Archivos para enero 20, 2014


Por el Pastor Steve Shipman

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Mi predicción es que en el año 2014:

•  Los medios de comunicación se habrán movido más allá de Phil Robertson y la Dinastía Duck en encontrar alguna nueva causa para la ofensa.

•  El reverendo Frank Schaefer (que fue apartado del sacerdocio por la Iglesia Metodista  Unida por negarse a seguir el Libro de Disciplina con respecto a los temas LGBT) ganara más dinero  hablando en  giras  que él jamás haría sirviendo a su parroquia.

•  Admiradores de Francisco, no se han dado cuenta de que el Papa es católico.

• Todos nosotros que sostenemos los valores morales tradicionales aún no sabemos cómo presentar nuestro caso a nuestra cultura.

Hace muchos años el piadoso Teólogo luterano James Burtness me tomó por sorpresa al decir que si permitimos que los heterosexuales  puedan hacer lo que les plazca, nuestra prohibición de la conducta homosexual es un fenómeno de justicia social. Él no estaba a favor de las relaciones entre personas del mismo sexo, estaba resaltando que la rampante inmoralidad que estaba siendo aceptada en las iglesias ya entonces (alrededor de hace treinta años) hace nuestras objeciones a las relaciones del mismo sexo no creíbles.

La atracción de la familia Robertson en Dynasty Duck (un espectáculo que nunca he visto y no planeo ver) no son los comentarios crudos que el   patriarca de la familia hizo sobre la homosexualidad o sus declaraciones ignorantes sobre la raza. Sospecho que ver a una familia, que al parecer vive valores sólidos en una atmósfera de amor y disfruta de hacerlo, es la razón de su popularidad. La gente como ellos,  no por lo que pueden estar en contra,  pero por la forma en que viven-una especie de siglo  veintiuno de Leave It to Beaver o Papá lo sabe todo, pero con más pelo.

El movimiento pro-vida tomó décadas para darse cuenta de que sus tácticas eran contraproducentes. Protestas bulliciosas en las clínicas de aborto alimentaron la mentira de que la gente pro-vida eran peligrosos y violentos, aunque la verdad es que los pro-vida eran mucho más a menudo al extremo receptores de los ataques de violencia.

Del mismo modo, los comentarios de Phil Robertson no cambian la mente de  cualquiera, pero ellos apoyan la acusación de que los que estamos abogando por valores  cristianos tradicionales  son personas llenas de odio que injustamente oprimen e intimidan a  “las minorías sexuales.” Si usted está leyendo esto, usted sabe tan bien como yo que esas acusaciones no son ciertas a excepción de una pequeña, pero pequeña minoría de personas que constantemente se avergüenzan del resto de nosotros.

El problema con el Pastor Schaefer ha sido presentado regularmente en mi noticiero local, ya que su casa está a menos de una hora de la mía. No tengo ninguna duda de que el Pastor Schaefer ama profundamente a su hijo gay, como yo amo al mío, y que él cree que él apoya a un grupo de personas que son injustamente discriminadas. El hecho de que esto dividirá la  denominación United Methodist mundial, si él tiene éxito, se pierde en nuestro Etnocentrismo Norteamericano.

El verdadero carácter de algunos de  los activistas se muestran mediante las rabietas (extrañamente ignorados en los  informes de los medios), que incluye tirar sillas, así como por sus amenazas de hacer todo lo posible para interrumpir eventos denominacionales hasta que se salen con la suya.

¡Nosotros NO nos atrevemos a ser así!

En primer lugar, tenemos que poner nuestra propia casa en orden. Necesitamos orar y comprometernos a amar a nuestros propios cónyuges e hijos, y si es soltero, hay que observar castidad en nuestras vidas. Tenemos que mostrar a la gente con nuestro ejemplo que la sexualidad es un hermoso regalo de un Dios amoroso, que Él nos dio para solidificar la fidelidad de toda la vida de un hombre y una mujer, y que es el ambiente más saludable en el cual se transmite la fe y los valores morales de una generación a otra. Muchos de nosotros tenemos que arrepentirnos de nuestra complicidad en la “revolución sexual” que comenzó en la década de 1920 y fue normalizado por los años 60. Tenemos que ser honesto acerca de nuestros propios fracasos a ” temer y amar a Dios de modo que el sexo, nuestras palabras y conducta sean puras y honorable, y el esposo y la esposa  se amen y se respetarnos mutuamente”. (Martin Lutero, Catecismo Menor)

Necesitamos tomar tiempo para conseguir y  conocer gente gay y lesbianas. Yo he sido sorprendido por  hombres homosexuales jóvenes que han confiado en mí y compartieron sus luchas personales. Ellos conocen mi posición a su estilo de vida, y yo necesitaba  orar acerca de cómo responder. La respuesta que recibí fue: “Tú los amas, yo soluciono. “Los Robertson tendrán más impacto si hablan menos y dejan que sus vidas sean su mejor argumento.

