Archivos para octubre 30, 2013


Leopoldo Cervantes-Ortiz

J.A. Ortega y Medina y la Reforma protestante (I)

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 Su obra abarca  los conflictos socio-políticos entre España y los países anglosajones, además de la importancia de la Reforma Protestante en la construcción y consolidación de la modernidad

 No ha habido desde entonces revolución de hombres que no haya marchado al compás de sus vibrantes tolones y tilines: los santos y cabezas redondas de Cromwell, los minutemen y patriotas de Norteamérica, los sansculottes de Francia, los llaneros y chinacos de Hispano América, y los liberales, los socialistas, comunistas y anarquistas de ayer y hoy, todos sin excepción, han desfilado y desfilan rumbo al horizonte impreciso de la libertad acompañados, como en la Obertura 1812, de un voltear de bronces indescriptible: frente al espíritu autoritario del catolicismo, el espíritu de libertad encarnado y defendido por el protestantismo sembraba la simiente de todas las revoluciones modernas . [1]  J.A. Ortega y Medina
A sólo cuatro años de distancia para las celebraciones de los 500 años del inicio de la Reforma religiosa luterana resulta especialmente llamativo que este año coincidieran dos fechas cuya relación nos proponemos explicar en esta serie de artículos: primero, que en 2013 se cumplieron 450 años de la publicación del Catecismo de Heidelberg, Enseñanza de la doctrina cristiana, uno de los monumentos doctrinales de la tradición reformada surgido, paradójicamente, en el país natal de Lutero, y en una ciudad donde éste presentó sus tesis reformistas; y segundo, los 100 años del nacimiento de uno de los estudiosos más perspicaces, pero poco conocidos, de la Reforma Protestante en su vertiente conocida como “magisterial” o “clásica”: Juan A. Ortega y Medina, malagueño de nacimiento, pero mexicano por adopción, quien falleciera en la capital azteca en julio de 1992, luego de una fecunda carrera como profesor de la UNAM, y en la que fue discípulo de Edmundo O’Gorman.
Durante todo el año, dentro y fuera de Alemania se han sucedido diversos eventos encaminados a destacar la importancia del catecismo, encargado por el príncipe elector Federico III, del Palatinado, a Zacarías Ursino y Gaspar Oleviano, profesores de teología de la Universidad de Heidelberg, a fines de 1562. [2]
Uno de los más completos sitios de internet al respecto es el promovido por el Seminario Teológico Reformado Canadiense, que bajo el título  “Un sumario sin edad del consuelo interminable” , abarca todos los aspectos imaginables relacionados con el documento: historia, origen, autoría, tópicos, sermones, etcétera. Por su parte, para conmemorar el Domingo de la Reforma, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (CMIR) dio a conocer  Compartiendo la fe. Catecismo de Heidelberg, 1563-2013,  un cuadernillo de 40 páginas que incluye un estudio sobre su contexto histórico y teológico, además de otros materiales bíblicos y litúrgicos. [3] El estudio en cuestión destaca el énfasis del catecismo en el consuelo divino, a partir de la famosa respuesta a la primera pregunta (“¿Cuál es tu único consuelo tanto en la vida como en la muerte?”):
 Que yo, con cuerpo y alma, tanto en la vida como en la muerte, no me pertenezco a mí mismo, sino a mi fiel Salvador Jesucristo, que me libró del poder del diablo, satisfaciendo enteramente con preciosa sangre por todos mis pecados, y me guarda de tal manera que sin la voluntad de mi Padre celestial ni un solo cabello de mi cabeza puede caer antes es necesario que todas las cosas sirvan para mi salvación. Por eso también me asegura, por su Espíritu Santo, la vida eterna y me hace pronto y aparejado para vivir en adelante según su santa voluntad . [4]
