Archivos para julio, 2014


Hemos sido secuestrados, ambos pueblos somos rehenes de los extremistas de ambos lados

Imagen cedida en exclusiva por Quique Kierszenbaum.

El martes primero de julio, camino al cementerio de Modi’in, miles de israelíes acompañaban los cuerpos de los tres jóvenes secuestrados y asesinados: Gil-Ad Shaer y Naftalí Frenkel, de 16 años, y Eyal Yifrach, de 19. Después de ver las dolorosas imágenes de sus padres despidiéndolos, decidí tomarme un pequeño descanso en el trabajo.

Era el primer día de vacaciones de mi hijo y lo llevé a comprarse unas botas de fútbol como los de Neymar, Gastón Ramírez, José María Giménez y muchos más. Las noticias en nuestra casa invaden cada rincón y me esperaba una larga noche de trabajo. Él se merecía un rato conmigo y también con sus botas, dado el esfuerzo de un año de clases. Así que calculé el tiempo para poder seguir la cobertura desde la televisión y viajamos al centro de Jerusalén. Para quien no ha visitado nunca esta ciudad, el centro consiste en unas cuantas cuadras en forma de triángulo.

Con las nuevas botas en la mano marchábamos por la peatonal Ben Yehuda cuando comencé a captar a lo lejos mucho más movimiento del común: coches de la Policía, policías a caballo y muchos israelíes ultranacionalistas religiosos. Los instintos prendieron luces rojas, pero era nuestro camino.

Al llegar a la plaza Zion, nos vimos envueltos por grupos de decenas de personas, en su mayoría jóvenes, que cargaban pancartas y cantaban “muerte a los árabes” mientras marchaban camino a la ciudad vieja de Jerusalén. No era una manifestación, eran grupos de personas que coreaban sin cesar, una y otra vez, esas palabras cargadas de odio. Traté de evitarlos y cruzamos la calle pero era imposible; el fluir de la gente no cesaba. Unos entraban en negocios, buscando trabajadores palestinos, otros simplemente no paraban de cantar. Me llené de preocupación y de dolor. En las calles de Jerusalén las masas pedían venganza, querían revancha. Daba miedo.

Si bien en mi bolso cargaba con cámaras, el instinto de padre se sobrepuso al profesional. Le tomé la mano a Guil y por una calle lateral lo saqué del centro de la ciudad. Para un niño que crece con árabes en su escuela todo esto disparó miles de preguntas, algunas de las cuales no me atreví a contestar.

Mientras mi mano sostenía con fuerza la suya para transmitir seguridad, mis pensamientos volaban e intentaban interpretar como sus compañeros de clase y sus familias estarían viviendo estos momentos.

Es que mi hijo Guil va a la escuela Mano a Mano, una escuela en donde judíos y árabes estudian y crecen juntos en la ciudad de Jerusalén. Una escuela en la cual el idioma hebreo y el árabe se enseñan como primeras lenguas y además dan espacio al estudio de las culturas y las narrativas de ambos pueblos. En torno a la escuela los padres han creado una comunidad que vive, a veces, en una burbuja necesaria en una ciudad donde el fanatismo y el odio se apoderan de cada rincón.

Después del brutal asesinato de Mohammed Abu Khdeir, decidimos reunirnos, mientras las bandas de ultranacionalistas buscaban sembrar más odio y más violencia necesitábamos estar juntos. Queríamos tomar decisiones operativas, pero también dar el espacio necesario para manejar los miedos, que eran muchos. Como judío y miembro de la comunidad me es claro que el rol que tenemos en estos momentos es con nuestra presencia aliviar, aunque sea un poco, esos miedos, reforzando ese pacto que hicimos cuando decidimos que nuestro hijos crezcan juntos.

Pero las hordas violentas hacían eco de los vientos de guerra que venían del sur en Gaza, en donde una vez mas esta guerra sin fin daba otro golpe, y se apoderaban de la ciudad.

Por eso decidimos marchar juntos, retomar los espacios públicos, caminando sin banderas ni pancartas y con la convicción de que ahora más que nunca, nosotros los miembros de la comunidad Mano a Mano, judíos y árabes, israelíes y palestinos nos negamos a ser enemigos.

