Archivos para diciembre 27, 2014


En Brooklyn (Rafael Ramos)

El autor del crimen dejó en redes sociales su deseo de vengar las muertes recientes de dos afroamericanos a manos de policías blancos. 25.000 personas asistieron al acto.

FUENTES The Washington Post NUEVA YORK
funeral, Rafael Ramos
Un momento del emotivo funeral / Mike Segar, Reuters

Todo Estados Unidos ha rendido homenaje este 27 de diciembre a los dos policías asesinados a tiros en Brooklyn la semana pasada durante el funeral de uno de ellos, Rafael Ramos.

Miles de agentes de policía de todo el país e incluso de Canadá, así como residentes de todas partes de Nueva York llegaron este sábado para asistir al funeral de Rafael “Ralph” Ramos, el oficial de 40 años que fue muerto a tiros junto con su compañero Wenjian Liu, en Brooklyn la semana pasada.

Los servicios comenzaron poco después de las 10 de la mañana con una oración y el himno nacional, en la iglesia protestante Christ Tabernacle, de la que Ramos era miembro comprometido. Mientras se entonaba el himno nacional, algunos policías lloraban.

Ramos fue asesinado el pasado sábado a sangre fría junto a su colega Wenjian Liu, de 32 años, cuando se encontraban en su coche patrulla estacionado frente a un conjunto de viviendas sociales en Brooklyn, por un hombre negro que se suicidó poco después.

El autor del ataque, Isamaaiyl Brinsley, había justificado el crimen en las redes sociales señalando que quería vengar las muertes recientes de dos afroamericanos a manos de policías blancos en circunstancias poco claras.

 

DISCURSOS OFICIALES

Junto a otros cargos públicos, el vicepresidente de EEUU Joe Biden asistió al servicio. Expresó sus condolencias, habló con los hijos del policía, y luego señaló que “en nombre de toda la nación, nuestros corazones duelen por esta partida. Espero que represente algún consuelo para los familiares el hecho de que 25.000 personas de esta fraternidad hayan querido estar presentes”.

Por su parte, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo dijo que “un ataque a la policía de Nueva York es un ataque a todos nosotros. Es un ataque a nuestro sistema de justicia. Somos una nación de leyes. Somos un estado de derecho.

 

RAFAEL RAMOS

Ralph Ramos

A Ralph sus amigos de la infancia lo llamaban cariñosamente Pote, que podría traducirse como “lata de bondad”. Estaba casado y tenía dos hijos.

Ralph Ramos era un miembro desde hace 14 años de la Iglesia evangélica Tabernáculo de Cristo (Christ Tabernacle). “Cuando no estaba trabajando, estaba involucrado en nuestra iglesia. Fue responsable de orden y parte de nuestro ministerio de apoyo a los matrimonios. Él y su familia eran muy apreciados y queridos por toda la congregación”.

Además, Ramos estaba finalizando sus estudios para ser capellán evangélico.

“Nuestra fe nos pide llorar con los que lloran, y hoy lloramos con la familia Ramos, la ciudad de Nueva York y nuestra nación, ya que lloran la pérdida de nuestro querido hermano”, dijo el pastor de la iglesia Ralph Castillo.

 

http://protestantedigital.com/sociedad/34834/Funeral_por_Rafael_Ramos_policia_de_fe_evangelica_asesinado_en_Brooklyn_hace_una_semana


Durante 40 años, Martine Rothblatt fue hombre. Hoy es la ejecutiva mejor pagada de Estados Unidos y aspira a a la vida eterna gracias a la Inteligencia Artificial.

Siempre que Martine Rothblatt atisba alguna posibilidad de perder, redobla sus apuestas. Porque, según ella, cuando uno se empeña en arriesgar, ganar es algo casi seguro. Está acostumbrada a vencer obstáculos sociales y económicos, sentimentales y biológicos y ahora, ya encarrilada en el triunfo, se ha propuesto superar a Dios. Esta mujer estadounidense de huesos y cabello largos es una exitosa empresaria farmacéutica, ex emprendedora de las telecomunicaciones, abogada especializada en legislación espacial, doctora en Ética de la Medicina, filósofa existencialista, escritora, jerarca de su propia religión, promotora de la Inteligencia Artificial y multimillonaria. Tiene casi 60 años, pero es mujer sólo desde hace 20.

