Archivos para enero 17, 2015


Iglesia, profecía y profetas (II)

Hasta Pentecostés, Dios daba el don del Espíritu a ciertas personas específicas, nunca a todo el pueblo.  Era individual. Pero desde  Pentecostés es corporativo.

fuego, Pentecostés

Vimos la pasada semana que el concepto bíblico de la profecía se descubre mejor por el análisis de los escritos proféticos de las escrituras hebreas (Isaías a Malaquías, en nuestro canon), junto con los “profetas anteriores” (Moisés, Miriam, Samuel, Elías, Eliseo, Natán etc). Ese grupo numeroso no se caracterizaba por concentrarse en el futuro a expensas de su contexto del presente. Al contrario, su eje central era el cumplimiento fiel del pacto de Dios con Israel y con las demás naciones.

También analizamos 1Cor 14:29-33. Este pasaje, tan lleno de sorpresas, no trata de profetas itinerantes o “de oficio” sino de mensajes  proféticos que surgían espontáneamente en medio del culto.

Eran profetas congregacionales, en Corinto más de veinte años después del Pentecostés. Un hecho que se daba entre las congregaciones que fundó San Pablo, constatándose –como vimox- que hubo dos extremos en cuanto a la profecía (“antipentecostales” y “ultrapentecostales”) que en ambos casos tuvo que regular y controlar el apóstol.

Hoy vamos a ver que hasta Pentecostés, Dios daba el don del Espíritu a ciertas personas específicas, nunca a todo el puebloEra individual. Pero desde  Pentecostés es corporativo, de todo el cuerpo de Cristo.

 

PENTECOSTÉS Y LA IGLESIA PROFÉTICA

En el día de Pentecostés, en que nació la iglesia cristiana, se cumplieron un antiguo anhelo de Moisés y una profecía de Joel.

En una ocasión Moisés convocó a setenta ancianos al Tabernáculo, donde Yahvéh les impartió el Espíritu y profetizaron.  Dos ancianos, Eldad y Medad, no se acudieron a la reunión pero a pesar de esa rebeldía el Espíritu vino sobre ellos y también profetizaron. Cuando un joven reportó eso a Moisés, en vez de molestarse por esa aparente amenaza a su autoridad, respondió, “¿Estás celoso por mí? ¡Cómo quisiera que todo el pueblo del Señor profetizara, y que el Señor pusiera su Espíritu en todos ellos!” (Num 11:24-29).

Ese anhelo de Moisés se realizó plenamente el día de Pentecostés.

El profeta Joel, en un momento de crisis nacional y juicio divino, anunció tiempos de salvación en que Dios derramaría su Espíritu sobre toda carne (Joel 2:28-29).

Este texto de las escrituras hebreas sirvió de base para el sermón de Pedro el día de Pentecostés:

17 “Sucederá que en los últimos días —dice Dios—, derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano [“toda carne”]. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán visiones los jóvenes y sueños los ancianos. 18 En esos días derramaré mi Espíritu sobre mis siervos y mis siervas, y profetizarán. Hech 2:17-18)

 

1.- Este pasaje repite dos veces que en el día de Pentecostés Dios derramó su Espíritu sobre “toda carne”.[4]

Antes del Pentecostés, Dios daba el don del Espíritu a ciertas personas específicas, nunca a todo el puebloEra individual, pero desde el Pentecostés es corporativo, de todo el cuerpo de Cristo.

De esa forma, la promesa del Espíritu atañe a la iglesia misma como entidad y a todos y cada uno de sus miembros como personas. El don se imparte sin discriminación alguna, sea de edad, sexo o categoría socio-económica (hijos, hijas, jóvenes, ancianos, siervos/as;  cf. Gal 3:28).

Muchos textos del N.T. enseñan que todo cristiano/a, desde el momento de entregar su vida a Cristo, es morada del Espíritu Santo (Efes 1:13; 1Cor 12:13; 2 Cor 1:22; Jn 14:18). El Espíritu. es la vida común del Cuerpo de Cristo y asigna los dones y funciones de cada miembro (1Cor 12:11).