Ayer marchamos una vez más, mientras las noticias sobre los cuatro niños muertos en las playas de Gaza por fuego israelí congelaban el corazón y no dejaba pensar en forma clara, nosotros marchamos, porque no permitiremos que la retórica de guerra, los misiles y los cohetes, las victimas y los heridos nos transformen en enemigos. Solo conviviendo, dialogando aprendiendo uno del otro y aceptándonos podremos llegar a una verdadera paz.

Hace tiempo que se habla de una tercera intifada. Soy de los que cree que en ambos lados se ha aprendido sobre el alto precio que se paga en vidas cuando sólo las armas hablan. Sin ningún canal de diálogo, los hechos de los últimos días abren un nuevo capítulo violento que pone en peligro la frágil estabilidad de la zona.

Sin un acuerdo de paz que busque una solución justa para ambos pueblos, que les permita vivir en paz y en seguridad y que termine con la ocupación israelí en Cisjordania, la violencia volverá, siempre. Un cartel que circula en las redes sociales anuncia: “Hemos sido secuestrados, ambos pueblos somos rehenes de los extremistas de ambos lados, Israel-Palestina 2014”.

Quique Kierszenbaum es fotógrafo, videógrafo y periodista uruguayo. Corresponsal de Televisión Nacional de Uruguay en Medio Oriente. Twitter @Quique_K


Crisis migratoria

NHCLC: 'Padres, por favor, no enviéis a vuestros hijos a la frontera de EEUU'

Manifestaciones a favor de proteger inmigrantes que llegan a EEUU. / Reuters.
La mayor organización de líderes evangélicos latinos en EEUU se moviliza para buscar soluciones con las iglesias.

 LOS ANGELES

La llegada masiva de inmigrantes menores de edad se ha convertido en un tema de Estado en EEUU. Decenas de miles de hijos e hijas de padres sin recursos llegan de países como Honduras, Guatemala y El Salvador. Samuel Rodríguez, líder evangélico hispanoamericano en EEUU, pide a los padres que no pongan en riesgo la vida de sus hijos.

En los últimos meses más y más niños sin acompañante llegan a la frontera de EEUUdespués de recorrer en algunos casos más de 2.000 kilómetros. Tras un viaje muy peligroso, los que llegan a su destino viven con la esperanza de que una vez en territorio estadounidense no serán deportados, por ser menores de edad.

La tragedia humanitaria se ha convertido en las últimas semanas en arma de discusión política entre el presidente Obama y la oposición republicana, que pide cerrar las fronteras. Es uno de los principales temas de conversación en los medios de comunicación, donde abundan las historias de grupos de niños que consiguen llegar a la frontera entre México y Texas (EEUU) en muy malas condiciones.

Ante la gravedad, organizaciones evangélicas especialmente preocupadas por la situación como la Alianza Evangélica Latina (AEL) y la National Hispanic Christian Leaders Conference (NHCLC) , se han ofrecido para colaborar con el Gobierno.

RODRÍGUEZ: RIESGO ENORME PARA LOS NIÑOS
Samuel Rodríguez, presidente de NHCLC, fue contundente en la necesidad de parar la crisis humanitaria: “Tendremos que ir a países de Centroamérica y a México, encontrarnos con líderes evangélicos clave en esos países y regiones y decirles: ‘No enviéis a vuestros niños a la frontera estadounidense’”.

“Hablando con evangélicos en diferentes países, hemos oído de la ansiedad, la consternación, el miedo… Padres deseando que sus hijos tengan un mejor futuro y por eso los envían a EEUU. Pero tenemos un problema… Al llegar estos niños sin padres, ¡la probabilidad de que caigan en manos de bandas y en drogadicción es prácticamente la misma que la que hay en su propio país!”

“Esto significa”, explicaba Rodríguez, “que el primer cortafuegos para la seguridad de un niño son sus propios padres, comprometidos con Cristo y proveyendo una estructura familiar segura”. Añadió que “el riesgo de que estos niños, enviados solos a EEUU, sean captados para redes de explotación sexual es muy grande”.

Rodríguez insisitió: “Padres de Latinoamérica, si amáis a vuestros hijos, no los enviéis a la frontera de EEUU”.

El líder de NHCLC también explicó que acaba de estar en Guadalajara (México) en una conferencia de líderes evangélicos, donde se acordó lanzar una campaña pública en radios y prensa de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua para avisar a los padres de los enormes riesgos de enviar a sus hijos menores sin documentación y solos a la frontera estadounidense.