El 12 de agosto pasado, el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM presentó el primer tomo de las obras de Ortega y Medina (Europa moderna), de un total anunciado de siete, en edición de María Cristina González Ortiz y Alicia Mayer, constituido por dos obras:  Reforma y modernidad,  tesis de Maestría en Historia defendida en 1952, pero inédita hasta 1999,  El conflicto anglo-español por el dominio oceánico. Siglos XVI y XVII  (UNAM, 1981), así como unas líneas autobiográficas, y un par de ensayos entre los que sobresale “Lutero y su contribución a la modernidad” .
En el primero, este autor, profundo conocedor de la Reforma y la Contrarreforma, analiza incisivamente los entretelones de la Reforma luterana y calvinista, además de su trasfondo en España, Alemania e Inglaterra. Un vistazo al contenido bastará para que, en este primer acercamiento, los lectores/as aprecien la magnitud del trabajo de Ortega y Medina:
1. Los obligados antecedentes históricos El desvío de la misión providencial La idea imperial de Carlos V 2. Proyección y trascendencia histórica de la Reforma El dogma de Lutero El dogma de Calvino La Reforma y el capitalismo Reforma, revolución y modernidad La Reforma y las ideas económicas tradicionales
Luego de detallar la situación en España y Alemania, y al exponer el tema luterano de la justificación por la fe, el autor se refiere al Catecismo de Heildeberg, pues cita la pregunta 60 del mismo:
 Aunque mi conciencia no reprocha el haber pecado gravemente contra los mandamientos de Dios y me reconviene por no haber guardado ni tan siquiera uno solo, y me echa en cara continuamente mi inclinación al mal. Dios, sin ningún mérito de mi parte y por su pura gracia, me confiere y me imputa, sin embargo, la satisfacción cabal de Jesucristo, su justicia y santidad, como si yo no hubiera nunca pecado y como si no hubiese realizado el acto de desobediencia que me fue impuesto; a condición tan sólo de que aceptase dicho beneficio con un corazón creyente . [5]
Como muestra de la argumentación histórica, ideológica y cultural que desarrolla a lo largo de la obra, y en la que discute intensamente las diferencias entre catolicismo y protestantismo, sin simpatizar necesariamente con este último, presentamos esta cita, que nos servirá como base para acompañarlo minuciosamente en su periplo analítico:
 El católico posee la libertad trascendental, pero es esclavo del mundo. […] Hay pues, un desequilibrio entre el ideal a que se aspira y las exigencias que la realidad impone. El calvinista, por contra, es esclavo de la trascendentalidad, pero vive en el mundo: y gracias a su vivir intramundano y activo puede manumitirse del yugo predestinatorio. […] De parecida manera bien pudiera el protestantismo haber hecho del hombre un siervo de la allendidad, pero un amo y señor de la aquendidad . [6]
Como se ve, su caracterización teológica y doctrinal no evade algunos aspectos que podrían calificarse de “metafísicos”, pues su revisión de los diversos aspectos religiosos de ambas tradiciones es apasionada y sugerente. Integrante del exilio español (llegó a México en 1941), Ortega y Medina forjó una obra que merece mucha mayor atención de la que ha recibido, a ambos lados del Atlántico, especialmente en lo que atañe a los conflictos socio-políticos entre España y los países anglosajones, además de la importancia de la Reforma Protestante en la construcción y consolidación de la modernidad, todo ello plasmado en obras como  Destino manifiesto. Sus razones históricas y su raíz teológica  (1972) y  La evangelización puritana en Norteamérica  (1976).
Él mismo se refirió a la aportación de los historiadores españoles que se quedaron en México en un texto memorable. [7]


