Archivos para agosto 18, 2013


Manuel López

La silla vacía (‘La cadira buida’)

 Con ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer en 2011, produje para la organización de mujeres Matria Associació de Donesde Dénia un cartel de gran tamaño con la leyenda La cadira buida (“La silla vacía”).

  “Abolir la esclavitud del siglo XXI.” Con tan contundente titular publicaba el 24 de marzo de 2012 El Periódico un artículo de opinión de los que van derechitos a las antologías de documentos de obligada referencia en el capítulo de la larga lucha de las personas de bien por los derechos humanos. Trataba acerca de la lacra de la prostitución y lo firmaba el alcalde de Barcelona, Xavier Trías.

En España, entre 200.000 y 400.000 mujeres trabajan en la prostitución y al menos el 90% de ellas son víctimas del tráfico, según The New York Times. En su libro  Los amos de la esclavitud en España , (Ediciones B, 2007), el periodista Joan Cantarero afirma que la prostitución genera en España 18 mil millones de euros al año.

Con ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer en 2011, produje para la organización de mujeres Matria Associació de Donesde Dénia un cartel de gran tamaño con la leyenda La cadira buida (“La silla vacía”).

Se trataba de crear una foto denuncia que ilustrase la cercanía del drama de la prostitución. Nos decidimos por la imagen de las esclavas del sexo apostadas en los arcenes de la carretera comarcal N-332 en el tramo entre Dénia y Gandia con una silla blanca de jardín en la que descansar cuando dejan de pasar coches.

Descartamos la primer idea de fotografiar a alguna de las mujeres que los desalmados empresarios de los clubes de alterne dejan por la mañana en la carretera. Cierto que lo habríamos hecho de espaldas, de manera que no se reconociese su rostro, pero nos pareció una imagen recurrente, demasiado vista. “Más de lo mismo”, por más novedosa e impactante que pudiéramos conseguir hacerla.

La segunda idea, sin duda la mejor, fue de crear un imagen “humana”. Hablar con alguna de las mujeres y pedirle que nos dejase hacerle fotos con la máxima discreción, de manera que ella no apareciese reconocible y que ni los potenciales clientes -ni mucho menos los más que posibles espías de sus explotadores en sus pasadas de control- detectasen nuestra presencia.

Esta idea nos pareció mejor, más ética que la primera, pero aparte de que carecíamos de tiempo e infraestructura de apoyo para haber podido hacer lo que el tema pediría, esto es, un reportaje sobre una mujer X a laque dejan tirada en el arcén por la mañana y vuelven a recoger, a ella y la recaudación, al filo de la noche.

Susi Mefford, conocida creyente evangélica, miembro de la junta directiva de Matria -en la que también están otras dos mujeres evangélicas, Elisabet Cardona y María Rosa Medel- propuso hacer una foto de “la silla vacía” -“la cadira buida” en valenciano- al lado de la carretera.

Una silla blanca de plástico de las de jardín de jardín vacía al lado de a carretera se presta de entrada a una lectura dramática y triste -que su ‘inquilina’ esté trabajando en ese momento- encontradas, pero también a una segunda lectura esperanzada -que haya conseguido liberarse, huir de la esclavitud-. Bendita utopía.

En cualquier caso, más que mostrar un escenario, se trataba de sugerir una situación.

Dicho y hecho, la tarde del sábado 15 de octubre de 2011 salimos desde Dénia Susi, María Rosa y yo a recorrer en ambas direcciones el tramo que previamente habíamos elegido como localización entre Oliva y Gandia.

   Lo primero que me sorprendió fue ver dos sillas en un punto de la carretera. “La segunda silla es para la nueva”, apunta Susi. Nunca antes había reparado en ello. La “carne fresca” que entra en las redes de la siniestras mafias de la prostitución es instruida por prostitutas experimentadas en el oficio.

 

  Pues sí que ha llegado una nueva remesa de víctimas de la esclavitud sexual, pues al poco, a la entrada de un polígono industrial, nos encontramos con otro par de sillas. Deducimos que han pasado a recoger a las mujeres a media tarde para llevarlas al club a proseguir el periodo de inicuo aprendizaje.

