Archivos para diciembre 12, 2014


El especial navideño del ‘British Medical Journal’ publica las investigaciones más curiosas del año

Wendy Northcutt, la creadora de los Premios Darwin / TEDx SF

Muchos estudios mantienen que los hombres son más propensos a conductas arriesgadas que las mujeres. Lo que no está tan claro es que hagan también más actos temerarios y estúpidos que no les reportan ningún beneficio. Un estudio publicado hoy aporta una de las primeras pruebas a favor de esta hipótesis, que los autores han bautizado como la teoría de la idiotez masculina, o MIT, en inglés. El trabajo, firmado por varios médicos de Reino Unido, se publica hoy en el número especial de Navidad de la prestigiosa revista British Medical Journal, que incluye estudios que siguen los estándares de calidad científica y revisión por pares, pero que tienen un enfoque más libre, por decir algo.

Los autores buscaron pruebas de imbecilidad en los archivos de los premios Darwin. Estos sardónicos galardones reconocen a individuos que han hecho una contribución a la humanidad al morir de forma absurda, lo que en principio evita que sus genes pasen a generaciones posteriores. Para hacerse una idea de lo que es un premio Darwin en toda regla, la web de los premios destaca la historia de un terrorista que mandó una carta bomba a la que le faltaban suficientes sellos para llegar a su destino. Al ver la carta devuelta en su buzón el terrorista la abrió y murió reventado.

Los autores buscaron pruebas de imbecilidad en los archivos de los premios Darwin

La historia es probablemente falsa, pero estos premios llevan años recogiendo muestras de idiotez similares sacadas del mundo real. Una de ellas es la de tres hombres en Camboya que estaban jugando en un bar a una especie de ruleta rusa en la que se bebían un chupito y luego le pegaban un pisotón a una vieja mina antitanque que habían puesto debajo de la mesa. Los tres volaron por los aires junto al resto del bar, comenta el estudio, que no menciona si ya habían tenido hijos.

El estudio, liderado por John Isaacs, director del Instituto de Medicina Celular de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), ha analizado todos los premiados entre 1995 y 2014, diferenciándolos por sexos. De los 318 casos confirmados y válidos para el análisis estadístico, 282 eran hombres y 36 mujeres. Los hombres acabaron protagonizando más del 88% de los casos y esto, dicen los autores, es un resultado “estadísticamente muy significativo”.

“Estos resultados son totalmente consistentes con la teoría de la idiotez masculina y apoyan la hipótesis de que los hombres son idiotas y los idiotas hacen tonterías”, concluyen los autores. Reconocen, eso sí, muchos peros. Los premios Darwin se eligen por votación anónima, por lo que posiblemente las mujeres voten más por hombres que por féminas. Quizás también influya el sexo de la creadora y coordinadora de los premios, la bióloga molecular Wendy Northcutt, o que parte de la diferencia la explique el mayor consumo de alcohol entre hombres y mujeres. En cualquier caso, especulan los autores, los hombres premiados con un Darwin sí pueden tener una ventaja evolutiva sobre el resto si consiguen sobrevivir a sus actos estúpidos, aunque eso está aún por determinar.

Otra investigación estudia por qué en la consulta del médico solo hay revistas viejas

¿Por qué en la consulta del médico solo hay revistas viejas? Esa es la queja que recibía de sus pacientes el médico Bruce Arroll, de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda). Un día se decidió a responderles con datos científicos. Su estudio en el BMJ demuestra que las revistas de cotilleos tienen 14 veces más posibilidades de desaparecer que el resto. De hecho, las publicaciones más sesudas como The Economist o Time sobreviven todo un mes sin ser escamoteadas. La media de robo es de una revista al día y la mayoría de las publicaciones que vuelan son las más recientes, lo que explica por qué se quejaban los pacientes.

Extrapolado a un país como Reino Unido, esta desaparición de revistas supone unas pérdidas mensuales de más de 12 millones de libras al mes (unos 15 millones de euros), un dinero, dicen los autores, que podría tener un mejor uso en el sistema sanitario. Como paliativo, Arroll propone que las consultas médicas opten por invertir en números atrasados de The Economist y Time.

http://elpais.com/elpais/2014/12/11/ciencia/1418324008_825433.html


Algunos estudios señalan a esta ciudad como el mercado inmobiliario más caro del mundo, pero nadie habla de las barriadas

(Foto: BBC)

Chan Piu tiene 58 años y duerme sobre una pila de periódicos en el suelo. En su casa de Hong Kong no hay espacio para una cama.

Una foto de su difunto padre cuelga en la pared, mirando por encima de él en silencio.

Es una existencia estrecha, aún más estrecha ante el hecho de que otras siete familias comparten la misma cocina, baño y la pequeña sala de estar.


Chan Piu tiene 58 años y lleva dos esperando por una vivienda social.


La cama de Chan son estos diarios, en una esquina de la sala.


La entrada de la casa de Chan en una azotea, la que comparte con siete personas.
Pero al salir de la habitación de Chan al pasillo, lo que se ve es una impresionante vista de la ciudad, en toda su extensión.

Es una panorámica desde la terraza, pero sólo está disponible para los pobres.

Chan y sus vecinos están entre los miles de habitantes de azoteas en barrios marginales de Hong Kong, empujados a la parte superior de los edificios viejos porque no pueden costear los departamentos debajo de ellos.

Viven en chozas hechas de láminas de metal barato y madera, y su interior tiene varias divisiones para alojar a varias personas o familias.

Durante el verano el calor es sofocante. Y en invierno el frío, crudo.

LOS HABITANTES DE LA AZOTEA
Según algunas estimaciones, Hong Kong es el mercado inmobiliario más caro del mundo.

Los precios residenciales se han más que duplicado desde 2009 y a pesar de una serie de medidas de enfriamiento, algunos expertos creen que los precios podrían continuar subiendo aún más.

En barrio obrero de Hong Kong de Sham Shui Po, en el distrito de Kowloon, los edificios aparecen uno al lado del otro sin mucho espacio.

Muchos de los que pasan por la calle no saben que en los techos sobre ellos miles de personas viven en condiciones deplorables y, muchas veces, peligrosas.

A varias cuadras de distancia, metida en otro edificio antiguo, se encuentra una organización sin fines de lucro que ayuda a los pobres y desfavorecidos a encontrar un techo apropiado sobre –y no debajo- de sus cabezas.

Natalie Yau ha estado trabajando en Society for Community Organization durante más de dos años y dice que el gobierno no está haciendo lo suficiente para ayudar a personas como Chan.

“Hong Kong es realmente una ciudad próspera, pero no tiene una buena política de vivienda. La gente vive en malas condiciones dado el fracaso de la política de vivienda”.

“Ahora el gobierno proveerá viviendas sociales para familias de bajos recursos, pero la cantidad es cada vez más pequeña y existe una enorme fila de solicitantes en lista de espera”.

VISTA DESDE PEAK
En un día de niebla fría, me dirijo hasta el famoso barrio Peak de Hong Kong, donde se puede disfrutar de una de las vistas más espectaculares de la ciudad.