Los hombres gay que he tenido el privilegio de hablar con ellos no han sido estridentes, ellos han experimentado gran angustia, ya que han intentado cambiar sin éxito. Creo que a veces Dios nos quita deseos pecaminosos, pero otras veces Él dice como lo hizo con St. Paul, “mi gracia es suficiente para ti. “(2 Corintios 12:09) La gente que luchan con atracciones hacia el mismo sexo necesitan nuestro amor y nuestra amistad, no nuestra condenación. Cada uno de nosotros peleamos con nuestros propios demonios, y sólo en la cruz de Jesús nosotros encontramos  la victoria.

Para este nuevo año, les pido a todos nosotros en Lutheran CORE proteger nuestro palabras cuidadosamente y nuestras acciones, aún más. No vamos a discutir con las personas para que cambien sus actitudes acerca de la sexualidad. Sin embargo, nuestras vidas pueden ser testigos poderosos, guiando a otros a buscar el amor y la estabilidad que Dios crea en nosotros. Di la verdad, sí, pero  hablando con amor. (Efesios 04:15) y el cuerpo de Cristo será construido en el poder de la Palabra de Dios y el Espíritu.

Pr. Steve Shipman, director of Lutheran CORE, puede ser localizado  al  570-916-7780   o  sshipman@lutherancore.org.


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I predict that in 2014:

-The media will have moved beyond Phil Robertson and Duck Dynasty to find some new cause for offense.

-The Rev. Frank Schaefer (who was defrocked by the United Methodist Church for refusing to follow the Book of Discipline regarding LGBT issues) will make more money on speaking tours than he ever made serving his parish.

-Adoring fans of Francis will not have figured out that the Pope is Catholic.

-And those of us who hold to traditional moral values will still not know how to make our case to our culture.

Many years ago the sainted Lutheran theologian James Burtness caught me off guard by saying that if we allow heterosexuals to do anything they please, our prohibition of homosexual conduct is a social justice issue. He was not in favor of same-sex relationships; he was pointing out that the rampant immorality that was being accepted in churches even then (roughly thirty years ago) made our objections to same-sex relationships not credible.

The attraction of the Robertson family on Duck Dynasty (a show that I have never watched and don’t plan to) is not the crude comments the family patriarch made about homosexuality or his ignorant statements about race. I suspect that seeing a family, which apparently lives out solid values in an atmosphere of love and enjoys doing it, is the reason for its popularity. People like them not for what they may be against but for the way they live—sort of a twenty first century version of Leave It to Beaver or Father Knows Best but with more hair.

The pro-life movement took decades to realize that its tactics were self-defeating. Boisterous protests at abortion clinics fueled the lie that pro-life people were dangerous and violent, although the truth is that pro-lifers were far more often on the receiving end of violent attacks.

Similarly, comments such as Phil Robertson’s do not change anybody’s mind, but they support the accusation that those of us advocating traditional Christian values are hateful people who unjustly oppress and bully those in “sexual minorities.” If you are reading this, you know as well as I do that those accusations are not true except for a tiny, tiny minority of people who constantly embarrass the rest of us.

The issue with Pastor Schaefer has been featured regularly in my local newscasts, since his home is less than an hour from mine.

I have no doubt that Pastor Schaefer deeply loves his gay son, as I do mine, and that he believes he is supporting a group of people who are unjustly discriminated against. The fact that it will split the global United Methodist denomination if he is successful is lost in our North American ethnocentrism.

The true character of some of the activists was shown by their temper tantrum (strangely overlooked in media reports) that included throwing chairs, as well as by their threats to do everything they can to disrupt denominational events until they get their way.

We dare not be like that!

First, we need to get our own houses in order. We need to pray and commit to love our own spouses and children or, if single, to observe chastity in our lives. We need to show people by our example that sexuality is a beautiful gift from a loving God, which He gave us to solidify the lifelong faithfulness of a man and a woman, and which is the healthiest atmosphere in which to pass on faith and moral values from one generation to another.