De estos hechos la primera epístola de Juan saca una conclusión sorprendentemente radical:

17 Estas cosas les escribo acerca de los que procuran engañarlos. 27 En cuanto a ustedes, la unción que de él recibieron permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les enseñe. Esa unción es auténtica —no es falsa—y les enseña todas las cosas.

¡Qué bajada de piso para los que pretendemos ser maestros del pueblo del Señor! ¡El texto nos dice que sobramos! (Cf. Stg 3:1). Pone al mismo nivel maestro y alumno y declara que desde el Pentecostés la comunidad tiene el mejor de los maestros, ¡el Espíritu Santos! Somos “maestros ayudantes” que acompañamos al pueblo creyente; no somos autoridades ni indispensables  Esto también es consecuencia del Pentecostés y explica la base del escrutinio congregacional de las profecías.

 

2.- Es impresionante como el pasaje de Joel, citado por Pedro, se concentra en un solo ministerio del Espíritu: la profecía.  Los hijos e hijas profetizarán, los jóvenes tendrán visiones, los ancianos tendrán sueños y los siervos y siervas de Dios profetizarán.[5] Esta marca para siempre a la iglesia, que nace en ese suceso, como una comunidad profética por esencia. ¡Desde el Pentecostés la iglesia es una comunidad de visionarios y soñadores (“yo tengo un sueño”, Martin Luther King)!

La frase “sobre toda carne” podría significar “sobre toda clase de creyentes”. sin distinción de edad o sexo, pero el sentido natural es más amplio e inclusivo. El antecedente de Num 11;29 y las ensñanzas del N.T. sobre la morada del Espíritu en todo creyente favorecen la interpretación de que cada creyente, sin excepción, comparte el don del Espíritu del Pentecostés. Eso significa que todo creyente también, al igual que la iglesia misma, tiene un llamado profético y un deber de cumplirlo de alguna manera.

 

EL MISMO Y ÚNICO ESPÍRITU

El Espíritu que Dios derramó sobre la iglesia naciente era el mismo Espíritu de los antiguos profetas de Israel. Dios no tiene otro Espíritu más cómodo y más agradable, menos exigente y amenazante al status quo.

El prototipo para la iglesia tiene que ser el mensaje y la praxis de esos antiguos portadores de la verdad y la voluntad de Dios. De forma similar, todo cristiano está llamado/a a una presencia profética, de alguna forma, en la iglesia y en la sociedad.

A la luz del significado bíblico y del modelo de la práctica profética, podemos concluir que la iglesia nació para ser una comunidad de discernimiento crítico, de cuestionamiento, de dialogo y debate abierto.

Desde el Pentecostés. la denuncia y el anuncio proféticos son deberes de la iglesia, como lo son para todos los y las fieles. Es deber también para todos y todas participar activa y críticamente en el análisis de las decisiones de las Iglesias, las aclaraciones doctrinales y los debates exegéticos sobre la interpretación bíblica.

Si estamos llamados a examinar las profecías, mucho más imperativo es cuestionar a los políticos, los biblistas y teólogos, y hasta los mega-pastores.  Después del Pentecostés, suprimir la criticidad profética o evadir el debate sólo para quedar bien y no tener problemas es desobediencia al imperativo bíblico.[6]

Esta perspectiva sobre la profecía es profundamente liberadora en nuestra moderna sociedad burguesa, donde la “religión” se relega casi totalmente a la esfera privada, donde tener convicciones se malinterpreta como falta de tolerancia y donde la crítica directa se condena como falta del amor.

Nuestro llamado profético, de todos y todas, nos libera para afirmar convicciones radicales, que entendemos como la voluntad de Dios… ¡y también libertad para equivocarnos!

 

 

NOTAS AL PIE

[4] Hace unos años escuché una novedosa interpretación de “toda carme”, cuando un ganadero dijo por televisión, “mis vacas son carne también y tienen el Espíritu Santo”. ¡A veces la interpretación literal produce desastres teológicos!  Por otra parte, la traducción “todo el género humano”, tomada fuera de contexto, podría sugerir un derramamiento del Espíritu Santo sobre todo ser humano, sin excepción alguna.