   [1] J.A. Ortega y Medina,  Reforma y modernidad.  Ed. de Alicia Mayer. México, Instituto de Investigaciones Históricas/UNAM, 1999 (Historia general, 19), pp. 142-143.
   [2] Cf. Georg Plasger, “La confesionalización reformada en Alemania y Alemania del sur”, lección 4 del Curso básico “Historia y teología reformada”,  www.reformiert-online.net/t/span/bildung/grundkurs/gesch/lek4/print4.pdf .
   [3] El cuadernillo se puede descargar en:  http://wcrc.ch/wp-content/uploads/2013/08/Reformation-Sunday-Brochure-2013-Spanish.pdf . El autor del estudio mencionado es el profesor Lyle D. Bierma, del Seminario Calvino (Grand Rapids, Michigan), quien antes ha publicado  The covenant theology of Caspar Olevianus  (1996; 2ª ed., 2005),  The doctrine of the sacraments in the Heidelberg Catechism  (1999),  An introduction to the Heidelberg Catechism .  Sources, history, and theology  (2005). Y, este mismo año:  The theology of the Heidelberg Catechism. A Reformation synthesis .
   [4] Catecismo de Heildelberg. Enseñanza de la doctrina criastiana.  4ª ed. Rijskwijk (Países Bajos), Fundación Editorial de Literatura Reformada, 1993, p. 13,  www.felire.com/descargas%20pdf/catecismo%20de%20heidelberg.pdf .  No se han incluido las citas bíblicas. Recientemente, ha aparecido el volumen  Símbolos doctrinales de la iglesia. Credos, confesiones y catecismos de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México  (Publicaciones El Faro, junio de 2013, 606 pp.), una mala copia del  Libro de Confesiones  de la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos (2004, comité a cargo de la traducción al español: M.I. de García, C. Arrastía, J. Garza, y J.L. Velazco M., www.pcusa.org/media/uploads/curriculum/pdf/confessions-spanish.pdf), puesto que la mayor parte de las introducciones a los documentos fue tomada de sitios de internet, con lo que el trabajo del Ministerio de Educación deja mucho que desear, una vez más, puesto que, en el colmo del pésimo trabajo editorial (que deja pasar una errata como “Catesismo”, p. 585) y renuncia a hacer el trabajo que le ha sido encomendado, incluye como prólogo un texto de Óscar Hernández Juárez, anciano de iglesia y empleado de larga trayectoria de El Faro. Además, a diferencia del  Libro de Confesiones  y sin explicación alguna, se excluyó del volumen la  Declaración de Barmen  (1934), documento fundamental de las iglesias reformadas del siglo XX, y se incluyen tres páginas dedicadas a la  Institución de la Religión Cristiana,  de Juan Calvino, como muestra de otra falla teológica más.
   [5] J.A. Ortega y Medina,  op. cit.,  pp. 90-91. El autor no consigna la edición del catecismo que consultó.
   [6] J.A. Ortega y Medina,  op. cit.,  p. 160, nota 181.
   [7] J.A. Ortega y Medina, “La aportación de los historiadores españoles trasterrados a la historiografía mexicana”, en  Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México,  UNAM, vol. 10, 1986, pp. 255-279,  www.historicas.unam.mx/moderna/ehmc/fichas/f131.html .  Cf. M.C. González Ortiz,  Juan A. Ortega y Medina: entre Andrenios y Robinsones.  México, Instituto Nacional de Antropología e Historia-UNAM, 2004.