Se llamaba Martin y fue un chico que creció en un barrio obrero de San Diego (California). Los miembros de su familia eran los únicos judíos en una zona donde la mayoría de los vecinos eran de origen hispano. Por algo como esto y haber sido un lector compulsivo de ciencia ficción y por haber abandonado la prestigiosa UCLA y por decidirse a ser un emprendedor aventurero, entre muchas otras cosas, en todo momento ha estado consciente de que es “un ser diferente”, una característica que representa “muchas ventajas.”

Una noche de 1979 conoció en una discoteca a una chica afroamericana, Bina Aspen, y no descansó hasta conquistarla. Martin y Bina se casaron (ella se convirtió al judaísmo) y, con el paso del tiempo, se convirtieron en unos padres orgullosos de cuatro hijos. Él trabajaba en un bufete de abogados, con gran reputación y muy buen sueldo y, sin embargo, no estaba dispuesto a pasar el resto de su vida entre su despacho y los juzgados. No es que tuviese claustrofobia, pero le apetecía más otro tipo de espacio. Pensó que si los mares y las tierras ya tenían reglas de explotación bien definidas, el espacio exterior, en cambio, tenía un potencial comercial que había que aprovechar. Eran los años ochenta del siglo pasado, Martin se esforzó por convertir la comunicación satelital en un gran negocio y llegó a encabezar importantes compañías del sector, GeoStar y PaAmSat, y a desarrollar la radio satelital con WorldSpace y Sirius. Pero su vida personal y profesional lo llevaría a otra órbita.

Bina y Martine durante una entrevista televisiva.

Cierto día, Bina le confesó a Martin que se había enamorado de una mujer. “No sé por qué no lo había asumido hasta ahora, pero soy lesbiana”, le dijo. Martin no podía creerlo y, sobre todo, no podía resignarse a perder al amor de su vida. Recordó entonces que, cuando era adolescente, había ocasiones en que deseaba con todas sus fuerzas ser una mujer. No le gustaban los hombres. Quería tener el cuerpo de una mujer y tener como pareja a una mujer. ¿Y si cambiaba de sexo? ¿Y si gracias a ello lograba reconquistar a Bina? Pero… ¿cómo se lo tomarían sus hijos? ¿Y el resto de su familia? ¿Y sus amigos y conocidos? Comenzó a hormonarse y a ir al psicoterapeuta y en 1994 se realizó la operación de cambio de sexo. Al comenzar a vestirse de mujer, varios de sus vecinos dejaron de hablarle y sus hijos eran objeto de burlas en el colegio. No obstante, Martin, que ya era Martine, se ganó una vez más el amor de Bina.

Pero el destino traería más inconvenientes y, al mismo tiempo, más oportunidades. Después de varias pruebas y análisis, los médicos les dijeron a Martin y a Bina que su pequeña hija Jenesis padecía Hipertensión Pulmonar y que, desde su punto de vista, a la niña le quedaban tan sólo unos meses de vida, pues se trababa de una enfermedad incurable. La impotencia que sentía la pareja se acrecentaba cuando a Jenesis le faltaba el aire, se le dificultaba caminar, los labios se le volvían azules y, en algunos momentos, no podía hablar. ¿De verdad no había cura para esta enfermedad? “Las farmacéuticas no invierten en ello porque se trata de una enfermedad rara y, como no afecta a muchas personas, no ven la posibilidad de hacer negocio”, les explicó un doctor.