Many of us need to repent of our complicity in the “sexual revolution,” which began in the 1920s and was normalized by the 60s. We need to be honest about our own failings to “fe r and love God so that in matters of sex our words and conduct are pure and honorable, and husband and wife love and respect each other.” (Martin Luther, Small Catechism)

And we need to take time to get to know gay and lesbian people. I have been surprised by the young gay men who have confided in me and shared their personal struggles. They know my position on their lifestyle, and I needed to pray about how to respond. The answer I received was, “You love them; I’ll fix them.” The Robertsons will have more impact if they speak less and let their lives be their best argument.

The gay men I have been privileged to talk with have not been strident, and they have experienced great anguish as they have tried unsuccessfully to change. I believe that sometimes God takes away our sinful desires, but other times He says as He did to St. Paul, “my grace is sufficient for you.” (2 Corinthians 12:9) Folks struggling with same-sex attractions need our love and our friendship, not our condemnation. Each of us battles our own demons, and only in the cross of Jesus do we find victory.

For this New Year, I ask all of us in Lutheran CORE to guard our words carefully and our actions even more so. We are not going to argue people into changing their attitudes about sexuality. But our lives can be a powerful witness, leading others to seek the love and stability God creates in us. Speak the truth, yes, but speak it in love. (Ephesians 4:15) And the Body of Christ will be built up in the power of God’s Word and Spirit.

 

Pr. Steve Shipman, director of Lutheran CORE, can be reached at 570-916-7780 or sshipman@lutherancore.org.


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Por el  Pastor Cori Johnson

Lutheran CORE es sólo lo que dice que es: Una coalición Luterana para la Renovación. Nuestra membrecía es amplia incluyendo fieles luteranos en Augsburg Lutheran Church, ELCA, ELCIC, LCMC, LCMS, NALC, y otros. Yo sirvo como presidenta de un  grupo especifico de trabajo en Lutheran  CORE en la ELCA -ahora renombrado como Testigo en la ELCA -y este artículo es dirigido en particular a los fieles luteranos que se encuentran viviendo y sirviendo a Jesucristo en la ELCA. Tengo un mensaje importante hoy: ¡No estás solo! Este mensaje fue el tema de mis declaraciones en el 2013 en la convocatoria de Lutheran CORE en Pittsburgh, PA. El mensaje era verdadero en Agosto, y no es menos cierto  hoy. ¡Usted no está solo!

Entiendo lo solitario que  puede ser el servir como pastor o fiel laico en la ELCA. No pasa una  semana en la que no soy desafiado personalmente por alguien, a defender mi decisión de  “quedarme aún” en la ELCA. Yo recibo este cuestionamiento tanto de los que ya han salido de la ELCA y de aquellos que desean que  simplemente me debería de ir y dejarlos solos ¡ya! Tal vez algunos de ustedes al leer este artículo puedan identificarse.

Mi palabra de esperanza es para usted es que usted no está solo. Este es el  Mensaje más  importante que puedo dar a cualquier luterano confeso  y Ortodoxo que se encuentran en la ELCA. Sé de primera mano cómo se siente el quedarse en la ELCA,  puede experimentar-con cierta regularidad- como un vagabundo,  un extraño en el desierto. Después de todo yo serví en el Grupo de Estudios de la ELCA sobre la sexualidad.

Pero en verdad, ¡no estás solo!  Lutheran CORE  sirve para conectarse  con otros s Luteranos ortodoxos confesionales, tanto dentro de la ELCA y como en otros cuerpos de la iglesia. Específicamente, testigos en  la ELCA se reúnen regularmente por teleconferencia para trabajar en su nombre. Hacemos una variedad de trabajos relacionados con la ELCA.

Hemos tenido una presencia en varias asambleas sinodales y en la Asamblea de la Organización  del ELCA en 2013. Recientemente se hizo un llamamiento al liderazgo de la ELCA para dejar a un lado un mes de la celebración del 25 ° aniversario para la reflexión y el autoexamen. Nos hemos comprometido nosotros mismos a las siguientes estrategias para colaborar con el ELCA, como encomendamos nuestro trabajo a nuestro Señor Jesucristo, el Señor de toda la Iglesia:

 

• Mantener  en frente de la ELCA lo que se ha dicho acerca de los que están en desacuerdo con los cambios ministeriales del  2009 y los que tienen un entendimiento tradicional del matrimonio.

•  Estar presente en las asambleas sinodales a través de mesas de exhibición, talleres, y ser testigo en el piso de la asamblea.

 

• Estar omnipresente donde la  gente de la ELCA se reúne, incluyendo la Organización Nacional de Asambleas, asambleas sinodales, y conferencias de pastores.

• Considerando ser reconocido por la ELCA ya sea como un organización intra- luterana o solicitar el estatuto de la ILO.