 

  En la salida a un camino vemos u viejo sofá debajo de un naranjo. Poco más allá, una silla de madera desvencijada tirada encima de restos de inmundicias que todo apunta a que hayan dejado entre los hierbajos sus ocupantes hasta que las hayan cambiado a un nuevo emplazamiento con una silla blanca de plástico.

 

  Hemos visto varias sillas solas, pero seguimos a la busca de sillas en escenarios singulares. Esta, apuntalada sobre el techo de una barraca, se prestaría como tema de un relato de lo absurdo. La foto tiene su impacto, pero no nos vale para nuestro cometido. Estamos a la busca de una foto que contribuya a concienciar a la ciudadanía contra la lacra de la prostitución en el propio entorno.

 

  En la vereda a otro camino encontramos otra silla, ésta blanca, de plástico. Hago varias foto desde distintos puntos de toma; una de ellas con ‘trampa’ que, de publicarla, confesaríamos -como así estamos haciendo-: incluí en e primer plano una señal de dirección prohibida que estaba unos metros más allá, a la entrada del camino.

 

  Al fin, nos situamos en materia. Habíamos localizado la silla al pie del poste de una señal de estop en una carretera comarcal que desembocaba en la N-332. Ahí estaban los elementos que estábamos buscado: silla vacía y la señas de “stop”, que en este caso nos servían de maravilla como directa alusión Stop The Traffik, la organización internacional de lucha contra la prostitución. Perfecto.

 

Y ahí justo con la silla que dejan vacía entra la fotografía.

  Problema. Desde el arcén de la dirección contraria se veía la silla mirando a la carretera, pero la señal de estop desde el lado reverso, pues mandaba parar la incorporación desde la carretera secundaria a la N-332.

  Dada la vuelta y aparcados a un lado en la carretera secundaria, allí decidimos pararnos. Ese era el escenario, el mismo que ya habíamos intuido en una serie de prospecciones previas durante el mes de agosto: la silla vacía al pie del poste de la señal de estop mirando hacia la carretera. Empiezo a hacer fotos.

  El escenario, ya digo, era perfecto ara ilustrar nuestra idea de la silla vacía. Nos venía como anillo al dedo para interpretar en imagen el poema deMaria Josep Escrivà Natges de niló (“Medias de nailon”), en el que se duele -y  nos  duele-del drama humano de las mujeres “plantadas en las cunetas” para vender su cuerpo una y otra vez hasta que el día se apaga.

 

“Para mejor sugerir con la foto la idea de precariedad del trabajo de las esclavas del sexo”, conté en  Periodistas en Español , “opté por buscar un lugar que pudiera sugerir al mismo tiempo el tráfago de la vida que pasa y la soledad de la silla vacía en un entorno inquietante de residuos desparramados por el suelo. Tras una serie de prospecciones de localización el pasado mes de agosto, elegí un punto kilométrico en una recta en la confluencia de un camino rural con la señal de ‘Stop’ en la que pintaron en rojo corazones con la palabra “Love”.

Ya solo había que esperar a que el sol se fuese ocultando en el ocaso. La obra que nos disponíamos a crear iba a mostrar un escenario nocturno con una silla vacía en la carretera comarcal N-332 entre Denia y Gandía, en la que durante el día una prostituta habrá ofrecido sus servicios y ahora habrá sido recogida para seguir ofreciéndolos en alguno de los numerosos clubes de alternes.

Fueron necesarias dos sesiones -hubimos de repetir la sesión el domingo 16 de octubre-, a la hora mágica del anochecer, la segunda vez ya a tiro fijo para intentar crear tensión visual a la imagen por la vía de usar una combinación con cierta complejidad de seis fuentes de iluminación: flas a la señal de “Stop”, las luces largas rasantes del coche al suelo, las luces de los coches sobre el asfalto, la estela de os pilotos traseros de un coche que pasa de largo dibujando los colores de la bandera de España, los puntos de luz de edificios en la lejanía y la propia luz del cielo desvaneciéndose en la hora mágica de la penumbra.