Martine Rothblatt utilizó todos sus recursos económicos y contactos para encontrar una cura. Solicitó propuestas de investigación y ofreció becas. Fundó United Therapeutics, una empresa biotecnológica centrada en la investigación, desarrollo y venta de medicamentos para personas con enfermedades crónicas, cardiovasculares y cáncer y en donde, en estos días, afinan el modo de trasplantar órganos de cerdos a humanos. Al principio, un grupo de expertos logró controlar la enfermedad de Jenesis con un cóctel de siete pastillas, pero la pequeña sufría algunos desmayos. La estabilización llegó después, con una bombilla intravenosa que disminuye la presión arterial pulmonar y evita infecciones. Jenesis tiene ahora 30 años y trabaja en la empresa de su madre. Su enfermedad sigue siendo incurable, pero su esperanza de vida no deja de aumentar.

De forma paralela, esta “ejecutiva con senos de adolescente”, como ella misma se describe, no dejaba de reflexionar sobre su “proceso trans.” En 1995 publicó un manifiesto titulado El apartheid del sexo: “los genitales son tan irrelevantes para el papel de uno en la sociedad como el tono de piel. Por lo tanto, dividir a las personas en hombres y mujeres es tan equivocado como dividirlos en blancos y negros”, afirmaba. Y proponía utilizar Pn., como abreviatura de persona, en lugar de Mr. o Ms. (señor o señora). Y en lugar de catalogar como “transgénero” a alguien como ella, sugería utilizar el concepto “transhumanista.”

También comenzó a interesarse por la Inteligencia Artificial pues, desde su punto de vista, en ella reside la clave para que los seres humanos prolonguemos nuestra vida de manera indefinida. ¿Qué tal si cada uno tuviera un robot a su imagen y semejanza, física pero también espiritual? ¿Quién dijo que las máquinas no pueden tener conciencia? En su Terasem Movement Foundation han creado ya un robot “igual” a Bina. Se llama Bina48 y, después de muchas entrevistas a la Bina de carne y hueso, ha adquirido varias de las “características espirituales”, según Martine. Reconoce la voz de familiares y amigos y “tiene sentimientos hacia ellos.” Todavía le falta mucho para llegar a ser como su esposa, pero cuando lo logre, “Bina jamás morirá. Quizá enterremos a la de carne y hueso, pero jamás al robot”, dice con naturalidad cuando le piden explicar su proyecto.

Pero Terasem es, además, una religión “futurista” que promueve “el respeto a la diversidad, sin sacrificar la unidad.” Cree que el ser humano no es el límite, sino el punto de partida para ir a más. Dice su doctrina: “la vida tiene un propósito; la muerte es opcional; Dios es tecnológico; el amor es esencial.” Por lo pronto tiene 50 seguidores (empleados suyos) y cuatro “templos” (residencias para reunirse una vez al mes y meditar).

En 2013, las acciones de United Therapeutics subieron gracias a que recibió la autorización para comercializar un nuevo medicamento contra Hipertensión Pulmonar en el que llevaban trabajando más de una década. El sueldo anual de la señora a la que sus cuatro hijos siguen llamando papá y sus cuatro nietos le dicen GranMartine, pasó a ser de 38 millones de dólares y se convirtió en la mujer mejor pagada de Estados Unidos (por encima de Marissa Mayer, de Yahoo!, que en ese mismo año cobró 25 millones de dólares). “No puedo decir que lo que he conseguido es equivalente a lo que una mujer ha logrado, ya que en la primera mitad de mi vida yo era varón”, le dijo en un extenso reportaje de portada en septiembre pasado a New York Magazine. La multimillonaria, singular y exitosa Martine tiene casi 60 años y no piensa en su jubilación. Porque aspira a la vida eterna.