ONGS EVANGÉLICAS TOMAN ACCIÓN
Pese a la división de opiniones entre los propios ciudadanos evangélicos sobre en qué dirección debería ir la legislación migratoria (más control o más ayudas), varias ONGs e iglesias evangélicas han tomado acción a favor de los menores que llegan al país, ofreciendo colaborar con las autoridades hospedando temporalmente a niños y cubriendo sus necesidades básicas de alimentación, sanidad y educación. El propio presidente Obama se reunió en un viaje a Texas con líderes religiosos de la región, con el fin de ver cómo se puede coordinar los esfuerzos.

CONTEXO DE LUCHA POLÍTICA
Tras anunciar desde 2012 que iba a reducir la presión expulsiva y defender una ley que permitiría una regularización masiva de personas sin documentación (hay 11 millones en EEUU), el presidente americano ha respondido a la ‘ola’ de menores migrantes (más de 50.000 en nueve meses) con la amenaza de deportaciones.

Este gesto de dureza, sustentado en el miedo a un efecto llamada, ha enfadado a las organizaciones humanitarias. Y tampoco ha contentado al sector duro del partido republicano.Los próximos pasos de Obama no dejan de ser una incógnita. Y la solución no se ve a corto plazo.

Fuentes: El País, NHCLC Mundo Cristiano, Protestante Digital, Christian Post

Editado por: Protestante Digital 2014

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David y Jonatán: amor de hombres

Publicado: julio 17, 2014 en Teología

Juan Antonio Monroy

Amor humano en la Biblia y la literatura (6)

David y Jonatán: amor de hombres
David no se sentía seguro en el palacio de Saúl, quien se había propuesto matarlo. En este punto entra en escena Jonatán.

 

Hay escritores que son auténticos maestros en torcer y retorcer las historias de la Biblia con sus interpretaciones descabelladas y partidistas. Esto ocurre con la hermosa relación de amor entre David y Jonatán.

Cuando tienen lugar los hechos que aquí relato David es un muchacho joven, apenas un adolescente, el más pequeño de los ocho hijos de Isaí, rico ganadero asentado en Belén, nieto de Booz y Rut.

David era “rubio, de hermosos ojos y bien parecido” (1º Samuel 16:12). No tenía el pelo negro ni el color del cuerpo tan oscuro como es el caso de los orientales.

Por aquél entonces gobernaba Israel su primer rey, Saúl, hombre de muchos problemas debido a su carácter melancólico y de celos enfermizos. Caído en desgracia ante los ojos de Jehová, éste ordena al profeta Samuel que en su lugar nombre rey a David. La ceremonia, llevada a cabo en secreto, fue celebrada en presencia de los padres y hermanos del nuevo rey. La unción tuvo un sentido apolítico, estrictamente religioso.

En una fuerte crisis de melancolía, atormentado Saúl por un espíritu malo de parte de Jehová, sus criados más cercanos le aconsejan que busque a alguien que sepa tocar el arpa. Uno de los criados dice al rey: “yo conozco a un hijo de Isaí, el de Belén que sabe tocar, y que además es valiente, buen guerrero, elocuente, atractivo, y el Señor está con él”(1º Samuel 16:18).

Saúl envía inmediatamente emisarios con la orden de llevar a David ante él. Es así como David se integra en la corte del rey. Sin darse cuenta, Saúl conducía al predestinado por Dios a su futuro.

El papel de la música para excitar y calmar el espíritu del ser humano, reconocido universalmente, ya se practicaba en aquellos tiempos, unos 1.200 años antes de Cristo.

A continuación ocurre el episodio de Goliat. Cuando David se enfrenta al gigante, éste lo menosprecia, “pues no era más que un muchacho de piel sonrosada y bien parecido” (1º de Samuel 17:42).

El desenlace del desigual enfrentamiento es bien conocido. David vence al gigante valiéndose sólo de una piedra de río que logró clavar en su frente con una honda.

Después de esta hazaña Saúl puso a David al frente de su ejército. “David caía bien a todo el mundo, incluso a los ministros de Saúl” (1º de Samuel 18:5).

