La silla vacía (‘La cadira buida’)

Publicado: agosto 18, 2013 en Fotografía

Manuel López

La silla vacía (‘La cadira buida’)

 Con ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer en 2011, produje para la organización de mujeres Matria Associació de Donesde Dénia un cartel de gran tamaño con la leyenda La cadira buida (“La silla vacía”).

  “Abolir la esclavitud del siglo XXI.” Con tan contundente titular publicaba el 24 de marzo de 2012 El Periódico un artículo de opinión de los que van derechitos a las antologías de documentos de obligada referencia en el capítulo de la larga lucha de las personas de bien por los derechos humanos. Trataba acerca de la lacra de la prostitución y lo firmaba el alcalde de Barcelona, Xavier Trías.

En España, entre 200.000 y 400.000 mujeres trabajan en la prostitución y al menos el 90% de ellas son víctimas del tráfico, según The New York Times. En su libro  Los amos de la esclavitud en España , (Ediciones B, 2007), el periodista Joan Cantarero afirma que la prostitución genera en España 18 mil millones de euros al año.

Con ocasión de la celebración del Día Internacional de la Mujer en 2011, produje para la organización de mujeres Matria Associació de Donesde Dénia un cartel de gran tamaño con la leyenda La cadira buida (“La silla vacía”).

Se trataba de crear una foto denuncia que ilustrase la cercanía del drama de la prostitución. Nos decidimos por la imagen de las esclavas del sexo apostadas en los arcenes de la carretera comarcal N-332 en el tramo entre Dénia y Gandia con una silla blanca de jardín en la que descansar cuando dejan de pasar coches.

Descartamos la primer idea de fotografiar a alguna de las mujeres que los desalmados empresarios de los clubes de alterne dejan por la mañana en la carretera. Cierto que lo habríamos hecho de espaldas, de manera que no se reconociese su rostro, pero nos pareció una imagen recurrente, demasiado vista. “Más de lo mismo”, por más novedosa e impactante que pudiéramos conseguir hacerla.

La segunda idea, sin duda la mejor, fue de crear un imagen “humana”. Hablar con alguna de las mujeres y pedirle que nos dejase hacerle fotos con la máxima discreción, de manera que ella no apareciese reconocible y que ni los potenciales clientes -ni mucho menos los más que posibles espías de sus explotadores en sus pasadas de control- detectasen nuestra presencia.

Esta idea nos pareció mejor, más ética que la primera, pero aparte de que carecíamos de tiempo e infraestructura de apoyo para haber podido hacer lo que el tema pediría, esto es, un reportaje sobre una mujer X a laque dejan tirada en el arcén por la mañana y vuelven a recoger, a ella y la recaudación, al filo de la noche.

Susi Mefford, conocida creyente evangélica, miembro de la junta directiva de Matria -en la que también están otras dos mujeres evangélicas, Elisabet Cardona y María Rosa Medel- propuso hacer una foto de “la silla vacía” -“la cadira buida” en valenciano- al lado de la carretera.

Una silla blanca de plástico de las de jardín de jardín vacía al lado de a carretera se presta de entrada a una lectura dramática y triste -que su ‘inquilina’ esté trabajando en ese momento- encontradas, pero también a una segunda lectura esperanzada -que haya conseguido liberarse, huir de la esclavitud-. Bendita utopía.

En cualquier caso, más que mostrar un escenario, se trataba de sugerir una situación.

Dicho y hecho, la tarde del sábado 15 de octubre de 2011 salimos desde Dénia Susi, María Rosa y yo a recorrer en ambas direcciones el tramo que previamente habíamos elegido como localización entre Oliva y Gandia.

   Lo primero que me sorprendió fue ver dos sillas en un punto de la carretera. “La segunda silla es para la nueva”, apunta Susi. Nunca antes había reparado en ello. La “carne fresca” que entra en las redes de la siniestras mafias de la prostitución es instruida por prostitutas experimentadas en el oficio.

 

  Pues sí que ha llegado una nueva remesa de víctimas de la esclavitud sexual, pues al poco, a la entrada de un polígono industrial, nos encontramos con otro par de sillas. Deducimos que han pasado a recoger a las mujeres a media tarde para llevarlas al club a proseguir el periodo de inicuo aprendizaje.