 

http://elpais.com/elpais/2014/12/26/icon/1419591490_744332.html

El barrio del millón de basureros

Publicado: diciembre 27, 2014 en Noticias, Reportaje, Sociedad

Los cristianos coptos de Manshiyat Naser recogen y reciclan los desechos de El Cairo

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La ‘Ciudad de la basura’ de El Cairo. / Andrey Stenin (RIA Novosti)

Un espantoso olor a basura impregna las calles de Manshiyat Nasern. La llamada “Ciudad de la basura” es una especie de vertedero donde van a parar la mayoría de desechos que produce El Cairo, una megalópolis de más de 20 millones de almas. El arrabal muestra hasta dónde puede llegar la degradación de la vida urbana en un país subdesarrollado, pero es también un ejemplo del afán de supervivencia de una comunidad que ha demostrado una increíble capacidad de organización. No en vano, sus habitantes, un millón de cristianos coptos conocidos como zabalín (basureros), recogen el 60% de los residuos que genera la capital egipcia (unas 16.000 toneladas diarias), y reciclan un 80%, cuatro veces más que la mayoría de empresas occidentales dedicadas a la gestión de residuos.

Los zabalín viven casi exclusivamente de la venta de los desechos reciclados. Cada material se somete a un proceso industrial diferente en los hornos y prensas especializadas distribuidos por el barrio. De ahí sale materia prima que abastece a las fábricas egipcias e incluso extranjeras. Por ejemplo, después de convertir en polvo el PVC de las botellas de agua y refrescos, lo exportan a China. Además, con el material que no pueden transformar, realizan objetos de artesanía.

La comunidad zabalín forma una especie de gran familia, con una clara división del trabajo. Todo el mundo participa en el reciclaje. Al amanecer, los chicos jóvenes pasan casa por casa a recoger la basura; las mujeres y niños la separan en una docena de materiales diferentes; y los hombres, en los talleres, la transforman en materia prima. “En la escuela, mis hijos no dicen dónde viven. Para ellos es un estigma. Un día me dijeron que haber nacido aquí es un pecado que no se puede purgar en vida”, cuenta con dolor Mariana, de 35 años y madre de tres hijos.

A pesar de que su labor es imprescindible para una megalópolis como El Cairo, las instituciones públicas no les abonan ni un céntimo. Y las comunidades de vecinos, tan sólo una cifra simbólica: unos 50 céntimos de euro al mes por edificio. Actualmente, se calcula que los zabalín recogen más de la mitad de los residuos de la capital egipcia. Desde 2003, del resto se encargan tres multinacionales extranjeras, una de ellas la española Urbaser. La voluntad del Gobierno de imitar el modelo occidental, y de hacer desaparecer a los zabalín de algunas zonas de la capital, le cuesta al erario público unos 40 millones de euros anuales. Los contratos expiran en 2017, y la experiencia cala con dificultad. Los vecinos prefieren a los zabalín,que recogen la basura a domicilio, a las empresas, que les obligan a depositar la basura en contenedores.

La comunidad de zabalín (basureros) está formada por cristianos llegados hace siete décadas del Alto Egipto

Los sueldos los decide la comunidad y varían en función del puesto que cada uno ocupa en la cadena de producción. Los adolescentes, que deben cargar en sus espaldas sacos más voluminosos que sus propios cuerpos, ganan unas 800 libras al mes (100 euros), una remuneración parecida a la de las mujeres. El trabajador de un horno se saca unas 1.100 libras al mes (135 euros), una cantidad sensiblemente inferior a las 1.500 libras de sueldo medio de un obrero no cualificado en una fábrica.

“A pesar de que me levanto cada día a las cinco de la madrugada y mi jornada es de unas 12 horas, apenas me da para vivir y para mantener a mis cuatro hermanos pequeños. Los otros siete ya están casados y son autosuficientes”, cuenta Camille, un hombre de 38 años. Su empleo consiste en fundir latas para convertirlas en moldes de aluminio, y su horno es un solar cercado por unas paredes descuajeringadas. Dentro, los envases de refrescos se amontonan por el suelo desordenadamente, formando pequeñas pilas. Cerca de la puerta, Youssef remueve el fuego con un palo. “Lo peor es el verano. Aquí superamos los 50 grados”, exclama. La media docena de operarios no lleva ningún tipo de protección, más allá de camisetas ennegrecidas, tejanos gastados y chancletas. Cualquier normativa de protección laboral aquí suena a quimera.