[5] El texto de Hch 2:18 agrega el verbo final, “y profetizarán”, que falta en el texto hebreo y en la Septuaginta.

[6] v El otro extremo, de críticas irresponsables e injustas (critconería), es pecado y hace mucho daño en las iglesias.


Queman diez iglesias, la mayoría protestantes, en Níger. Protestas tras la oración musulmana del viernes, desde Ammán a Karachi pasando por Jartum.

FUENTES BBC, AFP BAGDAD
Islam, Charlie Hebdo
Manifestación en Níger contra Charlie Hebdo

Un saldo de cuatro muertos y 45 heridos, así como 10 iglesias (la mayoría evangélicas) y varios edificios incendiados dejó ayer una marcha en el centro-este de Níger que se tornó violenta contra el semanario francés Charlie Hebdo, por caricaturizar nuevamente en su última edición al profeta Mahoma.

Ls manifestantes también asaltaron tiendas administradas por cristianos.

Reportes de las autoridades indican que los disturbios se iniciaron tras el llamado de imanes, después de la oración del viernes, para condenar la presencia del presidente del país, Issoufou Mahamadou, el pasado domingo en la manifestación de París en repudio por los atentados yihadistas que dejaron 17 muertos.

Más de 4 mil personas salieron furiosas a la calle después de la oración del mediodía y animados por los imanes, protestando contra la participación del presidente Mahamadou el pasado domingo en París, donde, según ellos, “se blasfemó al profeta”.

Según fuentes policiales, uno de los muertos es un policía que fue golpeado por manifestantes y los otros tres son civiles. “Los enfrentamientos fueron muy violentos en algunos lugares”, dijeron testigos a medios locales.

 

54baa91b3bae7_islamWUna de las iglesias quemadas en Níger

El Instituto francés, una escuela de misioneros y la sede del Partido Nigeriano para la Democracia y el Socialismo, formación del presidente, también fueron atacados por manifestantes.

Los manifestantes también protestaron por el último número del semanario satírico francés Charlie Hebdo, en cuya portada se ve a Mahoma entristecido y derramando una lágrima mientras muestra el eslogan “Je suis Charlie” (Yo soy Charlie), rematado por el titular “Todo está perdonado”.

El mundo musulmán, tanto en su rama mayoritaria sunita como en la minoritaria chiita, reaccionó negativamente a la publicación de este último número, que calificó de provocación.

 

AUMENTA LA IRA DEL MUNDO MUSULMÁN

La ira por las caricaturas del profeta Mahoma, publicadas por el semanario francés Charlie Hebdo, aumentó ayer en muchos países musulmanes, donde se registraron protestas y disturbios.

 

Anti-Charlie Hebdo protesters in Quetta, PakistanLas protestas, que coincidieron con la oración musulmana del viernes, partieron de las mezquitas para llegar a las embajadas de Francia, desde Ammán a Karachi (Pakistán, donde reportan tres heridos), pasando por Jartum.

En Jordania, la policía se enfrentó a miles de manifestantes que intentaron acercarse a la sede diplomática.

En Sudán, centenares de personas marcharon por el centro de Jartum con pancartas en las que se leía: “Muerte a ‘Charlie Hebdo’”, “exigimos que Francia pida perdón” y “nos sacrificamos por ti, profeta”.

En Líbano también hubo protestas en las que participaron libaneses y palestinos, en el norte y sur del país.

Miles de sirios, entre mujeres y niños salieron a las calles de Alepo y sur de Damasco, para condenar la publicación de caricaturas de Mahoma.

Otros países que protestaron contra las viñetas de Charlie Hebdo fueron Yemen y Omán, mientras que instituciones religiosas, como los ulemas de Arabia Saudita, volvieron a criticar las caricaturas que “dañan los sentimientos de los musulmanes “.

