Jesús aún hoy habla con autoridad

Publicado: octubre 25, 2014 en Iglesia, Teología

El 31 de octubre se cumplirán 497 años de la Reforma Protestante. Se recuerda ese día al clérigo católico romano Martín Lutero que, a costa de la excomunión papal y la condena de muerte, hizo públicas sus 95 tesis contra la corrupción eclesiástica reinante. Las ‘Cinco Solas’ son las frases que resumen su legado.

El Evangelista Mateo viene de narrar el llamado de Jesús a los que el Padre le había dado para que fuesen sus discípulos íntimos1; entonces, cierra el capítulo cuatro con esta información:

“Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.” 2

El capítulo 5 del Evangelio según Mateo comienza definiendo claramente una situación que no nos resulta extraña en nuestra época de movilizaciones masivas, pero que sí lo fue en el siglo I de nuestra era; más aún en el contexto histórico en el cual ministraba el Maestro de Galilea.

“Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.” 3

Permítame el lector contrastar el relato con estos tiempos que vivimos, tan marcados por un desmedido afán de notoriedad instalado en todas las actividades humanas como una necesidad básica más. Esta realidad, estudiada por sociólogos y psicólogos sociales, es aprovechada por empresas líderes para elaborar estrategias de venta e incrementar sus beneficios.

Los que nos ocupamos de las mayorías sin voz y de los reclamos de las minorías movilizándose para ser escuchadas, también denunciamos la ilimitada ambición de liderazgo de los codiciosos. Tomamos partido por los primeros y nos oponemos a las maniobras de los segundos.

Sin embargo, es necesario decir que la patología urbana más contagiosa es aquella que nos hace creer que el mundo gira alrededor nuestro; que todo es según como yo lo vea, sea como individuo o como parte de un colectivo determinado. Desde este contexto, intentando ser objetivos y utilizando los parámetros actuales, cualquiera podría preguntar

¿Por qué razón Jesús no aprovechó la fama que tenía para conducirse como un líder natural?

Jesús no buscaba a la gente, era seguido por ella. ¿No es eso clave para ser un líder poderoso?

En lugar de ello, Jesús da la espalda a la multitud, sube al monte y se sienta. Hay quienes ven en esto una interesante relación con el significado que tenían los montes en el pueblo de Israel4. Entonces llegan tras él sus discípulos; sin descansar, el Maestro inicia su doctrina:

“Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.” 5

Escribí algo sobre ‘las bienaventuranzas’6 a fines del año pasado; pero este no es justificativo para afirmar que ya no hay más que pueda decirse sobre ellas; lo contrario es lo correcto. Amigos que buscan la verdad solo en la Palabra revelada al hombre en la persona de su Hijo Jesucristo me dan prueba de ello.

No soy el único que, al leer las ‘bienaventuranzas’ con la mente y el corazón dispuestos, descubre en ellas aspectos más profundos de la verdad. Este privilegio ocurre con los que escudriñan la Palabra revelada sin condicionarla con credos, dogmas u otras formas impuestas por hombres – por bien intencionadas, tradicionales y muy institucionalizadas que sean – ya que las riquezas de este tesoro que nos ha regalado Dios son insondables7.

Puede que la experiencia de otros contribuya a mejorar nuestra relación con la Escritura; pero es la de primera mano la que sacia la sed del espíritu; así como las aguas de un manantial refrescan y renuevan al sediento y fatigado caminante.

Los que no entienden o repiten mal el Evangelio son aquellos que usan el método deductivo; van de lo particular a lo general y, sin cotejar el texto con el resto de las Escrituras, en su apuro por sacar conclusiones no respetan el Plan de Redención de Dios revelado en la Biblia y niegan el principio inviolable por el cual toda Escritura es explicada por la Escritura.

Porque el Evangelio es poder de Dios para salvación a todos los que creen en Jesucristo8, podemos decir sin temor a error que ningún agente terrenal – por santo que fuere – tuvo, tiene, o tendrá autoridad para salvar al pecador. El poder de salvar pertenece solo a Dios.