Es bastante impresionante mirar hacia abajo. Pero detrás de las fachadas de acero brillante y de los bloques de hormigón se encuentra una realidad mucho más sombría.

La pobreza es un problema grave en la ciudad. Y ese problema ha empeorado por la falta de vivienda asequible.

No es raro ver a hombres y mujeres de avanzada edad escarbar en desbordados basureros, empujar carritos cargados de viejas cajas de cartón para su reciclaje, o incluso vender frutas y verduras hasta altas horas de la madrugada sentados en el borde de la carretera. Una gran parte de sus ingresos se destinan a pagar alquiler.

El estilo de vida es muy diferente en Peak, donde los precios de la propiedad son los más altos de todo el territorio.

Normalmente las casas en este barrio valen entre US$30 millones y US$125 millones, pero incluso los departamentos de esta apetecida parte de la ciudad se transan por varios millones.

Simon Smith, jefe de investigación para Asia Pacífico de la firma inmobiliaria Savills, enumera una serie de factores que han impulsado la inflación de precios de activos de Hong Kong.

“El dólar de Hong Kong está vinculado al dólar estadounidense, por lo que efectivamente las tasas de interés se fijan en EE.UU. por la Reserva Federal. Como sabemos, las tasas de interés se mantienen extremadamente bajas actualmente y eso significa que el dinero es barato en Hong Kong por lo que es muy fácil conseguir una hipoteca”, dice.

“La expansión cuantitativa es otro de los factores, no sólo de EE.UU., sino de Japón y China y que siempre parece terminar, de algún a forma, en las costas de Hong Kong”.

“Si nos fijamos en los fundamentos del mercado local, se ha producido una notable falta de nueva oferta de unidades residenciales en los últimos años”.

“La administración anterior no logró proveer nuevas tierras al mercado, algo que la actual administración está tratando de resolver. Pero no es una llave que lance un chorro al instante”.

LA ESPERANZA DE UNA VIVIENDA
De vuelta en Sham Shui Po, Chan se pasea de un lado al otro del pasillo, esperando usar el baño. El mismo espacio también sirve como ducha comunal.

Él no entiende realmente sobre política monetaria o cómo funciona. Todo lo que sabe es que ha estado esperando mucho tiempo para poder llamar a un lugar su casa propia.

“He estado esperando dos años para conseguir una vivienda social”, me dice. “Pero todo lo que el gobierno hace es hablar y decir que no hay suficiente tierra”.

Es poco probable que logre conseguir una pronto. El tiempo medio de espera de una familia para conseguir su primera opción de vivienda es de cuatro años.

No es el único problema de Chan.

Si no consigue un trabajo estable, tendrá que cambiarse a un espacio aún más pequeño. Y esta vez, no incluirá vista panorámica.

 

http://elcomercio.pe/mundo/asia/pobreza-escondida-techos-hong-kong-noticia-1777272?flsm=1&ref=portada_home

En la muerte de Manolo López

Publicado: diciembre 12, 2014 en Noticias, Testimonio

In memoriam

Menos conocido que su trabajo en la fotografía profesional es que Manolo fue un cristiano auténtico. Vivió la espiritualidad cristiana hacia adentro, en el meollo del alma, que diría Unamuno.

Manuel López

A media mañana del lunes 1 de diciembre Juanjo y yo salimos de Madrid con dirección a Denia, provincia de Alicante, al pie del Montgó, junto a la costa. Allí vivía Manuel López Rodríguez en compañía de su esposa María Rosa. Estaba informado de que Manolo padecía una enfermedad grave y me tomé el día libre para estar junto a él. María Rosa nos esperaba en el portal del inmueble. Antes de llegar a Manolo nos informó de su estado.

Entramos. Manolo nos esperaba a pies firmes como buen soldado. Cubría su cuerpo con un albornoz que le llegaba hasta los tobillos. Tras los primeros abrazos María Rosa lo tendió en un confortable sofá y lo cubrió de arriba abajo.

Aquél no era mi Manolo, amigo muy querido a lo largo de cincuenta y dos años. El rostro totalmente demacrado. Una delgadez extrema, excesiva. Aquél cuerpo hospedaba ya muy poca musculatura. El cáncer asesino lo había invadido todo. Todo no, la mente seguía intocable. La memoria viva, los recuerdos presentes en sus lugares y circunstancias. María Rosa y Juanjo salieron a comprar no sé qué. Yo permanecí a su lado. Sostuvimos dos horas de conversación en las que afluían las ideas y las palabras en su cerebro. Me hizo recordar hechos del pasado que yo mismo había olvidado. Su mente estaba tan abierta que lo retenía todo. La mente es el cofre donde el alma guarda sus joyas. Y el alma es siembra de Dios. Y Dios es inmortal.

Todo ocurrió casi sin tiempo en el tiempo. Según nos contó María Rosa, fue en febrero, apenas diez meses atrás, cuando detectaron a Manolo los primeros síntomas del cáncer. ¿Por qué a él? Un bueno y fiel esposo, un padre de familia ejemplar, un gran trabajador, un cristiano con la fe a toda prueba, un hombre comprometido con las actividades de su iglesia. ¿Por qué Dios? ¿Por qué tratas así a éstos servidores tuyos? ¿Por qué a José Cardona? ¿Por qué a Juan Luis Rodrigo? ¿Por qué a Juan Solé? ¿Por qué a Juan Gili? ¿Por qué a tantos otros que te defendieron, te proclamaron y formaron parte entre los valientes en el escuadrón de seguidores que tú mismo formaste en España?

Lo que no entiendo ahora lo entenderé después.

Por tanto, espero que en aquel día, Señor, me expliques lo que ahora no comprendo.

Manuel López Rodríguez nació en Boimorto, provincia de La Coruña, el 21 de febrero de 1946. Cuando tenía 12 años sus padres emigraron a Alemania. Allí, en el instituto Bikla Schule, de Colonia, estudió las técnicas de la fotografía, en las que llegó a ser un gran maestro. Antonio Espejo, en un artículo publicado en el diario EL PAÍS, lo reconocía con estas palabras: “Manuel López es el decano de los periodistas españoles especializados en fotografía y un referente de los profesores; pocos colegas saben tanto de esta profesión como él”.

Manolo dejó Alemania y regresó a España en 1968. Inmediatamente le ofrecieron trabajo como redactor gráfico en importantes medios de prensa: GACETA ILUSTRADA, CUADERNOS PARA EL DIÁLOGO, EL PERIÓDICO DEMADRID, EL PERIÓDICO DE CATALUÑA, la revista TIEMPO y otras destacadas publicaciones de España, Suiza y Alemania principalmente.

Cuando el teniente coronel Antonio Tejero ocupó el Congreso de los Diputados el 23 de febrero 1981 intentando un golpe de Estado, Manuel López, que se hallaba en la tribuna de Prensa, obtuvo una brillante fotografía del golpista brazo en alto apuntando a todos con una pistola. Aquella fotografía dio la vuelta al mundo.