 

http://protestantedigital.com/internacional/35025/Ira_en_el_mundo_musulman_contra_Charlie_Hebdo


En 200 colegios de Francia se registran incidentes tras los atentados de París

El Gobierno francés implantará una asignatura de educación “moral y cívica”

Najat Vallaud-Belkacem, ministra de Educación francesa, en una escuela donde un alumno fue agredido por apoyar a Charlie Hebdo. / GUILLAUME SOUVANT (AFP)

En Noisy-le-Sec, otro de esos humildes municipios que rodean la capital francesa, el liceo de formación profesional Théodore Monod lleva el nombre de un gran explorador francés del siglo pasado, especialista en los desiertos y conocido militante pacifista y por los derechos humanos. El eco de su legado sigue resonando estos días entre las cuatro paredes de este gran centro educativo de perfil “problemático”, según sus responsables, que acoge a 800 alumnos de 45 orígenes distintos.

Sus educadores están comprometidos en la misma causa. Organizan viajes, de manera voluntaria, para que los alumnos descubran los campos de concentración en Polonia o los memoriales del Holocausto en Israel. Los que no llegan tan lejos se conforman con visitar el Instituto del Mundo Árabe o el Museo del Judaísmo en París. En esta escuela multicultural, la convivencia resulta clave.

Sin embargo, tras los atentados de la semana pasada —contra la revista satírica Charlie Hebdo y un supermercado judío—, hubo quien se negó a homenajear a los caídos. Al llegar la hora de respetar un minuto de silencio, algunos alumnos se negaron. Para ellos, la libertad de expresión no era sagrada. No se podía ridiculizar así su religión. “Fueron casos minoritarios, que afectaron a dos o tres clases sobre 40. Pero no hay que negar los problemas”, admite el director del centro, Pierre Baudry. “No todos los alumnos entienden que, en una República laica, tenemos derecho a expresarnos libremente y a criticar una religión”, añade.

Ante el conflicto, los profesores intentaron razonar con sus alumnos, aunque no siempre con éxito. “La mayoría lo acaba entendiendo. Otros nos escuchan y aceptan nuestra lógica, pero no la comparten. Lo que les han transmitido fuera de la escuela respecto a su religión termina ganando”, añade Baudry. A la salida, un grupo de alumnas confirman que la adhesión no fue unánime. “En mi clase nadie dijo nada, pero sí en el patio. Muchos no estaban de acuerdo en homenajear a personas que insultan su religión”, dice una.

Este instituto es uno de los 200 centros franceses donde se han producido incidentes en los últimos 10 días, según datos del Ministerio francés de Educación. En la mayoría de casos, fue solo la reticencia a aceptar ese minuto de silencio lo que produjo el problema. Pero también hubo situaciones más graves. “Cuarenta incidentes han sido transmitidos a los servicios de policía y de justicia. En algunos casos, se trataba de apología del terrorismo”, ha dicho la titular de Educación, Najat Vallaud-Belkacem. En otros casos, se produjeron amenazas a profesores o alumnos. En Châteauroux, tres estudiantes del instituto Blaise-Pascal fueron imputados este viernes por haber agredido a un compañero que defendió la causa de Charlie Hebdo en las redes sociales.

Vallaud-Belkacem ultima medidas de urgencia para mejorar la transmisión de los valores republicanos en el contexto escolar. Tras el reflejo de garantizar la seguridad, Francia se pregunta si el problema no estará también en la escuela. “No pasa nada si a un alumno no le gusta Charlie Hebdo. Está en su derecho. El problema llega cuando justifica que es normal que una persona muera por una caricatura, o que tenían razón en matarlos y que hubiera bastado con no provocar. Eso es lo inaceptable y es lo que tenemos que solucionar”, apuntan fuentes del ministerio. Vallaud-Belkacem tendrá que precisar sus medidas a finales de la próxima semana, pero ya ha dado algunas pistas. De entrada, un mejor aprendizaje de “los valores humanistas”, pero también del “hecho religioso” en el marco del Estado laico. “Tras una ronda de consultas, hemos deducido que una mejor comprensión de las religiones puede inducir a una mayor tolerancia”, añaden en el ministerio.