En los callejones estrechos y sin asfaltar, apenas penetra el sol. Haciendo gala de su apodo, la basura es ubicua, ya sea esparcida por las calles o apilada en enormes sacos de más de dos metros de largo. Como un vecino más, pequeñas manadas de cabras pasean tranquilamente por las calles sin otra guía que su instinto en la búsqueda de desechos orgánicos entre las bolsas rotas. Completan la fauna del lugar gallinas, algún cerdo bien escondido y moscas. Millones de moscas. Ante falta de espacio, animales y seres humanos comparten a menudo un mismo techo. Además, muchos edificios han convertido sus tejados en granjas. Se calcula que en el barrio viven hacinadas cerca de un millón de personas.

El principal eje de la vida social del barrio es la catedral de San Simón el Curtidor, considerada la mayor de Oriente Próximo

Para romper la triste bicromía del cemento y el rojizo de los ladrillos sucios, algunos vecinos han decorado sus balcones con coloridas representaciones de Jesucristo, la Virgen y el patriarca copto. Y es que el 90% de los zabalín son devotos cristianos llegados hace siete décadas del Alto Egipto huyendo de la pobreza rural. Sin educación ni dinero, no les quedó más remedio que dedicarse a la recogida de la basura, un servicio mal cubierto en una ciudad en plena explosión demográfica.

Los signos de su religiosidad son omnipresentes, en los pósteres descoloridos de Jesucristo que adornan portales y cafés, en las maquetas de iglesias colgadas de las ventanas o incluso en la piel. El principal eje de la vida social del barrio es la catedral de San Simón el Curtidor. Con aforo para unos 20.000 fieles, está considerada la mayor iglesia de Oriente Próximo.

Situada a los pies de la Mukatam, una colina convertida en refugio urbano de familias de clase media-alta huyendo del caos y el ruido de El Cairo, la Ciudad de la basura constituye una vergüenza para muchos cairotas. Una especie de cloaca al aire libre de una capital orgullosa de su pasado. Aunque no es una zona insegura, es difícil encontrar un taxista que quiera adentrarse en el abigarrado vecindario. A pesar de sus acuciantes necesidades, los servicios públicos brillan por su ausencia en la zona.

Aquí no hay conflictos entre cristianos y musulmanes. Todos tenemos los mismos problemas, la misma miseria”  Ramadán, peluquero 

“Una de nuestras principales peticiones al Gobierno es un instituto de secundaria para chicas. Es peligroso que tengan que desplazarse lejos, sobre todo en invierno, cuando cae la noche”, asegura Greis, un anciano tocado con un turbante gris. Los zabalín conceden mucha importancia a la educación de los hijos, pues confían en que así podrán escapar de la pobreza. “Sin embargo, la tasa de escolarización ha caído durante los últimos años, como consecuencia del deterioro de su situación económica”, declara Mohamed Ismail, de la ONG Spirit of Youth, muy activa en el barrio. A pesar del enorme riesgo de incendios, no hay ninguna estación de bomberos. Tampoco ningún hospital público. “Una clínica nos hace mucha falta. La gente, y sobre todo las criaturas, cae enferma muy a menudo entre tanta porquería y virus”, se queja Morice, un anciano. Sentado a su lado, Greis añade: “Hay una pequeña clínica que abrió una monja belga hace más de treinta años. Se llamaba Manuela. Pero el servicio es malo, y encima tenemos que pagar”.

Además de las bacterias, también son habituales las enfermedades en los pulmones provocadas por la polución. El aire que se respira en el arrabal no sólo es pestilente, sino también muy denso. Por si las condiciones de higiene no fueran ya de por sí paupérrimas, en el barrio no hay agua corriente. “Para nosotras, las mujeres, la falta de agua es una pesadilla. ¿Cómo pueden mis hijos librarse de las burlas de sus compañeros de clase por su condición de zabalín si no van limpios a la escuela?”, se pregunta Mariana. Como cada mañana, se sienta frente a la puerta de su casa y se dedica a separar la basura junto a sus vecinas. Mientras tanto, sus retoños corretean y juegan con los residuos.