 

RECONOCIMIENTO PROFESIONAL

No fue esta la única foto reconocida. En su carrera de periodista gráfico López Rodríguez acumuló varios premios. Durante 25 años publicó la revista FOTO, que hubo de suspender cuando también la prensa se vio afectada por la crisis económica. Decía Dalí que la fotografía es una forma de creación espiritual. Manolo supo dar esta forma a su revista, que se exponía en puntos de venta de toda España y de países extranjeros. Jamás sintió desfallecimiento en su devoción por las imágenes, que ennoblecieron su vida y le alegraron la existencia. Roberto Capa, probablemente uno de los reporteros gráficos de guerra más reconocido en el siglo XX escribió que “si las fotos no son lo suficientemente buenas habría sido porque el fotógrafo no se acercó lo suficiente”.

Manolo estuvo siempre en primera línea de la noticia gráfica.

En septiembre del 2006 el Ayuntamiento de La Coruña publicó un libro de 91 páginas dedicado a la vida y la obra de Manuel López. Aquí figuraban algunas de las mejores fotografías salidas de su cámara. En este libro se incluía un artículo del expresidente Felipe González, muy cercano a Manolo. En uno de sus párrafos el destacado político socialista decía: “Desde la Alemania de los años sesenta, con testimonio de la presencia de republicanos españoles que celebraban su particular día del trabajo, hasta el zoco de Majadahonda de hoy, Manolo ha sido testigo del progreso, de las frustraciones, de los dolores y las alegrías de la gente y los ha retratado tal como se mostraban con toda su crudeza si de dolores se trataba y con toda brillantez si de alegrías o celebraciones”.

Otro importante reconocimiento: el 18 de marzo del 2011 el presidente de la Diputación Provincial de La Coruña, Salvador Fernández Moreda, inauguró en la Biblioteca Municipal una sala que lleva el nombre “Sala Bibliográfica y Documental Manuel López”. En esta ocasión Manolo regaló a dicha Biblioteca cinco mil libros de fotografías, historia del arte, monografías, ediciones antiguas sobre teoría y técnica de la imagen, ejemplares de obras francesas, italianas, alemanas  holandesas. Todas ellas las fue adquiriendo a lo largo de años. La donación incluía valiosas colecciones de revistas nacionales y extranjeras relacionadas con el mundo de la fotografía. Manolo, noble heredero del silencio de los bosques tiene ya voz y palabra en un rincón de esa Galicia donde, según la Pardo Bazán, “los ojos se cansan de escudriñar tanta caprichosa filigrana que enriquece la tierra”.

Fue miembro de la Asociación de la Prensa de Madrid, profesor durante tres años en la Universidad de Nebrija, vinculado desde su creación el año 2000 a la Escuela Superior de Publicidad de Madrid, Vía Formación. Impartió conferencias, dirigió talleres y cursos de fotografía y periodismo en distintas universidades. Decía que había perdido la cuenta del número de jurados nacionales e internacionales en los cuales fue llamado a participar. En 1980 fue distinguido con el prestigioso premio Kodak. Empezó a escribir lo que llamó Mi Testamento literario. Publicó un primer volumen titulado FOTOGRAFÍA CREATIVA, teoría y técnica de la fotografía, 384 páginas.

 

UN CRISTIANO AUTÉNTICO

Menos conocido que su trabajo en el mundo secular de la fotografía es el desarrollado en el seno de la Iglesia. Manolo fue un cristiano auténtico, algo rebelde ante la miopía de algunos líderes evangélicos. Vivió la espiritualidad cristiana hacia adentro, en el meollo del alma, que diría Unamuno. Estuvo siempre con una mano agarrado a Dios y con la otra al hombre que vive en la tierra. Entendía el imperativo de la evangelización, pero también la obligación de atender a quienes viven hambrientos de pan en el desierto solitario de la vida.

El 30 de diciembre de 1971 contrajo matrimonio con María Rosa Medel, profesora de Primera Enseñanza por la Escuela Normal de Magisterio de Madrid y Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente ejerce como Coordinadora Ecuménica en el Grupo Federal Cristianos Socialistas del Partido Socialista Obrero Español.

La pareja tuvo tres hijos: Dos de ellos casados: María e Ismael. Pablo, el más pequeño, continúa soltero. La familia estuvo integrada durante muchos años en la primera Iglesia Bautista que se reúne en el número 18 de la calle General Lacy, en Madrid. Cuando se trasladaron a Denia pasaron a formar parte de la Iglesia Bautista de la Trinidad.

Manolo no sólo fue hombre importante y trabajador en las iglesias que estuvo. Lo fue también a nivel de toda la Unión Evangélica Bautista Española (UEBE) y, en gran medida, en el protestantismo español. Dirigió la que fue mejor etapa de EL ECO –revista nacional de la UEBE- también director de MADRID PROTESTANTE, co-fundador del periódico PUERTA ABIERTA y publicó unos 300 artículos en otras revistas, entre ellas RESTAURACIÓN, ALTERNATIVA 2000, JUVENTUD  y FE Y ACCIÓN. Este ministerio lo extendió por internet en PROTESTANTE DIGITAL y LA LUPA. En Denia, donde residió sus últimos años, escribía una sección fija en el periódico comarcal  CANFOLI MARINA ALTA.

En reconocimiento a su contribución literaria a la España evangélica, la Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos le tributó un homenaje el 27 de abril del 2013 en el madrileño hotel Petit Palace, destacándolo como Hombre del Año.

En 1976 apareció la que yo considero su mejor obra literaria: LA ESPAÑA PROTESTANTE. Para este libro, que denunciaba la omnipotencia y el dominio de la Iglesia católica en tiempos de Franco y la persecución a que eran sometidos los protestantes logró –nunca supe cómo- que un jesuita de renombre le escribiera el prólogo: José María Díez-Alegría.

 

AMISTAD PERSONAL

Yo entré en contacto con Manuel López el año 1962, cuando tenía él 16 años. En enero de aquel año fundé en Tánger el periódico LA VERDAD. Andrés Rabadán recibía paquetes de ejemplares que distribuía entre españoles que trabajaban en Alemania. A Manolo le llegaron los primeros números y cuenta que le fascinó el periódico. Las cartas iniciaron y fomentaron nuestra amistad. Aceptó ser corresponsal de LA VERDAD en Alemania.

Cuando decidió volver a España en 1968 yo publicaba entonces en Madrid la revista mensual RESTAURACIÓN. Inmediatamente se unió a mi proyecto. Escribía artículos de antología. Además me daba buenos consejos que mejoraban la maquetación, la disposición de fotografías, la rotulación de titulares y otras cosas de las que él sabía mucho. El número especial que publiqué al cumplirse los diez años de RESTAURACIÓN fue enteramente obra suya. Años después, al ser suspendida RESTAURACIÓN y emprender una nueva aventura periodística con ALTERNATIVA 2000, Manolo continuó a mi lado con sus consejos y sus escritos.