Autores:  Leopoldo Cervantes-Ortiz

©Protestante Digital 2013


31 de octubre, Día de la Reforma

La Reforma que trastocó Iglesia y mundo hace 496 años
Este 31 de octubre se conmemora en todo el mundo la Reforma Protestante, 496 años después de clavar Lutero sus 95 tesis un 31 de octubre en Wittenberg (Alemania).

30 DE OCTUBRE DE 2013, MADRID

 

El 31 de octubre de 1517, víspera de la fiesta católica de Todos los Santos, Martín Lutero dio a conocer públicamente sus tesis, y el impacto fue tal que se señala esa fecha como el comienzo de la Reforma protestante.
Para unos, Lutero es el ogro que destruyó la unidad de “la” iglesia, la bestia salvaje que holló la viña del Señor, un monje renegado que se dedicó a destruir las bases de la vida monástica. Para otros, es el gran héroe que hizo que una vez más se predicara el evangelio puro de Jesús y la Biblia, el reformador de una iglesia corrupta.
Él cambió el curso de la historia al desafiar con valentía el poder del papado y del imperio, sosteniendo puntos de vista contrarios a la práctica y ordenanzas de la religión establecida, el catolicismo romano, por considerarlas contrarias al contenido de la Biblia.
La principal doctrina evangélica que Lutero alzó contra el sistema ritualista de penitencias fue que la salvación es por gracia solamente, no por obras. La chispa que movió al monje vino probablemente en 1515, cuando Lutero empezó a dar conferencias sobre la Epístola a los Romanos, pues él mismo dijo después que fue en el primer capítulo de esa epístola donde encontró la respuesta a sus dificultades.
 LARGA LUCHA  Esa respuesta no vino fácilmente. No fue sencillamente que un buen día Lutero abriera la Biblia en el primer capítulo de Romanos, y descubriera allí que “el justo por la fe vivirá”. Según él mismo cuenta, el gran descubrimiento fue precedido por una larga lucha y una amarga angustia, pues Romanos 1:17 empieza diciendo que “en el evangelio la justicia de Dios se revela”. Según este texto, el evangelio es revelación de la justicia de Dios.
Estuvo meditando de día y de noche para comprender la relación entre las dos partes del versículo que, tras afirmar que “en el evangelio la justicia de Dios se revela”, concluye diciendo que “el justo por la fe vivirá”.
La respuesta que encontró Lutero fue sorprendente.  La “justicia de Dios” no se refiere en la carta a los Romanos, como piensa la teología tradicional, al hecho de que Dios castigue a los pecadores. Se refiere más bien a que la “justicia” del justo no es obra suya, sino que es don de Dios.  La “justicia de Dios” es la que tiene quien vive por la fe, no porque sea en sí mismo justo, o porque cumpla las exigencias de la justicia divina, sino porque Dios le da este don. La “justificación por la fe” no quiere decir que la fe sea una obra más sutil que las obras buenas, y que Dios nos pague esa obra. Quiere decir más bien que tanto la fe como la justificación del pecador son obra de Dios, don gratuito.
En consecuencia, continúa comentando Lutero acerca de su descubrimiento, “sentí que había nacido de nuevo y que las puertas del paraíso me habían sido franqueadas. Las Escrituras todas cobraron un nuevo sentido. Y a partir de entonces la frase ‘la justicia de Dios‘ no me llenó más de odio, sino que se me tornó indeciblemente dulce en virtud de un gran amor”.

Lutero (Joseph Fiennes, trailer)