• El envío de un representante de Lutheran CORE a las Reuniones del Consejo de la Iglesia del ELCA.

• Seguimiento a  la falta de respeto de la conciencia unida de ortodoxos luteranos.

•Y conectar en la ELCA a Luteranos de mentalidad similar mientras convirtamos  en un centro de intercambio de información y recursos ortodoxos,  Oremos por nuestro trabajo juntos!

Manténgase conectado a Lutheran CORE a través de nuestro sitio web, newsletter, Facebook, cuenta de Twitter, y eventos.

Debido a Lutheran CORE, usted no tiene ninguna razón para pensar que la suya es la única voz para la ortodoxia  Luterana dentro de la ELCA. Hay fuerza en todo nosotros! No  está solo! Demos gracias a Dios por Lutheran CORE!

 

 

Pr. Cori Johnson preside ELCA Testigo, un grupo de trabajo del comité de la  dirección Lutheran CORE. Ella es pastor de la Iglesia Luterana en Getsemaní Wallace, Michigan, y San Esteban Iglesia Luterana en Stephenson, Michigan Pr. Johnson puede ser contactada en pastorcori@hotmail.com.

You are not alone!

Publicado: enero 20, 2014 en Luteranismo, LUTHERAN CORE, opinión

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By Pastor Cori Johnson

Lutheran CORE is just what it says it is: Lutheran COalition for REnewal. Our membership is broad —including faithful Lutherans in Augsburg Lutheran Churches, ELCA, ELCIC, LCMC,  LCMS, NALC, and others. I serve as chair of the ELCA-Specific Working Group of Lutheran CORE—now renamed ELCA  Witness—and this article is directed particularly at those faithful Lutherans who find themselves living and serving Jesus Christ in the ELCA.

I have an important message for you today: You are not alone! This message was the theme of my remarks at the 2013 Lutheran CORE Convocation in Pittsburgh, PA. The message was true in August, and it is no less true today. You are not alone!

I understand how lonely it can be to serve as a pastor or faithful layperson in the ELCA. Barely a week goes by in which I’m not personally challenged by someone to defend my decision to be a “stayer still” in the ELCA.  I receive this questioning both from those who have already left the ELCA  and from those who wish I would just go and leave them alone already! Perhaps some of you reading this article can relate.

My word of hope for you is that you are not alone. This is the most important message I can give to any orthodox, confessional Lutherans who find themselves in the ELCA. I know firsthand how remaining in the ELCA can make you feel—with some regularity— like a wanderer in a strange wilderness. I served on the Task Force for ELCA Studies on Sexuality, after all.

But truly, you are not alone! Lutheran CORE serves to connect you with other orthodox, confessional Lutherans both within the ELCA and in other church bodies.

Specifically, ELCA  Witness meets regularly by conference call to work on your behalf. We do a variety of work relating to the ELCA. We have had a presence at several synod assemblies and at the ELCA Churchwide Assembly in 2013. We recently called upon the leadership of the ELCA  to set aside one month of the 25th Anniversary celebration for reflection and self-examination. We have committed ourselves to the following strategies for engaging with the ELCA, as we commend our work to our Lord Jesus Christ, the Lord of the whole Church:

-Keeping in front of the ELCA what it has said about those who disagree with the 2009 ministry changes and those who have a traditional understanding of marriage.

-Being present at synod assemblies through display tables, workshops, and witnessing on the assembly floor.

-Being omnipresent where ELCA  people are gathered, including Churchwide Assemblies, synod assemblies, and pastors’ conferences.

-Considering being recognized by the ELCA as either an intra- Lutheran organization or applying for ILO status.

-Sending a representative of Lutheran CORE to ELCA Church Council meetings.

-Monitoring the disrespect of the bound conscience of orthodox Lutherans.

-And connecting ELCA  Lutherans of like mind while becoming a clearinghouse of information and orthodox resources.

Pray for our work together! Keep yourself connected to Lutheran CORE through our website, newsletter, Facebook page, Twitter account, and events.

Because of Lutheran CORE, you have no reason to feel that yours is the only voice for Lutheran orthodoxy within the ELCA. There is strength in our numbers! You are not alone! Thanks be to God for Lutheran CORE!

 

Pr. Cori Johnson

Chairs ELCA Witness, a task force of the Lutheran CORE steering committee. She is pastor at Gethsemane Lutheran Church in Wallace, Mich., and St. Stephen’s Lutheran Church in Stephenson, Mich. Pr. Johnson can be reached at pastorcori@hotmail.com.