Cuando el ejército judío regresa victorioso de una batalla, mujeres de todas las ciudades salieron a su encuentro cantando a coro: “Saúl mató a mil y David a diez mil”. Era antiquísima costumbre en Israel que salieran las mujeres al encuentro del ejército vencedor. El texto es ambiguo respecto a si las mujeres cantaron a Saúl o a David, aunque esto último es más verosímil.

A Saúl no le gustó la copla. Lo enfureció y despertó en él los celos: “muy enfadado, pensaba: a David le dan diez mil y a mí me dan mil. ¡Sólo falta que lo hagan rey! Y a partir de aquel momento Saúl sintió celos de David”. (1º de Samuel 18:8-9).

¡Los celos! Ver a otros poseer lo que quisiéramos poseer nosotros. Shakespeare, quien desarrolla una teoría de los celos en una de sus obras más leídas, OTELO, EL MORO DE VENECIA, escribió: “las almas celosas no siempre lo son con motivo: son celosas porque lo son. Los celos son un monstruo que se engendra y nace de sí mismo”.

A partir de entonces, David no se sentía seguro en el palacio de Saúl, quien se había propuesto matarlo. Huyó a Nayor de Ramá, donde se encontraba Samuel presidiendo una escuela de profetas.

En este punto entra en escena el segundo personaje de la historia: Jonatán.Era hijo de Saúl y por tanto supuesto heredero al trono de Israel. Sus linajes eran altamente desiguales: uno era príncipe, de esmerada educación; el otro era pastor, criado apacentando ovejas. Sólo una característica tenían en común: los dos eran valientes guerreros, curtidos en batallas contra los filisteos.

Los tres pisos del hombre, vida, alma y espíritu marcaban la profunda relación sentimental entre los dos jóvenes. Se amaban. No todo amor entre hombres tiene que resultar sospechoso ni dar lugar a especulaciones. “Amémonos unos a otros”, aconseja el apóstol Juan. No dice “amémonos unos a otras”. Lo supremo en la tierra es el amor, y este se da también entre hombres.

La historia del amor entre los dos guerreros se expone en los libros de Samuel. Ahorro palabras propias y dejo que lo explique la Biblia.

Acabada una conversación entre Saúl y David, en presencia del príncipe, “el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo” (1º de Samuel 18:1). “E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo” (1º de Samuel 18:3).

El amor de David y Jonatán se considera siempre como uno de los más firmes de toda la literatura bíblica. Este amor lo expresa simbólicamente el príncipe dando a David las armas y los vestidos que llevaba consigo, acción que significaba la entrega de su propia persona: “Jonatán se quitó el manto que llevaba puesto y se lo dio a David, junto con su armadura, su espada, su arco y su cinturón” (1º de Samuel 18:4). Todo esto lo hizo porque “Jonatán, hijo de Saúl, amaba a David en gran manera” (1º de Samuel 19:1).

Este amor enfurece a Saúl. Enfrentado a su hijo lo insulta y lo maldice. “Le dice: hijo de la perversa y rebelde, ¿acaso no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para confusión tuya, y para confusión de la vergüenza de tu madre?” (1º de Samuel 20:30).

El insulto no se dirige contra la madre de Jonatán. Según el Talmud judío quiere decir que Jonatán se muestra tan desnaturalizado y rebelde como si hubiese nacido de una mujer perversa.

El climax de éste amor entre los dos hombres llega cuando Jonatán cae muerto en las montañas de Gilboa. David desahoga su profundo dolor por medio de una elegía o composición poética que está considerada como uno de los más nobles y sublimes cánticos del Antiguo Testamento. Aquí David no sigue el estilo de los Salmos. Aunque no menciona el nombre de Jehová, toda la composición respira religiosidad y sufrimiento profundo.

La endecha ocupa nueve versículos en el primer capítulo del segundo libro de Samuel. En el versículo 26, David exclama: “¡Qué pena me has dejado, hermano mío, Jonatán! ¡Me eras tan querido! Tu amor me era más dulce que el amor de las mujeres”.

Centenares de miles de páginas se han escrito en la interpretación de este texto. Muchos autores han querido ver en él una declaración de amor homosexual. ¡Qué disparate!Jonatán estaba casado y tenía hijos. En cuanto a David, no se le conoce ninguna relación homosexual. Lo contrario. Sus biógrafos destacan el elevado número de mujeres con las que tuvo relaciones sexuales.