  Lutero, mucho más que un biopic llevado a la gran pantalla, es un drama de acción que transcurre en una de las épocas más revolucionarias de la historia (el paso de la Edad Media al Renacimiento) y muestra como las creencias de un solo hombre pueden cambiar el mundo. Lutero, que cautivadoramente crea el malestar religioso y político y las sacudidas cívicas de la época, es un testamento del poder de la un hombre para reinventar la historia.

 PRUDENTE Y RESERVADO  Lutero parece haber sido un hombre relativamente reservado, dedicado a sus estudios y a su vida espiritual. Su gran descubrimiento, aunque le trajo una nueva comprensión del evangelio, no lo llevó de inmediato a protestar contra el modo en que la Iglesia católica entendía la fe cristiana. Al contrario, nuestro monje continuó dedicado a sus labores docentes y pastorales y, si bien hay indicios de que enseñó su nueva teología, no pretendió contraponerla a la que enseñaba el catolicismo.
Cuando por fin decidió que había llegado el momento de lanzar su gran reto, compuso noventa y cinco tesis, que debían servir de base para un debate académico. En ellas, Lutero atacaba varios de los principios fundamentales de la teología escolástica, y por tanto esperaba que la publicación de esas tesis, y el debate consiguiente, serían una oportunidad de darle a conocer su descubrimiento al resto de la Iglesia.
 CONTRA EL LUCRO  La controversia fue mayor de lo que Lutero se proponía. Lo que había sucedido era que, al atacar la venta de las indulgencias de Juan Teztel en Alemania, Lutero se había atrevido, aún sin saberlo, a oponerse al lucro y los designios de varios personajes mucho más poderosos que él.
Según Lutero, si es verdad que el Papa tiene poder para sacar las almas del purgatorio, ha de utilizar ese poder, no por razones tan triviales como la necesidad de fondos para construir una iglesia, sino sencillamente por amor, y ha de hacerlo gratuitamente (Tesis 82). Pero aunque muchos abrigaban tales sentimientos, nadie protestaba, y la venta continuaba.
 LAS 95 TESIS  Lutero clavó sus famosas noventa y cinco tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg. Esas tesis, escritas en latín, no tenían el propósito de crear una conmoción religiosa. Lutero dio a conocer sus tesis la víspera de la fiesta de Todos los Santos, y su impacto fue tal que frecuentemente se señala esa fecha, el 31 de octubre de 1517, como el comienzo de la Reforma protestante y la reafirmación de que la Palabra de Dios es el punto de partida y la autoridad final de la Iglesia y de toda teología.
La mayoría de historiadores conviene en que Lutero remitió sus tesis al Arzobispo de Maguncia, al Papa, a algunos amigos y a otras universidades en esa fecha. Con todo, las tesis fueron impresas muy pronto, y antes de 1518 habían sido extensamente leídas por toda Europa.
 REACCIÓN Y CISMA  Su impacto sorprendió al propio Lutero. Las autoridades religiosas vacilaron, sin embargo, en condenar a Lutero. Este último continuará discutiendo con teólogos partidarios de las doctrinas de Roma, por ejemplo, con Johann Eck en la famosa disputa de Leipzig de 1519.
Las 95 tesis son finalmente condenadas definitivamente el 15 de junio de 1520 por la bula Exsurge Domine del papa León X. Lutero, entonces abiertamente en conflicto con la Iglesia católica, es excomulgado a principios del año siguiente.
El Papa León X exigió que Lutero se retractara por lo menos de 41 de sus tesis, pero el monje alemán, ya famoso en toda Europa, rechazó esta exigencia públicamente en la Dieta de Worms de 1521 jugándose la vida. Era el paso definitivo para lo que luego sería la reforma protestante.