La Editorial Noufront publicó en el 2011 mi libro UN PROTESTANTE EN LA ESPAÑA DE FRANCO. Manolo escribió un prólogo de 20 páginas, firmado en Denia-La Coruña. Uno de esos prólogos que hacen sonrojar a cualquier autor. Las páginas introductorias redactadas por el corazón de Manolo valen más que el resto de mi libro.

Hasta que llegó el cáncer. La primera noticia la tuve por un Boletín de la UEBE que reprodujo PROTESTANTE DIGITAL el 31 de marzo del 2014. En un artículo titulado VENCEREMOS, escrito por él mismo, Manolo decía:

“Estamos saliendo al hospital… primera sesión de quimio. Cáncer de esófago con lesiones en el hígado. No tiene buena pinta, pero hay tratamiento. Estoy totalmente a cubierto entre el Salmo 23 y Habacuc 3:17,18, y tremendamente arropado por el cariño de María Rosa, nuestros hijos y nietos, familiares, hermanos, amigos. Si Dios quiere, venceremos”.

No venció como él esperaba hacerlo. Estaba ya vencido. No existen armas contra la muerte. La muerte nos persigue al galope. Los muertos van de prisa. Todo huye de nosotros, se nos escapa, todo corre a precipitarse en la muerte.

Se me fue otro amigo. Un día escribí que Manuel López Rodríguez era hombre de una humanidad que se acercaba –cuidado, sólo se acercaba- a lo divino. Era todo corazón, dije entonces y confirmo ahora. Amigo sin regateos, generoso con las debilidades ajenas, paciente y comprensivo.

Se que la UEBE ha encargado escribir su biografía. También conozco el nombre del hombre que ha aceptado el encargo. Espero que no haga un libro de laboratorio, cifras y datos productos de una investigación previa. Quiero que se centre en el aspecto humano del personaje. Cuando los años, los hechos y las cifras ya han hablado, corresponde el turno a la humanidad.

Es posible que sentado ante mi mesa de trabajo, sin más herramienta que la memoria, también yo escriba una biografía de quien en vida se hizo llamar Manuel López Rodríguez. Otra biografía, si. El personaje da para muchas páginas.

¿Se fue Manolo o se lo llevaron? Si fue así, ¿quién se lo llevó? Si se lo llevó la muerte, que muerta sea la muerte. Si se lo llevó Dios, ¿qué falta le hacía en Su Casa? ¿No tiene en ella suficientes ocupantes? Que respondan los teólogos, esos supuestos sabios que viven espiando cada movimiento del Divino Paciente.

En fin, puesto que soy creyente en la Palabra inspirada termino el artículo con estas estrofas del poeta y periodista murciano Federico Balart, extraída de su libro DOLORES, escrito en memoria de su esposa, muerta prematuramente:

Yo te saludo, ¡oh muerte redentora!

y en tu esperanza mi dolor mitigo,

obra de Dios perfecta; no castigo,

sino don de su mano bienhechora.

¡Oh!, de un día mejor celeste aurora,

que al alma ofreces perdurable abrigo,

yo tu rayo benéfico bendigo

y lo aguardo impaciente, de hora en hora.

Ha fallecido Manuel López

Publicado: diciembre 12, 2014 en Fotografía, Noticias

Ha fallecido Manuel López

Ha fallecido este viernes 12 de diciembre, de madrugada, en Dénia (Alicante), a la edad de 68 años.

AUTOR Redacción P+D DÉNIA
Manuel López.
Manuel López.

Manuel López ha fallecido este viernes 12 de diciembre, de madrugada, en Dénia (Alicante), a la edad de 68 años.

En los últimos años, López ha luchado contra un cáncer, dando testimonio de su fe en Cristo en medio de las dificultades de la enfermedad.

Este sábado 13 de diciembre se despedirán sus restos en el tanatorio de Denia, a las 12 de la mañana.

“La familia agradece las muestras de afecto y condolencias en forma de donativo a la Asociación Española contra el Cáncer”, han comunicado.

 

BREVE BIOGRAFÍA

Manuel López es reconocido en el ámbito español e internacional por su labor como fotoperiodista, siendo considerado uno de los referentes de la imagen fotográfica de prensa en España durante los últimos cuarenta años.

Desempeñó su carrera profesional principalmente en Madrid, siempre ligado al periodismo, a la fotografía y a la enseñanza de ambos. En los últimos años colaboraba de forma habitual con Periodistas en Español y Protestante Digital.

Manuel López fue miembro de la Primera Iglesia Bautista de Madrid desde enero de 1970. Se casó con María Rosa Medel,vicepresidenta de la Unión de Mujeres Evangélicas (UDME) y responsable ecuménica del Grupo Federal de Cristianos Socialistas (PSOE). Tienen tres hijos: María, Ismael y Pablo; y cinco nietos: Nicolás, Sofía, Nora, David y Joel.

No oramos a María

Publicado: diciembre 12, 2014 en Teología

Mariología católica (3)

¿Qué hacemos con la oración mariana? La denunciamos como idolatría y la rechazamos en el nombre de la gloria de Dios.

María.
María, en la película ‘La Pasión’ de Mel Gibson.

¡Saludos, amigos y amigas!

Aquí estamos de nuevo con nuestro tercer (y penúltimo) estudio sobre la Mariología del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. En las últimas dos semanas, hemos criticado las preguntas 196 y 197 del Compendio y hoy nos toca la pregunta 198.

Como siempre, vamos a empezar citando el Catecismo para luego analizarlo a la luz de las Escrituras.

#198: ¿Qué tipo de culto se rinde a la Virgen María?

A la Virgen María se le rinde un culto singular que se diferencia especialmente del culto de adoración, que se rinde sólo a la Santísima Trinidad. Este culto de especial veneración encuentra su particular expresión en las fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre de Dios y en la oración mariana, como el santo Rosario, compendio de todo el evangelio.

Dividiremos nuestra investigación en tres grandes preguntas: 1) ¿Hay que rendir un culto de veneración a María?; 2) ¿Es María la Madre de Dios?; y 3) ¿Qué hacemos con la oración mariana?

1.- ¿HAY QUE RENDIR UN CULTO DE VENERACIÓN A MARÍA?

La pregunta 198 del Catecismo diferencia lingüísticamente entre la adoración y la veneración. La distinción clave, según el Catolicismo, reside en que la adoración se dirige únicamente a Dios mientras que es posible honrar a los santos en general y venerar a María en particular. Tradicionalmente Roma ha empleado tres vocablos griegos para justificar su veneración a María, a saber, latría (adorar); dulía (honrar); e hiperdulía (venerar). Latría es para Dios; dulía es para los santos; e hiperdulía es para la Virgen.

El gigante protestante Juan Calvino ya condenó tal juego de palabras en el siglo XVI. Además de descartar la legitimidad teológica de los tres términos, en su Comentario a los Hechos preguntó a sus lectores, ¿cuántos católicos, a nivel práctico, realmente entienden la distinción entre latría, dulía, e hiperdulía?[1] Cinco siglos más tarde, me gustaría repetir la misma pregunta.