Cuando el inglés A. Rowse escribe el libro LOS HOMOSEXUALES CÉLEBRES EN LA HISTORIA, LA LITERATURA Y LAS ARTES, para nada menciona el amor entre David y Jonatán. Es el americano Down Teal, en LOS MILITANTES GAY, quien afirma: “Leyendo la elegía que David escribe cuando muere Jonatán no hay duda de que los dos se amaban con un amor homosexual”.

Será él quien no duda. Y otros muchos autores que han seguido la misma línea de interpretación. ¿Por qué? ¿Es que dos hombres no pueden amarse hasta con desesperación sin que intervenga el sexo?

Los poetas británicos Percy Shelley y George Byron vivieron juntos, viajaron juntos, juntos se hospedaron en hoteles, se amaban, pero su amor estaba definido en lo masculino, en una amistad sublime, la misma amistad y el mismo amor que David sentía por Jonatán y Jonatán por David.

Autores: Juan Antonio Monroy

©Protestante Digital 2014

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Iglesias enfermas 

Seis síntomas de una iglesia disfuncional
 
Una iglesia disfuncional o enferma es una congregación que ya no lleva a cabo los propósitos bíblicos fundamentales. En otras palabras, no funciona correctamente según el propósito de Dios o ni siquiera funciona.

WASHINGTON

Thom S. Rainer, colaborador habitual del Christian Post, ha publicado un análisis para conocer si una iglesia se puede considerar realmente enferma.

En primer lugar, la definición de una iglesia disfuncional o enferma, dice, se refiere a una congregación que ya no lleva a cabo los propósitos bíblicos fundamentales y esenciales. En otras palabras, la iglesia no funciona correctamente; por lo que se le puede aplicar el término de disfuncional.

Explica que “por desgracia” no tuvo que buscar mucho para encontrar más de 20 ejemplos actuales de iglesias claramente disfuncionales. “En mi búsqueda, encontré seis temas recurrentes en todas ellas”.

En concreto, en cada una de esas veinte congregaciones, en la iglesia se manifestaban claramente como mínimo tres de estos seis síntomas.

Reider reconoce que este artículo se queda “cojo” al referirse sólo al estado negativo de muchas congregaciones, pero adelanta que también está preparando otro con las respuestas que obtuvo de un análisis en busca de posibles soluciones. En cuanto se publique, lo difundiremos.

Y ahora, los seis síntomas de una iglesia disfuncional

1. ERRORES TEOLÓGICOS GRAVES OMNIPRESENTES EN LA IGLESIA. 
No se refiere, explica, a diferencias sobre cuestiones de los tiempos de la escatología. “Estos errores a los que me refiero eran la negación de las verdades esenciales de la fe cristiana. En algunos casos, el liderazgo ya no predica la exclusividad de la salvación por medio de Cristo”.

2. LA IGLESIA ES CONOCIDA COMO “DEVORADORA DE PASTORES” 
La congregación a menudo termina con la labor pastoral de una manera abrupta y de forma habitual. Quizás no siempre son formalmente expulsados, o cesados en su cargo, pero sí claramente presionados para que se vayan.

Por este motivo, se trata de un tipo de iglesias en las que el tiempo de labor pastoral de una misma persona es siempre corto como norma.

3. LA CONGREGACIÓN VIVE UN CONFLICTO GRAVE. 
Cualquier grupo social finalmente siempre va a tener que afrontar algún tipo de conflicto a diferentes niveles: las familias, los compañeros de trabajo, los grupos de estudiantes, y las iglesias. Por lo tanto esto en sí mismo no es ningún síntoma negativo.

Pero las iglesias disfuncionales tienen conflictos a un mayor nivel, que a menudo se refleja en frecuentes explosiones emocionales entre miembros y líderes.

4. CASI NADIE EN LA ZONA SABE QUE EXISTE ESA IGLESIA.
Dice Rainer que uno de los sencillos pasos que ha hecho en su estudio es visitar las empresas que se encuentran dentro de un radio de un kilómetro alrededor de la iglesia. En esa visita, simplemente les pregunta cómo llegar a esa iglesia concreta. “Si nadie ha oído hablar de la iglesia en ese círculo próximo, sé que algo está mal”, afirma.

5. LA IGLESIA DISMINUYE, MIENTRAS LA COMUNIDAD CRECE.
Un simple ejemplo es la mejor forma de explicar esto. Supongamos que una iglesia ha disminuido en cuanto a la asistencia al culto en un 3% en los últimos dos años. Ahora, supongamos también que la comunidad en la que se encuentra esa iglesia ha crecido un 4% en los últimos dos años.