Fuentes:  Histª del Cristianismo

Editado por: Protestante Digital 2013

‘Lutero en Venecia’ desde 1511

Publicado: octubre 30, 2013 en Iglesia, Luteranismo

Luteranos antes de Lutero

<em> ‘Lutero en Venecia’ desde 1511</em>

El cartel a la entrada de la Iglesia Evangélica Alemana en Venecia / V. Rossato
El pensamiento reformador precedió a Lutero en Venecia, con registro de predicaciones “de enseñanza luterana”. Los comerciantes alemanes fundaron luego la Iglesia Evangélica Alemana, que ahora se abre al público.

 

Aunque no figura en los primeros puestos de la lista de atractivos turísticos de Venecia, el edificio de la Iglesia Evangélica Alemana, la más antigua comunidad luterana de Italia, destaca por su valor artístico e histórico.
Relata Verónica Rossato que la antigua sede de la Escuela del Ángel Custodio, ubicada junto a la Iglesia de los Santos Apóstoles, fue diseñada en 1730 por el arquitecto Adrea Tirali, quien también dirigió su construcción. “Hace 200 años que la comunidad luterana compró el edificio. Acabamos de restaurarlo y hemos decidido abrirlo al público en general “, dijo a Protestante Digital el pastor Bernd Prigge, quien atiende personalmente a los visitantes.
Uno de los atractivos que ofrece esta iglesia ubicada en la zona más tranquila de Cannaregio, es una obra del gran pintor veneciano Tiziano (1490-1576), que representa un busto del Redentor sosteniendo un globo terráqueo en la mano izquierda, mientras que con la derecha hace un gesto de bendición. La pintura ya estaba en el Almacén Alemán donde la comunidad protestante se reunió en secreto durante 300 años, hasta alquilar primero y comprar después el actual edificio.
“Antes de las primeras publicaciones de Martín Lutero el pensamiento reformador ya había encontrado interés en Venecia”, aseguro el pastor Prigge.
Además de la pintura de Tiziano, los visitantes pueden admirar un retrato de Martín Lutero que lo muestra en la edad madura. Esta pintura es muy similar a la que se encuentra en la catedral de Weimar: ambas proceden del taller de Lucas Cranach.
Para muchos turistas la Iglesia Evangélica Alemana constituye una sorpresa, ya que no estaba en su itinerario. “La visita ha sido muy interesante porque el personal presente me ha explicado desde cuando existe la comunidad luterana en Venecia y como está organizado el culto”, comento una turista brasileña al salir del edificio.
“Fue muy grato encontrar una obra de Tiziano y también conocer la historia del lugar y de esta comunidad religiosa”, expresa otra.
Según informó el pastor Prigge, en el lugar se congregan de forma regular unas 80 personas, de las cuales la mitad vive en Venecia y sus islas y la otra mitad en el continente. “Actualmente es una comunidad pequeña, sin embargo participa activamente en la vida de la ciudad”, afirma.
SUENAN LAS CAMPANAS DE LA HISTORIA Mientras suenan las campanas de las numerosas iglesias católicas de Venecia, el pastor luterano continúa con la explicación: “El cardenal de origen veneciano Gasparo Contarini se convenció en 1511 que el hombre no se salva por obras, sino por la fe. Por la misma época, jóvenes patricios reunidos en el Cenáculo de Murano leen el Nuevo Testamento en la versión original. Más tarde dos de ellos envían al Papa propuestas para la reforma de la iglesia”.
Pocos años después, ya tras el inicio de la Reforma iniciada por Lutero en 1517, algunos historiadores recogen registros de predicaciones “de acuerdo con la enseñanza luterana” en la Serenissima República de Venecia que nació como ciudad-estado en el siglo IX y llegó a ser una de las principales potencias económicas del mundo.
Las protestas de Roma no pudieron acallar a los seguidores de Lutero, poderosos comerciantes alemanes. A través del imponente emporio comercial, el Almacén Alemán, inaugurado en 1508 en las inmediaciones de Rialto, el pensamiento de Martín Lutero se extendió inmediatamente en toda Venecia.
“La historia de esta casa de comercio alemán está estrechamente ligada a la historia de esta comunidad luterana”, dijo Prigge.
CARTA DE LUTERO En 1527 los escritos de Lutero y de sus seguidores se quemaron públicamente en el Puente de Rialto. A partir de 1542 la Inquisición avanza y en los siguientes 50 años muchos fieles protestantes son ahogados en la llamada “noche en la laguna”.
“En 1543 Lutero envía dos cartas a los hermanos en la fe italianos de Venecia, Vicenza y Treviso y expresa que se alegra muchísimo de la vida evangélica en Veneto”, afirma el pastor luterano.
A pesar de todo, los comerciantes alemanes siguieron reuniéndose en secreto y en 1650 llegó el primer pastor luterano, bajo el “disfraz” de médico. Su sucesor fue descubierto y debió salir de Venecia en pocos días al ser descubierto, lo que hizo que la comunidad elaborase un reglamento con 21 normas de conducta para garantizar la seguridad de sus miembros. “Encontramos, por ejemplo, disposiciones específicas para los recién llegados y las indicaciones para acceder a la sala de culto sin levantar sospechas”, comento el pastor.
LLEGADA DE NAPOLEÓN Y AUSTRIA Con la llegada de Napoleón a Venecia en 1797, la comunidad finalmente salió de la ilegalidad. En 1806 los germano-venecianos debieron abandonar su Almacén. “La comunidad contaba con la tolerancia religiosa y la libertad de creencia, pero necesitaba un lugar donde reunirse. En 1813, un comerciante alemán compró el edificio abandonado de la antigua hermandad del Ángel Custodio y lo dono a la comunidad. Justamente este año hemos festejado los dos siglos aquí”, explico el pastor.
Aún con edificio propio no terminaron los problemas para estos fieles alemanes: cuando en 1815 Venecia cayó bajo el dominio austriaco la comunidad perdió la libertad recién adquirida. “En aquella época los hermanos debían utilizar sólo la entrada lateral, los sermones debían ser únicamente en idioma alemán y si había ingresos por la celebración de bautismos, bodas y funerales se debían entregar a la Iglesia Católica”, relata Prigge.
Sólo con la independencia de Italia en 1866 cayeron las restricciones y la comunidad finalmente pudo abrir la puerta principal de su hermoso edificio.

Autores:  Verónica Rossato

Fuentes:  Protestante Digital

Editado por: Protestante Digital 2013

¿Encomendar el mundo a María?

Publicado: octubre 30, 2013 en Iglesia

Leonardo de Chirico

¿Encomendar el mundo a María?

 Estos actos son respuestas al mensaje que María supuestamente dio a los tres jóvenes pastores de Fátima (Portugal) en 1917.