La única santa iglesia católica y apostólica9, el cuerpo en la tierra cuya Cabeza está glorificada, da testimonio de ese poder a través de cada uno de sus miembros que viven fieles al Evangelio en su casa, en el lugar de trabajo o estudio, en los sitios de esparcimiento, en hospitales y cárceles, en la calle y en los lugares de culto.

 

¿QUÉ NO SON LAS ‘BIENAVENTURANZAS’?

Siguen algunas reflexiones propias y ajenas sobre lo que muchas personas piensan acerca de las ‘bienaventuranzas’.

1. Consejos simples de entender. Hay personas que leen mecánicamente, una y otra vez, y se quedan en la superficie del texto. No entienden que haya algo más que párrafos, frases, palabras, letras en blanco y negro. No captan el espíritu de la enseñanza. El apóstol Pedro hace una referencia a esta tendencia respecto de los que leían las cartas del apóstol Pablo sin entenderlas10.

2. La confirmación de una teoría. Es ir a la Biblia como quien va a encontrar en ella aquello que le ha venido a la mente y ha adoptado como idea fuerza propia. “Nos acercamos a la Biblia con dicha teoría, y todo lo que leemos queda coloreado por ella” – dice Lloyd Jones11. ¿Acaso no somos tentados a hacer eso? Por los que cayeron en el pasado ante esa tentación nacieron las herejías que luego se transformaron en tradiciones y se enseñan hoy como dogma de fe.

De los herejes, dice el citado autor: “No debería pensarse que eran hombres que se propusieron expresamente equivocarse y enseñar algo erróneo; se cuentan más bien entre los hombres más sinceros que la Iglesia ha tenido.”12

Lamentablemente, la sinceridad no es suficiente. Podemos estar sinceramente equivocados. Los que tienen una fe sincera en una teoría bíblica propia o en un dogma histórico pueden estar confiando en una herejía. Van a la Biblia para probar que es verdad aquello que creen. No escuchan a la Palabra, le hacen decir a ella lo que ellos dicen y creen.

3. La enseñanza de una Nueva Moral. Lo afirman los que sostienen que, en realidad, “el Sermón del Monte es lo único importante en el Nuevo Testamento, que en él está el fundamento del llamado evangelio social”13, como definió el ya mencionado predicador. Entonces dicen que así es como deben vivir todos los hombres y que esas enseñanzas morales han de ser inculcadas a todos para que el mundo sea un mundo mejor. Suena lindo.

¿Quién no quisiera vivir en un mundo mejor que este que estamos destruyendo entre todos?

Sin embargo basta con leer las dos primeras bienaventuranzas para dar por tierra con esa presunción. ¿Quién desea hoy ser ‘pobre en espíritu’ y ‘llorar’ todo el tiempo a causa de necesidades insatisfechas?

Las dos terceras partes de la población mundial padecen ya a causa de los ambiciosos sin límites, ¿bastaría con enseñar moralidad pública para acabar con ese flagelo? No, el ser humano no puede cambiar al ser humano para hacerlo mejor. Lo contrario es la evidencia.

4. Una versión elaborada de los diez mandamientos. Durante su ministerio terrenal Jesús desnudó la hipocresía de fariseos y escribas que interpretaban mal la Ley que Dios había dado a su pueblo por medio de Moisés. Basándose en este hecho hay quienes afirman que las ‘bienaventuranzas’ explican la ley mosaica de manera más elevada que aquellos falsos maestros.

Este punto de vista lo tienen quienes intentan cumplir con la Ley. Es la base de un legalismo renovado que basa la salvación del pecador en sus buenas obras. Para ellos lo que el Señor está enseñando es que el ser humano puede y debe salvarse a sí mismo.

Nada más falso, pues deja a la Gracia de Dios en el desván de los objetos en desuso.

5. La proclama del Reino de Dios. Una fuerte corriente aún enseñada en muchas iglesias evangélicas es la del ‘dispensacionalismo’, que afirma que el Sermón del Monte está dirigido a los judíos, no a los cristianos; y que, como lamentablemente ocurrió, los judíos no lo recibieron.