El contraste entre las dos tasas de crecimiento es llamativa y un claro síntoma de una iglesia disfuncional”, dice Raider.

6. LA IGLESIA ES “PROPIEDAD FAMILIAR Y DE GESTIÓN FAMILIAR”
Una familia en particular, incluso aunque se trate de una familia muy extensa, es la que realmente toma todas las decisiones importantes en la iglesia. Nada se hace sin su visto bueno, y generalmente esto incluye el del patriarca o la matriarca de la familia.

Si esto ocurre, en definitiva, “la iglesia existe en gran medida para satisfacer las necesidades de una familia”.

 

Fuentes: The Christian Post

Editado por: Protestante Digital 2014

 
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El pequeño Gilberto Ramos fue encontrado en el desierto de Texas con el rosario que le entregó su mamá

Niño inmigrante muerto buscaba dinero para curar a su madre

Gilberto Ramos fue encontrado muerto con el rosario que le entregó su mamá. (Foto: @WOTP, vía Twitter)

Niño inmigrante muerto buscaba dinero para curar a su madre

Cipriana Juárez llora la muerte del pequeño. (Foto: AP).

 

San José de las Flores, AP

Gilberto Ramos quería dejar su frío y remoto pueblo montañoso para viajar a Estados Unidos, trabajar y ganar dinero para pagar un tratamiento contra la epilepsia que padece su madre.

Ella le rogó que no se fuera. “Mi hijo me decía que se iba para ayudarme a curar mi enfermedad, pero yo le decía no te vas hijo”, dijo Cipriana Juárez Díaz entre lágrimas en una entrevista con The Associated Press. “Yo no quería que se fuera porque con él tenía yo consuelo”.

Como no logró convencerlo, le colocó un rosario blanco que le garantizara un viaje seguro a través de la frontera.

Un mes más tarde, su cuerpo en descomposición fue encontrado en el desierto de Texas. El niño ahora se ha convertido en un símbolo de los peligros que enfrentan un éxodo de menores solos que cruzan la frontera ilegalmente con Estados Unidos provenientes de Centroamérica.

Las autoridades dijeron el lunes que Gilberto, de 11 años, ha sido uno de los infantes más pequeños que murió cruzando ese desierto. Pero sus padres dijeron el martes que Gilberto tenía 15.

Explicaron que les había tomado varios años hacer el trámite del registro de su nacimiento debido a que viven en una remota aldea en las montañas del norte de Guatemala. Cuando lo hicieron, se olvidaron de la fecha de nacimiento de Gilberto así que lo registraron con el día en que nació su hermano menor.

“Era un buen hijo”, dijo Juárez. “Que Diosito que me dé valor para poder soportar cuando él venga (el cadáver sea repatriado)”.

El cuerpo del muchacho fue encontrado sin camisa. Probablemente murió de insolación, pero aún conservaba el rosario que su madre le había dado.

Durante décadas, los adolescentes que van en busca de trabajo a Estados Unidos constituyen buena parte de la población de hombres jóvenes que salen de América Central escapando de la pobreza y la violencia de las pandillas. Pero la cantidad de niños inmigrantes que viajan sin compañía y cruzan la peligrosa frontera ha visto un aumento en los últimos tres años.

Un aumento que se explica por el rumor que los inmigrantes han escuchado de manera insistente: que los niños que viajan solos o lo hacen con sus padres, son liberados por las autoridades fronterizas estadounidenses para darles una citación para comparecer a una corte de inmigración. Luego son liberados. En su aldea, Gilberto escuchó el rumor y pensó que si lograba cruzar la línea fronteriza se podía quedar en Estados Unidos, dijo su familia.

Los mexicanos que son atrapados en la frontera son capturados y devueltos a México, que usualmente está a unos cuántos kilómetros.

HIJO DE LA POBREZA

Ramos nació y se crio en San José de las Flores en una modesta casa de madera y metal laminado construida en la sierra de Cuchumatanes, en la provincia de Huehuetenango, fronteriza con México. Es un lugar hermoso, ubicado a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar, con picos y cañones de exuberante belleza que contrastan con la pobreza extrema en la que viven sus habitantes.