Y otra pregunta que me gustaría hacer es: ¿dónde encuentran nuestros amigos católicos dicho concepto de veneración a María en las Escrituras? Nadie pretendió venerar a la madre de Jesús en la Biblia. Sí, es una mujer bendita y favorecida por el Señor. ¡Amén! Pero también lo son todas las mujeres de Dios que han sido salvas por la gracia del Altísimo. ¿Te acuerdas de las palabras de Jesús en el Evangelio? Preguntó, “¿Quién es mi madre?” Y contestó, “Todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre” (Mateo 12:46-50).

Pedro, Pablo, Bernabé y hasta los ángeles se negaron a ser adorados en el Nuevo Testamento. Pero en ningún momento dijeron, “¡No nos adoréis a nosotros! ¡Venerad a la bendita Virgen de Galilea!” Sabían que la veneración y la adoración pertenecían solamente al Señor Dios Todopoderoso.

Ahora bien, con esto no estamos diciendo que no sea correcto honrar a los siervos y siervas del Señor. Pablo escribió en Romanos 13:7, “Pagad a todos lo que debéis… al que honra, honra”. Un ejemplo muy real en mi vida reciente ha sido la despedida del hombre de Dios Francisco Jiménez. Después de 17 años de servicio al Señor en mi pueblo (La Carlota), Dios le ha llamado a los EEUU como misionero. Qué gozo nos dio en la Facultad de Teología de Córdoba poder honrarle públicamente esta semana pasada por la gran labor que ha realizado aquí a lo largo de las últimas dos décadas. Con razón le honramos y siempre nos acordaremos de él. No obstante, no vamos a empezar a rendirle culto ni invocar su nombre en oración.

Aplicamos la misma regla a María. No hay duda de que era una mujer muy usada por Dios. Era fiel al Señor y por lo tanto, como protestantes, aspiramos a seguir sus pisadas. La amamos porque, al fin y al cabo, es nuestra hermana mayor en la fe. Pero otra cosa bien opuesta es venerarla y darle un lugar en la Iglesia que, francamente, no le corresponde. María estaría más que horrorizada si supiera que tantos millones de católicos la veneran en el día de hoy. Es bueno acordarnos de su obediencia y fidelidad a Dios -¡desde luego que sí!- pero el Señor no nos permite que la veneremos.

De todas formas la distinción que traza el Catolicismo entre hiperdulía (venerar) y latría (adorar) no es convincente. De hecho, es bastante superficial. Por un lado dicen los católicos que no adoran a María. Pero por otro lado, le rinden culto y le oran a ella (como explica la pregunta 198).[2] ¿Acaso no se tratan de dos actos de adoración? Rendirle culto a alguien es adoración. Orarle a alguien es adoración. Cuando el Compendio pone que los católicos no adoran a María sino que simplemente le rinden culto y le oran a ella, es como decir: “No. No cometí adulterio. Simplemente me acosté con la mujer de mi mejor amigo” o “No. No robé nada. Simplemente cogí algo que no era mío”. Es un sinsentido lingüístico. Pueden llamar su ‘veneración’ a la Virgen por el nombre que quieran, sin embargo, sigue siendo adoración.

Así que, ¿hay que rendir un culto de veneración a María? ¡Para nada! ¡Ni en broma! ¡Ni veneración ni fiestas litúrgicas ni nada del estilo! El creyente es llamado a adorar a uno sólo, esto es, a Dios (Mateo 4:10). En palabras de nuestros antepasados reformadores: ¡Soli Deo gloria!

2.- ¿ES MARÍA LA MADRE DE DIOS?

El segundo punto de la pregunta 198 que nos interesa es el término ‘Madre de Dios’. Sé que es un término que muchos evangélicos critican en nuestros días. No obstante, he visto que muchos de mis hermanos y hermanas lo hacen en ignorancia sin entender el contexto histórico desde el cual la expresión surgió. Personalmente, no estoy en contra del concepto de ‘Madre de Dios’ (siempre y cuando entendamos claramente su contexto teológico). Déjame explicar el porqué.

‘Madre de Dios’ proviene del griego Theotokos. Se trata de un término que se empleó en el siglo V para combatir la influencia herética del nestorianismo. Los nestorianos, siguiendo la doctrina desviada de su líder Nestorio (386-451), enseñaban que había una separación tan radical entre la divinidad y la humanidad de Jesucristo de que en realidad era dos personas distintas. En términos sencillos, en Jesús había una persona divina y una persona humana. Para refutar esta idea falsa, el Concilio de Éfeso (431) utilizó el concepto de Theotokos para subrayar la unidad de las naturalezas divina y humana en Jesús (el término técnico sería unión hipostática). Con Theotokos la fe ortodoxa quiso dar a entender que María no solamente engendró a un hombre, sino al mismísimo Hijo de Dios. Gracias a la noción de Theotokos los nestorianos fueron vencidos.

Reconozco que el problema que tenemos con el concepto de Theotokos tiene que ver con lo que, a primera vista, parece implicar. Alguien oye que María es la Madre de Dios y enseguida piensa que se refiere a que la Virgen engendró a Dios en la eternidad. Pero esto no tiene nada que ver con lo que el término ‘Madre de Dios’ procuró enseñar. Sencillamente quiere transmitir la idea de que Jesús es una sola persona (no dos) con una doble naturaleza: divina y humana. Teológicamente hablando, el concepto ‘Madre de Dios’ no busca glorificar a María sino aclarar quién era Jesús de Nazaret. Es decir, es un término cristológico no mariano.

Por lo tanto, no hace falta preocuparnos por la inclusión de tal concepto en el Compendio o en la teología. Es perfectamente justificado con tal de que sepamos a lo que alude. Sólo tenemos un problema cuando alguien abusa del concepto Theotokos para glorificar a María.

3.- ¿QUÉ HACEMOS CON LA ORACIÓN MARIANA?

Nuestro tercer punto se refiere a la última frase de la pregunta 198 donde explica que una parte de la veneración a María es “la oración mariana, como el santo Rosario, compendio de todo el evangelio”.

Antes que nada, no sé de qué evangelio estarán hablando los redactores del Compendio. El evangelio apostólico no se centra en la intercesión de María sino en la obra del Señor Jesús. Pablo define las buenas noticias de la siguiente manera: “Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3-4). El verdadero evangelio es el evangelio de Jesucristo. Se trata de Él, no de su madre.