 

  En os días siguientes, en la mesa de edición, me llama más y más poderosamente la atención una foto que me salió movida -la hice a pulso antes de colocar el trípode-, La estela de la luz roja del coche, las luces borrosas de farolas e el último plano, la inconfundible señal octogonal de estop, ese inquietante primer plano e total oscuridad… Como obra de arte pienso que podría defenderse. Pero no estaba allí par hacer una obra de arte, sin una foto documental para un cartel.

 

  Ahí está la foto. La tecnología digital nos ofrece el servicio impagable de poder comprobar al punto cómo ha salido la foto que hemos hecho.

  Después de una decena de intentos con otros tantos coches, al fin, ahí está la foto. La ráfaga de luz el coche está en el sitio justo, como ‘chocando’ con el poste de la señal de estop, con el añadido no previsto de que presenta los colores de la bandera española.

  La iluminación no ha sido muy fácil: luces largas del coche propio rasantes al suelo para dramatizar los objetos allí desparramados. La luz de la señal de estop hubo de ser reconstruida con un programa profesional de tratamiento de imagen. Cierto que podría haberme valido de un flas de mano, pero luces largas y fogonazo de flas saliendo de una carretera secundaria podrían asustar a los conductores que en ese momento por allí circulasen.

  Ya solo queda un sencillo trabajo de tratamiento de imagen: aclarar las luces en la señal de estop y recomponer el equilibrio de luces, contraste y cromático general de la foto.

 

  Una vez editada la foto (izquierda), nos proponemos llevar acabo una licencia inocente: alterar ligerísimamente el primer plano por la vía de ‘acercar’ a los objetos tirados n el suelo al pie del los dos trozos papel más alejados. El resultado (derecha) nos permite cortar la foto n sentido vertical por abajo, con lo que automáticamente ‘engorda’ a lo ancho en sentido horizontal.

 

  El resultado final es un panel de 100 x 140 centímetros que diseñé para Matria con la foto en el centro y a ambos lados el poemade Maria Josep Escrivà Natges de niló , en valenciano original a la izquierda y en la traducción de Marc Granell al español a la derecha.

 

  Gracias al corte vertical de la foto, la imagen llena más el cartel. Elemental. Desde su creación para el 25-N de 2011, el panel “La cadira buida” / “La silla vacía” acompaña a Matria en toda sus comparecencias públicas. Ayer sábado 15 ha sido expuesta una vez más en la caseta de Matria Associació de Dones en la Feria de las Asociaciones que se celebró en Dénia

   El autor, con su obra.

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Enlaces de interés:
 Stop The Traffik
 Esclavitud XXI
 Trata de personas, la esclavitud del siglo XXI  ( Vida Nueva , 12/04/2013)
 “Abolir la esclavitud del siglo XXI”  (Xavier Trías en  El Periódico , 24/03/2012)
 25-N en Denia: poema de Maria Josep Escrivà y foto de Manuel López  ( Periodistas en Español , 25/11/2011)

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Natges de niló

1
Diumenge assolellat.
Uns ciclistes esquiven pals ressecs:
antics vaixells
sense cap mar.

Mollons de pedra:
sentinelles cansats
d’eternes rutes.

Estaques de bardissa:
fites a coloraines
en boques de bancals.

Gossos esporuguits,
dones a les cunetes.

2
A les cunetes,
cames de bronze
negades en roselles
fins als turmells.

3
Clavades dia i nit a les rotondes,
xiprers, fanals. En carn
viva ninots de falla.

Canícules, hiverns,
els fars dels automòbils: centelleig
en natges de niló.

Roda i roda la mola…

Rossins novells de cos
i vells de càstig.

Maria Josep Escrivà
desembre 2009

——
Nalgas de nailon
1
Domingo soleado.
Unos ciclistas esquivan
[mástiles resecos:
antiguas naves
sin ningún mar.