 

  En la salida a un camino vemos u viejo sofá debajo de un naranjo. Poco más allá, una silla de madera desvencijada tirada encima de restos de inmundicias que todo apunta a que hayan dejado entre los hierbajos sus ocupantes hasta que las hayan cambiado a un nuevo emplazamiento con una silla blanca de plástico.

 

  Hemos visto varias sillas solas, pero seguimos a la busca de sillas en escenarios singulares. Esta, apuntalada sobre el techo de una barraca, se prestaría como tema de un relato de lo absurdo. La foto tiene su impacto, pero no nos vale para nuestro cometido. Estamos a la busca de una foto que contribuya a concienciar a la ciudadanía contra la lacra de la prostitución en el propio entorno.

 

  En la vereda a otro camino encontramos otra silla, ésta blanca, de plástico. Hago varias foto desde distintos puntos de toma; una de ellas con ‘trampa’ que, de publicarla, confesaríamos -como así estamos haciendo-: incluí en e primer plano una señal de dirección prohibida que estaba unos metros más allá, a la entrada del camino.

 

  Al fin, nos situamos en materia. Habíamos localizado la silla al pie del poste de una señal de estop en una carretera comarcal que desembocaba en la N-332. Ahí estaban los elementos que estábamos buscado: silla vacía y la señas de “stop”, que en este caso nos servían de maravilla como directa alusión Stop The Traffik, la organización internacional de lucha contra la prostitución. Perfecto.

 

Y ahí justo con la silla que dejan vacía entra la fotografía.

  Problema. Desde el arcén de la dirección contraria se veía la silla mirando a la carretera, pero la señal de estop desde el lado reverso, pues mandaba parar la incorporación desde la carretera secundaria a la N-332.

  Dada la vuelta y aparcados a un lado en la carretera secundaria, allí decidimos pararnos. Ese era el escenario, el mismo que ya habíamos intuido en una serie de prospecciones previas durante el mes de agosto: la silla vacía al pie del poste de la señal de estop mirando hacia la carretera. Empiezo a hacer fotos.

  El escenario, ya digo, era perfecto ara ilustrar nuestra idea de la silla vacía. Nos venía como anillo al dedo para interpretar en imagen el poema deMaria Josep Escrivà Natges de niló (“Medias de nailon”), en el que se duele -y  nos  duele-del drama humano de las mujeres “plantadas en las cunetas” para vender su cuerpo una y otra vez hasta que el día se apaga.

 

“Para mejor sugerir con la foto la idea de precariedad del trabajo de las esclavas del sexo”, conté en  Periodistas en Español , “opté por buscar un lugar que pudiera sugerir al mismo tiempo el tráfago de la vida que pasa y la soledad de la silla vacía en un entorno inquietante de residuos desparramados por el suelo. Tras una serie de prospecciones de localización el pasado mes de agosto, elegí un punto kilométrico en una recta en la confluencia de un camino rural con la señal de ‘Stop’ en la que pintaron en rojo corazones con la palabra “Love”.

Ya solo había que esperar a que el sol se fuese ocultando en el ocaso. La obra que nos disponíamos a crear iba a mostrar un escenario nocturno con una silla vacía en la carretera comarcal N-332 entre Denia y Gandía, en la que durante el día una prostituta habrá ofrecido sus servicios y ahora habrá sido recogida para seguir ofreciéndolos en alguno de los numerosos clubes de alternes.

Fueron necesarias dos sesiones -hubimos de repetir la sesión el domingo 16 de octubre-, a la hora mágica del anochecer, la segunda vez ya a tiro fijo para intentar crear tensión visual a la imagen por la vía de usar una combinación con cierta complejidad de seis fuentes de iluminación: flas a la señal de “Stop”, las luces largas rasantes del coche al suelo, las luces de los coches sobre el asfalto, la estela de os pilotos traseros de un coche que pasa de largo dibujando los colores de la bandera de España, los puntos de luz de edificios en la lejanía y la propia luz del cielo desvaneciéndose en la hora mágica de la penumbra.

 

  En os días siguientes, en la mesa de edición, me llama más y más poderosamente la atención una foto que me salió movida -la hice a pulso antes de colocar el trípode-, La estela de la luz roja del coche, las luces borrosas de farolas e el último plano, la inconfundible señal octogonal de estop, ese inquietante primer plano e total oscuridad… Como obra de arte pienso que podría defenderse. Pero no estaba allí par hacer una obra de arte, sin una foto documental para un cartel.