Otra cosa: ¿cómo es posible esperar que los discípulos de Jesús oren a alguien que no sea Dios? ¿Acaso es María todopoderosa? ¿Cuándo se convirtió María en Dios? En mis charlas personales con mariólogos, me han explicado que la razón por la cual oran a María es porque es una mujer. De alguna forma ella es más sensible, tierna y suave que Dios y por lo tanto, hace más caso a nuestras lágrimas y necesidades. Consiguientemente, hay que intercederle a ella para que ella luego presente nuestra petición delante de Dios. Honestamente, tal razonamiento me parece blasfemo y sumamente irreverente. ¿No es el Señor un Dios lleno de misericordia? ¿No fue su amor el que dio a luz al evangelio? ¿No vino Jesús al mundo para hablarnos acerca del Padre celestial que se preocupa por sus hijos y provee de sus necesidades? ¿No resaltan una y otra vez los escritores del Nuevo Testamento la asombrosa noticia de la libre gracia de Dios? Es este Dios el que nos da el gozo de acercarnos a Él –y sólo a Él- en oración. La oración es para Dios. Aquí María no pinta nada. Repito lo que escribí la semana pasada en nuestro segundo estudio: “Bajo ningún pretexto podemos dirigirnos a María en oración”.

Así que, ¿qué hacemos con la oración mariana? Pues, la denunciamos como idolatría y la rechazamos en el nombre de la gloria de Dios. Los protestantes podemos decir con una sola voz: ¡a María nunca hemos orado y a María nunca oraremos! ¡Nunca jamás!

CONCLUSIÓN

Terminaremos nuestro estudio de la Mariología católica con la pregunta 199 la semana que viene (Dios mediante). Pero antes de acabar nuestro artículo de hoy, recapitulemos lo que hemos aprendido:

1.- ¿Hay que rendir un culto de veneración a María? Respuesta: ¡No, no, no! Amamos a María, admiramos su fe y queremos ser como ella pero esto no quiere decir que vayamos a venerarla.

2.– ¿Es María la Madre de Dios? Respuesta: Bueno, depende. Si ‘Madre de Dios’ quiere resaltar la unidad de las dos naturalezas en Jesucristo, no hay ningún problema. Pero si ‘Madre de Dios’ se refiere a que María engendró a Dios en la eternidad, entonces, no aceptamos el término para nada.

3.– ¿Qué hacemos con la oración mariana? Respuesta: la condenamos en el todopoderoso nombre del Señor. No debemos de orar a nada ni a nadie que no sea el Omnipotente. Sólo Él es digno de nuestra oración.

¡Nos vemos en siete días, queridos! ¡Hasta luego!

 

[1] CALVINO, Juan, Comentario a los Hechos de los apóstoles, Capítulo 10:25-27. Calvino habló en contra de la distinción entre dulía y latría en sus Instituciones también  (Instituciones 1.11.11).

[2] En el Compendio, las preguntas 562-563 también habla sobre la importancia de la oración a María.

María no es mediadora con Dios

Publicado: diciembre 12, 2014 en Teología

Mariología católica (2)

Trataremos cuatro puntos: 1) la Asunción de María; 2) la intercesión de María; 3) el influjo salvífico de María; 4) invocando a María.

Virgen María

¡Saludos de nuevo, queridos!

Si no leísteis la primera parte de nuestro estudio sobre la Mariología de la Iglesia Católica Romana, podéis hacer clic en este enlace:

La semana pasada negamos la idea de que María es la Madre de la Iglesia (como enseña erróneamente la pregunta 196 de la última edición del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica). Esta semana vamos a seguir estudiando la pregunta número 197.

Repetiremos el método de la semana pasada, empezando con la cita textual del Compendio oficial y luego presentando una crítica evangélica a dicha cita.

Arranquemos, pues con la 197.

#197: ¿Cómo ayuda la Virgen María a la Iglesia?

Después de la Ascensión de su Hijo, la Virgen María ayudó con su oración a los comienzos de la Iglesia. Incluso tras su Asunción al cielo, ella continúa intercediendo por sus hijos, siendo para todos un modelo de fe y de caridad y ejerciendo sobre ellos un influjo salvífico, que mana de la sobreabundancia de los méritos de Cristo. Los fieles ven en María una imagen y un anticipo de la resurrección que les espera, y la invocan como abogada, auxiliadora, socorro y mediadora.

Bueno, amigos, ¿qué puedo decir? ¿Por dónde comienzo? Por lo menos la pregunta 197 del Compendio empieza bien. ¡Menos mal! Es cierto que después de la Ascensión de Cristo que María, “ayudó con su oración a los comienzos de la Iglesia”. Hechos 1:14 relata claramente que, “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”. Así es. María oró. Y fue llena con el Espíritu Santo en el Día de Pentecostés con otros 119 discípulos. Pero después de la primera frase de la pregunta 197, veréis que las cosas se deterioran bastante.

Hoy dividiremos la pregunta 197 en cuatro partes: 1) la Asunción de María (y María como una imagen y un anticipo de la resurrección); 2) la intercesión de María; 3) el influjo salvífico de María; 4) invocando a María.

1.- LA ASUNCIÓN DE MARÍA (y María como una imagen y anticipo de la resurrección)

La pregunta 197 une la Asunción de María con la noción de que es “una imagen y un anticipo de la resurrección”. La referencia aquí a la resurrección no tiene que ver con la resurrección de Cristo, sino con la resurrección general que ocurrirá cuando el Señor vuelva. María, entonces, es un prototipo de lo que pasará con los creyentes en el futuro. O eso dicen.

¿Qué es la Asunción? Es la doctrina de que María ascendió al cielo corporalmente de la misma forma que el Hijo de Dios. En el caso de Jesús, se llama Ascensión. Y en el caso de María, Asunción. ¿Y dónde se enseña semejante idea en el Nuevo Testamento? Por ningún lado desde luego. Se trata de un invento de la Iglesia Católica, establecido como dogma por Pío XII en su constitución apostólica Munificentissimus Deus en noviembre 1950.

Es verdad que María, en cierto sentido, es un modelo de lo que sucederá con los creyentes cuando mueran pero según la enseñanza apostólica, el auténtico prototipo de la resurrección general no es María, sino Jesús (1 Corintios 15:20-23). La razón es la siguiente: a María le pasó lo mismo que a todos los creyentes que se murieron después de la resurrección del Señor. Su alma pasó directamente a la presencia de Dios, esperando el Gran Día de la resurrección general cuando su alma será reunida con su cuerpo glorificado. Jesús, sin embargo, ya tiene su cuerpo glorificado. Por lo tanto, Cristo es el verdadero patrón de la resurrección corporal; no María.

2.- LA INTERCESIÓN DE MARÍA

Como ya vimos, la pregunta 197 empieza enseñando que María oró a los comienzos de la Iglesia, lo cual está muy bien y correcto. Sin embargo añade que “ella continúa intercediendo por sus hijos, siendo para todos un modelo de fe y de caridad”.

Indiscutiblemente María es una mujer digna de ser imitada por su fe  y caridad. De eso no hay duda. Pero ¿de dónde saca el Catecismo la idea de que María sigue intercediendo ahora? ¿Y qué pasaje bíblico implica que somos sus hijos? Respuesta: ninguno.