Mojones de piedra:
centinelas cansadas
de eternas rutas.

Estacas de cercados:
hitos multicolor
en bocas de bancales.

Perros amedrentados,
mujeres en las cunetas.

2
En las cunetas,
piernas de bronce
anegadas en amapolas
hasta los tobillos.

3
Clavadas día y noche
[en las rotondas,
cipreses, farolas. En carne
viva ninots de falla.

Canículas, inviernos,
los faros de los coches:
[centelleo
en nalgas de nailon.

Tiran y tiran de la noria…

Mulas tiernas de carnes
en cuerpos viejos de castigo.

Maria Josep Escrivà
(Traducción de
Marc Granell)

Autores: Manuel López

©Protestante Digital 2013


Leonardo de Chirico

La regeneración ¿sacramento o sólo gracia?

 Los católico romanos cuando definen la regeneración utilizan las mismas palabras pero las ponen en un mundo diferente, el de la “economía sacramental”, que excluye la Sola gratia.

18 DE AGOSTO DE 2013

  La doctrina de la regeneración pertenece al núcleo de la visión bíblica de la salvación y es un término que es compartido por todas las tradiciones cristianas en sus consideraciones respectivas en cuanto a lo que significa ser salvo.

Ser regenerado por Dios es el acto por el cual Dios mismo vuelve a crear la vida de otra manera en una persona muerta.

La regeneración es, por consiguiente, el punto de entrada de una vida salvada. Reconociendo la evidencia bíblica, Packer lo resume de esta forma: Regeneración “significa renacer (palingenesia): habla de una renovación creativa forjada por el poder de Dios”. [i]

En la superficie la acepción de la palabra es bastante clara y todas las tradiciones cristianas la reconocen. La diferencia entre ellas no está tanto en la palabra en sí misma sino en los “universos” teológicos en los que establecen la palabra con el fin de darle sentido.

Una palabra teológica no es una unidad independiente. Aunque posee su propio peso semántico, también está definida por el contexto en se encuentra, la red de referencias que están asociadas con la misma, quien está implicado en promulgarla y también las prácticas que la preceden, la acompañan y la siguen. En otras palabras, la regeneración como vocablo puede tener un significado que es común para todos, pero la regeneración como doctrina puede señalar diferentes direcciones teológicas dependiendo de la manera en que se interpreta.

A continuación exploraremos como entiende el catolicismo romano la doctrina de la regeneración especialmente tal como está expresado en el Catecismo de la Iglesia Católica de 1994. [ii]  Esta fuente autoritativa magisterial es una explicación reflexiva y comprensiva de la fe católica y es el mejor sitio para entender lo que la Iglesia católico romana cree sobre la regeneración.

CATECISMO Y REGENERACIÓN
Nuestro objetivo es examinar el vocabulario utilizado por el Catecismo en cuanto a la regeneración se refiere. No parece que haya una definición técnica y específica del término, pero el Catecismo usa la palabra asociándola con otros vocablos y expresiones litúrgicas y bíblicas que contribuyen a su definición. Al hacerlo así indica aproximadamente el significado de la regeneración por el modo de conectarla con palabras similares.

Como un evento dado por la vida, la regeneración se relaciona con un “nuevo nacimiento” o un “re-nacimiento” (p.e. 1213; 1270). Por tanto, el Catecismo traduce la palabra derivada del griego (re-generación) por las palabras relacionadas con el nacimiento.

En otra área metafórica, la regeneración se vincula a la transición de la oscuridad a la luz (p.e. 1250) y a la renovación interior de uno mismo y la purificación de los pecados (p.e. 1262). Por otra parte, la regeneración está además asociada con la entrada en el Reino de Dios (1263). Hay referencias bíblicas en todas partes para apoyar cada uno de los significados.

No obstante, lo que es más sorprendente es la relación que el Catecismo contempla entre la regeneración y el sacramento del bautismo. Más que sus matices bíblicos y su significancia teológica, es esta inherente asociación lo que en última instancia define el entendimiento de los católico romanos de lo que es el núcleo de la regeneración.