 

“Dondequiera que María es venerada y se lleva a cabo la devoción a ella, allí la Iglesia de Cristo no existe”. Si Karl Barth está en lo cierto, la Iglesia de Cristo no estaba presente el día 13 de octubre en la plaza de San Pedro cuando el Papa Francisco encomendó el mundo a María.
Se le ofreció la ocasión en la veneración de la estatua de Nuestra Señora de Fátima que se había llevado a Roma para un día mariano especial. El marianismo es una de las claves para interpretar el presente pontificado y esta celebración destaca aún más su difusión.
¿Encomendar el mundo a María?
Si Francisco parece romper con muchas convenciones por la forma en que vive su papel de Papa, es muy tradicional en lo que se refiere a su marianismo.
Encomendar el mundo al Inmaculado Corazón de María lo hizo Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial (1942) y fue realizado dos veces por Juan Pablo II (1982 y 1984). Francisco sigue, por tanto, una tradición establecida en el siglo XX que unifica el catolicismo romano pre- y post-Vaticano II.
Estos actos son respuestas al mensaje que María supuestamente dio a los tres jóvenes pastores de Fátima (Portugal) en 1917.
La consagración del mundo a María es, por consiguiente, algo que proviene de una reciente visión mariana, sin ningún respaldo bíblico. Encomendar el mundo es una acción muy importante pero uno se pregunta si los cristianos están, en cambio, convocados o no por la Palabra de Dios a confiar sus vidas al Creador (p.e. 1 Pedro 4:19) o hacer sus peticiones al Mismo Dios (p.e. Filipenses 4:6). El mundo fue encomendado por Dios el Padre a Dios el Hijo (1 Corintios 15:27) y no hay ninguna evolución mariológica que pueda revocar esta verdad.
¿QUÉ SIGNIFICA ESTE ACTO? ¿Qué significó para el Papa Francisco encomendar el mundo a María? Fundamentalmente, el Papa rezó una oración mariana que contenía una serie de declaraciones y compromisos de largo alcance que, bíblicamente hablando, son adecuadas si son dirigidas al Dios Trino, pero no si en su lugar se pone a “María”.
Una muestra: “Confiamos que cada uno de nosotros es precioso ante tus ojos y que nada que more en nuestros corazones te es desconocido”. Al llegar a este punto un cristiano ordinario preguntaría: ¿no dice la Biblia que somos de gran valor a los ojos de Dios (p.e. Isaías 43:4) pero nunca habla de María en estos términos?
Además, ¿esta afirmación implica que María conoce la profundidad de nuestros corazones? ¿Es ella omnisciente, en lo que se refiere a los atributos que pertenecen sólo a Dios? Según la Biblia, Dios el Padre conoce los secretos del corazón (Salmo 44:21), Dios el Hijo conoce los pensamientos de los hombres (p.e. Mateo 9:4), Dios el Espíritu intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras (Romanos 8:26).
Otra manifestación: “Guarda nuestras vidas en tus brazos”. Se representa a María como la encargada de la defensa y el cuidado de nosotros, o sea, otro atributo que la Biblia relaciona sólo con Dios. Dios el Padre preserva las vidas de los santos (p.e. Salmo 97:10) y el Señor Jesús protege a los que le fueron dados por el Padre (Juan 17:12). Es el poder de Dios que guarda sus criaturas a través de la fe (1 Pedro 1:5). María no tiene ningún papel en esto. Por otra parte, es Dios quien levanta “los corderos en sus brazos” (Isaías 40:11). María extendía sus brazos al niño Jesús, pero en ninguna parte de la Escritura se nos dice que podemos esperar su abrazo.
Una enunciación final de la oración contiene la siguiente invocación: “revitaliza y alimenta nuestra fe; sustenta e ilumina nuestra esperanza; inspira y anima nuestra caridad”, como si María tuviera asignado este papel. La Biblia enseña que los creyentes piden a Jesús que les ayude a crecer en su fe (p.e. Marcos 9:24), tienen su esperanza en Dios (p.e. Hechos 24:15) y saben que el amor es el fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22).
El problema con esta mariología papal es que es totalmente injustificada si la fe cristiana se basar únicamente en la Palabra de Dios.
A pesar de todo lo que se ha dicho en los círculos ecuménicos acerca del re-acercamiento entre los católico romanos y los protestantes evangélicos en tormo a la Biblia, este acto de encomendación a María demuestra que sus diferencias no son una cuestión de matices sino de asuntos fundamentales que se encuentran en el corazón de la propia fe.
Afortunadamente, “la Tierra es del Señor con todo lo que hay y vive en la misma” (Salmo 24:1) y no hay ninguna necesidad de confiarla a nadie más.

Autores:  Leonardo de Chirico

©Protestante Digital 2013