Por un lado, no sabemos si María sigue intercediendo ahora o no. Hay tres pasajes en el Nuevo Testamento que hacen mención de las palabras de los difuntos en la presencia de Dios, a saber, Lucas 16:25-31, Apocalipsis 6:9-11 y 7:9-10. El primero es el episodio del rico y Lázaro cuando Abraham rehúsa ayudar al rico condenado en el Hades. El segundo revela que los mártires claman por venganza: “¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?” (Apocalipsis 6:10) y el tercero registra sus alabanzas, “La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono y al Cordero” (Apocalipsis 7:10). Pero no hay ningún pasaje que hable de la intercesión de María por nosotros. Según la Biblia el único que intercede por nosotros en el cielo es el Señor Jesucristo (Romanos 8:34). Y lo precioso es que sabemos que Dios siempre le oye (Juan 11:42). Nuestra fe, pues, está puesta en la intercesión de Cristo por nosotros; no en aquélla de María.

Por otro lado, la Biblia tampoco nos llama hijos de María. Somos hijos de Dios, hijos de Abraham, hijos de luz. Pero el concepto de hijos de María no existe en las Escrituras. Repetimos lo que aprendimos la semana pasada, “María es únicamente la madre de Jesús hombre, no de la Iglesia”. Podemos seguir su ejemplo de fe y de caridad de la misma manera que seguimos los ejemplos de Job o de Ester; pero esto no quiere decir que seamos sus hijos en ningún sentido salvífico.

3.- EL INFLUJO SALVÍFICO DE MARÍA

Además de interceder por nosotros, el Compendio apunta que María ejerce “un influjo salvífico” sobre nosotros, el cual “mana de la sobreabundancia de los méritos de Cristo”. ¿Qué quiere decir eso?

Francamente es difícil saber exactamente a qué se refiere el Catecismo con ese lenguaje tan ambiguo. De nuevo, no apela a ningún texto bíblico. Y da la impresión descaminada de que María sea el canal entre Cristo y los creyentes. Es como si María aplicase el mérito de Cristo a nosotros.[1] En tal caso, la madre del Señor llegaría a ser una especie de mediadora entre nosotros y el Mediador Jesús.

De acuerdo con la teología protestante, el que aplica la obra salvadora (o el mérito) del Señor a nuestro corazón no es María, sino el Espíritu Santo. Dios nos envía el Espíritu de su Hijo con el fin de salvarnos (Gálatas 4:6). Es por medio del Espíritu que clamamos, “Abba, Padre” no “María, Madre”. El Catecismo coloca a María en el lugar que corresponde al Espíritu de Dios. Es el Espíritu –no María- obrando a través de la Iglesia, que ejerce un influjo salvífico sobre nuestro mundo. Y es el Espíritu –no María- que nos sumerge en la bendita salvación de Cristo. La salvación, al fin y al cabo, está exclusivamente en las manos del Señor.

4.- INVOCANDO A MARÍA

A nivel teológico la última parte de la pregunta 197 es catastrófica, ¡pero catastrófica! Comete el error de conceder obras a María que corresponden únicamente a Dios. Pone que los creyentes, “la invocan como abogada, auxiliadora, socorro y mediadora”. Aquí no hay ambigüedad ninguna. Es imposible malinterpretar esta frase.

Está el gran problema de “invocar a María”. ¿Cómo es posible que un creyente ore a la Virgen? María es una simple criatura; no es Dios. Estaría ella horrorizada si supiera que tantos millones de creyentes usan su nombre para usurpar la sola potestad del Señor. María no constituye un puente entre Dios y nosotros. Era una mujer pecadora salva por la pura gracia de Dios. Si María estuviera con nosotros hoy, nos diría que oremos a Dios. Bajo ningún pretexto podemos orar a María.

Una vez más, es llamativa la ausencia de cualquier texto bíblico para invocar a la Virgen. El Compendio dice que María es nuestra “abogada” donde la Biblia dice que el Hijo es nuestro abogado ante Dios (1 Juan 2:1). El Compendio enseña que María es nuestra “auxiliadora” donde la Biblia enseña que Dios es nuestro auxilio (Salmo 46:1). El Compendio proclama que María es nuestro “socorro” cuando la Biblia proclama que el Señor es nuestro socorro (Salmo 63:7). El Compendio predica que María es nuestra “mediadora” cuando la Biblia predica que Jesús es el mediador (1 Timoteo 2:5).

¿Qué, pues, será? ¿El Catecismo o la Biblia? ¿A cuál haremos caso? ¿A cuál seguiremos?

CONCLUSIÓN

Continuaremos con la pregunta 198 la semana que viene. Pero antes de finalizar este artículo, recapitulemos lo que hemos aprendido hoy:

1.- La doctrina de la Asunción es un invento católico y el verdadero prototipo de la Resurrección general no es María sino Jesús.

2.- La Biblia no enseña que María intercede por nosotros y tampoco nos llama sus hijos.

3.- María no ejerce ningún influjo salvífico sobre nosotros puesto que el que aplica el mérito de Cristo a nuestro corazón es el Espíritu de Dios.

4.- Bajo ningún pretexto podemos dirigirnos a María en oración.

Así vemos que la pregunta 197 del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica no disfruta del respaldo bíblico.

¡Nos vemos la semana que viene para la tercera parte de nuestro estudio!

 

[1] ¿Qué es el mérito? La pregunta 426 del Compendio contesta, “El mérito es lo que da derecho a la recompensa por una obra buena. Respecto a Dios, el hombre, de suyo, no puede merecer nada, habiendo recibido todo gratuitamente de Él. Sin embargo, Dios da al hombre la posibilidad de adquirir méritos mediante la unión a la caridad de Cristo, fuente de nuestros méritos ante Dios. Por eso, los méritos de las buenas obras deben ser atribuidos primero a la gracia de Dios y después a la libre voluntad del hombre”.

¿Es María la ‘madre de la Iglesia’?

Publicado: diciembre 12, 2014 en Teología

Mariología católica (1)

El Catecismo razona que María es Madre de la Iglesia por dos razones: 1) dio a luz a Cristo y 2) Juan 19:27.

Virgen María

Nueve eurillos. Bueno, 8,50€ para ser más exacto. Eso es lo que me costó la última edición del Catecismo de la Iglesia Católica. Bueno, el Compendio del Catecismo para ser más exacto.

Lo encontré en una visita reciente a la ciudad de Castellón, ubicado en la estantería más alta de la sección de Religión en Casa del Libro. Cuando vi el precio, ¿cómo resistirlo? ¿Cómo no comprarlo? Es como si el libro me hubiese mirado susurrando: “Te he estado esperando. Sé que tienes veinte pavos en tu bolsillo. No te detengas más. ¡Cómprame!” Como chico obediente que soy, hice caso a su mandato. Razono que hay respetar a todos. ¡Hasta a los libros hablantes!

No tardé mucho en llegar a la casa de mi cuñada aquella tarde con unas ganas impresionantes de devorar el contenido del libro. Siempre había tenido que consultar la versión digital del Catecismo cuando quería enseñar sobre el Catolicismo.