REGENERACIÓN SACRAMENTAL
Como es bien sabido, el Catecismo está estructurado según el orden del Credo de los Apóstoles (la profesión de fe), seguido por la presentación de los sacramentos (la celebración del misterio cristiano), la vida cristiana incluyendo los diez mandamientos (vida en Cristo), y la vida de plegaria que está centrada en la oración del Señor.

En este marco general, es interesante notar donde está colocada y tratada la regeneración teológicamente. No se encuentra en la sección sobre la obra de Cristo ni en la sección acerca del ministerio del Espíritu Santo, sino que pasa a primer plano en la segunda parte que se ocupa de los sacramentos de “la” Iglesia.

Entonces, doctrinalmente, la regeneración, aunque orgánicamente relacionada con la obra del Dios Trino, está expresamente unida al ministerio sacramental de la Iglesia. Desde un punto de vista sistemático, el mapa teológico católico romano coloca la regeneración bajo la rúbrica de la liturgia de la Iglesia antes que en el capítulo que habla de la salvación de Dios.

Más concretamente, es el sacramento del bautismo que juega un papel fundamental para producir la regeneración. Es en el contexto del bautismo donde la doctrina católica de la regeneración se explica detalladamente.

El Santo Bautismo católico es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu (vitae spiritualis ianua) y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios; llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a “la” Iglesia y hechos partícipes de su misión: “El Bautismo es el sacramento del nuevo nacimiento por el agua y la palabra” (1213).

La cita final procede del Catecismo Romano de 1566 (II, 2, 5), que se publicó como resultado del Concilio de Trento.

Nótese, sin embargo, que no hay ninguna referencia de las Escrituras para apoyar esta doctrina, sino que más bien parece la combinación de diferentes palabras bíblicas a las que se ha dado una predisposición sacramental.

Esta ausencia de soporte bíblico es reveladora. En efecto, no hay ninguna evidencia bíblica para apoyar tan importante afirmación doctrinal. En el Catecismo, el bautismo es visto como el sacramento que pacta la liberación del pecado y el re-nacimiento como hijos de Dios. Como la regeneración es el resultado del bautismo y el bautismo es administrado por “la” Iglesia, es silogísticamente evidente que la regeneración no ocurre como un acto de la sola gracia de Dios, recibida por la fe sola, sino como un acto mediado por el sacramento de la Iglesia que promulga el resultado deseado.

Ampliando su enseñanza sobre el bautismo como el que efectúa la regeneración, el Catecismo continúa diciendo que “este sacramento es llamado también ‘baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo’, porque significa y realiza ese nacimiento del agua y del Espíritu (1215).

Esta vez el lenguaje proviene directamente de Tito 3:5, pero falta indicar que el pasaje bíblico pone el “baño de regeneración” en el contexto de la bondad y la misericordia de Dios, subrayando que no somos salvos a causa de “las obras hechas por nosotros” sino por “Su propia misericordia”. El centro de todo el pasaje es sólo Dios elaborando su amoroso plan de salvación sin ninguna contribución de cualquier obra de ningún tipo por parte del hombre ni de la iglesia. No obstante, en el Catecismo, es el sacramento que “significa y realmente lleva a cabo” la regeneración. Es el acto del bautismo que hace que el nuevo nacimiento acontezca  ex opere operato  (por las obras realizadas).

El énfasis se ha desplazado desde el Dios misericordioso que regenera a causa de Su soberana gracia a la Iglesia bautizante que realiza el sacramento de la regeneración. En otras palabras, ha tenido lugar un cambio importante: desde el acto de la divina salvación lleno de gracia a la participación de la Iglesia en el acto salvador y desde el don gratuito de Dios al sacramento eclesiástico ministrado por el sacerdote.

Según el Catecismo, el momento de la regeneración tiene lugar cuando se administra el bautismo. Es la persona bautizada la que es regenerada y, por tanto, ingresa en la vida sacramental de la Iglesia con cuyos sacramentos él/ella recibirá la plenitud de la salvación. [iii]  Es a través del bautismo que la persona es perdonada de todos sus pecados (1263), hecha una nueva criatura, adoptada como un hijo de Dios, convertida en miembro de Cristo, coheredera con El y templo del Espíritu Santo (1265).