La suciedad en la Ciudad de la basura y en todo El Cairo es mayor desde 2009. Aquel año el Gobierno de Hosni Mubarak ordenó sacrificar todos los cerdos del país, supuestamente, para evitar el contagio de la gripe A. Los puercos constituían un elemento fundamental en la cadena de reciclaje, pues se comían los residuos orgánicos. Ahora, los restos de comida se pudren en las calles de la megalópolis. Mientras transitan de vuelta hacia la Mukatam con la colecta diaria, ya sea en camionetas o en carros tirados por escuálidos borricos, los jóvenes zabalín se van desembarazando de la basura orgánica.

La matanza de los cerdos supuso un gran perjuicio para los habitantes del barrio. Su carne representaba un complemento rico en calorías para la dieta, y generoso en ingresos. Casi todas las familias criaban gorrinos, cuya carne servía no sólo para abastecer a la comunidad cristiana del país, sino que también se exportaba. “El kilo se pagaba a unas 12 libras, o sea que por la cría de cada lechón, una familia podía llegar a sacarse más de 1.000 libras (unos 120 euros)”, comenta Eyad, un carnicero que tuvo que cerrar sus cuatro tiendas especializadas en carne porcina.

Los lugareños están convencidos de que la amenaza de la gripe A fue una excusa. “No encontraron ni un solo puerco infectado. Su verdadera motivación era de tipo religioso. La intolerancia no empezó con el Gobierno de los islamistas Hermanos Musulmanes”, denuncia Eyad. Algunas familias consiguieron esconder sus cerdos, evitando su sacrificio. Pero la industria no ha vuelto a despegar. “Tenemos todos los permisos en regla, pero el responsable del matadero no quiere reabrir sus puertas por las amenazas de los salafistas”, explica apesadumbrado. El salafismo es una rama ultraconservadora y fanática del islam que ha multiplicado su influencia en la escena política y social en Oriente Próximo desde la primavera árabe.

“Tras la revolución, hay protestas y huelgas por doquier. No obstante, nosotros no podemos organizarlas. La describirían como una manifestación cristiana y la reprimirían sin contemplaciones”, critica Gamal. Habla por experiencia. En mayo de 2011, con los militares también en el poder, una concentración de condena por el ataque a una iglesia en la provincia de Giza fue dispersada brutalmente. Las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes; dejaron 15 muertos.

“Aquí no hay conflictos entre cristianos y musulmanes. Todos tenemos los mismos problemas, la misma miseria”, apunta Ramadán, el peluquero, tras clarificar que es musulmán, pero no islamista. De hecho, también votó a Ahmed Shafik, el candidato laico que prometió retornar el orden a las calles de Egipto y perdió contra el islamista Mohamed Morsi en las primeras elecciones presidenciales libres.

En julio de 2013, el rais Morsi fue depuesto a través de un golpe de Estado liderado por el actual presidente, el general Abdelfattá al Sisi. El patriarca copto, Tawadros II, respaldó la asonada, como hicieron la mayoría de cristianos, que respiraron aliviados al desembarazarse del temor al hipotético futuro Estado islámico. Aunque el barrio no se ha visto afectado por la intensa violencia posterior, sus habitantes anhelan el retorno de la estabilidad al país. “La falta de seguridad es el mayor desafío que afronta el país en estos tiempos”, sentencia Greis.

Sin perspectivas de futuro, los que pueden piensan en emigrar a Occidente. Dos de los tres hijos de Eyad han hecho varias entrevistas en la Embajada de EE UU para conseguir un visado. En cambio, Camille no considera que la solución pase por abandonar Egipto: “No queremos marcharnos, y tampoco sería práctico. ¿Acaso nos van a aceptar a todos? ¿Y qué pasa con los que se quedan?”.