El problema es que el Catecismo online –es decir, la versión completa- está dividido en casi 3.000 secciones. Bueno, 2.865 para ser más exacto. Y como te puedes imaginar, es bastante difícil encontrar el tiempo libre como para leerlo todo cuidadosamente.

Así que cuando leí el prefacio del Compendio en el cual Benedicto XVI explicó que mi nuevo libro se trataba de “una síntesis fiel y segura del Catecismo”, me sentí más contento que un pato en el agua.

¿Por qué? Porque el Compendio sólo tiene 598 secciones. ¡Qué alivio! Y no te olvides: todo por menos de nueve euros. ¿Qué más podría pedir de un libro? Económico, interesante, teológico, conciso y parlante. Vamos, estuve más feliz que una perdiz con regaliz en su nariz.

Cogí un boli, respiré a fondo, abrí a ‘Cate’ (seguro que no soy el único que pone nombres a sus libros), y empecé a leer…

Y a leer…

Y a leer…

Y a comer un poco y a lavarme la cara…

Y a leer de nuevo…

¿Y el resultado? Bueno, justo como esperaba. Había cosas buenas, cosas no tan buenas y cosas francamente espantosas. Es precisamente sobre una de esas cosas horripilantes que quiero compartir en mi artículo de hoy, a saber, la Mariología (o en términos sencillos, la doctrina de María).

El Compendio dedica cuatro artículos a la Mariología (números 196-199). Lo que voy a hacer, pues, es simplemente citarlos y luego presentar un análisis crítico de cada uno de ellos desde una perspectiva evangélica. Citaré el primero esta semana (196) y los restantes tres (197-199) a lo largo de las siguientes semanas.

¿Listo? Aquí va.

#196: ¿En qué sentido la Bienaventurada Virgen María es Madre de la Iglesia?

La Bienaventurada Virgen María es Madre de la Iglesia en el orden de la gracia, porque ha dado a luz a Jesús, el Hijo de Dios, Cabeza del Cuerpo que es la Iglesia. Jesús, agonizante en la Cruz, la dio como madre al discípulo con estas palabras: “Ahí tienes a tu madre” (Juan 19:27).

Como puedes leer, el Catecismo razona que María es Madre de la Iglesia por dos razones: 1) dio a luz a Cristo y 2) Juan 19:27.

1.- Dio a luz a Cristo.

Evidentemente, dar a luz al Hijo de Dios no es poca cosa. Pero Jesús explicó en Marcos 3:35 que cualquiera que hiciera la voluntad de Dios, “éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”. A nadie, pues, conocemos según la carne (2 Corintios 5:16). ¡A María tampoco! Los evangelios apenas mencionan a la madre de Jesús. Y las epístolas no dicen absolutamente nada acera de ella. En ningún lugar se habla de ella como Madre de la Iglesia.

Cristo corrigió a una mujer en Lucas 11:28 cuando ella dijo: “Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste”. El Señor le respondió: “Antes bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios y la guardan”. De hecho, en dos ocasiones cuando Jesús habló con su madre, vemos cómo la reprende a ella también (aunque suavemente). Como joven le preguntó, “¿No sabíais que yo debo estar en los negocios de mi Padre?” (Lucas 2:49). Y en las bodas de Galilea, le dice, “¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora” (Juan 2:4). María, claro está, no era ninguna figura infalible.

Siguiendo la lógica católica tocante al “orden de la gracia”, ¿por qué no podría ser Sara, mujer de Abraham, Madre de la Iglesia? La promesa de bendición universal (es decir, el orden de la gracia) inició con su vientre. ¿O por qué no la mujer de Noé? Incluso podríamos remontarnos a los días de Eva y preguntar, ¿por qué no podría ser Eva Madre de la Iglesia? ¿Acaso no recibió ella la profecía del Protoevangelio (Génesis 3:15)? María no era nada más que un eslabón en la larga cadena de la salvación. Sí, se trata de una mujer bienaventurada. Amén. Pero Débora también. Ana también. Elisabet también. Las mujeres de Dios del siglo XXI también. La palabra “favorecida” que se usa en Lucas 1:28 para referirse a María también se emplea para describir a todos los creyentes en Efesios 1:6 donde pone que Dios nos hizo “aceptos” –o favorecidos- en el Amado. María, pues, no es la única favorecida por el Señor.

El verdadero protagonista de la Encarnación no es María ni José, sino el Señor Dios Todopoderoso. Él es el Señor de la Iglesia. Y recuerda: el término ‘Madre de la Iglesia’ no se emplea en la Biblia. Se trata de un invento de la Iglesia Católica Romana. Si lees la versión completa del Catecismo digital verás que no cita ningún versículo bíblico correctamente a la hora de defender la maternidad de María tocante a la Iglesia. Menciona a Agustín, a Pablo VI, a Pío XII y Lumen Gentium (uno de los documentos principales del Segundo Concilio Vaticano). Pero no ofrece apoyo escritural. Es por eso que los creyentes evangélicos no podemos aceptar que María sea la Madre de la Iglesia. Tal título concede a la madre de Jesús demasiada importancia.

2.- Juan 19:27.

El único pasaje bíblico que el Catecismo intenta utilizar para justificar la Maternidad de María es Juan 19:27. El texto se lee, “Después Cristo dijo al discípulo (Juan): He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”.

Allí está. Juan 19:27. ¿Pero qué es lo que Jesús quiso decir cuando se dirigió a Juan con esas palabras He ahí tu madre? La repuesta es fácil. El Señor quería que Juan cuidara a su madre, María. Estaba asegurándose de que Juan iba a hacerse responsable de ella. Es decir, mientras Cristo estaba colgado en la cruz sufriendo un dolor insoportablemente agonizante, pensaba en el bienestar de su madre. En términos nuestros, Jesús le decía, “Juan, ahora mi madre está en tus manos. Cuídamela bien”.

De ninguna manera Jesús quería decir, “Juan, vete a casa y escribe un Catecismo proclamándola Madre de la Iglesia en mi nombre”. ¡Para nada! El celo católico por María conduce a la distorsión de un texto bíblico tan sencillo. Los ojos romanos ven algo en el versículo que simplemente no está allí. Juan 19:27, por cierto, es el texto que utilizó el Papa Francisco en sus dos encíclicas más conocidas, a saber, Lumen Fidei [La luz de la fe] y Evangelii Gaudium [La alegría del Evangelio], para indicar que María es nuestra Madre también.

Así que una vez más, decimos que no. María no es la Madre de la Iglesia. El apóstol Juan estaría horrorizado si supiera cómo millones malinterpretan su evangelio. Si Jesús hubiera querido enseñar la doctrina de la Maternidad eclesial de María, la habría dejado muy claro en algún momento de su ministerio terrenal. Pero no lo hizo. ¿Por qué no? Porque María es únicamente la madre de Jesús hombre, no de la Iglesia (como enseña Hechos 1:14, texto que fue compuesto después de la ascensión de Cristo).

Seguiremos nuestro estudio la semana que viene, amigos.

¡Hasta luego! Cate os manda un besito…