Varios alumnos se negaron a guardar el minuto de silencio por las víctimas

Una nueva asignatura de educación “moral y cívica” se impartirá a partir de septiembre en primaria y secundaria. El ministerio se ha comprometido a potenciar la formación continua de los maestros. Además, la ministra quiere preservar “la cultura de la razón y del juicio, contra las teorías de la conspiración”. Según sus propias palabras, “uno de cada cinco estudiantes cree en las teorías del compló”.

Los sindicatos dan su visto bueno, aunque con matices. “Un puñado de centros concentran a los estudiantes más pobres, sin diversidad social alguna. No basta con hablar de justicia social. Tienen que verla a su alrededor para poder entenderla”, opina Frédérique Rolet, secretaria general del SNES, sindicato mayoritario de profesores de secundaria. Para ella, los problemas han sido “excepcionales”, aunque representativos de “un problema cotidiano”. “Los profesores tienen dificultades para transmitir ciertos contenidos, de la teoría de la evolución a la enseñanza del Corán, cuando llega la hora de hablar de los textos fundadores de la humanidad”, concluye.

 

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/01/16/actualidad/1421438256_885270.html


Iglesia, profecía y profetas (I)

Los profetas no eran futurólogos, mucho menos adivinos ni pitonisas. No eran profetas porque vaticinaban el futuro sino porque entendían el presente a la luz de la voluntad de Dios

shofar, cuerno, trompeta
El shofar, trompeta hecha con cuerno de animal puro (kosher), usada en fiestas solemnes de Yahweh

Cada principio de enero supuestos profetas presagian los sucesos del nuevo año que comienza, como una especie de super-horóscopo.

Con suerte se cumple la mitad de sus especulaciones, lo que consideran “un buen porcentaje”.

Qué diferente de la ley de Moisés, que afirma que cuando un “profeta” predice algo y eso no ocurre, el tal “profeta” merece la pena de muerte. Si esa ley se aplicara hoy, nuestros cementerios estarían llenos de cadáveres de profetas. Claro que nada de ese circo es “profecía” en el sentido verdadero.

El concepto bíblico de la profecía se descubre mejor por el análisis de los escritos proféticos de las escrituras hebreas (Isaías a Malaquías, en nuestro canon), junto con los “profetas anteriores” (Moisés, Miriam, Samuel, Elías, Eliseo, Natán etc). Ese grupo numeroso no se caracterizaba por concentrarse en el futuro a expensas de su contexto del presente. Al contrario, su eje central era el cumplimiento fiel del pacto de Dios con Israel y con las demás naciones.

 

¿ES PARA HOY EL DON DE LA PROFECÍA?

En mis primeros años de profesor yo enseñaba la doctrina de B.B. Warfield, que los dones carismáticos de la iglesia terminaron con la muerte del último apóstol. Fue un breve trabajo de un estudiante panameño que me convenció de mi error y me motivó a estudiar el tema de la profecía. El texto clave para mi “conversión” fue 1Cor 14:29-33

29 En cuanto a los profetas, que hablen dos o tres, y que los demás examinen con cuidado lo dicho. 30 Si alguien que está sentado recibe una revelación, el que esté hablando ceda la palabra. 31 Así todos pueden profetizar por turno, para que todos reciban instrucción y aliento. 32 El don de profecía está bajo el control de los profetas, 33 porque Dios no es un Dios de desorden sino de paz.

Este pasaje, tan lleno de sorpresas, no trata de profetas itinerantes o “de oficio” sino de mensajes  proféticos que surgían espontáneamente en medio del culto. Eran profetas congregacionales, en Corinto más de veinte años después del Pentecostés.