No hay agua potable ni acueducto. El hogar tiene solo una letrina.Comen tortillas y atole de trigo, una bebida similar a la avena, disuelta en agua o leche y que se toma caliente. Pero nunca hay suficiente para alimentar a todos.

El modesto grupo de casas donde Gilberto vivía solo es accesible a pie, una caminata de kilómetro y medio en un camino rocoso, lleno de fango, entre cañones y las montañas. Gilberto hacía esa ruta, de casa a la escuela, todos los días. Cursó hasta el tercer grado antes de abandonar sus estudios.

“Él tenía que trabajar para ayudar a su familia”, dijo Francisco Hernández, unos de sus profesores, que recordó que a Gilberto le encantaba dibujar. “Por eso dejó la escuela”.

Gilberto y su padre, Francisco Ramos, cosechaban y limpiaban el maíz. Las cosas mejoraron cuando el hijo mayor de la familia, Esbin Ramos, logró llegar a Chicago y se empleó en un restaurante. Enviaba entre 100 y 120 dólares, cuando lo podía hacer. Ese dinero le permitió a su familia construir una casa de bloque de cemento de dos habitaciones, pintarla de verde y rojo brillante, y así reemplazar la casucha de madera.

Gilberto dormía en una especie de colcha de espuma en el suelo.

DESTINO FATAL

Bajito, tranquilo y humilde, Gilberto prefirió quedarse por mucho tiempo con sus padres. Pero se aburrió y se desesperó, según Esbin Ramos. La epilepsia de su madre recrudeció y su hermano mayor le dijo que se dirigiera a Chicago, donde podría volver a la escuela y trabajar de noche y los fines de semana.

Gilberto salió rumbo al norte el 17 de mayo con una muda de ropa y una mochila dispuesto a seguir la misma ruta de su hermano: caminar por la trocha entre el barro y las pendientes hasta el centro de San José de las Flores. Luego, tomar un autobús hasta el poblado de Chiantla para reunirse con el coyote que lo iba a cruzar. No se llevó sus botas vaqueras porque no quería que se arruinaran, dijo su padre.

El viaje costó 5.400 dólares. La familia pidió prestado 2.600 dólares.La primera semana del viaje pagó 2.000 dólares y otros 600 la semana antes de que Gilberto muriera. La familia aún debe ese dinero.

Esbin Ramos dijo el martes que no conocía los pormenores del viaje de Gilberto hasta la ciudad fronteriza de Reynosa. Cuando él hizo el viaje, el trayecto lo hizo en la parte trasera de una camioneta. Lo único que sabía es que Gilberto había llegado allí en autobús.

“Voy bien, solo deposítame el dinero”, le dijo Gilberto a su padre cuando estaba a punto de cruzar hacia Texas.

Fue entonces cuando Gilberto y el coyote desaparecieron. Sus padres trataron de llamar a este último. Cuatro días pasaron. Luego cinco, luego seis. Para el octavo día, Esbin Ramos ya estaba preocupado. Llamó al consulado de Guatemala en Houston y a Guatemala en busca de ayuda, dijo.

Luego recibió una llamada de una mujer de McAllen, Texas, que es funcionaria de una institución del gobierno cuyo nombre no recuerda, que le dijo que su hermano había muerto.Habían encontrado el cuerpo el 15 de junio, le dijeron las autoridades, y el número de teléfono del Esbin, que estaba camuflado en la hebilla del cinturón de Gilberto, una táctica empleada por muchos inmigrantes para ocultar información a los narcotraficantes que buscan extorsionar a sus familias.

El consulado de Guatemala en Estados Unidos notificó el martes a la familia que el cuerpo de Gilberto se les devolvería pronto pero que dependía de la disponibilidad de un vuelo para trasladar el cadáver.Su padre ya está preparando su tumba en el cementerio del poblado.

Postrada en la cama, la madre logró pararse entre tumbos para rezar en un altar decorado con flores silvestre, y que fue hecho en honor de Gilberto en la colcha de espuma donde él dormía. Carece de fotos porque la familia envió la mayoría de ellas a Estados Unidos para que las autoridades identificaran el cuerpo.

“El coyote me dijo que se lo iban a llevar por un lugar seguro, yo le tenía confianza”, dijo el padre, Francisco Ramos, “Pero ese fue el destino de mi hijo”.

 

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