con acusaciones de “liberalismo”, interpretando que se desechaba la canción por hacer mención del impopular asunto de la ira de Dios.
Sin embargo, desde la comisión presbiteriana se niega que el problema sea con el concepto de la ira de Dios, sino el hecho de que la ira “esté satisfecha” en la cruz, una doctrina que rechazan.
El asunto cobra importancia cuando son varias las denominaciones protestantes que debaten actualmente sobre la teología referente a la cruz y su significado.
Mary Louise Bringle, profesora de religión y autora de himnos que presidía el comité, dijo que el nuevo himnario sí contiene canciones que hablan de la expiación sustitutiva – la idea de que Cristo tomó el lugar de los pecadores en la cruz – con canciones como “Cabeza Ensangrentada” y otras. “El tema era la palabra ‘satisfecho’”, dice Bringle, que apunta a que esta idea – que Dios debía ser complacido – procede de la teología medieval de Anselmo.
El pastor Chris Joiner, de la Primera Iglesia Presbiteriana en Franklin (Tennessee), está de acuerdo con la decisión de la comisión, a pesar de que sabe que algunos miembros de su iglesia se sentirán decepcionados de no encontrar el himno. Pero para él la letra de la canción “está cerca de decir que Dios mató a Jesús”. “La cruz no es un instrumento de la ira de Dios”, añadió el pastor.
Otro pastor, Scott Sauls, de la Iglesia Presbiteriana de Cristo en Nashville, no está de acuerdo con esta interpretación de la palabra “satisfecho”. Para él significa que Jesús pagó el precio completo por los pecados. “No hay más trabajo por hacer”, dijo Sauls: “Consumado es”.
¿REBAJA DE LA VERDAD? El asunto no ha pasado desapercibido en Estados Unidos, donde varias publicaciones lo han tratado. Timothy George, decano de la Escuela de Teología de Beeson en Birmingham (Alabama), criticó al comité en la revista First Things. “No me parece un caso aislado. Se ajusta a un patrón más amplio en el que se intenta restar importancia a las partes de la doctrina cristiana que son ofensivas”, expuso George.
Por su parte, Bringle admite que la controversia demuestra que los himnos siguen siendo importantes. La gente se preocupa por ellos y se molestan si alguien trata de cambiar una canción que les gusta.
Mike Harland, director de LifeWay Ministries – el departamento de música de la editorial con sede en Nashville afiliados a los Bautistas del sur – dijo que admira de los presbiterianos esta atención que prestan a las letras de los himnos. “La fe de las generaciones actuales y las futuras generaciones está determinada por lo que decimos y lo que cantamos, por eso es importante cuidar cada palabra”.

Fuentes:  Usa Today, Huffington Post

Editado por: Protestante Digital 2013


Lo cambiará en 2014 

 
¿Suiza retira a Dios de su himno nacional?                                                                                      
 
El país helvético abre un concurso para sustituir su himno actual, un salmo creado en 1841, por sus repetidas referencias a Dios.

BERNA

 

Suiza acaba de anunciar un concurso para buscar un nuevo himno nacional que sustituya al actual. La razón, sobre todo, que el vigente tiene demasiadas referencias a Dios en su letra; y en segundo lugar que tiene ya mucha antigüedad.
“El verdadero problema es, sobre todo, el texto”, según explica Lukas Niederberger, que forma parte de la Sociedad Suiza de Servicios Públicos (SGG), la entidad a la que se ha encargado que busque el nuevo himno.
El actual himno “es un salmo, una oración, pero tenemos que abrirnos a la sociedad religiosamente neutral. Tenemos (en Suiza) ateos, no solo creyentes en Dios, por lo que este himno es actualmente una dificultad”.
Matizando esta información de agencias, el pastor Arnold Forster, de nacionalidad suiza y afincado en España, expresa a Protestante Digital que se ha informado directamente en los medios de comunicación suizos y “no es verdad que se vaya a retirar a Dios de su himno nacional! El titular de PD invita a juicios demasiado rápidos”. Tras leer en las noticias locales (en alemán) lo que se busca es “una nueva melodía y un nuevo texto para el himno, y según comenta la persona responsable de este proyecto, existe la posibilidad que se retire el nombre de Dios, según quien gane en el concurso para el 2014. Todavía está todo abierto y el proyecto se acaba de lanzar… y con ello un debate intenso entre pro y contra en cuanto a si el nombre de Dios tendrá cabida en el nuevo himno o no”. Por lo tanto, cree que no se debe adelantar nada “antes de que haya comenzado ni siquiera el debate”.
En una encuesta del año 2000 sólo el 16 por ciento de la población suiza afirmó que la religión era “muy importante” para sus vidas. Según el censo de 2010 los que afirman no ser parte de ninguna religión suponen más del 20% de la población. En cuanto a la identificación religiosa con las grandes iglesias oficiales, el 38,6 por ciento de la población se considera católica romana, y el 28 por ciento dijo ser parte de la Iglesia Reformada Suiza.
EL CONCURSO Nieberberger dijo que el objetivo del concurso, que se desarrollará entre enero y junio de 2014, es llegar a encontrar un texto para reflejar los valores que se encuentran en la Constitución suiza, como son la democracia y la solidaridad.
El ganador será seleccionado por un jurado formado por veinticinco miembros, que son elegidos y provienen de distintos ámbitos de la vida social del país, como el deporte, la música, y la literatura entre otros.
El concurso premiará al autor del himno elegido con 10.000$.
EL HIMNO-SALMO SUIZO ACTUAL El “salmo suizo”, como se conoce al himno actual, fue compuesto en 1841 y está lleno de menciones e invocaciones a Dios, muy en la línea de las raíces históricas protestantes del país.
La traducción de parte de su texto dice: “Cuando el cielo al amanecer se pone rojo, / y en nosotros su brillo derrama / Tú, oh Señor, apareces en su luz. / Cuando los Alpes resplandecen brillantes, / ora a Dios, para entregarte a Él / de manera que sientas y entiendas / que Él habita en esta tierra.

 

Fuentes:  BBC Mundo

Editado por: Protestante Digital 2013