Es en el bautismo que la persona recibe “la gracia santificante, la gracia de la justificación” (1266) [iv]  y es incorporada a la Iglesia (1267-1270). Es el bautismo lo que constituye el vínculo sacramental de la unidad de los cristianos (1271), garantizando, por tanto, el punto de vista católico romano de que la unidad de los cristianos se basa en el bautismo (a pesar de que la mayoría de los bautizados no muestre ningún signo de regeneración).

“ECONOMÍA SACRAMENTAL” Y CONFUSIÓN EVANGÉLICA
Esta visión de la regeneración bautismal es parte del enfoque católico romano de los sacramentos. El Catecismo define este marco teológico como la “economía sacramental” de la fe cristiana (1076). Si se lee lo que dice el Catecismo sobre la regeneración sin captar bien lo que significa la “economía sacramental” se malinterpretará completamente.

Para exponerlo sucintamente, la “economía sacramental” es un punto de vista que obliga a Dios a actuar a través de los sacramentos y, por consiguiente, a través de la Iglesia.[v]  Todo lo que Dios hace, lo hace por medio de los sacramentos. Su gracia nos llega a través de los sacramentos. Su salvación nos alcanza a través de los sacramentos. Su obra nos impacta a través de los sacramentos. El problema no es el reconocimiento de la importancia bíblica de los sacramentos, sino su exclusividad en términos de lo que Dios puede hacer. En el origen de los sacramentos, siempre está la Iglesia que los administra, teniendo, por lo tanto, un papel fundamental en la mediación de las acciones de Dios. La palabra regeneración significa un nuevo nacimiento recibido de Dios, pero el mundo de la “economía sacramental” la convierte en un asunto de la Iglesia porque se cree que Dios se obliga a sí mismo a actuar únicamente a través de los sacramentos de la Iglesia. Su gracia es siempre una gracia mediatizada a través de la Iglesia.

Este punto es crucial incluso más allá del tema específico bajo consideración. Cuando los evangélicos tratan de la teología católico romana, tienden a pasar por alto la “dimensión sacramental” de la Iglesia romana. Analizan las palabras comunes, las preocupaciones comunes y el lenguaje común de una forma atomística y pueden llegar a la conclusión de que las viejas divisiones están superadas porque las expresiones son similares.

Por ejemplo, éste es el caso que hay en el libro  Is the Reformation Over?  (¿Ha terminado la Reforma?) de Mark Noll y Carolyn Nystrom. [vi]  En un valioso capítulo que pone de relieve los contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica, los autores argumentan que los “evangélicos pueden abrazar al menos dos tercios del mismo” (119) y que esto se deriva a partir de la “ortodoxia común” basada en los antiguos credos cristológicos y trinitarios. Más adelante, admiten que cuando el Catecismo habla de Cristo, lo entrelaza con la Iglesia hasta el punto de hacerlos uno solo (147; 149), lo cual es inaceptable para los evangélicos que consideran la exaltación de una realidad creada un ejemplo de idolatría.

Así, por una parte, existe una aparente “ortodoxia común” y por la otra, hay una profunda diferencia sobre las doctrinas de Cristo, la Iglesia, la salvación, etc.

Por consiguiente, aquí está la pregunta clave: ¿cómo pueden los evangélicos aceptar “dos tercios” del Catecismo si este documento habla de la Iglesia (Católico Romana) siempre que habla de Cristo, del Espíritu, de la Trinidad y de la regeneración? Los evangélicos hallan difícil discernir la “economía sacramental” en las enseñanzas católico romanas y el resultado es que fácilmente las malinterpretan, limitando su análisis a los asuntos superficiales, sin alcanzar a comprender la totalidad. Sin embargo, la economía sacramental mantiene el sistema unido y hace que sea coherente. Si se falla en apreciar esto, se pierde el punto clave de todo ello.