Parece que eran muchos, tanto que Pablo tuvo que ordenar la situación. Es obvio que la profecía no funciona aquí como “señal de apóstol” sino como don carismático de la congregación. La palabra profética va para la comunidad de fe, y por eso todos ellos (hoi alloi) están llamados a juzgarla (diakrinô, evaluar, discernir), ya que todos son portadores/as del Espíritu de Dios. La iglesia debe escuchar la profecía y recibirla con respeto, pero con discernimiento crítico (cf. 1Tes 5:19-21, “No apaguen el Espíritu. no desprecien las profecías”, pero “sométanlo todo a prueba” 5.21, dokinazô).

Lo más significativo en este texto es que describe esta profecía congregacional como revelación (apokaluptô, Dios [se] revela, cf. Rom 1:17,18). Según la Biblia, Dios se revela de distintas maneras. Su máxima revelación es Jesucristo, el Dios encarnado (Jn 1:,14,18; Heb 1;1-2). Segundo, la Palabra escrita, inspirada por el Espíritu, da testimonio de él (1Cor 2:9-13; Jn 5:39).[1] Además. la creación revela a su Creador (Sal 19:1-6; Rom 1:18-21). Y según nuestro texto, las profecías, debidamente escrutadas y convalidadas, son también revelación de Dios y su voluntad 1Cor 14:30; cf. Jn 16:8-13).

 

¿QUÉ ES LA PROFECÍA?  ¿QUÉ SIGNIFICA “PROFETIZAR”?

Pocas palabras están tan malentendidas como las palabras “profecía, profetizar”. Se da por sentado que profetizar es vaticinar eventos futuros u otras veces que es la manifestación abierta de información secreta.

De hecho, eso es el concepto pagano del término (los oráculos griegos, la Sibila, Nostradamus, el horóscopo). Entonces surgen falsos profetas que se creen dueños de la palabra divina y no invitan el cuestionamiento ni lo toleran.

Es claro que Dios conoce el futuro, y lo ha revelado, pero no sólo para que conozcamos cosas del mañana, sino para que cumplamos su voluntad hoy, en el presente, a la luz del porvenir.[2] Los profetas no eran futurólogos, mucho menos adivinos ni pitonisas. No eran profetas porque vaticinaban el futuro sino porque entendían el presente a la luz de la voluntad de Dios. Si no predecían nada futuro, no eran menos profetas. El profeta es profeta porque trae un mensaje de Dios para el pueblo y para los pueblos.

Estudiosos de las escrituras, analizando bien las acciones y los escritos de los profetas hebreos, han encontrado lo esencial y definitivo del profetismo en su doble función de denuncia y de anuncio.

Denuncian los pecados e injusticias, tanto fuera de Israel (Amós 1:3 – 2:3) como dentro del pueblo de Dios (Amós 2:4-12). Su lenguaje era fuerte, no siempre amable (igual que el de Jesús).

Anuncian juicio y salvación para Israel y las demás naciones y hasta una nueva creación (Isa 65:17). Para hacer todo eso, los profetas tenían que ser como los hijos de Isacar, “entendidos en los tiempos, que sabían lo que Israel debía hacer” (1Cron 12:32). Eran profetas porque veían su mundo con los ojos de Dios y sus corazones ardían con celo por la voluntad de Dios.

 

JUAN Y EL APOCALIPSIS

Juan de Patmos, autor del Apocalipsis, nos da el ejemplo perfecto de lo que significa ser profeta. Su libro comienza con dos visiones del Señor, primero como Hijo de hombre (Apoc 1-3) y después como “el que está sentado en el trono” (Apoc 4-5).

Al final del capítulo cinco Juan está escuchando la adoración de millones de ángeles (5:11-12), y en seguida está escuchando el clamor de las víctimas de guerra, explotación, epidemias, persecución y terremotos (cap. 6).

El profeta ha estado con Dios, pero está también, plenamente, con su pueblo. Ve a Dios, pero también está viendo, analítica y críticamente, las realidades históricas. Si solo está viendo al cielo, puede ser un místico pero no un profeta. (Por eso, “profetas” y “profetisas” que no tienen una clara visión de la realidad histórica, no merecen ninguna credibilidad). Por otra parte, quienes solo ven la realidad histórica, sin verla con los ojos de Dios, pueden ser sociólogos o políticos pero jamás profetas tampoco.