En otras palabras: que por culpa de los judíos Jesús no pudo establecer el Reino, fue acusado de sedicioso e impostor y fue crucificado como malhechor. Dicen aquellos que la iglesia remplazó al Reino hasta que Dios le ponga fin a esta era cuando el Señor glorificado regrese a la tierra, instaure el Reino milenial y ponga en vigencia el Sermón del Monte.

Esta postura queda desarticulada cuando leemos las Bienaventuranzas en el contexto de los capítulos 5, 6 y 7 de Mateo y de todo el NT. En ellos leemos que el Reino ya está entre nosotros14 por la obra realizada por Jesucristo una vez y para siempre15; pero que aún no ha llegado a manifestarse en su plenitud, motivo por el cual oramos ‘Venga Tu Reino’16.

Entonces, ¿qué son en realidad las Bienaventuranzas?

Esto veremos en nuestra próxima entrega, si el Señor así lo permite.

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Notas

Ilustración: Las cinco frases en latín comienzan con el vocablo que en nuestro idioma significa ‘solamente’. Este autor desea destacarlas relacionándolas con su base bíblica haciendo notar que las negritas son suyas. Es importante recordar que, así como las 95 tesis deben analizarse en su conjunto, ‘las cinco solas’ no deben aislarse al ser analizadas una por una; sino, pensarlas y expresarlas juntas e inseparables: Solamente Escritura, Gracia, Fe, Cristo, a Dios la gloria.

Solamente Escritura: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” 2ª Timoteo 3:16,17.”Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.” Salmo 138:2.

Solamente Gracia: “para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

Efesios 1:6-8. “Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.” Romanos 5:15.

Solamente Fe:” Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.“ Romanos 1:17. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.” Romanos 5:1,2.

Solamente Cristo: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.” 1ª Timoteo 2:5,6. “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.” Colosenses 2:9,10.

Solamente a Dios la gloria: “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” Romanos 11:36. “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” 1ª Corintios 10:31. “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.” Apocalipsis 1:5,6.

1. Juan 17:6-9

2. Mateo 4:24,25.

3. Ibíd. 5:1a

4. El vocablo ‘monte’ está ligado a aspectos centrales de la cultura semítica. Dos ejemplos: la Ley fue dada a Moisés en el monte Sinaí; el Templo de Salomón estaba en el monte Sión. El monte simboliza el sitio desde donde Dios se manifiesta y se comunica con la humanidad. Jesús, lleno del Espíritu de Dios, se sienta en ese lugar para asumir la autoridad que tiene por ser hombre y Dios al mismo tiempo. Los símbolos del pasado dan lugar a la realidad presente; con Jesucristo ya no hay necesidad de intermediarios entre Dios y los hombres. La gente tiene ahora alguien que abogue por su necesidad.

5. Mateo 5:1b – 11

6. Serie ‘Prosperidad y Evangelio’ (VIII, IX y X), Agentes de Cambio, Magacín 2, 7 y 15 de diciembre de 2013.

7. Job 5:9; Romanos 11:33; Efesios3:8.

8. Romanos 1:16:”Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” (Negritas del autor)

9. El autor ha escrito quince (15) artículos sobre ‘la única santa iglesia católica y apostólica’ (en su serie ‘La iglesia y los lugares de culto’) 30/12/12 al 06/04/13, en este medio.

10. 2ª Pedro 3:15,16.

11. ‘Estudios Sobre el Sermón del Monte’ por D. Martyn Lloyd-Jones, Pastor, Iglesia Westminster, Londres; cap. I y II.

12. Ibíd. 12.

13. Ibíd. 12.

14. Mateo 10:7; 12:28;Marcos 1:15; 9:1; 11:10; 12:34; 14:25; Lucas 9:27; 10:9,11; 11:20; 12:32; 17:21; 19:11; Juan 3:3,5; Hechos 1:3-7; 14:22; 28:31; 1ª Corintios 15:24,50; Colosenses 4:11; Santiago 2:5; Apocalipsis 1:9; 12:10.

15. Hebreos 9:27,28; 1ª Pedro 3:18.

16. Mateo 6:10; Lucas 11:2.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34287/jesus_aun_hoy_habla_con_autoridad

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