Al tratar con el catolicismo romano, especialmente en tiempos de una creciente presión ecuménica, la teología evangélica debería intentar ir más allá de las afirmaciones separadas y simples y tratar de obtener un control sobre el marco interno de referencia que usa la teología católico romana. La teología católico romana es más que la suma de sus palabras. Es más bien un complejo, aunque coherente sistema basado en la “economía sacramental” por lo que Dios está obligado a actuar a través de los sacramentos de la Iglesia.

LA LÍNEA DIVISORIA
Estudiando los principios de la fe evangélica, J.I. Packer y Tom Oden nos recuerdan que “el evangelicalismo subraya de forma característica la visión penal-sustitutiva de la cruz y la realidad radical de la enseñanza de la Biblia, el cambio interior forjado por el Espíritu, relacional y direccional, que hace cristiana a una persona (el nuevo nacimiento, la regeneración, la conversión, la fe, el arrepentimiento, el perdón y la nueva creación, todo en y a través de Jesucristo)”[vii] 

La regeneración es un cambio interior forjado por el Espíritu que lleva la vida a aquellos que estaban muertos en sus pecados. Para el Catecismo, ésta es una definición defectuosa en tanto que carece de la referencia a la “economía sacramental” por la que “la” Iglesia que administra el sacramento del bautismo provoca la regeneración.

Los católico romanos cuando definen la regeneración utilizan las mismas palabras pero las ponen en un mundo diferente, el de la “economía sacramental”, uno que ha excluido la Sola gratia.

De este modo, la diferencia de la comprensión de la regeneración entre los evangélicos y los católico romanos no radica en algún detalle exegético o en una minucia teológica, sino que se centra nada menos que en la forma en que Dios resuelve su obra de la salvación.

 Traducción: Rosa Gubianas

 (Este artículo está publicado en Credo Magazine, Julio 2013, pp.63-71 y se utiliza aquí con autorización:  www.credomag.com )


   [i] J.I. Packer,  God’s Words.  (Palabras de Dios). Estudios de temas en clave bíblica (Grand Rapids, MI: Baker Book House Co., 1988) p. 149.
   [ii]  Se tomarán citas del Catecismo de la Iglesia Católica (Londres: Geoffrey Chapman, 1994). Puede encontrarse el texto electrónico en http:/www.vatican.va/archive/ENG0015/_INDEX.HYM.
   [iii]  Toda esta sección del Catecismo imita o cita la Constitución Dogmática LUMEN GENTIUM sobre la Iglesia, (11) del Vaticano II.
   [iv]  Aquí estos términos son confusos para un lector protestante: “la gracia santificante” es definida como “la gracia de la justificación” y, por consiguiente, desenfoca significativamente santificación y justificación. Los defensores ecuménicos nos dicen que el documento no oficial de 1997  “The Gift of Salvation”  (El Don de la Salvación) y la “Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación”, católico-luterana, oficial, de 1999, alcanzaban un sustancial acuerdo sobre la “sola fide”. La realidad es que el Catecismo (que es mucho más autoritativo que los textos que acabamos de mencionar) continúa confundiendo la santificación y la justificación, como había hecho el Concilio de Trento en el siglo XVI.
   [v]  De una manera más técnica, el Catecismo habla de la “economía sacramental” como “la comunicación de los frutos del misterio Pascual de Cristo en la celebración de la liturgia sacramental de la Iglesia” (1076). Se necesitaría otro artículo para empezar a desempaquetar esta frase tan densa.
   [vi] M.A. Noll y C. Nystrom,  Is the Reformation Over?  (¿Ha terminado la Reforma?) Una valoración evangélica del Catolicismo Romano Contemporáneo (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2005).
   [vii] James I. Packer – Thomas C. Oden,  One faith.  The Evangelical Consensus  (Una fe. El Consenso Evangélico) (Downers Grove, IL: IVP, 2004) p. 160.

Autores: Leonardo de Chirico

©Protestante Digital 2013