El profeta Juan cumple también la doble función que marcaba el mensaje de los antiguos profetas hebreas. Juan denunció los pecados de las siete iglesias, atacó el culto al emperador (13:2,4) y condenó vehemente los  crímenes del imperio romano.[3]

A la vez anunció el juicio contra los opresores, el triunfo del bien sobre todo mal, y sobre todo, anuncia una nueva creación, una nueva comunidad y un nuevo paraíso (Apoc 20-22). ¿Habrá en toda la literatura del mundo un libro más esperanzador que el Apocalipsis?

 

LOS PROFETAS SON FALIBLES Y CUESTIONARLOS UN DEBER CRISTIANO

Entre las congregaciones que fundó San Pablo, hubo dos extremos en cuanto a la profecía. En Tesalónica apagaban al Espíritu, despreciando las profecías (1Tes 5:19-20).  Eran lo que hoy llamaríamos “anti-pentecostales”  A ellos, Pablo les manda dejar de actuar así, pero a “someterlo todo a prueba”, es decir, ni rechazar las profecías de antemano ni tampoco creerlos ciegamente, sino examinarlas y retener lo bueno. Tenía que tomar las profecías más en serio pero con discernimiento maduro, para no ser engañados por falsos profetas.

De 1Cor queda claro que en Corinto existía el otro extremo. Su tendencia de sobrevalorar los dones carismáticos los llevaban a exageraciones, abusos y en general mucho desorden. Hoy los llamaríamos “ultra-pentecostales”. Con una libertad a veces excesiva, casi todos querían hablar lenguas y profetizar, aparentemente creyendo que las lenguas y las profecías fueran Palabra de Dios sin mediación humana falible y hasta pecaminosa.  A ellos Pablo les manda poner en orden su conducta, a profetizar uno a la vez y no más de dos o tres en cada culto, Además. al mandar que “los demás juzguen” cada profecía (hoi alloi diakrinô), Pablo repite, en otras palabras, la exhortación de 1Tes 5, de examinar (dokimazô) las profecías antes de recibirlas como revelación.

Nótese que los verbos “examinar” y “juzgar” en estos textos están en el modo imperativo. Todos los fieles, como portadores/as del Espíritu de Dios, tienen el deber de aportar a la valoración crítica de las profecías y demás mensajes. La iglesia cristiana debe ser una comunidad de personas de convicciones claras y fuertes, como eran los profetas hebreos.

No es ni locura ni soberbia sentirse guiado por el Espíritu Santo hacia una percepción de la voluntad de Dios para la iglesia y para la nación. La soberbia consiste más bien en menospreciar la voz profética de otros creyentes.

Esta visión bíblica choca frontalmente con modernos conceptos de tolerancia y del amor como no criticar al otro/a. El mismo concepto de profecía como revelación es contracultural hoy en una sociedad muy acostumbrada a “menospreciar la profecía” como también la revelación misma.

Continuará: “Pentecostés: una Iglesia profética de cristianos proféticos”

 

 

NOTAS AL PIE

[1] Ver “la inspiración de las escrituras”, http://www.juanstam.com, I5 de mayo de 2010.

[2] Ver Stam, Apocalipsis Tomo I, pp. 17-19, “Juan de Patmos habla del futuro, pero desde su presente y para su presente”. Cf. Tomo III, pp. 123-125, “Juan no era futurista, tampoco preterista, sino que mantenía siempre juntos el ‘ya’ y el ‘todavía no'”.

[3] Interpretado en su contexto histórico-exegético, el Apocalipsis denuncia las estructuras políticas, militares, económicas e ideológicas del impero romano. Resistió la tentación de solo tratar de resolver los problemas de la iglesia y de protegerla contra peligros. Fue un atrevimiento profético casi loco. Ver “Apocalipsis y el imperio romano” en http://www.jaunstam.com (11 de enero 2010) y los cuatro tomos de mi comentario sobre el Apocalipsis.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34949/Hay_profetas_en_la_iglesia_del_siglo_XXI