 

  Ahí está la foto. La tecnología digital nos ofrece el servicio impagable de poder comprobar al punto cómo ha salido la foto que hemos hecho.

  Después de una decena de intentos con otros tantos coches, al fin, ahí está la foto. La ráfaga de luz el coche está en el sitio justo, como ‘chocando’ con el poste de la señal de estop, con el añadido no previsto de que presenta los colores de la bandera española.

  La iluminación no ha sido muy fácil: luces largas del coche propio rasantes al suelo para dramatizar los objetos allí desparramados. La luz de la señal de estop hubo de ser reconstruida con un programa profesional de tratamiento de imagen. Cierto que podría haberme valido de un flas de mano, pero luces largas y fogonazo de flas saliendo de una carretera secundaria podrían asustar a los conductores que en ese momento por allí circulasen.

  Ya solo queda un sencillo trabajo de tratamiento de imagen: aclarar las luces en la señal de estop y recomponer el equilibrio de luces, contraste y cromático general de la foto.

 

  Una vez editada la foto (izquierda), nos proponemos llevar acabo una licencia inocente: alterar ligerísimamente el primer plano por la vía de ‘acercar’ a los objetos tirados n el suelo al pie del los dos trozos papel más alejados. El resultado (derecha) nos permite cortar la foto n sentido vertical por abajo, con lo que automáticamente ‘engorda’ a lo ancho en sentido horizontal.

 

  El resultado final es un panel de 100 x 140 centímetros que diseñé para Matria con la foto en el centro y a ambos lados el poemade Maria Josep Escrivà Natges de niló , en valenciano original a la izquierda y en la traducción de Marc Granell al español a la derecha.

 

  Gracias al corte vertical de la foto, la imagen llena más el cartel. Elemental. Desde su creación para el 25-N de 2011, el panel “La cadira buida” / “La silla vacía” acompaña a Matria en toda sus comparecencias públicas. Ayer sábado 15 ha sido expuesta una vez más en la caseta de Matria Associació de Dones en la Feria de las Asociaciones que se celebró en Dénia

   El autor, con su obra.

  ——–

Enlaces de interés:
 Stop The Traffik
 Esclavitud XXI
 Trata de personas, la esclavitud del siglo XXI  ( Vida Nueva , 12/04/2013)
 “Abolir la esclavitud del siglo XXI”  (Xavier Trías en  El Periódico , 24/03/2012)
 25-N en Denia: poema de Maria Josep Escrivà y foto de Manuel López  ( Periodistas en Español , 25/11/2011)

——-
Natges de niló

1
Diumenge assolellat.
Uns ciclistes esquiven pals ressecs:
antics vaixells
sense cap mar.

Mollons de pedra:
sentinelles cansats
d’eternes rutes.

Estaques de bardissa:
fites a coloraines
en boques de bancals.

Gossos esporuguits,
dones a les cunetes.

2
A les cunetes,
cames de bronze
negades en roselles
fins als turmells.

3
Clavades dia i nit a les rotondes,
xiprers, fanals. En carn
viva ninots de falla.

Canícules, hiverns,
els fars dels automòbils: centelleig
en natges de niló.

Roda i roda la mola…

Rossins novells de cos
i vells de càstig.

Maria Josep Escrivà
desembre 2009

——
Nalgas de nailon
1
Domingo soleado.
Unos ciclistas esquivan
[mástiles resecos:
antiguas naves
sin ningún mar.

Mojones de piedra:
centinelas cansadas
de eternas rutas.

Estacas de cercados:
hitos multicolor
en bocas de bancales.

Perros amedrentados,
mujeres en las cunetas.

2
En las cunetas,
piernas de bronce
anegadas en amapolas
hasta los tobillos.

3
Clavadas día y noche
[en las rotondas,
cipreses, farolas. En carne
viva ninots de falla.

Canículas, inviernos,
los faros de los coches:
[centelleo
en nalgas de nailon.

Tiran y tiran de la noria…

Mulas tiernas de carnes
en cuerpos viejos de castigo.

Maria Josep Escrivà
(Traducción de
Marc Granell)

Autores: Manuel López

©Protestante Digital 2013

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