 

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/12/26/actualidad/1419589156_494720.html

El peligro de predicar en el infierno

Publicado: diciembre 27, 2014 en Noticias, Sociedad

En las zonas más conflictivas de México se multiplica el asesinato de sacerdotes

Esta semana fue ejecutado un párroco en Guerrero

Funeral por el sacerdote asesinado en Ciudad Altamirano, México / EFE

En la deriva violenta de México se presuponía al menos una regla: no se mataba ni a niños ni a curas. Este código que apelaba al último rastro de humanidad que pudieran tener los asesinos, muchos de ellos devotos de la Santa Muerte, también ha dejado de ser sagrado. El sacerdote Gregorio López, un cura de 39 años que daba clases en el seminario de una ciudad mexicana tomada por el narcotráfico, murió esta semana de un disparo en la cabeza.

Goyito, como le conocían en la parroquia, es el tercer cura asesinado en lo que va de año en Tierra Caliente, una zona conflictiva controlada por el cartel de Los Caballeros Templarios. Los obispos mexicanos, a través de un comunicado de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), mostraron su repulsa por el crimen: “Haciéndonos eco del sentir de muchos mexicanos, repetimos: ¡Basta ya! No queremos más sangre, no queremos más muertes, no queremos más desaparecidos”.

En la prensa local de Ciudad Altamirano, donde fue secuestrado el sacerdote, no se leen palabras como sicario, narcotráfico y, ni mucho menos, los nombres de los mafiosos involucrados. El asesinato del párroco no ha merecido ni una línea en la principal publicación, a riesgo de que los periodistas corran la misma suerte que el religioso. Predicar la fe o la libertad de expresión en un sitio como este equivale a una sentencia de muerte.

El domingo por la noche, unos hombres armados se llevaron al sacerdote por la fuerza. Desde ese día sus compañeros de parroquia exigieron su liberación. El obispo Máximo Martínez encabezó una marcha en la ciudad en la que pidió al crimen organizado que devolviera al cura con vida. Eso no ocurrió. El cuerpo de Gregorio fue encontrado en una cuneta. Había sido ejecutado: el cadáver presentaba una herida de bala en el cráneo.

“Es un horror. Este crimen y el de los otros padres manifiesta una situación sin límites. Antes al menos los criminales respetaban a los sacerdotes”, dice el padre Solalinde

La fiscalía de Guerrero investiga el crimen sin que haya dado por ahora a conocer ninguna línea de investigación fiable. Los feligreses señalan que pudo tratarse de un robo, ya que el día que fue secuestrado el párroco llevaba encima la colecta anual del seminario en el que era profesor.

Otro cura combativo, como el padre Goyo, un religioso que ha apoyado públicamente a las autodefensas que se levantaron contra el narco en Michoacán, dijo a la agencia Quadratín que su tocayo había expresado en sus homilías su preocupación por el secuestro de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. La estampa del padre Goyo en día de misa es muy conocida: subido a un altar enfundado en un chaleco antibalas.

“Exigimos a las autoridades el esclarecimiento de este y de los demás crímenes que han provocado dolor en tantos hogares de nuestra patria, y que se castigue a los culpables conforme a derecho”, agregan los obispos en el comunicado. En los dos años que lleva el priísta Enrique Peña Nieto al frente del país, según un informe del Centro Católico Multimedial que cita Excélsior, han sido asesinados ocho sacerdotes y dos están desaparecidos. Tres más fueron rescatados de manos de sus secuestradores.

En abril, un misionero africano llamado John Ssenyondo, de 55 años, viajó en coche hasta un pueblito de Guerrero para dar misa. Al acabar unos hombres lo interceptaron y lo metieron en el maletero. Desde ese día no se supo más de él hasta que las autoridades encontraron una fosa con 12 cadáveres dentro. Uno de ellos era el suyo. Los forenses identificaron al párroco ugandés gracias a una copia de su historial dental que guardaba un compañero de sotana. El padre Solalinde, reconocido por su lucha en favor de los inmigrantes que se juegan la vida cruzando un México lleno de peligros para llegar a Estados Unidos, dijo en una entrevista a este periódico: “Es un horror. Este crimen y el de los otros padres manifiesta una situación sin límites. Antes al menos los criminales respetaban a los sacerdotes”.

 

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/12/27/actualidad/1419716987_524550.html